El riesgo populista

Editorial diario El Mercurio de Santiago, Sábado 27 de mayo de 2017

Una campanada de alarma representa la caída que experimenta Chile en la última versión del ranking de «calidad institucional», elaborado por Fundación Libertad y Progreso de Argentina y Red Liberal Latinoamericana. Nuestras instituciones son aún las mejor evaluadas de la región, pero luego de habernos mantenido en el lugar 22 por años, descendimos al puesto 24. El informe detecta «señales similares» a las de otras naciones del continente y advierte «fuertes presiones populistas».

Desde 1990 en adelante, un rasgo distintivo de nuestros gobiernos había sido su empeño en resistirse a la tentación populista. La Concertación introdujo cambios económicos y sociales de corte socialdemócrata, pero con realismo evitó la demagogia, respetó los equilibrios macroeconómicos, mantuvo y perfeccionó la economía de mercado. El virus populista parece haberse incubado luego de perder el poder en 2010. Su manifestación más clara estuvo en el programa de gobierno de la Presidenta Bachelet: su promesa central fue un fuerte aumento de los subsidios estatales -universidad gratis para todos, por ejemplo- financiados con una reforma tributaria que supuestamente descerrajaría el FUT y pondría a disposición del Estado las voluminosas sumas que las empresas tendrían empozadas en él.

Los resultados son conocidos. La reforma tributaria y otras iniciativas promovidas por la de la Nueva Mayoría hundieron la inversión  y frenaron la economía. Se derrumbó la popularidad del Gobierno y hoy su coalición enfrenta la contienda electoral dividida y aún no acierta cómo hacerse cargo del fracaso.

Paradójicamente, el llamado Frente Amplio, situado a la izquierda de la Nueva Mayoría, se perfila hoy con mejores probabilidades electorales de lo que se pensó en un comienzo. Sin embargo, al margen de exhibir rostros nuevos y contar con encomiable entusiasmo juvenil, sus propuestas no resultan novedosas, están teñidas de la misma nostalgia sesentera que mostró Bachelet y -lo que es más grave- no se hacen cargo del fracaso económico y político del vértigo populista. En reciente debate televisivo, ambos candidatos -más radical, Alberto Mayol; más matizada, Beatriz Sánchez- 

plantearon una nueva alza de impuestos a las empresas, la expropiación del 20% de las empresas estratégicas, seguro de salud universal, condonación de la deuda estudiantil universitaria, alza del salario mínimo a $400.000, jubilación para las mujeres a los 58 años, fin de las AFP y uso de los fondos -que suman más de 188 mil millones de dólares- tanto para subsidiar las pensiones de los actuales jubilados como para invertir en las pymes y trenes de alta velocidad.

Afortunadamente, los ciudadanos chilenos pueden tener a la vista los efectos del engaño populista -que promete lo que la economía no puede dar-, que devastó la Argentina de los Kirchner y la Venezuela chavista.

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.