El costillar es mío y la pelota también

Columna de Joe Black

Debo partir confesando que no soy colocolino. Pero respeto mucho a quienes lo son, por cariño a mis parientes y amigos que pertenecen a ese segmento de la población.

Por eso puse atención cuando el presidente de Colo Colo -que fue reelegido esta semana- sentenció que «Colo Colo es de izquierda y yo también».

Así fue como lo expresó él. Pero a mí me sonó de otro modo, así: «Yo soy de izquierda y, por lo tanto, también Colo Colo es de izquierda». No había otra interpretación posible. Todo el mundo sabe que Colo Colo no es de izquierda. Ni de derecha. Puedo estar exagerando, pero el comentario me sonó a «yo soy el dueño de la pelota y vamos a jugar a lo que yo diga, hasta que me aburra y me vaya a mi casa… con la pelota».

El problema es que no solamente en el fútbol se da esto de sentirse «dueño de la pelota». Ocurre también en la política.
Piensen en lo que pasó con el Servicio de Impuestos Internos y el financiamiento irregular de la política. Durante décadas, el SII tuvo la doctrina de cobrar tributos castigando con multas a los incumplidores. Pero al asumir este gobierno, el nuevo director del servicio decidió perseguir penalmente, mediante querellas, a los infractores. Y eso derivó en la formalización y la prisión preventiva de los controladores del grupo Penta.
Pero cuando la investigación llegó hasta el financiamiento irregular de la Nueva Mayoría, el criterio cambió y se acabó la presentación de querellas. Es más, el ex director del SII volvió a reconocer en estos días que recibió presiones desde el Ministerio del Interior para que no prosperaran las acciones contra SQM, beneficio que también recibieron otras empresas dadivosas con el oficialismo.
«Total -habrán pensado en La Moneda-, ahora los dueños de la pelota somos nosotros y vamos a jugar a lo que nosotros digamos, y podemos parar el juego cuando queramos, especialmente cuando vamos ganando uno a cero, ¿para qué dejar que nos empaten?».

El SII ya no era de todos los chilenos. Como estaba en manos de gente de izquierda, ahora también era de izquierda.

Pero ese es solo un ejemplo de lo que pasa cuando se usa la misma lógica.

Cuando Alejandro Guillier y la izquierda de la Nueva Mayoría le metieron presión a la DC para que fuera al sacrificio con su candidata presidencial y se resignara a apoyar al candidato del PR y el PS, actuaron igual que el presidente de Colo Colo. Como ellos son de izquierda, suponen que toda la NM es como ellos y no toleran que haya otros que piensen distinto.

Supongo que esta reflexión no es demasiado novedosa, porque durante siglos los seres humanos han querido acceder al poder -o adueñarse de la pelota- para hacer su voluntad, pero una cosa es eso y otra es caer en el delirio de pensar que existe una mirada única de las cosas: la mía. Eso se llama totalitarismo. Y es muy feo.

El costillar es mío, me lo quieren quitar, si tú no me lo quitas, ¿quién me lo va a quitar? Creo que de ahí viene todo. Entonces, estamos fritos.

 

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