La vereda de enfrente

Cartas al Director, El Mercurio de Santiago, 19 de  Junio 2016

Señor Director:

De verdad que este país está liquidado. Pero no por la falta de crecimiento, ni por las reformas, ni por los estudiantes que destruyen, ni por las boletas políticas, ni por la desigualdad, etcétera. Hay un sinfín de cosas que efectivamente tienen que cambiar y que son la peor expresión de lo que Chile puede ser. Pero estamos liquidados. Estamos liquidados, porque nuestra gente, nosotros mismos, no somos capaces de tener la más mínima autocrítica. Somos un país de personas que nos creemos poseedores de la verdad, de la moral, de lo correcto y del bien. De derechas o izquierdas, mayores o jóvenes, empresarios con trayectoria o nuevos emprendedores; todos nos sentimos dueños de un aura que nos hace sentir superiores.

Da pena ver cómo la historia se repite. Hace 30 años, ser de izquierda era ser un criminal, un ciudadano de segunda clase, al que había que reprimir, perseguir, encarcelar, detener, exiliar. El oficialismo era la verdad y el bien. Hoy, 30 años después, nada de fondo ha cambiado. Es cierto que tenemos una democracia y no se tortura ni encarcela a las personas por sus creencias, aunque se puede perseguir de muchas maneras. imagesPero, sin hacer mayor análisis, uno puede ver que «la tortilla se dio vuelta», que hoy quien es de derecha es inmoral, que quienes estuvieron contra Pinochet son los únicos poseedores del bien y de la moral. Es decir, nuestro gran leitmotiv sigue siendo la discriminación. Tratamos de implementar leyes parche para superar los problemas de orientación sexual, de etnias, de género, de discapacidades, de oportunidades. Sin embargo, nos levantamos todos los días con la discriminación como bandera de lucha.

Todo el mundo discrimina a todo el mundo, todo el mundo juzga a todo el mundo. Si perteneces a tal o cual partido, si fuiste o no de tal coalición, si estás con Longueira, Meo o la Vallejo. Si eres empresario, católico, judío o inmigrante. Si eres «cuico» y poderoso o eres «flaite» o aspiracional. Si veraneas en tal o cual parte. Todo es criticado y descalificado desde un sector o desde el otro.

Este ejemplo es el que les damos a los jóvenes, jóvenes que ahora no son capaces de integrar todo lo que pueden entregarles las generaciones anteriores, que son incapaces de avanzar sin destruir lo que ha costado mucho esfuerzo y dolor conquistar.images (1) Han crecido y viven en el país de la discriminación. Para ellos, entonces, todo lo antiguo está mal, hay que destruirlo, cambiarlo, porque ya integraron la lógica maniqueísta, y desde el ímpetu y la generosidad de la juventud es muy fácil caer en el juego destructivo del mesianismo que este país está jugando desde hace ya muchísimos años.
¿Habrá entre todos los líderes, jóvenes o viejos, de izquierda o derecha, alguno que con altura de miras, con una visión de futuro, tal vez a sabiendas de que no es lo que más pantalla le va a dar, sea capaz de destacar los logros de sus adversarios cuando los haya, de decir que no siempre tenemos la razón, de ver el aporte que pueden hacer desde la vereda de enfrente, de hablar, no para sí mismos y para los suyos, sino para un país enfermo de venganza, de recelo, de desconfianza… de discriminación?

Si no terminamos con esto de una vez por todas, no habrá reforma que resulte, no habrá crecimiento que nos saque de la pobreza, no habrá nunca paz ni igualdad de oportunidades en nuestro país.

Marilú Velasco Silva

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