Requerimientos de la justicia transicional

Por Ángela Vivanco Martínez, Profesora de Derecho Constitucional UC

 Un país que ha afrontado graves atentados contra los derechos humanos, es un convaleciente de la fractura, dolor y desconfianza que tales situaciones significan. Por ello, debe avanzar en un modelo democrático recuperado que cumpla con cuatro grandes objetivos: investigar los abusos cometidos y sus fundamentos, ejercer las acciones penales y obtener las sanciones de los culpables; brindar reparación a las víctimas y efectuar reformas institucionales para precaver que situaciones de la envergadura descrita vuelvan a ocurrir.

Esos elementos dan forma a la justicia transicional que combina un sólido respaldo jurídico con compromisos morales que eviten “vueltas de mano” (comisiones especiales, juzgamientos sumarios, apremios ilegítimos) o atentados propios de un afán vindicativo no aceptable. En efecto, así como las sociedades occidentales deben hacer grandes esfuerzos para evitar la tentación de usar con los terroristas -sus decididos agresores- los mismos métodos de éstos, la justicia transicional debe someterse a estándares básicos que eviten reproducir atentados ahora en la persona de los victimarios.

En esa perspectiva, Chile ha avanzado considerablemente y si bien las medidas adoptadas en múltiples frentes no producen, mágicamente, efectos de total superación de lo ocurrido, sin duda ayudan a ello. No podría dejarse atrás nuestro pasado reimplantando la pena de muerte para quienes mataron, torturando a los torturadores o negando derechos a los culpables y ello explica porqué no es admisible degradar a los uniformados en retiro culpables de atentados contra los derechos humanos.

Una razón obvia es que no pueden aplicarse retroactivamente penas o sanciones a los partícipes de tales delitos -así lo dispone la Constitución y las leyes, pero también la Convención contra la Tortura y el Estatuto de Roma-, pero también debemos considerar que el rango militar de estas personas fue producto de una carrera y méritos obtenidos que deben separarse de las actuaciones en que incurrieron; muchas obtuvieron su retiro ya en pleno gobierno civil y, asimismo, varias de ellas fueron compelidas a participar por aplicación del principio de “obediencia debida”, que luego fue desechado como argumento exculpatorio, por lo cual no los libró de responsabilidad penal, pero explica por qué se vieron envueltos en situaciones tan graves sin haberlas ideado.

Es probable, finalmente, que el ansia por degradar expost a estas personas se deba a la molestia que generan las pensiones que reciben como militares en retiro. Sin perjuicio de recordar que privarlos de su pensión importa transgredir la Carta Fundamental, pues ésta prohíbe el castigo de pérdida de derechos previsionales, hacerlo no afectaría en realidad a los que están presos, sino a sus familias, o a las viudas de quienes fallecieron, o a quienes ya cumplieron con sus condenas y son ancianos sin mayores recursos.

En este sentido, el fallo de la causa 2991/2016 del Tribunal Constitucional (TC) interpreta muy bien lo destacable aquí: haciendo suyos los principios pro homine e indubio pro reo, que pueden calificarse de verdadero ius cogens, el TC considera que las garantías procesales del nuevo 

Código Procesal Penal deben aplicarse incluso a juicios regidos por la ley anterior, a fin de “evitar la vulneración a los derechos esenciales de la persona, reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Chile y que se encuentran vigentes”.

Ésta no es una discusión sobre la culpabilidad ni sobre lo reprochables de las conductas cometidas, sino sobre la necesidad que tenemos de no incurrir nosotros en las mismas, desconociendo que los condenados – vigente el Estado de Derecho del que nos enorgullecemos – también tienen derechos.

La democracia amenazada y la democracia corrupta

Por Cristián Labbé Galilea

Hay ciertos temas en todo encuentro social que se han ido instalando con nitidez y donde los matices varían muy poco…: las reformas, murieron… la Araucanía, cada vez más violenta, pero no es tema… cambio de gobierno, de todas maneras… crecimiento, estancado, han caído notoriamente las inversiones… en las presidenciales cualquier cosa puede pasar, pero Piñera no va a aflojar… Guillier, a la baja; ¿y la presi?… bien gracias.

Pero hay un asunto donde no hay dos opiniones… la corrupción. En este aspecto en nuestro país, después de las últimas denuncias que incluso alcanzan a la policía, no hay institución (ni pública ni privada)  que pareciera que se salve de la descomposición. Ojo, no estoy hablando solo de temas económicos sino que me refiero también a  lo valórico, lo doctrinario, lo ético… entre otros temas.

Con toda honestidad debemos reconocer que, matices más matices menos, estamos casi a nivel de cualquiera de esos países latinoamericanos a quienes siempre ninguneamos por bananeros y corruptos.

Es duro reconocerlo, pero nuestra democracia está descompuesta, esta ulcerada y purulenta, en una palabra esta podrida.

Esto no es algo que pasó de la noche a la mañana, ni ocurrió como diría alguien ingenuo, solo porque… el diablo metió la cola. Esto es acción y obra de quienes han ejercido el poder en el último tiempo. Unos han pecado por acción y los más por omisión… (Es tan culpable el que hace como el que deja hacer). Son muchos años de abandono y descomposición.

Surge entonces un elemento de vital importancia… la impotencia y el desconsuelo de todos los ciudadanos sacrificados y honrados de este país, aquellos que con esfuerzo, educan a sus hijos, se procuran una salud digna, pagan sus impuestos, trabajan de sol a sol, etcétera, me refiero a la congoja, la aflicción y la tristeza que siente ante estos hechos, el hombre común y corriente…  ¡Moya!

No quiero aparecer solo constatando o denunciando algo que para algunos puede parecer “el sino de los tiempos, lo que ha ocurrido siempre, lo que ocurre en todas parte…” Muy por el contrario… sostengo que estamos frente a un hecho, si no apocalíptico… de la mayor gravedad, que no se puede dejar pasar y que no nos puede confundir.

Estando en un año electoral, los actores políticos trataran de distraer la atención hacia casos lo más lejanos posibles del mundo político para concentrarse en lo privado y en lo atingente a las fuerzas armadas y de orden. Es la ocasión perfecta para confundir, el hoy con el ayer y así lograr sus aviesos propósitos… ocultar la gravedad de los hechos y generar en contraste, los profundos cambios, políticos, sociales, económicos y militares que se han propuesto….

Si lo anterior preocupa, digámoslo claramente, la democracia hoy no está en riesgo de sucumbir… pero eso no quiere decir que este exenta de convulsiones y lo que es aún más grave, corremos el riesgo de acostumbrarnos a vivir en corrupción… y eso es horrible.

Por último, es presumible entonces que sectores políticos, de uno y otro lado, convencidos que no existe una real amenaza quieran dar un golpe de gracia a las fuerzas armadas y de orden por haber actuado ante una democracia amenazada (en la década de los 70) asociándolas y enlodándolas con casos de corrupción que, por increíbles e inaceptables que resulten, se han dado precisamente en un ambiente que ellos permitieron…. una democracia corrupta.

El riesgo populista

Editorial diario El Mercurio de Santiago, Sábado 27 de mayo de 2017

Una campanada de alarma representa la caída que experimenta Chile en la última versión del ranking de «calidad institucional», elaborado por Fundación Libertad y Progreso de Argentina y Red Liberal Latinoamericana. Nuestras instituciones son aún las mejor evaluadas de la región, pero luego de habernos mantenido en el lugar 22 por años, descendimos al puesto 24. El informe detecta «señales similares» a las de otras naciones del continente y advierte «fuertes presiones populistas».

Desde 1990 en adelante, un rasgo distintivo de nuestros gobiernos había sido su empeño en resistirse a la tentación populista. La Concertación introdujo cambios económicos y sociales de corte socialdemócrata, pero con realismo evitó la demagogia, respetó los equilibrios macroeconómicos, mantuvo y perfeccionó la economía de mercado. El virus populista parece haberse incubado luego de perder el poder en 2010. Su manifestación más clara estuvo en el programa de gobierno de la Presidenta Bachelet: su promesa central fue un fuerte aumento de los subsidios estatales -universidad gratis para todos, por ejemplo- financiados con una reforma tributaria que supuestamente descerrajaría el FUT y pondría a disposición del Estado las voluminosas sumas que las empresas tendrían empozadas en él.

Los resultados son conocidos. La reforma tributaria y otras iniciativas promovidas por la de la Nueva Mayoría hundieron la inversión  y frenaron la economía. Se derrumbó la popularidad del Gobierno y hoy su coalición enfrenta la contienda electoral dividida y aún no acierta cómo hacerse cargo del fracaso.

Paradójicamente, el llamado Frente Amplio, situado a la izquierda de la Nueva Mayoría, se perfila hoy con mejores probabilidades electorales de lo que se pensó en un comienzo. Sin embargo, al margen de exhibir rostros nuevos y contar con encomiable entusiasmo juvenil, sus propuestas no resultan novedosas, están teñidas de la misma nostalgia sesentera que mostró Bachelet y -lo que es más grave- no se hacen cargo del fracaso económico y político del vértigo populista. En reciente debate televisivo, ambos candidatos -más radical, Alberto Mayol; más matizada, Beatriz Sánchez- 

plantearon una nueva alza de impuestos a las empresas, la expropiación del 20% de las empresas estratégicas, seguro de salud universal, condonación de la deuda estudiantil universitaria, alza del salario mínimo a $400.000, jubilación para las mujeres a los 58 años, fin de las AFP y uso de los fondos -que suman más de 188 mil millones de dólares- tanto para subsidiar las pensiones de los actuales jubilados como para invertir en las pymes y trenes de alta velocidad.

Afortunadamente, los ciudadanos chilenos pueden tener a la vista los efectos del engaño populista -que promete lo que la economía no puede dar-, que devastó la Argentina de los Kirchner y la Venezuela chavista.

 

La hipocresía de la NM

Publicado por “Vanguardia”, Boletín informativo del Movimiento Nacional Sindicalista, el 24 de Mayo de 2017

Cuatro de los cinco partidos de la Nueva Mayoría (el PC, el PPD, el PS y el PRSD) analizaron la situación electoral que se proyecta para noviembre, con listas parlamentarias separadas con la Democracia Cristiana, y llegaron a la conclusión que perderían muchas de las planificadas elecciones de gobernadores regionales.

De todo el proyecto, lo único que les interesaba eran los cargos a llenar y no una mayor autonomía regional.

De acuerdo con las encuestas y con competencia por parte del Frente Amplio y probablemente también de la DC, la mayor parte de los cargos sería ganada por candidatos de Chile Vamos, convirtiéndose la elección de gobernadores en una derrota.

En consecuencia, acordaron solicitar al gobierno postergar la ley de elecciones. Es la decisión lógica, aunque deje al descubierto que detrás del proyecto sólo estaba el apetito de las cúpulas partidarias por cargos públicos y no el bien del país.

Curiosamente, los dos candidatos del continuismo bacheletista, Guillier y Goic, posiblemente evaluando que la nueva frustración (aunque fuera meramente simbólica) de los habitantes de regiones iba en contra de sus personales intereses electorales, se manifestaron en favor de realizar la elección este año.

En un comité político extraordinario, el ministro Eyzaguirre anunció que el debate sobre las mayores competencias para los futuros gobernadores regionales y la fecha de su primera elección deberán discutirse en la Comisión Mixta.

Así, La Moneda rechazó la propuesta de Guillier de formar una mesa de trabajo entre el Ejecutivo, los partidos y las bancadas.

Uno de los problemas que subsisten es que no sólo no se sabe cuándo se elegirán los gobernadores, sino tampoco para qué, ya que no están claras sus competencias, manejo presupuestario, etc. y serían cargos paralelos a un delegado presidencial.

Este episodio deja claro, una vez más, que lo que se requiere es una fuerza política que piense en el país y sus necesidades, antes que en los intereses de los partidos políticos.

Van Rysselberghe, Larraín y la derecha

Por Gonzalo Rojas Sánchez

La presidenta de la UDI, senadora Van Rysselberghe, reconoce que en primera vuelta el candidato oficial de su partido perderá un 3, 4 o 5% del electorado a manos de José Antonio Kast.

Esa consideración -todos lo sabemos- significa que hoy las encuestas le indican que el candidato independiente, ex militante de la UDI, se mueve en realidad entre el 10 y el 12%.

¿Cuál es la razón para el despegue de la candidatura del Kast independiente?

En parte lo contesta la senadora: hay un electorado que ella califica como desencantado, sentido y dolido y que, por eso mismo, no va a votar por Sebastián Piñera. Lo afirma ella, y con toda sinceridad.

Agrega Van Rysselberghe -como consolándose- que, en todo caso, esos mismos electores van a sufragar por los candidatos de la UDI al Parlamento. O sea, la actual presidenta de un partido que desde 1990 y hasta hace poco no tenía complejo alguno en presentarse como el representante de la derecha chilena, asume que ya solo un 3, 4 o 5% de los votos totales le llegarán de la verdadera derecha.

¿Y los otros, los 15 puntos restantes que espera obtener la UDI, de dónde vendrán? Era la pregunta obvia, pero no le fue formulada.

Llegarán -si es que llegan- del mundo lavinista, del manejo que harán las cúpulas piñeristas encabezadas por Chadwick, de las clientelas partidistas de senadores y diputados, de los recién inscritos en el partido. No llegarán, por lo tanto, desde la derecha representada por la UDI de los 90, no vendrán del mundo de Guzmán. Es lo que expresaba lúcidamente el diputado Arturo Squella, semanas atrás, al afirmar que las bases históricas de la UDI se sienten muy identificadas con José Antonio Kast.

Cuando se plantean estos matices, cuando la discusión se torna sutil, siempre hay alguien que acude al rescate y clarifica las cosas, para bien o para mal… suyo. Esta vez -una vez más- ha sido el senador Hernán Larraín quien ha aclarado posiciones al afirmar que «hay que evitar que el programa de gobierno (de Piñera) se etiquete como derechista».

Discutirán quienes lo conocen de cerca sobre si el senador Larraín es un auténtico derechista o es un centrista acomodado hacia la diestra, pero eso importa poco. Lo interesante es su sincera declaración: el programa de Piñera no debe ser el de la derecha.


Todo se aclara entonces. La derecha no está siendo convocada a votar por Piñera.

Y, no lo podrán negar, son palabras de Van Rysselberghe y de Larraín: son ellos los que reconocen, primero, que la derecha está desencantada de Piñera, está dolida, está sentida y, por eso, no votará por él; y, segundo, que no lo hará porque el programa del empresario no la representará.

Lo que está pendiente, entonces, es determinar el volumen de esa derecha desencantada, dolida, sentida y no representada por el programa piñerista.

La propia presidenta de la UDI nos da una clave, al mostrar su escepticismo respecto de las primarias de su sector. Se trata de hacerlas para acallar el fuego amigo, afirma. Pero, al mismo tiempo, intuye que la baja participación va a volver a poner de pie la única interrogante que carcome hoy a las candidaturas de Chile Vamos: ¿quién podrá conquistar los votos de la auténtica derecha, esos sufragios que fueron el núcleo duro de la UDI de los 90, esos electores que en las últimas elecciones se han sumado a la abstención o al nulo y que tampoco acudirán a votar el 2 de julio?

Serán las primarias, no las encuestas, la mejor plataforma de análisis para contrastar la eventual votación de Piñera con la posible votación de la auténtica derecha, esa que no se siente representada por el ex presidente.

Y esa comparación, sinceramente formulada, es el principal riesgo que corre Chile Vamos.

¿Es seguro el triunfo de Piñera en las Primarias de “Chile Vamos, el próximo 2 de Julio?

Por Roberto Hernández Maturana

El Mercurio de Santiago de hoy publica en la página N° 2 de su cuerpo C, que la ex Primera Dama “Cecilia Morel advirtió ayer que «nunca una elección es carrera corrida. Llamo con mucho énfasis a las personas a votar en primarias, porque muchos, justamente por pensar que es carrera corrida, no van a ir a votar, y uno puede perder en la primaria, y hasta ahí llega la historia». Agrega más adelante el periódico que “Los dichos de Morel grafican el énfasis que durante las últimas semanas el comando del ex Presidente le ha otorgado a transmitir a Chile Vamos la relevancia de movilizar electores. Y si bien consideran que ganar los comicios previos no implicaría mayor dificultad, buscan que el margen sea holgado para así dar una señal de triunfo con miras a la primera vuelta de noviembre”, finalmente nos dice El Mercurio que  la ex ministra Cecilia Pérez manifestó que «No tenemos techo y debemos movilizar a mucha gente para que Sebastián Piñera gane las primarias con un gran respaldo. Es el primer gran paso para ganarle a la Nueva Mayoría”

Lo anterior nos llama a reflexionar sobre el grado de certeza que tiene el entorno de Piñera de ganar las elecciones primarias del sector, más allá de su anticipado triunfalismo, producto de las encuestas que ubican a su candidato bastante despegado de los otros, pero aún por debajo de 30%, cifra bastante alcanzable, dado el tiempo  que resta para la primera fase (primarias) de estas elecciones, y la primera vuelta electoral en Noviembre, y una eventual y muy probable 2da vuelta en Diciembre.

Lo que dice Morel es realidad, y los adversarios de su sector, especialmente Ossandón lo saben…, el votante de Piñera se identifica con las personas de centro, o centro derecha más bien cómodas, que puede esperar que otros hagan la tarea por él (ir a votar), como ha ocurrido en anteriores procesos electorales que arrojaron altas abstenciones, o no concurrencia a sufragar.

Por el contrario Ossandón muy atrás en las encuestas (por ahora), cuenta con un electorado fiel, de mucha mística y proveniente en su mayoría de sectores modestos de la zona Sur Oriente metropolitana, desconociéndose aun los efectos  de su campaña en regiones. Ossandón ya dio muestras de su capacidad de convocatoria, cuando venció en la última campaña senatorial al candidato del establishment, Laurence Golborne contra todo pronóstico electoral.

El mundo militar en retiro, mayoritariamente  se ha expresado a favor de José Antonio Kast para las elecciones presidenciales del 17 de Noviembre de 2017, pero tiene su primera oportunidad de mostrar su repudio a Piñera, concurriendo a votar como independientes en las primarias de Chile Vamos y aguarle la fiesta al ex presidente, que agravó duramente la persecución político – judicial sobre los militares en retiro cuando gobernó en el período 2010 / 2014, negándose a considerar la aplicación de indultos a los presos militares propuestos por la iglesia católica en 2013, los que si se habían otorgado durante los gobiernos de la Concertación a quienes cumplían condenas por delitos terrorista, abriendo por el contrario cerca de 1500 causas judiciales, por hechos derivados de la acción de las FF.AA. en 1973, que evitaron una guerra civil, ensañándose 40 años después con quienes eran jóvenes subalternos en la época.

Hoy el Piñerismo se declara confiado, y ufano el candidato defiende públicamente su persecución a los militares en retiro cuando gobernó anteriormente, incumpliendo su promesa de campaña a los militares en retiro de “terminar con el interminable desfile de militares en tribunales”…

Hoy es el tiempo del repudio

Arrogancia desde la normalidad

Por Joaquín Fermandois Huerta 

El tema de los militares presos por torturas y crímenes durante el régimen militar evolucionó hasta convertirse en una persecución implacable de todos los que se supone comprometidos, ampliando en potencia ilimitadamente la noción de complicidad. La polémica se origina en la denegación de derecho humanitario a los condenados, muchos en condiciones patéticas, como sucede con tanto anciano. Le acompaña el problema derivado de que se hace referencia a hechos ocurridos hace más de 40 años, revividos por «ejercicios de memoria» después de décadas. Aquí no me refiero al papel del Poder Judicial. Los jueces harán lo suyo; en esta vida a cada uno su tarea.

Se trata de otra fuerza colectiva de cariz político, con aliento transnacional, que erróneamente traslada a Chile el esquema cultural de la experiencia con el Holocausto, tal como se le fue evaluando en las décadas que siguieron a 1945. Se afana por alcanzar una noción de justicia absoluta, metafísica, que asume en la práctica el principio sacrificial de culpabilidad colectiva. Extiende sus pinzas a los que eran jóvenes en instituciones que desde su remotísimo origen no pueden tolerar la indisciplina (acompañada de la responsabilidad de hecho y jurídica del jefe ante otras instancias),  y además extrañamente enfocado de pronto, por acto de memoria, en oficiales que una vez retirados destacaron en la vida y servicio públicos, como Juan Emilio Cheyre y Cristián Labbé.

Se alega que por tratados internacionales los delitos memorizados serían imprescriptibles. Sin embargo, Chile solo firmó la convención respectiva en el 2009 y no debe haber aplicabilidad retroactiva. Sé que esto es algo formal, y no minimizo lo sucedido. Sin embargo, todas estas augustas convenciones -originadas en las democracias occidentales, jamás en un sistema totalitario- se invocan aquí desde la posición arrogante de quien ha vivido años de normalidad y prosperidad sin paralelo en la historia de Chile, pasando por alto que de seguírselas fielmente se imposibilitaría en el mundo todo proceso de paz, sin excepción posible. Todavía habría asesinato cotidiano en Irlanda del Norte por citar un caso; en Siria habrá que esperar a quién sea el sátrapa sobreviviente aferrado a los últimos jirones de poder. En Chile, en su origen hubo una crisis nacional no provocada por los uniformados (aunque sí rematada por ellos); para comprenderla de un plumazo aconsejo leer la declaración de la Cámara del 22 de agosto de 1973 y la respuesta de Salvador Allende días después.

No se trata de proteger solo a un bando. Nunca fui precisamente un apologista del Muro de Berlín, aunque no quita que encuentre una hipocresía e injusticia mayúsculas que los soldados que dispararon y mataron a fugitivos hayan terminado en prisión, mientras que Honecker vino a morir pacíficamente a Chile. La República Federal, como auténtico Estado de Derecho, lo liberó por enfermedad terminal. Lo mismo diría si algún día colapsa el régimen de los Castro (y no le siguieran otros castritos) y se comenzara a enjuiciar a los que entonces eran jóvenes combatientes del ejército castrista en la sangrienta guerra civil con los anticastristas a comienzos de los 1960 por los miles de desaparecidos y/o ejecutados, de número incierto. No habría verdadera paz entre las diversas Cubas que existen, no sería sensato.

¿Habría una lección? El que el paso del enfrentamiento a la paz nunca es perfecto; sobre todo, que una rígida imprescriptibilidad -que solo se ha aplicado a los países pequeños, no a GULAG por ejemplo- haría imposible cualquier pacificación en un mundo que no está escaso de conflictos.

Justicia justa para los militares

Por Cristián Labbé Galilea

Al igual que en la vieja tonada /Ave María Purísima/  cuarenta y tres años han pasado…y sereno/ Viejo pregón, recuerdo colonial…/. Hoy perfectamente alguien podría cantar,rememorando a ese personaje público (el pregonero) que en alta voz, hacia oficial y notorio todo lo que estaba aconteciendo y todo lo que se quería hacer saber a la población…

Así es, han pasado más de cuarenta años y nuestra sociedad funciona como si todo estuviera…sereno y tranquilo. Fuera de uno que otro comentario un ¡supiste…! no hay mayores reacciones a las agresiones que a diario se dan en la vía pública, Cheyre, Kast, Girardi, o a las cada vez más frecuentes irregularidades financieras de los políticos, al desgobierno en que estamos sumidos, a la inseguridad… son tantas las cosas que suceden, que alarma tanta pasividad, apatía y desidia.

Es vergonzoso comprobar como las instituciones en nuestro país…no funcionan y actúan como si todo estuviera… sereno y quieto, mientras los agentes del gobierno se están dando un festín con los recursos del estado y mientras se ha perdido el estado de derecho cayéndose en un espiral de odio y venganza, no visto en  otro rincón del mundo.

Sin ir muy lejos y  después de lo vivido (en lo personal) me siento en la obligación de denunciar, una vez más, la asimetría que existe entre el «ni perdón, ni olvido» para los militares y “el olvido y el perdón” (léase… impunidad) del que han disfrutado los terroristas que empuñaron armas, pusieron bombas, y mataron a sangre fría invocando el socialismo internacional. Beneficiados por indultos, amnistías o simplemente  por la prescripción de sus delitos, extremistas confesos, gozan de libertad y reciben recursos del estado, ocupan cargos públicos y otros escriben sus memorias en la paz de sus hogares.

En días en que el país ha comprobado cómo se han ensañado con el Comandante en Jefe del Ejército el General Cheyre, es oportuno que nos preguntemos si resulta justo y simétrico  que a un militar lo condenen comunicacionalmente y busquen justicia a la rápida, solo para dar satisfacción a la opinión de activistas, mientras los terroristas han quedado libres amparados por un manto de silencio e impunidad.

Lamentablemente muchos jueces, dirigentes políticos, gremiales, académicos y religiosos han permanecido impasibles frente a esta forma de lapidación  política, sin que esto les llame la atención.

Enfrentados a una elección presidencial, tenemos la oportunidad para demandar a los candidatos la estatura política para enfrentar este problema y terminar de una vez por todas con esta asimétrica y odiosa persecución políticaLa historia distingue al estadista del simple gobernante por su visión certera, por su intuición, por su habilidad para unir intereses contrarios y por su sentido político para hacer del Estado un instrumento al servicio de la nación.

Por lo tanto, no debiéramos contentarnos solo con elegir un gobierno ideal, lo que necesitamos es el gobierno de un estadista que impulse medidas de sencilla y segura implementación, que cree las condiciones para el desarrollo político, económico y social y por sobre todo… que busque pacificar los espíritus, imponiendo entre otras cosas una….justicia justa para los militares.

obediencia debida versus obediencia reflexiva

Por Roberto Hernández Maturana

Amigo lector, el presente artículo debe ser leído con paciencia, o si Ud lo prefiere, por capítulos, o por partes…., es largo. Pero si Ud acepta el desafío de leerlo pacientemente, encontrará un interesante intercambio epistolar que refleja nitidamente las visiones contrapuestas respecto a los trágicos hechos acaecidos durante y después del 11 de Septiembre de 1973, postergando desgraciadamente una vez más el «antes», lo que espero quede para próximos artículos, ya que nada nace de la nada, sino que todo tiene una causalidad, que una vez más con una venda en los ojos se omite, yo diría vergonzosamente, condenándonos a lo largo del tiempo, al riesgo de tropezar una vez más con la misma piedra.

En los últimos días,  a raíz del procesamiento del ex Comandante en Jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre Espinosa, Teniente en 1973,  por su presunta participación como cómplice de la muerte de 15 personas en el marco del caso «Caravana de la Muerte»,  como se llamó a la  comitiva integrada por oficiales del Ejército de Chile que al mando del General Sergio Arellano Stark, recorrió el país a fines de 1973. por orden del General Augusto Pinochet,  con la misión de agilizar y revisar los procesos de personas detenidas tras la deposición de Salvador Allende del Gobierno del país, y su sustitución por una Junta Militar de Gobierno el 11 de Septiembre de 1973. La operación terminó con la ejecución de numerosos detenidos políticos.
Cheyre, entonces Teniente, manifiesta  que no podía saber lo que ocurría en dicho lugar, ya que en 1973 era sólo un ayudante del jefe de plaza y Comandante del Regimiento, agregando que no jugó ningún rol ni tuvo relación con los fusilamientos efectuados en esa época.

En noviembre de 2004, siendo Comandante en Jefe del Ejército. el General Juan Emilio Cheyre publicó el documento «Ejército de Chile: el fin de una visión», donde asume la responsabilidad del Ejército en los crímenes ocurridos durante el régimen militar, en que manifestó que «El Ejército de Chile tomó la dura, pero irreversible decisión de asumir las responsabilidades que como institución le cabe en todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado. Además, ha reconocido en reiteradas oportunidades las faltas y delitos cometidos por personal de su directa dependencia; las ha censurado, criticado públicamente y ha cooperado permanentemente con los tribunales de justicia para, en la medida de lo posible, contribuir a la verdad y a la reconciliación».

No obstante, sectores interesados en plantear una vez más la historia en forma unilateral, han omitido decir que Cheyre insistía también en que «para que este clima de violencia no se repita, nunca más tiene que volver a darse el origen y las causas de violencia; el quiebre de la sociedad democrática, ni las instigadores. Nunca más debe haber gente que, en el cumplimiento de lo que cree es un llamado ante una crisis, transgreda un compromiso con derechos que son vitales, como lo hizo personal del Ejército. Aquí se generó un clima que no se controló, se sobrepasaron las instituciones y la legalidad. Respondo del círculo que yo puedo cerrar, pero que para que el todo funcione, no puede haber caso, odio, transgresión a la ley, llamados de actores pasivos a intervenir y que después se olvidan o toman palco, solicitando así también en esa ocasión «una aplicación objetiva de la ley» respecto a las acusaciones contra militares por causas ahora denominadas de «derechos humanos».

Hoy el ex Comandante en Jefe se encuentra procesado y ha surgido un interesante debate que transcribo desde sucesivas Cartas al Director del diario «El Mercurio» de Santiago:

 

Jueves 04 de mayo de 2017, Tirar por la borda el «nunca más»

Escribe el Coronel en Retiro Christian Slater Escanilla, Ayudante del Comandante en Jefe (2002-2003)

Señor Director:

Fui alumno de la Escuela Militar entre 1974 y 1977, y jamás tuve instrucción o clases de derecho internacional humanitario. La primera vez que supe algo de ello fue durante mi paso por la Academia de Guerra del Ejército, durante 1995 a 1997.

Hoy, para tranquilidad de todos, eso es diferente. Fue justamente el ex comandante en jefe del Ejército, general de Ejército Juan Emilio Cheyre Espinosa (marzo de 2002 a marzo de 2006), quien dispuso, difundió y promulgó la nueva «Ordenanza General del Ejército de Chile» con un alto contenido en la valoración de los derechos humanos y la «obediencia reflexiva», no de sumisión absoluta, incorporando -por primera vez en la historia del Ejército de Chile- una malla curricular de formación de alumnos y oficiales en las escuelas matrices, escuelas de armas, y servicios y academias del Ejército, sobre el estudio y análisis de materias relacionadas con los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Pareciera que nada de lo anterior tiene un verdadero valor cuando hoy el general Cheyre se enfrenta a la acusación formal de un juez que lo inculpa, 43 años después, solo por haber sido el teniente ayudante de un comandante de regimiento. Unidad militar intervenida por un general que, el 16 de octubre de 1973, llegó, sorpresivamente desde Santiago en un helicóptero y que, con el personal que lo acompañaba, durante la mañana de ese día, resolvió el trágico fusilamiento de 15 presos políticos que estaban detenidos en la cárcel pública de La Serena, no en el regimiento.

En este caso, al teniente Cheyre, grado que tenía el año 1973, se le acusa porque «supuestamente» debería haber sabido todo lo que estaba ocurriendo. Se le acusa de cómplice, sin haber participado en los trágicos hechos. Se le acusa solo por haber estado destinado en esa unidad militar.

Esto es humillar al Ejército de Chile, humillar a quien hizo lo impensable por recuperar la confianza de toda la sociedad, sin distinción de color político. Eso es tirar por la borda el «nunca más» del general Cheyre.
Sábado 06 de mayo de 2017,  La «doctrina Cheyre»

Escribe el Abogado Jaime Couso Salas, Profesor titular de Derecho Penal, Universidad Diego Portales

Señor Director

Un militar formado en la época en que Juan Emilio Cheyre fue comandante en jefe del Ejército considera (carta del 4 de mayo) que su acusación, como cómplice de los 15 homicidios perpetrados por la Caravana de la Muerte en el Regimiento La Serena -«solo por haber estado destinado en esa unidad militar» y «sin haber participado en los trágicos hechos»-, equivale a echar por la borda su «nunca más», del año 2004, y restar valor a la doctrina que impulsó en la institución, de valoración de los derechos humanos y una comprensión reflexiva (y no absoluta) de la obediencia.

Sin embargo, aun si no resultaren ser ciertas las acusaciones más graves en su contra (que torturó o que directamente cooperó con las ejecuciones), el actuar de Cheyre puede constituir complicidad, precisamente por haber observado una obediencia absoluta, al cumplir con sus tareas ordinarias, a sabiendas de que ellas facilitaban la misión de la comitiva de Arellano Stark. No es el haber sido destinado a esa unidad lo que lo convertiría en cómplice, sino haber servido obedientemente en un regimiento que ese día -como lugar de detención transitoria y ejecución de disidentes- debía prestar a la Caravana de la Muerte la cobertura logística necesaria.

La jurisprudencia penal internacional y comparada ha afirmado la responsabilidad penal de quienes, sin tomar parte directamente en los asesinatos, simplemente desempeñaron funciones «ordinarias» en centros de detención ilegal, sabiendo que ello facilitaría su ejecución. Si las extraordinarias circunstancias que entonces imperaban en alguna medida hacen comprensible que un joven teniente Cheyre no haya observado una obediencia «reflexiva», ello podría disminuir su culpabilidad (y la sanción), pero no es una razón para negar la «doctrina Cheyre».
Lunes 08 de mayo de 2017, La doctrina Cheyre

Escribe el ex Ministro de Defensa Jaime Ravinet de la Fuente

Señor Director:

Jaime Couso,en su carta publicada el sábado, afirma que la conducta del joven teniente Cheyre «puede constituir complicidad, precisamente por haber observado una obediencia absoluta, al cumplir con sus tareas ordinarias, a sabiendas de que ellas facilitaban la misión de la comitiva de Arellano Stark».

A esa fecha y hasta el año 2006, a los militares solo les cabía cumplir las órdenes en forma absoluta. Es por ello que, justamente con el general Cheyre, trabajamos en la redacción de la Ordenanza General del Ejército promulgada por el Presidente Lagos y propuesta por mí como ministro de Defensa.

En ese documento se establece que la «obediencia absoluta» solo corresponde a «la que todo cuerpo armado debe a la Constitución de la República y los poderes públicos». A su vez, se incorpora el concepto de «obediencia reflexiva, que es aquella necesaria para regular las relaciones individuales en el interior del cuerpo armado». A mayor abundamiento, el mismo texto establece que las órdenes deben ser cumplidas siempre que emanen «de un mando legítimo y dentro de las atribuciones de este». Por cierto, «mando legítimo» es aquel que en ejercicio del mismo imparte órdenes que establecen un fin lícito cumplido por medios lícitos y se basa, como establece la Ordenanza , «en normas cuyo origen se encuentra en la Constitución». Es más, el texto afirma que la disciplina «no es un acto de sumisión, sino de reflexión profunda», y da valor explicativo al concepto.

El profesor Couso, como muchos integrantes del Poder Judicial, desconocen que a un militar en octubre de 1973 no le cabía sino obedecer las órdenes dadas, más aún cuando se había declarado «Estado de Guerra». Su desobediencia implicaba no solo su automático paso a la corte marcial, sino eventualmente su fusilamiento.

Las prevenciones para que ello no se volviera jamás a repetir solo adquieren contenido y cuerpo con la promulgación de la Ordenanza el 24 de febrero de 2006.

Adicionalmente, aventura el profesor Couso al atribuirle gratuitamente al general Cheyre por obedecer en forma absoluta «a sabiendas de que facilitarían la misión de la comitiva». Corresponderá a los abogados y tribunales despejar este tema. Sin embargo, lo que sí se sabe es que la única orden que el teniente Cheyre cumplió fue entregar un documento, firmado por su comandante, al diario de La Serena. Ello, por cierto, después de los trágicos hechos. Más aún cuando está probado que Cheyre y otros solo se impusieron cuando se habían cometido. Mal podría con ello haber facilitado la infame misión de dicha caravana.

 

Martes 09 de mayo de 2017, Obediencia reflexiva

Escribe el Abogado Jaime Couso Salas, Profesor titular de Derecho Penal, Universidad Diego Portales

Señor Director:
Jaime Ravinet nos reprocha, a mí y a muchos jueces, desconocer que la exigencia de «obediencia reflexiva» recién fue introducida -a propuesta suya- el año 2006. Hasta entonces, sostiene, «a los militares solo les cabía cumplir las órdenes en forma absoluta», de modo que no podría haberse esperado del teniente Cheyre en 1973 que observase obediencia reflexiva. Así, sancionar hoy a un militar que durante la dictadura cumplió órdenes antijurídicas, sin haber representado previamente a su superior este defecto de la orden, suspendiendo además su cumplimiento (en eso consiste la «obediencia reflexiva» como causa de exculpación en materia penal), sería algo así como una aplicación retroactiva de una exigencia que entonces no estaba vigente.

Pero lo cierto es que el ex ministro Ravinet se equivoca -y, de paso, exagera la novedad de la reforma que propuso en 2006-, pues la exigencia de obediencia reflexiva está establecida en el artículo 335 del Código de Justicia Militar a lo menos desde 1944. Debe celebrarse que él haya promovido que la Ordenanza General del Ejército la recogiese y -mejor aún- que Cheyre la haya hecho doctrina en la formación de los nuevos oficiales y soldados. Pero los tribunales desde luego pueden reprochar a quienes en 1973 no observaron obediencia reflexiva frente a órdenes que tendían notoriamente a la perpetración de un delito. Si fuese cierto que con ello se exponían a ser fusilados, es algo que puede disminuir (en casos extremos, excluir) su culpabilidad. Los tribunales tendrán que evaluar si esa alegación es creíble.

Por último, es difícil negar que la comitiva de Arellano Stark se sirvió objetivamente de la asistencia de los oficiales y soldados del regimiento -incluso, desempeñando sus labores ordinarias- para cumplir más eficientemente su misión. Si acaso Cheyre supo o no en qué consistía esa misión lo deben resolver los tribunales, es verdad. Pero que sea «gratuito» y «aventurado» suponer que sí lo supo (considerando su papel de único asistente directo de Lapostol) y no, en cambio, afirmar categóricamente que solo se enteró después de los fusilamientos, parece algo arbitrario.

 

Martes 16 de mayo de 2017, Obediencia reflexiva

Escribe el ex Ministro de Defensa Jaime Ravinet de la Fuente

Señor Director:

El profesor Couso, con la argumentación propia de quienes hoy disfrutan en Chile de una normalidad democrática lograda por otros durante varias décadas, hace aparecer como que la «obediencia reflexiva» ya estaba establecida en el artículo 335 del Código de Justicia Militar (CJM). No obstante, al menos, valora la Nueva Ordenanza General de Ejército y su implementación.

La Ordenanza, a diferencia del CJM, tiene por primera vez expresiones clarísimas que buscan evitar los trágicos hechos del pasado. Su promulgación e implementación son parte de la contribución a la transición militar, concretada en el período del Presidente Ricardo Lagos con Juan Emilio Cheyre como comandante en jefe y del suscrito como ministro de Defensa. Se buscó así asegurar la «no repetición», para que uno de los valores más importantes de la justicia internacional comparada fuera una realidad en Chile.

Respecto del artículo 335, los escasos, teóricos y ambiguos espacios para disentir que podría contener se anulan absolutamente en el mismo documento, al remitirse en su inciso final: «Si se insistiere en su orden, deberá cumplirse en los términos del artículo anterior». La taxativa letra del artículo 334, que el profesor Couso omite señalar, establece perentoriamente «el derecho a reclamar de los actos de un superior que conceden las leyes o reglamentos, no dispensa de la obediencia ni suspende el cumplimiento de una orden del servicio». Eso no es más que la expresión más clara de la «obediencia absoluta» que era exigible a todo militar.

Los debates en temas relevantes siempre son positivos. Sin embargo, en esta temática se ha ido cargando de ideologías. Los mismos teóricos y jueces que, como Jaime Couso, tanto tiempo dedican a culpar a un sector, poco han criticado, por ejemplo, a un sistema judicial que no podía sino haber sabido lo que estaba ocurriendo. Pese a ello, por décadas esos jueces no acogieron miles de solicitudes de amparo, que de haber sido atendidas, tanto dolor habrían evitado. Hoy, muchos de sus sucesores tratan desde la judicatura de reparar «pendularmente» esta triste historia de la conducta del Poder Judicial y recurren a la creatividad jurídica, para no reconocer que los responsables de esos crímenes fueron quienes impartieron esas órdenes y no los jóvenes oficiales, suboficiales y tropa, que no tuvieron otra alternativa que obedecer, a riesgo no solo de sus carreras, sino de sus propias vidas.

Es tiempo ya para que cada uno asuma su pasado y como tal rectifique personal e institucionalmente sus errores. Al menos en el campo de la Defensa y las FF.AA. lo hicieron y me siento orgulloso de haber contribuido a ello.
Miércoles 17 de Mayo de 2018, «Obediencia Reflexiva»

Escribe el Abogado Jaime Couso Salas, Profesor titular de Derecho Penal, Universidad Diego Portales

Señor Director:

El ex ministro Jaime Ravinet nuevamente se equivoca al dar cuenta de la regulación legal sobre la obediencia de órdenes antijurídicas como causa de exculpación.

La modificación de la Ordenanza General del Ejército puede haber tenido un valor para la cultura interna de este, que no pretendo ignorar. Pero no modifica en nada el estatuto legal de la responsabilidad penal de los uniformados ante los tribunales.

El sistema de obediencia reflexiva del Código de Justicia Militar de 1944 no tiene nada de ambiguo: permite a los tribunales eximir de responsabilidad penal a los subordinados si, frente a una orden antijurídica del superior, suspenden su cumplimiento para representar a este su ilicitud, y solo ante la insistencia del superior le dan cumplimiento. Un estatuto bastante «pro subordinado», al cual la jurisprudencia ha puesto como único límite que la orden siquiera formalmente haya estado dentro de la órbita de las atribuciones del superior (no abarca, por ejemplo, las órdenes de torturar o de desaparecer disidentes). Así, quien no cumplió con esas formalidades no puede invocar la exculpante (solo le quedaría alegar miedo insuperable, por ejemplo, frente a un peligro cierto de fusilamiento). Y es evidente que la obligación del Art. 334 del Código de Justicia Militar no constituye un límite a la posibilidad de observar obediencia reflexiva, pues justamente el Art. 335 introduce una excepción a esa obligación («No obstante lo prescrito en el artículo anterior…»).

La Ordenanza no cambió ese régimen. No podría hacerlo, pues no tiene rango de ley. Pero si se examina su texto, tampoco pretende regular el alcance de la exculpante, ni introduce nuevas exigencias para invocarla: solo reitera (Art. 58) que el inferior puede representar al superior las consecuencias de órdenes ilegales, antes de darles cumplimiento. Y si hubiese efectivamente impuesto nuevos límites al deber militar de cumplir órdenes antijurídicas, ellos no podrían ser considerados por los tribunales, pues de ese modo someterían a los subordinados que cumplieron las órdenes a un trato más severo que el del Código de Justicia Militar, sin base legal.

Pero…, ¿cual era la legalidad a la que entonces estábamos sujetos los subalternos de la Fuerzas Armadas en 1973?

Por Roberto Hernández Maturana

La realidad fue que quienes integrábamos la fuerzas Armadas el 11 de Septiembre, producido el golpe o pronunciamiento, según como Ud quiera llamarlo,  y decretado el Estado de Sitio, quedamos sujetos a lo dispuesto en el artículo 72. del  Código de Justicia Militar que indica «La jurisdicción militar de tiempo de guerra comprende: el territorio nacional declarado en estado de asamblea o de sitio, sea por ataque exterior o conmoción interior, de acuerdo con el número 17 del artículo 72 de la Constitución Política».

El mismo Código de Justicia Militar en su Libro Primero, Título III,   «DE LOS TRIBUNALES MILITARES EN TIEMPO DE GUERRA», indica en su artículo 71. «En tiempo de guerra la jurisdicción militar es ejercida: por los Generales en Jefe o Comandantes superiores de plazas o fortalezas sitiadas o bloqueadas,
o de divisiones o cuerpos que operen independientemente; por los Fiscales y por los Consejos de Guerra y Auditores. Iguales atribuciones y jurisdicción tendrán en este caso las autoridades correspondientes de la Armada.»

El Código de justicia Militar en comento, en su Libro Tercero, Título III «DE LA PENALIDAD», dispone en su artículo 214 que «cuando se haya cometido un delito por la ejecución de una orden del servicio, el superior que la hubiere impartido será el único responsable, salvo el caso de concierto previo, en que serán responsables todos los concertados»

Mas adelante, en el mismo Libro Tercero, Título VII,     DELITOS DE INSUBORDINACIÓN, en su artículo 334, dispone que «Todo militar está obligado a obedecer, salvo fuerza mayor, una orden relativa al servicio que, en uso de atribuciones legítimas, le fuere impartida por un superior.
El derecho a reclamar de los actos de un superior que conceden las leyes o reglamentos, no dispensa de la obediencia ni suspende el cumplimiento de una orden del servicio.
Sin embargo, en el artículo 335 del Código se indica que «No obstante lo prescrito en el artículo anterior, si el inferior que ha recibido la orden sabe que el superior al dictarla, no ha podido apreciar suficientemente la situación, o cuando los acontecimientos se hayan anticipado a la orden, o aparezca que ésta se ha obtenido por engaño, o se tema con razón que de su ejecución resulten graves males que el superior no pudo prever, o la orden tienda notoriamente a la perpetración de un delito, podrá el inferior suspender el cumplimiento de tal orden, y en casos urgentes modificarla, dando inmediata cuenta al superior.» Pero agrega taxativamente a continuación «Si éste insistiere en su orden, deberá cumplirse en los términos del artículo anterior.»
A continuación  en el artículo 336 se dispone «El militar que fuera del caso antes contemplado, dejare de cumplir o modificare por iniciativa propia una orden del servicio impartida por su superior, será castigado:
1° Con la pena de reclusión militar mayor en su grado máximo a muerte, si el delito se hubiere cometido en presencia del enemigo y, con tal motivo, se hubieren malogrado las operaciones de guerra del Ejército nacional o aliado, o favorecido las del enemigo;  2° Con la de reclusión militar menor en su grado medio a reclusión militar mayor en su grado medio, si se cometiere en presencia de rebeldes o sediciosos y se  hubieren seguido perjuicios graves; 3° Con la reclusión militar menor en cualquiera de  sus grados, en los demás casos.»
Respecto a negarse abiertamente a cumplir una orden en Estado de Guerra indica en articulo 337, que » El militar que se negare abiertamente a cumplir una orden del servicio que le fuere impartida por un superior, será castigado: 1° Con la pena de reclusión militar perpetua a muerte, si la desobediencia se llevare a cabo en las condiciones señaladas en el número 1° del artículo anterior;  2° Con la de reclusión militar mayor en grado medio a máximo, si la desobediencia se cometiere en presencia de rebeldes o sediciosos y se hubieren producido  perjuicios graves o si cometida en presencia del enemigo, no se hubieren producido los efectos a que se  refiere dicho número 1° del artículo anterior; 3° Con la pena de reclusión militar menor en su grado mínimo a reclusión militar mayor en su grado mínimo, en los demás casos.

Adicionalmente, el Reglamento de Disciplina para las Fuerzas Armadas, derivado del Código de Justicia Militar, dispone para los uniformados en su artículo 20 «Antes de dar una orden es preciso reflexionar, para que ella no sea contraria al espíritu o letra de las leyes y reglamentos en vigor, esté bien concebida, se pueda cumplir con el mínimo de tropiezos o roces, y, muy especialmente, para que no haya necesidad de una contraorden.
Toda orden del servicio impartida por un superior debe cumplirse sin réplica, salvo si el inferior que ha recibido la orden sabe que el superior, al dictarla, no ha podido apreciar suficientemente la situación, o cuando los acontecimientos se hayan anticipado a la orden, o parezca que ésta se ha obtenido por engaño, o se tema, con razón, que de su ejecución resulten graves males que el superior no pudo prever o la orden tienda notoriamente a la perpetración de un delito. En tales casos podrá el inferior suspender momentáneamente el cumplimiento de tal orden, y en casos urgentes modificarla, dando inmediatamente cuenta al superior.
Si éste insistiere en su orden, deberá cumplirse en los términos en que fue dada.
Las responsabilidades que pueden resultar del cumplimiento de las órdenes corresponden al superior que las dicta. Los subalternos no pueden reclamar de ellas ni comentarlas.
Los superiores que dan órdenes y los que deben ejecutarlas están obligados a adoptar las medidas y providencias conducentes a la mejor ejecución de ellas.»

Ahora 44 años después es difícil para quienes no vivieron los hechos, comprender y situarse en la tragedia que correspondió vivir a quienes debieron enfrentar y sufrir un clima de descomposición social, caos, odio y crisis institucional que amenazó gravemente,  como no ocurría desde los albores de la república, la convivencia y la existencia misma del Estado. ¡Que fácil es ahora pontificar desde la tranquilidad de un sillón, leyendo o viendo un programa en la TV, además con una versión sesgada de la historia!.

Los integrantes de las Fuerzas Armadas deben saber que tratándose de desfiles y acciones cívicas, siempre serán aplaudidos. Pero también deben saber que tratándose del empleo coercitivo de la fuerza, para la que han sido preparados e instruidos, arriesgan ser juzgados desde la distancia, en forma injusta y sin contexto, por quienes han mirado los hechos desde la comodidad de la paz.

«Cuando el peligro llega y no antes, el hombre clama a Dios y al Soldado, cuando el peligro ha pasado, Dios es olvidado y el Soldado despreciado.» Se le atribuyen diversos autores, por el momento ….Autor desconocido

Sin lloriqueos

Por José Pedro Lira

A raíz de que asumí la responsabilidad de mantener semanalmente esta columna, después de la arbitraria detención de su titular, mi amigo el coronel Labbé, he estado más observante que lo habitual sobre algo que me hacía ruido desde hace tiempo…

¿Qué pasa con nosotros los chilenos en estos tiempos de modernidad, posmodernidad, globalización, o como se quiera llamar a la contingencia?

Es probable que usted también haya percibido algún cambio…. Según mi “barómetro social” nos hemos transformado en un país que, sin haber perdido totalmente el rumbo, avanza a duras penas a bahías inciertas, nada de halagüeñas y, lo que me parece más delicado, hemos dejado de ser ese terruño que, por el carácter de su gente, era reconocido como singular y único en el contexto hispano parlante.

A donde uno vaya y con quien une trate, puede comprobar que los chilenos hemos cambiado mucho, ya no somos ese huaso que Hernán Godoy U. en su libro “El carácter chileno” definía como “ladino, medio bruto, tranquilo, sacador de vueltas, pero sagaz”

Sin entrar en profundidades y en fundamentos académicos como lo hizo Godoy y más tarde Pablo Hunneus, me atrevería a aventurar -producto de mi aguda observación- una nueva clasificación del carácter nacional (valido para hombres y mujeres)… hoy nos fraccionamos en dos categorías… los odiosos y los aspiracionales.

“Los odiosos”, que son los menos. Pero que producto de su agresividad, su intolerancia, su destemplada forma de expresarse… pareciera que son los más y que están en todas partes: en la calle, en el bus, en el restaurante, en la tienda, al volante, en bicicleta, por donde uno ande. Su ofuscación se ve agravada si se entra en temas políticos y si uno comete “el desatino” de confesar que… no es de izquierda o que no le interesa la política…

En otra categoría están “Los aspiracionales” que son (somos) la gran mayoría, los que aun conservamos ciertos rasgos del carácter chileno típico… pero que el contexto nacional e internacional nos ha ido templando, por no decir endureciendo, nos hemos puesto poco deliberantes, inseguros, siempre “políticamente correctos”, sin entrar en discusiones estériles (de ningún tipo) nos hemos metalizado y nos movemos por la legítima aspiración (ambición) de un mejor pasar, pero… sin mirar para el lado, “solo nos miramos el ombligo”.

Hasta aquí todo bien… pero de mi observación concluyo (y por eso la comparto con ustedes) que esa minoría odiosa se ha tomado el país, o dicho de una forma más directa… nosotros que “hacemos la pega” y que nos dedicamos “aperradamente” a trabajar, se lo hemos cedido “graciosamente” con nuestra apatía.

Me lo dijo -así de claro- un viejo caporal: “ya poh´ don José Pedro… o hacen algo ahora, (para estas elecciones), o después no anden lloriqueando…”.

¿Todo Chile Vamos con Piñera?

A pesar de que al interior de la UDi se ha hablado de un apoyo transversal a la candidatura presidencial de Sebastián Piñera, el diputado gremialista Arturo Squella reveló que hay un «sector silencioso» que respalda la carrera de otro representante del partido: José Antonio Kast.En conversación con  El Mercurio de Valparaíso el parlamentario confesó que «en lo personal, es el candidato que más me identifica y me entusiasma la idea de apoyar a alguien que representa en forma nítida lo que piensa la gente de derecha».»Siempre he sido de una sola línea y siempre dije que había que llevar de candidato a alguien que representara en forma nítida nuestras ideas y de las alternativas que están disponibles a mí me gusta José Antonio Kast. Y por la cercanía que tengo con él, por supuesto que estoy colaborando y contribuyendo a que represente una alternativa en primera vuelta donde se puedan discutir y dar a conocer las propuestas que, a mi juicio, más identifican a la UDI dentro de Chile Vamos. Creo que muchas otras personas se van a sentir también identificadas.
Ese proceso sirve mucho al debate y al enriquecimiento no sólo de la candidatura de José Antonio Kast, sino que también de lo que van a hacer los candidatos que van al Parlamento y, por qué no, también de los otros presidenciales que están discutiendo o viendo la posibilidad de ir a una primaria», explicó el parlamentario.Sobre la representatividad de Piñera, Squella señaló que «tengo una excelente evaluación de lo que fue su gobierno, salvo ciertas materias puntuales, especialmente el cuidado que faltó con la política y con algunos sectores que se han identificado con nuestro conglomerado. Pero a quién le pregunten siempre va a tener un orden de prelación, donde hay quienes satisfacen de mejor manera su identificación política. Pero no tengo problema alguno con la candidatura de Piñera, aunque con José Antonio me identifico más profundamente y no sólo a mí, sino que a todo nuestro sector».En cuanto a su posición, argumentó que «en otros partidos también ha existido la posibilidad de poder pronunciarse libremente respecto del candidato que más lo identifica. En mi caso es José Antonio y en una eventual segunda vuelta el que pase representando al sector contará con nuestro apoyo».Y es que para Squella, las propuestas de Kast van más acorde a la línea histórica de la UDI. «Quiero un candidato que tenga una posición clara en materia de delincuencia; me parece absurdo pensar que la fuerza policial utilizada para combatir la delincuencia deba ser medida proporcionalmente a los delincuentes, porque yo quiero que siempre las policías puedan ejercer más fuerza que los delincuentes. Me gustaría escuchar que alguien diga libremente que necesitamos construir 10 cárceles nuevas concesionadas sin droga y donde se impida el acceso a celulares. O alguien que diga que la única manera de volver a crecer es teniendo a un Estado como un socio amable y que propusiera bajar los impuestos. Y en educación alguien que diga que más que quitarle los patines hay que entregarle patines a todos. Y todo eso lo veo más nítidamente en José Antonio Kast», sostuvo. El legislador asegura que no es el único que piensa similar respecto a Kast, pues señaló que «hay mucha gente, especialmente al interior de la UDI, que se siente más cómoda con los planteamientos de José Antonio. Depende de ellos si lo hacen público o no. Creo que es sano que, en forma auténtica y leal, uno pueda decir que tiene pertenencia y eso no implica necesariamente remar en contra de la otra alternativa».En cuanto

al eventual apoyo en las urnas, manifestó que «independiente de que lo hagan público o no, muchas personas, al menos en primera vuelta, van a votar por Kast. Incluso en las mismas bancadas del Parlamento hay personas que empatizan con lo que está haciendo José Antonio Kast y le reconocen el valor de levantar esta candidatura sin el desprestigio de las otras candidaturas, o sin caer en el ataque personal como lo ha hecho Ossandón».»José Antonio Kast es de los orígenes y de la cuna del gremialismo; ha representado fuertemente nuestras ideas y no veo por qué ese plano debiera cambiar. Lo único que hace que se opte por un candidato distinto es el resultado de las encuestas y hasta hace no mucho en la UDI nos caracterizaba que si bien el elemento electoral se consideraba relevante, lo más importante eran las propuestas», concluyó.

La displicencia de Piñera

Por Carlos Peña González

La denuncia del diputado comunista Gutiérrez es una denuncia calumniosa, miserable…
Eso dijo este viernes el ex Presidente Piñera, refiriéndose a la querella que, por el caso Exalmar, inició en su contra el diputado comunista Hugo Gutiérrez.
¿Es así?
No.
El día anterior a esas declaraciones, el mismo Piñera había anunciado que de aquí en adelante sometería la administración de su patrimonio a un fideicomiso más estricto que el que la ley ordena. Mientras esta obliga a entregar a la administración de un tercero los títulos de oferta pública, v.gr. acciones, emitidas por entidades constituidas en Chile, él decidió extenderla a las emitidas en el extranjero. Y su familia, su cónyuge y sus hijos decidieron someter sus títulos nacionales al mismo régimen.
¿A qué se debe esa disposición del ex Presidente, y de su familia, a ir más allá de la ley en lo que respecta a la administración de su patrimonio? ¿A simple generosidad espontánea, a una voluntad libérrima de someterse al control, a una liberalidad hasta ayer desconocida?
Ninguna de las anteriores.
La decisión del ex Presidente se debe al hecho de que él sabe que las circunstancias objetivas de su riqueza -no su monto, pero sí las condiciones en que ella se administraba- creaban condiciones objetivas de conflicto de intereses, casos en que los intereses suyos y los generales que debía administrar eran incompatibles, de manera que cualquier observador imparcial, y para qué decir uno interesado como el diputado Gutiérrez, encontraría motivos para la sospecha.

En otras palabras, la índole del fideicomiso que el ex Presidente celebró es la confesión ex post de que las sospechas previas -como la que ha promovido el diputado Gutiérrez- eran, atendidas las circunstancias, plausibles. O, en otras palabras, que la denuncia de este último no era calumniosa.

Y es que, aunque suele olvidarse, el ex Presidente ha sido tradicionalmente displicente a la hora de eludir la apariencia de conflictos de intereses.
La vez anterior en que ganó la contienda presidencial, se aferró con dientes, y con sus pocas uñas, a la administración de sus empresas, hasta que, en el límite, debió desprenderse de las más obvias. Y el fideicomiso que celebró, se sabe ahora, fue apenas parcial. Es como si entonces no hubiera comprendido que para un político, y para qué decir un candidato presidencial, el problema deriva no de su conducta específica, sino de las condiciones objetivas en que ella se desenvuelve. Son las condiciones objetivas las que configuran los conflictos de intereses, no las acciones que en medio de ellas se ejecutan.
En otras palabras -y antes de los auspiciosos anuncios de este jueves-, Sebastián Piñera siempre se mostró más bien laxo y displicente enfrente de los conflictos de intereses, como si ellos fueran un asunto de confianzas personales y no, en cambio, como son, de condiciones objetivas.
Y es que en las condiciones modernas -fruto, dicho sea de paso, del capitalismo que él mismo aplaude-, la confianza no es un asunto de fe en las condiciones personales de los funcionarios o los políticos; ni tampoco producto de la familiaridad que, como resultado de la comensalidad o el parentesco, algunos poseen entre sí; ni menos una cuestión de fe ciega en la subjetividad de nadie, sino que una apreciación de las condiciones objetivas que subyacen en las instituciones. El capitalismo contemporáneo -¿no es eso lo que Piñera está decidido a promover?- descansa en una confianza abstracta en las instituciones y no en los lazos de confianza hacia alguna subjetividad en particular.
El problema de Sebastián Piñera no es la riqueza que ha logrado amasar (la riqueza es un obstáculo para acceder al reino de los cielos, no para acceder al Estado); tampoco la subjetividad que lo anima (el inconfesado desinterés que lo hace mirar a través de su interlocutor sin fijarse en él); ni la actitud circense que, en momentos difíciles, suele adoptar (construyendo frases clichés o haciendo chistes premeditados); ni las ideas que a veces esgrime (que después de todo aliñan un debate más bien escaso), sino su notable resistencia para comprender la índole de los conflictos de intereses, su resistencia a aceptar que no se puede custodiar a la vez los intereses propios y los ajenos, que no se puede ganar y a la vez servir.
Este jueves, Piñera comunicó su voluntad de ampliar el fideicomiso que la ley impone y hay que aplaudirlo por eso; pero la declaración que ese mismo día debió prestar en el caso Exalmar hizo recordar con cuánta desaprensión, con qué notable displicencia, con cuánta falta de cuidado consideró, hasta apenas ayer, los conflictos de intereses.
Y ese recuerdo hizo temer que esa displicencia no sea episódica, sino parte de su naturaleza.

Ossandón oficializa su campaña

Emol, 5 de Mayo de 2017

SANTIAGO.- «Sí se puede, sí se puede», se escuchó de fondo en varias partes del discurso con que el senador Manuel José Ossandón lanzó su candidatura presidencial esta noche. Y en el cual no sólo se presentó como un candidato que siempre ha peleado contra los «poderosos», ya que tampoco dudó en dejar en claro sus postura conservadora en temas valóricos.

Ello, porque junto con enfatizar su rechazo a la legalización de la marihuana, Ossandón señaló que: «No creo en el matrimonio igualitario, creo en el matrimonio entre un hombre y una mujer. Defiendo la vida desde el niño que está por nacer hasta la muerte natural. No creo en las adopciones de familias homoparentales».

En el evento realizado en el afiteatro de La Florida, en Santiago, donde llegaron cerca de 600 partidarios, el parlamentario busco darle un tono épico a su campaña, asegurando que, como en el pasado, cuando tampoco se le tuvo fe a sus candidaturas edilicias y parlamentarias, volverá a «derrotar al destino» en las primarias del 2 de julio, donde se enfrentará al ex Presidente Sebastián Piñera y al diputado Felipe Kast (Evópoli).

Sobre estos últimos, también busco marcar diferencias aludiéndolos, aunque sin pronunciar sus nombre, en varias de las frases de su discurso. En ese sentido, le recordó a Kast su caracterización en el video que grabó por el Día de la Mujer.

«No me disfrazo para mostrarme como una persona como no soy, no me disfrazo de mujer ni de nada», indicó Ossandón entre aplausos.

Y respecto de Píñera, aludió a los cuestionamientos y querellas que enfrenta el ex Mandatario por las inversiones realizadas por su empresa Bancard mientras ocupó el máximo cargo del país. «El Palacio de gobierno es para gobernar, no para especular», señaló.

En otro momento de su discurso, el ex edil de Puente Alto anuncio que donará su dieta parlamentaria y emplazó a hacer lo mismo a sus rivales de las primarias.

FIN DEL CAE

En cuanto a sus propuestas de gobierno, el postulante a La Moneda dijo que iba a defender el actual modelo económico, pero no el que «reparte los recursos entre unos pocos». Y agregó que «vengo a derrotar a los abusos, las colusiones, los arreglos bajo cuerdas y esas platas medias sucias que andan dando vuelta por ahí».
Además indicó «que el crecimiento económico es fundamental, pero con paz social, que sea capaz de repartir las utilidades para tener un país más justo, más solidario».

Para ello, Ossandón indicó que «fomentará el emprendimiento de las Pymes», porque «las empresas tienen miedo de invertir en Chile».

Respecto de pensiones, indicó que no es partidario de elevar la edad para pensionarse por ser «una medida clasista» y que si se aumenta hará que «la gente más pobre pague las pensiones de los más ricos».

Y en cuanto a educación, hizo un guiño a los estudiantes asegurando que el Crédito con el Aval del Estado (CAE) «será reemplazado por una herramienta estatal que podrá ser manejada para que un estudiante no termine su carrera debiendo más de lo que vale su casa o la de sus padres».

Antes de finalizar su discurso, Ossandón presentó a su numerosa familia, recalcando que como grupo familiar «nos vamos a jugar por Chile siempre, ganemos o no ganemos».

 

 

Un poco de Educación Cívica…..

Por Roberto Hernández Maturana

Querido lector, siempre los chilenos nos estamos quejando por lo que se ha hecho, o por lo que no se ha hecho, o porque nuestras autoridades lo están haciendo mal, o porque estamos aburridos de la situación económica, política, social, etc.

¿Cuánto de esto es nuestra responsabilidad?… Mucha. ¿votó Ud en la última elección?, ¿Está conforme con el desempeño del representante en el que creyó y del que hoy se lamenta?.

Luego…, siempre algo de lo que ocurre en nuestro país es responsabilidad de nosotros , los ciudadanos que al no ejercer nuestra responsabilidad, o ejercerla mal, damos la oportunidad a otros de decidir en cosas que , querámoslo o no, tendrán consecuencias en nuestras vidas, en la de nuestros seres queridos, y en la de nuestros conciudadanos en general.

Por ello, es importante recordar que:

  • El 2 de Julio habrá primarias en los conglomerados que en estos momentos presentan más de un aspirante, como lo son Chile Vamos por la Centro Derecha, en que participarán Sebastián Piñera, Manuel José Ossandón, y Felipe Kast y el Frente Amplio por la izquierda que lleva a Beatriz Sánchez y Alberto Mayol . La Nueva Mayoría decidió llegar con sus candidatos Alejandro Guillier y Carolina Goic directamente a primera vuelta, al igual que el independiente de derecha José Antonio Kast.
  • Es importante que Ud sepa que por ejemplo, si es independiente  simpatizante con las ideas de derecha, no tiene ningún impedimento legal para votar en las primarias de Chile Vamos, Ud no necesita estar afiliado en un partido político para votar en las primarias.
  • Luego en las primarias de Chile Vamos, pueden votar los militantes de Renovación Nacional, la UDI, el PRI y los independientes no afiliados a partidos políticos.
  • Los militantes de los partidos antes nombrados no pueden votar en las primarias del Frente Amplio, pero si lo quisieran…, si lo podrían hacer los independientes de derecha no inscritos en partidos políticos.
  • Lo mismo ocurre en la otra vereda…, los militantes de partidos de izquierda no pueden votar en las primarias de Chile Vamos, pero si podrían hacerlo los independientes no inscritos simpatizantes de ese sector.

El 19 de Noviembre se efectuará la primera vuelta electoral, y allí, independientemente de por quien haya votado en primarias, Ud podrá elegir voluntariamente entre el candidato que gane la primaria de Chile Vamos; el candidato que gane la primaria del Frente Amplio;mas Alejandro Guillier (apoyado por el partido Radical Socialdemócrata y los Comunistas); Carolina Goic Demócrata Cristiana; José Antonio Kast independiente de derecha; y otro candidatos que lleguen a la papeleta.

En esta misma fecha Ud deberá votar por quienes postulan a ser diputados y por los postulantes a renovar el 50% del Senado. Recuerde que a un presidente que no cuente con el apoyo en el Congreso le será muy muy difícil cumplir con su programa.

Finalmente, el 17 de Diciembre se efectuará una segunda vuelta electoral presidencial, excepto que alguno de los candidatos obtenga la mayoría absoluta el 19 de Noviembre.

Luego amigo lector  le llamo a participar, influir, no quedarse afuera, si no lo hace…, después no se queje

La opacidad de la política chilena y la lenidad

Por Roberto Hernández Maturana

En un nuevo hecho, que una vez más paso inadvertido en este infantilizado Chile, hace pocos días Chile Transparente dio a conocer el índice de Transparencia de los Partido Políticos, año 2017. Esta evaluación de los 33 partidos políticos legalmente constituidos ante el Servel mide  las exigencias que la ley les obliga cumplir.

De acuerdo al informe de Chile Transparente  “21 de las 33 colectividades medidas no logran superar los 4 puntos, lo que representa que esos partidos publican menos de la mitad de la información que la ley los obliga, algunos no publican ningún tipo de información, no tienen sitio web, ni publican información en ninguno de los sitios habilitados para ello, quedando en un incumplimiento legal evidente“.

Llama la atención que el informe ya mencionado manifiesta que  entre las colectividades tradicionales peores evaluadas se encuentra el Partido Comunista con 3.3, y por debajo de este se encuentra el Partido Radical Social Demócrata con 3.0, que cuenta en sus filas con Alejandro Guillier, el posible candidato a la presidencia respaldado por los partidos Socialista y  Radical Social Demócrata de la Nueva Mayoría, el que había manifestado enfáticamente que si no había primarias él no sería candidato, y que hoy en una vuelta de carnero dice que “tiene el derecho a cambiar de opinión”, dándonos una muestra más de su inconsistencia.

El partido con más baja evaluación es el  Partido Regionalista de los independientes (PRI) con una evaluación de 2.4, partido perteneciente a Chile Vamos presidido  por Alejandra Bravo quién postulará este año al congreso.

El partido con mejor índice de transparencia evaluado en el informe en comento fue  Renovación Nacional con 6.9, de la coalición de centro derecha del pacto Chile Vamos- En segundo lugar se menciona al Partido Socialista perteneciente a la Nueva Mayoría con 6.8 y en 3er lugar quedó ubicado el partido liderado por Giorgio Jackson, Revolución Democrática con 6.4 puntos.

Los partidos políticos que más bajaron su puntuación respecto al año pasado fueron, la UDI, la Democracia Cristiana y el Partido Ecologista Verde.

La conclusión que podemos tener de la política nacional no es muy halagüeña, si sumamos a este estudio del Servel  las presiones desde el Ministerio del Interior, para que no prosperaran las acciones contra Soquimich (SQM) por el financiamiento irregular de la Nueva Mayoría, que provocaron el abandono de las querellas por los prosecutores y los casos Bancard y Bancorp, hoy de los hijos de Sebastián Piñera que, pidieron boletas a SQM y otras empresas, no correspondientes a servicios efectivos y para fines electorales, con el añadido del desvió de  fondos para el pago a  ejecutivos de Chilevisión, entonces en manos de Sebastián Piñera.

Otra muestra más de la lenidad de nuestros políticos  la dio recientemente nuestra Presidenta, cuando mientras estaba siendo entrevistada en el programa “Muy Buenos Días” de TVN en relación al Censo 2017, se le consultó  por la decisión de la comunidad de Temucuicui de impedir el ingreso de los censistas a su territorio, alegando que allí no regía la autoridad del Estado Chileno, se retiró abruptamente del estudio cuando aún no terminaba la pregunta…

La única lenidad que no existe en Chile, es con los militares en retiro que integraban las Fuerzas Armadas, Carabineros e Investigaciones hace 44 años y que continúan siendo perseguidos y encarcelados. Así, derecha e izquierda miran para el lado, y más aún instigan y aplauden dicha persecución, olvidando que fueron ellos quienes provocaron el quiebre institucional de 1973 y manosearon a las FF.AA.

En eso la Izquierda y la Derecha unidas jamás serán vencidas.

El costillar es mío y la pelota también

Columna de Joe Black

Debo partir confesando que no soy colocolino. Pero respeto mucho a quienes lo son, por cariño a mis parientes y amigos que pertenecen a ese segmento de la población.

Por eso puse atención cuando el presidente de Colo Colo -que fue reelegido esta semana- sentenció que «Colo Colo es de izquierda y yo también».

Así fue como lo expresó él. Pero a mí me sonó de otro modo, así: «Yo soy de izquierda y, por lo tanto, también Colo Colo es de izquierda». No había otra interpretación posible. Todo el mundo sabe que Colo Colo no es de izquierda. Ni de derecha. Puedo estar exagerando, pero el comentario me sonó a «yo soy el dueño de la pelota y vamos a jugar a lo que yo diga, hasta que me aburra y me vaya a mi casa… con la pelota».

El problema es que no solamente en el fútbol se da esto de sentirse «dueño de la pelota». Ocurre también en la política.
Piensen en lo que pasó con el Servicio de Impuestos Internos y el financiamiento irregular de la política. Durante décadas, el SII tuvo la doctrina de cobrar tributos castigando con multas a los incumplidores. Pero al asumir este gobierno, el nuevo director del servicio decidió perseguir penalmente, mediante querellas, a los infractores. Y eso derivó en la formalización y la prisión preventiva de los controladores del grupo Penta.
Pero cuando la investigación llegó hasta el financiamiento irregular de la Nueva Mayoría, el criterio cambió y se acabó la presentación de querellas. Es más, el ex director del SII volvió a reconocer en estos días que recibió presiones desde el Ministerio del Interior para que no prosperaran las acciones contra SQM, beneficio que también recibieron otras empresas dadivosas con el oficialismo.
«Total -habrán pensado en La Moneda-, ahora los dueños de la pelota somos nosotros y vamos a jugar a lo que nosotros digamos, y podemos parar el juego cuando queramos, especialmente cuando vamos ganando uno a cero, ¿para qué dejar que nos empaten?».

El SII ya no era de todos los chilenos. Como estaba en manos de gente de izquierda, ahora también era de izquierda.

Pero ese es solo un ejemplo de lo que pasa cuando se usa la misma lógica.

Cuando Alejandro Guillier y la izquierda de la Nueva Mayoría le metieron presión a la DC para que fuera al sacrificio con su candidata presidencial y se resignara a apoyar al candidato del PR y el PS, actuaron igual que el presidente de Colo Colo. Como ellos son de izquierda, suponen que toda la NM es como ellos y no toleran que haya otros que piensen distinto.

Supongo que esta reflexión no es demasiado novedosa, porque durante siglos los seres humanos han querido acceder al poder -o adueñarse de la pelota- para hacer su voluntad, pero una cosa es eso y otra es caer en el delirio de pensar que existe una mirada única de las cosas: la mía. Eso se llama totalitarismo. Y es muy feo.

El costillar es mío, me lo quieren quitar, si tú no me lo quitas, ¿quién me lo va a quitar? Creo que de ahí viene todo. Entonces, estamos fritos.

 

Ossandón apuesta a nichos: evangélicos y militares

Por Paula Catena, La Tercera, 30 de Abril de 2017

A dos días de que se cumpla la fecha que Chile Vamos fijó para inscribir a los precandidatos presidenciales para las primarias del sector, el senador Manuel José Ossandón comenzó a prepararse para lo que será la campaña que parte el 3 de mayo.

El parlamentario, junto a su equipo, se enfocará en determinados grupos de interés para captar votos. Por ahora, el foco lo tiene puesto en dos de ellos: evangélicos y militares.

“Team evangélico”

Según el Censo de 2013, la comunidad evangélica del país representa cerca de 3,5 millones de personas, de los cuales más de dos millones están habilitados para votar, por lo que es un electorado codiciado por varios postulantes a La Moneda.

Para conquistar dicho sector, Ossandón conformó lo que denominó “team evangélico”. En esta estructura participan el concejal de Concepción Héctor Muñoz, además de Benjamín Lorca y Pedro Bastías, entre otros.

También está colaborando el pastor David Hormachea, quien reside en Estados Unidos y está movilizando a evangélicos en Chile. Desde allá comentó que respalda a Ossandón, porque “todo cristiano debe apoyar a un candidato no ateo, que defienda los valores absolutos”.

Junto con constituir al equipo, el senador elaboró un documento titulado “Compromisos presidenciales con el mundo evangélico y cristiano”, el que cuenta con 13 puntos.

Dentro de las ideas que plantea están: fortalecer la institución del matrimonio para que sea solo entre un hombre y una mujer; compromiso con igualdad de culto para que se incluyan capellanes evangélicos en las ramas de las Fuerzas Armadas; generar fondos concursables para la construcción de centros culturales cristianos y permitir que organizaciones religiosas -reconocidas por la ley- puedan acceder a donaciones y beneficios tributarios de manera igualitaria.

Círculo militar

En busca de votos en la denominada “familia militar”, el senador Ossandón le pidió hace algunas semanas al ex cónsul Raúl Sanhueza (RN) que liderara los contactos.

Hasta ahora, según han comentado en su entorno, Sanhueza ha tenido conversaciones preliminares y encuentros con representantes de distintas agrupaciones de oficiales en retiro, las que se intensificarán una vez que comience el período legal de campaña. El objetivo es revisar y recopilar todos los temas de interés de ese sector para elaborar propuestas programáticas que los representen.

Quien también ha apostado a los votos de la “familia militar” -donde algunos sectores acusan al ex Presidente Sebastián Piñera de “traición” por el cierre del penal Cordillera y no cumplir con una serie de supuestos compromisos para militares en retiro- es el candidato independiente (ex UDI) José Antonio Kast, quien ha señalado abiertamente que uno de sus objetivos es concentrar el apoyo de ese electorado.

Por otro lado, Ossandón también alista el estreno de lo que será su “gabinete de campaña”, estructura que tiene el objetivo de movilizar apoyos para las primarias.

«Pregunta de zorro viejo”

Por José Pedro Lira

Para un setentón de raigambres campesinas que vuelve a tomar la pluma no es fácil seguir la actualidad. Full conectados y con increíble destreza, los jóvenes con un diminuto aparato portátil en su mano siguen la contingencia en vivo y en directo. La “verdad” para ellos está en los 140 caracteres de un “twitt” donde expresan “sin filtro” lo que piensan y sienten en forma instantánea.

¿Dónde aprenden estos jóvenes cibernéticos el “cateo de la laucha”, o como evitan que en ese trafago “no les pasen gatos por liebres”…? ¡En ninguna parte! porque esas cosas solo se aprenden… con los años y los porrazos.

La popular “posverdad” de la que hoy tanto se habla no es más que un espejismo de múltiples impresiones que destellan y desaparecen –son los famosos trending topics- que nos distraen de lo verdaderamente importante, esa  compleja realidad que de una u otra forma nos va anticipando el devenir de los tiempos… bien lo sabe el diablo -más por viejo, que por diablo-.

La ballena azul, los comunistas el partido con más refichados, Dávalos sobreseído, la DC a primera vuelta, la CUT y el 1ro de Mayo, la presidente y la fecha de la cuenta… temas sobran… Pero ¿Cuál es la verdadera realidad que está viviendo nuestro país? ¿Es posible desentrañarla de una manera objetiva.

Difícil tarea, especialmente durante un año de elecciones. Es  cierto, hay muchas cosas buenas, el país no vive una crisis al estilo Venezuela, pero también tendríamos que reconocer que: nuestro crecimiento está estancado; la inseguridad campea; las reformas a la educación y a las leyes laborales siguen sin avanzar; hay una crisis de gobernabilidad manifiesta; se podría seguir con una larga lista… pero en todo esto hay algo que me interesa destacar por la gravedad que importa… la intolerancia, el odio, los fanatismos, la intransigencia, la polarización…

Si la situación que se vive en la Araucanía es una muestra de lo anterior, más evidente es lo que ocurre con los militares. Después de 43 años están siendo encarcelados por causas prescritas o inexistentes, burdos montajes, falsos testimonios cuyo único objetivo es la venganza y las millonarias indemnizaciones a los supuestos agraviados.

Un caso emblemático es el del general Cheyre que fue comandante de ejército (2002 – 2006). Después de haber sido escaneado por “arriba y por abajo” por el propio presidente Lagos y el juez Guzmán; el general del “nunca más”; “el militar favorito de Lagos”; ahora es acusado por los mismos que ayer lo ensalzaron  y que después de haber estado privado libertad lo procesan por violación a los DDHH. Eso es traición, odio, venganza, inquina…

Algo me dice que se ha llegado a límites insostenibles en esta materia. ¿Se desentenderá el Ejercito de la situación que afecta a su ex Comandante en jefe y a más de 10 de sus “bravos generales”, a cientos de oficiales, suboficiales y soldado, todos ellos injustamente privados de libertad.

Por último, una pregunta…. ¿No existe el peligro de un cisma entre el personal en servicio activo y en retiro que pueda afectar la solidez y la unidad de nuestras Fuerzas Armadas…? Hago esta “impertinente pregunta” porque sé que algo similar pasa en las otras instituciones de la defensa y porque los años me han enseñado que…

El  zorro viejo pierde el pelo pero no el olfato.

La Risible Política Chilena

Por Hermógenes Pérez de Arce Ibieta

Nuestra política se ha tornado risible y lo que cabría ante ella sería, naturalmente, “tomar palco” para, como es obvio, reírnos, cosa que a todos nos agrada hacer.

Pero la política es un quehacer demasiado serio como para tomarla “para la risa” y dejarla entregada exclusivamente a sus artífices, los políticos. Pues incide decisivamente en nuestras vidas personales, como habitantes del territorio.

Pero, por el momento, riamos. Leo, por ejemplo, un twitter de Marta Lagos, cabeza de la encuestadora Mori y frecuente opinante sobre la actualidad política, que dice lo siguiente (“La Segunda”, 29.04.17): “¿Pizarro? ¿El de la boletas… con  q ropa, si él es uno de los q ayudan a destruir la política?”. Se refiere a declaraciones de Jorge Pizarro sobre la Junta celebrada por su partido, la DC.

¿Por qué Marta Lagos no ha twitteado lo siguiente, siendo que podría y hasta debería hacerlo con mayor razón que respecto a Pizarro?: “¿Piñera? ¿El de las boletas… con q ropa, si él es uno de los q ayudan a destruir la política?”. Pues Bancard y Bancorp, hoy de los hijos de Piñera, tal como los de Pizarro, pidieron boletas a SQM y otras empresas, no correspondientes a servicios efectivos y para fines electorales, tanto que su gerente se encuentra formalizado por eso. Y con el agravante de que los fondos fueron después desviados a pagar bonos a los ejecutivos de Chilevisión, que era de Piñera. ¡“Lucró” con los aportes de la campaña! “Chispeza” criolla. Y el episodio se torna doblemente risible hoy si leemos las explicaciones de entonces, del propio Piñera, para describir los “servicios efectivos” que le habían prestado sus ejecutivos a cambio de los pagos recibidos de SQM y otras.

¿No es absurdo que Pizarro no pueda siquiera opinar dentro de su partido sin que lo lapiden y, en cambio, Piñera pueda ser candidato presidencial sin que Marta Lagos ni nadie siquiera le pregunte “con que ropa”?

Bueno, ya una vez fue elegido Presidente en 2009-10, habiendo sido recién condenado por la SVS por uso de información privilegiada. Y la única crisis que hubo entonces fue la del “Consejo para la Transparencia”, cuyo directorio renunció ¡por haberse dado a conocer a “Transparency International” la pillería de Piñera!

Además, éste, como Presidente, jamás le contó a nadie que había radicado las tres cuartas partes de su patrimonio (tras vender en 2010 Chilevisión, Colo Colo y LAN) en paraísos fiscales del exterior (mientras nos subía los impuestos a los que teníamos la plata acá), siendo que acto seguido, a otro candidato, la UDI lo defenestró por tener muchos menos dólares en Islas Vírgenes. Para la risa.

Pero respecto a todo eso y muchas cosas más nadie twitteó ni twittea nada. Al contrario, hemos leído en el diario que forma parte del equipo de campaña de Piñera el llamado “señor probidad”, Ramiro Mendoza, ex Contralor. Supongo que sabrá que en su nueva tarea su primera obligación será la de no controlar absolutamente nada. (Más risas).

Y hoy se ha confirmado otra situación política risible. Como he comentado antes en este blog, en su libro “La Salida” Andrés Allamand propugnó que el espectro político en Chile terminaba, hacia la derecha, en la “centroderecha”, cuya misión debía ser, según él, “reivindicar el legado de Aylwin”, un prohombre ¡de la centroizquierda! ¿Y la derecha? Para él no existía, simplemente.

Más de alguien puede haber creído que yo exageraba o citaba mal, pero hoy en “El Mercurio” Allamand lo vuelve a decir en una columna: “Y Piñera hace muy bien cuando dice que le gustaría hacer un gobierno con el ‘estilo Aylwin’… Ese ‘estilo Aylwin’ es justo lo que el país necesitará a  contar del próximo año”.

¿No es risible que la “centroderecha” tenga como modelo a un gobernante de centroizquierda? Yo creo que eso pasa sólo en Chile. Por suerte todavía existe la derecha, que tiene un candidato, José Antonio Kast, (sin boletas truchas, es decir, “con ropa”) y que participará en la primera vuelta presidencial del 19 de noviembre, con la esperanza de pasar a la segunda y después ganar la elección.

El único argumento que algunos esgrimen en su contra es que “no marca en las encuestas”, pero, obviamente, esto es transitorio y sucede sólo en un sondeo (Cadem). Y también es algo risible, pues esa firma no admite que los encuestados voten por José Antonio Kast, como lo referí en mi blog anterior, tras conocer la experiencia de una persona seria, a la cual la señorita que lo llamó le rechazó su voto si no iba para uno de los candidatos “correctos”, es decir, Felipe Kast, Ossandón o Piñera.

Mientras tanto, riámonos.