Los militares… ¿comodín inagotable?

Por Cristián Labbé Galilea

Tema obligado de nuestra tertulia semanal fue el reportaje sobre: “las pensiones por invalidez de ex miembros de las Fuerzas Armadas”, el que de inmediato precipitó una seguidilla de artículos y comentarios que no hicieron más que -como se ha hecho costumbre- denostar a los militares.

La forma en que el tema fue tratado es, por decir lo menos, tan siniestra como maliciosa… Para quien no conoce la realidad de los hechos, es decir la gran mayoría del país, el caso ha resultado “difícil de digerir”, y de allí el peligroso efecto de un imprudente periodismo al cual sólo le interesa el efectismo, tan característico de la posverdad, donde lo único que vale son las emociones y no la razón.

Conocedores –en términos generales- de la realidad que viven los uniformados en materias de remuneraciones y pensiones, mis contertulios no ocultaron su ofuscación…El más campechano no se retuvo… “perdóneme profe, pero esto es, como dicen en el campo, igual que confundir la gordura con la hinchazón”. Como no me pareció la forma más elegante de describir lo ocurrido, quise darle un carácter más ortodoxo al comentario… “es verdad, de situaciones o casos puntuales se ha pretendido generalizar”; mi interlocutor insistió en su estilo…”es lo que quise decir, la hinchazón es puntual y la gordura general”. (Risas)

“El tema no es para risas” aclaré y luego advertí que lo que se intenta es despojar de credibilidad a las Fuerzas Armadas para hacerlas lábiles al poder político. Acto seguido, expliqué latamente que sus pensiones son un sistema muy complejo y que tiene muchas aristas las que hay que analizar en su mérito. Lo anterior, no quiere decir que estemos avalando situaciones puntuales y/o irregulares que no se apegan al espíritu con que las propias autoridades políticas, a través del tiempo, han legislado sobre el particular… Recordé al poeta español Calderón de la Barca que escribió: “en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados…”

Subrayé que la vida de un soldado no era homologable a ningún otro quehacer, empleo, oficio, actividad o profesión, y por eso los militares han estado dotados -desde los orígenes de la nación- de una legislación especial. Es fácil deducir entonces que ¡nada hará que eso cambie…! Podrá haber ajustes, modificaciones, correcciones, etcétera… pero en lo sustantivo, si queremos seguir siendo una nación libre, democrática y soberana…, nuestras autoridades deberán aprender a distinguir, respetar y reconocer el papel que tienen nuestras Fuerzas Armadas en el destino del país.

Fueron muchos los argumentos que se esgrimieron… el tiempo se agotó, se hizo tarde y uno de los participantes señaló… no alcanzamos a comentar lo que ha pasado con: el SENAME y los más de 1300 niños muertos; con el estancamiento de la economía; con el escándalo de la ley de aborto; con las pugnas de la Nueva Mayoría, de la Goic, de Guillier, con las reformas, etc… Con el tema de las pensiones de los militares… “toda la mugre quedo oculta debajo de la alfombra”.

¡Regla de oro! cada vez que aparece un escándalo en materia política, económica o de cualquier tipo… la solución para los políticos es arremeter contra los uniformados.

La pregunta que surge de inmediato es: ¿hasta cuándo les durará este peligroso juego de usar… “la cortina de humo militar” para distraer a la opinión publica de los escándalos públicos…? Porque si creen que: “los militares son un comodín inagotable…” ¡están muy equivocados!

Mas regiones para Chile, ¿necesidad geopolítica o populismo político?

Por Roberto Hernández Maturana

Casi colada ha pasado la noticia de la reciente creación de la 16ª Región del Ñuble.
Hace casi un siglo nuestro país tenía 17 provincias que fueron aumentando hasta llegar a 25, hasta que el gobierno militar materializó la regionalización que buscaba alcanzar un desarrollo armónico de nuestro país.

¿Que se busca con la creación de esta nueva región?, ¿descentralizar el país? Por el contrario, la continua atomización de nuestra división territorial continuará debilitando cada vez más a las distintas zonas geográficas de Chile en desmedro de una cada vez más creciente mega región metropolitana, donde día a día se amontonan más y más chilenos, atraídos por las “ventajas” que ofrece la metrópoli pero que al final se traducen en hacinamiento, falta de fuentes laborales, contaminación y perdida de  calidad de vida, engullendo cada vez más recursos del país para solucionar los crecientes problemas que demanda una población metropolitana en aumento, en perjuicio de las regiones.

La regionalización que hasta hace poco regía en el país comenzó a aplicarse durante el Gobierno Militar a partir de 1974. El objetivo fue materializar un proceso que buscaba realizar la reforma administrativa del país de manera gradual en todo el sistema político-administrativo, para esto se promulgó el decreto Nº 212 del 17 de diciembre de 1973, que creó la Comisión Nacional de la Reforma Administrativa (CONARA). Este organismo sería el encargado de poner en marcha la nueva regionalización, teniendo los siguientes objetivos específicos:

– Incrementar la integración nacional para optimizar el uso de los recursos naturales, considerando la distribución espacial de la población, para alcanzar una ocupación efectiva de todo el territorio nacional. Con ello se buscaba integrar a la población en las regiones, para lograr una real igualdad de oportunidades dentro del proceso de desarrollo nacional.
– Desarrollar un sistema de Seguridad Nacional mediante la seguridad fronteriza y una cohesión interna para la ocupación humana de espacios vacíos del territorio, para lograr así un desarrollo más equilibrado entre las regiones del país.
– Alcanzar un desarrollo económico equilibrado, evitando la concentración del crecimiento económico que han alcanzado algunas ciudades del país, mediante una adecuada utilización y distribución de los recursos existentes.
– Descentralizar al país política y administrativamente, mediante la participación del poder central establecido por medio de poderes reales que, a su vez, deleguen en otros poderes provinciales y comunales, con sus respectivos organismos técnicos y asesores, para lograr una administración acorde con los objetivos nacionales y la desburocratización del sistema administrativo.
– Se buscó de esta forma la desburocratización administrativa; la sistematización y simplificación de la legislación administrativa: la separación de las funciones de gobierno, administración y rol empresarial subsidiario del estado; la reducción del aparato público a sus proporciones, según el rol definido para el estado, y la aplicación del modelo de desarrollo en el que el sector privado es el motor dinamizador.

Si entendemos que nuestro Chile precisa avanzar hacia la descentralización espacial, social y política para hacer posible el desarrollo, y lograr la contribución de toda la sociedad al esfuerzo de construcción de su prosperidad y desarrollo sostenido y sustentable, deberíamos concluir que lejos de fragmentarse, nuestra larga y angosta faja de tierra debería estructurarse en una menor cantidad de estructuras político – administrativas, equilibradas en cuanto a importancia e intereses económicos, políticos, sociales y geográficos. Para alcanzar una justa participación en los beneficios derivados de la producción y las necesidades de una y otra, se requiere racionalizar la administración del país y no aumentar dramáticamente la burocracia del mismo, como ha venido ocurriendo dramáticamente en nuestro país en estos últimos años.

Cuesta entonces entender la decisión para crear una 16º región administrativa, sino como una expresión más de populismo de izquierda y derecha.

Mientras más pequeñas sean las regiones, menos peso tendrán respecto a Santiago, en cualquier análisis previo a una toma de decisiones que afecten el interés nacional.

Cuando recién se ha rebajado la calificación crediticia de Chile, motivada por el creciente déficit fiscal, y un desmesurado aumento de la deuda pública, producto del irracional uso de los recursos fiscales del gobierno de la Nueva Mayoría, la creación de nuevas y pequeñas regiones político – administrativas, o medidas como el aumento de la gratuidad universitaria, que sólo se pueden financiar con más deuda, parecen absolutamente demagógicas, motivadas por la esperanza de ganar las próximas elecciones, y cumplir lo que al parecer el senador Jaime Quintana fue el único que tuvo la franqueza y honestidad de reconocer al inicio del gobierno de Michelle Bachelet…, esto es que la retroexcavadora estaba en marcha…

¡Oh, my God!

Por Gerardo Varela Cariola

Hace unos días me tocó trabajar en Londres. Visité el Temple Court Inn, asociación de abogados ubicada alrededor de la iglesia medieval del «Temple», inmortalizada en la novela «El Código da Vinci».

Viendo el desempeño de los barristers (abogados litigantes), solicitors (abogados comerciales) y jueces, sentí algo de envidia por el nivel de profesionalismo y rigor intelectual con que enfrentan la profesión. Nos hemos acercado, pero todavía nos falta mucho para llegar a ese nivel. Como dijo el ex Primer Ministro laborista Gordon Brown, se necesitan 500 años de práctica para empezar a entender la democracia; lo mismo ocurre con el ejercicio del derecho. Trabajando en Londres y viendo la civilidad con que se comportan sus ciudadanos, me preguntaba de dónde sacamos la idea de que somos los ingleses de Latinoamérica.

Es cierto que tenemos la deformación de manejar por la izquierda y que nuestras barras bravas se asemejan a los extintos hooligans , además algo de espíritu isleño exudamos, pero no mucho más a primera vista.

Sin embargo, me bastó entrar a EMOL y ver la reacción de nuestra prensa y autoridades en relación a la baja en la calificación de riesgo de Chile para entender lo que nos une.

En efecto, me acordé de esa noble inglesa que mientras tomaba el te y leía The Times se entera de que la India se había independizado y el subcontinente dividido en 2 países. Entonces, frente al derrumbe del imperio británico, ella reflexionaba: » what a pity we lost India», que podría traducirse en algo así como «que penita que perdimos India».

Por eso parecemos ingleses. La mezcla de resignación, estoicismo y flema con la que reaccionamos frente a la adversidad nos hace acreedores de esa fama.

Que las agencias internacionales nos suban el riesgo país no es trivial. Si el país es más riesgoso, por definición económica y financiera, todas las personas y empresas que viven ahí también lo son. De hecho, nadie puede tener mejor calificación de riesgo que la república. Eso significa que en lo sucesivo, todos nos endeudaremos más caro, nuestras empresas empeorarán su calificación; ergo, serán menos competitivas y nuestras inversiones más costosas, etc. Por culpa de este gobierno, del «programa» y la irresponsabilidad e ignorancia de la Nueva Mayoría, todos estamos peor que antes. Nos llevó una generación mejorar nuestra calificación de riesgo para perderla ahora por culpa de un verdadero dream team de la ineptitud.

Además, tenemos en Chile personeros de gobierno que evocan los personajes de cera del museo londinense de Madame Tussaud. Si no sabe a qué me refiero, acuérdese de la imperturbable cara de Alberto Arenas y Alejandro Micco explicándonos que la reforma tributaria era inocua para el empleo, inversión y crecimiento.  O nuestra vocera de gobierno que, impertérrita, cual orquesta del Titanic, enfrenta la adversidad con un garbo envidiable. La vo-cera no se sonroja ni parpadea ni palidece mientras niega la realidad. Con una flema y desenfado muy británicos, culpa al mundo de nuestra economía; niega el terrorismo en La Araucanía; sostiene que la reforma educacional es fantástica, porque una tómbola es mucho más justa, inclusiva y pedagógica que los exámenes, y se desentiende del Sename como si ocurriera en otro país. Y qué decir de nuestro ministro de Interior (sí existe uno, y no es de cera), que realmente solo es superado en su expresividad, exuberancia y capacidad analítica por el príncipe de Edimburgo. Vale la pena destacar también el estoicismo del ministro Valdés, que sacrificó su prestigio profesional «to save the Queen» .

El epitafio de su gestión será «Sin él pudo ser peor», lo que resulta deprimente para alguien a quien se le exige excelencia. Finalmente, las ideas del líder laborista Jeremy Corbyn tienen su émula en Chile con Lady Beatriz Sánchez, cuyo discurso parece el hijo ilegítimo de Benny Hill con Gladys Marín.

Por eso, si a primera vista pareciera que no tenemos nada en común con los ingleses, tras un par de días empecé a reconciliarme con la idea de que en realidad sí somos los ingleses de Latinoamérica.

Lesa Humanidad

Por Miguel A. Vergara Almirante (R)

A los militares procesados por violaciones a los DD. HH. usualmente se les endosan “crímenes de lesa humanidad”, figura que, además de ser jurídicamente inaplicable, evoca la imagen de sinestros torturadores de gente inocente. Por tanto, se dice, está bien que los culpables de tamañas aberraciones se pudran en la cárcel, no importando su edad ni las enfermedades que padezcan. Para ellos “ni perdón ni olvido”.

La realidad, sin embargo, es que una gran mayoría de los que han sido condenados –por hechos de hace más de 40 años, en un país absolutamente convulsionado– amén de haber tenido grados muy subalternos, no tuvieron participación alguna en actos de tortura.   Simplemente cumplieron órdenes de detener o de trasladar a ciertas personas de un lugar a otro, o estuvieron en reparticiones en que se cometieron ilícitos y ahora son considerados “cómplices”, porque “debían haber sabido”. Ninguno de ellos enfrentó el dilema ético de cumplir o no una orden contra la que su conciencia se rebelaba, como ahora se les exige desde mullidos sillones.

Con todo, tales condenas serían imposibles en el marco de un debido proceso, pero el sistema penal antiguo al que los militares están sometidos le permite al juez llegar a la “convicción” de culpabilidad prácticamente a su amaño; por arbitrario aquel sistema fue derogado para el resto de los chilenos. Así, el eventual cierre de Punta Peuco que hoy nuevamente se ventila, vendría a confirmar que para los militares no hay justicia, sino venganza y ensañamiento.

Noticias y reflexiones breves sobre DDHH (Julio 2017)

Por Marcelo Elissalde Martel, abogado, Observador de Derechos Humanos.

1) Desde Colombia nos llega la información (Mercurio 11/Jul/17) que el Gobierno de Santos, acaba de amnistiar por vía Administrativa a 3.252 guerrilleros de las FARC, con la firma de este Decreto van 7.400 beneficiados, cifra que se desglosa en 6.005 Amnistiados por Decreto y 1.400 por vía judicial, según el Ministro de Justicia Enrique Gil, para ayudar a los rebeldes a insertarse en la vida civil.

Nada nuevo, esto era lo que Santos buscaba con sus famosos Acuerdos de La habana, que le permitieron obtener el Premio Nobel de la Paz, que en síntesis es otorgar total impunidad Total a la guerrilla marxista, ninguno pisará un Tribunal y además les aseguran representación en el Parlamento, por secretaría, sin pasar por elecciones, porque es claro nadie votaría por ellos, después de 50 años de crímenes abominables en Colombia. Como siempre la democracia liberal se rinde débilmente ante la guerrilla comunista que tanto daño causo a ese país. El ambicioso Santos quería pasa a la historia. Este es el precio.


2) Desde México, el ejecutor del Senador Jaime Guzmán, “comandante Emilio”, ante el cúmulo de secuestros extorsivos y otros delitos que cometían en la ciudad de San Miguel de Allende que le están investigando y probando, sabedor de la severidad de la Justicia Mexicana frente a esos delitos, está solicitando se apure su Extradición a Chile por el caso Guzmán. Tiene razón, acá la Corte nacional sentó un grave precedente con un camarada de fechorías de Emilio, el “comandante Villanueva “, se le aplicó la media prescripción, y se fue para su casa en Concón, no cumplió condena en la cárcel, de manera que Emilio esta en antecedentes de aquello y por supuesto puede impetrar el mismo beneficio en Chile quedando rápidamente en libertad. Parece que los de la UDI no han reparado en ello…En cuanto al otro ejecutor material del Senador el “Negro Palma Salamanca”, quién también vivía en San Miguel de Allende a pocas cuadras de Emilio, todos con nombre falso como corresponde, cuando cae su compañero, huyó a Francia, sin que fuera detectado. Lo que prueba una vez más que esta gente tiene una red de protección nacional e internacional formidable.

3) Absuelto por porte y tenencia ilegal de armas de fuego resultó Sabino Catrilaf Quidel. Quién es ¿Adivine Ud. ¿Uno de los 11 acusados por el crimen del matrimonio Luchsinger Mackay, quienes fueron quemados vivos en su casa de Vilcún el 4 de enero de 2013? El Tribunal de Temuco calificó las pruebas de “Insuficientes para generar convicción “. En este pretendido Estado de Derecho, esta gente hace lo que quiere en la Araucanía y los Tribunales no se atreven con ellos. Y para el gobierno solo se trata de “Violencia Rural “, no de Terrorismo puro, como es la verdad que se trata de ocultar.


4) En el caso de los Falsos Exonerados, la Justicia sobreseyó a 5 políticos que emitieron certificados falsos y fueron usados para que 9 personas condenadas por Fraude Previsional obtuvieran pensiones a que no tenían derecho. La resolución es de la ministra Mireya López de la Corte de Apelaciones de Santiago que investiga 6.400 casos y ha INTERROGADO A MÁS DE 2 MIL PERSONAS. Ya en junio de 2016 había sobreseído a 54 parlamentarios por emisión de certificados falsos. Hay que recordar que solo la Senadora Isabel Allende emitió más de 1.000 certificados de este tipo. (Mercurio2/Jul/17). Nuestros políticos de izquierda progre a cambio de votos son generosos con la plata Fiscal, total pagamos toda la cuenta. Aquí nos encontramos que tampoco los jueces se atreven con los legisladores en aplicar enérgicas medidas contra estos actos de corrupción y por lo tanto los militantes y frescos que nunca faltan seguirán cobrando indemnizaciones indebidas al Estado, cuyo monto desde 1990 a la fecha son varios millones de dólares. A lo anterior habrá que sumar la enorme cantidad de causas por “Tortura” que se están abriendo a lo largo de todos los países, con el mismo propósito, cual cobrar una pensión al Estado. Para lograr ese objetivo, recién está comenzando el desfile y paseo de todo el Personal de la Unidades de la época por los Tribunales de norte a sur de Chile.

5) Una minoría audaz, con los correspondientes Lobby ante la clase política, trata de imponer al país de innegable raigambre cristiana, leyes tan antinaturales como el Aborto y la Unión de Homosexuales, lo que el vulgo ignora que la llamada Ideología de Género, que están imponiendo, es de origen absolutamente marxista disfrazada de elementos que la hacen más digerible ante la opinión pública y así se imponen por atractivos slogans en que todos terminan mordiendo el anzuelo.

Sin embargo, esto no es otra cosa Gramsci presente, minando la sociedad occidental desde sus cimientos. Cuando Chile despierte lamentablemente ya será tarde. Las precedentes noticias no son para nada halagüeñas, pero nos demuestran cómo se mueve y presiona la extrema izquierda, eso lo hacen muy bien son geniales en aquello. Y la Democracia Liberal esencialmente permisiva y pusilánime termina rindiéndose ante ellos.

El pragmatismo chileno para enfocar las crisis y la praxis de la izquierda de la Concertación

Por Gabriel Alliende Figueroa

En ausencia de razones suficientes para afirmar o negar, Chile adoptó la creencia, de violaciones sistemáticas a los derechos humanos durante el gobierno militar. Idea vendida con toda una batería de apoyo nacional e internacional.

Hoy y en democracia tradicional, la suma de profesionales de las fuerzas armadas y policiales, no llegan al 1% del total del universo poblacional. ¿Ellos crearon un caos tipo nazismo durante 16 y medio años del gobierno cívico militar? Es imposible, no dan las cifras, ni los espacios, ni las personas.

Al parecer el socialismo y el marxismo internacional, contrataron a Verdi, Puccini y Bizet,para crear la «Opera más dramática que Turandot», pero no en tres actos, la hicieron en seis (Aylwin, Frei; Lagos, Bachelet, Piñera, Bachelet), le copiaron a Wagner, Operas de «Larga duración».

Se tomó la praxis, en el inicio del gobierno de Patricio Aylwin, era una etapa necesaria para «imponer un conocimiento válido», fue una teoría o una hipótesis nunca demostrada, que pasó a formar parte del cociente colectivo. Para ello el ministro Cumplido creó la ficción del secuestro permanente, teniendo como biblia, el informe Rettig, que indicaba a 900 y fracción de chilenos detenidos desaparecidos. El informe fue logrado básicamente, de la Vicaría de la solidaridad, ente de la iglesia católica que nunca informó, cuántos de ellos habían sido sacados del país en forma clandestina.

La creencia pragmática, creó la «fe del fanático”, tanto les dijeron, en discursos, escuelas, colegios y universidades, radios, diarios y televisión, comunas, provincias y regiones, que la ciudadanía, sin tener «otra corriente de información», la aceptó como real, esa sociedad ni siquiera buscó especular con la ficción, simplemente la admitió.

Los gobiernos de la concertación y de la nueva mayoría, «identificaron la praxis con la utilidad», encontraron el perverso sistema de las compensaciones, indemnizaciones, reparaciones, reivindicaciones, pensiones vitalicias, reposiciones de cargos, crearon una nueva élite en la sociedad, la de los torturados, asilados, retornados, perseguidos y 10 o 20 figuras «económicas más». ¿Qué lograban con ello? Mantenerse en el poder por 27 años.

La praxis chocaba con una realidad, el gobierno cívico-militar no combatió las ideas, combatió el terrorismo, la subversión, la infiltración, la internación de armas y equipos, la guerrilla, el ingreso ilegal, los atentados contra los servicios de utilidad pública, los asesinatos, los centros de entrenamiento, los barretines con armas.

El factor tiempo también ayudó a la praxis y al pragmatismo de la sociedad. La izquierda desde que perdió el gobierno de la UP, peregrinó por el planeta durante los 16 años del gobierno militar, creó nexos potentes, primero castro-soviéticos, seguido por la socialismo europeo, urdieron quien sabe en que países, el burdo cuento, que los militares mataban todos los días y a cualquier persona, lo que para cualquier mente lógica entiende que no fue tal, hubo 3 mil muertos por ambos lados, al parecer más o menos comprobados, de ellos varios «aparecidos» en el actual gobierno. A lo anterior es preciso recordar que el gobierno duró algo así como 6 mil días. ¿Cómo hacer crecer estas cifras? ¿Con las torturas, ahora dicen que se torturaron a cientos de miles, todos indemnizados y quien lo hizo? ¿La Dina o la CNI? ellos en sus mejores tiempos no pasaron de los 400 integrantes distribuidos en todo Chile.

La estructura del espíritu humano y de chilenos, ha sido muy sensible a los dramas, al dolor, a la muerte, pese a ello han sido capaces de absorber el sórdido utilitarismo económico y materialista, cargos, prebendas, títulos, bienes, la representación en el exterior y situación económica asegurada hacia el futuro. El pragmatismo ha sido en definitiva una conveniente filosofía ante la vida, que le presentó «solo a los militares como chivos expiatorios», ahí moros y cristianos concordaron, desde Aylwin a Bachelet, pasando por Piñera.

 

“Por unos votos más…” (El Museo de la Democracia)

Por Cristián Labbé Galilea

Cada vez que en nuestras tertulias participa alguien que se autodefine como no político este termina deslizando la muletilla… “una de las principales características de nuestro sector es la división, el chaqueteo y las peleas cupulares… ¿Cómo quieren que la gente los apoye, si lo único que hacen es pelear?”.

¿Cómo salirle al paso a quien ha sido testigo, durante largo rato, de las aireadas discusiones que se producen entre los partícipes, variopintos todos, sobre cuál debería ser la estrategia y quien el candidato para enfrentar con éxito las próximas elecciones…?

Un conocido y prudente comensal trato de explicar que: “la discusión, el debate, la polémica, son una constante de la política… precisamente de estas ´querellas´ es de donde surgen las soluciones y los consensos”, para ilustrar sus dichos mencionó las primarias del sector, “fue un ejemplo de participación; se discutió mucho; se dijeron muchas cosas pero al final, salió un solo candidato del sector y todos debiéramos alinearnos detrás de él”.

Fue como echarle parafina a una hoguera… varios saltaron, uno se impuso: “pero si además del candidato de los partidos tenemos un candidato del sector que es independiente y que por lo demás muestra una mayor afinidad con los ´principios base´ de nuestra corriente política”… Se armó la de San Quintín.

“Dimes y diretes” que ratificaban que no había unanimidad en cuanto al candidato y que era muy difícil ganar las elecciones en una primera vuelta… muchas recriminaciones, pero donde la cosa topo fondo fue cuando alguien hizo referencia al Museo de la Democracia. En este punto sí hubo unanimidad… ¿Para qué una iniciativa tan innecesaria?

¿Quién, en su sano juicio, no interpreta esta medida como un acto electorero, oportunista y ambicioso, motivado por la sola avidez de alcanzar el poder?

¿Porqué una proposición como esta, si son muchos los casos que se conocen donde la ambición desmedida ha generados grandes descalabros? ¿No nos enseñan desde pequeños que cuando el deseo de obtener poder, riquezas o fama es excesivo, una persona puede llegar a violar normas éticas mínimas, perjudicándose ella misma o a terceros?

Ante lo inexplicable de la medida, no pude dejar de pensar que la idea y la oportunidad de crear el Museo de la Democracia, resultaban tan perversas como la acción de Eróstrato -pastor griego- que en su ambición de querer convertirse en una personalidad clave del momento, no encontró nada mejor que incendiar (356 a.C) el conocido Templo de Artemisa, una de las Siete Maravillas del Mundo.

Algo similar ocurre con esta iniciativa… se quiere “incinerar – achicharrar” la verdadera historia de cómo se destruyó nuestra democracia y de como esta se fue reconstruyendo paso a paso, hasta llegar -después de una transición ejemplar- a entregar el poder a quienes habían sido los mismos que convocaron la intervención militar y que ahora lo niegan desfachatadamente.

¡Oh paradoja! Todos estuvimos esta vez de acuerdo de que, por querer ganar algunos míseros votos de la izquierda, “el candidato del museo” había perdido un número no despreciable de electores…

Al finalizar, nos despedimos felicitándonos… ¡por suerte hay otro candidato a quien apoyar…!

 

El museo

 Por Axel Buchheister Rosas, Abogado

El candidato Sebastián Piñera tiene una nueva iniciativa: fundar un Museo de la Democracia, que se dedicaría a resaltar la “transición” y el consenso político que caracterizó a ese período. Hay que suponer que la transición por fin acabó, ya que ahora se erigiría un hito para recordarla.
Se ha dicho que la exposición incluiría referencias al plebiscito de 1988, la conformación de la Comisión Rettig y las reformas políticas que se tradujeron en la supresión de los senadores designados. Y material audiovisual como la película “No”, cinta que refleja la campaña de esa opción en el mentado referendo. No se ha aclarado si esto lo permitirán los titulares del derecho de autor del film, pero –en fin- será cosa de llegar a un buen acuerdo económico, que se pagará, por cierto, con fondos de todos. Una cosa es estar en desacuerdo con el modelo neoliberal y otra regalar lo que es propio.

En una palabra, el museo no contendrá ni un símbolo, sílaba escrita o exhibida, u objeto que huela a derecha; o para ser más exactos, del modelo que le cambió la cara a este país, generando un nivel de bienestar y oportunidades sin precedentes en nuestra historia. No, se trata una vez más de cortejar y tratar de agradar a la izquierda, y creer que con eso caerán seducidos y se declararán dispuestos a colaborar con el flamante nuevo gobierno. Esto demuestra que Sebastián Piñera y su círculo no han cambiado: se niegan a ver cómo les “negaron la sal y el agua” durante la pasada administración, a pesar que dieron cabida a quienes no votaron por él en diferentes cargos y marginaron a los propios partidarios, sin que obtuvieren nada de ello. Y se las volverán a negar.
De hecho, personeros de La Nueva Mayoría ya han rechazado la idea, calificándola de oportunista y señalando que si piensan que por eso alguien de izquierda va a votar por Piñera, están muy equivocados. Pero son declaraciones –a su vez- oportunistas, porque a la larga se van a plegar a la idea del museo, no solo porque generará pegas y asesorías, sino porque terminará siendo según ellos quieran, como ocurrió con el Museo de la Memoria, que contiene una visión totalmente parcial. No hay ninguna alusión a cuál fue el sector político que trajo el odio y la violencia a Chile como método de acción política. Y como ya sabemos que el anterior gobierno de Piñera no se caracterizó por ponerse firme ante nada, la iniciativa terminará transformada en otra cosa. Por ejemplo, en el “museo de los cómplices pasivos”.

Propongo una ubicación: el cerro Chacarillas; los que estuvieron ahí con antorcha no se podrían negar.
Pero hay una dimensión doméstica del asunto que preocupa más: la próxima administración encontrará el presupuesto público en grave déficit y una economía en decadencia. Ello justificaría reconocer desde ya que habrá que limitar los gastos fiscales, pero en cambio se anuncia un nuevo gasto público: la construcción de un museo cuando menos superfluo. Y si bien su costo dentro del hoyo fiscal será casi irrelevante, denota la ninguna voluntad de pagar costos y tener la determinación política de llevar adelante las rectificaciones que el país requiere.

 

Museo contemporáneo

Por Sergio Villalobos Rivera, Historiador

El gobierno del señor Sebastián Piñera transcurrió sin que se hiciese nada importante por la cultura. El bicentenario de la Independencia pasó sin pena ni gloria. El próximo año viene el bicentenario de la declaración de la Independencia, sin que nadie piense en hacer nada.

La candidatura del señor Piñera ha lanzado la idea de crear un Museo de la Democracia, que tendría un claro sentido ideológico opuesto a lo que fue el gobierno de Pinochet y destinado a superar el Museo de la Memoria y su clara orientación marxista.

Comenzaremos a tener museos intencionales en lugar de museos históricos, objetivos y destinados a difundir el conocimiento real del pasado. No sería raro que en unos años más, después del próximo gobierno, se inaugurase el museo del izquierdismo triunfal.

Pensamos que lo que cabe hacer es un Museo Contemporáneo, que abarque todo el siglo XX y el actual, que sería una real explicación del acontecer hasta el día de hoy. Revisando el panorama general, se comprenderían acciones y reacciones dentro de la nación como un todo. Así resultaría comprensible, entre otros aspectos, el triunfo de la UP, sus desaciertos extremistas, el descontento en el país y en las Fuerzas Armadas, el gobierno militar y sus transformaciones, la reacción democrática y la Concertación.

Naturalmente que el tema no sería únicamente político, sino que estarían incluidos la sociedad, la economía, las relaciones internacionales, la cultura y las artes en todas sus dimensiones.

De esa manera, resultaría claro lo que hemos llegado a ser.

Crear un museo no es asunto ligero. Tendrían que colaborar historiadores idóneos con distintos tipos de formación, investigadores, recopiladores de investigación, museólogos con experiencia, arquitectos y administradores culturales.

Afortunadamente, todos esos elementos existen en el país y es fácil reunirlos.

Si el proyecto de museo no reúne todas esas condiciones, solo sería un recurso electoral.

Democracia y museo: difícil vínculo

Por Gonzalo Rojas Sánchez
La idea de un museo de la democracia es pintoresca. En todo caso, es mucho mejor que la realidad del actual Museo de la Memoria, que es grotesca.

El proyecto es pintoresco -o sea, mitad agradable y mitad extravagante-, ya que trata a la democracia como un objeto acotado, como si fuera «una cosa» que pudiese ser reducida a textos y objetos dignos de exhibición.

Si la idea prosperara, por cierto se podrían seleccionar documentos, fotografías, videos y recuerdos físicos para colocarlos en diversos espacios, pero ¿esa colección, por muy extensa que fuese, podría ser considerada algo así como un museo de la democracia?

Lo primero que se preguntaría el visitante es si se debe comenzar en 1988. ¿No hubo democracia antes en Chile?, sería lo que obviamente se plantearía cualquier observador interesado.

Sin duda, este va a ser el principal problema para la comisión de historiadores convocados a darle forma al proyecto. Si de verdad los consultados fuesen historiadores -y no simples colaboradores de una candidatura-, tendrán que aconsejar al autor de la idea que el museo debe contener piezas muy anteriores a 1988. Sería inaudito que hubiera quienes, desde la disciplina histórica, no le recordaran a Piñera y a Larroulet que es imposible entender la democracia chilena y su crisis si los visitantes de su museo no pudiesen leer las cartas cruzadas entre Allende y la Corte Suprema, el proyecto marxista de control de las conciencias, llamado ENU; la declaración de la Cámara de Diputados de agosto de 1973 que señaló los rasgos totalitarios de la UP, y, en fin, los textos de Eduardo Frei y Patricio Aylwin justificando el pronunciamiento del 11 de septiembre de 1973.

Un historiador puede ser piñerista, está en todo su derecho; pero lo que no resultaría honrado es que pretendiese sugerir que la democracia chilena comenzó en 1990. Simplemente no resultaría aceptable que se quisiera olvidar la gravísima crisis de nuestro sistema democrático antes de 1973, tratando de ocultar así el imprescindible derrocamiento del ilegítimo gobierno de Allende, suceso del todo incómodo para Piñera y su gente.

Incluso si los historiadores lograran montar un enfoque integral hacia el pasado -cosa improbable, porque el propósito del museo no es la verdad histórica, sino la suma de adhesiones para la campaña electoral-, seguiría pendiente un segundo problema: ¿Qué aspectos del período que va entre 1988 y el presente, por incómodos que resulten para el piñerismo, deberían quedar de todas maneras incluidos en el museo?

Las fotos y los videos del cambio de mando de marzo de 1990 debieran mostrar al Presidente Pinochet despojándose de la banda presidencial y al Presidente Aylwin terciándose la suya, en perfecta transición. Qué incómodo, ¿no? Y para entender ese momento, es lógico que los historiadores sugieran que debe quedar consignado el discurso de Chacarillas de 1977, un ejemplar original de la Constitución de 1980, la aceptación del triunfo del No en octubre de 1988 y la posterior participación senatorial de Pinochet, una vez terminado su período en la Comandancia en Jefe. Se trata de historia de la democracia, ¿no?

No menos complicados van a ser temas como el tratamiento del asesinato de Jaime Guzmán y la fuga de los principales implicados en ese crimen. Y ¿se explicará el sistema binominal por el cual la democracia chilena fue estable hasta la retroexcavadora? ¿Y quedarán a la vista los camiones calcinados en La Araucanía, las fotos de niños muertos en el Sename, las listas de espera en los hospitales públicos y las caras de los usuarios del Transantiago captadas de madrugada en un paradero?

Quizás el candidato ha cometido un error no forzado.

Museo de la Memoria Militar

Por Hermógenes Pérez de Arce Ibieta

El miércoles 19 de Julio, apareció, bajo ese mismo título, un artículo mío en el diario financiero “Estrategia”, el cual me publica los miércoles y, supongo, hasta ahora ha resistido todos los embates de conocido origen que han llevado a otros medios a dejar de reproducir mis escritos. En efecto, el diario digital “El Mostrador” reprodujo semanalmente este blog durante más de seis años y hasta que comenzó la campaña de Piñera para su reelección, en noviembre pasado, a partir de cuyo mes dejó de reproducirme. El que se pregunte por qué, que se conteste, porque, si conoce a Piñera, ya lo sabe. También la revista “Cosas” llevaba quincenalmente una columna mía en que, reconozco, casi siempre me reía de Piñera. La más memorable, para mí, ironizaba el episodio que culminó en un aterrizaje forzoso de su helicóptero por falta de combustible en el sur, tras haber sido profusamente filmado –a pedido suyo– manejando los mandos al despegar de Cerro Castillo y tras haber declarado a los medios que llegaron cuando aterrizó (por “la pana del tonto”) que él se había venido piloteando por la costa, nada de lo cual obstó a que la Dirección de Aeronáutica sancionara a su acompañante, y no a él, por las numerosas infracciones en que incurrió durante el vuelo. Siempre encuentra a quien echarle la culpa, como ahora en el caso SQM que, si tuviera un desenlace normal, debería terminar con él formalizado del mismo modo en que lo han sido los senadores Rossi y Pizarro por conductas iguales a la suya.

El hecho es que en la heroica “Estrategia” aparezco escribiendo hoy lo siguiente: “Hay un Museo de la Memoria marxista en que, con enorme dispendio de recursos públicos, el sector que preparó la toma del poder por las armas se presenta como “víctima” de quienes se lo impidieron ante el pedido angustioso de la mayoría civil, a través del Acuerdo de la Cámara de 22 de agosto de 1973.
“Ahora el mayor perseguidor de militares, junto a los marxistas, Sebastián Piñera, que multiplicó por tres las querellas ilegales contra los que pusieron el pecho a las balas subversivas, propone un Museo de la Memoria de la Democracia, que olvida lo hecho entre 1973 y 1990, que nos devolvió a la democracia. Los vecinos de Vitacura, Las Condes y La Dehesa que en 1973 abrazaban a los soldados en las calles, le dieron a su principal perseguidor, en la reciente primaria, el 80 % de los votos. Vergüenza. Aquí van los nombres de los que un 11 de septiembre de 1973 cayeron por salvarles sus vidas y sus patrimonios:
“Suboficial de Ejército Ramón Toro Ibáñez; cabo 2° de Ejército Hugo Mora Narváez; cabo 2° de Ejército Agustín Luna Barrios; cabo 2° de Ejército Luis Castillo Astorga; soldado conscripto de Ejército Sergio Espejo Plaza; soldado conscripto de Ejército Juan Segura Sepúlveda; soldado conscripto de Ejército José San Juan Naveas; teniente segundo de la Armada Carlos Matamala; teniente segundo de la Armada Víctor Parada; Cadete de la Armada Allan Murphy; marinero Manuel Yáñez; marinero Carlos González; grumete Moisés Pérez; grumete Juan Núñez; grumete Fernando Montenegro; mayor de Carabineros Mario Muñoz Carrasco; capitán de Carabineros Héctor Dávila Rodríguez; teniente de Carabineros Ramón Jiménez Cadieux; sargento 1° de Carabineros José Wettling Wettling; carabinero Martín Vega Antiquera; carabinero Raúl Lucero Araya; carabinero José Apablaza Brevis; carabinero José Maldonado Inostroza; carabinero Juan Herrera Urrutia; carabinero Manuel Cifuentes Cifuentes; carabinero Fabriciano González Urzúa (ascendido póstumamente a suboficial mayor por el heroísmo mostrado al rescatar a un camarada herido en la industria Indumet, a raíz de lo cual fue muerto); sargento 1° de Carabineros Anselmo Aguayo Bustos; carabinero Mario Barriga Arriagada; carabinero Pedro Cariaga Mateluna; y cabo de Carabineros Orlando Espinoza Faúndez.
“Un recuerdo a nombre de una Patria y una élite malagradecidas.”

Piñera es pródigo en ideas dirigidas a enaltecer su propia imagen. Se le ocurren a borbotones. Días atrás propuso un “Consejo de ex Presidentes de la República”, supuestamente para monitorear desde las alturas la marcha del país. Un Consejo tan “designado” como lo eran los “senadores designados”. Sería de esperar que los ex Presidentes no pretendan cobrar, por integrar tal Consejo, otra dieta parlamentaria más, porque ya entre gallos y medianoche se aprobó una legislación vergonzosa que les regala una pensión vitalicia “perseguidora” (se reajusta junto con la dieta parlamentaria) de diez millones de pesos mensuales.

Lo que sí se justificaría sería inaugurar un Museo de la Memoria Militar que exhibiera testimonios históricos explicativos de cómo un país asolado por la inflación y el terrorismo se transformó en la nación líder latinoamericana, con niveles de tranquilidad interna en 1990 que envidiamos hoy, en particular en una Araucanía donde queman a las personas y sus propiedades y en cambio entonces, cuando era plenamente pacífica, los caciques rendían homenaje de agradecimiento al Presidente de la República y votaban mayoritariamente “Sí” a la continuidad de su gobierno.

 

Demasiada gente ha traicionado el legado de ese régimen, entre ellos no sólo los civiles de Vitacura, La Condes y Lo Barnechea que en un 80 % votaron en las primarias por el principal perseguidor de aquél, sino también no pocos de los suyos, los mismos oficiales que recibieron la medalla “Misión Cumplida” a su término. Cómo olvidar al comandante en jefe que ordenó retirar de la Escuela Militar la exhibición de placas, testimonios y trofeos recordatorios de Pinochet o aquel otro que llamó a retiro inmediato al leal general Ricardo Heargraves por el solo hecho de decir que Pinochet había hecho un buen gobierno. ¡Oh, los chilenos! Ahora la mayoría de los otrora “leales” rompe lanzas por el principal perseguidor de militares, cómplice activo de la prevaricación de los jueces para condenarlos.

Por cierto, con una mayoría de chilenos como los de hoy jamás habrá iniciativa ni recursos para el único museo que sería justificado organizar y financiar, el de la Memoria Militar en agradecimiento a los cuerpos uniformados que, acudiendo en 1973 al llamado de la mayoría aterrorizada, sustrajeron al país de la violencia, la pobreza y la inminente amenaza totalitaria.

No hay peor sordo que el que no quiere oír…

Por Cristián Labbé Galilea

Miraba concentrado el “Juramento a la Bandera” que hacían los noveles soldados incorporados este año al Ejército. No era menor lo que estaba viendo: después de 27 años esta ceremonia se realizaba frente al “Monumento a la Bandera”, en pleno barrio cívico y teniendo como testigos a las principales autoridades nacionales, encabezadas por la Presidente Bachelet.

Me preguntaba si a los allí presentes, dadas sus altas responsabilidades de gobierno, en algún instante -por fugaz que fuera- se les pasaría por la mente el verdadero significado de aquel rito militar y de la responsabilidad que adquirían los juramentados.

Pensé que ese mágico momento, donde el poder político podría sentir el sublime compromiso del poder militar con la patria y su historia, se produciría cuando esos miles de jóvenes uniformados se juramentaran a viva voz ante la bandera y al Dios de sus creencias de… “servir fielmente a mi patria…y obedecer con prontitud las ordenes de mis superiores….”

Una vez más, estaba equivocado… Fueron las palabras del Comandante en Jefe las que despertaron la atención de la sociedad política. Habían escuchado “fuerte y claro” el mensaje, ante el cual lo mejor era hacerse los desentendidos con lo que habían oído… ¡Así no más fue! Con la excepción de una que otra reacción de algún político de baja estofa, nadie se dio por enterado… ¡a nadie le vino el sayo!

En un año electoral, agitadas las aguas de la contingencia, y cuando el electorado quiere definiciones claras de los políticos, éstos por nada quieren salirse de lo políticamente correcto. Por tanto… nada más conveniente que no prestar oído a la indesmentible verdad.

Es innegable que la autoridad militar, en tan solemne momento, quiso subrayar a las autoridades presente que, bajo los preceptos de “la obediencia debida y las circunstancias político-estratégicas que se vivieron en la década de los setenta”, los soldados que hoy se encuentran privados de libertad en Punta Peuco o en la cárcel pública de Colina, sólo habían cumplido con el juramento hecho hace ya muchos años, lo que no era para nada distinto al acto que estaban presenciando.

Lo expresado por el General Oviedo adquiere aún más valor si a ello se suma, con toda honestidad, algo que suele omitirse cuando se toca el tema de los militares y es que… sobre “la familia militar” pesa la total convicción de que la gran mayoría de esos viejos soldados privados de libertad son absolutamente inocentes de los cargos que se les formulan.

Tal convicción se soporta en múltiples informes en derecho que sostienen que… esos “veteranos” han sido condenados injustamente, por un sistema procesal dejado de lado por su carácter inquisidor o, como lo ha reconocido un connotado ex supremo, por “ficciones jurídicas”, además de otras muchas arbitrariedades.

Por último, digámoslo claramente, porque a buen entendedor pocas palabras… el mensaje del Jefe del Ejército apuntó al corazón de la asimetría jurídica que se aplica a quienes hace ya muchos años juraron… “servir fielmente a la patria hasta rendir la vida si fuera necesario”, y lo único que piden es… que se les apliquen las normas como a cualquier ciudadano chileno, en una idea… la igualdad ante la ley.
Sigue pasando el tiempo y ¡no se oye padre! En esta oportunidad el Ejército habló fuerte y claro… pero es sabido: no hay peor sordo que el que no quiere oír.

 

Un oportuno conocimiento

Por Luis Valentín Ferrada Valenzuela

Los conceptos vertidos por el comandante en jefe de nuestro Ejército, durante una última ceremonia pública de gran significación histórica para dicha institución y el país, en presencia de las más altas autoridades nacionales, referidos a la correcta interpretación del principio de debida obediencia y la dolorosa situación que enfrentan, por años interminables, un considerable número de soldados en situación de retiro y sus familias (entre los que se cuentan numerosos soldados en servicio activo), debieran ser considerados por todas las autoridades políticas actuales, sin distinción de partidos o ideologías, como la expresión del mayor responsable institucional que da a conocer, públicamente, un delicado sentimiento generalizado que existe al interior del cuerpo castrense bajo su mando.

Cumple con ello el jefe superior estrictamente con su deber, buscando como única finalidad que los distintos posibles efectos que de dicho sentimiento generalizado puedan provenir sean oportunamente considerados cuando aún es posible resolver adecuadamente un problema mayor que, con el correr del tiempo, no ha hecho sino agravarse más y más.

Desde ningún punto de vista razonable son políticamente criticables las expresiones del comandante en jefe. Criticable sería que él ocultara y no diera a conocer, en la forma respetuosa que lo ha hecho, un problema tan delicado que, conforme lo ha enseñado varias veces nuestra historia, siempre concluyó con fatídicas consecuencias. Basta con tener presente que el comandante en jefe del Ejército nunca actúa a título personal; de modo que ninguna crítica personal le corresponde.

Continuar creyendo y actuando como si el gran problema que aflige por demasiado tiempo al interior de las instituciones castrenses del Estado no existiera (como sí ha ocurrido lamentablemente); pensar que nada de todo esto tendrá ninguna consecuencia en el futuro próximo (como se pensó con estulticia varias veces en el pasado, con funestos resultados), no es algo simplemente ingenuo ni la mera manifestación de una indiferencia ciudadana tan clásica entre nosotros como inaceptable. Se trata ahora de algo muchísimo más grave: de una actitud política de la mayor irresponsabilidad, que se niega a ver, oír y sentir, por diferentes motivaciones, todas más o menos incalificables.

 

Reflexiones de Don Ricardo Hormazábal

Por Pedro Veas Diabuno, Vicepresidente Multigremial de Militares y Policías (R)

Recientemente en una columna de opinión de un portal electrónico, don Ricardo Hormazábal ex presidente de la juventud DC manifiesta su molestia porque el Gobierno Militar no entregó en esos años el control del país a la Democracia Cristiana como esperaban sus dirigentes. Ello impidió -en nuestra opinión- que los conocidos de siempre permanecieran unos pocos enriqueciéndose y otro grupo no menor continuara viviendo a costa del Estado, mientras los DC de a pié, al igual que el resto de los chilenos, debían seguir cumpliendo el castigo divino de trabajar, situación que al parecer no ha cambiado demasiado a lo largo del tiempo.

Al parecer don Ricardo Hormazábal sabe de Derecho pero poco de la vida común y menos de mando, ejercido éste en cualquier lugar pues cualquier superior, militar o civil, debe considerar atenta y detenidamente el pro y contra de los motivos de una decisión, y para un Comandante en Jefe espero, al igual “reflexionar”, debe ser ello algo diario y rutinario.

La Historia no es su fuerte, pues él olvida que Chile desde su nacimiento ha contado con el soporte, apoyo y muchas veces guía de sus hijos en armas, y que muchísimas de las grandes transformaciones sociales fueron, en el pasado, producto de la intervención en variadas formas del mundo militar, a quienes siempre los ha guiado sólo el bien de Chile y nunca sus intereses personales.

El error más grave lo comete el Sr. Hormazábal, al referirse a una Declaración Pública emitida por la Multigremial de Militares y Policías en retiro al pedir sanciones para algún militar que haya dado la orden de saludar a las familias en la calle en la Jura a la Bandera, pero no aquilata el profundo significado de las palabras contenidas en dicha declaración, palabras escritas por personas que desde el año 1958 vienen observando el negativo y desastroso comportamiento de muchísimos políticos, que fue lo que finalmente empujó a la juventud militar de esos tiempos al Pronunciamiento Militar de Septiembre 1973, fecha fundacional del Chile del siglo XXI

Los trabajos de Hércules

Por Orlando Sáenz Rojas

Tomará su tiempo para que los chilenos sin anteojeras dogmáticas asuman la magnitud del daño que le ha causado al país el gobierno que agoniza. Con su nefasta mezcla de ineptitud y dogmatismo, no solo ha estancado su desarrollo económico, sino que, lo que es más grave, ha desquiciado su funcionamiento institucional y alterado su equilibrio social en términos críticos. De ello resulta el actual cuadro de un país económicamente estancado, políticamente agotado y socialmente dividido, lo que justifica cabalmente el ánimo pesimista, desconfiado, desganado y temeroso con que la mayoría ciudadana enfrenta su futuro.

Esa loza anímica ni siquiera ha cedido perceptiblemente ante la clara perspectiva de un próximo gobierno diametralmente diverso al actual. Y ello porque, aun sin advertir con realismo la magnitud del daño sufrido, todos presentimos lo difícil y lento que será el proceso de recuperación del dinamismo económico, del consenso social, de la confianza política, de la seriedad y transparencia del funcionamiento institucional. Ciertamente que no bastará instalar en la Moneda a un mandatario y a un equipo de gobierno solvente, bien intencionado y dotado de una gran limpieza de propósitos. Si no cuenta con un Congreso constructivo y responsable y con una mayoría ciudadana tan comprometida con la reconstrucción nacional como el propio régimen, lo único que se podría garantizar es su fracaso y tal vez la recaída en gobiernos tan calamitosos como el que todavía sufrimos.

Pero ni siquiera ese apoyo será suficiente para la recuperación si el nuevo gobierno no enfrenta con valentía, claridad y decisión las bombas de tiempo institucionales que constituyen la peor parte de la herencia Bachelet. Esa tarea de desactivación requiere de la recuperación de la gobernabilidad, la reducción del gasto público a niveles compatibles con la realidad económica y la restauración de una relación cívico – militar basada en el respeto y la confianza mutua.

Para bien aquilatar la urgencia y necesidad de esas magnas tareas, conviene repasar las causas que provocaron sus respectivas crisis y las razones por las que deben considerarse como verdaderas bombas de tiempo que, si no se desactivan, destruirán inexorablemente al sistema de democracia libertaria en que todavía vivimos y que tanto nos costó recuperar.

La pérdida de gobernabilidad durante el actual gobierno ha sido tan grande, que si por tal se entiende al aparato cuya misión fundamental es garantizar el orden público, la seguridad nacional y el respeto a las leyes, bien se podría escatimar el nombre de tal al régimen encabezado por la Sra. Bachelet. Casi no ha existido día en que el país no haya sido castigado con desordenes, tomas, marchas, paralizaciones ilegales de servicios básicos o delitos horribles e impunes. Y ese estado de cosas no solo se ha debido a ineptitud o desidia, si no que ha obedecido a razones doctrinarias. Para este gobierno, el uso de los mecanismos previstos en nuestro ordenamiento para que el estado pueda siempre imponer el cumplimiento de la ley es antidemocrático e ilegitimo porque se siente más parte de los infractores que de los disuasores a tenor de la eterna lucha de clases que conforma su visión histórica. En ninguna parte ha sido más evidente ese freno doctrinario que en su desmanejo del conflicto en la Araucanía.

Desde que al régimen le queda poco tiempo, podría parecer fácil recuperar la gobernabilidad perdida. Pero la realidad es que será muy difícil y largo lograrlo, porque ya se ha instalado en buena parte de la ciudadanía el concepto de que la delincuencia y el desorden público son inherentes a un sistema democrático. Como la aceptación de ese principio inexorablemente lleva al colapso del sistema, la corrección se impone, pero será penosa por más que son evidentes el ejemplo de otras democracias que existen en el mundo mostrando que es perfectamente posible vivir en plena libertad sin perjuicio de convertir en estrictísimo el principio aquel de que “el que rompe, paga”, puesto que éste no solo es compatible con la democracia si no que es fundamental para su supervivencia.

Por otra parte, el actual gobierno ha llevado a su cúspide el despilfarro de los recursos públicos para siquiera sostener su apoyo político. Si se escanea la evolución del gasto público durante el pasado cuadrienio, se comprende al instante que el régimen no titubeó en incumplir sus principales promesas electorales para destinar ingentes recursos a la satisfacción del clientelismo político, la corrupción administrativa y el populismo barato. Los recursos que no hubo para avances relevantes en salud, educación o infraestructura se invirtieron en incorporar más de 150 mil empleados públicos afines e improductivos, en subsidiar servicios incontrolados (como el Transantiago), en corrupciones institucionales (como la de Carabineros), despilfarros completamente injustificables (como paseos por todo el mundo de comitivas áulicas), etc..

Así pues, será necesario convencer a la mayoría ciudadana de que el estado chileno jamás será capaz de mejorar de verdad necesidades tan básicas como la salud y la educación si no modifica la estructura y el financiamiento de la administración pública hasta lograr una eficiente y económica, racional, profesional y completamente libre del clientelismo político y del saqueo periódico de los recursos a través de la corrupción y los negociados para financiar la política mediante el tráfico de influencias. Y esa tarea de convencimiento es más formidable que cualquiera de los legendarios trabajos de Hércules.

La tercera y más peligrosa bomba de tiempo que amenaza a la democracia chilena es la dañadísima relación entre el mundo civil y el estamento militar, insostenible en el peligroso entorno internacional que rodea al país. Ese estado de cosas es fruto de una ciega política que convirtió en trágico sainete el noble esfuerzo inicial por castigar los crímenes de la dictadura. Casi medio siglo después, el acoso a militares subalternos de esa época no solo es injusto si no que es además ridículo. Me parece increíble que existan políticos serios que puedan creer que el acoso y la constante humillación del mundo militar es algo que se puede prolongar indefinidamente y sin consecuencias, para solaz y aprovechamiento político de algunos grupos extremistas. El que crea que el hosco silencio del mundo militar ante este acoso es signo de contrición y no de disciplina institucional, es un ingenuo o un iluso que ni siquiera visualiza la factura que algún día llegará. El haber recurrido a “tour de forces” jurídicos tan burdos como el del secuestro permanente, el desconocimiento del capital principio de la obediencia debida que rige a todas las fuerzas armadas del mundo, o al calificar de “asociación ilícita” la disciplina militar, no ha hecho más que añadir el escarnio al agravio. Y para colmo, el instrumento de esta burda venganza ha sido la misma justicia que fue cómplice de la dictadura en los crímenes que ahora supuestamente castiga.

Solucionar drásticamente el malestar militar para restaurar una relación cívico – castrense sana y basada en el respeto y la confianza mutua, es otro de los dificilísimos trabajos que esperan al próximo mandatario. Dada la magnitud de ellos, sorprende que haya quienes busquen asumir esa responsabilidad, ante la que el propio Hércules palidecería. ¿Será exceso de valor o defecto de conciencia? ¿Existirá en Chile el Hércules capaz de asumir esta tarea?

Punta Peuco y la inefable Bachelet


por Fernando Thauby García

Inefable viene de “indecible, algo que no puede explicarse, indescriptible”. Alguien “inefable” es “una persona cuyas características, comportamiento, naturaleza, conformación, descripción” no es posible hacer con palabras. Bachelet es inefable. Su persona, su vida, su comportamiento, sus circunstancias están más allá de lo que pueda explicarse.
Su vida ha de en un increíble nivel de opacidad. Se declaró encarcelada y torturada en Villa Grimaldi, de ahí salió en forma rápida, expedita y sin daños. En momentos en que la lucha entre los grupos armados de la Unidad Popular arreciaba, ella salió rauda del centro más oscuro y siniestro de la dictadura, hacia Australia, donde al llegar declaró no haber sido torturada. Luego declaró que si había pasado por tan horrible experiencia. Su tránsito de huida culminó en Alemania Oriental, la más fría, despiadada y robótica dictadura comunista, lugar en que transcurrieron –según su declaración- los años más felices de su vida.
Dijo que era médico pediatra y nunca produjo evidencia cierta de tal condición y el escaso ejercicio ilegal de su eventual profesión se llevó a cabo bajo la oscuridad protectora de sus “compañeros” del servicio de salud del gobierno. Fue “ayudista” de un grupo extremista armado, pero no declara su participación en enfrentamientos, “expropiaciones” ni “ajusticiamientos”.
Su padre, oficial contador de la Fuerza Aérea, de deteriorada salud, falleció de un ataque al corazón después de un partido de basquetbol, se transformó en muerte bajo tortura llevada a cabo por oficiales de la Fuerza Aérea, organización con la cual ella ha mantenido estrecha relación afectiva durante toda su vida, tanto así que su hijo es Oficial de Reserva de ella.
Su condición de perseguida política, torturada por los militares e hija de militar asesinado por la dictadura le ha permitido pasearse por el mundo promoviendo sus causas revolucionarias y manteniendo una firme postura de “ni perdón ni olvido” contra los militares, mientras ante ellos se declara “miembro de la familia militar”, es decir integrante de su grupo social y sociológico con características opuestas a su declarada ideología marxista revolucionaria y castrista.

Tras un breve cursito en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, escuela creada y mantenida por la dictadura para la formación de sus cuadros directivos superiores, y después de fracasar como Ministro de Salud, arribó al Ministerio de Defensa, donde el Comandante en Jefe del Ejército Emilio Cheyre, -actualmente procesado por su gobierno como criminal contra los derechos humanos-, la invitó a pasearse entre los charcos y anegamientos de una emergencia climática en un vehículo anfibio, lanzándola al estrellato mediático.
En todo este breve relato de enredos, mentiras, medias verdades, exageraciones y silencios, nadie podría dudar que intentar definirla o describirla es imposible.

Esta misma persona cuya historia es un continuo decir, desdecir y contradecir; mentir, aclarar y confundir; mistificar, simular y enredar, fue la creadora de un Museo de la Memoria, si, un museo para recordar y tratar de justificar su historia política y extremista. Como no podía ser de otra manera, el museo es selectivo, acotado, dirigido y acomodado a las necesidades del grupo extremista de su simpatía: se puede recordar la historia de Chile solo desde 1973 hasta 1990.
Si, más allá de toda duda, Bachelet es inefable.
Pero su pasión por los derechos humanos tiene un límite. Cuando se detectó que en el Servicio Nacional de Menores organismo estatal a cargo de los menores desvalidos, durante sus dos gobiernos y otros más durante los 11 últimos años, se habían violado brutalmente los derechos humanos de miles de niños; se habían asesinado o dejado morir por descuido y abandono –desnutrición y piojos- a más 1336 niños y niñas y incluyendo violaciones, apremios ilegítimos, prostitución forzada, golpizas y brutalización y se iniciaron las investigaciones del caso, agitó a todo su staff ministerial para evitarlas y cuando ellas concluyeron en la identificación de la culpable de los últimos y más graves hechos, detuvo e impidió el reconocimiento político, por parte del Congreso, de la responsabilidad de sus dos gobiernos, centrada en su protegida, Javiera Blanco.

La mayor y más grave violación a los derechos humanos de niños y niñas desvalidos de que haya memoria en Chile, para Bachelet no alcanza a igualar la violencia de un número similar de muertes de integrantes de bandas armadas que intentaron enfrentar a las FFAA de Chile.
Por cierto, es inefable.
Durante su primera administración el gobierno de Bachelet contó con exitoso apoyo y simpatía comunicacional y con el control positivo de los partidos políticos de la Concertación. Contó con abundantes recursos financieros producto del super ciclo positivo del precio del cobre con lo que su gestión económica, pasiva y repartidora de bonos y subsidios, le permitió salir con una buena aprobación popular, sobreviviendo a desastres de gestión e irresponsabilidad personal como el caótico manejo del maremoto de febrero del año 2010 y su también turbia investigación.
En su convicción de que había hecho un buen gobierno presentó su candidatura para el año 2015, la que ganó holgadamente.
Desde el comienzo su gestión fue inaudita. Dejó de lado a los partidos políticos de su Nueva Mayoría, armó un equipo político al mando de un oscuro hombre de su confianza personal –Rodrigo Peñailillo- y un inepto economista a cargo de Hacienda a los que tuvo que sacar rápidamente.
Todo marchó mal, al cabo de un año ya estaba a la vista el fracaso.  Su proximidad al chavismo fue un arcaísmo patético; arruinó la educación con propuestas demagógicas y mal implementadas; creó una ley de impositiva que aun nadie entiende pero que paralizó la economía e incrementó la cesantía; difundió entre la ciudadanía la idea de que toda participación privada en la generación de bienes o servicios con connotación social era éticamente reprobable, negativa e injustificada. Lanzó ideas de reformas previsionales demagógicas y lo más reprobable de todo, implantó una política en que todo vale para seguir en el poder, cuyo peor, más inmoral y más cruel ejemplo es el desconocimiento del genocidio del Sename, para evitar que sus consecuencias pudieran derivar en una acusación constitucional a su persona o estropear su postulación a un cargo en Naciones Unidas.
Su nefasto gobierno ha llegado a su fin, ¿qué deja detrás suyo?, daño económico, agudización de los conflictos y antagonismos sociales, debilidad política, deterioro institucional, la muestra final es la entrevista efectuada por la franquicia de una cadena televisiva norteamericana en Chile -CNN- en que una periodista de segunda línea le impone la agenda del canal y fabrica una noticia que luego amplifican con comentarios y “debates”: el cierre del Penal de Punta Peuco en que están los prisioneros militares, “caballo de batalla” de ese medio. Este último hecho es el último clavo en su ataúd político. La pérdida de la autoridad y del respeto a su cargo.
No fue capaz de resolver el último problema grave de la transición –la persecución arbitraria e ilegal a los militares- , cedió a las imposiciones económicas e ideológicas del Partido Comunista y se hizo cómplice histórica de la página más negra de las relaciones entre los políticos y las FFAA. Una página que no tendrá “perdón ni olvido”.
Su primera administración no dejó nada y la segunda menos.

Pero eso ya es pasado. Bachelet y su lote se acabó. Falta ver que pasará con Piñera, el segundo presidente que será reelegido. Su primera administración dejó buenas marcas económicas, pero eso no hace a un estadista. Lo que más lo aproxima a ello fue su manejo brillante del maremoto y sus desastrosos efectos. Pero no basta, lo que hace grande a un presidente es la marca que deja en la política, en el devenir de la república. Aylwin inició la transición favoreciendo a sus parciales, indultando a los extremistas, estableciendo una institucionalidad democrática sólida y conservando las políticas económicas del Gobierno Militar. Pero no pudo con el odio del PS ni con el del PC. Fue el precio de su apoyo.
¿Será Piñera un estadista capaz de cerrar la transición y poner de nuevo a Chile en marcha como una patria de hermanos?, ¿será capaz de sobreponerse a la máquina económico-judicial del PC que enriquece a sus abogados, jueces y partidarios con cargo al estado? ¿o se sumergirá en la larga lista de gobernantes del montón?
Lo veremos

 

¿Importantes ahora o grandes en la historia?

Por Cristián Labbé Galilea
Qué duda cabe que el caso SENAME nos ha dejado a todos -sin excepción- perplejos… A cualquier persona, indiferente de su edad, sexo, religión, color o nacionalidad; con o sin experiencia en la gestión pública; tenga o no estudios en política; con o sin formación técnica o profesional, le va costar encontrar otro caso tan nítido como el referido, con el que se pueda mostrar y ejemplarizar mejor: la mala gestión de un gobierno; la nula acción de protocolos o controles mínimos, el uso de máquinas partidarias, “vueltas de carnero”; personajes “caras dura”, “lobbies” inescrupulosos , maniobras comunicacionales… para qué seguir.
Hemos sido testigos de un total desapego a los valores mínimos en que se debiera inspirar la función pública, en pocas palabras… de la degradación total de la política.

No es una exageración o a una “caricaturización” (sic) de un hecho lamentable, es aún peor; con quienes he conversado el tema coinciden en que, para la gran mayoría del país, el caso genera, además de horror, pena, desilusión…. por lo que no existe “cortina de humo”, ni “maniobra distractora” que les vaya a cambiar su opinión o los vaya a sacar de su ofuscación.
En ese contexto, el cierre del penal Punta Peuco -anunciado por la Presidente Bachelet- aparece como una inútil intentona de cambiar el eje comunicacional hacia “el comodín de siempre” … el ataque a los militares. Medida que, aparte de generar inesperadas reacciones en algunos sectores de la comunidad, se podría transformar en una trampa o en un boomerang para el gobierno, al confirmarse la ignominia a que se ha llegado en materia de decisiones gubernamentales.
Por otra parte, es posible colegir que en este caso todos los actores han perdido; mal el Poder Ejecutivo y todas sus agencias (este gobierno y también los anteriores), por ser los responsables directos de lo ocurrido; mal el Poder Legislativo porque, en su desenfoque hacia lo pedestre y lo partidista, ha descuidado totalmente su función de fiscalizador; por qué no decir también que el Poder Judicial ha sido negligente y poco prolijo ante denuncias que fueron de público conocimiento; por último, ni qué hablar de los partidos políticos que se concentraron en un pingüe objetivo… “blindar o botar a Javiera Blanco”, olvidando los espeluznantes detalles contenidos en el informe.

Pero como no todo puede ser “nubes negras”, también tiene que aflorar la visión positiva…. Este amargo caso podemos transformarlo en una inmejorable oportunidad para cambiar de actitud… para pensar y actuar mirando hacia el futuro y dejarnos de mirar hacia el pasado en una actitud cortoplacista.
El país en su gran mayoría quiere que sus gobernantes y los actores públicos y privados se preocupen de lo que verdaderamente importa: la pacificación nacional, la seguridad, el desarrollo, el orden, la justicia, el progreso social en un ambiente de libertad y respeto, y de todo lo que atañe… al bien común general.
En mi imaginario… pareciera que estoy escuchando al ciudadano común y corriente gritar a viva voz: ¡señores políticos… ya está bueno… córtenla! Hagan bien las cosas; no importa si son de izquierda, de centro o de derecha, de tal o cual credo, sexo o color; pero por favor… ¡piensen en grande!… no busquen ser importantes ahora… quieran ser grandes en la historia.

Ejército habla del rol de subalternos en dictadura: «Tuvieron que obedecer y cumplir órdenes de sus superiores»

Tomado de emol

El comandante en jefe del Ejército, Humberto Oviedo, encabezó hoy la ceremonia de juramento a la bandera, donde participaron 1308 militares de entre 18 y 23 años -además de reservistas de mayor edad-, ocasión en la que reflexionó sobre el cumplimiento del deber de subtenientes, cabos y soldados conscriptos que establece el Código de Justicia Militar vigente y que data de 1944.
Las palabras del jefe máximo de esta rama de las Fuerzas Armadas se dan en medio de los dichos de la Presidenta Michelle Bachelet, presente en el acto, quien afirmó esta semana que cumplirá su promesa de cerrar Punta Peuco, penal donde militares en retiro cumplen condena por violaciones a los derechos humanos. 
«Estimo propicio en esta ocasión ahondar y reflexionar brevemente respecto al profundo sentido del cumplimiento del deber, entendido como la acción voluntaria y predisposición positiva para cumplir las obligaciones inherentes al servicio, como consecuencia de un mandato o imposición de un superior jerárquico», comenzó diciendo Oviedo.
Agregó que «dicho considerando ha llevado que a lo largo de nuestra historia, no exenta de guerras, crisis, conflictos y desencuentros, los actores militares de menor graduación, dentro de los que están subtenientes, cabos y soldados conscriptos, hayan tenido que obedecer y cumplir órdenes de sus superiores».

«Pero que dadas las circunstancias que siempre contextualizan las decisiones y sobretodo, las más extremas a que se puede enfrentar todo ser humano, se vieron impedidos de objetarlas o representarlas y que incluso, habiéndolo hecho, fueron obligados a cumplirlas», completó el general.
Tras ello, Oviedo señaló que «es así que hoy, esas actuaciones son observadas exclusivamente desde el prisma de nuestro tiempo, sin analizar ni considerar la situación concreta ni el contexto histórico y político en que tuvieron lugar. En la actualidad, muchos de los entonces jóvenes militares, comparten junto a sus familias un destino impensado, angustiante y muy doloroso».
«Considero que como sociedad debemos ser capaces de legar a las generaciones venideras, un clima de paz, armonía y esperanza permanentes, que nos permita aspirar a un futuro plenamente conciliados, conscientes de que somos parte de un mismo Chile», dijo el comandante en jefe, antes de volver a centrar su discurso en el juramento de la bandera desarrollado este domingo frente a La Moneda.

Oficiales de la armada en retiro están de acuerdo con el cierre de punta peuco

La Asociación Gremial de Oficiales de la Armada en Retiro –Asofar- en una declaración emitida en Valparaíso el 8 de julio pasado, se manifestó de acuerdo con el anuncio de la Presidente de la República, Michelle Bachelet, respecto del cierre del Penal de Punta Peuco, precisando eso sí que los argumentos que justifican el cierre son diametralmente distintos, pues el recinto nunca debió ser creado, por cuanto, sus prisioneros están mal juzgados por la Justicia chilena, y lo que corresponde es que sean liberados y enviados a sus respectivas casas.
Así lo indicó el presidente de la Asociación que reúne a los oficiales de la marina en retiro, Patricio Carrasco Pérez, quien explicó que “a los militares y policías no se les debió juzgar ni por el antiguo sistema penal ni por ningún otro porque en el evento de considerar sus acciones como delitos, tanto éstos como las acciones penales están ya prescritas”. 
Dijo que todo lo relacionado a los procesos que afectan a militares por causas de derechos humanos están teñidos de venganza y odio, pues resulta inexplicable que sean los únicos procesados que han sido condenados por hechos ocurridos hace más de 40 años, empleándose ficciones jurídicas vergonzosas para el mundo del Derecho, como lo es la figura del secuestro permanente, o la aplicación de normas con efecto retroactivo, o la mera presunción.
A lo anterior, se suma -prosiguió- que muchos de los actuales prisioneros eran en ese entonces subalternos que cumplían órdenes, lo que significa que ante la Debida Obediencia Militar no se cuestiona ninguna orden, sino se cumple. Existe un sinnúmero de casos en que por el solo hecho de trasladar a alguien de un punto a otro, el juez lo condenó a 10 años de cárcel porque debió saber o debió haber visto o debió haber preguntado. «Eso no es justicia», afirmó.

Ex comandante en jefe del Ejército critica cierre de Punta Peuco y espera que Bachelet decida con “criterio de estadista por sobre el de partidario”

Tomado de INFOGATE, por Hans Hansen

El ex comandante en jefe del Ejército, general Óscar Izurieta Ferrer, salió este sábado a criticar el eventual cierra del penal de Punta Peuco de parte de las autoridades de gobierno, afirmando de paso que espera que la decisión sobre el futuro de la cárcel que adopte la Presidenta Michelle Bachelet “prime el criterio de estadista por sobre el partidario”.
A través de una carta enviada a El Mercurio, Izurieta señala que Punta Peuco es una infraestructura que fue construida para ser un penal, “con todas las características de una cárcel, y Gendarmería la administra como tal”.

Asegura que “los internos ya fueron discriminados, al haber sido procesados mediante el sistema procesal antiguo, con todas las desventajas que involucra para el acusado. Con seguridad, muchas de las pruebas que se han acogido como válidas no lo serían en el nuevo sistema procesal”.
“Son los únicos profesados que han sido condenados cuarenta años después de los hechos por los cuales fueron juzgados. Son los únicos, dentro de los cuales varios han sido condenados recurriendo a ficciones jurídicas, a la aplicación de normas con efecto retroactivo, o solo por presunciones. Es el único penal cuyos internos tienen un promedio de edad superior a los setenta años, algunos de los cuales murieron cumpliendo sus condenas”, agrega.
Además, sostiene que una parte de los condenados, en la época de los hechos eran subalternos que cumplían órdenes, afirmando que “los verdaderos responsables en la mayoría de los casos ya fallecieron. De allí que existan internos con altas sentencias, pese a la calidad pretérita de subordinados. Por ello, una medida pareja como cerrar el penal, sería muy injusta”.
En ese sentido, explica que las “autoridades políticas del país resolvieron y mantuvieron durante los últimos cuatro gobiernos la decisión de ocupar Punta Peuco para el cumplimiento de condenas por parte de personal militar sentenciados por causas de derechos humanos. La segregación carcelaria es una norma que existe en muchos países. Los recintos penales para militares y ex militares es una de ellas”.
“De allí que sería inexplicable que hoy, las mismas autoridades de ayer, sin que medie hecho alguno que lo amerite, salvo la presión permanente y articulada de una minoría ideologizada, cambie las decisiones de antaño. También sería difícil de entender el que se tome una resolución de este tipo con el personal militar, en contraste con la forma magnánima mediante la cual el Estado liberó y perdonó a delincuentes políticos, algunos de los cuales incluso en democracia cometieron crímenes de sangre”, expone.
Finalmente, Izurieta concluye su misiva afirmando que “espero, en aras de la justicia y de la ecuanimidad, así como por el bien de Chile y su reconciliación, que las altas autoridades de la República sepan tomar resoluciones en las que prime el criterio de estadista por el sobre el partidario”.

Cómo revivir a un ruiseñor

Columna de Joe Black
Odio hacerlo, pero como lo mío es comentar la actualidad, las cosas que pasan, no me queda más opción que comentarles que acerté con mis pronósticos para las primarias del domingo pasado. Pero sí, sabemos que eso no es gran mérito, porque la verdad es que todo el mundo sabía lo que pasaría.
También era más o menos predecible lo que ocurriría el día después y los siguientes. Felipe Kast se sumaría rápidamente a Sebastián Piñera, y Ossandón arrastraría el poncho un rato. El Frente Amplio daría por superadas sus mínimas diferencias en un dos por tres. Y la Nueva Mayoría aparecería deprimida, insegura y apagada después de las primarias.
Pero con los días la sensibilidad de la NM ha variado hacia la desesperación. Sus dirigentes están muy inquietos por la poca popularidad de la candidatura de Alejandro Guillier en las encuestas y se la explican por la poca injerencia que tienen los partidos en la campaña. Y como ven que sus reclamos no son escuchados por Guillier, comenzaron a lanzar públicamente propuestas temerarias.
La más llamativa de todas es tratar de revivir, sí, de resucitar, al finado Ricardo Lagos Escobar -electoralmente hablando, obvio, porque por lo visto goza de mejor salud que su hijo 30 años menor-. 
La idea la lanzó primero Guido Girardi. ¡Sí, Guido Girardi! Dijo que tener a Guillier de candidato era como un castigo y que le parecía que Lagos debió hacer sido el hombre.

Después le escuché -o leí, ya no recuerdo- el mismo planteamiento a Camilo Escalona. «Era el candidato óptimo», creo que fueron sus palabras textuales.
Me parece insólito. ¡Los mismos que por acción u omisión ayudaron a liquidar a Lagos ahora lo quieren de vuelta! ¿Es esto un cuadro surrealista? ¿Un mal sueño? ¿Me apretarían el brazo con las uñas para ver si estoy dormido?
Y si ya estamos en esto, ¿por qué mejor no revivimos a Eduardo Frei, que está menos visto?
¿O a Andrés Zaldívar? Piensen. La chica comunista estaría en su comando y podrían andar juntos el chico demo y la chica roja. Harían buena pareja.
O Cristián Reitze. ¿Se acuerdan? Parecía actor británico de películas de acción. O a Jorge Arrate, que tenía un aire al doctor Chapatín.
¿Será tarde para pedirle a Farkas que se vuelva a entusiasmar con ser Presidente?

¿Y si buscan a otro periodista parecido a Guillier o Beatriz Sánchez, pero más ondero, que esté ahora vigente en la tele? Un Daniel Matamala, por ejemplo. O Paulsen.
¿Y no se les ha pasado por la mente Carlos Peña, el cura Berríos o el fiscal Gajardo?
Yo creo que todavía hay donde elegir. Para que dejen tranquilo al pobre Ricardo Lagos. Ya lo han manoseado mucho. Él se levantó con la mejor intención y no sé por qué razón sus propios partidarios lo lincharon hasta demolerlo.
Es igual al libro «Cómo matar a un ruiseñor». ¿Se acuerdan? Estaba permitido matar a cualquier pájaro, menos a los ruiseñores. Porque ellos no les causan ningún daño al resto de las criaturas vivientes.
La Nueva Mayoría ya cometió el sacrilegio de matar a su ruiseñor. Y ya es tarde para revivirlo. Se van a tener que conformar con los chincoles o los jotes -como quieran ustedes ponerlo- que ya tienen disponibles.

El día después

Por Axel Buchheister Rozas, Abogado

Las encuestas presidenciales hasta ahora planteaban un escenario más bien hipotético: “¿Quién le gustaría que fuera presidente?”. A partir de las primarias, tendrán que preguntar la preferencia entre candidatos que efectivamente estarán en la papeleta. Aunque todavía puede haber algún movimiento, ya se conoce la mayoría de los que son y hay una mejor idea de cuánto pesan, y también quienes han sido descartados. Es la realidad que se decanta y que marca una diferencia al momento de pronunciarse.

¿Qué dejaron las primarias a cada sector? Partiendo por el Frente Amplio, se ratificó lo que los recientes sondeos habían anticipado: no son una alternativa real, y que la candidatura de Beatriz Sánchez está en su techo y sobrevalorada: no se advierte cómo pudiera pasar a la segunda vuelta, lo que en algún momento se creyó posible. Algunos ven al Frente como una alternativa de futuro, pero ni eso quedó claro, con una convocatoria que no alcanzó las expectativas.
La centroderecha generó una convocatoria de más de un millón cuatrocientos mil votantes, que siquiera se soñó. Sin duda es un resultado políticamente potente, pero el problema es qué proyección tiene, cuando es un dato que la movilización se produjo por el temor a que vuelva a salir un gobierno de izquierda de corte “retroexcavadora”, no por la motivación de promover principios o defender un modelo de sociedad. Algo así como una potencia sin quilla. Si las bases de la centroderecha fueran capaces de hacer un switch y convertir esa capacidad de movilizarse en voluntad positiva de actuar para que prevalezca su visión de sociedad, otro gallo le cantaría al sector. Y vaya que falta un líder que active ese switch.
El resultado para Sebastián Piñera fue bueno, pero no le garantiza mucho. Objetivamente, lograr un 58,4% en una elección competitiva es excelente, pero esta primaria no lo fue. Se trató de la explotación del temor a la izquierda y ello es reconocido off the record. Entonces, la pregunta es qué movilizará a los votantes que faltan para ganar en noviembre y que no los determina esa ansiedad. Además, cuando no se cumplieron las expectativas del candidato, que esperaba un millón de votos para sí, con un 70% del total.
Hay que agregar que durante demasiado tiempo descalificaron a Manuel José Ossandón y dijeron que su postulación se basaba únicamente en atacar a Piñera. Si fue así, hay que convenir entonces que el grueso de la votación del primero -un no despreciable 26,3%- tiene un sesgo contra Piñera y no será fácil que se le pliegue.

Por otra parte, no es el candidato único llamado a representar al sector, pues queda todavía otro en competencia: José Antonio Kast, al que no podrán seguir negando visibilidad. Los encuestadores tendrán que preguntar por él como opción real, y habrá que invitarlo a los debates y otorgarle espacio en la franja.
Lo único que no se decanta es la situación de la Nueva Mayoría. Después de las primarias presidenciales, la conclusión más importante es que todo dependerá de lo que suceda en el conglomerado oficialista, que guste o no, sigue siendo uno de los dos actores principales y sin el cual la película no está completa.

Los dos lados del corazón

Por Joaquín García-Huidobro Correa
Desde una perspectiva doctrinal, la derecha se ha articulado históricamente en torno a cuatro vertientes: liberal, conservadora, socialcristiana y nacional. Sin embargo, considerando un punto de vista afectivo y más simple, ellas podrían reducirse a dos. De una parte, la derecha que tiene genes rurales y populares. De otra, la derecha más urbana y burguesa. Ninguna de ellas es perfecta: la primera está tentada por el paternalismo y el autoritarismo. La segunda, si se descuida, puede ser frívola y exitista. Pero también tienen virtudes: una aprecia la vida sobria y la solidaridad; la otra es meritocrática y mantiene un fuerte compromiso con la democracia. Por eso se necesitan recíprocamente. Sin esos dos lados, el corazón de la derecha nunca podrá funcionar adecuadamente.

La combinación de ambos factores es una tarea sumamente difícil. Pensemos, por ejemplo, en el intento de Jaime Guzmán. En los años setenta y ochenta, él mezcló elementos conservadores con una economía de mercado de tinte liberal, un intenso trabajo en las poblaciones y una propuesta despolitizadora de la sociedad, todo esto aderezado con mucha mística. Ahora bien, a Guzmán lo mataron, el Muro cayó, la UDI perdió encanto, y de paso se olvidó de los pobladores. Necesita buscar una nueva síntesis.
RN es, a su modo, otro intento de integración entre ambos elementos. Es fuerte en el mundo rural, aunque también en las clases medias profesionales y urbanas. Tiene un ala liberal, pero al mismo tiempo sus conservadores son más conservadores que la UDI. Esa mezcla no ha estado exenta de conflictos; no obstante, en los últimos años se ha estabilizado.

Las discusiones que hemos visto en estos días en Chile Vamos tienen que ver no solo con personalismos, sino con la compleja convivencia de esos dos elementos en el marco de una apuesta electoral común. La propuesta de Ossandón no le bastó para ganar en las primarias, si bien 372.000 votos es una cifra respetable. Por eso, hoy es el perdedor más cotizado de la política chilena.
Sebastián Piñera, el ganador, representa más bien a la otra derecha. Es un liberal con ciertos elementos conservadores, que le vienen de su ascendencia democratacristiana. Sus méritos políticos son tan innegables como las fallas que mostró en su pasado gobierno.
La gran interrogante es cuánto ha aprendido de sus errores. En algunas materias parece incorregible: pensemos, por ejemplo, en su peculiar uso del humor. Pero no se puede negar que este Piñera ha realizado un serio esfuerzo por subsanar el déficit político del anterior. Al mismo tiempo, es significativo que entre los principios que inspirarán un eventual gobierno suyo haya incluido expresamente la solidaridad, lo que constituye un claro guiño hacia esa otra derecha.
El problema para Piñera reside en que estas señales de cambio, a pesar de que sean reales, se demoran en llegar al público. Su ventaja (el ser conocido) es al mismo tiempo su gran inconveniente, porque la gente tiene instalada una imagen suya, y no la cambiará de un día para otro.
La dificultad aquí no es Manuel José Ossandón. Aunque tenga influencia, él no es dueño de sus votos. El desafío para Piñera es conectar con sus electores. Dicho sea de paso, ellos tienen muchos puntos en común con esos miles de chilenos que, si bien históricamente han votado por la Democracia Cristiana, ya no se sienten representados con el partido descafeinado que hoy lleva a Carolina Goic como candidata.
Piñera no es Ossandón ni hace falta que gaste energías en mostrar los atributos que entusiasmaron a los ciudadanos que apoyaron al senador. Cuatro meses es muy poco tiempo para conseguir que lo amen; no obstante, son suficientes para entregarles razones para votar por él en noviembre. El derrotado senador, si bien no fue demasiado preciso en sus propuestas, afirmó querer una derecha distinta, menos elitista, que rechace los abusos, aparezca desligada de los grupos empresariales y no piense tanto en la economía.
No se trata, ciertamente, de despreciar la economía (la reciente experiencia de la NM indica que puede ser fatal), pero todavía se podrían dar más señales que muestren que la política es lo primero. Eso no solo tiene ventajas retóricas, sino que permitirá navegar mejor en las tormentosas marejadas que se aproximan en marzo.

Guillier, el castigo

Por Carlos Peña González
«Guillier es un castigo a nosotros mismos» -acaba de declarar el senador Guido Girardi.
Y por esta vez tiene toda la razón.
Pero ¿cómo podría entenderse que una coalición se infligiera una pena: se mirara al espejo y decidiera castigarse?
La respuesta se encuentra en la culpa.
Para el sentido común, la gente siente culpa cuando incurre en una falta, cuando incumple una regla o un deber. La gente sentiría culpa porque incurrió en una transgresión. Pero, en uno de sus escritos, Freud sugiere que la relación entre la culpa y el quebrantamiento es muchísimo más compleja: la gente ejecutaría una transgresión o un acto irracional (el ejemplo que pone Freud es el asesinato del padre por la horda primitiva) porque siente culpa, una culpa inconsciente, irreflexiva, que produce angustia. La cosa sería entonces al revés. Primero usted se siente culpable y luego ejecuta la transgresión; de esa forma logra que la culpa inconsciente se fije en un objeto preciso, y así usted se alivia. La búsqueda del castigo sería una forma posterior y ligera de aliviar esta culpa segunda que quedó fijada en un objeto. Usted transgrede porque se siente culpable. Así logra que la culpa se fije en algo y luego busca un castigo que finalmente lo alivie.

De ser cierta esa conjetura de Freud (una conjetura que él hace en sus escritos más bien tardíos, cuando especuló cómo aplicar el análisis a cuestiones sociales), la pregunta que cabría hacer es cuál es el origen de esa culpa inconsciente de la Concertación que la llevó a cometer una transgresión (la transgresión fue, claro, el asesinato de la figura de Lagos).
La culpa inconsciente de la Concertación fue su propio éxito.
En efecto, la Concertación ha sido la coalición política más exitosa de la historia de Chile, y ello no solo porque ha logrado gobernar casi un cuarto de siglo -con un breve interregno-, sino porque logró modernizar la sociedad chilena llevando los frutos del bienestar a las grandes mayorías históricamente excluidas. Logró así crear las nuevas clases medias que hoy se empinan, aunque resulte increíble, sobre el cincuenta por ciento de la población. ¿Cuál es el problema entonces que creó esa culpa inconsciente? El problema, la semilla de la culpa inconsciente, fueron los frutos que la Concertación puso al alcance de los millones de personas que hoy pueblan los malls , consumen y aspiran a bienes estatutarios y posicionales. Esos frutos, a la luz de la memoria de sus miembros, entre ellos la Presidenta Bachelet, están envenenados, porque se trata de frutos del árbol prohibido del capitalismo, un resultado del consumo, del fetichismo de las mercancías, una enajenación.
Para comprender cuán pecaminoso es ese fruto para muchos miembros de la Concertación, basta advertir que los sueños, que para muchos de ellos quedaron cruelmente interrumpidos con la dictadura, eran justamente sustituir el capitalismo, no promoverlo. Pero como la historia se escribe con letras torcidas -o, como se habría preferido decir en los sesenta, dialécticamente- acabaron promoviendo y realizando lo que alguna vez quisieron terminar.
Si hay un malestar que entrecruza y explica la reciente historia política, no es el malestar de las masas, sino ese malestar sordo, inconsciente, ese malestar agudo que acabó tomando la forma angustiosa de la culpa y que acabó habitando el alma de las élites de la Concertación. Y para librarse de esa angustia, nada mejor que ejecutar la transgresión máxima y desplazar esa culpa inconsciente y soterrada hacia un objeto único: Lagos.

Lo que vino después, y de lo que ahora el senador Girardi se queja, no tiene la dignidad casi épica de esa culpa inconsciente que llevó a arrojar a Lagos, sino la forma más doméstica y vulgar de la simple neurosis: la candidatura de Alejandro Guillier es como el rito del neurótico obsesivo que, agobiado por una culpa segunda, se pone como desafío no pisar las rayas del pavimento para que no sobrevenga la catástrofe.
Un gesto que se sabe irrelevante pero que a pesar de eso se ejecuta.
O, como acaba de decir Girardi, un castigo.

Carta de Edison Gallardo a Camila Vallejos

Estimada Camila
Quizás no me recuerdes, toda vez que cuando expuse en la Comisión Investigadora SENAME II, el día 14 de noviembre de 2016, tú te acongojaste y hablaste de pedirme perdón por los años de dolor que el sistema de internación me provocó, daños no sólo físicos, sino también el psicológicos, que pude dar a conocer en aquella oportunidad; sin embargo,  después de haber llorado, de la misma forma en que lloraste en la Cámara de Diputados cuando supiste de la muerte de 1.313 niños fallecidos, a la semana siguiente te saludé y me desconociste por completo preguntándome quién era yo.
¿Me recuerda ahora? Si soy ese mismo, el autor del libro Mi infierno en SENAME, que ya está a la venta, pero que aún no se ha realizado su lanzamiento, al que querías ir, por lo que ahora no creo que sea prudente que quien olvidó su papel como garante de los niños, en la votación del Informe SENAME II, forme parte siquiera del público.
Queda claro que perseguían responsabilidades, pero ambos sabemos, y lo sé porque me consta, que de infancia Usted tiene nulo conocimiento, salvo el que está obteniendo como madre, pero más allá sobre SENAME y la realidad que ocurre en sus centros, ya sea OCAS, y de administración directa, me consta in situ, que no cuenta con las capacidades para redactar propuestas públicas que de verdad favorezcan a nuestros niños, los que gracias a Usted hoy seguirían sufriendo al interior de las casas de SENAME.
Como decía, queda claro que acá prevaleció el orgullo obtuso con el que cuentan tanto Usted como sus compañeros correligionarios, entre ellos Gabriel Boric, Jorgio Jackson, a quienes también los busque por meses e ignoraron nuestra petición de reunirnos, para ofrecerles nuestro proyecto que sin duda va directo a la desinternación por concepto de pobreza.

Desinstitucionalización, palabra que Usted misma preguntó qué significaba?; hoy yo me pregunto ¿de qué forma buscará mejorar la dignidad de la infancia, sobre todo de los niños internados, si ahora que se tuvo la oportunidad de al menos tener una respuesta , todo el Estado Chileno conoce que Usted optó por abstenerse junto a sus correligionarios?
Me siento nuevamente vulnerado, toda vez que dentro de estos centros, sólo se conoce de hambre, de frio, de golpes; niños y niñas completamente ignorados, descartados por Ustedes, claro: qué les va importar, si ellos no votan, ni pagan impuestos. Le dimos tips claves, para ser un aporte en mi lucha, para salvar niños, pero nunca más me volvió a contactar, es una vergüenza que hoy pretenda cubrir su falta de ética, su falta de empatía por el dolor ajeno, incluso de hijos de aquellos que votaron por Ud.    Es impresentable que en su defensa asevere que quería propuestas mejores, cuando Ud. no cuenta con una sola para presentarla. Usted, esa mujer que conminó a cientos de estudiantes a luchar por gratuidad y que ello sólo la llevo a sentarse en ese escaño ganando el suculento sueldo que, UPS disculpe, verdad que no le alcanza para pagar un jardín, sorry lo olvidaba.
Sigo, es impresentable que hoy se haya olvidado de esos, los que están abajo, de esos que necesitan de políticas públicas que puedan levantarlos y creer en un futuro, de esos que fueron como yo, olvidados por el gobierno de turno, sujetos a los golpes y malos tratos de terceros que son contratados sólo por vacantes y no por idoneidad. Se olvidó de esos que siguen abajo esperando oportunidades para enfrentarse a la sociedad, de esos que sólo desean ser un aporte, pero claro, no hay opciones ni oportunidades, porque sencillamente nacimos pobres, y la pobreza, esa que Usted está lejos de conocer, es castigada en chile.
Usted bien sabe que el sufrimiento de un niño en este país es el emprendimiento de otros, hoy Ud. ha vuelto a permitir que el dolor se facture a todos aquellos que por conveniencia persisten en mantener institucionalizado a un niño, le falló a ese niño de mirada dolorosa y ojos brillosos porque sus pupilas se volvieron cristalinas de tanto llorar en silencio la aberración de haber sido violado, abusado, o torturado, que sólo sabe de golpes, se olvidó de ese niño de zapatos rotos que conoce de ampollas en los pies por no tener con qué cubrir sus plantas de los pies quebrajadas por la tierra, y que es lo único estable que suelen pisar.

A todos ellos Ud. les ha fallado, a los futuros niños que caerán en alguna institución adicta al dinero, y que sólo por cuestión de ánimo serán golpeados. A esos niños que cuando Usted este celebrando la Navidad, seguramente estarán privados de su libertad, porque para algún sostenedor eso le proporcionará dividendos, y su cuerpo diminuto sufrirá esas inclemencias de aquello a lo que los cuidadores de trato directo suelen llamar: medidas de contención, mismas medidas que le costaron la vida a Lizette Villa, a ese niño que ya ni clamará por ayuda, pues si Ustedes, no los escucharon hoy, ¿quién lo hará?
Aún recuerdo como llegaba a la Comisión, era como entrar a su sala de estar, sacarse los zapatos y estirarse, acomodarse con los codos en la mesa, pedir un café, y recién después de 15 minutos de ese hábito de mala educación, sentarse a escuchar sin anotar nada, luego preguntaba cosas que estaba fuera de contexto, por lo que muchas veces fue reprendida, es molesto saber cómo personas sin un ápice de moralidad y ética, hoy están guiando nuestro país.
Hoy ha roto esa promesa que me hizo en aquella mesa: “no te fallaremos y lucharemos para que esto tenga solución”, gracias, porque una vez más, me ha demostrado que la clase política sólo protege sus intereses y favores para perpetuarse en sus cargos.
Atentamente,
Edison Gallardo

¡Mañana será otro día… el tiempo está corriendo!

Por Cristián Labbé Galilea

Si en el último tiempo ha habido alguna coincidencia en la opinión pública, es que el domingo recién pasado (dos de junio) sería un día clave… pasarían cosas muy sugestivas y se resolverían temas que se habían venido gestando desde hace meses.
El día llegó. La “rojita de todos” nos enseñó una colosal lección de gallardía, de trabajo, de garra y de corazón. Nos mostraron que la unidad es algo posible, que sólo se necesita una “causa país” donde con respeto, tolerancia y humildad, se pueda pertenecer a “diferentes equipos” sin por eso destruir la armonía nacional. Claramente, debiéramos aprender que ese es el camino para dejar atrás la odiosidad, la intolerancia y avanzar en el logro de los grandes objetivos: crecer y derrotar la mediocridad, la desigualdad, la pobreza…

También fue el día de la primaria, actividad cívica y republicana que se dio en un marco diametralmente opuesto: día que pasaba, mayor era la inquina, la antipatía y la tirria entre los diferentes actores. Fue en los debates donde la actuación de los candidatos dio cuenta de cuán lejos estábamos de lo que podríamos llamar un estadista o un gobernante a la altura de las circunstancias.
Si con la roja todo era fiesta, con la política el tema se puso cargante… Se desató una cruzada de descalificaciones y una campaña del terror donde toda reunión, social, empresarial o del tipo que fuera, se transformó en el “ateneo” de improvisados analistas políticos que elucubraban sofisticadas teorías… por quién votar o qué pasaría si ganaba uno u otro. Por su parte, el gobierno, ni tonto ni perezoso, condimentó el ambiente restándole cobertura a la primaria… buscando que fuera poca gente a votar y con eso cuestionar la legitimidad de los elegidos.
Este fue un domingo extraordinario, infartante, casi paranoico. La rojita puso la pasión; la política la tensión y una vez más se dio la máxima: “nada nuevo bajo el sol”. Las primarias salieron, a pesar de todo, como estaba previsto.

Vivido lo anterior, hay que tener claro que el gran tema político recién comienza, ahora viene lo bueno… ahora empieza la verdadera campaña presidencial (Primera Vuelta) donde los candidatos debieran desarrollar un denodado trabajo para captar al elector desencantado que buscará cualquier motivo para restarse… (Especialmente después del triste espectáculo de las primarias).
Mientras se discutía este punto, uno de los contertulio espetó: “es imperioso “marcar las tintas” en aquellos candidatos que no participaron en las primarias como el caso de J.A.Kast, que además de ser un personaje de “recambio”, no ha sufrido el desgaste de las primarias. Luego y con algo de excitación agrego: “es indispensable generar una potente estrategia comunicacional y en materia parlamentaria destacar la incapacidad, la ignorancia, y el desprestigio en que han caído “algunos honorables” que los inhabilita para que se sigan reeligiendo con tanta facilidad…” Fue el momento preciso en que otro parroquiano lo amonesto: “relájate… mañana con calma veremos cómo se sigue”.
No me pude contener y les recordé a mis contertulios que tal dicho, usado en nuestro país para “dejar las cosas para después”, en su génesis tenía un sentido diametralmente opuesto, siendo su origen un cuento español de un tuerto que, de día, recogía espárragos y que, en las tardes, cansado de buscar con poca luz, motivado y optimista de lograrlo al día siguiente, se consolaba con la expresión “mañana será otro día” y concluí diciendo: ¡señores, hasta mañana… el tiempo está corriendo!

Vencidos sin un luchar

Por Roberto Hernández Maturana

Hoy en la mañana, haciendo tramites en el centro de Santiago, caminando frente a los tribunales de Justicia, por Morandé con Bandera, pasé frente al ex Congreso Nacional de Santiago…, en dicha esquina una joven profesora hablaba a un grupo de alumnos de entre 13 y 14 años sobre la importancia de dicha institución. A la pasada alcancé a escuchar como la profesora le decía a los jóvenes que ese edificio dejó de funcionar cuando los militares dieron un golpe de Estado, destruyeron la democracia y violaron grave y sistemáticamente los derechos humanos… tuve el impulso de intervenir, de pedirle a la “docente” que me dejara contarles a los alumnos otra versión de la historia, de explicarles que las cosas no nacieron de la nada. Pensé que esos jóvenes ya nacían a la vida, como antes lo fue su profesora, con una versión sesgada e unilateral de la historia. Quería decirles a esos jóvenes que ese mismo parlamento, continuamente reclamó durante tres años la violación de las leyes y el atropello al Derecho, sin ser escuchado, lo que culminó cuando, aprobadas dos reformas constitucionales, el presidente de la República se negó a promulgarlas. Así recurrió al Tribunal Constitucional, el cual dio la razón al Congreso. Posteriormente pretendió promulgarlas de manera parcial lo que fue rechazado por la Contraloría General de la República.

Por último, se negó a respetar la decisión del Congreso Nacional. Esto llevó a la Cámara de Diputados a aprobar un acuerdo destinado a señalar al país que se estaban atropellando abiertamente la Constitución y las leyes y a hacer públicos una lista abrumadora de casos concretos de cómo así ocurría.
Como decirles que La Contraloría General de la República rechazó innumerables resoluciones del gobierno por estimarlas ilegales.
Como decirles a esos jóvenes que nuestro país vivió una extrema ideologización, una violenta polarización de los chilenos, la pérdida de la convivencia cívica, gran intolerancia, violencia constante y la muerte y enfrentamiento entre chilenos, tanto en sus ciudades como en sus campos y la degradación de la vida política pocas veces vista en Chile, una escases e inflación galopante, la convivencia nacional se había deteriorado profundamente, levantándose un clamor ciudadano que imploraba a las FF.AA. y de Orden, a intervenir para detener el caos y evitar una guerra civil que se veía venir.

Como decirles a esos estudiantes que no fueron los uniformados quienes provocaron ese quiebre, sino esa todavía silente clase política, que no solo no logró alcanzar la necesaria paz social para lograr una racional salida política a la profunda crisis, sino más bien al contrario, gran parte de esa clase política avivó el fuego del enfrentamiento fratricida entre los connacionales, lo que finalmente llevó a la intervención de las Fuerzas Armadas y de Orden el 11 de Septiembre de 1973, con todos sus efectos y consecuencias posteriores, donde unos lucharon para reestablecer el orden y la seguridad quebrantadas y otros intentando mantener el estado de lucha armada, el terrorismo y la subversión.
Como explicarles a esos estudiantes que las FF. AA. Y de Orden, no intervinieron el año 1973, por decisión propia, y que la misma Corte Suprema de Justicia, cuya sede estaba y está frente al edificio donde se encontraban  escuchando la disertación de su profesora, por la unanimidad de sus miembros, denunció ante el país el hecho de que por primera vez en la historia de Chile los Tribunales no eran respetados, se atropellaban las leyes y sus sentencias no se cumplían.
Como decirles a esos niños que hoy gran parte de esa clase política después se lavó las manos, y que hoy sólo el personal de la FF.AA. y de Orden es señalado como integrantes de asociaciones ilícitas para violar los derechos humanos en Chile, y como tales, han estado y están bajo un ataque permanente de muchos que fueron parte activa y responsable de lo sucedido en Chile. Unos alentando la violencia antes y durante el gobierno militar y otros siendo mucho más parte del gobierno militar, desde sus cargos de ministros o Subsecretarios, que incluso muchos de los militares hoy procesados o condenados, que entonces integraban las instituciones armadas en puestos subalternos.
Como decirles que sólo a las FF.AA. y Fuerzas de Orden se les condena hoy sin una mirada histórica, pero con argumentos que emanan desde el presente, desconociendo el contexto histórico de cuándo y cómo ocurrieron los hechos.
Cansado y entristecido, no pude dejar de pensar en mis viejos mandos, convencidos que la sola obra modernizadora bastaría para que los chilenos agradecieran por siempre a sus uniformados; cegados  por sus propios éxitos y los aplausos de la derecha que integraba su gobierno, no previeron la transformación y manipulación de la historia que se ha desarrollado ya por décadas, dejando a quienes fueron entonces subalternos, expuestos a una despiadada e injusta venganza pública, política y judicial.
No pude dejar tampoco de pensar en tantos y tantos uniformados en retiro, que han tenido la suerte de no ser tocados por los miles de procesos instaurados tras el advenimiento de la democracia, y que hoy muestran absoluta indiferencia y falta de solidaridad con sus camaradas caídos, pensando tal vez… “bueno si yo no hice nada, yo no he estado en ninguna situación comprometedora o reprochable”, olvidando que muchos de sus compañeros hoy presos o procesados lo están porque “tenían que saber”, por “ficciones jurídicas”, o por cargos infundados o por “asociación ilícita”, (¡Las FF.AA. y de Orden, asociaciones ilícitas!), y cierran los ojos convenciéndose y rogando porque un día la venganza político – judicial no golpee su puerta, mientras una izquierda fanatizada por la venganza, un partido comunista empeñado en levantar nuevas causas, y agrupaciones ansiosas de obtener compensaciones económicas, a las que se suman aquellos que realmente perdieron un ser querido, que también los hubo entre los uniformados, olvidando que cada día esa verdadera maquina moledora de carne, crece y se alimenta y de pronto, sin saber cuándo, puede comenzar a morder sus espaldas…
Pensé entonces en mis lejanos años de cadete y subteniente, en que mis instructores me hablaban y creía en esas arengas que nos decían que “ningún camarada se queda atrás”, que nos hablaban de “la cordada que nos une”, de la “hermandad” de la boina, de la seda…, etc, y que ahora ya viejo me parecen máximas vacías, pero efectivas entonces para sostener una cohesión destinada a prepararnos para un futuro combate y apoyarnos mutuamente… (“grupos primarios” le llaman en sociología)…, y entendí que esos “grupos primarios” ya no existen, se perdieron en el tiempo. La deformación de la historia está consolidada…, la historia existente es “la verdad” …, fuimos vencidos sin luchar…
Pensé entonces que ya no hay nada que podría decirles a esos estudiantes, ni siquiera a su profesora, para intentar contar una historia que para la mayoría de los chilenos hoy sería una burda mentira, una excusa de los violadores a los derechos humanos, de los fascistas… ahora derrotados por la historia, derrotados sin luchar y decidí entonces seguir mi camino, mientras la profesora comenzaba a hablar a sus alumnos del próspero, transformador y democrático gobierno de Allende…

Ganó la derecha, ganó Guillier

Por Carlos Peña González

La derecha obtuvo cerca de un millón cuatrocientos mil votos; el Frente Amplio, cerca de trescientos veintisiete mil.
Y por eso, al margen de los abrazos y dejando al lado la euforia transeúnte de ayer por la noche, no vale la pena cerrar los ojos: el Frente Amplio mostró que su notoriedad es mayor que su apoyo y que el diagnóstico del Chile actual que promueve, un Chile sombrío, amenazado por la fractura y la desigualdad, necesitado de sueños colectivos y anhelante de cohesión, no es compartido ni por la mayoría de la ciudadanía ni por la mayoría de quienes tradicionalmente votan por la izquierda.

Los votos disiparon la imagen que, como consecuencia de la omisión de la Nueva Mayoría, se había generalizado, que el Frente Amplio y Beatriz Sánchez eran una opción competitiva, la intérprete de un reclamo sordo y soterrado, un liderazgo sorpresivo y centelleante. Nada de eso. Los votos que obtuvo -sumados son menos de los que por sí solo obtuvo Ossandón- pueden ser significativos a la luz de la modestia tardía de sus líderes; pero indican una escasa capacidad de incidir en las siguientes elecciones.

Si la votación de esta primaria es significativa, su señal más elocuente es obvia: en la centroizquierda ganó Guillier.
La derecha, por su parte, se inclinó ya casi definitivamente por la opción modernizadora (Piñera y Kast sumaron más del setenta por ciento de los votos de su sector) y la votación que obtuvo augura que está cerca en apenas un cuarto de siglo de lograr lo que nunca logró durante todo el siglo XX: ganar dos veces la voluntad popular.
El resultado es significativo porque, de alguna forma, esta primaria equivalía a una suerte de evento plebiscitario entre dos diagnósticos, uno que subraya una presunta fractura del proyecto modernizador y otro que, en cambio, insiste en ese proyecto. En las últimas décadas no hubo otra elección en la que se explicitaran, con más elocuencia que en esta, diagnósticos tan distintos acerca del Chile contemporáneo. Que ello haya ocurrido es un mérito del Frente Amplio; que la gente no haya adherido al diagnóstico que él promovió, es su fracaso.

Alejandro Guillier es así uno de los ganadores de esta primaria, no solo porque el Frente Amplio mostró que no tiene fuerza suficiente, sino por las lecciones que puede obtener de esta breve campaña.
El diagnóstico del Chile sombrío que se mostró en la franja, donde incluso se arriesgaban analogías con el trabajo esclavo, o el discurso levemente adolescente y naif que subraya sobre todo la capacidad de soñar (como si la ciudadanía anhelara sueños distintos a los que anida para sí misma y su familia) mostró sus límites,  por llamarlos así, sociológicos: se pliegan a él los sectores más juveniles, algunos de ingresos medios altos, los grupos que poseen una cierta autoconciencia de vanguardia o anhelan serlo, las culturas, en fin, con sesgo generacional. Por eso -y aunque irrite recordarlo- hasta Ossandón pudo ganarles.
Ese desempeño más bien modesto del Frente Amplio debiera enseñar a A. Guillier que los grupos medios (que según el último informe del PNUD se empinan cerca del sesenta por ciento) no se sienten interpretados por ese discurso que acaba devaluando toda su trayectoria vital de estas últimas décadas y la movilidad intergeneracional que han experimentado. Si A. Guillier gasta un tiempo en comprender por qué el discurso más bien genérico y tosco de Ossandón fue capaz de seducir más electorado que el sombrío diagnóstico del Frente Amplio, habrá comenzado a ser, junto con la derecha, uno de los ganadores de estas primarias.