DAMNATIO MEMORIAE (“Maldición de la Memoria”)

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Cuando un emperador romano moría, el Senado solía deificarle, transformándolo en Dios, excepto si había sido un Cesar tiránico, en cuyo caso se reservaba el derecho de maldecir su memoria. Cuando ocurría esto, se destruían las estatuas de dicho emperador y se borraba su nombre de todas las inscripciones públicas. Incluso se raspaba  en todas las monedas, para que no quedara rastro alguno de su existencia. Durante el siglo I, el Senado ordenó una damnatio memoriae para el emperador Calígula, otra para Nerón y, finalmente otra más para Domiciano.

Senado-romano

Así, aquellos tres emperadores han pasado a la historia como autócratas, locos, viciosos, degenerados, etc.

Soy muy aficionado (desde niño) a la historia de Roma, su República y su Imperio, tengo bastante literatura al respecto y con los años, contrastando textos, lecturas y diversos antecedentes, más allá de la literatura novelesca o las versiones hollywoodenses, he podido comprobar que los tres personajes antes nombrados, con sus luces y sombras, tuvieron una característica común en sus gobiernos: tuvieron una dura disputa con el Senado (que entonces era la nobleza romana), la clase gobernante y los poderes económicos de la época a quienes mermaron notoriamente sus privilegios. Los tres murieron asesinados, a lo que se agrega que Nerón y Domiciano persiguieron duramente a los cristianos, en defensa de la religión y las costumbres romanas, considerándolos herejes.

Domiciano

Sin embargo, los tres fueron muy populares, especialmente al inicio de sus principados, pero las intrigas y conspiraciones, les hicieron desconfiados (con razón) y recelosos, de todos quienes les rodeaban. Necesario es hacer presente que a la muerte de Domiciano, después de 15 años de gobierno, se produjeron varias revueltas populares y si bien se le describe como un autócrata despiadado pero eficiente, sus programas pacíficos, culturales y económicos fueron precursores del próspero siglo II.

Pretoriano

Gran parte de sus pretorianos fueron ejecutados por el nuevo emperador Trajano, después de un corto reinado de dos años de Nerva (un emperador de transición perteneciente a la clase senatorial).

La historia que nos llega hoy, desde lo profundo de los tiempos satanizando a estos personajes ha sido permeada por los que quedaron para escribirla.

Como vemos, parece que los hombres estamos condenados a repetir la historia, especialmente cuando la olvidamos. En Chile, hoy vivimos nuestra propia damnatio memoriae, olvidando y reescribiendo intencionalmente la historia por la clase gobernante, se sataniza al gobierno militar, que sentó las bases del desarrollo que Chile alcanzó en los último 40 años y se persigue hasta el último de aquellos que en la época sirvieron en las fuerzas armadas. Gran parte de los políticos y muchos de quienes integran los poderes económicos que entonces apoyaron al gobierno militar, hoy se han sumado a la damnatio memoriae y cientos de militares hoy están presos o sometidos a procesos judiciales.

Sé que estas comparaciones pueden parecer provocadoras, pero no olvidemos que así como hoy se escribe antojadizamente la historia de Chile de los últimos 50 años, así también se ha escrito la historia que atañe a los personajes antes nombrados, por más de 2.000 años, negando a sus espíritus fantasmales (lémures les llamaban los romanos) todo derecho a defensa.

Roberto Hernández Maturana

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