Reuniendo las huestes

Por Roberto Hernández Maturana

El cambio de Gabinete efectuado el 28 de Julio pasado por el Presidente Sebastián Piñera, evidenció una muestra necesaria de realismo político que se hacía imprescindible para enfrentar un futuro tremendamente complejo para nuestro país, hoy aquejado por los efectos de la pandemia, que sumada a la insurrección de Octubre de 2019, han originado una inédita crisis económica, con perdidas históricas de empleos, cierre de PYMES y una ciudadanía afectada en sus condiciones de vida, y sumida en la incertidumbre, a lo que se agrega una amenaza creciente de violencia callejera, con una oposición cerrada al dialogo, y un congreso que no respeta los acuerdos tomados, y pretende arrogarse facultades por encima de lo que la Constitución le otorga, buscando instalar un “parlamentarismo de facto”, como en la práctica vivía nuestro país, según anunciara el Senador opositor Jaime Quintana.

Con esta maniobra, Piñera busca por una parte, reordenar las filas de Chile Vamos luego de la debacle provocada por la aprobación en el Congreso de la reforma constitucional del 10% de los fondos de pensiones, y la crisis en Chile Vamos, que detonó una fuerte presión oficial sobre el comité político, convocando al oficialismo a emprender una nueva etapa , como dijo el Presidente “con un verdadero espíritu constructivo”, a la vez que solicitaba a la oposición “colaborar y aportar a través del diálogo y el acuerdo”; y por otra parte, tratar de recuperar algo de la adhesión de un electorado que lo eligió  por amplia mayoría, y que se ha mostrado cada vez más lejano y desencantado, ante la claudicación de su programa y su entreguismo hacia los partidos de izquierda, en una vana búsqueda de consensos, que por el contrario, han fortalecido la soberbia de la oposición, incrementando aun mas sus demandas. De esta forma el Presidente busca volver a llenar esa especie de vacío político que nos estaba llevando a consecuencias insospechadas.

El nuevo Ministro del Interior Víctor Pérez, ha declarado públicamente su opción por el “Rechazo” para el próximo plebiscito que busca cambiar  la Constitución, al igual que Andrés Allamand, quirn llegó a  la Cancillería, lo que refleja con claridad la apuesta de La Moneda de cara a octubre, lo mismo que el nuevo Ministro Secretario General de Gobierno Álvaro Bellolio, que mutó su opción inicial por el “Apruebo”, para optar finalmente por el “Rechazo”, manifestando que “Chile no aguanta otro golpe al mentón”. De los nuevos integrantes solo Mario Desbordes que llegó  a Defensa se ha manifestando por el “Apruebo”, pero se espera de él un mayor respaldo a las FF. AA. especialmente en su empleo en esta emergencia cooperando al resguardo y mantención del orden y seguridad pública. De esta manera,  se termina la influencia de Evópoli en La Moneda, aún cuando Ignacio Briones se mantenga en Hacienda.

La misión del nuevo gabinete es de proporciones; deberá mostrar que tiene habilidad política para enfrentar el futuro, y junto con continuar gobernando, demostrar claridad en el manejo de la pandemia y sus consecuencias sociales, además de recuperar la confianza de su electorado y recuperar su base de apoyo  convocando en torno al gobierno a todas las tendencias de Chile Vamos, y reactivar la economía y el empleo. Es de esperar que el Presidente abandone sus afanes protagónicos y permita trabajar a su gabinete, Siendo ojalá en los hechos más un Jefe de Estado y su Ministro del Interior ejerza más como Jefe de Gobierno.

Por otra parte, los graves sucesos ocurridos en la Araucanía nos muestran el grado de crispación a la que está llegando una ciudadanía cada vez mas cansada de ver  como minorías vociferantes amedrentan a una mayoría silenciosa, que ve como grupos minoritarios, a  través normalmente de la violencia y el amedrentamiento, y a veces tambien mediante la victimización, pretende imponerse sobre una sociedad cada vez más cansada de ver sus derechos conculcados por la violencia.

El desalojo de las municipalidades que estaban tomadas por comuneros mapuches, en apoyo a la huelga de hambre del machi Celestino Córdova, y de los presos mapuches que permanecen en la cárcel de Angol condenados por la justicia por graves crímenes, generó violentos incidentes en la región de La Araucanía.

En la noche del sábado, la sede de la Municipalidad de Ercilla y otros dos inmuebles contiguos, más un bus y maquinaria, fueron incendiadas y en la municipalidad de Traiguén un incendio destruyó la alcaldía y algunas oficinas. Mientras en Victoria, Carabineros detuvo a 20 personas en un intento por impedir graves enfrentamientos entre vecinos y comuneros durante el desalojo de esa municipalidad.

Al mismo tiempo,  en Curacautín, habitantes de esa localidad se enfrentaron a los comuneros mapuches que tenían tomado el municipio, los que finalmente fueron desalojados por Carabineros, reportándose  dos vehículos quemados pertenecientes a las personas que habían tomado la sede comunal.

Los hechos descritos, evidencian a una ciudadanía cada vez menos dispuesta al dialogo y más dispuestas al enfrentamiento, ante la escasa o nula respuesta de las autoridades que hasta el momento habían cedido amplios espacios de poder, en la búsqueda de un dialogo, en que los violentistas no están  dispuestas a escuchar, y la izquierda moderada cierra sus oídos a los acuerdos, justificando además con su silencio la violencia.

Muy bien lo graficó el Alcalde de Traiguén Ricardo Sanhueza al advertir: “La sociedad chilena tiene que darse cuenta de que si acá, no hay una mayor intención de diálogo o de entendimiento, se podría ver esto en otras oportunidades y eso sería muy lamentable. Es un tema muy complejo, podría haber un antes y después de Curacautín y yo le digo a las autoridades que tienen que tener mucho ojo con este tema porque se va a complicar”

Ya lo había hecho notar el nuevo Ministro del Interior cuando dijo en su primera visita a la Araucanía que “no es posible que grupos organizados y violentos, que claramente responden a organizaciones criminales mediante actos terroristas, angustien y acorralen a la ciudadanía”, agregando que “existe la evidencia absoluta que estamos aquí frente a grupos con capacidad militar, grupos con financiamiento, con capacidad operativa y logística que están muy decididos a que no exista paz y tranquilidad. Eso es lo que vamos a combatir”.

Tiene entonces una tarea urgente el nuevo gabinete, cual es recuperar el orden y la seguridad pública, no solo en la Araucanía, sino también en todo el país. No es posible que los chilenos deban soportar seguir viviendo en  ciudades inoperables, como fue el caso de Santiago a partir de Octubre de 2019, donde pequeños grupos violentistas fueron capaces de interrumpir la vida cívica de la capital. Eso es algo que no puede repetirse, y el gobierno debe reinstaurar el orden y el Estado de Derecho, es su deber. De lo contrario corremos el peligro de que hechos como los de la Araucanía vuelvan a repetirse eata vez en una escala nacional, si la ciudadanía cansada de ver interrumpida su vida, su libertad, y la destrucción de los bienes públicos que tanto cuestan a todos los chilenos, comienza a tomarse la justicia por sus manos.

Muy bien lo expresó el alcalde Ercilla Jose Vilugrón cuando dijo “Es una muy mala señal que sea la sociedad civil la que esté saliendo a defender sus propios bienes”, dijo. “Yo creo que acá se ha caído en una negligencia espantosa de todos los servicios: del Gobierno, de las fiscalías, de los tribunales”.

Es de esperar que el Gobierno se dé cuenta que sus electores, que le dieron amplia mayoría cuando fue elegido, esperan que ejerza sus facultades y  retome el camino señalado en su última cuenta pública del 31 de Julio, con orden y autoridad, sabiendo que en la medida que ejerza sus facultades, recuperara la confianza y el apoyo de la ciudadanía.

Más Viejo que el Hilo Negro…

Cristián Labbé Galilea

La situación se ha ido poniendo cada vez más compleja, por decir lo menos. Desde hace tiempo estamos viviendo en un país que no conocíamos. Nos habíamos acostumbrado a una estabilidad y a un cierta progreso; sin embargo, poco a poco una “fronda política”, encerrada en su ilusorio mundillo de intrigas y poder, nos llevó a una realidad donde pareciera que… “nos estamos yendo a las pailas”.

Todo ha cambiado: ausencia de autoridad, pérdida del estado de derecho, quebrantamiento institucional, irresolución… y, como si eso fuera poco, pandemia.

Sucesivos cambios de autoridades han precedido al nuevo gabinete, con la misión de recomponer la gobernabilidad y la paz cívica, especialmente en momentos en que será determinante la claridad y firmeza con que actúe el gobierno.

Nada será fácil. Recién asumido  el nuevo gabinete, a las “hienas de la selva política y comunicacional” -con su traicionera y mal oliente sonrisa- se sumaron con su violencia los “chacales narcoterroristas de la Araucanía”, ambos desafiando, en un “peligroso gallito”, a las nuevas autoridades.

Ante una provocación así de clara, el gobierno no tiene otro camino que emplearse a fondo y sin temores, ya que resulta imprescindible recomponer “el resorte principal de la máquina… ¡la autoridad! (Portales). Por lo mismo, deben darse señales claras que se ha tomado la firme decisión de restaurar el estado de derecho, el orden y la seguridad. De otra manera, el nuevo gabinete tendrá  “una vida útil útil” muy corta.

En este desafío el gobierno “no debe jugar solo”; debe demandar la participación de las organizaciones básicas del orden institucional, único camino para lograr… “un estado en forma” (Spengler). No pueden estar ausentes en estos momentos cruciales: la legislatura, la judicatura, la autoridad contralora, la iglesia, el mundo empresarial, los gremios, en general… sociedad civil. Amén del respaldo que debe darse a las instituciones de las Fuerzas Armadas para que actúen de acuerdo con la situación.

Es que cierto son muchos los elementos complicando la situación real: la pandemia, el 10%, el desempleo, la inseguridad, la falta de compromiso… pero también es cierto que existen muchos componentes relacionados con el orden, la estabilidad, el progreso, las expectativas, etc…. que, aunque invisibles, están vivos en el alma nacional y reclaman ser despertados por una autoridad competente.

Un parroquiano irónicamente acotó… “lo comentado en esta tertulia no tiene nada de novedoso… es más viejo que el hilo negro… así nos estamos yendo a las pailas”. Las risas no se hacieron esperar. Después de un corto silencio, alegué en defensa de lo conversado: “Es cierto, las reflexiones que he hemos hecho más viejas que el hilo negro, pero ocurre que algo tan obvio en la actualidad no se cumple, porque quienes ejercen la autoridad han olvidado que la humanidad siempre ha marchado al impulso quienes saben mandar. No se les olvide: el que puede mandar y manda… con ruegos no se anda”.

Argentina, entre Borges y Maradona

Por Fernando Thauby García

Ser vecinos con Argentina es difícil, a veces exasperante, tienen sus momentos de encanto, pero en seguida los emporcan con una pillería, una zancadilla, una “avivada”, las más de las veces injustificada e innecesaria, casi como satisfaciendo una necesidad sicológica.

Esta conducta se repite una y otra vez: desconocer un fallo de una Corte internacional libremente aceptada; anular unilateralmente un acuerdo comercial importante; inventar una nueva “teoría” o, como en estos días, crear una interpretación fantasiosa de un acuerdo, iniciando conflictos innecesarios e inútiles.

Nuestro país está sujeto a su inescapable vecindad, así como a los terremotos, tsunamis, avalanchas, sequías e inundaciones, erupciones volcánicas y nuestra propia estupidez que periódicamente nos ataca. Argentina está ahí y nosotros estamos acá. Es irremediable e inevitable.

El siglo pasado, los siúticos de la fronda santiaguina solían decir respecto a nuestro país “¿por qué no vendemos esto y compramos algo más chiquito y más cerca de París?. No, no era posible y no sirvió. Lex Luthor, intentó separar a California del resto de EEUU haciendo estallar una hilera de bombas termonucleares para conformar una isla en la cual él sería el amo. Tampoco funcionó. Parece que tendremos que resignarnos a soportar esta calamidad con estoicismo.

Pero, al igual que con terremotos y otros, debemos adecuar nuestros comportamientos y reacciones a la realidad inevitable y saber como reacionar: con calma, con serenidad, con eficacia, con firmeza y sin cansarnos nunca. Es la carga que Dios nos puso por habernos dado este país magnífico.

¿Por qué nos sorprendemos cada vez que Argentina, con cualquier gobierno -aunque con mayor frecuencia con los peronistas- nos sale con un comportamiento así?. Creo que es porque no los comprendemos en su ¿lógica? social y nacional.

La “viveza criolla” es saltarse las reglas; avanzar a la mala en la fila; empujar la pelota con la mano y marcar un gol; reinterpretar las reglas a su amaño para ganar un puntito. Tratar de engañar a la economía imprimiendo billetes; pedir dinero prestado y no devolverlo; asaltar una isla y sorprenderse porque el dueño reacciona; hacerle una “quita” al banco, porque después de recibido (y gastado) el préstamo, los intereses les parecen excesivos; aprovechar que un vecino pasa un momento difícil para arrancarle una concesión. Y esa viveza es glorificada y aplaudida, la trampa es considerada una muestra de astucia y habilidad.

Así es como han conseguido arruinar un país bendecido con toda clase de recursos, crear pobreza donde había riqueza, retroceder como grupo humano y perderse el respeto a si mismos. Es la lógica de vida de Maradona, un futbolista de condiciones extraordinarias y que por vanidad y estupidez terminó sumergido en las drogas y la desmesura.

El contraste lo marca otro tipo de argentino, que existe pese a todos los esfuerzos de la mayoría por eliminarlos. Castigados y ninguneados por las turbas vociferentes e insolentes, incapaces de entender su calidad humana, los Borges, personas de una calidad humana, intelectual y moral de excepción, no sólo no reciben reconocimiento alguno sino que se les ataca y descalifica.

Mientras Argentina titubee entre ambos modelos, entre la glorificación de la viveza de los Maradona y el reconocimiento de la seriedad y la calidad de los Borges, continuaremos teniendo un vecino sorprendente, insolente, audaz e inescrupuloso, que no se respeta a si mismo y por consiguente es incapaz de respetarnos.

Asi las cosas, lo que hay es lo que hay. Nunca lograremos llegar a un arreglo final en ningún desacuerdo, nunca pondremos punto final a las “pedidas”, ningún tratado resolverá nada, todo será transitorio, provisorio, mutante, de acuerdo a las necesidades y ocurrencias geniales de la chusma.

Ya que cambiarlos no está en nuestras manos, debemos adecuar nuestro comportamiento a su manera de ser. No podemos ignorarlos, están ahí; no podemos dejarlos ganar con malas artes, es nuestra obligación impedir que la trampa gane; no podemos descartar hacer negocios con ellos, los necesitamos y ellos a nosotros; sólo podemos tratar de ayudarlos a que ellos cambien su conducta por si mismos, por propia convicción, puede tardar siglos o no ocurrir nunca.

Mientras tanto, armémonos de paciencia y no bajemos la guardia, estemos siempre atentos sabiendo que en cualquier momento puede venirles a la cabeza una idea genial.

 

Es el caso de su última ocurrencia, la del reclamo sobre la plataforma submarina más allá de las 200 millas marinas hacia la Antártica, bloqueando nuestra continuidad territorial. Es una nueva pillería, no la última, solo una más.

Otra vez no hemos reaccionado con la suficiente rapidez y la pretensión ha comenzado a escalar.

Esta vez Chile no está débil, Argentina si. En realidad hace ya años que los modales “Maradona” están desfazados de la realidad Argentina, Maradona fue una estrella, ahora es sólo un drogadicto gordo y decadente.

La pandemia política chilena…. Chile después del confinamiento

Por Roberto Hernández Maturana

Chile vive una espiral de desobediencia y enfrentamiento que se ha manifestado en forma creciente desde el 18 de Octubre de 2019, adormecidos hoy por una parte por la pandemia del COVID 19, pero, paradojalmente agravada debido a la misma, siendo cada vez más claro que la clase política “no da el ancho”, con un congreso desautorizando al gobierno y viceversa; políticos promoviendo indicaciones y proyectos de ley abiertamente inconstitucionales; ataques físicos y verbales a las FF.AA.  y Fuerzas de Orden; destrucción de bienes públicos y privados; atentados y abiertos llamados a la insurrección en la Araucanía; unidades militares y de Carabineros asaltadas; monumentos profanados, , patrullas de Infantería de Marina y del Ejército atacadas en el ejercicio de sus funciones, ataques, Iglesias quemadas etc., evidenciándose así una descomposición social, de la que nuestros nuestros actores políticos son responsables, y una opinión pública sumida en la confusión, avivada por los medios de comunicación social. , pendientes en subir el rating, mas que en en transformarse en un elemento de cohesión social, donde la noticia que importe es la sensacionalista; Con un Presidente progresivamente rechazado por sus electores, ante el no cumplimiento de sus compromisos de programa electoral, y vanos intentos éste de ser aceptado  por la izquierda, en pugna con el Poder Legislativo, ninguneado por el Poder Judicial, sin control del orden del orden público ante la violencia de la izquierda y con el país sumido en la incertidumbre.

El caos existente deja en evidencia un proceso de descomposición de la democracia, en que apreciamos el atrincheramiento de una clase política, en la que la ciudadanía se siente cada vez menos representada, ante el agravamiento de sus necesidades, acosada además por la violencia, el terrorismo y el narcotráfico, con una oposición empeñada en el fracaso de Piñera, al que ha  obligado a comprometer los ahorros del Estado y de la gente ,comprometiendo las arcas fiscales, al punto de vulnerar la Seguridad Nacional.

Así las cosas, al Presidentlo único que parece sostenerlo hoy es el apego de las FF. AA. a la ley y la Constitución que el mismo ha traicionado, al permitir un plebiscito derogatorio, ante la presión de la oposición,  amedrentado por la violencia desatada en Octubre pasado; y aún así las sigues maltratando y manoseándolas. De esta forma ¿Cómo sostenemos la realidad de unas FF. AA. no participativas y no deliberantes más allá de los resguardos legales y constitucionales?, ¿Estamos o no empujando a las Fuerzas Armadas en las circunstancias actuales, a situaciones que las involucren en la contingencia política?

Difícil encrucijada tienen los Jefes de las Instituciones armadas y de orden y seguridad.

Evidentemente las condiciones de hoy son distintas a las de 1973, cuando vivíamos en un mundo bipolar, y en el mundo, y especialmente en Chile, una derecha y una izquierda muy definidas. El globalismo imperante hoy, empujado por el neo comunismo y la izquierda mundial, provocarían con seguridad un repudio mundial a una intervención militar, mayor aún a aquél que vivimos el 73. Estados Unidos parece cada vez menos dispuesto a intervenir, aunque sea ideológicamente en el concierto internacional, y al mismo tiempo cada vez más dispuesto a ceder espacios de poder regionales a viejas viejas potencias rivales como Rusia, o nivel mundial a potencias emergentes como China. Un ejemplo casero lo vemos en nuestro propio país… ¡Hace un año y medio que EE. UU. no nombra un embajador en Chile!, y su gobierno deja cada vez más en evidencia que los problemas del mundo hoy, a diferencia de 1973, no son su prioridad… “América primero”.

¿Y en Chile? Las viejas instituciones son cuestionadas, la clase política desprestigiada, el poder judicial victima del cuoteo político, la iglesia ya no es un referente. La derecha  vota  con la izquierda y paradojalmente tenemos un gobierno de derecha que gobierna para la izquierda y como lo dice el mismísimo Ministro de Interior, la derecha vive “una crisis de convicciones”, manteniendo así a la ciudadanía sumida en la incertidumbre.

Entonces, cuál sería el propósito de una intervención militar… ¿un gobierno refundacional de larga duración?, ¿una intervención transitoria al estilo boliviano?, ¿una intervención de un par años para evitar un conflicto civil y llamar a elecciones?…

En todos los casos el costo sería altísimo en vidas y sufrimiento, que con seguridad las FF.AA. y de Orden no están dispuestas a pagar; más aún, viendo la persecución implacable que hasta hoy vive la generación de 1973, especialmente de quienes siendo jóvenes oficiales subalternos, suboficiales o soldados, debieron intervenir cumpliendo órdenes de sus superiores, para evitar una guerra civil, viviendo hoy  en el ocaso de sus vidas, el abandono de quienes alguna vez le imploraron su intervención, la indiferencia de la sociedad, y de ellos mismos (las actuales FF.AA y de Orden).

Es difícil prever que pasará en Chile cuando vuelva la “nueva normalidad”. Quienes alguna vez vivimos una historia parecida, vemos con preocupación la incubación de “nuevas” viejas ideas, que nos encaminan al odio, la descalificación, y el enfrentamiento.

La tragedia de nuestro tiempo es que la izquierda se ha mostrado tremendamente eficiente para alcanzar el poder…, y tremendamente ineficiente para administrarlo. Y la derecha, cuyo plus era su eficiencia para gobernar, hoy se ha mostrado incapaz de gobernar en la crisis y ejercer su autoridad.

Hoy, difícilmente alguien podría pronosticar si nos encaminamos a un gobierno de izquierda dura, o hacia una derecha populista y demagógica, tan bien representada por Joaquín Lavín.

Ninguna de esas perspectivas se ven muy halagüeñas.

Urgente modernización del congreso

Por Fernando Thauby García

Los partidos políticos en Chile no son prestigiados ni populares, la gente no confía en ellos, en sus directivos ni en sus miembros.

Sus militantes no cumplen sus compromisos, no votan en sus elecciones internas, carecen de formación cívica y política, no tienen “vida partidaria”, un número significativo de estar en estado de los beneficiarios del mar lisó o por causa legal.

Agrava lo a la vez, el que sean los contribuyentes quienes financian -con cifras significativas- sus actos electorales, propaganda y funcionamiento administrativo.

Complementa esta condición la imagen y percepción, por cierto fundada, de que los miembros del Congreso tienen dietas y asignaciones extravagantes y abusivas, por completo alejadas de la realidad económica y de las condiciones de vida de los ciudadanos. Tras año y medio de dilaciones redujeron sus dietas en forma mínima y sin tocar sus abultadas asignaciones para gastos diversos.

No hay contribución a mejorar esta imagen su pobre desempeño profesional profesional reflejado en un alto número de leyes mal hechas, que ser corre debengidas a las semanas de haber aprobadas, por tener errores, omisiones e imprecisiones, por estar listando o ser inaplicables o contradictorias con otras leyes.

Su desempeño es percibido como incompetente, lo que ofende mucho mas cuando se compara con los sueldos y beneficios que reciben.

Se agrega el algo personal impropio de sus miembros, circense en muchos casos y frecuentemente impregnado desprecio a la ciudadanía.

La falta de educación, experiencia, competencia profesional, recato, honorabilidad y discreción de gran parte de sus miembros es una afrenta a los chilenos.

La Constitución define los partidos políticos como “asociaciones autónomas y voluntarias organizadas democráticamente, con personalidad jurídica. Que están integrados por personas que comparten unos mismos principios ideológicos y políticos” y declara que existe “siempre la plena igualdad entre los independientes y los miembros de partidos políticos tanto en la presentación de candidaturas como en su participación en los actos”. Establecendo que “los partidos políticos son un instrumento fundamental para la participación política democrática” mediente la promoción de “la participación política activa de la ciudadanía y propender a la inclusión de los diversos sectores sectores sectores sectores de la vida nacional” y “promover la interrelación activa y continua entre la ciudadanía y ciudadanía las instituciones del Estado”, entre otros.

La comunidad de principios ideológicos y políticos es imposible de evaluar y lenguaje su muestra desconocimiento y fidelidad a sus presuntos valores y creencias, quedando en realidad subordinado a las decisiones de las directivas partidarias o a la decisión personal, que veces muchas obedece, con claridads personales o de grupo.

Es evidente que el sistema parlamentario está a nombre del nombre, en su aspecto operativos y financieros, para dificultar la existencia y participación de candidatos independientes y que la voluntad de voluntad incluye a sectores más allá de sus militantes es, por lo discutimente, y su promoción de la interrelación entre la ciudadanía y el estado, está por la continua conflicto entre los partidos , sus políticos y el gobierno, más aún en partidos que se debe a la constitución y -ostentosamente- no se ofrecen las leyes.

Lo que si es efectivo es que “los partidos políticos son un instrumento fundamental para la participación política democrática”, esto por una razón muy simple, porque la ciudadanía tuvo la capacidad ni la cultura política y ciudadana para organizar regionalmente, sectorialmente u otra forma, que la ideología no fuera determinante ynte. Recién ahora vemos pequeñas organizaciones sociales con cierta que pueden actuar políticamente con la eficacia.

De esta manera, los partidos políticos y sus representantes en el Congreso conforman oligarquías cerradas, controladas por grupos de interés personal, familiar o económico que administran el sistema a su conveniencia, haciendo uso de el poder incontrarrestable de hacer las leyes y cooptar a los organismos del estado, ante la total impotencia y exclusión de la ciudadanía. Sus dietas, beneficios y subsidios, su corrupción y su manejo arbitrario del Poder Judicial son muestras elocuentes de esta autonomía abusadora.

Pero subsiste el punto: no tenemos -por ahora- otra forma mejor para que la ciudadanía se organice al margen de ellos o pueda influir efectivamente en su gestión.

Así las cosas, me parece que sería realista aspirar a establecer un creciente control ciudadano sobre los políticos y a disputar a los partidos su control sobre su comportamiento.

Una medida fundamental es facilitar la participación de ciudadanos independientes o incluso mejor, facilitar la creación de partidos que deban, obligatoriamente, participar incorporados en grupos mayores, ad – hoc,  temporales predeterminadas. Sea en alianzas o frentes.

Es también imprescindible imponer control de calidad y de comportamientos políticos y personales a los diputados y senadores:

Mayores requisitos de formación académica y experiencia en cargos gubernamentales, municipales o de empresas privadas productivas y de servicios.

Eliminación de algunos vicios burocráticos como el “pareo”, la “abstención” y la “votación secreta”. Esas personas elegidas reciben una paga considerable para tomar decisiones, pública y personalmente. Su participación personal y abierta no puede ser omitida en ninguna circunstancia.

Eliminación de maniobras tramposas como la de “negar el quorum” escabulléndose de la sala a la hora de votar.

Estas faltas deben ser sancionadas pecuniariamente al infractor, en forma severa e inmediata y su repetición un número predeterminado de veces, sancionada con la destitución temporal o definitiva, del cargo.

Imponer a los diputados y senadores la existencia y mantención actualizada de un sitio en la red, bajo su responsabilidad personal en que conste su asistencia, participación, intervenciones, votación, gestión detallada de los fondos asignados para su desempeño, y dé respuesta clara y concisa de las preguntas que planteen las personas.

Este sitio debe ser de acceso fácil y amistoso a los votantes del distrito que represente, sea  cual haya sido la preferencia política del ciudadano. Esta información se entiende oficial, formal y pública.

Dicha información, sumada al libre empleo de las redes sociales por parte de los ciudadanos proporciona una herramienta eficaz para evaluar el desempeño de cada político.

La creación de una Contraloría del Congreso autónoma e independiente elegida por votación popular junto y simultáneamente con la eleción Presidencial. Esta Contraloría estaría formada por un número reducido de funcionarios públicos de carrera que se desempeñen por lapsos temporales breves, para asegurar su rotación constante, y revisaría las cuentas, el cumplimiento de las asistencias, las acusaciones y demandas que afecten a su desempeño personal y profesional deducidas por los ciudadanos del distrito del representante. Las comisiones investigadores no pueden seguir siendo espectáculos en que la mayoría siempre exonera de toda responsabilidad a sus co religionarios, es imperioso que sean hechas por un ente ajeno al Congreso.

Estos cambios no son una solución final, solo serían el inicio de una larga marcha hasta lograr la democratización y eficiencia del Poder Legislativo. Con ellos aun no se lograría que los miembros del Congreso verdaderamente representen a sus electores, pero reducirían su condición de “propiedad” de los partidos, al estar ahora bajo la mirada escrutadora de los ciudadanos.

El olvido y abandono de los presos políticos militares

Por Roberto Hernández Maturana, Coronel Ejército (R):

El 7 de Julio falleció en el Hospital de Carabineros, víctima de COVID contraído en prisión el SOF.de Carabineros Gerardo Meza, de más 80 años de edad.

Por otra parte, se encuentran graves en el Hospital Militar por COVID contraído en el penal, 2 Sub Oficiales Mayores ancianos, y otros 2 Suboficiales Mayores de Carabineros, también con COVID en el Hospital de Carabineros .

Se sabe además que hoy hay un alto número de contagiados en el pabellon de ex uniformados ancianos presos en Colina a quienes se les practicaron test rápidos.

Esta es la venganza de la izquierda, y la inhumanidad del gobierno de Sebastián Piñera y su ministro de Justicia Hernán Larraín y toda la clase política, indiferente a la muerte de cientos de ex uniformados, que hace 47 años siendo jóvenes subalternos, cumpliendo órdenes de sus superiores, debieron salir de sus cuarteles para evitar una guerra civil inminente.

Ellos fueron juzgados bajo un sistema procesal penal derogado en Chile el año 2005, por las graves fallas penales que presentaba, al ser un sistema inquisitorio y carente de garantías para el acusado, lo que motivó su reemplazo por un sistema más moderno, con el que hoy se juzga a todos los chilenos… excepto a los ex uniformados presos por delitos llamados de “Derechos Humanos”.

Para ellos no ha habido justicia si no venganza, ante la indiferencia de una sociedad condicionada mentalmente por más de 30 años de adoctrinamiento, mediante la persistente difusión de una visión maniquea e unilateral de una historia presentada sin casualidad.

El gobierno de Sebastián Piñera y la clase política, excluyeron a los presos políticos militares del “proyecto conmutativo”, que permitió a cientos de delincuentes comunes presos enfrentar la pandemia en sus casas. Se dijo entonces que se buscarían otras alternativas para los ex uniformados presos…

Pareciera que esa alternativa e intención es que los presos políticos militares deben salir en una sola condición… muertos.

Más temprano que tarde, la historia deberá hablar de la inhumanidad de una sociedad envilecida por el adoctrinamiento político solapado que envenenó también a sus gobernantes, legisladores y jueces.

Se dice que cuando la Patria está en peligro el hombre clama a Dios y al Soldado.
Cuándo el peligro pasa Dios es olvidado y el soldado despreciado.

Así las cosas, muy probablemente cuando ello vuelva a ocurrir, Dios no estará; habrá muerto en la conciencia de los hombres… y el soldado habrá muerto en un rincón de la historia.

Una persecución implacable

Por Cristián Labbé Galilea

Imposible que esta pluma, que este viejo soldado, soslaye ante sus lectores leales, ante sus amigos y amigos amigos y ante la comunidad en general -especialmente la juventud-, los momentos que hoy vive una causa de una implacable persecución política.

Con todas mis fuerzas proclamo una vez más mi total inocencia y la falsedad absoluta de lo que se me imputa. Para quien lo ignore, un sujeto, un solo sujeto, dados haber reconocido mi voz, cuarenta años después de ocurridos los hechos que alega; no hay más que su palabra, porque no hay persona en el mundo que sostenga o pueda soportar que lo que él dice es cierto.

El caso ha llegado a la Corte Suprema, mi última esperanza de justicia. Por eso es que reclamo, con mucha humildad, a los hombres de derecho, a los tribunales ya los jueces de mi país, que hagan prevalecer “la verdad verdadera” por sobre la mentira “verosímil”, los falsos testimonios y la libertad, ya de la letra, ya del espíritu de las leyes. Siempre confiar en que la justicia triunfe en los tribunales de los hombres de nuestra patria, no importa que desilusiones me lleve.

Reclamo también a parlamentarios y autoridades, que velen por el estado de derecho hoy tan peligrosamente menoscabado, ya Dios le ruego que en su infinita sabiduría pacífica los ánimos de mi país y abra paso a la concordia, la tolerancia, la paz.

Me hice soldado a los 13 años y desde entonces cumplí el juramento de “servir a mi patria hasta rendir mi vida si fuera necesario”. Lo he hecho desde diferentes “trincheras”, en catástrofes y emergencias, como ministro de estado, como alcalde, como profesor universitario … pero siempre como soldado, y eso no ha cambiado hasta hoy.

En efecto, enfrentado hoy a la adversidad, renuevo mi compromiso con los ideales de nuestra historia y nuestras tradiciones, así como mi respeto por la grandeza de aquellos que forjaron esta patria libre y soberana.

Comparado aflicciones con esos “soldados desconocidos” prisioneros de la mentira, privados hasta poder comunicar a la sociedad las injusticias que padecen … Soy uno de ellos, y por eso seguiré luchando hasta mi último aliento para que se impongan la justicia justa, la verdad verdadera y la paz realmente pacífica.

Con la serenidad que da la certidumbre de la inocencia, en esta columna extraordinaria quiero asegurar a mis lectores que sabré mantenerme íntegro, pues mi conciencia está tranquila, fortalecida por la dignidad y la fuerza de sentir que por las venas de este veterano soldado corre la Misma sangre que derramaron los valientes del 79…

El verdadero soldado sabe que las horas del heroísmo, del sacrificio, de la inmolación, son las horas de la gloria y del honor. Dios, que me condujo al Ejército siendo un niño, me ayudó a ser digno del nombre de soldado por todo el tiempo que a Él le plazca mantenerme en este mundo.

La Peste y la Revolución

Por Cristián Labbé Galilea

En estos días me he preguntado si existirá en la historia un caso parecido al del Chile presente, donde una revolución que parecía imparable -marcada por violencia y destrucción- se hubiera visto abruptamente “cancelada”, que de un día para otro literalmente “se esfumara”.
Sorpresiva y sorprendentemente, justo cuando todo parecía que iba “viento en popa”: habíamos entrado en una vertiginosa espiral revolucionaria que buscaba “tirar por la borda” lo logrado, política, económica y socialmente, y que planteaba, ni más ni menos, redundar la institucionalidad para crear un nuevo orden político, partiendo de una “hoja en blanco”.
El orden, la seguridad, el derecho y la autoridad habían sido superados. El país estaba en manos de “la calle” y de una “primera línea” cuya violencia no daba tregua. Sin importarles a quien afectaban, destruían lo que se le pusiera por delante: iglesias, bibliotecas, transporte, supermercados, comercio… El fuego y la piedra eran las armas de esa pacífica revolución.
Desde las sombras, sus instigadores sacaban dividendos por angas o por mangas de todo lo que ocurría y, con esa soberbia propia de la izquierda y su dogmatismo “científico” acerca de la evolución inexorable de la Historia, sostenían que “la revolución era irreversible”, que el país había despertado y que nada sería igual a lo hasta aquí vivido.
Por su parte, los sectores partidarios de la sociedad libre, hoy en el gobierno, mostrando un nulo criterio político estratégico y una ingenuidad rayana en la bobería, “bailaban al ritmo de la izquierda”: se silenciaron en los temas de fondo, como el ordenamiento institucional y su legitimidad, y por si eso no bastara, traicionaron sus principios, sus valores y, más grave todavía, a sus electores.
En fin, el país estaba a la deriva; el gobierno parecía tener sus días contados, las instituciones absolutamente anuladas no eran capaces de nada… Nos esperaba a corto plazo un plebiscito, una asamblea constituyente y varios años de inestabilidad política, económica y social.

Desafiante, la izquierda se jactaba con arrogancia de que llegaría hasta las últimas consecuencias. La revolución era “sin miedo”, había que hacer frente a la historia, al orden, al sentido común… y a cuanto se les interpusiera en su camino.
No es mi ánimo mofarme de esos instigadores y promotores, ni de su “valentía sin miedo”, sino solo desenmascarar “héroes de papel” que, a la primera de cambio, “se acobardaron” hasta el pánico ante un insignificante e invisible enemigo advirtiéndoles que eran iguales a todos no más, y que, por ende… se podían morir.
De ahí para adelante todo cambió: volvió la autoridad, el gobierno recuperó su protagonismo, las instituciones fortalecieron sus roles, y -paradójicamente como siempre ha sido- con toque de queda y con los militares en la calle, se restableció el orden republicano…
Sin encontrar en la historia otro ejemplo de un caso similar, concluyo que lo nuestro es un caso único y que, así como la peste derrotó a la revolución, ahora nos corresponde aislar a “la vieja empadronadora” (como Gabriela Mistral llama a la muerte) y prepararnos para la “desolación” económica, social y política que vamos a enfrentar después de derrotar al antídoto antirrevolucionario…. ¡El virus chino!

¿La Otra Mejilla…?

Por Cristián Labbé Galilea

Las pandemias pasan y dejan huellas. El Covid19 no será distinto, sólo que, por estar en sus primeras manifestaciones, vemos sus estragos como algo lejanos. Sin embargo, si bien la muerte no nos ha golpeado muy fuerte, intuimos que, sí o sí, los efectos políticos, económicos, sociales, incluso espirituales y culturales… van a llegar más temprano que tarde.

La sociedad no será la misma. Así ha pasado siempre en la historia de la humanidad. Sólo un ejemplo cercano: después del atentado a la Torres Gemelas, sin ser una pandemia, todo cambió… hubo que recuperar la seguridad, la confianza y proteger al ciudadano… vinieron las restricciones de todo tipo, de los derechos civiles, los controles rigurosos a las personas y sus desplazamientos, la inteligencia invasiva, la afectación a la privacidad… y muchos etcéteras. Imagínese, mi “cuarentenado” lector… cómo será después de esta calamidad.

Habrá nuevos héroes, aparecerán como siempre los “hombres de Dios”: los médicos, los funcionarios de la salud, los bomberos, los militares, y muchos otros, pero también se dejará ver “la miseria humana” con sus cicatrices difíciles de sanar.

Contrario a como actúa el virus que no segrega ni por sexo, religión, raza o posición socioeconómica, aparecerán quienes, en busca de “nuevos dividendos políticos”, no pierden la oportunidad para traicionar a quienes otrora “llamaron y respaldaron” cuando el país vivía momentos de aflicción y peligro.

Imposible, por más que estemos en la emergencia mas grande que ha tenido la humanidad, que esta pluma, que siempre ha privilegiado la prudencia y la paz cívica, no deje explícita constancia de la agresión y discriminación perpetrada contra esos “ancianos soldados” a quienes, privados de libertad, se les niega el derecho a un “indulto conmutativo” que se está otorgando a todos los detenidos bajo riesgo de contraer covid-19.

Convertidos en enfermos terminales, esos viejos soldados son personas que hace 50 años no tenían más de 20, y que cumplían órdenes superiores; hoy, inaceptablemente, son comparados por la autoridad política, con violadores, abusadores sexuales, asesinos y criminales, cuyas desviadas y perversas motivaciones son muy distintas a las de quienes actuaron convocados a defender la patria, su libertad y su futuro.

No se confunda mi justo lector, esta pluma -como muchos ciudadanos reconocidos- no está demandando nada especial, nada distinto al cumplimiento del sagrado principio de igualdad ante la ley.

Rotundamente, el virus Covid-19 está mostrando su letal efecto; pero bajo este manto de catástrofe se está consumando una impresentable discriminación contra esos viejos soldados, y se está confirmando hasta dónde la miseria humana puede dejar su cicatriz de injusticia, traición y venganza.

Si hoy los soldados, con humildad, han puesto una de sus mejillas para dejar atrás las ofensas, las humillaciones, y los agravios sufridos durante las movilizaciones violentistas, bastante más les costará poner la otra mejilla y olvidar que, en esta oportunidad, la Moneda ha mostrado la peor de sus caras.

Plebiscito, incertidumbre y razones para votar que NO

Por Roberto Hernández Maturana

Quedan once semanas para que el país decida el próximo 26 de abril si aprueba o rechaza tener una nueva Constitución y el mecanismo para llevar adelante el proceso: Convención Constituyente o Convención Mixta, y si bien en un principio las cifras parecían inclinarse con claridad por la opción “apruebo”, el rechazo a los hechos de violencia – que continúan a diario en las calles del país, aún en un período de relativa tranquilidad como son los meses de verano – la ambigua actitud de muchos “líderes políticos”, y el debate del fondo de lo que nos jugamos los chilenos, ha  hecho que poco a poco, la opción por el rechazo crezca día a día no solo entre conservadores si no también entre liberales e izquierda moderada.

El 15 de Noviembre de 2019, los partidos de gobierno firmaron el Acuerdo por la paz y la nueva Constitución, pensando que así podría encauzarse la crisis, y restablecer el orden público. Por muchas razones, esto no se produjo, o al menos no completamente. Se debe reconocer que parte importante del oficialismo, aturdido y desesperado por no saber cómo enfrentar la inesperada escalada subversiva, suscribió el acuerdo de noviembre movido por el miedo. En otras palabras, se enfrentó a la disyuntiva de entregar la Constitución o dejar que el sistema entero se desplomara.

Sin embargo, la persistencia del desorden y sobre todo la complacencia de cierta izquierda con ese desorden, solo ha alimentado la desconfianza respecto de un eventual proceso constituyente. Además, la manera en que la oposición enfrentó el tema de la paridad —convirtiéndolo en un virtual chantaje moral e intimidatorio—, y el modo en que se votó la acusación constitucional contra un Presidente que ya había cedido mucho poder, fueron endureciendo las posiciones.

Tampoco podemos olvidar lo último ocurrido con la PSU donde varios dirigentes opositores hicieron todo tipo de piruetas retóricas para intentar justificar que un puñado de jóvenes impidiera que miles de estudiantes secundarios pudieran rendir la prueba.

En el fondo, parte de la izquierda sigue entrampada en su clásica confusión de fines y medios, embriagada con esa ilusión de “momento cero” que permita reescribir la historia.

Todo lo anterior ha llevado a un número creciente de ciudadanos a pensar en el “rechazo”, callando muchas veces su decisión ante la violencia verbal y física manifestada por quienes a diario se manifiestan en las calles y redes sociales por el “apruebo”

Así hay quienes manifiestan la necesidad de darse una chance de determinar el futuro institucional del país con calma, no estando las condiciones “en un entorno en donde la política está fallando, en donde las policías no tienen capacidad para enfrentar a los delincuentes”,como nos manifiesta Patricio Arrau. Liberal, Ingeniero comercial, funcionario en los gobiernos de Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet que se ha desempeñado como economista del Banco Mundial en el área de finanzas internacionales (1989-1991) y asesor del Ministerio de Hacienda, y que fue miembro activo de Ciudadanos, quien manifiesta que «no hay un clima que entregue las garantías para tener una discusión seria». Es por esta razón que, pese a que ha valorado el acuerdo político transversal del 15 de noviembre, Arrau manifestó a Diario El Líbero que se inclinará por votar que «No» en el plebiscito del 26 de abril, agregando que cualquier cambio constitucional debe hacerse en orden : “cuando eso esté y haya conciencia muy clave y amplia en los tres poderes del Estado de que es un requisito esencial para poder tener una discusión constitucional, ahí voy a cambiar de opinión”, y agrega “La mía es que una discusión democrática y constitucional que nos resguarde y que norme la convivencia de los próximos 50 años, pero no puede hacerse en este ambiente donde los delincuentes tienen tomada la calle en una insurrección delincuencial que el Estado no controla. Es una garantía de que vamos a terminar en chantaje con la asamblea constituyente”, remarcando que “el orden público es un pre requisito para poder tener un debate adecuado y correcto sobre qué queremos como casa de convivencia nacional”, para rematar con una crítica a los viejos políticos “los viejos (políticos), los que tienen cultura cívica, que saben lo que es una democracia, que saben lo que es una Constitución, hayan terminado totalmente entregados a los nuevos políticos que tenemos y que, lamentablemente, no tienen cultura cívica”.

Gerardo Jofré , Ingeniero Comercial UC, quien se desempeñó como asesor el ex ministro de Hacienda, Hernán Büchi, fue Jefe  de coordinación sectorial y jefe de planificación de Odeplan y en el año 2014 asumió la presidencia de Codelco, entre otros cargos, hoy se encuentra impulsando la «Casa Común por el Rechazo» junto a Gonzalo De la Carrera.

Manifiesta que “Creemos que la gente no quiere cambiar la Constitución y la están tratando de obligar a que vote que Sí. Eso sería una votación bajo amenaza, es lo más anti democrático que hay”, agregando que hay un “No encubierto”, explica que hay muchos “No naturales”, que no quieren cambiar la Constitución vigente. «Tenemos que demostrar que la mayoría de Chile no quiere cambiar la Constitución, no quiere partir de cero”, asegura. Y añade que “esto se le ocurrió a gente que está encaprichada con cambiarla y que dice que es la Constitución de la dictadura. Eso no es verdad, se ha cambiado muchas veces y lleva la firma de Ricardo Lagos». Y agrega que «ya se ha cambiado 43 veces, no hay ningún artículo de la Constitución que no se haya tocado». Plantea que si se quiere modificar, que se haga «pero dentro de los cánones normales y no nos tomemos dos años partiendo de una hoja en blanco en un griterío y una cuestión con presión, con violencia».

Considera que los ciudadanos están confundidos con las indicaciones «cambiantes» desde los partidos políticos. «A la gente la están tratando de asustar diciéndoles que si gana el No van a seguir los líos, en circunstancias que los líos van a seguir, sin duda, si gana el No, el Sí, o si empatan». Y apunta: «Creemos que la gente no quiere cambiar la Constitución y la están tratando de obligar a que vote que Sí. Eso sería una votación bajo amenaza, es lo más anti democrático que hay».

Paticio Navia cientista político y sociólogo chileno, columnista de diarios y revistas e invitado en varios programas de prensa escrita, radio y televisión. Actualmente es profesor de la Universidad Diego Portales y de la Universidad de Nueva York,  nos dice que resulta irónico que, precisamente después de que la Constitución fue profundamente reformada en 2005 –y el nombre del propio Pinochet fue removido de la carta fundamental– se intensificaron los llamados a abolirla y remplazarla por una redactada en democracia.

De hecho, la primera vez que un candidato presidencial prometió una nueva Constitución fue en la campaña de 2009. El entonces diputado Marco Enríquez-Ominami, que recién había renunciado al Partido Socialista, y desde entonces, casi todos los abanderados de izquierda han incluido la propuesta de una nueva carta constitucional como parte de sus promesas de campaña.

Navia manifiesta que la supuesta  “ilegitimidad” de la Constitución no es razón suficiente para cambiarla y agrega que: Es innegable que la Constitución de 1980 –modificada repetidas veces en democracia y sustancialmente alterada en 2005 bajo el gobierno de Ricardo Lagos– nació con ilegitimidad de origen y continúa siendo un legado de la dictadura por más que haya sido modificada y por más que la gran mayoría (sino todos) sus enclaves autoritarios han sido eliminados. Pero esto no es razón suficiente para querer una nueva. Varios países incuestionablemente democráticos tienen constituciones con orígenes ilegítimos o que, a la luz de cómo han evolucionado sus sociedades, serían considerados hoy de esa manera. Es más, ese argumento de la ilegitimidad de origen se puede usar para destacar la capacidad que hemos tenido los chilenos de poder desarrollar una democracia plena y vigorosa a partir de esa carta fundamental”, pero en concreto y principalmente le parece inconveniente emprender hoy un proceso constituyente  porque la forma en que se gestó dicho proceso  es contraria a los valores y prácticas democráticas que tenemos hoy como país. Finalmente Navia hace presente el costo que implicarán los dos años de incertidumbre económica y social que llevará completar el proceso, y la limitada cantidad de cambios, respecto a la Constitución actual, que incluye la “lista de supermercado de reformas que predominan entre los que abogan por una nueva carta fundamental”, además de el hecho de que, a la par del proceso constituyente, haya un gobierno de derecha que no cree en el proceso, con minoría en el Congreso e impopularidad récord en la historia democrática del país, conforma una combinación políticamente tóxica.

Los chilenos debemos preguntarnos entonces

¿Qué esperar de una deliberación constitucional en esas condiciones?

¿Podremos comprender que no hay justicia posible sin orden?

¿Somos adversarios políticos o enemigos?

¿Es posible tener una Constitución legítima en medio del desorden y de la impunidad con la que actúan los grupúsculos más violentos?

¿La izquierda tiene claro que la Constitución vigente solo podrá conservarse si la opción “Rechazo” gana en abril; y, en ese caso, ya no podrá más alegar “pecado de origen”, porque habrá sido validada en democracia plena?

El Gobierno, por su parte, también debe recuperar algo de iniciativa y salir de la enfermante  inercia de sus autoridades, aunque fuera para garantizar que la elección pueda realizarse en paz. De lo contrario, entraremos en un camino incierto violento y peligroso de muy difícil retorno, pues habremos perdido todo espacio institucional que nos permita resolver pacíficamente nuestras diferencias.

Para sostener la paz la izquierda debe estar dispuesta a aceptar que el “Rechazo” es tan legítimo como el “Apruebo”, condenar de modo incondicional —sin “peros”— toda forma de violencia como método de acción política, y estar consciente (además lo sabe) como la gran mayoría de la derecha lo está, que para solucionar las demandas sociales que hoy tienen al país en conflicto, no se necesita cambiar la Constitución, sino las leyes.

Cualquier otro camino solo nos acercará un poco más al despeñadero.

Winter is coming

Por Roberto Hernández Maturana

Estimado lector; largos días han pasado desde el inicio de las convulsiones sociales y la avalancha de noticias, artículos, comentarios, etc., me hicieron abstenerme de opinar (excepto un par de breves opúsculos),  ante el riesgo de que ella naufragara en ese océano tormentoso de las redes sociales.

Hoy vuelvo con este comentario que pretende mirar desde la distancia del tiempo transcurrido; un análisis lo más completo posible a la fecha.

Sólo pido me disculpen dos hechos que se revelan del texto que leerán a continuación: mi pesimismo y lo largo del mismo.

El 18 de Octubre de 2019 Chile sufrió un “golpe blando” y lo que podríamos llamar un ataque terrorista a gran escala, cuyos resultados en términos de destrucción de las redes de transporte, del abastecimiento de la población más necesitada, de inseguridad social, recuerdan a una ciudad atacada y en guerra.

La violencia vivida y concertada en una inédita explosión de vandalismo y terror colectivo, mostró el profundo resquebrajamiento de la convivencia nacional que hoy campea en nuestro país, donde numerosos ciudadanos sufrieron por parte de manifestantes violentos la violación de sus derechos humanos, desde tratos degradantes hasta la violación de su libertad de circular libremente.

En esos aciagos días, la actitud del Presidente Piñera nos recordó a Bachelet en las primeras horas del terremoto 27 de Febrero de 2010, desorientado, confuso, lejano.

La inconfundible huella de un golpe de estado vino con la declaración del presidente del Partido Comunista Guillermo Teiller, quien conminó al Presidente a renunciar a la mañana siguiente de ese 18, y a que llamara a elecciones, lo que continúa hoy evidenciándose en las acciones y demandas desmedidas de la “Mesa de Unidad Nacional”.

El clímax de las manifestaciones se vivió con el 1.200.000 personas congregadas en la Plaza Italia, marcando el fin evidente del “estallido social”. Lo que vino después claramente es subversión, reducida a la participación de unos miles de imberbes estudiantes, algunos idealistas, muchos anarquistas, unos pocos trabajadores, y muchos, muchísimos delincuentes, prohijados y protegidos por los partidos de izquierda y los organismos de Derechos Humanos.

A la derrota en seguridad pública, se sumó un movimiento social con todo tipo de demandas que van desde no más tag, hasta cambios en pensiones, salud, educación, etc.

Quedamos sí frente a muchas incertidumbres que hasta el día de hoy no podemos responder con claridad:

¿Estamos realmente frente a un estallido social espontaneo?

¿O se trató sólo de lumpen, delincuentes, vándalos barras bravas y narcos como afirman muchos?

¿O bien habría que creerles a los dirigentes de la ultra izquierda, que los actos terroristas al metro, la devastación de ciudades, los ataques incendiarios, los saqueos, las manifestaciones serían espontaneas y no producto de una insurrección organizada dirigida por la Mesa de Unidad Nacional, para derrocar al gobierno legítimamente elegido e instaurar un régimen al estilo venezolano o cubano?

¿Que hicimos mal?

Hoy nadie duda que nuestra democracia está en la UCI

¿Que hicimos mal? En estos largos años transcurridos desde que se produjo la intervención militar de 1973?

No fuimos capaces de ver una marcada desconexión generacional, en que los sub 25 parecen no entenderse en nada con los mayores de 40

No pudimos evidenciar cuando se perdió aquello que dio paso a una generación individualista, que hoy vive de un idealismo basado en consignas, sin sustancia, carente de análisis profundo y víctima de ideologías utópicas.

No advertimos la necesidad de corregir ciertas conductas del pasado, y el haber bajado la pobreza de más de 40% al 8%, generó una soberbia en la clase dirigente y el empresariado que no permitió ver a esa clase media precaria y vulnerable, con cerca de dos millones de chilenos jóvenes, jubilados y desempleados, viviendo bajo la línea de la pobreza; y a los más de 500.000 jóvenes sin educación completa, nacidos y criados en familias disfuncionales, muchas veces secuestrados por el alcohol y la droga.

No nos percatamos de la fragilidad de nuestra democracia, como sí lo hicieron y hace mucho tiempo; aquellas organizaciones que buscan subvertir el orden y la paz social.

Como sociedad permitimos y no adoptamos medidas para evitar el desprestigio, y la persistente erosión de las instituciones, que en otro tiempo, fueron fundamentales para enfrentar la crisis. El Congreso, los partidos políticos, las FF.AA., Carabineros, la Iglesia Católica, cayeron en corrupción explotada una vez más por aquellas organizaciones que buscan subvertir el orden y la paz social.

La pérdida de consensos y la legitimación de la violencia, el menoscabo de valores como la tolerancia, el pluralismo, la ausencia de amistad cívica y la falta de legitimidad de acuerdos para resolver controversias, pasaron a ser algo cotidiano, con la complicidad de quienes se suponen actores democráticos.

La desidia y precariedad del Estado de derecho demostrado en el conflicto de La Araucanía, o en la crisis del Instituto Nacional, fueron síntomas de una crisis que explotó ese 18 de octubre.

El “estallido social” dejó en evidencia la rabia que provocan los privilegios, la corrupción, las malas prácticas empresariales o políticas, que superaron la promesa de la meritocracia como eje rector de una economía de mercado.

El imperativo avallasador de imponer la igualdad hoy ha superado a la urgencia de superar la pobreza.

¿Cómo estamos hoy?

La palabra que parece dominar a toda la sociedad chilena es incertidumbre; incertidumbre social, económica, política

La encuesta CADEM muestra hoy el apoyo más bajo que haya tenido alguna vez un Presidente de La República desde que haya registro; Es posible que nunca hayamos tenido un presidente con menos apoyo en nuestra historia.

Sebastián Piñera no ha logrado transformarse en el conductor político, y hoy trata de mantenerse en segundo plano dominando a duras penas su compulsión de estar presente en todo.

Sin embargo, como el plan de la izquierda de botar al gobierno no resultó, hoy plantea una acusación constitucional que se evidencia sin destino; después de todo, la legitimidad de Piñera es incuestionable. Su decisión de no  sacar a los militares a la calle y optar por un llamado a la paz y el cambio de gabinete ayudó a descomprimir el ambiente.

No obstante lo anterior, además de buscar la corrección del modelo, y especialmente los abusos, privilegios, desigualdad etc., el Presidente entregó el país a las demandas de la izquierda ideológica que busca cambiar la Constitución Política del Estado, ante el aplauso de una parte de la población y muchos de quienes salieron a protestar, ignorantes de que la solución a las demandas está en el mejoramiento y perfeccionamiento de las leyes que contemplan las demandas ciudadanas, pero que por el cmontrario, el cambio constitucional bajo las presentes circunstancias nos pondrá en un proceso que sin duda exacerbará la división, la animosidad, las tensiones y el enfrentamiento entre los chilenos. No debería sorprendernos de que las protestas y el clima de incertidumbre se mantenga, aunque eso signifique destrozar a la PYMES, asustar a los inversionistas e hipotecar nuestro futuro institucional.

¿Existe el derecho a manifestarse en forma reiterada y por un tiempo tan prolongado cuando ello signifique la pérdida de miles de empleos la paralización de la inversión y poner en jaque a la economía?

¿Cómo pretender que haya inversión, que haya emprendimiento en Chile, si se pretende desconocer abiertamente la importancia del empresariado, tanto como del Estado para el bien común, y hay muchos otros países dispuestos a recibir a esos empresarios con los brazos abiertos?

Winter is comming

El significado de la frase que se hiciera famosa en la espectacular adaptación para la TV de la novela “Canción de Hielo y Fuego”, de George R. Martin, que conociéramos como “Juego de Tronos “Se acerca el invierno”, tiene varios significados.

Uno de ellos, es el lema de la Casa Stark, y se refiere a su misión de vigilancia frente a los pueblos más allá del muro. Es una expresión que significa que siempre debían estar preparados, y como gobernantes del Norte, debían estar prevenidos para cualquier cosa que puedira suceder, sabiendo que eventualmente, algo sucederá. Por lo tanto, se acerca el invierno.

Sin embargo, George R. Martin, explica que también hay un significado metafórico más profundo, que generalmente expresa el sentimiento de que ocurren períodos oscuros en la vida. Incluso si las cosas están yendo bien en su mundo (“verano”), esto no durará para siempre. Eventualmente llegará un período oscuro, una frialdad, cuando los eventos se vuelvan contra nosotros (“invierno”). Esta interpretación metafórica refleja el mensaje subyacente de que nadie puede sentirse seguro o cómodo durante demasiado tiempo.

Para los personajes de Game of Thrones, “se acerca el invierno”, sin lugar a dudas, sugiere que la fatalidad, la destrucción y la muerte soplarán en sus vidas. No está garantizado si algún personaje sobrevivirá al ataque.

Chile afrontará días difíciles… no se trata sólo de nuestro destino; se trata del destino del país.

¿Podrán las políticas sociales traer la paz social…, o la insaciabilidad de las demandas será inmanejable porque busca objetivos mucho más radicales que sólo la satisfacción de demandas sociales?

Si el desorden incontrolado y la subversión continúan, ¿estamos dispuestos a pagar el precio impredecible de una mayor represión? ¿O bien el dilatar el restablecimiento del orden público tendrá consecuencias aún muchos más graves que mantener el desorden?

¿Qué consecuencias tendrá para nuestro futuro cívico el darnos cuenta de que la violencia se ha mostrado muy eficaz para el logro de objetivos políticos?

2020 se avizora complejo; los matinales y las redes sociales culparán al gobierno, al neoliberalismo, a los empresarios, o a quien sea. Si se sigue la lógica individualista, ya no habrá que corregir el modelo… porque no habrá modelo.

Nos espera un futuro incierto, por de pronto un año lleno de incertidumbre y controversia en un ambiente cargado de animosidad y disputas muy posiblemente violentas, con un plebiscito en Abril  que nos ofrece elegir la mantención de la actual constitución, o elegir una nueva, y sobre la marcha, pregunta si Ud quiere que ese cambio se haga mediante una asamblea constituyente o una convención constituyente, sin decirnos hasta el momento como estarán compuestos dichos mecanismos; es decir aún sin saber  si habrán cuotas de género, de pueblos originarios, si tendrán preponderancia las organizaciones civiles, o los partidos políticos para esa elección. Es decir nos ofrece construir una nueva casa sin saber aún quienes la construirán, ni quiénes serán sus arquitectos, pidiéndonos que elijamos entonces esta opción con los ojos cerrados…, todo sobre la marcha, en un ambiente político sometido a presiones difíciles de manejar.

Ojalá las empresas vuelvan a confiar en el país y que en un gesto heroico no despidan gente, a menos que sea imprescindible para evitar una quiebra.

Es difícil no caer en el pesimismo, pero es evidente la amenaza de cesantía, y de una perspectiva ominosa de tener un futuro con más pobreza y menos libertad.

A quienes esperan, piden, o creen ver una próxima primavera, más bien lo que parece venir es un largo y duro invierno.

Nesaria Cautela

Por Eduardo Aldunate Herman, General Ejército (R)

La propuesta del Ejecutivo respecto a la función de las FF.AA. en la protección de la infraestructura crítica -que es una práctica que existe en muchos países- estoy seguro que el Congreso la evaluara con mirada de Estado. El ministro de Defensa Nacional manifestó que las FF.AA. contarán con equipamiento adecuado y con las normas que rijan sus procedimientos.

Hasta ahí, parece que todo bien pero, hay un par de detalles que llaman a la cautela. Mi experiencia -reforzada por haber participado como comandante en operaciones de paz- me indica que cuando se asignan nuevas misiones a los militares, equiparlos y regular su participación no basta, se los debe preparar oportunamente, lo que ciertamente toma su tiempo y así se hizo para Haití.

Se abusa de la polivalencia. Si se quiere emplear a los militares fuera de los cuarteles ellos deben instruirse y entrenar en lo específico que es muy distinto a lo que normalmente hacen y tengo mis dudas si hoy cuentan con estas capacidades.

Las FF.AA. pueden aportar en esta crisis pero el tema de fondo se elude, sobrepasadas las policías -lo que dudo- nuestra sociedad debe asumir claramente que cuando llama a los militares, ellos tienen una forma de actuar distinta.

Militares en las calles sin estar preparados ni respaldados huele a peligro.…para los soldados y para nuestros compatriotas.

Obviar esto normalmente termina en que las reglas de empleo de la fuerza solo sirven para los sumarios contra los militares.

Complices Activos

Por Eduardo Aldunate Herman

Como sociedad todos fallamos en detectar las alertas del malestar social, lo que sinceremos -a no mediar una cuota de violencia- no lo habríamos percibido.

Nos acostumbramos a que golpear a un policía, faltarle el respeto a rectores, profesores y autoridades, y marchas que terminaban en violencia sin responsables derivó en que antisistemas, con sus destrucciones, le robaron la legitimidad a millones que marcharon. Actos de corrupción de civiles y uniformados, y la errática conducción inicial del gobierno, fueron, entre otros, más leños al fuego.

Basta de lugares comunes sobre modernizar a nuestras policías.

Para que el estado de derecho sea plenamente aplicable, se le debe proveer a las policías de todos los instrumentos y procedimientos y eso incluye hacer uso legítimo de la fuerza cuando sea necesario, regulado, controlable, pero violento al fin. En los países civilizados, las policías siempre cuentan con un instrumento superior para disuadir o repeler al agresor.

En estos escenarios emplear a los militares es aceptar el fracaso de la política y personalmente creo que no es razonable profundizar las heridas que aún tenemos los chilenos del siglo XX.

Un mínimo sentido republicano -ante momentos estelares como éste – convoca a la gran política y confió que emergerán los líderes que requerimos alejados de los populismos.

Debemos apoyar al Presidente y a las instituciones, ya que es la democracia la que está en juego y quienes insistan en llevar agua para su molino, les sugiero que recuerden que la orquesta del Titanic también naufragó. ¿Será mucho pedir que todos cuidemos el buque del país?

Soy optimista, es tiempo de asumir los cambios pero también de reflexionar.

La gran rendición

Por Gonzalo Rojas Sánchez

Cuando el Gobierno se mostró sistemáticamente incapaz de controlar el orden público y garantizar la paz, comenzaron las rendiciones que han continuado con el acuerdo suscrito por los partidos de Chile Vamos, para cambiar el régimen constitucional.

De la claudicación en el uso de la fuerza legítima para detener la insurrección, el Gobierno pasó a la rendición de su programa ante los cientos de demandas que lo acosaron: no pudo distinguir el trigo de la paja y terminó con todo el granero en llamas.

Después, levantó bandera blanca ante una presión tan demagógica como ilegítima: el enemigo fantasmal transmitió desde la trinchera contraria un mensaje que devastó las confianzas gubernamentales: todos los chilenos están en la calle, la calle exige una asamblea constituyente, esa asamblea dictará una nueva Constitución y la carta fundamental así aprobada solucionará los problemas de todos los chilenos. Y en vez de contestar fuerte y claro: ¡patrañas, de la primera a la última!, el Gobierno y los partidos de Chile Vamos han salido a dejarse apresar, dejando caer sus argumentos al suelo, y con los brazos en alto.

Y, de paso, todo esto está significando otras cuatro rendiciones de consecuencias incalculables: el Gobierno y sus partidos han enajenado la adhesión de sus electores; han hipotecado la salud económica; han desplazado las energías desde lo social a la chimuchina de los procedimientos y las fórmulas; y, por cierto, han claudicado en los principios que han permitido estabilidad, movilidad, libertad y crecimiento. Nada menos.

¿Alguien puede asegurarles a los chilenos que la nueva Constitución no será una amenaza en ninguno de los campos en los que los ciudadanos hemos desplegado nuestros proyectos vitales, personalmente y reunidos con otros? Nadie, porque justamente el propósito de las izquierdas es cambiar radicalmente el sistema de libertades y méritos que nos rige bajo la Constitución del Presidente Pinochet de 1980 y que fue ratificado con las enmiendas del Presidente Lagos.

Se asoman graves amenazas para el modo de entender a la persona humana, de resguardar su vida, de proteger a su familia y su libertad de asociación, porque se buscará cambiar todo el artículo 1º, eliminando la concepción subsidiaria ahí presente. Se buscará un control completo de la educación chilena, que estará conformado por un Estado docente poderosísimo y pequeños enclaves de educación autónoma, manipulados a su vez por el financiamiento en manos del Estado.

Se procurará la perniciosa consagración ilimitada de supuestos derechos sociales, imposibles de practicar, inviables conceptual y económicamente, mientras al mismo tiempo se limitará y ahogará la libre iniciativa y el meritorio emprendimiento. En paralelo, se buscará imponer formas de participación ciudadana fácilmente manipulables, para presentar como correcta cualquier opinión transitoria, en materias de trascendencia moral o cultural; y, de paso, se eliminará el papel de equilibrio del Tribunal Constitucional en relación con el Congreso.

Habrá amenazas para la organización del Poder Judicial, de manera de hacer irreversible el actual control que ya ejerce la política sobre su conformación y su actuación. Y, por supuesto, se procurará manipular el papel de las Fuerzas Armadas, transformándolas en instrumentos de control político, bajo un férreo… control político, destrozando su carácter jerárquico y disciplinado, e insertándolas en un nuevo Estado plurinacional.

Por todo eso y mucho más, cualquier ciudadano tiene un mundo de razones para sentirse amenazado. No en sus privilegios, como dicen algunos desde la lucha de clases, sino en sus legítimas aspiraciones a una vida libre, buena y en paz.

Gonzalo Rojas

Gobierno y Plebiscito

Por Eliseo Pantoja Andreu

No se enfría aún la tinta del acuerdo que sellaron representantes de los diversos partidos del espectro político -con excepción del PC- para la realización de un plebiscito cuyo objetivo será recabar el pronunciamiento de la ciudadanía en orden a si quiere o no una nueva Constitución, y el Gobierno ya está interviniendo electoralmente.
En efecto, corrobora la anterior afirmación, las palabras de dos de sus principales Secretarios de Estado: El Ministro del Interior y la Ministro Secretaria General de Gobierno. Señala el primero, en un punto de prensa: “(…) Estamos seguros que este acuerdo por la paz y por una nueva Constitución nos permitirá reencontrarnos y construir un país mejor” (La Segunda, pág. 7, edición de 15 de noviembre de 2019). Ante tal afirmación, cabe preguntarse: ¿Qué parte del acuerdo no entendió señor Ministro o no desea entender? Ya que lo que se acordó consultar en el plebiscito a la ciudadanía es si las personas quieren o no una nueva Constitución y serán ellas de manera soberana las que decidirán en el secreto de la urna tal interrogante, y bien pudiere suceder que éstas rechacen una nueva Constitución.
Otro tanto cabe decir de la Ministro Secretaria General de Gobierno. Señala ésta en una vocería, lo siguiente: “Pero también creemos que es importante avanzar, alzar la mirada, entender de hoy tal vez es mejor salir de la calle y empezar a dialogar en nuestros barrios, en nuestras poblaciones, cuál es el Chile que queremos construir en esta nueva Constitución”, (EMOL, 15 de noviembre de 2019) dando por sentado que esa es la decisión de la gran mayoría silenciosa de nuestro país, que no ha estado en las marchas, y cuya decisión solo la conoceremos cuando se cuenten los votos al término de la jornada plebiscitaria.

La nueva Revolución Cultural

Por Roberto Hernández Maturana

La participación de la adolescente Greta Thunberg en la última Asamblea General de las Naciones Unidas me causó profunda preocupación. En realidad me dejó más que preocupado… asustado.

Cuando vi su rostro alterado, desencajado en las noticias de la TV llamándoles la atención a los líderes mundiales que la escuchaban dócilmente, en silencio, y algunos hasta con aplausos, y cuando  leí con más calma su discurso sinceramente me alarmé.

¡Como hemos llegado a este estado de situación en que los principales líderes mundiales (con algunas excepciones) se hayan dejado basurear de esa forma por una niña manipulada por intereses internacionales orientadas por movimientos mal llamados “progresistas”!

¿Será verdad que los líderes del Mundo invitaron a la Asamblea a una adolescente fanatizada para que les llame la atención y llore?… ¿o lo que vimos se trata de una cuidada puesta en escena? ¿De verdad alguien, puede creer que quienes se saben gobernantes sobre millones de seres humanos, viven protegidos por una seguridad permanente, ellos y sus familias, se desplazan en aviones destinados a su uso por los estados que gobiernan para representar a sus países en múltiples conferencias y encuentros, y ser premiados por sus desvelos  y sus programas de gobierno, se hayan inquietado por los gritos y enojos de Greta?

Greta retó a medio mundo (literalmente), en realidad al mundo entero, como quien cobra una deuda, con la convicción de la enseñanza recibida y adoctrinada en el sentido de ser dueña absoluta de una verdad única e incontrastable.

Sobre el discurso de Greta, el diario “El País” de España dijo en artículo titulado “El día en el que los que mandan callaron y escucharon”: “Curioso, porque fueron los que mandan los que escogieron a la sueca con trenzas, la sentaron y le dieron el papel para leer. La espontaneidad aquí no existe, como en los niños que entregaban ramos de flores a Hitler y Stalin. Los patrocinadores del ridículo viaje de esta ‘guerrera del clima’ en velero ecológico a través del Atlántico fueron BMW, fabricante de coches contaminantes, un banco suizo y un club de millonarios de Mónaco. Todos ellos grandes benefactores de la humanidad.

Logran que los chavales aplaudan con los codos políticas milmillonarias destinadas al “clima”, en lugar de políticas de vivienda que les permitan independizarse, aumentar su renta disponible, desarrollarse personal y profesionalmente y crear familias. Son genios del marketing.”

Curioso que no haya habido ningún comentario discrepante… y no es que no haya científicos que duden del calentamiento global (que a estas alturas ya no es una teoría, sino un dogma)… porque quienes digan que el calentamiento global se puede explicar más lógicamente y en forma más fiable en los ciclos de frío y calor en la Tierra producto no de la actividad humana, si no de la actividad solar, que puede encontrarse en registros históricos, son fulminados y estigmatizados por los talibanes del ambientalismo progresista.

Con todo, compartiendo como la mayor parte de los ciudadanos de esta tierra la preocupación por la crisis climática que se hace evidente (me parece que el cambio climático es permanente), y muchas de las preocupaciones relacionadas con la salud de nuestro planeta, ojalá pudiéramos ver y ser parte de discusiones abiertas, tolerantes, informadas y transparentes.

Pareciera entonces hoy que el “Progresismo de izquierda” está armando un ejército de jóvenes que nos recuerdan los “Guardias Rojos” de la Revolución Cultural China, cuando Mao Zedong armó y adoctrinó miles de adolescentes, fanatizando a los estudiantes y jóvenes, poniéndoles uniforme y entregándoles su “Libro Rojo”, donde según sus creyentes estaban todas las respuestas, y quién no comulgaba con esas ideas era apaleados a veces hasta la muerte por los guardias rojos; y es que para estos niños… los de hoy día… (sea por edad o por mentalidad),los culpables somos los adultos con los que conviven.

El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, cercano al progresismo de izquierda, señaló en su habitual comentario de los domingos en El Mercurio de Santiago en un artículo titulado “La semilla de Greta”. que “Si el cambio climático implica muchos peligros, el fanatismo, ese espíritu de cruzado que parece estar poco a poco acompañando a Greta, implica muchísimos más (…) Y es que no es muy razonable inclinarse, sin más, ante una adolescente que enarbola un discurso toscamente moral”.

Sí porque ¿con qué derecho pueden unos criticar a otros?… Jóvenes a adultos, pobres a ricos; ricos a pobres, en una epidemia de acusaciones cruzadas.

Es notable sí, que jóvenes europeos y norteamericanos, educados en la abundancia, de una cultura materialista, en que lo que han deseado lo han obtenido, criados en la cultura de la bonanza que les dieron sus padres, depredando países del tercer mundo, industrializando sus economías primero con energía del carbón y después con energía atómica, quieran hoy cargarle al mundo entero la crisis climática provocada según ellos, por la explotación de recursos que precisamente hicieron sus padres y antepasados, y que hoy quieran impedir a los países que quieren salir del subdesarrollo la explotación de sus propios recursos, con los cuales los países del hemisferio norte se enriquecieron en el pasado.

No parece inocente que Greta y sus vociferantes corifeos nos acusen a los adultos de haberles robado su infancia, como si fueran niños de Siria o Venezuela. Los verdaderos poderosos del mundo ya han inculcado a las nuevas generaciones de imberbes heridos y ofendidos que es inminente un cataclismo natural y ahora están señalando a los culpables, que no son ellos, los super-ricos occidentales, ni los países verdaderamente contaminantes, como China, Vietnam o Egipto.

Sería bueno que cuando venga Greta Thurnberg a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP N° 25) que se llevará a cabo entre el 2 y 13 de diciembre de 2019, en el parque Bicentenario de Cerrillos en Santiago, pida perdón a los países del hemisferio sur por toda la contaminación que hemos recibido del hemisferio norte.

Chile es responsable de apenas el 0,25% de las emisiones globales, pero, nuestro país es muy vulnerable al cambio climático.

Paros ecológicos

Por Joaquín García-Huidobro Correa

En estos días, los alumnos de diversas facultades universitarias del país han decidido, por enésima vez, realizar paros en contra del cambio climático. El argumento es perfecto: “si estás en contra del cambio climático (o cualquier otro mal que afecte a la humanidad), debes interrumpir tus estudios. Si pretendes emplear los viernes en resolver ecuaciones o estudiar la ley ambiental, entonces eres un clon de Donald Trump”.

Además, nuestros estudiantes saben que Greta Thunberg no va a clases y, por esa vía, ha llegado a transformarse en la nueva voz profética de la humanidad. Fue invitada a la ONU, y todos hablan de ella como la “mujer del año”. Si quieren ser como Greta, deben sumarse a los paros (y no leer jamás el reportaje del periodista Justin Rowlatt enThe Times acerca del lado B de toda esta maravillosa aventura).

Presumo que la culpa es mía, pero no consigo comprender la lógica de los paros. Siempre me ha costado seguir los razonamientos muy rápidos y nunca entiendo el argumento de esas películas donde la acción transcurre a toda velocidad. Aquí ocurre lo mismo. Ciertamente, me interesa el cuidado del medio ambiente tanto como a Greta. Incluso, puedo acreditarlo con textos escritos muchos años antes de que ella naciera, pero no vislumbro qué tiene que ver eso con un paro universitario.

¿No han pensado nuestros huelguistas que existen otras formas de protestar? La gente podría renunciar a esas duchas de 15 minutos con agua caliente que a mí me parecen completamente antiecológicas. Incluso, en el caso de los más radicales, podrían reemplazarlas por duchas breves con agua fría, lo que implicaría un notable ahorro energético.

Si uno quiere algo más notorio, podría ir a clases los viernes con la cara pintada de verde. O realizar actos tan masivos y espectaculares como dedicar los feriados de Fiestas Patrias a limpiar playas y otros lugares afectados por la insensibilidad ecológica de los chilenos, una acción que mostraría un enorme compromiso personal. Es más, podría elegir estudiar horas extras los viernes ecológicos, para hacer ver que esa cuestión merece nuestros mejores esfuerzos intelectuales. Pero no, los paros son más interesantes y no suponen tanto esfuerzo. Además, para muchos estudiantes es imposible resistir la extorsión emocional a que los someten sus impulsores.

Todos sabemos lo fácil que resulta protestar sin asumir costos especiales; ser ecologista sin verse obligado a llevar una existencia más conforme a la naturaleza; asumir discursos que simplemente suenan bien, y dejar que la propia vida vaya por otro lado. Así, cualquiera arregla el mundo.

Del mismo modo, resultan preocupantes las consecuencias que el debate ecológico que presenciamos ejerce sobre la forma en que se lleva a cabo la discusión pública. Existe, en efecto, una suerte de ecología social, que también conviene respetar. Ella hace posible que las diversas especies de la fauna política se desarrollen con normalidad. Por eso, sería alarmante que, por la acción de los vociferantes o la falta de disposición a reflexionar, algunas posturas queden, en la práctica, impedidas de manifestar sus razones. La uniformidad ideológica no es deseable para una sociedad que se precie de democrática.

Así, resulta difícil saber si el profesor Werner Kirstein y los otros académicos que han presentado objeciones a las opiniones dominantes sobre el cambio climático tienen razón o no, pero el hecho de que por todos los medios sean objeto de censura es inquietante. No hay que olvidar que, lamentablemente, por ambos lados se entremezclan poderosos intereses económicos. Ellos no son patrimonio solo de quienes son escépticos acerca del alcance y causas del cambio climático. Hay financiamiento de empresas y otros fondos disponibles para quien trabaje en una u otra dirección. Por eso, convendría que todos, también los científicos que se ocupan del tema, informaran acerca de sus intereses y de las consecuencias económicas que podrían afectar a su actividad científica cuando adoptan una u otra postura.

¿Impiden esas influencias que se puedan decir cosas verdaderas? Por supuesto que no, pero aún a alguien como yo, que está en contra de las centrales nucleares y comparte muchas de las preocupaciones de los ecologistas, le gustaría ser testigo de discusiones libres y transparentes. Y falta mucho para que estemos cerca de conseguirlas.

Realidades como esta muestran la importancia de la política y la necesidad de contar con un ambiente donde pueda deliberarse de una manera adecuada. De lo contrario, corremos el riesgo de tomar decisiones al ritmo de los humores del profeta de turno, sea de izquierda o de derecha.

En todo caso, cuando nos dicen que la única manera de combatir el cambio climático consiste en sumarse a unos paros estudiantiles, transformarse en vegano y empezar a viajar en yate, no puedo dejar de pensar que alguien nos cree más ingenuos de lo que somos en realidad. (El Mercurio)

La doble cara de Greta “La niña verde”

Por Benjamín Rosado  (www.elmundo.es)

Greta Thunberg ha cruzado el Atlántico a bordo del velero Malizia II para participar en una cumbre de la ONU sobre el cambio climático. La travesía desde el puerto británico de Plymouth hasta el muelle North Cove Marina de Nueva York ha duró 14 días y no dejó rastro de carbono. Pero tampoco ha podido borrar la «pista del dinero» que, de acuerdo con el viejo aforismo policial, podría conectar su campaña medioambiental con un complejo entramado de multinacionales ecológicas liderado por el magnate sueco Ingmar Rentzhog. Muchos se preguntan ahora si la joven activista ha sido utilizada como marioneta por los lobbies y empresas que financian su rebelión contra el cambio climático.

Todo comenzó el 20 de agosto del año pasado. Ese día, con 15 años, Greta decidió no ir al colegio y se plantó frente al Parlamento de Estocolmo con una pancarta que decía «Skolsrtrejk for Klimatet» (huelga escolar por el clima). Tras las elecciones generales de su país, la joven siguió

manifestándose una vez a la semana para que los políticos redujeran las emisiones de carbono según lo establecido en el Acuerdo de París. Pero ya no estaba sola: miles de niños en todo el mundo se sumaron a las protestas del movimiento Fridays For Future. Las imágenes de las huelgas estudiantiles conmocionaron a la opinión pública y la cara de enfado de Greta se convirtió en un fenómeno viral.

Su hazaña copó las portadas de los periódicos. Se publicaron reportajes, entrevistas y también panegíricos que pedían su candidatura al Nobel de la Paz. Nadie imaginaba que la «protesta espontánea» de Thunberg había sido coordinada con suficiente antelación por el magnate Rentzhog y por Bo Thoren, otro activista climático y líder de un movimiento contra los combustibles fósiles. Así lo confirma el periodista Justin Rowlatt en un extenso reportaje que publica The Times. Según el también corresponsal en asuntos climáticos de laBBC, Thoren llevaba tiempo buscando caras frescas para sus campañas ecológicas y se le ocurrió la idea de una huelga escolar inspirada en las manifestaciones juveniles tras el tiroteo de Parkland, en Florida.

Mentira del magnate

Rentzhog se encargaría de poner en marcha el plan a través de la plataformaWe Don’t Have Time. Conocía bien el terreno (había dedicado años de servicio al Climate Reality Project de Al Gore) y se desenvolvía con soltura en el ruedo mediático. Pero cometió un error al confesar al periódico Dagens ‘Nyheter que su primer encuentro con Greta fue casual. Como él mismo terminaría reconociendo a The Times, una semana antes de la primera huelga había recibido un correo de Thoren poniéndole al corriente de la situación. De hecho, Rentzhog había conocido a Malena Ernman, la madre de Greta, «unos tres o cuatro meses antes» en una conferencia contra el cambio climático celebrada en Estocolmo.

Malena Ernman se ganaba la vida como cantante de ópera (en 2013 fue agasajada con aplausos tras su debut en el Liceo de Barcelona) y llegó a representar a Suecia en el Festival de Eurovisión. Pero renunció a su carrera para seguir los pasos de su hija, que fue diagnosticada con Asperger, «lo que lejos de suponer una limitación le permite ver las cosas desde otra perspectiva», según la progenitora. De la noche a la mañana, Ernman se hizo vegana y dejó de viajar en avión. «Desde que Greta comenzó las huelgas escolares muchas cosas han cambiado en mi vida», escribe la madre en el prólogo del libro Scenes From the Heart, que se publicará pronto en España. «Proteger el planeta nos ha ayudado a salvar nuestra familia».

Más que explicar las razones que llevaron a Greta a tomar partido en el movimiento ecologista, hay quien piensa que el libro delata los intereses corporativos que se esconden tras el fenómeno Greta. «Sea o no consciente de ello, esta niña es la punta de lanza de una estrategia de presión que busca generar unos réditos empresariales concretos», afirma el diario británico. Sólo una semana después de que la joven activista empuñara su primera pancarta, el libro de su madre ya estaba a la venta. «El editor de la obra, Jonas Axelsson, reconoce que los periodistas le preguntaron de inmediato si la huelga era un acto publicitario del libro». Y añade el autor de la investigación que Rentzhog no es precisamente un activista de baja estofa.

Tras su paso por la organización de Al Gore, el magnate sueco trabajó para empresas energéticas del lobby ecologista con intereses en renovables y gestionó importantes fondos de inversión (a su paso por Laika Consulting y el gigante inmobiliario sueco Svenska Bostadsfonden) dentro de un movimiento global de retirada masiva de capitales de empresas de combustibles fósiles. En su cartera de clientes, encontramos también al multimillonario Gustav Stenbeck. Ahora Rentzhog está al frente del think tank Global Challenge (también conocido como Global Utmaning), que fundó la ex ministra socialdemócrata Kristina Persson tras heredar una fortuna y al que pertenecen importantes empresarios del país.

Tampoco el padre de Greta, Svante Thunberg, ha logrado escapar del foco de la sospecha. Este ex actor y productor se desempeñaba como mánager de su mujer hasta que su hija empezó a dar discursos por el mundo: desde la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático hasta el Foro Económico Mundial. Ahora la acompaña a todas partes (incluida la travesía trasatlántica) y se encarga de gestionar su agenda. Aunque aparentemente ha tratado de mantener a su hija al margen de los grupos de poder, no siempre ha podido garantizar su independencia. «Parte del trabajo de Greta se está canalizando a través de Daniel Donner, que ejerce como jefe de prensa de la niña», revela The Times. «Donner trabaja en la oficina de un lobby con sede en Bruselas conocido como European Climate Foundation».

Las buenas intenciones que se le presumen a Greta no han logrado frenar la avalancha de críticas. Y mientras una multitud la recibía entre vítores en un pequeño puerto deportivo al sur de Manhattan, en las redes sociales se sucedían las protestas por haber utilizado un velero propiedad de Pierre Casiraghi, hijo de la princesa de Mónaco, cuya Casa Real no se caracteriza precisamente por su lucha contra el cambio climático. Han trascendido también otros nombres vinculados a las actividades de Greta a través de Global Challenge: David Olson (socio inseparable de Rentzhog),Anders Wijkman (ex presidente del Club de Roma), Petter Skogar (director de una de las principales organizaciones empresariales de Suecia) y Catharina Nystedt Ringborg (una alta ejecutiva del sector de la energía). Son los nombres que planean detrás de la otra cara de Greta, la niña verde.

 

La semilla de Greta

Por Carlos Peña González

El discurso que Greta pronunció en las Naciones Unidas —donde se negó a sentarse en primera fila, mientras el Presidente Piñera abrigaba la secreta esperanza de que lo hiciera a su lado— dio miedo; aunque no por lo que, según ella dijo, estaba ocurriendo en el planeta, sino por el tono con que lo pronunció. Era el tono de quien está en este mundo en carácter de acreedor de todos quienes le antecedieron y despojado de cualquier deuda, el tono de quien se aferra a una sola verdad creyendo que ella resume y encierra a todas las demás.

El tono de un erizo.

Isaiah Berlin, en un texto famoso, se sirvió de un fragmento de Arquíloco para distinguir dos tipos de actitudes intelectuales: la del zorro y la del erizo. El zorro, dijo, sabe muchas cosas no siempre consistentes entre sí; el erizo, en cambio, sabe solo una cosa y grande. El espíritu de Greta parece ser el del erizo: se aferra a una sola cosa a la que se subordinarían todas las otras.

Como ocurre a todas las personas que creen haber abrazado la verdad final —una verdad que los otros por miopía, mezquindad, ambición, tontería, maldad o traición se niegan a ver—, en Greta se anida, voluntaria o involuntariamente, la semilla del fanatismo, la convicción de haber descubierto una verdad apocalíptica para cuya evitación ningún precio resultará demasiado alto. El fenómeno ha sido recurrente en la cultura humana. El caso más citado es el del milenarismo, la creencia de inspiración religiosa que alguna vez movió a multitudes y según la cual el juicio final que distinguiría entre puros y pecadores llegaría pasado mañana (la gente entonces se reunió en los bosques esperando ocurriera) o la convicción de que la historia tenía un sentido inmanente y que los seres humanos eran de dos clases, los que empujaban la corriente del tiempo y los que, por codicia o ignorancia, estaban en la vereda de enfrente (a estos últimos se les finiquitaba porque ¿cómo aceptar que una vida individual pusiera obstáculos a la gran caravana de la historia?). Greta en su discurso ante las Naciones Unidas está catalizando, con ayuda de los medios y la flojera intelectual de las audiencias, otra distinción: la que media entre los malvados, negligentes y traidores sobre quienes pesa una deuda (las generaciones más viejas) y sus acreedores puros, portadores de limpios ideales (las nuevas generaciones). Los primeros, envilecidos por la codicia material o la estupidez, y los segundos, liderados por Greta y ofendidos por la maldad del mundo. Los primeros mintiendo una y otra vez con el fin de acumular riquezas, los segundos recordando una y otra vez la necesidad de un mundo más sencillo (aunque en este caso la sencillez incluyó a Pierre Casiraghi, quien transportó a Greta, lo que prueba que se puede abrazar la verdad sin abandonar la acumulación o la frivolidad de una vida fácil).

Por supuesto, todo ese simplismo —pronunciado con una convicción granítica por la que no se infiltra o cuela la más mínima duda o el más leve afán de comprender al otro— no es raro en una adolescente que tiende a poseer pensamientos inflexibles, y que después de haber crecido en una sociedad hastiada de bienestar, anhela la realización de valores posmaterialistas. Lo raro y de veras preocupante es que el mundo más viejo —ese grupo de personas a quienes Greta, sin arrugarse, interpeló llamándolos traidores— escucha a esta nueva Jeremías con él ánimo crítico anestesiado, como si en ella refulgiera la verdad y nada pudiera relativizarla. Desde Obama a Francisco se han inclinado ante ella, contribuyendo a fortalecer el aura que la rodea. En vez de contribuir al escrutinio más racional del problema, se ha obrado frente a Greta con un paternalismo frívolo que le concede, sin más, la razón.

Nada de eso debe ser aceptado.

Y es que no es muy razonable inclinarse, sin más, ante una adolescente que enarbola un discurso toscamente moral.

Es verdad que el planeta se ha estropeado y también es cierto que hay que hacer esfuerzos para detener ese proceso, y que en eso no solo Greta, sino los científicos que lo han venido diagnosticando tienen toda la razón; pero todo eso no ha de hacer olvidar que en lo que va de historia humana es el fanatismo (la semilla que lleva Greta y que siempre confunde la obviedad del problema con la sencillez a la hora de resolverlo) el que ha causado más sufrimientos a los seres humanos. Si el cambio climático implica muchos peligros, el fanatismo, ese espíritu de cruzado que parece estar poco a poco acompañando a Greta, implica muchísimos más. La historia humana está erizada de ejemplos de lo que ocurre cuando se deja crecer a este último. El cambio climático amenaza la vida biológica, es cierto (y por eso hay que intentar detenerlo); pero el fanatismo que se puede encender en su derredor puede amenazar la vida reflexiva (y sin esta ni el cambio climático será realmente comprensible).

Sobre todo cuando, como es el caso, se trata de un fanatismo que reúne cada vez más a favor suyo a dos aliados —la ciencia y la adolescencia— que acostumbran a enrostrar a los demás la verdad que presumen haber descubierto. (El Mercurio)

Exorcismo o Apocalipsis

Por Cristián Labbé Galilea

Mi coloquio semanal con unos cuantos buenos amigos fue monopolizado esta vez por el Cambio Climático y sus ramificaciones. Cambio que, como es obvio, nos tiene hace rato al filo de la paranoia, además de protagonizar en estos momentos la asamblea general de la ONU y disponer de una niña de dieciséis años como guaripola universal o portaestandarte cósmico, a la que medio mundo pareciera admirar.

En ambos temas, el Cambio y la Niña, nos enfrascamos con mis contertulios. Las opiniones partieron siendo muy “políticamente correctas”… Como alguien dijo, “¡Quién podría estar contra lo dicho sobre el Calentamiento Global y quién se atrevería criticar a la ‘niña símbolo’ de esta cruzada para salvar a la humanidad!”.

Que los comentarios tendieran a la emoción y no a la razón fue la evidencia de que la posverdad ha calado hondo. Se asume sin discusión la tesis de que estamos frente a un “nuevo apocalipsis”. Poco se dice, y menos se sabe, sobre cuánto de verdad hay en esos aterradores vaticinios ambientalistas.

Advertí a mis contertulios que las actuales profecías apocalípticas no difieren en lo sustantivo de otras tantas que ha habido siempre, y que posiblemente las habrá hasta el remoto día en que llegue el verdadero apocalipsis… Ellas han sido la obsesión de todas las culturas y religiones; videntes, científicos locos, algún anticristo, falsos profetas, iluminados… hacen malos augurios que por suerte nunca se cumplen, y todo indica que los de hoy correrán la misma suerte.

Quedó claro, con múltiples ejemplos, que el tema del Calentamiento Global, del Cambio Climático o como lo quieran llamar, se escapó del campo científico para ir a dar al político y allí empezaron a tallar “las fuerzas del mal”.

Así fue como llegamos hasta Greta Thunberg, “la niña símbolo”, y a su protagonismo, su discurso, su actitud, su ejemplo para los niños y los jóvenes del mundo. Después de algunas intervenciones más bien “tímidas”, surgieron aprensiones. “¿Está bien que un niño, por muy precoz que sea, le hable en ese tono al mundo, que se dirija en esos términos a los líderes mundiales, que su semblante infantil trasunte tanto odio e intolerancia…? No puede ser que el bien que dice buscar haga tanto mal”.

Terminamos coincidiendo en que había sido tentada, convencida o seducida para asumir, con manifiesta soberbia, el papel de “nuevo mesías” portador de “la luz para la humanidad”. De ahí que no dejara indiferente a nadie con esos gestos de su cara y con esa mirada llameante que sugería una suerte de paranoia más próxima a la “poseída” que a la iluminada.

Nuestras tertulias suelen concluir con una ingeniosidad: esta semana un beato parroquiano fue quien se despidió diciéndonos: “Debería exigirse que a este angelito caído, tan cordialmente invitado por el presidente a la COP25, se le haga primero un exorcismo, a ver si así nos evitamos después apocalípticos dolores de cabeza”.

Convergencia Progresista

Por Fernando Villegas Darrouy

Una y otra vez su oferta cambia de nombre para desprenderse del fracaso asociado a sus anteriores pieles semánticas y simultáneamente ocultar lo que siempre ha sido y siempre ha pretendido, la construcción del socialismo. En suma, tras tantos trasvestismos verbales la izquierda ya no se atreve a llamarse por su nombre, al socialismo se lo disfraza como progresismo, al comunismo ni siquiera se lo menciona y la dictadura popular no es ya más dictadura sino como dijo memorablemente Saint Just, uno de los líderes de la revolución francesa, el “forzar al ciudadano a ser libre”.

Para este ejercicio de travestismo e hipocresía se escogió una palabra muy adecuada, “progreso” y su avatar activista, “progresismo”. “Progreso” tiene excelente prensa desde el siglo de las Luces hasta el día de hoy. ¿Quién podría estar en contra? El progreso o más bien la palabra que lo menta es exitoso en sí mismo. No necesita explicación, justificación, porque entraña necesariamente el pasar de un estado de cosas a otro mejor. El socialismo, en cambio, carece de esa virtud inmanente porque la experiencia histórica ha asociado dicho término, al contrario, a toda la variedad posible de fracasos y por eso todo el tiempo necesita explicaciones: se fracasó por culpa del “culto a la personalidad”, se fracasó por la acción siniestra del imperialismo, se ha fracasado porque se instauró en el país indebido, ha fracasado porque necesita más tiempo, fracasa porque no se dieron las condiciones, fracasa por el sabotaje de los fachos, etc. Podría decirse que el mayor y único éxito del socialismo ha sido su fertilidad para dar explicaciones acerca de su fracaso.

Amén de sus virtudes intrínsecas y automáticas, el vocablo es el más adecuado para ponerse en sintonía con el talante mental de la izquierda, la cual, como toda Fe, instila en sus feligreses la convicción de ser portadores de la Verdad Revelada, Absoluta e Innegable. La verdad revelada es, en este caso, sinónimo del progreso; en efecto, puesto que cada una de las aseveraciones del sector sobre cada materia o tema posible es INDUDABLE, de ello se sigue que aceptarlas y ponerlas en práctica equivale necesariamente a progresar. Al mismo tiempo, sin embargo, esta Fe, como toda Fe, es susceptible a las herejías. Siendo tan vagos, difusos y contradictorios los dogmas, tan incomprobables por medio de la lógica o el sentido común, es también de entera necesidad que surjan las más diversas interpretaciones acerca de su verdadera” naturaleza. Recuérdense las serias diferencias sectarias nacidas en la Cristiandad desde el siglo III y siguientes relativas a la naturaleza de Cristo. Todos estaban de acuerdo en que era hijo de Dios, pero, ¿cómo se traducía esa filiación en lo relativo a su sustancia? ¿Era simultáneamente humana y divina? ¿Era solamente divina y su presencia como hombre torturado y crucificado una farsa? ¿Era sólo humano? ¿Era de sustancia parecida pero idéntica a la del Señor? La Iglesia trató repetidas veces de subsanar esas diferencias mediante concilios ecuménicos tal como hoy la izquierda -el “progresismo”– lo intenta con reiterados llamados “ a la unidad”. También el nuevo nombre de la coalición intenta lo mismo pues no puede hablarse de convergencia si no hay previamente disidencia, distancia. “Convergencia Progresista” es entonces no sólo una nueva marca registrada sino una invocación para que la mercancía que menta la marca llegue a adquirir realidad. ¡Converged hermanos, a ver si recuperamos el poder! También podría considerarse el nuevo término como un breve obituario pues si acaso hay divergencias que se desean hacer converger es porque no hay ya una doctrina sólida y central que sea ella misma la razón de ser de la izquierda y mantenga a sus fieles natural y tácitamente unidos. Quizás el sólo hecho de no estarse usando la palabra debida, “izquierda”, indica que no se sabe ya qué se estaría mentando con aquella.

La crisis del agua en el mundo y la Antártica… ¿Chilena?

Por Roberto Hernández Maturana

Chile posee un territorio continental que abarca desde Arica a tierra del fuego 756.950 km²

Sin embargo Chile reclama un territorio muchísimo mayor en la antártica o Territorio Chileno Antártico o Antártica Chilena, entre los meridianos 53° O y 90° O. interponiéndose  parcialmente con las áreas reclamadas por Argentina (Antártida Argentina, entre los meridianos 53° O y 74° O al sur del paralelo 60° S) y por el Reino Unido (Territorio Antártico Británico, entre los meridianos 53° O y 80° O al sur del mismo paralelo.

Nuestro país reclama para sí un territorio de  1.250. 257 Kms cuadrados, definido por el decreto 1747, promulgado el 6 de noviembre de 1940  y publicado el 21 de Junio de 1955, del Ministerio de Relaciones Exteriores de  Chile que abarca las islas Shetland del Sur, la península Antártica  (llamada Tierra de O’Higgins en Chile) e islas adyacentes, la isla Alejandro I, la isla Charcot y parte de la Tierra de Ellsworth , entre otras.

Hoy que sabemos que el mundo está sufriendo escasez de agua entendida como la falta de suficientes  recursos hídricos  para satisfacer las demandas de consumo de agua  en una región, nuestra reclamación territorial sobre la Antártica reviste especial importancia.

El 97% del agua del mundo es salada. El 3% restante es agua dulce y se puede encontrar en forma de agua subterránea, lagos, ríos, humedad de suelo, siendo los glaciares y casquetes polares la mayor reserva de agua dulce.

A pesar de que la precipitación de la Antártica es comparable con las zonas más secas del mundo, el continente es un generador de hielo natural, contando con aproximadamente el 80% del agua dulce de todo el planeta almacenada en forma de nieve, enormes glaciares y extensos casquetes polares.

La crisis climática amenaza este reservorio natural de agua dulce, ya que aumentan el nivel de deshielo y desprendimiento de grandes bloques de hielo. El 31 de octubre de 2016 se descubrió una grieta, bautizada como “Halloween”, que en cinco meses ha crecido 22 kilómetros. La brecha ya mide 130 kilómetros de longitud y podría causar el mayor desprendimiento en la Antártida registrado en la historia. ¡Sería un témpano casi del porte de la Isla de Chiloé!

La escasez de agua afecta hoy a mas de 2.800 millones de personas en todos los continentes del mundo durante al menos un mes cada año y más de 1.300 millones de personas no tienen acceso a agua potable salubre.​

Gran parte del mundo sufre hoy estrés hídrico, entendido como la dificultad de obtener fuentes de agua dulce durante un cierto período, una situación que puede culminar en un mayor deterioro y agotamiento de los recursos hídricos disponibles. ​ Por otra parte el déficit hídrico  causado por cambios climáticos, tales como sequías o inundaciones, así como el aumento de la contaminación  y el aumento de la demanda humana de agua, incluso su uso excesivo es una realidad que puede llegar a convertirse en una crisis hídrica en que la disponibilidad de agua no contaminada dentro de una región es inferior a la demanda de agua en esta región. ​ Hoy la escasez de agua está siendo impulsada por dos fenómenos convergentes: el creciente uso de agua dulce y el agotamiento de los recursos de agua dulce disponibles. ​

Lo anterior ha provocado que lejos de considerar al petróleo como el recurso que podría desencadenar futuros conflictos, los estragos de la crisis climática (el cambio climático es permanente), la falta de prioridad política, las incapacidades gubernamentales, las desigualdades y los conflictos armados han hecho que ahora el punto de mira esté en el agua. Esto, junto con el eterno debate sobre si el agua debe ser un bien de lujo o un bien social accesible para todos, podría convertir al agua en el foco del mayor conflicto geopolítico del siglo XXI.

Según Naciones Unidas, el consumo de agua se ha duplicado en los últimos 50 años, 2.600 millones de personas carecen de acceso a un saneamiento básico, lo que supone el 40% de la población mundial, y 497 millones de personas en las ciudades dependen de un saneamiento compartido, cifra que se ha multiplicado por dos desde 1990. Partiendo de esto, casi un décimo de la carga global de enfermedades podría ser contenida a través del mejoramiento del abastecimiento de agua, saneamiento, higiene y la gestión de los recursos hídricos en general

Pero la cosa no se queda ahí. La OMS afirma que la fuente de agua debe situarse a no más de 1.000 metros del hogar y, sin embargo, millones de personas en el mundo deben caminar diariamente hasta seis horas para obtener agua para uso doméstico.  Además, según el El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo  (PNUD), el coste del agua no debería superar el 3% de los ingresos de la unidad familiar, pero la realidad es que los países pobres pagan hasta 50 veces más por un litro de agua que sus vecinos más ricos (ONU) , debido a que tienen que comprar el agua a vendedores privados.

Dentro de la situación actual del agua y su posible proyección futura, la ONU confirmó que existen aproximadamente 300 zonas en el mundo en las que se presagia un conflicto a causa del agua en 2025. Bien sea porque su control centre la lucha, o bien porque sea utilizada como arma para ganar, el agua está teniendo cada vez más un papel protagonista.

Los conflictos se agrupan en varias regiones del mundo, de los que cabe destacar: el conflicto entre Israel y Palestina; la guerra civil en Siria; la disputa entre Bolivia y Chile por las aguas del Silala; el conflicto del Tigris y Eúfrates entre Turquía, Siria e Irak; la cuenca del río Zambeze entre Mozambique y Zimbabwe; el conflicto del Nilo; y la Guerra del Agua Cochabamba.

El 1 de diciembre de 1959,  12 países entre los que se encontraba Chile, firmaron  el Tratado Antártico , que definió  a la Antártida como todas las tierras y barreras de hielo ubicadas al sur de la latitud 60°S sin afectar derechos sobre el alta mar allí existente. El tratado fue firmado en Washington DC, Estados Unidos   y entró en vigor el 23 de junio de 1961 .

Los firmantes originales fueron: Argentina, Australia, Bélgica, Chile, EE.UU., Francia Japón, Noruega; Nueva Zelanda, Reino Unido, Sud Africa y La entonces Unión Soviética,  pero el tratado dejó la puerta abierta a cualquier miembro de la Organzación de las Naciones Unidas, u otro estado invitado por la totalidad de los signatarios consultivos. Desde su firma el número de signatarios creció hasta un total de 54 en abril de 2019

El tratado tiene vigencia indefinida y no ha sufrido enmiendas. Puede ser modificado por la unanimidad de los miembros consultivos o -luego de los 30 años de vigencia- por la mayoría de miembros presentes en una conferencia convocada al efecto en la que pueden participar los miembros no consultivos.

El tratado concluyo entre sus puntos mas importantes, que el uso exclusivo de la Antártida sería para fines pacíficos, prohibe toda medida de carácter militar, excepto para colaborar con las investigaciones científicas, prohibiéndose los ensayos de cualquier clase de armas.

Decretó también la libertad de investigación científica en la Antártida y continuidad de la cooperación como en el Año Geofísico Internacional de 1957 y el Compromiso de intercambio de información sobre los proyectos de programas científicos en la Antártida, personal científico y libre disponibilidad de las observaciones y resultados científicos.

Respecto a la soberanía territorial sobre la Antártida, el tratado salvaguarda las opiniones de los 3 grupos de los 12 estados signatarios originales: 1) aquellos que previamente declararon su soberanía sobre parte del Antártida (Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y el Reino Unido); 2) aquellos que se consideraron como teniendo una base para reclamar soberanía territorial en la Antártida (Estados Unidos y la Unión Soviética); 3) aquellos que no reconocieron a ningún estado el derecho a reclamar o a tener una base de reclamo de soberanía en la Antártida (Bélgica, Japón y Sudáfrica).

En cuanto a las reclamaciones territoriales proclamadas previamente a la firma del tratado por 7 de los signatarios originales, éste estipula que ninguna disposición del mismo se interpretará como una renuncia o menoscabo de los derechos o fundamentos de soberanía territorial en la Antártida esgrimidos por ellos.

Ante la situación descrita y una necesidad evidente que a corto plazo vivirá la humanidad cabe preguntarse…

¿Está Chile en condiciones de hacer valer sus reclamaciones territoriales sobre la Antártica?, especialmente considerando a la soberanía chilena como el poder político supremo chileno sobre la antártica, considerando que la soberanía es un derecho fundamental de cualquier Estado de la comunidad internacional

No sé si el gobierno actual y aquellos por venir han adoptado medidas para la crisis que viene, pero sin duda en algún momento la crisis vendrá, y nuestro gobierno, el que sea, deberá ejercer una diplomacia hábil y firme y sin duda debería desde ya ejercer una presencia más activa en lo que se reclama como “nuestro territorio antártico, y sin duda nuestras Fuerzas Armadas deberían ejercer un rol fundamental en ejercer dicha presencia y en respaldar a nuestra diplomacia en la hora del conflicto… que sin duda vendrá.

El 18 y la espada del Soldado

Por Cristián Labbé Galilea
Pocas festividades generan tanta “buena onda” como las fiestas dieciocheras: de cualquier forma hay que celebrar, y nada mejor que “pegarse una escapadita” de la rutina organizando “un asadito para espantar la sequía”; mal que mal, es el cumpleaños nacional.
No fuimos la excepción. Sin mucho rodeo la fiesta se armó en un santiamén, llegaron amigos de lo más variopintos: de todas las condiciones y edades; consolidados y aspiracionales; citadinos y campechanos; jóvenes y viejos.
Como era de suponer, con los primeros brindis surgieron los recuerdos y las “etiquetas políticas” adecuadas a la ocasión. No se escapó nadie que en el último tiempo haya sido “trending topic”: apareció “la piñata, la torta, el rayuela, la sorpresa” y otros tantos motes.
Todos estuvieron por nominar a la Cubillos como “la piñata”, ya que, por más que la oposición quiera botarla con sus palos de ciegos, la ministro está  cada vez más firme, quedando claro que a los políticos el tema de fondo -la educación y su calidad- parece importarles poco.
Nadie tuvo dudas en que “la torta” se la había engullido Francisco, el hermano menor del ex presidente, pero lo que todos quisieron saber era de dónde salieron los “ingredientes económicos”, y de dónde salió la fortuna familiar.
Como  en ningún cumpleaños pueden faltar “las sorpresas”, en estas celebraciones quien se ganó la nominación fue la expresidenta Bachelet por su relación con el financiamiento ilegal de la política: los “truchos” dineros del Lava Jato. ¡Vaya sorpresa! Era sospechoso que nadie supiera de los sobornos pagados por un empresario brasilero para asegurarse, entre otras, las obras del puente Chacao…
A la hora de hablar de “la Rayuela”, fue el alcalde de Valparaíso quien saltó a la palestra: se le había pasado el tejo al bailar cueca con un travesti. Se aclaró que el punto no era homofobia sino la facha que lucía este personaje, que más parecía propia de una casa de remolienda que de una fonda oficial… Una ofensa al baile nacional… nadie puede bailar cueca en “negligé”.
A medida que pasaba el tiempo y los mostos corrían, la lista de los nominados fue creciendo dando fe a lo que recoge el folclor nacional: “el vino saca del alma, lo que el agua no puede” (Un curita diría: in vino veritas)… No faltó: el que estiraba la cuerda; el del palo encebado y otros juegos criollos…

Cuando parecía que ya no se había escapado nadie, un parroquiano recordó la anécdota que le sucedió al Presidente saliendo de la Moneda en la carroza presidencial… “Casi se cae… si no se apoya en la espada del militar que lo acompañaba”. Un tranquilo y muy respetuoso asistente no se retuvo y comentó: “Que les quede claro… cuando un presidente se desestabiliza,  a lo primero que echa mano es a la espada del soldado…”.

Piñera tiene la palabra

Por Gonzälo Ibáñez Santamaría
Al haberse cumplido un nuevo aniversario de la acción militar del 11 de septiembre de 1973 y un nuevo año de independencia nacional, conviene dar un vistazo a nuestra historia para advertir en ella algunos rasgos cuyo conocimiento sea importante para guiar nuestros pasos hacia el futuro. Y uno que aparece muy marcado, es el de la relación entre políticos y militares a la hora de tomar trascendentales decisiones de cara al futuro de Chile.
De hecho, lo que se aprecia como una constante es la frivolidad y la improvisación de que hacen gala nuestros políticos en el ejercicio del poder casi desde el momento mismo de la independencia. Y cómo lo han instrumentalizado al servicio de intereses sectoriales en desmedro del bien común. Lo que ha obligado, también como una constante, a la intervención militar para evitar la destrucción del país. Fue lo que ya sucedió en los albores de la independencia cuando la burguesía santiaguina sintiendo que el peligro realista estaba controlado, se dedicó a sabotear el gobierno de Bernardo O’Higgins, hasta que consiguió su abdicación en 1823. 
Ocho años después, cuando quedó a la vista el desastre de la anarquía reinante, esa misma burguesía volvió su vista a los militares para que pusieran orden en el país. Fue lo que comenzaron a hacer con la victoria de Lircay en 1830. Dos decenios de gobierno militar y la figura de Diego Portales constituyeron la base de la organización definitiva de la república.
Volvieron los políticos a las andadas con la revolución de 1851 y la de 1859. Sólo la lealtad de los militares a los principios de la república portaliana impidió que estas intentonas prosperaran. Nuevamente, para bien del país, los políticos habían fracasado. Pero, esta vez no descansaron y continuaron en su tarea de socavar los cimientos del país. Entre 1860 y 1891 no cesaron en su afán, hasta que consiguieron mediante la guerra civil de 1891, no sólo derrocar al presidente entonces en ejercicio, José Manuel Balmaceda, sino de frentón, tumbar la república portaliana y cambiarla por un indigno régimen parlamentario en cuyos ministerios -uno detrás del otro- se turnaban los miembros de esa burguesía.
La imprevisión y la frivolidad campearon durante treinta años financiadas por los generosos ingresos del salitre. Pero, cuando estos se agotaron, en 1924, quedó a la vista el fracaso de los políticos. Frente a la posibilidad cierta que la república se desmoronara, a los militares no les quedó otra opción que asumir nuevamente el gobierno. Lo hicieron con el firme propósito de devolverlo a los civiles lo antes posible, lo que sucedió en 1931. Después de lo cual, volvieron a sus cuarteles.
Pero, los políticos no habían aprendido nada y nuevamente el gobierno fue puesto al servicio de las ansias de poder de los diferentes partidos. Fue así como transcurrieron los años entre 1932 y 1973, perdidos para el crecimiento del país, con su secuela de miseria y atraso inverosímiles y en los cuales se pone en juego la unidad nacional hasta el punto de hacer necesaria la intervención militar del 11 de septiembre de ese último año. 46 años después volvemos a ver cuán poco se ha aprendido y cómo de nuevo la política se entiende como un campo en el cual se puede someter al país a los experimentos más descabellados..
En su breve discurso para conmemorar esa fecha, el presidente Piñera, por fin, reconoce el desastre que causó el régimen marxista de Salvador Allende, pero se abstiene de reconocer que, frente a ese desastre, al país no le quedaba otra salida que la acción militar*. Como sí lo reconocieron, pocas semanas después de producida esa acción, tanto Eduardo Frei como Patricio Aylwin. Por lo tanto, Piñera deja abierta la puerta para que Chile vuelva a sufrir un experimento como el de aquellos años. Muy grave fue también su olvido de la tremenda obra modernizadora del gobierno militar. Para él, el progreso del país comenzó hace treinta años, en 1989. La verdad es que ese progreso fue el resultado de la política que el gobierno militar desarrolló a partir, por lo menos, de 1975. No reconocerlo es una forma de mentir al país.
Todavía está abierta la puerta para reconocer errores y enmendarlos. Si así no se hace, sin duda nos espera una nueva crisis. ¿Será necesario volver a repetir La historia? Piñera tiene la palabra.

Un inserto de Verdad y Libertad


Por Cristián Labbé Galilea

Se tiene por sabido que la intolerancia es una de las “originalidades” de la izquierda y de sus compañeros de ruta, pero lo ocurrido en las últimas horas “dijo fuera”: bastó que en un medio de comunicación apareciera, en formato de inserción, un “registro histórico” de algunos hechos ocurridos en nuestro país en la década del 70, para que saltaran “como almas que se lleva el diablo”, voceando a diestra y siniestra que se trataba de un “inserto negacionista”, suscrito a penas por un puñado de fanáticos.

Como en la edad media, esos “endemoniados”, que se creen los señeros y únicos adalides de la libertad y la verdad, se han apurado a condenar el breve escrito, pero en ningún momento han negado o desmentido lo que ahí se trascribe, eso simplemente porque… es la pura y santa verdad.


Para que decir lo que, sobre el tema, recogen las redes sociales, verdaderas “chinganas digitales” (léase escondrijos cibernéticos), donde se refugian los cobardes y desde donde, sin ninguna responsabilidad, interpretan la historia a su amaño y condenan a cualquiera que no piense como ellos.

Lo cierto es que una vez más, ante una verdad indesmentible, la izquierda y su comparsa, esclava de sus mentiras, se niega a reconocer la realidad y clama para que se limite la libertad de expresión.

Tal reacción es la mejor evidencia de que la referida inserción ha cumplido su cometido, ya que ha logrado, entre otras cosas, mostrar a la opinión pública: la intolerancia que campea en el mundo de las ideas; la existencia de un periodismo militante, hasta ahora negado por muchos; la iniquidad del Colegio de Periodistas que, en lugar de defender la libertad de expresión, pide que se restrinja; la increíble infiltración en los medios de comunicación; la toma del Mercurio, etcétera, etcétera…

Pero quizá lo más relevante de esta polémica es que ha sido un verdadero despertar para que, quienes todavía creían que “el diablo estaba solo en el infierno”, pierdan sus miedos y valoren la libertad; la libertad de educación, de credos, de emprendimiento, de pensamiento, de expresión, es decir de todo: lo político, lo económico y lo social.


No podemos negar que por mucho tiempo los miedos y la indiferencia han ido restringiendo esas libertades, y que se ha tergiversando la verdad, con lo cual muchos han terminado poseídos por la diabólica perorata de la izquierda, y han terminado encadenados a una realidad de mentiras y sometimientos.

Muchas vueltas le dimos al inserto en cuestión, pero después de todo la tertulia concluyó que, si bien era imposible redimir a la izquierda, había que seguir haciendo todos los esfuerzos necesarios para exorcizar a aquellos posesos que han caído -obnubilados por la retórica progresista- en las fauces de lucifer, y sumarlos a quienes creemos que…. ¡los secretos de la libertad son el coraje y la consecuencia, único camino para que se imponga la verdad!

Septiembre…. Ay Septiembre

Por Roberto Hernández Maturana

Ha quedado atrás el período septembrino de fechas trascendentales para nuestra historia patria y comienzan a quedar atrás este verdadero tsunami de celebraciones, recordaciones, conmemoraciones, megafiestas, fiestas y ceremonias que conlleva el “ser nacional”, en una cantidad de días sin duda inconvenientes para la economía del país.

Por alguna razón aún no aclarada por los estudiosos en la materia, el mes de Septiembre reúne una gran cantidad de fechas que han marcado la historia nacional, solo por nombrar los más importantes podríamos mencionar:

1 de septiembre de 1939  Se da inicio a la Segunda Guerra Mundial.

4 Septiembre de 1821 José Miguel Carrera es fusilado en Mendoza .

4 de septiembre de 1970 La Unidad Popular llega al poder en Chile.

5 Septiembre de 1938 Masacre del Seguro Obrero

9 de septiembre de 1888 Anexión de la Isla de Pascua o Rapa Nui al territorio chileno.

11 de septiembre de 1541. Destrucción de Santiago por el cacique Michimalonco ataca y destruye la ciudad de Santiago. En esta acción se destacó en la defensa de la ciudad la primera mujer europea que llegó a Chile, Inés Suarez.

11 de septiembre de 1973, pronunciamiento militar en Chile encabezado por el General Pinochet. Salvador Allende se suicida.

11 de septiembre de 1980 Se aprueba una nueva Constitución de Chile.

13 de septiembre de 1932 El general Bartolomé Blanche es designado Presidente provisional poniendo fin a los 100 días de la República Socialista de Carlos Dávila.

18 de septiembre de 1810 Primera Junta de Gobierno en Chile.

19 Septiembre      Día de la Glorias del Ejército decretado En 1915, bajo el mandato de Ramón Barros Luco

21 Septiembre de 1843 Toma Posesión del Estrecho de Magallanes.

Como podemos ver son bastantes fechas; algunas de ellas nos recuerdan hechos bastante trágicos de nuestra historia reciente.

Se hizo evidente la intención del gobierno de bajarle el perfil en la mayor forma posible, a la conmemoración del 11 de Septiembre de 1973. En este sentido las autoridades mostraron  especial interés en omitir cualquier referencia tanto a favor como en contra a los hechos ocurridos.

Esta vez no se realizó ningún acto conmemorativo en La Moneda que tradicionalmente se venía haciendo con un claro sesgo de homenaje a Salvador Allende y quienes murieron ese día defendiendo su régimen.

En su breve discurso para conmemorar esa fecha, el presidente Piñera, reconoció el desastre político económico y social provocado por el régimen de Salvador Allende, absteniéndose sí de reconocer que al país no le quedaba otra salida que la intervención militar (como si lo hicieron pocos días después del 11 Sep 1973 Eduardo Frei y Patricio Aylwin, aunque después ellos y la Democracia Cristiana posteriormente lo omitieran), como así también calló todo lo relacionado con la obra fundacional del gobierno militar, como si el progreso del país hubiera comenzado recién en 1989 con el advenimiento de los gobiernos civiles.

Como era natural esta actitud no dejó contentos a moros ni a cristianos. Para la izquierda fue un oprobio no recordar a quienes para ellos hoy son verdaderos mártires; y para quienes recuerdan con gratitud al gobierno militar, una cobardía no reconocer la obra del gobierno militar ni darse por enterado de los cientos de presos políticos militares que hoy cumplen condenas por los hechos acaecidos en 1973 y posteriormente y no recordar a los caídos a través delos años como los 5 muertos en la fallida emboscada de Cuesta Achupallas, ejecutada por el Frente Terrorista Manuel Rodríguez que terminó con 5 integrantes de las FF.AA. y policías muertos y otros 11 heridos.

Sin embargo, a mi juicio, esta vez se le debe reconocer cierto valor al Presidente Piñera por atreverse a no jugar el juego que habitualmente juega la izquierda en esta fecha, victimizándose y no reconociendo su papel y responsabilidad histórica en los hechos, permitiendo disminuir notoriamente  la repetición del vandalismo que en esta fecha desata en las calles el lumpen, elementos de izquierda radicalizados y  anarquistas.

Algo semejante ocurrió con el tedeum del 18 de Septiembre donde la homilía del Administrador Apostólico Celestino Aós dejó con gusto a poco a muchos que esperaban un mea culpa o alguna expresión de pedir perdón, por los escándalos de corrupción y abusos sexuales cometidos por personeros de la Iglesia Católica y donde el discurso estuvo centrado en dar gracias por el país que tenemos y pedir por su futuro.

El día de las Glorias del Ejercito, volvió a mostrar la comunión entre los chilenos y sus las Fuerzas Armadas.

Así, aún cuando una persistente campaña proveniente de la izquierda ha hecho parecer “políticamente incorrecto” reconocer a las Instituciones de la Defensa, cuestionando la intervención militar de 1973 y el posterior gobierno militar, a los que se han sumado hoy los escándalos por defraudaciones y procesos judiciales contra algunos de sus oficiales, parece claro a todos que sin el concurso del Ejército, no tendríamos la institucionalidad y democracia de la que hoy nos enorgullecemos, evidenciándose en esta fecha que el Ejército de Chile sigue contando con la confianza y la gratitud de la ciudadanía, a la que se le hace evidente, más allá de cualquier interés político, de la necesidad de toda democracia de contar con Fuerzas Armadas profesionales y preparadas para la defensa del país y la convivencia republicana y a las que la Constitución declara como esencial para la defensa de la patria.

Y para cerrar este período septembrino, recientemente se ha destapado un hecho que hoy es “una noticia en desarrollo”, que ha puesto a la expresidenta Michelle Bachelet de vuelta en el centro de la arena política nacional, cuando el presidente de la constructora OAS, Leo Pinheiro, sostuvo que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, habría pedido plata a la empresa para la campaña presidencial de Bachelet en el 2013, una revelación que repone en el tapete hechos de corrupción y platas políticas, que involucra a Chile con uno de los casos de irregularidades políticas y financieras más importante del último tiempo en Latinoamérica

Hasta el momento Bachelet ha manifestado que ella (no se refirió a sus asesores), no tuvo relación alguna con OAS., lo que de ser cierto, a lo menos refleja que una vez más la ex Presidenta hace política sin saber exactamente lo que hace su entorno más cercano, lo que refleja una liviandad difícil de explicar y de excusar en alguien que ha ostentado tan altos cargos en Chile y en el extranjero.

La historia continuará…

¿Políticos serios o jefes de barras bravas?

Por Roberto Hernández Maturana

A nosotros los chilenos mortales comunes y corrientes, cada día nos llama más la atención el nivel de agresividad y violencia verbal con que el gobierno y la oposición se están relacionando últimamente, demostrando en forma creciente su falta de sentido institucional en sus relaciones, agudizando sus controversias en una confrontación que no nos lleva a ninguna parte.

El último conflicto generado por la izquierda, de hacer una acusación constitucional contra la Ministro de Educación, cuyos fundamentos parecen no tener claros ni ellos mismos, tuvo una repuesta de la ministra Cecilia Pérez, vocera del Gobierno, que estaba sin duda destinada a incendiar las relaciones entre el gobierno y una oposición que le ha negado la sal y el agua a varias proposiciones de reformas legales. La Ministro Pérez lejos de dar una respuesta moderada, advirtiendo, por ejemplo, las inconsistencias de la anunciada acusación optó por arremeter contra el partido socialista, promotor de la demanda, exigiendo saber “qué relación tiene el PS con el narcotráfico”, acusando a esa colectividad de pretender “ocultar” el tema, refiriéndose así a la crisis vivida por los socialistas a propósito de su padrón electoral en San Ramón y a la contratación por parte de la municipalidad de esa comuna -encabezada por un ex militante y caudillo socialista- de personas vinculadas con narcotráfico y otros delitos.

 

La actual directiva socialista  ya había sido fuertemente criticada, incluso dentro del mismo partido, pero la Ministro Pérez fue más lejos, al sugerir con sus palabras, sin entregar antecedentes, un vínculo institucional del PS con el narcotráfico, lo que el mismo gobiernos en declaraciones posteriores buscó corregir, pero sin desistir de su emplazamiento.

Así en una pelea digna de patoteros de barrio( “tus dos y dos más”), la  tensión fue aumentando y ante la comprensible una molestia  de los dirigentes socialistas, otros dirigentes opositores solidarizaron con ellos endureciendo su oposición aprovechando la mayoría que posee en ambas ramas del Congreso para, en represalia ante los dichos de la vocera, bloquear el trabajo legislativo del Gobierno.

Así en  una actitud más propia de niñitos de amurrados de jardín infantil adoptaron varias medidas que iban desde no permitir el acceso de subsecretarios a las comisiones  hasta impedir que una de estas comisiones pudiera funcionar en paralelo a la sala, lo que es una práctica habitual cuando se trata de iniciativas muy relevantes, retrasando así otras discusiones como la Ley de Sala Cuna Universal.

En todo caso, lo que más nos llama la atención de este espectáculo a los chilenos de a pie, a la opinión pública en este conflicto, más allá de los duros epítetos  de grueso calibre y recriminaciones entre parlamentarios de oposición y de gobierno, el bloqueo que se está haciendo a la tramitación de leyes constituye una acción muy delicada, ya que supone obstaculizar la tarea fundamental del Congreso, cual es legislar.

Pareciera que los parlamentarios confunden sus roles  transformando una disputa política -en este caso, la vocera de gobierno y la directiva del PS- en un conflicto institucional y un enfrentamiento entre dos poderes del Estado, en una actitud más propia de barras bravas que de legisladores preocupados por la marcha de los asuntos del Estado.

Así los sistemas elaborados para un mejor trabajo parlamentario -como el permitir el ingreso a la sala o a comisiones de autoridades distintas de los ministros- se ha transformado en una manera de hacer daño político al adversario y presionando y corrompiendo los mecanismos parlamentarios, usando una acusación constitucional como arma para remover ministros y asestarle un golpe al gobierno de turno, con lo que además de dar un pobre espectáculo a la ciudadanía, entrega una pésima imagen de las atribuciones que la Constitución y la ley entregan a los congresistas. Es de esperar que la transitoria mayoría política o parlamentaria que hoy tiene la oposición no haga habitual este tipo de prácticas. Los parlamentarios deberían tomar conciencia que la desnaturalización de las instituciones no resulta gratuita y su costo termina siendo pagado por los países.

Ya es grave la imagen que proyectan algunos parlamentarios, más propia de un circo  que de un parlamento serio, y que fueran elegidos con votaciones ínfimas, y solo gracias a un pésimo sistema electoral

La última reunión sostenida el jueves pasado entre el Presidente de la República y los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados pudo ser una contribución para superar esta situación, pero los presidentes de ambas cámaras con muy poca autocritica demandaron respeto para el Partido Socialista, sin cuestionar las prácticas obstruccionistas del Congreso.

Srs parlamentarios, tenemos graves crisis hoy que ameritan unión nacional y políticas de Estado una recesión económica mundial ad portas… y quizás más grave aún por las consecuencias a largo plazo, una mega sequía sin precedentes en la historia nacional conocida, donde no se evidencia ninguna medida contundente y de largo plazo para enfrentar la crisis.

Chile demanda seriedad a sus políticos… su comportamiento desconcierta a la ciudadanía y se transforma en un pésimo ejemplo para los chilenos.

 

Dame un “silbidito”

Por Cristián Labbé Galilea

Leo y leo, miro y miro, escucho y escucho, y de tanto hacerlo me he convencido que nuestro entorno sufre de un extraño mal al que llamaría “reflejo condicionado a lo negativo”, denominación algo siútica de decir que está de moda “quejarse de todo” y, si alguien por efecto de algún estado pasajero dice algo positivo, le recomendamos que pida hora a un siquiatra.

Obviamente este espinoso diagnostico no involucra a toda la sociedad, sino que a una minoría, al sector más politizado -ese qué opina de todo y por todo- y que, según estudios recientes, no supera el 20 %, porque el resto -la mayoría- está en el país real y no quiere saber nada con la política.

Si algún sorprendido lector piensa que esta pluma ha caído presa de una delirante ingenuidad, de un extraño positivismo o de una leve y pasajera “gobiernitis”, me apuro a decir que nada de eso ha sucedido, sino que esta extraña y de pronto positiva prescripción surge -ni más ni menos- de lo que piensa el 80% que no se explica cómo las minorías han aplastado y acorralado a la mayoría, sin que ésta reaccione.

Veamos…

• En el otrora emblemático Instituto Nacional unos pocos “capuchas”, como se les ha dado por llamar a los grupos violentistas, tienen en jaque no sólo a la autoridad sino que dominan a miles de alumnos sin que esta mayoría reaccione. ¿Qué hacen los padres, apoderados, profesores, auxiliares, y los alumnos que quieren estudiar?

• En la Araucanía unos pocos terroristas, apoyados por minorías políticas, operan impunemente mientras la mayoría, que quiere vivir en paz y dedicarse a producir, ve como todos los días le queman sus propiedades, le roban sus bienes  y le toman sus campos, ante la impavidez y el aturdimiento centralista que afecta a las autoridades nacionales.


• En el mundo de la política las cosas no son muy distintas; si bien en números son una minoría, sus peleas, encontrones, “decires y vestires”, son una vergüenza y una ofensa para esa mayoría que quiere trabajar más y no menos, que busca oportunidades y no dádivas, que prefiere emprender y no quedar a merced del clientelismo de turno.

Cuando nos preguntábamos sobre cuál sería el camino para despertar de su letargo a esa mayoría que piensa que, si bien las cosas se pueden hacer mejor, no todo esta tan mal… uno de los parroquianos presentes apuntó que lo primero y más urgente por hacer era: no dejarse amilanar, pensar positivo, levantar la voz y, defender lo bueno que se hizo en el pasado…

Muy serios todos, reflexionábamos sobre el punto cuando alguien dijo: “acordémonos de Pinocho…”. Silencio, pausa, luego… risas; el lenguaraz no demoró en explicar, con evidente ironía, que se refería a la película de Disney y en particular a Pepe Grillo, ese personaje que sugería que, cuando uno estuviera en líos o le fuera mal, diera un silbidito, y tatareó: “/cuando estés en líos/ o te vaya mal/para bien o para mal/ dame un silbidito… dame un silbidito…

La extradición: una oportuniad

Por Javier Leturia, abogado 

El acuerdo político-judicial que permitió la extradición del terrorista Hernández Norambuena, junto con ser la única fórmula posible, conforme a los tratados con Brasil, permite que uno de los asesinos de Jaime Guzmán se someta a la justicia chilena. Refuerza el imperio de la justicia que un delincuente prófugo sea reencarcelado y sometido a leyes y tribunales chilenos.

Refuerza también la democracia que se haga justicia a un emblemático terrorista subversivo, dando oportunidad a la igualdad ante la ley, en especial frente a violadores de derechos humanos. A su vez, la disminución de la pena -más teórica que real- que el acuerdo obliga, debería contribuir a un ambiente de superación de heridas y divisiones del pasado.

Debería…, pero dificultan la justicia y los valores republicanos al menos dos actitudes: el vergonzoso doble estándar de los jueces en las llamadas causas de derechos humanos y la pusilanimidad de los políticos de derecha.

Una torcida administración de justicia ha llevado a jueces a condenar a inocentes en base solo a presunciones, testimonios falsos o delitos ficticios, en contravención a la ley vigente y sin las condiciones mínimas de un debido proceso. Los jueces de derechos humanos, ¡no respetan los derechos humanos! Sabemos en cambio que hay terroristas -fácticos o autores intelectuales- que nunca han pisado un tribunal. De ahí que la extrema consideración del juez Carroza con el “Comandante Ramiro” provoque irritación y desconfianza.

Entre tanto, los políticos de derecha se apresuran en declarar que “condenan las violaciones a los derechos humanos”, agregando, sin distingos, que “los responsables están siendo juzgados”, desconociendo que la mayoría son inocentes y que aún quienes hayan cometido excesos en el combate antiterrorista -o incluso a pretexto de éste- tienen derecho a ser juzgados conforme a la ley y a un debido proceso, garantía que no admite excepciones.

Mientras no se diga claramente que el terrorismo viola los derechos humanos, que los terroristas son victimarios y no víctimas, no habrá justicia ni verdad histórica. Se ha abierto una buena oportunidad para el sinceramiento de la verdad y el fin de los dobles estándares.

Carta a Sebastián Piñera

Sebastián, te tuteo ya que somos mas o menos coetáneos. Dejando de lado el detalle del saldo en el banco, somos mas o menos del mismo lote etario y de experiencia de vida.

Se que tu vida no es fácil, me invitaste a Tantauco y fui, nunca supe por que lo hiciste pero te lo agradezco, el lugar es maravilloso. Noté que no estabas muy a gusto con las visitas, pero que diablos, así son las candidaturas presidenciales. También vi cómo fuiste objeto de dos intentos de abuso sexual -en público- por parte de una periodista medio pariente tuya. Tu señora, toda una dama, decidida y con clase. Por favor, salúdala de mi parte.

También te vi, mientras subíamos el Cerro Inio, dando instrucciones a tu gente por teléfono satelital, para moverse con tus acciones en la bolsa. También hay que cuidar el negocio.

El motivo de mi carta es decirte que estoy consciente que no he sido simpático contigo, en realidad he sido mas bien pesadito, pero comprenderás que después de habernos metido el dedo al ojo dos veces -y que nosotros te hayamos creído como niños- no pude evitar perder mi simpatía por ti, es mas, creo que me caes mal.

El problema es que esos sentimientos son algo entre tú y yo, o mas bien entre ti y los militares retirados, pero resulta que últimamente los zurdos se han subido por el chorro y se acoplaron a los que te criticamos. Creo que eso es un abuso de confianza, un aprovechamiento y no quiero que la gente se confunda.

Las motivaciones mías y las de la zurdería son otras. Yo te molesto para te corrijas y ellos para que tu gobierno y la derecha fracasen. En realidad tú no eres de derecha, eres democratacristiano, eso lo sabemos tú y yo, pero muchos lo creyeron así y eso hace daño.

Mi oferta es simple y directa -quiero estar seguro que la entiendes- te ofrezco dejar de criticarte, a cambio de que gobiernes bien.

Si tú cumples tu programa, haces cumplir las leyes, no haces chistes fomes y te callas una de cada dos veces que sientas ganas de hablar; yo no te mandaré recados, no criticaré tu obsesión con las encuestas ni haré mofa de tu falta de liderazgo.

Justo, ¿te parece?

Un consejo gratis: creo que si te relajas un poco, podrías hacerlo mucho mejor. Tienes condiciones para ser muy bueno; no te mates tratando de ser extraordinario. No te resulta.

No es necesario que me contestes, los próximos días te estaré observando y me daré cuenta si acogiste mi oferta o no.

Atentamente