«Tonto útil» o «Lo primero es lo primero»

Por Cristián Labbé Galilea
Caminaba abstraído por la costanera de una austral ciudad cuando fui abordado por un antiguo discípulo quien me saludo muy afable, luego de los “cumplidos” de rigor… se dejó caer con la típica muletilla… ¿Y, cómo ve la cosa profe? La respuesta fue igual de especifica… ¡ahí, todo bien, nada especial, luchando, pasó el dieciocho, se nos viene la pascua y, se acabó el año…!
No era lo que él esperaba de su maestro por lo que fue directo al grano… “En las presidenciales seguro que hay segunda vuelta… ¿Quién cree usted que conviene más para el sector, Guillier o la Sánchez?”
Sin darme tiempo para responder agregó… “lo importante es la diferencia de votos para “sellar” el balotaje… nos guste o no, vamos a tener que votar por el candidato de Chilevamos”.
Habiendo escuchado “tan sólidos argumentos” pude comprobar que en la actualidad las emociones superan a la razón y al buen juicio –algo típico de la posverdad-. Me pregunté antes de responder ¿puede la avidez por ganar ser tan fuerte que nos haga renunciar a nuestros principios, valores y creencias?… ¡estaba a la vista que sí!
“Uno tiene que actuar conforme a sus convicciones, a sus vivencias, a lo que cree que es mejor para el futuro, para el país, la sociedad…”
iba viento en popa cuando fui interrumpido abruptamente… “Profe, por ese camino se puede perder el voto, tenemos que hacer todo para sumar, no están los tiempos para gustitos personales…”
Era escuchar a los secuaces del candidato de Chilevamos… su teoría del voto útil, su descalificación a lo que ellos llaman “candidaturas testimoniales” y otras patrañas. No me pude contener… ¿o sea, según tu teoría en el juicio de Pilatos habrías votado por Barrabas para no perder el voto? Sin dar tiempo a una interrupción agregue: “eso no es voto útil, eso es… ser tonto útil, lo que es muy diferente”.
Después de una larga conversación donde mi contertulio se declaró “cómplice pasivo”, parte de la familia militar (sobrino), contrario al aborto y otras definiciones por el estilo, terminó estando de acuerdo conmigo en que uno siempre tiene que estar del lado que cree y no traicionar las ideas que profesa… por seductores que suenen los “cantos de sirenas”.
Como una forma de no dar pábulo a una interpretación errada de nuestra conversación señale… “Si a los jóvenes les estamos enseñando que sean honestos, que no traicionen sus creencias; a nuestros políticos que sean honorables y honrados;  a nuestros emprendedores que concilien las utilidades con la ética; a los jueces que actúen en todo momento con imparcialidad y simetría jurídica; a nuestra sociedad que miremos hacia el futuro y que construyamos un clima de paz y concordia… no podemos caer en la categoría de “tontos útiles” porque además, sin darnos cuenta, volveríamos a ser víctimas de la utilidad de unos y la tontería de otros…”
Al despedirnos concluimos… la primera vuelta, es la primera vuelta  (sic) y no hay encuesta ni oráculo que nos haga transar nuestros principios… pierden el tiempo quienes nos quieren aproximar con “baratos caramelos…” Como dice el carpintero… ¡lo primero es lo primero…! (La segunda vuelta, es otra elección, veremos qué hacer en esa ocasión)

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