El Papa, los políticos y “la rojita”

Por Cristián Labbé Galilea

La contingencia ha estado marcada por un potpurrí de hechos: unos desafortunados como el chiste de Piñera o las declaraciones de Guillier sobre su “apasionado romance” con la Goic; otros sorpresivos como las “eficientes” declaraciones de Impuestos Internos sobre las acusaciones contra M. J .Ossandón, o “el gol” de la Compagnon, que consiguió permiso para “su partida” a Miami mientras la roja jugaba con Alemania; ha habido “de un cuanto hay”, incluida una nueva y estridente declaración de Evo Morales por la detención de ocho malhechores bolivianos en territorio chileno; una violenta marcha de estudiantes y otra muerte de un militar preso en Punta Peuco… Sin embargo, ¡pareciera que ya nada nos sorprende…!
¿Será que estamos “curados de espanto” y ya todo nos da lo mismo?
Resulta curiosa la pregunta porque si uno mira a su alrededor puede comprobar exactamente lo contrario: el ciudadano medio vive fastidiado, agobiado y exhausto, todo lo incomoda.  Hoy por hoy, para él la vida es cada vez más intensa y está marcada e influenciada por los efectos de la mentada post modernidad, donde no hay causa, no hay sustancia, no hay alma; donde la emoción es más que la razón; todo es relativo y al instante; todo es desechable; todo es individual (sachet “para uno” de lo que quiera… café, sopa, etc.) y donde el “hechizo informático” lo tiene perturbado y lo ha alienado completamente de la realidad.
Entre estas dos realidades aparecen en estos días tres situaciones,  muy distintas una de otras, que luchan por cautivar la atención de la opinión  pública: el anuncio de la venida del Papa Francisco, las próximas elecciones políticas y la participación de “la roja” en Copa Confederaciones del futbol. En más de una oportunidad he escuchado que el Papa Francisco, por muy Papa que sea, no genera la misma devoción que Juan Pablo II por lo que su visita no tendrá tanto fervor; otros más deslenguados -en forma reservada y en voz baja- agregan… ha tenido algunas intervenciones no muy felices en relación a nuestro país. Sospecho que la iglesia y las autoridades tendrán que hacer un esfuerzo extraordinario para despertar el entusiasmo en su visita.
Las elecciones son cuento aparte;   los únicos preocupados son los partidos políticos y los candidatos, a nadie más pareciera preocuparles lo que está en juego en noviembre de este año… ¡una vez más, más de lo mismo! Si la franja tiene 40 puntos de rating es porque a esa hora es lo único que se ve, además el 70 % señala que la franja no influye en su intención de voto. Todo hace suponer que de no suceder algo especial, la participación en las primarias y en la propia elección será muy baja.

Distinta es la situación que ocurre con “la roja”, totalmente contraria a lo hasta aquí dicho… ¡pura pasión! todo el país unido, todos con la camiseta puesta, todos alineados con un solo sueño… lo
que confirma que, si tuviéramos “un sueño país”, una visión positiva de nuestro futuro y si, con
humildad, los que están “en la banca” esperan su turno y los que “están en la cancha” no tratan de aprovecharse de las circunstancias, y todos mojan la camiseta… “otro gallo nos cantaría.” Concluyendo, la solución pasa porque los políticos se pongan “la rojita”, jueguen limpio y le imploren a la Divina Providencia -a través del Papa- que los ilumine para despertar la devoción entre los electores…

 

La Derecha y el Mundo Militar

Por Fernando Thauby
Entendiendo como tal al conjunto de militares en retiro -oficiales y suboficiales- organizados en varias estructuras; a sus familias y a las personas y grupos que se relacionan con ellos y sobre los cuales éstos ejercen influencia o atracción. La relación entre la derecha y el “mundo militar” es un tema sobre el cual existen estereotipos que pocas veces son sometidos a análisis y cuestionamiento.
Desde un punto de vista sociológico, el mundo militar es una parte de la elite social, entendida ésta como un conjunto de individuos o grupos que ocupan posiciones de autoridad y ejercen influencia por cuanto poseen determinadas características que son valoradas socialmente. La capa superior de la sociedad la conforma la “elite gobernante” bajo la cual se sitúa una “elite no gobernante”. Los militares se encuentran en este segundo nivel. Para que cumplan su función, es fundamental que se sientan comprometidos con la elite gobernante, lo que requiere conocimiento y confianza mutua.
La organización militar chilena -desde su fundación por O´Higgins- fue una elite “abierta”, es decir accesible a cualquier persona que compartiera sus valores y doctrinas, tanto es así que en Chile, particularmente durante el siglo XX, se constituyó en uno de los mecanismos de movilidad social más eficaces, en particular para la clase baja en su avance hacia la clase media; para el movimiento del pueblo desde el campo hacia las zonas urbanas y de educación para los sectores más pobres de la sociedad.

Desde fines del siglo XIX este rol de movilidad social de la organización militar se acentuó, lo que sumado a sus tradicionales bajas rentas les ganó el desprecio de la aristocracia nacional y su apelativo de “siúticos” y “medio pelo” más aún a partir de los años ´30 del siglo XX en que su apoyo a las reformas sociales los terminó de alejar de la derecha. Este desprecio fue mutuo, ya que el contacto frecuente de la generalidad de los militares con la aristocracia provinciana, y de sus mandos con la aristocracia santiaguina, les mostró una clase anticuada, prejuiciosa y con una visión de mundo obsoleta y simple.

La asunción del gobierno de la Unidad Popular se encontró con el mundo militar cercano al partido mesocrático -la Democracia Cristiana- ; alejados de la Derecha por las razones expuestas, y profundamente anticomunista y antimarxista por su contacto generalmente conflictivo con esos partidos; en parte consecuencia del antimilitarismo ideológico de la izquierda y por el antagonismo generado por el empleo político de los militares para el control de huelgas y conflictos laborales. Era un choque de culturas entre un grupo tradicionalista, nacionalista y de clase media, con los partidos revolucionarios con una visión internacionalista y una vocación proletaria, exacerbada por la Guerra Fría y la nueva versión del socialismo castrista militarizado.

La “agudización de las contradicciones” por parte de la UP y otros movimientos de izquierda -como el MIR- que la entendían como motor de la revolución, agravó este antagonismo, pese a los esfuerzos de Allende por atraerlos en su apoyo. En este proceso se fue produciendo la convergencia de la DC, los partidos de derecha y el mundo militar, y su agrupamiento en torno a un conjunto de valores democráticos occidentales y representativos de las clases medias, a los que la derecha adhirió con el fervor de alguien que se ahoga. El único punto de unión real era solo el sentirse igualmente atacados por la UP.

Se produjo así una alianza en que los militares actuaban en función de valores que representaban a la clase media –la generalidad de los chilenos- y con el propósito de “salvar a la república”; la DC –nunca amiga de los militares- envuelta en una lucha ideológica a muerte con el marxismo, necesitaba todos los apoyos que pudiera conseguir para derrocar a la UP, y la Derecha, articulada en torno a la defensa de su estilo de vida tradicional, de sus negocios, empresas y propiedades agrícolas, intereses que, por esta vez, convergían con los de los otros dos actores principales: los militares y el grueso del partido mesocrático.
A poco andar después del “11”, la DC se alejó del Gobierno Militar y éstos quedaron en el gobierno en compañía de la derecha, comprometidos en un programa político y económico compartido intensamente, pero por diferentes razones: los militares pensaban que era positivo para Chile -y lo fue-y la derecha que lo promovía porque “además” de ser positivo para Chile, lo era para sus intereses -y también lo fue-.

Sobre estas interpretaciones se construyó una presunta alianza. Pero en el fondo la diferencia sociológica de base se mantenía. Rosario Guzmán, hermana del asesinado senador Jaime Guzmán lo señala con crudeza: “(Jaime) supo que (ciertos próceres aristocráticos) lo despreciaban porque él nunca miró en menos a los militares. Entendía que la lógica y formación militares son diametralmente diferentes a los del mundo civil, pero él no se sentía superior a ellos ni les parecía justo haberlos utilizado para que pusieran orden en medio del caos y luego abandonarlos a su suerte y hacerles la desconocida”. Así, en la misma medida que la distancia entre los valores de unos y los intereses de otros crecían, aumentaba la distancia entre los militares y la derecha. Durante veinte años la derecha esgrimió su condición de minoría parlamentaria como excusa para no hacer nada, y cada vez en forma más abierta destacó como la memoria del Gobierno Militar debilitaba su postura política y abría flancos para la defensa de sus intereses político – partidistas y económicos. El mundo militar debía callarse y agradecer que no les pegaran más de lo que ya estaban recibiendo.
Así las cosas, llegó el gobierno de Piñera quien en su campaña electoral se comprometió a que se haría justicia con los militares prisioneros. Sin ser requerido, prometió: “En nuestro gobierno vamos a velar para que la justicia se aplique a todos los ciudadanos de nuestro país, incluyendo por supuesto a las personas que están en servicio activo o en retiro de nuestras Fuerzas Armadas y de Orden, sin arbitrariedades, en forma oportuna y sin mantener procesos eternos que nunca terminan, respetando garantías fundamentales como es el debido proceso, como es la presunción de inocencia y como es también la imparcialidad del tribunal que debe juzgar los casos, y también la aplicación correcta de acuerdo a nuestra legislación y de los tratados internacionales del principio de prescripción de los delitos”.
A semanas de asumir el cargo, se negó a conceder a los militares prisioneros los beneficios carcelarios que se les concedían a los criminales comunes y que le habían sido dados a todos los violentistas de la izquierda, incluidos los condenados por crímenes cometidos después del Gobierno Militar.

El Ministerio de Justicia con Felipe Bulnes primero y luego con Teodoro Ribera, endureció las condiciones de los prisioneros, el número de procesados aumentó en forma exponencial y se incrementó el número de persecutores, sumando nuevos abogados y manteniendo a los que dejaron los gobiernos de la Concertación. Claramente las promesas electorales no significaban nada para quien las firmó.
El shock más fuerte fue su manejo de la Defensa: la designación de un ex ministro DC, Jaime Ravinet, quien llegó a continuar su agenda personal tal como lo había hecho en su desempeño ministerial durante la Concertación, y luego la designación de Allamand, acompañado de un grupo de jóvenes de la fronda aristocrática, encabezados por su jefe de gabinete, Eduardo Riquelme, que no perdió oportunidad de ofender, pasar a llevar y manifestar su desprecio a cuanto general pasó por su oficina. 

Allamand llegó a limpiar “los establos de Augías” de la corrupción, a poner orden y a mostrar su autoridad y “liderazgo”, y sobre todo a promover su candidatura presidencial. El broche de oro lo puso Piñera en persona con su abrupta descalificación de buena parte de los miembros de su Alianza de gobierno como “cómplices” del Gobierno Militar.
La situación actual es la previa al 11 de septiembre de 1973, los militares y la derecha no tienen nada en común. Los primeros tratando de regirse por principios y por los intereses nacionales, los segundos manejándose por sus conveniencias e intereses sectoriales. Ocasionalmente ambos podrán coincidir, pero será solo un accidente, no el motivo de una relación de fondo. No existe apoyo automático de uno hacia el otro y no hay afectio societatis de ninguna especie. Ambos grupos tiene diferentes visiones de mundo respecto a Chile.
La mejor muestra de lo dicho es un diálogo entre un conspicuo parlamentario de la UDI y la señora de un militar en retiro en una reunión convocada por el primero en el Congreso en que el político, algo molesto ya que su candidato no estaba encontrando eco en el mundo militar, manifiesta: – “Tienen que apoyarnos para que la Concertación no logre una gran mayoría parlamentaria”; – “Se equivoca, no votaremos por ustedes. No nos representan”; … -cara de sorpresa … – “Si, mientras nuestros maridos arriesgaban sus vidas, ustedes se enriquecían y cuando hubo que defenderlos, ustedes los abandonaron”.
La Derecha parece creer, por motivos inexplicables, que los militares están “amarrados” a votar por ella, que no tienen libertad política.   

No asimilan que el Piñera y su grupo “quemó las naves”. Se trata de que “la Nueva Derecha” nuevamente está tratando de repetir su juego de 1891 y 1925. Las consecuencias serán, obviamente de su responsabilidad.
Para mal de males, “los militares” han adquirido conciencia del poder que les da disponer de un gran número de adherentes disciplinados capaces de organizarse para hacer sentir su peso electoral.
Varios miles de votos: los que le faltaron a Allamand en las primarias del anterior proceso electoral y que le seguirán faltando a la “nueva derecha”, que se reparte a los votantes como si fueran monos amaestrados.

 

Chile, un gobierno nihilista sin patria, sin compasión, sin conciencia

Por Gabriel Alliende Figueroa
El nihilismo viene del latín, significa «nada», surge en la Rusia Zarista entre 1850 y 1860, sus inicios fueron traducidos en  protestas y atentados cada vez más violentos.
El novelista ruso Iván Serguéyevich Turguénev en su novela «Padres e Hijos», publicada el año 1862, inmortalizó e internacionalizó la expresión. En ella resaltó hasta los extremos, el valor del individuo, desafiando todos los valores de la sociedad: «Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe».

El nihilismo suele presentarse como nihilismo existencial, forma en la que se sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco. El nihilismo se puede considerar crítica sexual, política y cultural a los valores, costumbres y creencias de una sociedad, en la medida en que éstas participan del sentido de la vida, negado por dicha corriente filosófica.
Nada nuevo para Chile, que se debate entre leyes sobre el aborto, matrimonio igualitario, adopciones por parejas del mismo sexo, homosexualismo y lesbianismo, la nueva familia chilena, la consiente y creciente aceptación de la palabra pareja por sobre esposo (a), la disminución de los matrimonios, la convivencia, la maternidad tardía, más otra decena de temas similares, centradas en el individualismo.

Nada nuevo sobre el planeta, pero hoy en Chile y bajo estos gobiernos sucesivos desde 1990 a la fecha, se han preocupado de establecer como derechos, en desmedro de la formación valórica de la familia chilena. Nos obligan a aceptar todo como lógico y natural. «Nada que lo impida» es una obligación hoy.
Acentuar los derechos del individuo, rechazando todos los valores de la sociedad, es negar al individuo su derecho a libre desarrollo dentro de ella.
Hay unos 160 presos políticos militares entre Punta Peuco y Colina 1, ellos defendieron los valores tradicionales que la sociedad de los años setenta buscaba mantener. ¿Qué buscaba Chile en esos años?

Verse libres del terrorismo cubano-castrista, impedir la subversión que llevaría a la nación hacia una patria socialista impuesta por las armas, impedir la entronización de doctrinas emanadas desde la Unión Soviética y de la China Maoísta, verse libres de la guerrilla en todas sus características, es decir verse libres de extremismos, el MIR fue un de los motores de la teoría en Chile.
El Nihilismo es muy amigo de la Anarquía individualista, para que ambas filosofías prosperen, deberá haber primero un estado socialista fuerte, dador de todo bien.  Los cultores supieron elegir, los países europeos, industrializados,  tienen un muy buen nivel de vida, en ellos no prosperarían, pero si en Latinoamérica, para que funcionará el sistema, debían acallar, silenciar a dos entes básicos de la sociedad, las ffaa y la iglesia, nada nuevo para Chile, a los primeros los procesaron y a los segundos los desprestigiaron.

Punta Peuco se fue llenando de viejos, algunos de ellos en fases terminales de sus vidas, ignorantes de su entorno, con dependencia por sus miserias humanas, a otros les suman condenas llegando a cifras de años increíbles.

¿Quiénes están hoy detenidos? «Mandos subalternos sin acceso a la resolución, que un día estuvieron donde los mandaron.
Ese nihilismo, busca al » HOMBRE NUEVO», busca al Revolucionario profesional como lo define Narodnik, Marx Stirner, Nechaev y otros, seres humanos que se consideran a si mismos, utilizables por el sistema, capaces de seguir con fidelidad y ciegamente al programa de su partido y si es necesario mienten, engañan y asesinan. Nada nuevo para Chile, recordemos la expresión de Salvador Allende sobre el periodismo.

Al nihilismo «NO LO INSPIRA NI EL PATROTISMO NI LA COMPASIÓN», en lo único que creen es en la revolución, para ello es preciso imponerle a la sociedad leyes, que puedan parecerles suaves, moderadas o tímidas, pero graves, un solo ejemplo «El voto voluntario».
La herida sangrante abierta que vive la sociedad chilena, lo estamos experimentando, partimos con el aborto y seguiremos con la muerte en el vientre de los niños con el síndrome de Down. Punta Peuco está abierto, gracias a la izquierda nihilista y a una centro derecha cómplice de hecho, no pasiva.
El daño causado a la sociedad chilena ha sido enorme, ayer lo que fue legal, hoy no lo es y el daño causado a la doctrina disciplinaria de las FF.AA. es irreparable. NIHILISMO, SIN PATRIA, CONCIENCIA NI COMPASION

 

Fuera de Control

Por Sebastián Gray Avins, Arquitecto
Por momentos la ciudad parece fuera de control. No solo en sus procesos de crecimiento y modos de vida (desarrollo inmobiliario sin escrúpulos, infraestructura vial del paisaje, escasez de espacios público), sino también en la manera como los ciudadanos la habitan, la utilizan y la perciben. Si la ciudad es un organismo, vivo y complejo, en permanente transformación, es necesario que sobre ellas opere un ente organizador, un cerebro, que sería una autoridad superior, o, en un plano más abstracto, una “conciencia” colectiva que nos permita analizar,  reflexionar y decidir sobre el espacio que moramos. En una ciudad atomizada, y segregada como Santiago, nasa de esto es obvio.
Digo que la ciudad parece fuera de control cuando todos se inunda predeciblemente a la primera lluvia, cuando el tráfico sufre de congestión crónica y cuando el transporte público es siempre insuficiente, pero mucho más fuera de control me parece el comportamiento cívico, cuando resultamos ser la sociedad con más evasores (es decir delincuentes) del transporte púbico en el mundo. Increíble récord.

Así también fuera de control es la invasión perversa del cartel del comercio ilegal sobre nuestras veredas; el avallasamiento del grafiti sobre nuestros mejores edificios; el saqueo y despojo de todos los bronces ornamentales de la ciudad para ser fundidos y vendidos al kilo; la permanente degradación de nuestros árboles urbanos, el triste estado de nuestros parques, el aberrante cableado aéreo, el abuso del espacio público, incluidos ruidos molestos y publicidad excesiva… Naturalmente que no hay policía suficiente en el mundo para impedir la evasión,  el comercio ambulante, el grafiti, el saqueo, el desorden público. Lo que hay son normas, y lo que nos falta – y es fundamental preguntar es porqué – es la convención de la ciudadanía para respetarlas y hacerlas respetar. Esta carencia de sentido cívico, esta permanente trasgresión, la desconsideración por el prójimo, la resignación al abuso, a la decadencia, a la mediocridad, incluso a la violencia, es lo que más me desconcierta del Chile de hoy, pue claramente no siempre fuimos así.

En una sociedad en que de pronto todos buscan identificar a culpables y responsables por acción u omisión, de todos los males que nos aquejan, como si un ejército de justicieros de sofá bastara para progresar, pocos parecen concentrarse en los procesos de solución. Y es ahí, en el plano de las ideas potentes y sobre todo en el liderazgo, donde debemos tomar decisiones. Muchas ciudades han logrado erradicar sus males, revertir sus conflictos y resurgir, convocando y reencantando a sus habitantes; pero en todos esos casos ha habido una figura, un individuo capaz de liderar. Es hora de que alguien sea empoderado con la misión de civilizar Santiago y explotar su potencial.

Nuevo plan para La Araucanía

Editorial diario El mercurio de Santiago , 24 de junio de 2017

Visiblemente afectada, la Presidenta Bachelet presentó ayer su Plan Integral para La Araucanía.  En la ceremonia, junto con pedir disculpas a las víctimas de la violencia rural, la mandataria pidió «perdón al pueblo mapuche por los errores y horrores que ha cometido o tolerado el Estado en nuestra relación con ellos y sus comunidades». Respecto de esa etnia, la iniciativa propone, entre otras cosas, oficializar el mapudungun en la región y establecer el 24 de junio como el Día Nacional de los Pueblos Originarios, proyecto de ley que agregaría un nuevo feriado al número elevado de ellos que hoy existe. Asimismo, se anunció la tramitación de los proyectos de ley que crean el Ministerio de Pueblos Indígenas y el Consejo de Pueblos Indígenas.

En relación con los graves problemas de desarrollo de la región, entre otras medidas, cabe destacar el plan de apoyo a las empresas que hayan sufrido la pérdida total o parcial de sus activos, así como el próximo envío al Congreso de la Ley Araucanía, que establecerá incentivos económicos especiales para empresas que trabajen exclusivamente dentro de la región y se instalen en las comunas más pobres de la zona.
Pero por lo que se dio a conocer, nada se dice sobre el combate de la violencia, a pesar de que el objetivo de los grupos que empuñan las armas es desestabilizar el orden público y resquebrajar el Estado de Derecho en una porción del territorio nacional. Se entiende entonces que la Presidenta Bachelet haya pedido perdón a las víctimas por la impericia protectora del Estado, pero no así su omisión de exigir eficacia para restablecer el Estado de Derecho. Sobre todo si sus efectos nocivos merman no solo la seguridad de las personas, sino también sus posibilidades de desarrollo.

Cabe preguntarse, además, si con medidas como las anunciadas se logrará revertir la desmedrada situación de esa región. Al eludir el problema de la violencia, estas medidas olvidan su condicionamiento sobre las potencialidades económicas. Olvidan que la paz social es una condición para la prosperidad, ya que las interacciones económicas, necesitadas siempre de una cuota relevante de confianza, se resienten en su ausencia a un punto que lastra la efectividad de una política pro inversión y creación de empleo, requisito por lo demás indispensable para impulsar una economía que no dependa del auxilio estatal.

Para lidiar con la causal de violencia hace falta mayor audacia política que la exhibida hasta ahora, una decisión que altere el curso de acción orientado a esquivar las esquirlas del conflicto en lugar de enfrentarlo. Lo paradójico es que esa audacia consiste simplemente en el aseguramiento del orden público, una responsabilidad esencial del Estado.
Y está por verse lo que la autoridad política hará a este respecto con ocasión de la visita papal a Temuco programada para enero de 2018, que se anticipa como una ocasión especial de tensión, muy propicia para que grupos violentistas -que han incendiado numerosos templos católicos y evangélicos- intensifiquen sus acciones y atentados.

 

La indiferencia social y la cobardía política

Por Roberto Hernández Maturana

Hoy ante la indiferencia de la mayor parte de la sociedad, algunos sectores al margen de las decisiones judiciales continúan utilizando la temática de los DDHH para perseguir a todo militar especialmente en condición de retiro. Muchas expresiones públicas sistemáticamente van mucho más allá de la crítica política y se dirigen directamente a denostar y someter a escarnio público a ex uniformados.
En esta perspectiva es evidente como algunos medios de comunicación social identificados mayoritariamente con la izquierda, y no pocos de derecha, ya sea esta permeada por una permanente difusión unilateral de nuestra historia política reciente, o ya sea por cobardía, ponen el tema en la opinión pública cada vez que pueden, y sin mayor profundización y en un actuar antiético y por cierto irresponsable, sentencian y condenan públicamente a ex militares denunciados por hechos acaecidos hace mas de 40 años.

En este contexto es válido preguntarse cuanto de ello influye en los jueces que sustancian los procesos. Es común encontrar en los voluminosos procesos artículos de prensa sesgados e incluso libros publicados por personas cuya ideología es reconocida como anti-militares.
En los últimos años la visión que sostiene que muchos ex integrantes de las FF.AA. o de Orden y Seguridad, en ese periodo de la historia actuaron en forma unilateral ante ciudadanos inocentes, que solo disentían del gobierno militar, es una percepción transversal instalada en la sociedad. Ante esta realidad los uniformados en retiro, junto con lamentar y disentir de ella, deben redoblar esfuerzos para revertir tan injusta como sesgada óptica, ya que muchos que empuñaron las armas antes y después del 11 de septiembre, han guardado por décadas un cobarde silencio,   al igual que muchos civiles que clamaban y conspiraban para que hubiera una intervención militar en el Chile de 1973,   y que después de todo, fueron mucho mas parte del gobierno militar sirviendo como ministros, subsecretarios u otra autoridad gubernamental, que quienes entonces eran subalternos integrantes de las FF.AA. o de Orden y Seguridad, que entonces se dedicaban mayoritariamente a tareas institucionales, indicados hoy como jerarcas de entonces, olvidando que la mayoría de los ahora procesados o presos, entonces no pasaba de los 30 años, pero que hoy son perseguidos muchas veces a base de “ficciones jurídicas”, o cargos basados solo en testimonios que en cualquier sistema judicial moderno no serían aceptables para procesar a un ciudadano, ante la fruición de la izquierda mas recalcitrante y la cobardía e indiferencia de la derecha que entonces llamó al golpe o pronunciamiento, y que hoy desembozadamente y sin pudor, llama a esos viejos ex uniformados a que apoyen a sus candidatos en los próximos eventos electorales.

Los uniformados en retiro tenemos la esperanza que esta materia algún día será analizada sin ideologías ni pasiones y desde una óptica de Estado, no tan sólo por la amplitud y diversidad de los actores involucrados, sino también porque definitivamente va más allá de la política contingente ya que todo parece indicar que algunas construcciones falaces han traspasado y seguirán traspasando y afectando a muchas generaciones de compatriotas , lo cual está acrecentando en muchos sectores influenciables de la sociedad los niveles de odiosidad hacia el mundo castrense
Con el debido y profundo respeto por los familiares de las víctimas, los responsables o pseudo-responsables, independiente de sus niveles de participación y responsabilidades determinados en largos y complejos procesos judiciales donde algunos dictámenes no sopesaron debidamente pruebas concretas de culpabilidad, necesitan después de cuatro décadas tener la posibilidad de defenderse en un sistema que de efectivas garantías a todas las partes.
Estos seres humanos arrastrados a un drama ajeno a sus deseos necesitan alcanzar algún nivel de paz que reconforte sus espíritus, especialmente cuando se encuentran en el ocaso de sus vidas,  muchos de ellos enfermos y ancianos. Ello naturalmente, lleva implícitos principios elementales de caridad y desde luego humanitarios de parte importante de la sociedad; decimos solo parte porque estamos ciertos que algunos sectores irreductibles del odio y la venganza valiéndose del justo dolor de las familias de las víctimas, no cejaran en su persecución sesgada y motivada en muchos casos por una sobre ideologización manifiesta o bien por motivos económicos.
Los ex uniformados saben que están  prácticamente solos y que muchos actores de la sociedad siguen mirando con infinita distancia el tema y que otros arrastrados por el odio no darán crédito alguno a su visión y argumentos, es más, incrementarán su discurso catastrófico sobre ese fragmento de la historia reciente y sobre el rol de las FFAA e Instituciones policiales en ella.

No obstante esta compleja realidad, los viejos militares confían  en que algún día llegará la verdadera justicia para quienes expusieron sus vidas en un período crítico de nuestra historia, fieles a su juramento de servir a la patria y cumplir las ordenes de sus superiores, representados entonces y ahora por toda esa larga cadena de mando que va desde el superior directo que la da, hasta la mas alta autoridad del gobierno en ejercicio.

Los candidatos que hoy esperen el apoyo del numeroso mundo militar en retiro, deben ser conscientes de que estos no esperan nada mas que una justicia “justa” y el termino de una infinita persecución político judicial, que convierte a los ex uniformados en la excusa permanente cada vez que el gobiernos de turno necesita desviar la atención de algún problema contingente en su gestión

El proceso debido

Por Axel Buccheister, Abogado

Al enterarme que había sido detenido en México el “Comandante Emilio”, uno de los acusados por el asesinato de Jaime Guzmán y que como la gran mayoría de los implicados ha eludido por 26 años la acción de la justicia, sentí gran satisfacción.

Pero de inmediato, ese sentimiento mutó a contrariedad al conocer las declaraciones al respecto del ministro Mario Carroza, el juez que debe decidir imparcialmente si el detenido es culpable. Un diario resumió sus dichos sobre el inculpado: “es el autor material”. Vale decir, dictó fallo sin más trámite y sin ningún proceso; aquel que le es “debido” según cualquier declaración de derechos humanos que se consulte.

Conforme con el derecho que estudié en la universidad -en la cual el asesinado senador fue mi profesor durante dos años-, si un juez anticipa su opinión, queda inhabilitado y no puede continuar conociendo del juicio. Pero estamos en Chile.

Se ha especulado si acaso Raúl Escobar llegará a Chile o recibirá la misma protección que otros autores del crimen en el extranjero, que les ha granjeado impunidad. El canciller dio a conocer el compromiso con su par mexicano de trabajar juntos para una extradición acelerada, lo que cambiaría las cosas, pero hay algo que se olvida: debe concederla la justicia mexicana. Y en este escenario, Escobar podría alegar que en Chile no tendrá un debido proceso -y se le están facilitando las cosas para ello-, factor que siempre es tomado en cuenta por un tribunal que debe conceder la extradición.

¿Ocupará Escobar esa defensa en México? Hay dos razones para creer que no. Primero, que allá está siendo investigado por varios secuestros, de modo que podría enfrentar muchos años de cárcel (como Mauricio Hernández, su socio de fechorías, en Brasil). En cambio, él sabe que en Chile las penas se cumplen a medias -si es que se cumplen- y que más temprano que tarde saldrá en libertad. No en vano dijo a su abogado que “no teme volver a Chile”.

La segunda, es que más allá de las declaraciones del juez, el fondo del asunto es un sistema anacrónico en que una misma persona cumple el rol de “fiscal investigador” y de juez, lo que no cumple ningún estándar de justicia razonable y que tuvo que ser suprimido hace ya 20 años, por constituir una auténtica violación a los derechos humanos. Pero que igual se sigue aplicando a los “casos antiguos”, el 99% de los cuales se refieren a militares y policías, con la excepción del homicidio de Jaime Guzmán -y por conexión, el secuestro de Cristián Edwards-, caso que la memoria de la centroderecha ha conseguido mantener vivo e impedido que se archive. Y para la izquierda, que se cuestionen de paso los “procesos de derechos humanos” sería dispararse en el pie.

Entonces, es muy posible que Escobar llegue por estos lados, pero no por una razón de principios, sino de simple táctica.

No obstante, sería prudente que los legisladores de centroderecha impulsen una legislación que acabe con el antiguo sistema de una buena vez, traspasando las investigaciones en curso al Ministerio Público y el fallo a los tribunales orales. Así se evitaría cualquier pretexto de Escobar y se lograría que se haga verdadera justicia, sin doble estándar, en todos los casos.

Los militares y la lucha por la justicia

Por Cristián Labbé Galilea

Son tantos los casos en que la historia da cuenta de cómo, a pesar de toda suerte de infamias, abuso de poder y ardides políticos, al final la verdad y la justicia se impone… que no puedo sino ser optimista cuando pienso en la evolución de la situación que afecta a algunos uniformados en nuestro país. El asunto es muy claro… cuando hay causa y convicción, dignidad y honor, no hay mal que dure cien años… pero para que eso suceda el único camino es perseverar en la lucha por la verdad y la justicia.

Un buen ejemplo es el “Caso Dreyfus”. Capitán francés que a pesar de haber sido injustamente condenado en un ideologizado juicio, con el tiempo y mucha perseverancia, reivindicó su inocencia demostrando qué situaciones aparentemente “timbradas” se pueden revertir y que las estructuras persecutorias por más fuertes que parezcan son desarmables.

Lo rescatable de este caso es que Dreyfus -a pesar de la injusticia que estaba sufriendo- no se abatió nunca, mantuvo siempre su integridad, desde cuando iba en el carruaje a la cárcel y proclamó su inocencia gritando “¡Viva el ejército!» y «Díganle al pueblo que soy inocente», hasta cuándo años más tarde se le pidió perdón y se le otorgo “la Legión de Honor” al ser ascendido a coronel.

Es cierto… su defensa nunca cedió y poco a poco se fueron sumando personeros e intelectuales que creyeron en su inocencia (entre ellos Emile Zola y su “J´acusse”). Todos ellos entendieron que para la verdad y la justicia… “no hay mal que dure cien años”. Siempre hay un momento en que las cosas empiezan a cambiar… es esa la oportunidad que no hay que dejar pasar, ni tampoco esperar que llegue sola.

Un sabio amigo me dijo: hoy por hoy… “la tortilla esta para darla vuelta”; por muchos años se creyó que serían los protagonistas (de nuestra sociedad) que vivieron los aciagos días de la década del setenta los que, para hacer justicia, pondrían las cosas en su lugar”. Luego agregó: «Eso no ocurrió; muy por el contrario, los mismos que solicitaron la intervención de ustedes los militares o aquellos que la causaron, hoy se ocultan en las faldas de la justicia y, como el avestruz, esconden la cabeza en una enrarecida y odiosa contingencia política”.(sic)

Cabe entonces preguntarse:

¿No debe responder ante la justicia el señor Teillier, quien goza de buena salud y un mejor sueldo, de ser responsable directo del asesinato de al menos 18 civiles, militares, carabineros y personal de investigaciones?… ¿los terroristas sí tienen prescripción?

Los diputados Hugo Gutierrez y Camila Vallejos pueden ir a la Araucanía a “proteger” de la justicia a la machi Francisca Linconao… ¿no es eso intervención política ante los tribunales?

Dos de los terroristas asesinos del senador Jaime Guzmán después de décadas prófugos de la justicia se “hacen detener” casi simultáneamente a poco de terminar el gobierno de la Bachelet… ¿no estarán buscando una pronta aplicación de la prescripción del crimen?

Las maniobras económicas y financieras realizadas a hurtadillas por los partidos socialistas y comunistas… ¿no ameritan una acción del estado por acciones fraudulentas y/o evasión tributarias?

Mi interlocutor me interrumpió y dijo: “¿no te da la impresión de que ha llegado el momento de hacerles saber a quienes han perseguido odiosa, política y vengativamente a los militares, que algún día… ‘la tortilla se puede dar vuelta’ y que deberán responder por sus inequidades?”.

Igualdad ante la ley ¿política o justicia?

Por Roberto Hernández Maturana

Cuándo uno lee sobre el «Comandante Emilio», uno de los asesinos del Senador Jaime Guzmán, asesinado en democracia, y recién detenido en México; cuando uno escucha al «honorable» diputado Teiller, presidente del partido Comunista, justificar el asesinato del Senador como un «daño colateral», uno no puede dejar de preguntarse:

¿Cómo aún se niega que hubo terrorismo armado en Chile con apoyo desde el exterior?

¿Cómo el Estado niega y persigue a quienes cumplieron el mandato, que por ley y la constitución imperante, les daba por misión defenderlo?

¿Porque​ el Estado chileno persigue a ex militares por hechos ocurridos entre 1973 y 1990 calificándolos como «crímenes de lessa humanidad», basado en el estatuto de Roma, al cual recién nuestro país adhirió en 2009, alegando que dichos​ crímenes son inamnistiables, omitiendo que la ley no «opera para atrás»?

¿Y los crímenes cometidos por terroristas a mansalva, por sorpresa y con ventaja no son de «lessa humanidad»?

¿Como la justicia es ciega y sorda a que hubo subversión, castigando a los que defendían al Estado, y hoy Estado y Justicia absuelven a quienes proclamaban la subversión mediante la violencia?

¿Porque​ la amnistía operó sólo en favor de condenados por delitos terroristas y no para los ex uniformados?

¿Cuando ha habido militares condenados que hayan delinquido antes de ser condenados, o que hayan delinquido después de haber cumplido sus condenas, como sí han cometido numerosos frentistas?

¿Son los ex militares procesados o condenados un «peligro para la sociedad», como una de las causales para detenerlos, o mantenerlos en prisión, como si lo han demostrado ser los terroristas prófugos o amnistiados?

¿Porque a los presos políticos militares se les niegan los beneficios carcelarios, aún cuando cumplan los requisitos que exige Gendarmería y que sí se otorgan a delincuentes comunes?

¿Porque la persecucion a los ex uniformados se ha institucionalizado?

Hoy, la sociedad chilena, víctima de un permanente lavado cerebral abandonó a los militares y perdona o justifica a los terroristas.

Pepe grillo y el “deja vecu” de la educación

Por Cristián Labbé Galilea

Próximo a dar forma a estas líneas concerté un café con viejos parroquianos amigos que suelen desempeñar el rol de… sensores populares de la realidad. Ellos encarnan en mi equipo al mágico y minúsculo personaje de Disney “Pepe grillo”. Se preguntara mi inquieto lector ¿de dónde surge esta metodología, más propia de Disneylandia que de un simple columnista? Muy simple… porque existen millones de situaciones en nuestra contingencia donde no resulta fácil… diferenciar lo singular de lo accesorio y deducir las implicancias de un determinado hecho, sean estas buenas o malas, en la vida diaria de una sociedad…. ¡A no ser que usted (al igual que yo) converse con su Pepe Grillo!
En palabras simples “Pepe grillo” al igual que para Disney, es esa voz llamada conciencia -en nuestro caso externa- la que, dada su proximidad con la realidad y los hechos, interpreta la percepción política del común de los ciudadanos; es esa voz que nos susurra al oído todos los días la importancia de distinguir lo principal de lo accesorio; es la sabiduría que nos ayuda a identificar ante determinadas circunstancias lo que es bueno y lo que es malo para una sociedad, sector, grupo o persona.
Se preguntará el lector ¿A pito de qué aparece “Pepe grillo” en nuestra columna semanal? También muy simple: habiendo establecido que, para nuestros análisis, este diminuto personaje es esa mágica voz, “la voz del ciudadanos común y corriente” y, habiendo establecido la enorme contribución que realiza en beneficio de la paz social, del progreso, político, social y económico de nuestro país, podemos entonces establecer que el problema radica en que nuestras autoridades, dirigentes y actores políticos… no quieren escuchar su “Pepe grillo”. Creyéndose poseedoras de una verdad muy distinta de la que vive la gran mayoría nacional, fácilmente caen en la soberbia, la descalificación, la intolerancia y la arrogancia.
Por lo mismo, no nos debiera extrañar los altos índices de indiferencia que genera el tema político y la profunda desilusión que la ciudadanía tiene de sus autoridades políticas.
Concentrado con mis “Pepe grillo” revisando los temas de la semana… “La Presidente en su cuenta a la nación no escuchó el “cri cri” del ciudadano común y corriente que le pedía pronunciamientos importantes sobre temas como educación, AFP, Araucanía, seguridad, corrupción….”
De pronto fuimos alertados: “…alumnos de colegios municipalizados se atrincheran en sus instalaciones,…volvieron las tomas,…los profesores no hicieron nada,…aparecen bombas molotov,…personas ajenas a los colegios,…no hay detenidos,…el desalojo se demora”; mientras tanto, en otras comunas no hay desalojo, “hay que dialogar… votaron la toma, es un acto democrático” (sic).
El “cri cri” de mis “Pepe grillo” me advirtió de inmediato que para el país (y para este columnista en forma muy especial) se trataba de un “déjà vécu” (ya vivido, ya experimentado), situación que alude a una experiencia con componentes muy reales y que superan la sensación de haberlo visto, lo que sería un “déjà vu” (ya visto).
Nuestro equipo de Pepe Grillo nos advierte que hoy vivimos un “deja vecu” de hace 10 años, el que fue claramente advertido, sin embargo como las autoridades no escucharon el cri cri en su momento hoy comprobamos una penosa y lamentable realidad en la educación pública nacional. ¡ cri cri… en educación la cosa sigue igual o peor….!

El Sistema previsional de las Fuerzas Armadas: algunas consideraciones generales en el caso de Chile

Por Jose Miguel Piuzzi Cabrera, General de División (R)

El sistema previsional de las Fuerzas Armadas entrega a los miembros de las instituciones castrenses un conjunto de prestaciones y otros beneficios establecidos por ley, basados en su mayoría en la singularidad de la profesión militar y en la diferencia que existe entre la carrera militar y la mayor parte de las profesiones y actividades del ámbito civil.
Sin embargo, cuando se hace referencia a “la previsión de los militares”, en el contexto de las discusiones que se llevan a cabo en torno al sistema de pensiones vigente a nivel nacional, lo que prima es una mirada muy parcial, influida en gran medida por una comparación de las pensiones entre los dos sistemas, sin considerar entre otros aspectos, las diferencias objetivas de la actividad, régimen de servicio y condiciones laborales del militar.

De hecho, en ocasiones se muestra a los integrantes de las Fuerzas Armadas como un “sector privilegiado” que quedó fuera del sistema de pensiones puesto en vigencia en la década de los 80, a raíz de una suerte de incertidumbre sobre el resultado del nuevo sistema. Se olvida o se desconoce que más allá de las certezas y de las dudas que pudieron existir cuando se diseñó el nuevo sistema de pensiones, las razones por las que las Fuerzas Armadas (y las Fuerzas de Orden y de Seguridad) se mantuvieron en el antiguo sistema fueron otras; algunas de ellas tan evidentes como que la previsión de las Fuerzas Armadas es responsabilidad del Estado, en prácticamente todos los países, y otras, que dicen relación con las particularidades de la profesión y de la carrera militar, tema que se da por conocido pero que muchas veces no es tratado en profundidad incluso en ámbitos castrenses.
Pero, es cierto que cuando se concibió el nuevo sistema de pensiones algunos personeros del área económica querían incluir a todos los trabajadores (civiles y militares) en el nuevo sistema. Bajo un prisma economicista no se asumía en toda su dimensión que quienes servían en las instituciones armadas más allá de ocuparse por la Seguridad Nacional, desarrollaban gran parte de su vida laboral trabajando como profesionales y técnicos, para un solo empleador que era el Estado; y que de hecho, su reclutamiento, formación y desarrollo profesional se lleva a cabo en una institución cuya misión exclusiva es servir al Estado y al Bien Común. Tanto es así, que en el caso del militar llegado un momento de su carrera el Estado prácticamente le expropia la profesión, como sucede cuando es llamado a retiro.
De manera más específica se debe destacar que a diferencia de cualquier otra profesión o carrera técnica, la cualificación profesional y técnica del militar (estudios, perfeccionamiento y experiencia) se orienta a un tipo de actividad que constitucionalmente la administra de manera exclusiva el Estado, lo que impide llevarla a cabo a plenitud en cualquier otra institución que no sean las Fuerzas Armadas. El hecho de poder realizar en la etapa de retiro otras actividades por la experiencia, capacidad, y voluntad que pueda tener cada persona que cumplió servicio en las Fuerzas Armadas, si bien puede aminorar los efectos de esta expropiación no altera el que al pasar a retiro el ejercicio de su profesión queda revocado.
Estas diferencias, con cualquier otra profesión o carrera técnica, no sólo establecen una relación particular con el Estado, sino que además limitan el ejercicio de la libertad de trabajo y la autonomía profesional, a consecuencia de la naturaleza de su quehacer y del destinatario de sus servicios, como asimismo, por las exigencias propias del servicio en las Fuerzas Armadas.
La singularidad de lo militar
La especificidad del quehacer militar se configura a partir del tipo de misiones que las instituciones armadas deben cumplir de acuerdo a la Constitución, las leyes, y particularmente de la Política de Defensa, pero de manera más concreta, por las condiciones del contexto en que éstas se deben llevar a cabo, especialmente cuando se emplea la fuerza (enemigos potenciales, escenario, forma de empleo y medios disponibles para cumplirlas). De esto depende el tipo y nivel de exigencia que se le impone al militar, tanto en la preparación para el empleo de la fuerza como en su participación como parte de una unidad que actúa en pos del logro de los objetivos en un conflicto, en una realidad estratégica y táctica determinada.
Ciertamente estas condiciones o circunstancias en que se cumple la función militar difieren significativamente de una realidad a otra. Y por eso el análisis comparado entre países debe calibrarse adecuadamente. No es lo mismo formar parte de una fuerza militar que para el cumplimiento de sus misiones cuenta con todo un sistema de apoyo (tecnología, cobertura estratégica, equipamiento, integración de diferentes agencias) que le permite actuar, incluso por norma, con superioridad sobre el enemigo, que servir en otro tipo de fuerza cuyos medios y capacidades materiales y tecnológicas son limitadas, y que para el logro de los objetivos debe exigir del soldado un grado de comprometimiento, valor, y capacidad de asumir sacrificios y riesgos, más próximos a un enfrentamiento bélico donde el factor humano prima sobre los medios materiales y tecnológicos.
Es más, hay que tener presente que existen Fuerzas Armadas cuyas tareas principales se focalizan en misiones de paz, y que no consideran el empleo coercitivo de la fuerza militar, excepto cuando forman parte de una coalición mayor y en tareas de apoyo, y también hay otras que, además de no tener consideradas hipótesis de conflicto centran su acción en funciones de seguridad y labores policiales más que en las de tipo militar. Pero, la realidad de la mayor parte de las instituciones armadas pertenecientes a los países en vías de desarrollo – más aun las que enfrentan hipótesis de conflicto vecinal –, conciben un tipo de empleo de fuerzas donde las exigencias en términos de disciplina, acción colectiva, cohesión, valor individual, disposición al sacrificio y al riesgo, entre otras, son condiciones básicas para el cumplimiento de sus misiones, lo que sin lugar a dudas las hace diferentes. En las fuerzas terrestres esto es determinante, ya que las misiones y los objetivos se logran generalmente mediante una acción colectiva basada en una solidaridad psíquica y orgánica que requiere ser formada, desarrollada y mantenida en el tiempo.
En este sentido hay que señalar que lo que se conoce como “espíritu de cuerpo” no surge de un contrato o de un simple mandato; se logra a través de la observancia y común aprecio de valores, símbolos, y tradiciones reconocidas por el Estado, que son necesario cultivar en bien del desempeño colectivo aunque sin anular la autonomía personal e iniciativa, equilibrio muy difícil de alcanzar. Las instituciones armadas más que una comunidad de intereses deben ser una comunidad de vocaciones y lealtades al servicio del país.
Éstas y otras exigencias no se pueden improvisar, y como la corrupción de las mismas compromete la seguridad y defensa de Nación, es imperativo que ellas se logren sobre la base de un compromiso individual y colectivo con la institución y con el país, enmarcado en las normas y reglamentos que rigen la conducta militar, y apoyado por la existencia de incentivos vocacionales, y también materiales, que buscan promover y asegurar prácticas profesionales coherentes con las exigencias más extremas que en un momento determinado deben asumir y superar.
Lo anterior demanda del cumplimiento de un conjunto de obligaciones e imperativos que son inherentes a una fuerza militar que sirve al Estado y al Bien Común. Entre éstas, la aceptación de la disciplina y la subordinación, como norma básica que asegura el cumplimiento del deber; el uso de las armas cuando la ley y autoridad política lo determina; la disposición consciente a aceptar el sacrificio en periodos prolongados de estrés humano; la disposición a privilegiar la acción colectiva por sobre el parecer individual, a pesar del riesgo de la vida; en el caso de empleo de la fuerza, la disposición de entregar la vida, y a su vez, de dar de baja a otros seres humanos en el cumplimiento de su deber, de acuerdo a las misiones y reglas de enfrentamiento; y el estar disponible en cualquier momento para las tareas que se le asignen de acuerdo a su grado, entre otras.


El régimen de servicio y condiciones laborales
El servicio en las instituciones armadas impone a sus integrantes una serie de exigencias, las que en su conjunto difieren mayoritariamente de lo que se le exige a cualquier profesional o técnico civil. En esto existen algunas diferencias entre países de acuerdo su legislación y necesidades del servicio. En efecto, hay instituciones armadas en las cuales la jornada laboral, destinaciones, y participación en sindicatos es similar a algunos servicios públicos, no obstante, en la mayoría de las Fuerzas Armadas rigen restricciones o limitaciones de los derechos de sus miembros, inclusive algunos de los consagrados en el derecho internacional, de plena aplicación para cualquier persona. Entre estos:
– Derecho a reunión y manifestación
– Derecho a asociación
– Libertad de sindicación
– Derecho a huelga
– Libertad de expresión y de información
– Derecho a la libertad y seguridad personal
– Derecho a petición colectiva
– Libertad de desplazamiento
Además de lo anterior, y en lo concerniente a la jornada de trabajo, el militar debe estar disponible para concurrir al servicio en cualquier momento, y algo que no es menor, puede ser destinado a distintas unidades y lugares del país de acuerdo a las necesidades del servicio.
En otro orden de cosas, se debe considerar también que los miembros de las Fuerzas Armadas además de ejercer su profesión o carrera técnica en una institución que sirve exclusivamente al Estado, acepta y se somete a un tipo de desarrollo de carrera que regula su grado jerárquico y su grado económico básicamente sobre la base de consideraciones de tiempo servido en el grado (años de servicio). De esta forma, si bien se evalúa el desempeño individual y ello es fundamentalmente para verificar que quienes asciendan cumplan determinados requisitos, y a la vez para ir adecuando la cantidad de ascensos a una planta que piramidal, lo central es el ascenso por promociones y dentro de ellos por antigüedad, sistema que busca fortalecer el sentido colectivo y valorar la experiencia. Adicionalmente, los integrantes de las instituciones castrenses tienen limitaciones para llevar a cabo, fuera de la jornada normal de trabajo, cualquier otra actividad que complemente sus ingresos económicos, en forma regular y estable (en cuanto a asistencia, cumplimiento de horario y permanencia).
Así, entonces el militar debe asumir que sus ingresos económicos estarán regulados básicamente por una escala de sueldos vinculada a los años de permanencia en la institución y al grado jerárquico que vaya alcanzando, complementado por algunos beneficios que se logran por haber aprobado cursos y especialidades, propios de la profesión o de la especialidad, a los que puede acceder cuando por requisito de la carrera o por disponibilidad de personal y méritos pueda postular y ser aceptado.
La realidad descrita incide directamente en los ingresos económicos del militar, lo que es diferente a las posibilidades de ejercicio laboral de cualquier profesión o actividad civil, sin desconocer las dificultades de otro orden que enfrentan éstas. Mas, en este último caso, la persona no sólo puede elegir la institución, empresa u organización en la cual puede desarrollar su profesión o carrera técnica, también puede proyectar el tiempo en que estima conveniente permanecer en éstas, además de tener la posibilidad de hacerlo a título propio. Asimismo, le es posible combinar el trabajo en una institución o empresa con una jornada parcial en otra, o con un trabajo distinto o similar por cuenta propia adecuando sus horarios, lo que sin duda implica sacrificios, pero no tiene de partida una limitación derivada de su profesión. En suma, de acuerdo a las posibilidades del mercado laboral puede administrar y orientar su desarrollo profesional o técnico, en el país o en el extranjero, en gran medida desde una perspectiva individual acorde a las posibilidades existentes y a sus aspiraciones como persona y como profesional.

Un desafío complejo
Teniendo lo militar algunas particularidades como las expuestas, es posible comprender que el sistema previsional de las Fuerzas Armadas esté concebido como una combinación de propósitos. En estos se integran el principio general de asegurar a sus beneficiarios el que dispondrán de ingresos monetarios en su etapa de retiro, con la necesidad de compensar el que la persona no pueda seguir ejerciendo su profesión o carrera técnica al dejar su institución, la mayor de la veces por limitaciones de vacantes más que por falta de capacidad y méritos. Asimismo, desde sus comienzos el sistema ha asumido el desgaste prematuro que las exigencias de la carrera militar acarrean, tanto por el tipo de misiones que deben cumplir como por las limitaciones que ésta impone, lo cual no está reflejado del todo en el sistema de remuneraciones.
En todo esto también hay que tener presente que, desde el inicio de la década pasada, al modificarse el ingreso a las Escuela Matrices para después de haber terminado la Enseñanza Media, y a la vez, al tener una formación de cuatro años en ellas, la edad de egreso y la de jubilación de las nuevas generaciones se aplazó de manera automática. Estos cambios, aun cuando no solucionan totalmente los problemas que se originan por el retiro prematuro de los miembros de la Fuerzas Armadas en términos de edad, crea condiciones para avanzar en otras modificaciones que permitan combinar la necesidad de mantener un modelo de profesionalidad que asegure la efectividad de la fuerza militar acorde a sus misiones, y un desarrollo de carrera adecuado a las exigencias que la realidad chilena impone a sus instituciones armadas.
Muchas han sido las alternativas que se han buscado en otros países para mitigar los efectos de los retiros prematuros en las Fuerzas Armadas, como a su vez, para captar personal calificado para servir en ellas, asegurando una capacidad profesional y técnica, y un compromiso vocacional mínimo acorde a las exigencias de la carrera militar. Estos han ido desde la creación de fondos de reconversión laboral hasta extensiones de la carrera (en el servicio civil) dentro de la administración de las instituciones y del sector defensa. Son experiencias que conviene analizar detalladamente, en especial, cuando derivado de la revisión del sistema general de pensiones de un país se discute el de las Fuerzas Armadas.
En el caso nacional, la conveniencia de considerar en toda su dimensión la singularidad de lo militar y el imperativo de asegurar que quienes forman parte de las instituciones armadas mantengan las capacidades y el compromiso que el país requiere, en todos los temas relacionados con estas instituciones, lejos de ser una suerte de exhortación corporativa parece ser un deber con la Defensa Nacional y con lo que el país espera y requiere de sus Fuerzas Armadas.

Disposición constitucional inconstitucional

Por Adolfo Paul Latorre

Durante el año 2016 fueron interpuestos ante el Tribunal Constitucional dos requerimientos de inaplicabilidad por inconstitucionalidad del artículo 483 del Código Procesal Penal, cuya aplicación da origen a que el antiguo sistema de procedimiento penal inquisitivo le esté siendo aplicado en la actualidad a un pequeño grupo de personas —un sistema que le veda a los imputados el derecho a una adecuada defensa, a un juicio justo y a ser juzgados por un tribunal imparcial—, lo que vulnera los derechos humanos a la igualdad ante la ley y a un debido proceso, razón por la que es manifiestamente inconstitucional (Roles T.C. 2991-16 y 3083-16).

Tales requerimientos no fueron acogidos. El Tribunal Constitucional argumenta que dicho precepto legal “sólo se reduce a regular la entrada en vigencia del Código Procesal Penal” y que es constitucional porque “encuentra respaldo en la disposición octava transitoria de la Constitución” que “fue establecida para permitir la entrada en vigencia gradual o progresiva del nuevo sistema procesal penal” (esa era su ratio legis).


Ese Alto Tribunal no repara en el hecho de que dicha disposición octava transitoria es también manifiestamente inconstitucional porque: a) al entrar en vigor el nuevo sistema procesal penal en todo el territorio nacional —el 16 de junio de 2005— desapareció su ratio legis; b) al no existir una causa o motivo razonable que la justifique establece una discriminación arbitraria (una diferencia de tratamiento injusta, odiosa y caprichosa); c) permite que a algunas personas les sea aplicado un sistema de enjuiciamiento que vulnera las normas del debido proceso; y d) atropella garantías amparadas por artículos permanentes de nuestra Carta Fundamental — que tienen mayor jerarquía— y por tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Chile que se encuentran vigentes.

 

Tejado de vidrio

Por Fernando Villegas Darrouy 

No tomó demasiado tiempo para que una multifacética horda de ganosos leñadores se precipitara sobre el caído árbol político de Manuel José Ossandón para despedazarlo debido a su desafortunada presentación en Tolerancia Cero. Desde las “redes sociales” le cayeron encima aun antes que terminara el programa, La Moneda se demoró no más de media día en manifestar su elevado reproche, el periodismo trompeteó declarando abierta la temporada de caza del Cordero de Dios y hasta desde el Congreso Nacional, en ningún caso la Biblioteca de Alejandría en materia del Saber, se oyeron los aullidos de la manada sedienta de sangre. Fue, en resumen, uno de los más consensuados y unitarios episodios de linchamiento que hemos visto en este Chile dividido de arriba abajo. A Ossandón lo tildaron de ignorante la prensa, la academia y la calle; de hecho fue una ocasión propicia, al alcance de grandes y chicos, para por default posar de culto; bastaba hacer causa común junto a la patota implicando así que el ladrador, a diferencia del malhadado Ossandón, estaba y está enterado de los Grandes Temas que aquejan a la humanidad.

Nada más falso. Ni doña Juanita ni el Congreso ni la opinología pueden adjudicarse, sacrificando a un tercero, una sabiduría que no poseen. No sólo Ossandón es quien no sabe mucho del Acuerdo de París, qué puntos comprometió Chile al firmarlo y de qué trata todo el asunto, sino prácticamente no lo sabe nadie. Saber que el acuerdo existe es una cosa; saber en qué consiste, otra. No hay tanta diferencia entre no saber lo segundo y no estar enterado de lo primero. La distinción es, en este caso, bizantina. Se pregunta uno cuántos congresales, amén de Ossandón, lo firmaron sin siquiera haber leído el título en la portada del legajo donde se detallaba lo que a Chile le corresponde cumplir. Ya sabemos de leyes que han sido aprobadas sin que el honorable que dio el sí tuviera la menor idea del proyecto. Algunos lo han confesado. Y considerando las dificultades para implementar diversas iniciativas debido a su torpe concepción y redacción, parece que ni siquiera los autores las leyeron pese a haberlas escrito. La diferencia entre Ossandón y esa masa indistinta y anónima de ignorantes es esta: aquel al menos tuvo la honestidad y franqueza de reconocerlo.

En efecto, de hacerse un examen acucioso del grado de conocimiento que los políticos -y para qué hablar del ciudadano de la calle- tienen respecto de lo que hacen, opinan, aprueban, rechazan, denun- cian, anuncian, firman o dejan de firmar, no quedaría títere con cabeza. Nos encontraríamos con la desoladora evidencia de que a fin de cuentas los malos resultados escolares y académicos que ya se detectaban hace 20 años no son cosa del pasado sino tienen poderosos efectos, qué otra cosa podía esperarse, en los adultos de hoy. La entera sociedad se ha analfabetizado y nuestros prohombres son sus fieles representantes, posiblemente más fieles representantes de eso que de ninguna otra cosa. Más aun, el referente del político promedio -hay tal vez una docena de excepciones- no es hoy su par y/o su superior y hasta, en ciertos casos, el juicio de la historia; tampoco es la calidad de su trabajo, su acuciosidad para enterarse de la ley que va a votar o está creando: hoy su referente es la barra brava, la calle, el beneficiado con un paquete de tallarines, el cliente político, el viejo o vieja que abrazó en un puerta a puerta; es eso, la “cercanía con la gente” y la amplia sonrisa en la gigantografía lo que vale, no el conocimiento y el sentido común. Una prueba de aptitud académica aplicada a la totalidad del personal político de la nación arrojaría resultados no mejores que los ofrecidos por escolares de colegios públicos de barrio pobre. Probablemente serían peores. Más de algún honorable debe ya haber olvidado la tabla del tres.

Ignorancia transversal

La ignorancia es transversal, no patrimonio de los “de abajo”. Políticos que como Ossandón no estén muy al día en acuerdos, tratados o leyes son hoy la norma, no la excepción. A diferencia del crucificado Ossandón, lo que el rank and file del Congreso sí sabe es ejercer la útil virtud de la hipocresía y obedecer prontamente el instinto de supervivencia que les sopla cuándo huirles a los micrófonos. No hay ya elites que al menos, en reembolso y compensación por sus privilegios, tengan una educación y formación que les permita cierta independencia del superficial juicio del público, alguna coherencia en la confección de leyes y un mínimo de eficacia en su implementación. Es, esa, la de las elites más o menos cultas, una política ya muerta. En una sociedad de masas empoderadas lo que vale es el control de sus votos, sin duda poco informados pero cada vez más decisivos, para lo cual no se requiere saber pensar sino saber encantar, saber prometer y sobre todo saber mentir, todas ellas virtudes contrarias a la sana y pura razón porque el mentiroso en serie no sólo “falta a la verdad”, como dicen los siúticos, sino de tanto falsearla pierde de vista su naturaleza y al perderla pierde los referentes necesarios para un buen pensar. Primero no sabe, luego no sabe lo que no sabe y finalmente no sabe si hay un saber que deba saberse. En esa confusión infinita medran, prosperan y hasta se pensionan en olor a santidad.

Populismo

De esto trata el populismo. No es cosa de tribunos que vengan “de afuera”, no sean parte del círculo de la clase política, entren por la ventana del Congreso y tengan la tupé de disputar escaños que parecían hereditarios; el populismo es una condición de inanidad espiritual que deriva de la entera sociedad en la que nace, prospera y finalmente ejerce su acción tóxica. Populismo es pensar con las patas. Es no tener juicio propio. Es pan para hoy y hambre para mañana. Es la política de la idiotez pura y dura. De eso no están libres los “históricos”.

Por eso populista puede serlo cualquiera tanto en la derecha como en la izquierda. Populista es Trump, del todo dependiente de su base electoral de rednecks que lo empujan por el resbalín de las medidas torpes, contraproducentes y hasta devastadoras; populista era el matrimonio Kischner que terminó por arrasar con Argentina; populista es Evo Morales, quien por mantenerse en el poder primero se gastó toda la plata del gas y ahora juega con fuego en la frontera con Chile; populista fue y es el entero elenco del “Partido de los Trabajadores” en Brasil, manga de obesos sabedores tan sólo de cómo ponerle ruedas a su país; populista era Chávez y populista sin fondos pero con balas es Maduro; populista quiso ser Marine Le Pen, populistas los que incitaron a la población menos educada del Reino Unido a dispararse en el pie saliendo de la UE, populistas los del “Podemos” que no pudieron siquiera formar gobierno para suerte de España, populistas los demagogos griegos que creen posible mantener funcionando a un país con jubilados de 40 años, etc., etc.

Tejado de vidrio

Tal vez estas hornadas de sonrientes y dicharacheros analfabetos sean la señal del futuro, el alucinante pródromo de lo por venir. Nada de raro. Vive, la humanidad, un momento histórico de tal prevalencia de la masa que hasta la democracia plena pero tradicional es ya insuficiente para “recoger” sus aspiraciones, todas ellas ilimitadas, insaciables e incontenibles. Como en la Roma antigua, ha de pasarse entonces del inteligente, cauteloso y prudente Augusto cuidando los sestercios y las legiones al destemplado Nerón cantando malos poemas en medio de las llamas. Pero, así como Nerón se creía un gran lírico, hoy sus sucesores de menor monta parecen imaginar que están a la altura de las exigencias intelectuales que supone la buena política, pero no estándolo llevan a cabo la clásica tarea de crucificar salvajemente a alguien que cargue las falencias de todos. ¿Somos ignorantes? ¡Nada de eso! El ignorante es él. Y siendo él no lo somos nosotros. Y arrojan sus piedras sin percatarse de su quebradizo tejado de vidrio.

Chilenismos ¿con menor abolengo?

Por Ricardo Hepp Kuschel

CON FRECUENCIA reprobamos la creciente importación de palabras inglesas que acoge la lengua española, que rápidamente reclaman presencia en el trabajo periodístico, en particular en textos de Economía y Finanzas (baypass), en Deportes (la reciente Champions League) y también en Cultura. Pero, olvidamos o ignoramos el apreciable número de chilenismos que ha recogido la Academia de la Lengua. El profesor y rector Ricardo Sobarzo escribe y aporta un listado de expresiones propiamente chilenas que, muchas veces, descartamos por considerarlas poco castizas. No obstante, son tan genuinas y puras como aquellas a las que les atribuimos mayor blasón y abolengo.

Algunas voces, como condoro (torpeza grave y vergonzosa), amononar (arreglar con esmero), sapear (vigilar disimuladamente), copuchento (persona que propala noticias exageradas, que abulta las cosas), fome (aburrido, sin gracia), colorín (pelirrojo) y cufifo (ebrio o embriagado) las escuchamos a diario en el lenguaje hablado, pero a la hora de escribir, las evitamos porque nos resultan incorrectas, e incluso chabacanas. Hay muchos chilenismos más, que ya figuran en el diccionario de la lengua y, algunos muy precisos, como condorearse, pituto, apitutado, fome o copuchento. Pero, no se les ve impresos.

Sobre las fobias

Un lector escribe que leyó una carta en La Tercera (24.05) que, bajo el título “Acciones para la inclusión y no discriminación”, dice “(…) En este sentido apoyamos el Día Mundial contra la Homofobia, Lesbofobia, Bifobia y Transfobia (…)”. Luego, sostiene (con humor, supongo) que “la homofobia es fobia al hombre; la lesbofobia es fobia a la isla de Lesbos; la bifobia es fobia a los binarios y la transfobia es fobia al Transantiago… ¿O no?”.

No. Las cuatro palabras tienen sentido propio y figuran en el diccionario de la lengua. La homofobia es la aversión hacia la homosexualidad o a las personas homosexuales; la lesbofobia comprende varias formas de discriminación homófoba y sexista hacia las lesbianas, como individuos, parejas o grupo social; la bifobia es el odio o aversión hacia personas bisexuales; y la transfobia hace referencia a la discriminación y conductas y actitudes negativas hacia las personas transgénero o transexuales.

Todas son voces apropiadas y acogidas. Sofía Barahona, la autora de la carta, usó los términos correctos y sólo cometió el error de escribirlos todos con mayúscula inicial.

El diccionario de la Academia Española de la Lengua debió adecuarse a los usos actuales, principalmente para eludir el empleo de términos que irritan. Así, por ejemplo, eliminó dos acepciones de la voz “maricón” y le quitó carga moral a la definición de “sodomita”. También incluyó la voz inglesa gay, como sustantivo y adjetivo, sin variar la ortografía original. El plural aceptado es gais o gays.

Pero, “la lexicografía no puede hacer dejación de su responsabilidad, que es consignar lo que en la lengua existe”, señala el académico Pedro Álvarez de Miranda, que fue director de la última edición del diccionario de la Lengua Española. Que un término cambie de definición o se describa como malsonante o hiriente no significa que desaparezca. Solo ha dejado de ser una definición veraz.

Ajuste de cuentas

Por Joaquín García-Huidobro Correa

Gran parte de la prensa chilena está en deuda con el país. Afortunadamente, se ha dado cuenta de que debe empezar a pagarla.

La deuda de los medios es antigua: a Frei le permitían el silencio; a Lagos no le planteaban preguntas incómodas, porque los podía retar, y como Bachelet 1.0 era mujer, parecía de mal gusto incomodarla. Con Piñera se pusieron más duros, pero sabían que siempre contaba con una respuesta adecuada. El colmo, sin embargo, fue la campaña presidencial de 2013, cuando los medios trataron con guante blanco a Bachelet 2.0 e incumplieron su deber de informar cabalmente a los chilenos.

Conviene aclarar que Michelle Bachelet siempre dijo la verdad al país y que ninguna de sus disparatadas políticas ha sido una sorpresa: todo estaba escrito y anunciado. Entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué los chilenos se sienten defraudados por un gobierno que no hizo más que cumplir su palabra? Porque gran parte de la prensa no fue capaz de mostrar lo que esas promesas iban a representar para Chile.

Pensemos en la gratuidad universal: ¿Quién le exigió precisar sus afirmaciones? ¿Alguien fue capaz de sacar una calculadora y denunciar frente a las cámaras que esa candidata estaba diciendo cosas irrealizables y, en definitiva, negativas para el país? Bachelet pasó de curso sin haber dado un examen de verdad, porque muchos periodistas se dejaron llevar por su corazoncito y no cumplieron con una misión que resultaba ingrata.

Con todo, aunque entonces hayan sido frívolos, no son tontos. Hoy se dan cuenta de su error. No han pedido disculpas, pero parecen decididos a no tropezar de nuevo con la misma piedra.

Así, para sorpresa de los precandidatos, últimamente nos hallamos ante una prensa distinta, capaz de exigirles a todos, incluso a los postulantes de izquierda, un mínimo de rigor. «¿Cómo hará esto?», «¿de dónde sacará la plata?», «¿de qué manera se concilia lo que usted está afirmando ahora con lo que dijo o hizo en tal oportunidad?». Lo notable es que los más severos han sido los medios que más negligencia habían mostrado en el pasado, en especial la TV.

La prensa chilena está aprendiendo a usar el polígrafo, y los candidatos tiemblan. A buena hora.

Sánchez, Mayol y Ossandón han sido las víctimas en los últimos días, aunque todavía pueden recuperarse. Otros se han defendido mejor, pero aún hay mucha tela que cortar.

Guillier está indemne porque quedó para segunda lista. Seguramente, siente un incómodo cosquilleo en la guata, porque sabe que a partir del 2 de julio tendrá que pasar a dar examen y no resulta claro si dispondrá de tiempo para estudiar toda la materia, que es abundante. Como estará dedicado a juntar firmas, difícilmente podrá pasar muchas horas en la biblioteca para repasar. Sus dos tareas más importantes parecen incompatibles: no se puede andar en la feria y entre los libros al mismo tiempo. Quizá lamente hoy no haber participado en unas primarias para entrenarse: aunque hubiese quedado magullado, al menos habría tenido tiempo para hacer algunas correcciones. No olvidemos que las malas notas obtenidas a fin de semestre son más difíciles de remontar.

Carolina Goic, en cambio, es estudiosa. Probablemente no dará pruebas muy profundas y brillantes, pero difícilmente bajará del cuatro. La duda es si, más allá de las declaraciones, estará o no en la lista de los alumnos que se presentan a exámenes finales.

A los microcandidatos (ME-O, Parisi, etc.) también se les complicará la vida con este ajuste de cuentas. Pasadas las primarias, ya no podrán decir y hacer cualquier cosa, como en la elección pasada. Tarde o temprano, alguien los sacará al pizarrón y se expondrán al ridículo.

El que debe estar frotándose las manos es el mateo del curso, ese que tiene fama de dominar toda la materia. Pero este tipo de alumnos corre un riesgo: en su afán de mostrarle al profesor todo lo que saben, suelen contestar lo que no se les pregunta, y se meten en las patas de los caballos. Ya lo vimos hace unos días con su intervención sobre el espionaje en la Sofofa, que llevó a que la gente se fijara en una tontería y no reparara en la buena entrevista que había dado.

Si los medios mantienen el estilo punzante que han mostrado estos días, ningún candidato podrá estar tranquilo. En cambio, nosotros estaremos mejor informados. Eso no basta para elegir un buen Presidente; pero si ahora no lo hacemos, la culpa será exclusivamente nuestra

Familiares de presos en Punta Peuco entregarán carta en embajada de EE.UU. para pedir reunión con Trump

Agencia Uno
SANTIAGO. – La agrupación «Batallones Olvidados» informó que parte de sus integrantes acudirán a la embajada de Estados Unidos en Santiago para solicitar que el Presidente Donald Trump intervenga a favor de sus familiares que cumplen condena en Punta Peuco.
La organización, formada por familiares de militares condenados por violaciones a los derechos humanos, llegará hasta la sede diplomática a las 12:00 horas este lunes.
Loreto Iturriaga -hija del general (r) Raúl Iturriaga Neumann- junto al abogado de las Fuerzas Armadas, Carabineros e Investigaciones en retiro, Raúl Meza, serán los encargados de entregar la petición a la embajadora Carol Pérez.
En la misiva se le anuncia a Trump el viaje que realizarán a fines de este mes los integrantes de esta organización, con el fin de iniciar una campaña que tendría el apoyo de senadores republicanos.
La agrupación pretende que el Mandatario los reciba en la Casa Blanca para requerirle su intervención ante organismos como OEA y Corte Internacional de Derechos Humanos en favor de aquellos presos con enfermedad terminal, para que reciban el indulto presidencia
Además, le solicitarán que conceda asilo político a aquellos que se encuentren en la calidad de procesados y condenados por delitos de homicidio y secuestro calificado.

Encuesta CEP. Buena para Ossandón, mala para Guillier y Michelle Bachelet

Boletín informativo Nº 85”Vanguardia” del Movimiento Nacional Sindicalista -– 2 de junio 2017

La encuesta CEP es la encuesta pública de mayor prestigio en el país. Por metodología, es más representativa que Cadem y Adimark. Hoy se conocieron los resultados de la más reciente, cuyos datos fueron recogidos en entrevistas cara a cara realizadas entre el 26 de abril y el 22 de mayo a 1.481 personas en 137 comunas. (Margen de error ± 3%, nivel de confianza 95%) Uno de los más contentos con los resultados es el senador Manuel José Ossandón. Más del 12% de los encuestados declaró que votaría por él en la primaria de Chile Vamos, lo que es muy significativo, considerando que sólo 3 de cada 5 encuestados lo conocían (contra 98% que conocían a Piñera). El senador independiente reafirmó que la suya es una candidatura competitiva y espera dar “una sorpresa histórica” en la primaria.  Ossandón es el quinto personaje político mejor evaluado entre quienes lo conocen (40% de evaluación positiva contra 35% de Piñera) y tiene uno de los porcentajes más bajos de evaluación negativa (21% contra 35% de Piñera). Para Alejandro Guillier, las noticias no son buenas. A pesar de la evaluación positiva en el 81% que lo conoce, sólo al 12,8% de la muestra le gustaría que fuera el próximo Presidente. Aunque la baja respecto a nov-dic 2016 está dentro del margen de error, confirma la debilidad de su postulación y aumenta la probabilidad de un “plan B”. Contradiciendo la auto complacencia de su cuenta pública, sólo un 18% de los entrevistados aprueba la forma en que Michelle Bachelet está conduciendo su gobierno.

El auto presidencial o la judicialización de la política

Por Cristián Labbé Galilea

Del mensaje de la Presidente… ni hablar, está todo dicho… “vivimos en jauja y todo indica que el futuro será aún más promisorio”. Qué bueno, pero por suerte el viaje al congreso estaba previsto en auto, porque de haber sido en el helicóptero o el avión presidencial… La falta de prolijidad del equipo de la presidente habría tenido consecuencias terribles.

Lo que sí produjo efectos fue nuestra anterior columna donde establecimos la diferencia entre una democracia amenazada y otra corrupta. Varios políticos creyeron que veladamente insinuábamos que nuestra democracia estaba amenazada… en circunstancias que lo que quisimos establecer era algo muy distinto y real… la nuestra es una democracia corrupta.

Esta tan enrarecido el ambiente político, con tanta corruptela, que hemos advertido que las últimas denuncias que pesan sobre carabineros serán instrumentalizadas, para distraer a la opinión pública sobre la realidad nacional y, de paso, para infringirles a las fuerzas armadas y de orden un daño tal, que permita a sectores políticos justificar medidas destinadas a alterar el rol constitucional de éstas.

Por lo mismo resulta imprescindible fijar posiciones: nuestro total apoyo y respaldo a los soldados, marinos, aviadores y carabineros que actuaron ante el llamado de una democracia amenazada, y el más absoluto rechazo y desprecio a aquellos que hoy, aprovechándose de sus posiciones, han caído en prácticas propias de una democracia corrupta.

Demás esta señalar que -ante tales niveles de corrupción- nuestra sociedad vive una aguda crisis de confianza y un profundo debilitamiento de las autoridades e instituciones republicanas (léase como “el desprestigio de la clase política en general”), donde los Poderes Ejecutivo y Legislativo llegan a un nivel tan bajo de rendimiento, que los ciudadanos no ven otro camino que volver su mirada hacia el Poder Judicial.

Debilitado del mundo político por la cada vez mayor cantidad de casos de corrupción y conflictos de poderes e intereses (colusiones, evasiones, tráficos de influencias, cohecho, etc…), comprobado que “ni la calle ni las movilizaciones” son efectivas y que ya nadie responde a las demandas ciudadanas… puede llegar el momento en que todo y todos se convierte en justiciable es… “la judicialización de la política” o “la democracia judicializada.”

Por ese derrotero las magistraturas y los jueces aumentan su esfera de influencia a expensas de los políticos y de los administradores; en otras palabras se produce desplazamiento de las competencias decisionales desde el Legislativo y el Ejecutivo, donde verdaderamente están radicadas, hacia los tribunales, lo que en ningún caso es garantía de que las cosas se harán mejor. El poder Judicial, además de estar integrado por seres humanos con sus vicios y virtudes, posee escasas e insuficientes formas de fiscalización, las que son exclusivamente de carácter internas y no admite investigación de ningún otro órgano (cosa que no es menor).

En conclusión… si queremos que nuestro país ande bien y funcione correctamente y no se quede en panne –como el Ford Galaxy de la Presidente- lo que tenemos que hacer es depurar nuestra democracia en las próximas elecciones. Así podremos parar la corrupción y evitar… ¡la judicialización de la política!

¿Quién gobierna hoy en Chile?

Por Julio Cesar Bretas, Investigador Observatorio de la Cultura San Juan Pablo II

Se acercan las elecciones y, rápidamente, aparecen los nuevos «rostros», aquellos que prometen hacer una política «diferente». Pero, si lo analizamos bien, no son tan nuevos. La verdadera novedad es que, aún siendo jóvenes y sin tener una trayectoria política que los contamine, fruto de una cobardía galopante, no se disponen a revelar su verdadera identidad. Porque existe una organización internacional supra-partidaria muy poderosa, de la cual el partido de la actual mandataria forma parte – al igual que otros de su coalición – que emite resoluciones firmadas de forma unánime por sus miembros, las cuales deben ser implementadas en los países respectivos, en particular cuando llegan al poder.

La empresa en las sombras se llama Foro de Sao Paulo (FSP). Fundado por el fallecido dictador cubano Fidel Castro y por el moralmente fallecido Lula da Silva en 1990. El objetivo del FSP era reunir las fuerzas de izquierda en busca de reemplazar el apoyo perdido con la caída del Muro y la disolución de URSS, a través de acciones coordinadas entre los países, capaces de llevar a cabo a la revolución socialista al estilo de Antonio Gramsci.

Y lo hicieron. El FSP hoy reúne a los principales partidos de izquierda de latinoamérica y el caribe: son miembros de 26 países. Están asociados a movimientos sociales radicales, colectivos violentistas, narcotraficantes y terroristas; además de tener conexiones internacionales de dudosa reputación tales como Irán, Corea del Norte y grupos extremistas islámicos.

Esta organización, pese a todo el terror y miseria que ha causado en el continente  (Cuba y Venezuela son ejemplos insignes) sigue muy vigente y fuerte en nuestra región y ¡oh, sorpresa! es quien hoy gobierna al país.

«¡¿Pero cómo?!» – pensará el lector- «¡Si así fuese, seríamos rápidamente transformados en otra Venezuela!»

Calma. La esencia misma del gramscismo del FSP es hacerse pasar por otra cosa y cambiar la sociedad, rompiendo sus principios desde adentro, disimuladamente. El FSP tiene para Chile dos objetivos principales a corto plazo: evitar retrocesos (no perder la silla en el Ejecutivo) y lograr una «Asamblea Constituyente» -determinación del FSP para todos los países bajo su dominio-.

Para lograr cumplir y realizar el objetivo de imponer una «Asamblea Constituyente», la cual preparará al país para integrarse a la «Patria Grande», la única vía es mantenerse en el poder. Y es ahí entonces donde aparecen los nuevos «rostros». Los que prometen dar un nuevo «vigor» a la política nacional. Así se entiende el fenómeno detrás de «Revolución Democrática», partido que ha conseguido seducir a cientos de chilenos de buen corazón, con la añeja promesa de renovar la política. Mienten con descaro, ya que son partícipes y están bajo el comando de esta misma organización.

La Nueva Mayoría ya no da para más. Revolución Democrática y el Frente Amplio son el mecanismo que el Foro de Sao Paulo ha encontrado para blanquear su imagen y seguir en el poder.

Cuidado chilenos, el «cuento del tío” está llegando demasiado lejos.

Hugo Dolmestch defiende nuevamente los beneficios para condenados por violaciones de DD.HH.

Fuente radio Bio Bio

El presidente de la Corte Suprema, Hugo Dolmestch, de visita en Concepción, defendió los beneficios para condenados por violación de derechos humanos y también deslizó una crítica al debate por el terrorismo en La Araucanía.

En ese contexto, mientras el representante del máximo tribunal del país era homenajeado en la Universidad de Concepción; en Santiago familiares de víctimas de violaciones de DD.HH. se manifestaban contra el Poder Judicial por los beneficios que se están otorgando a condenados por delitos de lesa humanidad.

Al respecto, el ministro Dolmestch dijo desconocer la protesta, pero reiteró lo que ha sido su postura en este tema, luego del pronunciamiento de los tribunales y la posibilidad de que los condenados puedan acceder a la libertad condicional, por ejemplo.

“Estoy de acuerdo en que todos los condenados, tengan los mismos derechos. No hay diferencia”, apuntó.

Asimismo, el abogado se refirió escuetamente a la discusión surgida por la situación en La Araucanía -y puntualmente sobre si los hechos de violencia ocurridos en esa zona pueden calificarse de terroristas- limitándose a decir que éste es un tema “delicado”.

En su paso por la zona, el ministro aprovechó de reunirse con los dirigentes del Colegio de Abogados de Concepción ante la preocupación porque la Corte de Apelaciones solicite al gremio dejar las instalaciones una vez que el edificio de tribunales sea traspasado al Poder Judicial, y al respecto fue categórico en apoyar que el gremio se mantenga en el inmueble.

Exposición de la Multigremial FACIR a la Comisión de Derechos Humanos del Senado

El 31 de Mayo de 2017, el Presidente de la Multigremial de las FF.AA. Carabineros e Investigaciones en retiro, SOM ® Alejo Riquelme y el Vicepresidente de la misma, Vicealmirante ® Pedro Veas Dexpusieron la posición del personal en retiro, referida a la persecución política – judicial que vive hoy el mundo de los uniformados en retiro , así como también la situación existente con la falta de derechos humanos de los ex uniformados presos en Punta de Peuco y la situación de los nuevos ex militares presos  que  ahora se encuentran en el penal común de Colina 1  ante senadores integrantes de la Comisión de DD.HH del Senado. También por la MG expuso ante la comisión el abogado penalista Don Carlos Portales Astorga.

Lecciones que deja el caso Arcis

Editorial diario La Tercera, 4 de Junio de 2017

El Consejo Nacional de Educación decretó definitivamente el cierre de la Universidad Arcis, y tras dicha decisión, queda como resultado la fallida labor de un administrador provisional y las dudas respecto a qué efectos tuvo la participación del Partido Comunista (PC) en la debacle de la institución.

Si bien el cierre de proyectos educativos es un hecho especialmente lamentable, no es otra cosa que el reflejo de un sistema competitivo donde son los alumnos -y no un ente burocrático- quienes deciden el éxito de una institución de educación superior. A ello se suma el hecho de que el sistema comienza a estabilizarse, tras un periodo de crecimiento sostenido de la matrícula, razón detrás de muchas de las 33 instituciones que han cerrado en los últimos seis años.

La experiencia acumulada por los casos de la Universidad del Mar y Arcis -dos instituciones que lograron el reconocimiento oficial del Ministerio de Educación- debiera ilustrar que la mejor solución para los alumnos pasa por su rápida reubicación en otras entidades. Asimismo, parece evidente que una medida como el administrador provisional no logró generar ningún efecto positivo y alargó innecesariamente el cierre de esta última institución.

Si bien el foco del actuar estatal deben ser los alumnos, conocer las causas de estos fracasos ayudaría a perfeccionar la institucionalidad del sistema y a evitar que se repitan errores. Dentro de ello cabe revisar los procesos de certificación del propio Estado, pues a pesar de su frondoso aparataje, todavía no es capaz de dar certezas sobre la calidad de un proyecto académico, lo que lesiona la fe pública.

También sería útil que el PC aclarara su participación en la Arcis. El partido ha sido un actor relevante en la discusión respecto a la educación superior en los últimos años, no siendo claro si tuvo conflictos de interés al momento de pronunciarse sobre distintas iniciativas gubernamentales.