Engañados o motivados

Por Cristián Labbé Galilea 

La aparición de unas pocas y escuálidas “palomas“ y de piquetes de “desmotivados banderilleros” en algunas esquinas, nos advierte que queda menos de un mes para las elecciones municipales. En pocos días tendremos nuevas autoridades comunales: alcalde y concejales. Por el no despreciable periodo de cuatro años estos personajes serán responsables de administrar nuestro hábitat y, por lo tanto, de nuestra calidad de vida.

Lo anterior no tendría nada de novedoso, así ha sido siempre, lo que sorprende es que si bien se comprueba una alarmante apatía en los electores, se advierte asimismo la inconsistencia de que el 80 % discrepe con la política contingente… pero igualmente declare que no irá a votar.  Si a diario criticamos que las cosas no se hacen bien o sencillamente no se hacen, que las municipalidades no cumplen, que los parques y plazas son un asco, ni que decir de los colegios y los consultorios municipales, ¿porque ahora que tenemos la sartén por el mango, no actuamos?

Cualquier alquier mortal pensaría que, dada la situación política, económica y social que vive nuestro país, la actitud del electorado sería la diametralmente opuesta. ¿Qué nos tiene paralizados? ¿Nos entregamos? ¿Perdimos la esperanza? ¡Guauuu, eso sería trágico! Es hora de que a nivel comunal, de Arica a Magallanes, se escuche una voz (un grito) de alerta que represente una advertencia para los candidatos (“moros y cristianos”) de las siguientes elecciones presidenciales.

Si los vecinos no son capaces de movilizarse por los problemas de su barrio, que les son cotidianos y próximos e inciden directamente en su calidad de vida, y se dejan engatusar y engañar por el oficialismo, difícilmente se motivaran para participar en las parlamentarias y presidenciales, donde las cosas como siempre “se están cocinando” lejos de la realidad y entre unos pocos.

barrio-santiago

Si existe un nivel donde se puede medir realmente la calidad de vida (que puede parecer un tanto imprecisa) es en el barrio, la comuna, la ciudad, sea grande, pequeña, urbana o rural. ¡Por eso la movilización a nivel vecinal debería ser más fácil! Piense al menos en estas áreas: bienestar físico (salud, seguridad, deportes), bienestar material (servicios, trabajo, vivienda, transporte…), bienestar social (familia, educación, áreas verdes, comunidad…), desarrollo (productividad, cultura, emprendimiento, medio ambiente…) y bienestar emocional (clima vecinal, inclusión, pertenencia…), todas áreas donde el municipio tiene mucho que decir. Si no lo ha hecho, ¿no cree usted que llegó la hora del cambio?

Piénselo: si por cuatro años sus autoridades municipales no han realizado una buena gestión ni han mejorado la calidad de vida de sus vecinos, no hay razón para creer que lo harán ahora… ¡no señores! ¡Que vengan otros! Y ese otro no puede ser una “paloma fotoshopeada”, una bandera agitada en una esquina o una frase pegadora en un colorido díptico (“yo soy tú” “yo cumplo”). Debe ser alguien que dé garantías de que se preocupará de sus “parroquianos” y para eso requiere de un “Programa de gobierno comunal” y de una “Carta compromiso con los vecinos”. Si al menos no exigimos eso como mínimo, una vez má

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