Imprudentes provocaciones del oficialismo

Por Cristián Labbé Galilea

En el último tiempo siento con más frecuencia que mi capacidad de asombro se ve superada por la contingencia. He llegado a preguntarme si no soy yo el que, por efecto de un “hechizo maléfico” que algún contradictor me ha hecho, no entiendo lo que sucede o simplemente no comprendo la época en que estamos viviendo. (No descarto que esto último sea posible… me equivoco repetidamente).

Mi sorpresa se acrecienta cuando, en mis tertulias, compruebo que hasta los más cautos no ahorran calificativo para describir lo que están viendo o leyendo en los medios de comunicación.

“… un anciano General de 92 años, con alzhéimer y semi invalido es detenido y llevado a un penal en bata de levantarse”… “o el caso del Coronel de Carabineros de 86 años que fue ‘arrastrado´ -literalmente- a una celda en Punta Peuco…” ¿Qué me dice profe… no es eso venganza y no justicia?

Después de un corto silencio que fue roto por epítetos irrepetibles… traté de poner “paños fríos” para mantener la altura de la conversación, pero la agitación de los ánimos me superó.

Uno de los contertulios, que normalmente es muy sensato en sus apreciaciones, no se contuvo y espetó: “esto mientras la Presidente… “celebraba” la aprobación de la ley que despenaliza el aborto, y cometía la sandez de decir… “este es un gran triunfo para las mujeres…”.

Todos nos preguntamos… ¿Puede alguien en su sano juicio celebrar el que se apruebe que, en determinadas (y dudosas) causales, se pueda interrumpir la vida del que está por nacer…? ¿Puede eso ser un gran triunfo para la mujer chilena…?

No pasaron muchos comentarios y pronto caímos en el caso del SENAME. En pocas palabras… “una profunda crisis del sistema de protección a la infancia, de la cual resultan 1313 niños muertos, estando entregados a la custodia del Estado y simplemente… no pasa nada, nadie hace nada y nadie responde…”

Claramente los temas de la semana tenían un denominador común… la inconsistencia y la incongruencia del oficialismo y de sus adláteres… en materia de derechos humanos.

A la luz de los hechos comentados resulta evidente, hasta para el más cándido, que para la Presidente Bachelet, para su gobierno y para los políticos de izquierda… “ni el que está por nacer, ni los niños, ni los militares” califican en este tema.

Después de largas horas de tertulia mis parroquianos me demostraron que “no estaba poseído por virus alguno” y que no era sólo yo el que estaba atónito por lo que ocurría.

Llegamos a la terrible conclusión que nuestras autoridades eran presa de una extrema ideologización y que la sociedad política revelaba una tremenda irresponsabilidad, con lo cual desafiaban –temerariamente- factores claves de la vida y la convivencia nacional: el derecho a la vida que le asiste a todo ser humanos incluso al que está por nacer; la obligación del Estado de dotar a los niños en riesgo social de un sistema cuyo objetivo prioritario sea la defensa y resguardo de sus derechos, y; una irreflexiva actitud de venganza hacia los militares. Tres provocaciones que atentan contra la paz social, la sana convivencia y la dignidad de los militares.

El Ejército: Militarismo y civilismo

Por Genaro Arriagada Herrera

Una sociedad que aspire a funcionar con éxito debe definir cuál es la relación entre el Ejército y el mundo civil, la que -aunque no negociada con el poder político, pues ello contradiría el principio de no deliberación- debe ser asumida por ambos como justa. En teoría, las formas posibles oscilan entre dos extremos, ambos cuestionables: el militarismo y el civilismo.

El militarismo es una desviación del recto sentido de lo militar. El militarismo es a lo militar lo que la politiquería a la política. Lleva a una exaltación de la violencia y de pseudovalores castrenses; en lo político, a la dominación de los militares sobre los civiles; y en lo internacional, a una política exterior agresiva. El civilismo, en cambio, se caracteriza por un desprecio al Ejército, al que se le caracteriza como una institución anacrónica, siempre conservadora y enemiga de la democracia y los cambios sociales. Se desprecian sus símbolos, su rígida disciplina, se ignoran sus estudios. En lo político se le mantiene aislado del mundo civil y ajeno a la utilización de sus conocimientos y habilidades en el diseño de la gran política del Estado.

Hay militarismos de izquierda y derecha. El régimen cubano, con su «presidente-comandante en jefe» y sus generales en el Comité Central del PC es un militarismo de izquierda. En Chile, el régimen de Pinochet fue uno de signo contrario. Casos de civilismo los hay en todo el espectro político y son frecuentes en la derecha y el centro. En la derecha el civilismo a veces se disfraza de lo que un militar brasileño describía como una «política laudatoria», que exalta retóricamente todas las virtudes reales e imaginarias del Ejército, mientras en su fuero íntimo cree que no tiene ninguna.

En Chile una etapa de civilismo ocurre desde el término de la dictadura de Ibáñez, en 1931, hasta el golpe de 1973. Durante ese período el sistema político procuró reducir a los militares a sus tareas estrictamente profesionales, arrinconándolos en sus cuarteles y no asignándoles función en las tareas del desarrollo. El país fue conducido hacia una profunda incomprensión entre los mundos civil y militar. Esta política la impulsaron todos los gobiernos del período y en aspectos como la declinación del número de efectivos militares y del gasto en Defensa fue más acentuada bajo los gobiernos de González Videla y Jorge Alessandri. La manipulación de los militares en política fue muy elevada bajo Ríos y Salvador Allende, incluido el nombramiento, por la Unidad Popular, de Pinochet como comandante en jefe apenas veinte días antes del golpe militar. El gobierno de Eduardo Frei Montalva tuvo una política castrense lamentable.

Pero como, en el decir de Huxley, la gran lección de la historia es que nadie aprende las lecciones de la historia, hoy día, en Chile, formas de militarismo y civilismo empiezan a aparecer sin que la élite política repare en ello.

Un militarismo de derecha anida en el discurso de José Antonio Kast, que alude a la llamada «familia militar», que ha hecho de «Punta Peuco» su bandera y que ha definido como su enemigo a las agrupaciones de derechos humanos controladas por el PC. La alusión a «la familia militar», aunque exagerada, no deja de tener base, pues la militar, entre todas las profesiones, es la que mayormente se traslada de padres a hijos; así, una encuesta hecha a 37 generales en retiro en 1964-65 indicaba que el 26% de ellos eran hijos de militares y que el 14% de sus esposas eran, a su vez, hijas de militares. No hay ingenuidad en Kast cuando cree que el discurso dirigido a las Fuerzas Armadas en retiro se escucha al interior de los cuarteles, y la hay menos cuando usa ese discurso que sabe es anti-Piñera y que resuena en el sentir profundo de la UDI y de «los cómplices pasivos».

En el amplio espectro político que va de la DC hacia la izquierda, lo que se ha instalado es una suerte de civilismo, al menos por omisión. Para ese sector, por ceguera o pereza, las FF.AA. han dejado de ser una preocupación y las relaciones con ellas parecen agotarse en asistir a desfiles y ceremonias. Ese vacío de políticas ha empezado a ser llenado por el activismo en torno a la condena de pasados abusos en materia de derechos humanos. De este modo, el llamado «mundo progresista» ha terminado ausente en los temas del rol de las FF.AA. en la política del Estado, no se interesa por participar en las relaciones entre civiles y militares, y en su inconsciente colectivo, el Ejército solo es preocupación y noticia cuando se habla de violaciones a los derechos humanos. De esta situación hay conciencia en algunos sectores, pues, como me lo comentara una autoridad de gobierno, el asunto se ha salido de madre: «se nos puntapeuquizó esta cuestión», me dijo. Esta conversación, de saberla, habría dejado satisfecho a Kast, pues las relaciones entre civiles y uniformados se estarían reduciendo a una sola alternativa: o un militarismo de derecha o un «civilismo progresista» al que las Fuerzas Armadas y la política militar ya no le interesan. Este dilema, que puede ser una estrategia electoral exitosa para corrientes extremas, es una proyección nefasta para el futuro político del país.

Manos sin sangre

Por Joaquín García  – Huidobro Correa

Tenemos suerte los chilenos, la Corte Suprema confirmó de modo unánime la condena del general Orozco, y se hizo ingresar esta semana al militar a Punta Peuco. Es bonito saber que consideran que incluso una persona de 91 años con principio de alzhéimer, según señalan algunos informes médicos contrarios al parecer del SML, se haya encontrado en reales condiciones de defenderse en un proceso de esta complejidad, y estén totalmente convencidos de que su sentencia cumple con el debido proceso, una garantía que nuestro ordenamiento jurídico reconoce hasta al peor de los criminales.

Contamos con otros motivos de orgullo. Nuestra PDI llevó al preso a Punta Peuco en pijamas; defecado, dicen sus familiares. Qué lástima que su estado mental le impida darse cuenta cabal de la situación. Como a nadie le gusta pasearse en esas condiciones, el general Orozco habría experimentado una profunda humillación, para regocijo de algunos. Pero probablemente no se dio cuenta. Nadie podrá acusar al Estado chileno de haber sometido a una persona humana a un trato cruel y degradante.

Qué maravillosos somos los chilenos. Nuestro sentido de justicia no se deja manipular por argumentos capciosos. Según la encuesta Cadem, el 63% de los ciudadanos considera que es perfectamente justo que se nieguen beneficios carcelarios a los militares que padecen una enfermedad grave, sufren una enfermedad terminal o tienen una edad muy avanzada. Es una suerte que tengamos ese alto sentido de moralidad, tan elevado que incluso criticamos al Dr. Orozco (un hombre de izquierda), o al padre Montes, cuando nos advierten que estas cosas están mal.

Pero no basta con estos motivos de orgullo, porque también está la Presidenta Bachelet. Como ella es una buena persona, seguramente se ha sentido tentada a recurrir al indulto, para corregir con su buen criterio estos casos dramáticos. Se le habrá pasado por su mente la importancia que tienen para un país los gestos de grandeza, y la inmejorable posibilidad de dar un ejemplo de sentido patriótico al estilo de Nelson Mandela; precisamente ella, que ha sido víctima de injusticia. Pero no. Hasta ahora, ha sabido resistir estoicamente los impulsos de su buen corazón, que la llevarían a tener con otros la clemencia que nadie tuvo con su padre.

A algunos nos acompañará toda la vida la pena por lo que pasó en nuestro país en el último medio siglo. Nos gustaría haber sido más diligentes para informarnos y haber contribuido, al menos un poco, a mitigar el dolor de unas personas que, aunque en algunos casos no eran del todo inocentes, merecían otro trato. A buena parte de nuestra izquierda, en cambio, parece que no le entran balas.

Todo esto es muy raro, y muestra que también entre nosotros se aplica la vieja tesis de Hannah Arendt acerca de la banalidad del mal: para hacer o permitir cosas horribles no hace falta tener los ojos encendidos por la furia ni echar espuma por la boca. También la buena gente, como nuestros jueces, nuestra Presidenta, o ese 63% de los chilenos de la encuesta Cadem, que a esta hora están tomando pacíficamente su desayuno familiar, esa gente que nunca ha matado una mosca, esas personas iguales o mejores que nosotros, pueden hacer o permitir cosas innobles; pueden negarse a oír la voz del padre Montes que ayer los defendió, y hacer oídos sordos ante las palabras de Cristián Precht, Héctor Salazar, Josefina Guzmán, Tucapel Jiménez y esas pocas personas de izquierda que, con gran costo personal, se han atrevido a pedir un poco de humanidad.

¿Cómo puede suceder esto? Para ensañarse con un viejo de 91 años no hace falta mancharse las manos con sangre. Y precisamente el carácter incruento del acto hace más difícil el arrepentimiento.

Quizá yo sea un nostálgico, pero debo admitir que entre una izquierda y la otra, me resulta ciertamente más cómoda la actual, pero me parece más noble la del MIR o el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Ellos preferían arreglar las cuentas pendientes sin sonrisitas, subterfugios ni eufemismos, sino con un par de balazos. Si algún día me matan, no lo hagan como con Orozco, háganlo como con Guzmán.

Proporcionalidad y humanidad de las penas

Editorial diario El Mercurio de Santiago del 28 de Agosto de 2017

Condenado por dos homicidios cometidos en diciembre de 1973, el lunes recién pasado ingresó a Punta Peuco para cumplir una pena de 10 años de cárcel el general en retiro Héctor Orozco. El general Orozco tiene cerca de 90 años de edad y, además, según sus allegados, padecería de alzhéimer, aunque ello no consta en el proceso. Estas circunstancias han revivido las reflexiones y debates en torno a la necesidad de revisar en términos generales el régimen de cumplimiento de las penas de cárcel en el caso de las personas enfermas y de edad muy avanzada. Entre estas voces se encuentra la del sacerdote Fernando Montes, destacado defensor de los derechos humanos, quien ha señalado que «el Estado debe dar castigos que no denigren la condición de sociedad civilizada». A su juicio, castigar de este modo a «una persona de edad que, al parecer, no tiene sus facultades mentales completas» no es compatible con lo que se espera de una sociedad mínimamente «humanizada».

Un ordenamiento jurídico moderno debe contemplar mecanismos de ejecución que recojan este tipo de circunstancias, permitiendo que ante situaciones como enfermedades graves e incurables, el cumplimiento de la pena pueda hacerse en el propio domicilio, con independencia de los delitos por los que el interno haya sido condenado. De ahí que resulten extrañas las declaraciones de altas autoridades de Gobierno respecto a que «el país puede iniciar una conversación en ese sentido, pero nosotros como gobierno no la vamos a iniciar. El Gobierno no va a cambiar su doctrina sobre este tema». Esa definición no se aviene con la disposición que ha mostrado el Ejecutivo para abrir debate y cuestionamientos, en diversas materias, acogiendo las preocupaciones latentes en la sociedad chilena, especialmente si ellas guardan relación con consideraciones de justicia y respeto a los derechos fundamentales.

En la actitud del Gobierno parece influir la voluntad de los familiares de las víctimas de violaciones a los derechos humanos que, en general, se oponen a que se establezcan consideraciones de edad o enfermedad para el cumplimiento de las penas en el caso de condenados por este tipo de delitos, y que a juicio de ellos no han mostrado arrepentimiento y menos han contribuido eficazmente a esclarecer o reparar sus crímenes. En rigor, este razonamiento parece desentenderse del hecho de que se trata de casos en que la condena ya se ha pronunciado, y donde la cuantía de la pena impuesta ya tuvo en cuenta aquellas circunstancias. Al mismo tiempo, el examen de proporcionalidad para la mitigación de la condena solo se refiere -en términos generales- a una situación sobreviniente de enfermedad en la ancianidad, por un lado, y al cumplimiento de los fines de la pena, por el otro.

El rechazo de cualquier mitigación de las condenas frente a este tipo de circunstancias nos aleja de la creciente conciencia que ha adquirido la sociedad chilena sobre el valor de los derechos humanos y parece incompatible con el trato digno que le corresponde a toda persona.

Discurso del Coronel Cristian Labbé Galilea, Presidente del Centro de Coroneles en Retiro del Ejercito con motivo del aniversario del centro, el 20 de agosto de 2017

Señor Comandante en Jefe del Ejército

Autoridades representantes de Organizaciones, Cuerpos, Centros, Círculos, Destacamentos y Unidades de personal en retiro del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Carabineros de Chile.

Estimados Amigos.

Omito “temerariamente” la formalidad de los vocativos, en beneficio del tiempo y en especial para no abusar de su paciencia.

Séame entonces permitido (solo) agradecer en nombre del Centro de Coroneles de Ejercito, su Directorio y sus miembros integrantes, la presencia de ustedes en esta ceremonia con la que celebramos: 14 años de nuestra fundación, oportunidad que aprovechamos también, al estar próximo al mes de la patria, para rendir el tradicional homenaje a las glorias del Ejercito de Chile.

Especial gratitud hacia usted mi General por asistir a este acto… lo que valoramos en toda su dimensión, esencialmente dados los difíciles momentos por los que atraviesa nuestra relación con la sociedad política y cuando, sin ser muy perspicaces, podemos anticipar que vienen días aciagos para quienes llevamos en el alma el espíritu militar, el amor a la patria y el legado de… ¡gloria y honor! que hemos heredado, generación tras generación, a través de nuestra historia.

Su presencia mi general… así como la de tantas organizaciones pasivas de las FF.AA, generan una única e inmejorable oportunidad para entablar una franca y distendida conversación entre los soldados de ayer y los de hoy, lo que nos permitirá a todos, sin más restricciones que el respeto, la prudencia y la discreción… aquilatar las preocupaciones, los dolores, así como las alegrías y también los temores que aquejan a los integrantes de estos viejos batallones.

Si eso se logra… se habrá cumplido con creces lo que nos propusimos como objetivo para esta noche.

Declarado explícitamente el sentido profundo de este encuentro, limitaré al máximo mi palabras para que usted mi general pueda compartir con estos canos soldados. Los que han sido convocados por el clarín de la amistad, del culto a nuestras tradiciones y del invariable espíritu militar que se anida en sus ya veteranas almas.

Cierto es que, además del clarín, ayuda a la reunión de las tropas… el saber que, para tan especial ocasión, algunos mostos han sido seleccionados para dar vida al popular dicho… el vino saca del alma lo que el agua no puede. Así también, siguiendo las viejas tradiciones… alimentaremos el espíritu con épicas canciones, interpretadas por nuestros queridos amigos los Cuatro Cuartos.

Estimados amigos….

Dicho lo anterior, permítanme unas breves reflexiones sobre dos aspectos que considero de vital importancia y que quisiera tocar en esta ocasión, me refiero a: ¡la libertad y al honor…! conceptos que están íntimamente ligados… a la dignidad del militar.

En primer lugar la libertad… sobre la que el Quijote en uno de sus pasajes señala como: “…uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos…”, agregando luego: “…por la libertad y la honra se debe y se puede aventurar la vida…”

Sabia reflexión que los soldados llevamos esculpida en nuestros pensamientos desde siempre…// Qué duda cabe que fueron soldados los que hace ya más de 200 años nos dieron libertad… y que fueron, también soldados, los que con su sangre, han jalonado -a través del tiempo- los hitos de nuestra historia como nación libre y soberana…

Guerras, revoluciones y luchas, ha sido la ruta a través de la cual el soldado chileno… ¡entregó su vida y conquistó su honor…! por eso nos sentimos herederos de los “valientes de ayer” y por eso… llevamos al Ejército en el corazón y a la libertad en el alma.

Siendo la libertad un deber sagrado y un anhelo permanente para los hombres de armas, debemos reconocer que su conquista y mantención… ha costado la sangre de muchos héroes, unos reconocidos y otros anónimos…, a todos ellos hemos honrado siempre a través de nuestros símbolos, ritos y tradiciones.

El precio que los soldados, marinos, aviadores y carabineros, han pagado, en la historia por la libertad de nuestra patria ¡ha sido alto…! ¡especialmente en estos tiempos!

Esa libertad que para nosotros fue un deber defender hace más de 40 años, se ha transformado en un espejismo, en una entelequia que traiciona la realidad y la verdad… no solo nos han cambiado la historia, sino que además, a través de ficciones y persecuciones políticas, se han establecido perversos mecanismos de venganza contra los militares.

Al volver la vista hacia la realidad comprobamos como son decenas de “bravos generales”… y cientos de oficiales, suboficiales, clases e incluso soldados, los que se encuentran injustamente privados de libertad.

Para que hacer mención a todos aquellos que están siendo o que serán procesados…

A todas luces injusto… unos y otros, solo cumplieron con su deber, cumplieron con la obediencia debida… Ellos siguieron a sus “viejos estandartes”.

Oh paradoja… el precio que hoy pagan los soldados por haber dado libertad a la patria, es su propia libertad… ¡ante el total mutismo de la gran mayoría de la sociedad…!

De lo anterior se desprende en forma natural mi segunda reflexión… ¡el honor!… el honor y la dignidad militar.

Se equivocan quienes sostienen que las acciones antes referidas solo afectan a una u otra persona y a su círculo familiar.

Establezcámoslo claramente… este denuesto, este agravio, este ultraje, afecta a todos los militares, los de ayer, los de hoy y los del futuro…

Se equivocan también quienes creen que cada uno debe responder en forma individual y personal por los hechos ocurridos entonces…// Ninguno de los prisioneros políticos actuó de “motu Proprio” es decir, por propia iniciativa… todos ellos respondieron a sus mando o al menos… a las circunstancia reinantes a la época.

Otra cosa muy diferente es que ante la fuerza de los hechos y la realidad imperante… ellos hayan tenido que asumir estoica y solitariamente su injusto destino.

Qué duda cabe que para ellos, dada su formación, ha primado el honor y la dignidad militar… condición moral que los llevó al cumplimiento del deber por lealtad a institución de la que son parte y por ellos mismos… Por lo tanto… son para nosotros, ni más ni menos, que… ¡hombres de honor!

Esos hombres nacieron en el mismo suelo que nosotros, pertenecen a las mismas instituciones que nosotros y, en su inmenso amor a la patria, que es la misma nuestra, debieron actuar para salvarla del más grande de los peligros de los últimos tiempos, para lo cual no vacilaron en sacrificar su vida.

Formados en la doctrina de que… la dignidad es esencial para la vida del soldado… ellos han sido capaces de mantener viva la fe donde cualquier otros, hubiera claudicado.

Estimados amigos, mi general…

No habría representado fiel y lealmente a este batallón de viejos soldados si no planteaba con claridad esta situación que afecta a tantos de los nuestro, hechos que todos conocemos y que se han ido agravando con el tiempo…

Cada día son más los afectados por la persecución política y cada vez es más estrecho el espacio de maniobra que nos queda para volver las cosas a su cauce normal…

Cada día nos resulta más difícil entender y digerir el curso que han seguido las cosas para nosotros… los del ejército de ayer.

Cada vez que nos reunimos, “en distendidas retretas” al abrigo de este alcázar de los coroneles, más se nos recoge el corazón, más dura sentimos la soledad y con desazón comprobamos que sobre nuestro corto futuro solo se ciernen nubes negras…

A pesar de ello… debo decirle mi general… que apretamos los dientes, abrimos los ojos, cerramos nuestros puños y hacemos fuerza para que esta situación cambie…

Estamos convencidos que para nosotros los soldados… lo que está en juego en estos días es… la dignidad, el honor y la libertad.

Por ultimo mi general, también queremos decirle que estamos conscientes que el valor es hijo de la prudencia y no de la temeridad, por lo mismo hacemos denodados esfuerzos para evitar que los miedos… dominen nuestras acciones.

Queridos amigos…

Termino mis palabras invocando al Dios todo poderoso y a la Virgen del Carmen, patrona de nuestro ejército, para que nos iluminen y nos ayuden a encontrar, antes de que sea demasiado tarde, el camino que nos lleve a restablecer la paz, la concordia y la reconciliación nacional.

Honor y Gloria al Ejercito de Chile

Muchas gracias

Venganza y exterminio sin justicia

Por Gabriel Alliende Figueroa

Un anciano general de ejército, Don Héctor Orozco, ingresó hoy a Punta Peuco. Si es culpable o inocente, ahora está en manos del Señor. El no pudo vestirse, cubierto con una bata, cumplieron con la inclemencia de ingresarlo como reo. Claro que el no sabe donde está, a sus 92 años sufre demencia senil, no se vale por si solo, es dependiente de terceros para que le subsanen sus miserias humanas.

La sociedad chilena y los poderes del estado, han consolidado un macabro campo de exterminio. Muchos han muerto en prisión, otros por propia decisión y otros que próximo podrían seguir el mismo camino por las condiciones de salud física y mental.

Este grupo agnóstico e impío, resolvió resarcirse e indemnizarse durante 27 años a costo del erario fiscal y sembrar la muerte, la agonía, angustia, padecimiento, dolor, hasta el último hombre uniformado o policial, que por edad les correspondió vivir el gobierno cívico-militar.

Con la izquierda chilena uno puede entender, que cumplen con su empirismo idealista, para ello, aprovecharon la psicología y ésta, la psicología, supone que el conocimiento tiene vivencias (torturas, reconocimientos de voces,lugares, nombres, alias y sobrenombres), lo que les permitió la enunciación de la tesis de las violaciones a los derechos humanos, tesis que tiene una fuerte proposición: justicia sin perdón, con dos variantes, la afirmación que si las hubo y siempre, diariamente y en todo el país y la segunda, enlazada con la primera, es la negación a la verdad histórica, todo ser sometido a proceso es culpable.

Con el señor Piñera y Ubilla, fieles referentes del NO y serios aspirantes a ser paladines de los derechos humanos y que representan a la derecha económica de Chile, les viene bien el término de la «Enajenación» término que acuñado por Marx significa que el hombre no se experimenta a si mismo como factor activo en el entendimiento de la cosa pública, es la naturaleza la que rige por sobre los demás, aquí viene Piñera, es él que se agrega a ella y está por sobre los demás. Como antaño con la idolatría del viejo testamento, Marx no combatió a los Dioses, si a los ídolos. Piñera adora lo que el mismo ha creado. A los soldados los ninguneó, los hirió y los dejó con yagas abiertas.

Que conveniente para el mundo politeísta del bacheletismo y del piñerismo, ambos convencidos que Dios es producto de la mente del hombre, ambos gobiernos amigos del nepotismo y del poder de los cargos y del dinero. Para seguir en esta vía, había que destrozar a las FFAA, separar a los activos de los pasivos, destruir sus doctrinas, usos y costumbres. Negarle los recursos de la ley del cobre. Ambos le han demostrado a las FFAA y a la POLICIAS, que son más fuertes y como tienen el poder total, son más fuertes, por ellos deben perseguirlos, hasta que las FFAA y las POLICIAS se sometan al Credo del Fanatismo político.

La difícil Profesión Militar en la Posmodernidad

Por Roberto Hernández Maturana

La profesión militar supone la obediencia al mando superior sin ningún cuestionamiento. Siendo las Fuerzas Armadas organizaciones de carácter permanente, que según lo disponga el poder político podrían ser empeñadas en combate, donde sus integrantes exponen sus vidas y su integridad física, es imprescindible crear una férrea relación de confianza entre sus integrantes, y especialmente en sus mandos de modo que el soldado pueda sentir que irá al combate junto a sus camaradas, porque confía en ellos y ellos en él, y confíe en su comandante, porque sabe que aquél adoptará las mejores decisiones para él y sus camaradas.

La profesión militar no puede entenderse entonces como otras profesiones, que se desarrollan en un marco burocrático que tiende al ideal de la racionalidad, de la discusión, sino uno de construcción de confianza, donde se deberá seguir órdenes, aun en casos en que la razón haga dudar y en donde sus integrantes eventualmente enfrentan la posibilidad de la muerte en medio de una lucha, obligando a adoptar decisiones rápidas y en un ambiente de gran tensión emocional.

Es por ello que la justificación para la existencia de una condición especial protegida jurídicamente es antigua por lo que la condición de militar está definida por un instrumento jurídico distinto al resto de la sociedad, como lo es el Código de Justicia Militar, además de una serie de condiciones que se supone deben compartir, en diversa medida, todos los integrantes de una fuerza armada, así como en otras instituciones “totales” (como el caso de las Iglesias), se exige una serie de condiciones específicas a sus integrantes, reguladas y que llevan a cuerpos o fueros jurídicos ad hoc para mejor servir al fin trascendente de la institución a la que pertenecen. Necesario  es considerar que a los integrantes de las Fuerzas Armadas se les impone además por reglamentos internos una rutina burocrática que supone el cumplimiento estricto de horarios, rutinas y normas exteriores (uniforme reglamentario, zapatos lustrados, etc.).

Estas complejas características suponen que quien sigue esa profesión debe encarnar la subordinación, la lealtad, la eficiencia, el coraje, la templanza y la sobriedad.

Sin embargo, las contradicciones siempre surgen, porque el combate requiere iniciativa, y el cumplimiento de órdenes en entornos confusos, con órdenes a veces impartidas en forma imprecisa, o en ocasiones sin un adecuado entrenamiento, o el empleo no adecuado de la fuerza militar para fines distintos a su naturaleza, como labores policiales, lleva a graves situaciones de las que normalmente, pasada la crisis, se hará responsable a los eslabones más subalternos de la cadena, soslayándose las responsabilidades de los mandos políticos y los mandos militares de las más altas jerarquías.

De allí que siempre en situaciones extremas haya excesos, y que sea difícil poner en vigor todas las normas de derecho humanitario de guerra que se han establecido desde hace tiempo atrás. Y, sin duda, el marco más difícil para imponer esas normas son las guerras civiles, conflictos internos, o conflictos internacionales donde participan organizaciones armadas no estatales.

Podríamos decir que la sociedad en su conjunto en los últimos años ha avanzado en un sentido distinto de lo que espera del “mundo militar”, a mi juicio en forma bastante hipócrita.

Por una parte, plantea como un dogma el respeto irrestricto a los “Derechos Humanos”, pero no avanza un ápice en buscar la forma de resolver los conflictos, tanto internos como entre estados. Estos últimos continúan resolviéndose en última instancia con el uso de la fuerza armada. Las ideologías se apoderan del conjunto social, muchos políticos lejos de buscar la resolución armónica de los conflictos atizan las controversias, agudizan los conflictos fomentan el disenso, presentan la historia unilateralmente y empujan la violencia intelectual y física. Por otra parte, la sociedad en forma creciente presenta rasgos de violenta intolerancia y clama por sus derechos, pero desconoce sus deberes.

“Cuando hay peligro hombre clama a Dios y al soldado, cuando el peligro pasa, Dios es olvidado y el soldado despreciado”, dice un antiguo aforismo. Todos los estados mantienen un estamento al cual a última hora echarán mano para la resolución extrema de sus conflictos, ellas son las Fuerzas Armadas, para ello plantearán la amenaza del uso de la fuerza, solución que siempre será mejor que el siguiente paso que es el uso de esa fuerza, pues lo que se esperara del empleo de esa fuerza armada es que solucione el conflicto con el mínimo costo propio y con la mayor rapidez, lo que implica el uso letal de la fuerza armada. Sin embargo, resuelto el conflicto, comienzan a evaluarse los daños producidos, en un contexto absolutamente diferente a aquél que se vivía durante el conflicto y cínicamente “lava sus heridas” condenando a quienes “hicieron el trabajo sucio”, olvidando que las FF.AA. han sido entrenadas y preparadas para el uso de la fuerza, y todos los estados y todos los gobiernos, desde aquellos de extrema izquierda a los de extrema derecha necesitan un sistema de defensa ya sea propio o entregado a un tercero para asegurar su existencia y la defensa de sus intereses.

La experiencia actual cada vez nos hace más evidente, que después del empleo coercitivo de las fuerzas armadas, los ideologismos han terminado culpando a estas por los “excesos” cometidos en la aplicación del uso de la fuerza, y no importando que se hayan cumplido los objetivos de neutralizar la amenaza a la existencia del estado, se está haciendo cada vez más frecuente que los militares son tratados como vencidos y finalmente terminen pagando la cuenta de la irresponsabilidad de quienes gobiernan o hacen las leyes.

“Vae Victis” (¡Hay de los vencidos!) Habría dicho el jefe galo Breno en el 390 a. C. a los senadores romanos que negociaban el levantamiento del sitio de Roma por los galos, arrojando su espada en la balanza alterada por los galos, donde debía ser pesado el botín de 327 kilos en oro cuando los romanos protestaban al darse cuenta de la argucia.

Hasta tiempo reciente, la victoria era el recurso final para justificar excesos y borrar responsabilidades, y aunque hoy se sigue practicando este principio, siempre será relativizado por una comunidad internacional que ha avanzado fuertemente en la introducción de las normas de derecho humanitario, de rechazo de los crímenes de guerra y de respecto de los derechos humanos.

 

La mujer engañada

Columna de Joe Black
En la sociedad en que vivimos los hombres todavía tenemos -sin merecerlo- más privilegios y beneficios que las mujeres. Ganamos más dinero por hacer el mismo trabajo, tenemos más acceso a los altos cargos en las empresas y también en el mundo del poder.
Pero hay algo, una situación, una imagen, una suerte de dolencia, terrible, que nunca hemos podido erradicar, pese a nuestras prerrogativas: el «Síndrome del Marido Engañado».
El «Síndrome del Marido Engañado» consiste en que el cónyuge -por muy «macho alfa» que parezca- es siempre el último en enterarse de la infidelidad de su pareja.
Lo curioso es que, en versión política, la Presidenta Bachelet se ha convertido, inexplicablemente, en víctima de este mal.
Ella parece ser la última en enterarse de las cosas relevantes que ocurren en su entorno más íntimo. Como si fuese una verdadera «mujer engañada».
En su primer gobierno, no le contaron que el Transantiago podría salir mal. Igual ella intuyó que algo así ocurriría, pero su intuición no fue lo suficientemente fuerte como para torcerle la nariz al destino.
Tampoco le contaron lo de Caval, en el comienzo de su segundo gobierno. Ni su nuera ni su hijo le advirtieron que estaban haciendo negocios jugosos con terrenos que podían multiplicar su valor si cambiaba el uso de suelo, ni que buscaban financiamiento con empresarios del tamaño de Luksic. Tampoco le explicaron cómo lograron en tan poco tiempo amasar un patrimonio que les permitía manejar en público un Lexus convertible. Se tuvo que enterar por la prensa de todo aquello.

Y ahora, cuando está por expirar su segundo mandato, tampoco le contaron que su última gran reforma, la previsional, tenía el potencial de hacer desaparecer casi 400 mil empleos de la economía. En este caso, ni siquiera se pudo enterar por la prensa de tan grave asunto, ya que el día en que quedó al descubierto no alcanzó a leer los diarios.
Terrible.

Pero ¿por qué los suyos no le cuentan las cosas? ¿Será que le tienen miedo? ¿Acaso no la quieren abrumar con malas noticias? ¿O es que no confían en su juicio? ¿O está rodeada de personas perezosas que no desperdician saliva en transmitirle los acontecimientos más acuciantes?

No me convence ninguna de esas posibilidades. Ella no es un ogro. Todo lo contrario, es simpática y acogedora. Tiene buen instinto y sabe elegir a gente talentosa para que la acompañe: escogió a Andrés Velasco, a Rodrigo Valdés y Nicolás Eyzaguirre. Puro talento los tres.
Entonces, ¿qué diablos será?
Momento. ¿O será más bien que ella siempre supo todo?
Pensándolo bien, hay mucha gente que no cree en el supuesto «Síndrome del Marido Engañado». Porque aseguran que él, en el fondo, sabe. O al menos tiene una enorme sospecha, fundada. Solo que no quiere, o no puede, o no debe darse por enterado.
Quizás en este caso sea algo parecido. Igual sigue siendo un misterio.

 

Memorial de la Verdad Histórica

Por Cristián Labbé Galilea

Escribo estas líneas el día del aniversario del natalicio del general Bernardo O’Higgins (20 de agosto). Mi curioso lector se preguntará ¿Y qué hay de especial en ello?… ¡más allá de la coincidencia calendaría, nada hace suponer que exista relación entre ambos hechos!

Lógica reflexión para la época que vivimos. Hoy, la vorágine del día a día nos tiene sumidos en un presente episódico lleno de urgencias, donde “todo es para ayer…”, o simplemente “no te preocupes, mañana lo veremos…”. Vivimos un presente agobiante, angustioso, donde no hay tiempo para lo importante, menos para la reflexión, no existe pasado que valga y mucho menos un futuro que preocupe.

Dados los tiempos que corren, ¿Qué importa lo que paso ayer? ¿Quién relaciona el hoy con hechos del pasado? Además, si el futuro no lo podemos profetizar ¿para qué preocuparse?… ¡Más nos vale vivir intensamente el presente!

Esto que nos puede parecer obvio y nimio, es preocupante, es… la forma en que la izquierda nos han ido arrastrando -lenta e inexorablemente- a un presente que niega toda relación con la historia verdadera, con aquella época donde fuimos capaces -en plena guerra fría- de anticiparnos a los tiempos y derribar “los muros de la ignominia”, 16 años antes del resto del mundo…

A punta de museos, memoriales y de monsergas ideológicas -que no se cansan de repetir-, la izquierda y sus secuaces nos han cambiado la historia… y han convencido a un sinnúmero de incautos de que fueron ellos los que reconstruyeron nuestra democracia y los que generaron el desarrollo que hasta hace poco nos posicionaba como un referente a nivel mundial.

¡Del futuro ni hablar! Es sabido que, si las dirigencias políticas quieren ejercer un buen liderazgo, deben ir delante de la sociedad… deben tomarle la delantera a los tiempos. En nuestra realidad es exactamente, al contrario, van a la zaga, carentes de toda capacidad anticipatoria nos han transformado en una sociedad reactiva, donde el futuro ofrece sólo… más de lo mismo o el mal menor…

Negar el pasado (cambiando la historia), y no hacerse responsables del futuro (conformándose con vivir el día a día) … son los mayores pecados de nuestros dirigentes políticos… ¡Si no honran el pasado, jamás podrán construir un mejor futuro!

No se trata de quedarse en el ayer ni negar que vivimos un presente activo, dinámico, desafiante… Lo que estas líneas subrayan es que… todo tiempo presente, contiene su pasado y su futuro.

San Agustín en su obra “Confesiones” (siglo V d.C) nos señala que el tiempo es tres veces presente… El presente del pasado, el presente del presente y el presente del futuro. En otras palabras… lo presente de las cosas pasadas -su memoria y su historia-; lo presente de las cosas presentes -el hoy, el aquí y el ahora-; y lo presente de las cosas futuras -la expectativa del mañana-

Lo conjeturado en estas líneas, el inicial recuerdo de O’Higgins y la proximidad al mes de la patria, se terminan transformando –por obra y magia de la pluma- en una invitación a salir del letargo, recuperar la verdad histórica, enaltecer nuestro pasado, honrar a nuestros soldados y construir un futuro sobre la sólida base de un auténtico… “Memorial de la Verdad”.

 

Multigremial de Militares (R) entregó carta al Vicepresidente de EE.UU. de Norteamérica

 

 Comunicado de Prensa

MULTIGREMIAL NACIONAL DEL PERSONAL EN RETIRO DE LAS FUERZAS ARMADAS, CARABINEROS, PDI Y MONTEPIADAS DE CHILE 

Con la finalidad de expresar por escrito su preocupación frente a la estabilidad del continente Americano, a propósito de las acciones derivadas del Foro de Sao Paulo, que tiene a países sumidos en la destrucción del Estado de Derecho y la eliminación de las libertades individuales siendo Venezuela un claro ejemplo de ello, y lo que otrora fue en Chile los mil días del marxismo, y asimismo, denunciar la sostenida persecución e injusticias a la que han sido sometidos los  miembros en retiro de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública por la Justicia chilena, la Multigremial de Militares y Policías (R), FACIR, entregó recientemente una Carta al Vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, aprovechando su visita a Chile.

En la misiva, profundizan acerca de lo infructuoso que ha sido el denunciar públicamente las Inconstitucionalidades, arbitrariedades e ilegalidades que se cometen en los procesos sobre presuntas violaciones a los DD.HH., explicando al personero norteamericano que en Chile se condena mediante presunciones e incluso “ficciones jurídicas”, siendo habitual la no aplicación de principios jurídicos de carácter universal como son, entre otros, la irretroactividad de la ley, la cosa juzgada y la igualdad ante la ley.

Se hizo presente también en la carta que “las acciones atentatorias sobre el Estado de Derecho y en contra de las Fuerzas Armadas y Policiales no son exclusivas a Chile, sino que además se pueden apreciar en Argentina, Perú y Ecuador, evidenciándose una coordinación u orquestación, siguiendo las directrices del Foro de Sao Paulo, cuyos efectos han sido nefastos en la estabilidad de los países del continente sudamericano, siendo su principal víctima la democracia y las libertades individuales”, explicó Alejo Riquelme Solis, Presidente de la Multigremial de Militares y Policías (R) .

En ese contexto –prosigue la carta- aún están vigentes los añejos principios de la Guerra Fría, siendo Cuba su principal exponente, seguida por Venezuela que aprovechándose de los espacios que otorga la democracia, los usa en beneficio propio con el propósito de destruirla y establecer gobiernos totalitarios.

Respecto de lo que esperan de la Carta, el presidente de la entidad señaló que es colocar en conocimiento al Vicepresidente de los Estados Unidos las aberrantes situaciones antidemocráticas que se viven en Chile, y sus efectos sobre las libertades y derechos individuales, en específico, sobre los militares y policías procesados y condenados.

Valparaíso, 17 agosto del 2017

Futuro de Punta Peuco

Editorial diario El Mercurio de Santiago, 16 de Agosto de 2017

Aunque el cierre de Punta Peuco formaba parte del programa del Gobierno, se pensó que el complejo desempeño general de esta administración y el esquivo apoyo ciudadano habrían llevado a posponer esta medida de especial significación para algunos sectores del oficialismo.

Sin embargo, esta semana trascendió que el Gobierno estudia el cierre de dicho penal y que el anuncio estaría programado, en principio, para el simbólico mes de septiembre. En un escenario electoralmente complejo para el oficialismo, hay sectores que apuestan a que recordar el quiebre democrático y su secuela de 17 años de régimen militar permitiría restablecer antiguas lealtades que alguna vez cohesionaron a importantes sectores políticos. 
Con todo, el ministro de Justicia ha puesto pausa en el tema. Las condiciones de precariedad y hacinamiento de nuestro sistema carcelario son suficientemente conocidas como para reducir aún más los centros de reclusión mientras la población penitenciaria continúa incrementándose. A esto se añaden al menos dos situaciones complejas que afectan a un grupo significativo de presos, y una tercera, que incide específicamente en los reclusos del penal cuyo cierre se estaría estudiando. Esta última dice relación con la condición de ex uniformados y con la clase de delitos por los que estas personas se encuentran cumpliendo condena.

Atendidas las limitadas capacidades de Gendarmería para supervisar lo que ocurre al interior de los penales, enviar a estos reclusos a las cárceles comunes podría implicar poner en serio peligro su integridad, y eso es algo que el Estado no puede hacer, pues los funcionarios correspondientes son responsables incluso penalmente de la integridad física de los reclusos.

Las otras dos situaciones tienen alcance general, aunque inciden también intensamente en buena parte de los recluidos en Punta Peuco: la avanzada edad y el padecimiento de enfermedades graves e incurables, algunas de las cuales afectan sus facultades mentales. Existe suficiente evidencia en cuanto a que el hecho de estar esperando la muerte en prisión puede tener un efecto devastador en el bienestar mental de los reclusos, efecto que se intensifica aún más en aquellos que ya presentan alguna patología. Por eso, el Manual de Reclusos con Necesidades Especiales de la ONU señala que mantener el encierro en tales circunstancias constituye «un castigo desproporcionadamente severo». El sistema penal debe contemplar medidas acordes con estas situaciones, permitiendo a partir de cierta edad, y ante enfermedades graves e incurables, que las condenas se cumplan en un lugar distinto del recinto penitenciario.

Estas medidas deben operar con independencia de los delitos por los que el interno haya sido condenado, pues la cuantía de la pena impuesta ya tuvo en cuenta la gravedad de los delitos cometidos, mientras que el examen de proporcionalidad para la mitigación de la condena solo se refiere a una situación sobreviniente de enfermedad en la ancianidad, por un lado, y al cumplimiento de los fines de la pena, por el otro.

Sería lamentable que los temas penitenciarios se sumaran a ese conjunto de iniciativas apresuradas que los gobiernos salientes suelen impulsar en los últimos meses de su gestión. Este fenómeno se está advirtiendo con fuerza en la actual administración, y demanda que los parlamentarios y los funcionarios de alto rango actúen con particular responsabilidad, para evitar políticas erróneas de alto costo personal y social. En lo que aquí respecta, la subsistencia del penal de Punta Peuco y el régimen de quienes se encuentran en él deben abordarse en el marco de una política de alcance más general que al menos se haga cargo del hacinamiento en el sistema penitenciario y de la situación carcelaria de las personas ancianas o que padecen enfermedades graves e incurables.

Instrumentalización Politica de las Fuerzas Armadas

 Por Miguel Trincado Araneda

En el programa Estado Nacional de TVN del  Domingo 13 de Agosto, el Candidato Presidencial Sebastián Piñera E. formuló criticas al Candidato a la Presidencia de la República José Antonio Kast R., por haberse reunido con el mundo militar el pasado jueves 10 de Agosto,  señalando que las Fuerzas Armadas no deben ser instrumentalizadas por sector político alguno.

Respecto a ello, en primer lugar  es preciso indicar que los integrantes del  sector pasivo de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Orden, obviamente no son miembros activos de ellas y, en tal virtud, como todo ciudadano de este país, tienen la completa libertad y el legítimo derecho para participar en las actividades políticas que así estimen apropiadas y trascendentes.

En segundo término, es conveniente recordar que el candidato Sebastián Piñera el año 2009 convocó, en el contexto de su campaña presidencial, al sector pasivo de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Orden a una reunión en el Círculo Español, explicitando   cuales serían sus políticas que, en el ámbito gremial y en el ámbito de los Derechos Humanos, preocupaban a los militares retirados.

En tercer lugar, en la actualidad personeros destacados que  integran el Comando Presidencial de Sebastián Piñera,  han mantenido y mantienen reuniones con representantes de organizaciones de personal retirado de las Fuerzas Armadas.

Resulta entonces que planteamientos como los expresados por el Ex – Presidente Sebastián Piñera en Estado Nacional,  reflejan una inconsecuencia política evidente; conducta contradictoria que constituye  una de las razones por las que la actividad política en general,  cuenta con tal alto porcentaje de rechazo en la ciudadanía.

 

Bachelet entre escombros

Por Carlos Cuadrado Sepúlveda, periodista

Este es un Gobierno ruinoso, qué duda cabe. Por lo mismo, es incapaz de recomponer -en los meses que le quedan- algo de su desastrosa gestión. Al contrario, la contumacia con que la Presidenta persiste en su equivocada hoja de ruta no permite albergar la menor esperanza de que la situación cambie de aquí a marzo próximo.

Peor aún, en este período final, el Ejecutivo está empecinado en impulsar una agenda legislativa y medidas administrativas que, lejos de hacerse cargo de las prioridades que tiene el país, lo único que buscan es obtener réditos electorales intentando sacar al pizarrón a la oposición. Así, tanto la reforma al sistema previsional como el anuncio del cierre del penal Punta Peuco son iniciativas que tienen el único propósito de mantener con un poco de oxígeno a un Gobierno y coalición oficialista que ya tienen extendido su certificado de defunción después de las elecciones de noviembre.

Creyendo que el clivaje dictadura-democracia sigue teniendo relevancia para una mayoría ciudadana, queda claro que La Moneda utilizará septiembre como un mes simbólico para exacerbar el tema de los derechos humanos, instalando en la agenda la victimización de que se sirve la izquierda para sus fines políticos. En este sentido, la reactivación del proceso judicial por la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva será otro apetecido canapé para seguir alargando este banquete interminable.

Pero a Bachelet parece que se le olvida algo. Es tal el nivel de escombros que ha dejado en estos tres años y medio de gestión, que ninguna movida de último minuto le evitará pasar a la historia como la Mandataria que le entregó dos veces consecutivas el Gobierno a la centroderecha. Y eso, para una figura de izquierda recalcitrante como ella, será un estigma que la marcará a fuego. Además, cargará con la mochila de haber liderado la administración con los peores resultados desde el retorno a la democracia, y con haber pulverizado en cuatro años el bloque político que le sirvió de plataforma para postular por segunda vez a la Presidencia. Pero pese a todo eso, Bachelet continúa ejerciendo el cargo de manera kafkiana.

Ha sido tan nefasto el actual Gobierno, que como en ninguna otra elección realizada desde 1990, su apoyo al postulante presidencial de la Nueva Mayoría representará un lastre que probablemente le pondrá la lápida a esa candidatura. Quizás por eso La Moneda termine optando en esta pasada por mostrarse neutra, aprovechando que el conglomerado enfrenta dividido los comicios.

Como sea, recomponer este desastre será un desafío tanto más grande que el que enfrentó Sebastián Piñera tras la catástrofe natural de 2010. Las demandas desmedidas, los ofertones populistas, las políticas mal diseñadas (y peor implementadas), y la intransigencia ideológica han sido un remezón cuyo costo lo tendremos que pagar durante años. Enmendar el rumbo será posible en la medida que los chilenos demostremos en las urnas tener la sensatez y la voluntad para reencaminar a Chile por la senda del crecimiento y el desarrollo.

 

Amnesia siniestra: OLAS, La Habana, 1967

Por Roberto Ampuero Espinoza 

Los partidos políticos se definen por lo que dicen y hacen, pero también por lo que callan. Ocurre en la izquierda, el centro y la derecha. Pese a esto, no deja de llamar la atención el silencio que guarda la izquierda criolla frente a una fecha clave para ella, y de efectos trágicos para Chile.

Se trata del medio siglo de la Primera Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), clausurada en agosto de 1967, en La Habana. Como hoy el Foro de Sao Paulo, OLAS articulaba entonces a partidos y movimientos de la izquierda continental en torno a los intereses del castrismo.

La Conferencia fue iniciativa del Máximo Líder. Salvador Allende, entonces presidente del Senado, representó a Chile, lo que asombra por el carácter de OLAS. Esta consideraba que la lucha armada era la única vía para tomar el poder, construir el socialismo y lograr la «segunda independencia» del continente.

Si bien al encuentro asistieron el Partido Comunista y el Socialista de Chile, años más tarde el MIR devino en el discípulo nacional predilecto de La Habana en materia de vía armada. Según OLAS (faltaban tres años para que Allende entrase a La Moneda), la opresión y la miseria en el continente «determinan y exige que se desate y desarrolle la violencia revolucionaria en respuesta a la violencia reaccionaria», y «hace de la guerrilla la fundamental expresión de la lucha armada, la escuela más formidable de revolucionarios y su vanguardia indiscutible».

OLAS sostuvo en Cuba que «la lucha revolucionaria armada constituye la línea fundamental de la Revolución en América Latina», «que todas las demás formas de lucha deben servir y no retrasar el desarrollo de la línea fundamental que es la lucha armada», y «que aquellos países en que esta tarea no está planteada de modo inmediato, de todas formas han de considerarla como una perspectiva inevitable en el desarrollo de la lucha revolucionaria en su país».

En rigor, fue una opción descabellada para Chile y otras democracias de la región, que sufrieron los efectos del radicalismo utópico o de guerrillas rurales o urbanas, que a su vez desataron espirales de violencia, desestabilizaron a repúblicas y condujeron a dictaduras. Inaudito que participara en OLAS un senador chileno. Si uno se propone identificar la raíz última de esa izquierda que, obnubilada por modelos inviables, etiquetó de «formal» nuestras democracias de entonces, las despreció y estuvo dispuesta a arrojarla por la borda, la halla en OLAS.

Pocas semanas después de la cumbre, murió Ernesto Guevara en su aventura boliviana. Había triunfado con Castro en 1959, pero fracasado en África. Febril hasta su ejecución, el «Che» aspiró a crear varios Vietnam en el continente para proteger al castrismo e imponer el socialismo. En rigor, el apoyo a OLAS de partidos comunistas latinoamericanos, financiados por la Unión Soviética, no duró mucho, puesto que Moscú rechazaba la vía armada, pues era incapaz de mantener una segunda Cuba en el hemisferio e intentaba comerciar con Occidente.

Y si bien a comienzos de los setenta Cuba termina plegándose a la Unión Soviética y distanciándose retóricamente de la vía armada, adiestrará durante decenios a guerrillas. De ahí nace parte del doble estándar de la izquierda: creer en «todas» las formas de lucha, aprovechar la democracia representativa,
aunque la desprecian, y condenar dictaduras pardas pero justificar las rojas. Además, OLAS divide a la izquierda criolla entre el MIR y sectores socialistas (pro Fidel Castro y vía armada), por un lado, y el PC (pro soviético y vía política), por otro, y lleva a los primeros a ver a los otros como reformistas. La división entre quienes propugnaban bajo la Unidad Popular la vía armada y quienes la política, también debilitará a Allende.

Si bien la historia no se repite en forma idéntica, la aparición hoy del Frente Amplio a la izquierda de la Nueva Mayoría recuerda en cierta medida el período de OLAS: los sectores ubicados a la izquierda de la UP también eran más radicales e ideológicos, provenían principalmente de la élite social y estudiantil, y consideraban a sus adversarios reformistas y cooptados por el sistema. La izquierda chilena debe reflexionar hoy sobre OLAS, etapa en la cual descalificó a nuestra democracia, se consideró dueña de una verdad revelada, se imaginó moralmente superior a sus adversarios y postuló modelos fracasados. Eso le trajo a Chile polarización extrema, destrucción y mucho dolor.

 

PUNTA PEUCO Y COLINA 1

Por Gabriel Alliende Figueroa

Se decía en tiempos pasados republicanos, que el presidente de Chile era para toda la ciudadanía, lo confirmó el Presidente Aylwin cuando asumió y le habló a los chilenos en el estadio nacional, buscando la unidad de civiles y militares.
Los primeros procesos partieron con el inicio de la democracia tradicional, se hablaba del desfile militar por los tribunales, el ministro Cumplido hizo su macabra labor.
Quienes hoy se encuentran en Punta Peuco o en Colina, eran subalternos en la época, regidos por reglamentos y un código de justicia militar, esa doctrina está establecida en el DFL- 1, con rango constitucional. En los procesos esa doctrina que rige el día a día de las FF.AA., no ha sido considerada en los procesos. Constituyendo en la actualidad un grave riesgo para la seguridad nacional, los subalternos podrán cuestionar órdenes, el precedente ya está establecido y ratificado por los Tribunales de la República.

Para quienes no conocen la esencia de las1 FFAA, el objetivo que las mueve, es el mando, batallón, regimiento, destacamento, brigada, división, buques, submarinos, grupos, alas, transportes. Hoy muchos están buscando no ejercer el mando, por las facilidades 1para meterse en investigaciones sumarias y/o procesos. La situación en las FFAA podría ser severa en el futuro, un paracaidista que no quiere saltar de un avión, o un marino que no quiere ir al control de las 200 millas, un piloto que se niega a pilotar, un artillero que no quiere disparar por la posibilidad de perder parte de la audición. Para que decir del personal de guardia que debe permanecer 24 horas seguidas. Las órdenes son para ser cumplidas, se debe confiar en el criterio del mando que las imparte…hoy será más difícil cuando un comandante diga «síganme».

La ciudadanía debe tener claridad, que a partir de septiembre de 1973, se buscó detener a guerrilleros, terroristas, infiltrados, a los poseedores de armas clandestinas, a los subversivos y sediciosos, a los asesinos, a los tenedores de barretines con armas, a los perpetradores de atentados con resultados de muertes, a los que atentaban contra los servicios de utilidad pública, torres de alta tensión. Quienes combatieron a esas personas, hoy ya no están entre nosotros, seguro en otras dimensiones, pero quedaron los «subalternos».
La situación de crisis del frente interno se prestó para muchas vendettas, sicarios enviados a matar a algunos «molestosos», otros solucionaron sus romances, deudas impagas, vieron la oportunidad y la aprovecharon, así aparecían muertos en las orillas de los caminos, o tirados a los ríos, riñas por herencias, familiares que era preciso que desaparecieran, hubo mucho de eso, así nos lo contaban los oficiales de investigaciones.

La iglesia católica, no preguntó a quién ayudaba, sacó a centenares del país, que se dicen “desaparecidos”. ¿Cómo lo hizo?¿ por donde salió esa gente?, porqué la iglesia guarda silencio sobre esos temas? Porqué no hace aparecer la verdad de los archivos del Cardenal Silva.
Las FF.AA. le devolvieron a Chile la paz y la tranquilidad, desarrollaron al país, crearon una nueva institucionalidad, todas las cifras subieron, la escolaridad promedio nacional, las nuevas universidades para todos, el desarrollo vial, el inicio del metro. ¿Alguien en contraposición, conoce las cifras macro del gobierno de Salvador Allende? Las regiones prosperaron, se trató de unir a Chile con la carretera austral, Aylwin se encontró con un país muy distinto, un país que tenía todas las condiciones para ser líder en la américa latina. Los militares dieron el ejemplo, solo sus sueldos de soldados, ninguno recibía sueldos del cargo político que representaba. Así Intendentes y gobernadores, subsecretarios y ministros que paulatinamente fueron entregando sus cargos a civiles con competencias en sus áreas.

Los soldados, marinos, aviadores, carabineros y detectives no salieron a matar, salieron a proteger a la población. La guerra fría penetró fuerte en Cuba, Bolivia, Nicaragua, El Salvador y Honduras, en Colombia hasta el día de hoy. La primavera de Chile llegó de la mano de un soldado.
¿Sabe alguien cuantos procesos siguen abiertos?, son miles, cuantos ex uniformados están próximos a ingresar a Colina.
La campaña sobre las violaciones a los derechos humanos, hoy todos la creen. Nuestros superiores siempre nos informaron que se combatía al extremismo, al MIR y VOP y a los grupos violentistas extranjeros. ¿Qué sucedió con esos cubanos, bolivianos, argentinos y uruguayos, nicaragüenses y hondureños? Con algunos de ellos me topé en Líbano el año 1980, ellos trabajando para la OLP.

¿Qué se quiere demostrar con Punta Peuco? yo cada vez que asisto, vuelvo enfermo, espacios reducidos, baños comunes, rejas de 10 metros de alto, un largo pasillo con 4 rejas de acero. Los que están en Punta Peuco y en Colina no son delincuentes ni asesinos, son profesionales que trabajaron duro por Chile durante casi 17 años.
La historia debe ser escrita con la verdad militar, yo me ofrezco para participar en su elaboración. Los soldados no saben ser desleales, tampoco son amigos de las mentiras, cada hombre sabe lo que le corresponde a su nivel, los pactos del silencio no existen, ¿pactos con jefes ya fallecidos?, que se pretende, solo piensen que el actual comandante en jefe del ejército estaba en el colegio para 1973.
Señora, antes de entregar su último mandato presidencial, sea prudente, juiciosa, sea chilena, actúe con mesura y seriedad, el tino la ciudadanía lo aplaude, la cordura para ejercer el poder, es una grandeza. No deje a un país dividido, cierre de una vez por todas la transición, ejerza su autoridad en forma virtuosa. Hoy Sra. los más desvalidos son los militares, marinos, aviadores, carabineros y detectives retirados, ellos están sujetos a los poderes del estado. Libere a los subalternos de 1973, cabos y sargentos, subtenientes y tenientes. Ojalá alguien le haga llegar a la Sra. Presidente estas palabras.

Esquizofrenia política…

Por Cristián Labbé Galilea

La proximidad al mes de septiembre, el término del Gobierno de la Bachelet y las elecciones de noviembre, nos están revelando una trayectoria de la política nacional muy poco halagüeña y más que nada amenazadora. Lo habíamos anunciado, pero creo que la realidad ha superado todo lo razonable… ¡con quien he conversado me confiesa estar “épaté”!

Sospechábamos que en estos días seríamos testigos de acciones destinadas a “manosear” la contingencia con el propósito de tergiversar, en forma definitiva, la historia de lo ocurrido en nuestro país en el último medio siglo. ¡Oh sorpresa… nos quedamos cortos!

Ante la contingencia política, económica, y social que vive el país, y ante la evidencia de que la posibilidad de volver a ser gobierno en noviembre es nula, se ha desatado un delirio político oficialista que ha despertado en la Presidente Bachelet la intención de dar un “tiro de gracia” a la reconciliación y a la concordia entre los chilenos.

Haciendo caso omiso de un rechazo superior al 70%, Bachelet no se contiene y las emprende contra la convivencia nacional y la paz social.

Esta actitud de la mandatario me recuerda al protagonista de “Matar un elefante” (Shooting an Elephant), ensayo escrito -1936- por George Orwell donde el protagonista, incitado por unos pocos, decide desafiar a un inocente paquidermo… al que mata debido a las expectativas que había generado en los lugareños, acto que justifica diciendo: “si no lo hago la gente se reiría de mí” (…) “no soy más que un absurdo títere manipulado, una y otra vez, por la voluntad de los que tengo detrás de mí…”. El personaje reconoce culposamente “…la gente me despreciaba (pero) esta ha sido la única vez que me he sentido suficientemente importante…“ (sic). (Cualquier similitud es…)

La referencia anterior nos confirma que estamos frente a autoridades que muestran síntomas de una vida mental averiada y para quienes… odiar y ejercer su enorme capacidad de antagonismo -sea contra quien sea y por el motivo que sea- se ha convertido en su “leitmotiv”.

A todas luces asistimos a un proceso de omisión y negación del pasado reciente lo que sin duda condiciona negativamente el futuro político hacia el cual debiéramos proyectarnos. La iniquidad y el olvido del pasado, así como la tergiversación de la historia, producen un contexto desfigurado, ilícito e ilegítimo que, sumado a un “oscurantismo general”, constituyen el mayor peligro que acecha a nuestra sociedad.

El anuncio de que se cerraría el Penal Punta Peuco; el revivir la idea de que al Presidente Frei Montalva lo asesinó su propio amigo y médico -el doctor Silva-, así como todas las arremetidas comunicacionales que se han iniciado contra los militares, no son más que un pálido reflejo de la demencia que ha atacado al conglomerado gobernante y que amenaza peligrosamente la convivencia nacional.

Por último, concluirá conmigo mi cuerdo lector que las “últimas maniobras” de la Moneda dan cuenta del desequilibrio mental de quienes están en el gobierno y de la propia presidente Bachelet, manifiesto en la percepción distorsionada que tienen de la realidad; en la pérdida del autocontrol y en la reiteración de comportamientos incoherentes…, conductas propias solo de una “esquizofrenia política” tan grande que tal vez no nos dé tiempo ni siquiera para que… ¡Dios nos pille confesados!

Moro viejo no fue nunca buen cristiano

Por Cristián Labbé Galilea

En estos días no es fácil fraguar algunas ideas… sin caer en el expediente fácil de la crítica generalizada, y en la visión negativa sobre lo que sucede en nuestro país. Cómo no, sí las “malas” noticias copan los informativos y las páginas de los diarios; la bronca entre los personajes públicos es brutal; todo el mundo se queja; nos inundan los “llantos” de dirigentes políticos, sectoriales y gremiales; en la calle la gente anda intolerante y odiosa; para que seguir… si todos lo vivimos.
Lo peor es que es una realidad indesmentible… ¡las cosas no andan bien por ningún lado!
Sin embargo, me resisto -esta semana al menos- a sumarme a las condenas y a las protestas. Estamos en un año de elecciones y es ahora cuando debemos pensar positivo y asumir que podemos cambiar esta tendencia negativa por una positiva: de unidad, de paz ciudadana, de crecimiento económico y social… Es decir, recobrar el clima de libertad, respeto y tolerancia.
Mientras pensaba en cómo expresar en pocas líneas este “cambio copernicano” de actitud, me acorde que alguna vez en mi juventud había leído la historia de un “viejo” que enfrentaba su destino con fuerza y confianza, conjugando siempre la cordura, la coherencia y la consecuencia con el respeto a sí mismo y a los demás. Objetivo que el protagonista logra siguiendo una conducta que articula el rechazo al caos con una vida sencilla y llena de fe en el ser humano.

Ese veterano –Santiago- es el personaje principal de la novela de Ernest Hemingway “El viejo y el mar” (The old man and the sea, 1950). Se trata de una apología sobre un viejo pescador que no se cansa de luchar contra todo tipo de vicisitudes y adversidades. Lo hace sin desmayo, como si con cada obstáculo creciera y surgieran nuevos recursos para afrontar la traba siguiente. Él Sabe que “el mundo está lleno de depredadores”, pero eso no lo convierte en un ser pesimista, muy por el contrario, nunca pierde su fe en la victoria.
En su relato el escritor norteamericano nos muestra como ese viejo pescador, manteniendo sus convicciones y dignidad, su ilusión y su grandeza, logra -a pesar de toda la adversidad-, salvarse y “abrir la luz de nuevos soles”. Santiago, -viejo pescador- es ese tipo de personas a las que se puede “echar abajo” pero no derrotar.

“El viejo y el mar” nos enseña cómo debemos actuar en la búsqueda de nuestros sueños y metas, cómo debemos tener fe en nosotros mismos y cómo no debemos desfallecer ante los desafíos, por difíciles que parezcan.
En la realidad de nuestra contingencia, seducidos por las encuestas, hay quienes con moderado optimismo y con poco entusiasmo respaldan “el mal menor”; otros creen que inclinarse por una alternativa diferente –en primera vuelta- no sirve, porque en ello hay riesgo… y estamos los optimistas, los que creemos que: ¡sí se puede!
Inspirados en el “el viejo y el mar” debemos seguir nuestros ideales, por convicción y doctrina, porque al final… ¡algo bueno se ha de lograr! En ningún caso, debemos dejarnos arrastrar por la “teoría del mal menor”. Bien sabido es que… “moro viejo no fue nunca buen cristiano”, ¡al moro ya lo conocemos!

Punta Peuco y las próximas elecciones

por Fernando Thauby García

La pequeñez de algunos estrategas políticos de la Nueva Mayoría –de lo que queda de ella- está superándose a si misma.

En pasadas elecciones vimos temas nacionales divisivos que fueron levantados con el exclusivo propósito de exacerbar los conflictos entre sus oponentes, sin importar el daño que hicieran a la sociedad.

Últimamente hemos visto campañas mentirosas promovidas a través de canales de televisión que sobreviven gracias al avisaje fiscal; la del “resort” de Punta Peuco, en que el periodista que agitaba el tema ni siquiera había concurrido una vez al lugar y se limitaba a recalentar el mismo guiso que repite la prensa de oficina; otra, y una de las mas obscenas, la de las “pensiones millonarias” de las Fuerzas Armadas, en que presentan el 1,2% de las pensiones mas altas de ellas como si fueran lo que ganan todos, que el gobierno usa para escandalizar a la opinión pública y potenciar la “reforma de las pensiones” que se enviará al congreso la primera semana de agosto.

Mientras más se hunde el gobierno y más aparente es su desnudez y fracaso, más se acentúa el esfuerzo de sus líderes por “agudizar las contradicciones” entre los chilenos. Entrado el pánico, vuelven las viejas estrategias marxistas.

Todo por unos votitos más. Todo por conservar el poder a como dé lugar. Todo por que “la derecha” no gane.

La última campaña es la amenaza de enviar a los presos políticos militares a la cárcel común. El mundo político de la izquierda, después de haber aceptado que irían a un recinto especial, ahora desconocen, una vez más, lo prometido a los militares. A los militares les han mentido con tal frecuencia e intensidad que a los políticos ya se les ha hecho un hábito, un mal hábito, un vicio.

Años de abusos de poder político, de prevaricación judicial y de prepotencia mediática; de amenazas e injurias que no pueden ser respondidas y la total ausencia de liderazgo ministerial han empujado a los militares retirados a ingresar a un mundo que repudian, la política. La Multigremial de las FFAA, Carabineros e Investigaciones en Retiro (Multigremial Facir) es su respuesta y la prueba de que se hizo necesario instalar un nuevo actor en la lucha por la dignidad militar.

Ante una sociedad que las estima, aprecia y honra, han faltado gobiernos que respalden y cuiden a las FFAA de Chile; el regreso de sus enemigos sociológicos de izquierda y la cobardía e impotencia de la derecha, han creado una situación de abuso y prepotencia de la cual todos nos arrepentiremos.

Con todas las diferencias que los miembros de las FFAA tienen con el ex Presidente Lagos, particularmente los que están en retiro y vivieron la Unidad Popular y la ofensiva comunista de la Rebelión Popular de Masas desde 1984, su solitaria perspectiva de estadista es un duro contraste con los mandatarios que lo precedieron y con los que lo siguieron.

Por otro lado, el cargo de Ministro de Defensa, cuoteado y usado como caja pagadora, pasto de maniobras electorales, al frente de un Ministerio con centenares de funcionarios carentes de toda calificación que vaya mas allá del carnet del partido o la relación familiar con algún individuo bien ubicado en la jerarquía partidista gubernamental, ha sido incapaz de cumplir su función dejando a la defensa entregada a su suerte, con subsecretarios expertos en ideologías y seminarios, sin capacidad técnica y sin condiciones personales para ejercer sus cargos.

Un ministro–espectador y crítico externo de lo que pasa; el amiguismo y el compadrazgo como criterio de selección de algunos mandos militares y el brutal desconocimiento de cómo hacer, implementar y evaluar una política pública ha dejado acumularse problemas, obsolescencias, fallas estructurales y orgánicas sin resolver oportuna y adecuadamente que han derivado en graves y muy feas malversaciones y abusos en algunas instancias militares, casos que se repiten sin que el gran responsable, el Ministro, de la cara y tome las medidas correctivas y punitivas del caso.

La Multigremial Facir es la reacción de legítima defensa propia, triste pero necesaria. Conozco a varios de sus miembros, son personas inteligentes y dedicadas, estudiosas y realistas, muchos chilenos se sorprenderán cuando incrementen su visibilidad política y social.

En Chile no hubo ni habrá “carapintadas”; no se conformarán carteles narco militares como el de “Los Soles” que administran la droga en Venezuela; Diosdados Cabellos o Carlos Prats; ni traidores cooptados como Milani de Argentina; hay y seguirá habiendo acción legal y abierta, es decir sólida y duradera, por lo que la creación de esta organización gremial importa un cambio cualitativo muy difícil de revertir, el genio salió de la botella.

La movida actual de “agitar” el tema Punta Peuco apunta a exacerbar las diferencias entre el candidato Piñera y los militares en retiro.

Por favor, aprendan y respeten: no basta agitar un trapo rojo para que los militares embistan ciegamente.

Es efectivo que existen profundas diferencias políticas y valóricas entre el candidato y los militares, también existe la dolorosa herida de la puñalada inolvidable, pero muy pocos militares (R) votarían por la izquierda solo para repudiarlo y tampoco le harían el juego que intenta la Nueva Minoría. Por lo demás, hay otra opción: Kast.

Todo lo que la mayoría de los militares quieren es respeto, mando serio y competente, políticas públicas –defensa en este caso- eficaces y liderazgo real y efectivo.

Los militares de todo el mundo prefieren un comandante serio y exigente a uno que presume de buen amigo y compadre.

Preocúpense de sus propios votantes y no traten de introducir cuñas donde no hay espacio. Recuerden que quien siembra vientos cosecha tempestades.

Cuando se escucha música de violines, los militares sobran; cuando las multitudes corren por las calles, todos quisieran que fueran más numerosos.

 

¿Pueden aprender los venezolanos de nuestra historia?

Roberto Ampuero Espinoza

Por fin emergen señales en sectores de la izquierda chilena de que ella no seguirá respaldando o tolerando al régimen dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela. ¿Razones para esto, apenas dos semanas después de haber apoyado, como integrantes del Foro de Sao Paulo, al líder chavista? Son varias. Una es que esa posición ya es francamente insostenible desde el punto de vista ético. El mundo entero, salvo regímenes de dudoso carácter democrático, expresa su repudio a Maduro y su golpe de Estado contra la oposición venezolana, ampliamente mayoritaria. Mantienen fidelidad a Caracas la dictadura de Raúl Castro, el Gobierno de Evo Morales y el Partido Comunista de Chile, así como otros grupos de escasa sensibilidad democrática.
También la política chilena juega un rol en este giro. Alejandro Guillier entendió que si aspira a entenderse con Carolina Goic y la DC, el apoyo a Maduro es una piedra en el zapato, al igual que lo es para la DC un pacto o alianza con el MAS y la IC. Al separarse de Maduro, Guillier abre una puerta hacia Goic, aunque tensa las relaciones con su partido más fiel, el PC. Habrá que observar cómo condena su portavoz, la diputada comunista Karol Cariola, al régimen madurista, que su partido defiende.

El incipiente giro del Frente Amplio ante a Maduro también tiene un ingrediente de política nacional. En su breve historia, el Frente ya aparece vinculado a un régimen que durante las protestas ciudadanas ha cobrado la vida de un centenar de personas. Tampoco se ha manifestado con claridad frente al castrismo ni a otros regímenes “socialistas del siglo XXI”. En este ámbito, la nueva izquierda guarda un parentesco lamentable con la vieja izquierda, y le tomará años libarse del abrazo con líderes autoritarios o dictatoriales. Precisamente debido a su apoyo a las dictaduras rojas, la vieja izquierda perdió hace años la superioridad moral que tuvo frente a la derecha. Lo concreto en el Chile actual es que sólo la izquierda respalda, tolera o calla frente a dictaduras existentes. Hoy la derecha no abraza dictadura alguna en ejercicio.
Un repentino descolgarse de Maduro implica, sin embargo, tensar los vínculos con La Habana, el PC chileno y el núcleo más duro y retardatario de la izquierda. El cambio tendrá sus costos, profundizará ciertas brechas y traerá turbulencias en la Nueva Mayoría y el Frente Amplio, pero a la vez le permitirá a Goic intentar cosechar votos en el centro político, maniobra difícil, toda vez que una DC aliada al MAS y la IC no le permite proyectar la imagen de centrista y ética.
Por lo general, los temas de política internacional no inciden en las elecciones de los países. Sin embargo, la visión crítica de la gran mayoría de los chilenos sobre Maduro, la repulsa mundial y la presencia de venezolanos en Chile han convertido el drama de ese país en un tema local.

Como si fuera poco, ningún otro país comienza a parecerse tanto al Chile bajo la Unidad Popular como la Venezuela del Socialismo Siglo XXI: el desabastecimiento extremo de alimentos, la polarización política, el peligro de guerra civil, la injerencia cubana, la competencia de potencias mundiales por sacar ventajas de la crisis, y la creciente convicción internacional de que la solución irá acompañada, por desgracia, del uso de la fuerza, sea de izquierda o derecha. Todo eso nos hace recordar el Chile de Allende.
En esos años a la DC le ocurrió lo mismo que ahora: bajo Allende, se alió a la derecha y la centroderecha para condenar al Gobierno socialista, mientras la izquierda de la Unidad Popular y el MIR se atrincheraban detrás de él. Para muchos, el quiebre violento en Chile se veía venir. El país era, en agosto de 1973, un Titanic que navegaba haca su tragedia. En cierta forma, Venezuela es un espejo del Chile de antes del 11 de septiembre de 1973, aunque es justo destacar que Allende respetó el orden institucional, pese a que ratos operó en una zona gris que contribuyó a agudizar el conflicto nacional.

Tal vez en los próximos meses la derecha, la centroderecha, los liberales, los DC, partidos de izquierda dentro y fuera de la Nueva Mayoría, terminen haciendo causa común contra el Socialismo Siglo XXI de Maduro y respaldando a las fuerzas que exigen diálogo, cordura, elecciones libres y el regreso a la democracia. Si esto llega a ocurrir, será una prueba de que los chilenos hemos aprendido de los decenios 1970 y 1980.
Si los venezolanos de todo color político extraen lecciones de nuestro propio drama entre 1970 y 1990 tal vez puedan dejar de ser lo que hoy parecen: un Titanic navegando en la oscuridad hacia la tragedia.

En Til Til lo mataron

por Iván Rojas Bravo

Cada comuna debería tener la obligación de hacerse cargo de su propia basura; y sus vecinos deberían pagar por ello (de hecho se hace, en parte). Una comuna de mayores recursos, una comuna ubicada en el centro de la ciudad o una comuna que simplemente no tiene espacio físico para un vertedero o los terrenos disponibles son muy caros (costo alternativo), debería pagar a una comuna más pobre o a una comuna con terrenos disponibles o con bajo costo alternativo, todos los costos que correspondan.

Es entendible la indignación de los tiltilanos por la reciente decisión del comité de ministros que acordó unánimemente dar luz verde al Centro Integral de Gestión de Residuos Industriales (Cigri) en su comuna. Al final del día nadie quiere que le metan basura en su patio trasero, menos si es ajena.
¿Se indigna usted cuando un perro deja un aromático recuerdo en su jardín?
Si bien se ha señalado, por parte del ministro de Medio Ambiente, que “este proyecto se hace cargo de sus impactos ambientales, los mide, los mitiga y los compensa”, la pregunta que surge es ¿por qué Til Til y no Las Condes, Paine, Colina o Lo Barnechea? ¿Por qué a Til Til lo cagaron?

Ninguna comuna desea tener un vertedero, sin embargo, genera basura. Lo “ideal” sería que el vertedero quedara fuera de su comuna, pero no tan lejos, dados los costos de recolección y transporte de la basura, por un lado, y el ahorro de los costos de tener un vertedero, por otro. La localización de un vertedero, entonces, supone una “negociación” entre los municipios, donde no está claro que todos tienen igualdad de poder.
Como una mesa de ese tipo daría pie a una discusión bizantina, se entiende, se supone o se espera que la decisión de la cantidad de vertederos y su localización la tome un organismo central, teniendo en cuenta a lo menos los siguientes tres puntos:
1. Cantidad generada de basura (¿1 kg al día per cápita?), tipo de basura y perspectivas de acuerdo al nivel de desarrollo del país, tecnologías de tratamiento de residuos y cambios de hábitos.
2. Costos de recolección, transporte y tratamiento de la basura.
3. Costos monetarios y no monetarios que produce un vertedero en la población.  

Cada comuna debería tener la obligación de hacerse cargo de su propia basura; y sus vecinos deberían pagar por ello (de echo se hace, en parte). Una comuna de mayores recursos, una comuna ubicada en el centro de la ciudad o una comuna que simplemente no tiene espacio físico para un vertedero o los terrenos disponibles son muy caros (costo alternativo), debería pagar a una comuna más pobre o a una comuna con terrenos disponibles o con bajo costo alternativo, todos los costos que correspondan.
Está claro que la basura es un mal, una externalidad negativa de las ciudades. Pero, teniendo en cuenta las premisas anteriores, por lo menos se garantiza que el manejo de este mal no sea tan discrecional. Se echa de menos una discusión en esta línea.

Declaración judicial de exministra Javiera Blanco

Editorial diario La Tercera 8 de Agosto de 2017
Hace algunos días se dio a conocer la declaración que la exministra de Justicia Javiera Blanco prestó como testigo en el marco de la investigación que el Ministerio Público abrió por la muerte de Lissette Villa, una niña de 13 años fallecida en abril de este año en trágicas circunstancias mientras se encontraba en un hogar del Servicio Nacional de Menores (Sename), dependiente del Estado. Sus dichos permiten entender mejor por qué el Sename ha fracasado estrepitosamente en su misión.
Es llamativo que la exministra señalara que se “enteró por la prensa” de que en la muerte de Lisette podrían haber incidido actuaciones de los propios funcionarios del Sename -tal como estableció un informe de la PDI-, lo que sugiere que inicialmente no había mayor celo por parte del Ministerio para aclarar las circunstancias en que se produjo este deceso. Blanco también indicó que desaprobó las declaraciones que dio la ex directora del Sename para explicar esta muerte -habló de que la menor sufrió una “descompensación”-, asegurando que pasó a llevar instrucciones precisas que la cartera impartió en materia comunicacional. Aun así, no se tomaron medidas disciplinarias.
Las declaraciones de Blanco también dan luces acerca de que el Sename no tenía claridad del número de menores fallecidos, pues tal como reconoció, se contabilizaban como “egresos”, lo que reafirma la desprolijidad e indiferencia con que se abordaba el tema de los menores, un problema que continúa sin mayor urgencia en la política gubernamental.