Debate en torno a reforma del sistema previsional

AFP

Editorial diario La tercera, 7 de Agosto de 2016.

A 35 años de la creación de las AFP, es claro que estas han generado pensiones adecuadas para quienes han ahorrado en forma sistemática. Por otra parte, han aumentado las expectativas de vida de los trabajadores y, al menos transitoriamente, la rentabilidad esperada de las inversiones ha disminuido, tal que deben ajustarse tasas de cotización y edades de retiro para que el sistema pueda seguir generando pensiones satisfactorias. También se ha constatado que muchas personas han ahorrado para la vejez en forma insuficiente, por imperfecciones transitorias o estructurales en el mercado laboral, descarga (1)y que, si el Estado dispone de los recursos necesarios, el “pilar solidario” del sistema previsional chileno debe seguir adaptándose a las nuevas circunstancias y posibilidades.

Más allá de la necesidad de ajustes seriamente meditados, sin embargo, los reclamos recientes en contra de nuestro sistema previsional, y en favor de re estatizar la seguridad social y descansar masivamente en recursos fiscales, parecen gravemente extraviados y merecen algunas reflexiones.

La primera es que las tendencias demográficas hacen inviables los sistemas de “reparto”, en que los trabajadores activos financian las pensiones de los jubilados. Chile, por su sistema de capitalización individual, está libre del grave problema de endeudamiento previsional que agobia a muchas economías del mundo, y este es un activo que se debe cuidar.

images (6)La segunda reflexión dice relación con la ingenuidad de atribuir al Estado una capacidad superior de gestión, que aconseje traspasarle todo tipo de responsabilidades. A este respecto, la reciente interpelación a la ministra de Justicia, que dejó en evidencia el deplorable manejo por parte del Estado del problema de menores en situación vulnerable, un extremo grado de abuso administrativo en la gestión estatal en Gendarmería y la dificultad para asignar responsabilidades y establecer correctivos suficientes, debería llamar a un mejor análisis. Ninguno de esos problemas de captura ilegítima de recursos, vulnerabilidad a las influencias políticas, o mera incapacidad de gestión se observa hoy en el sistema de AFP, que vino a rescatar el financiamiento de las pensiones de vejez de históricos problemas de gestión tan graves como los detectados en Sename y Gendarmería. Debería reconocerse en esto otro importante activo nacional.

A pesar de las ventajas del sistema de AFP en cuanto a nivel de pensiones cuando el ahorro es adecuado, gestión eficiente y libre de presiones políticas, y en términos de sostenibilidad fiscal, images (7)se ha observado la acogida que encuentran planteamientos en favor de la estatización de la seguridad social, en “la calle” y en el Parlamento. Todo indica que cualquier innovación en el tema previsional -y las hay muy necesarias- deben ser ajustadas a las posibilidades fiscales y basadas en mejor información que la que alienta esos planteamientos de la calle. Medidas improvisadas, para satisfacer demandas promovidas desde un estatismo intransigente, que pueden descarrilar las finanzas públicas del país, deben ser resistidas por los responsables de las políticas públicas.

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