La causalidad, el contexto, la justicia, el perdón

Por Roberto Hernández Maturana

Hablaremos hoy de 4 aspectos a los que permanentemente nos vemos enfrentados como seres humanos; ellos están presentes en todos los actos de nuestra vida, desde los mas sencillos a los mas complejos, incluso escapando de nuestra individualidad, afectándonos también como sociedad. Pero no hablaremos hoy de hechos comunes,  de meros actos delincuenciales, sino de los hechos trágicos vividos en 1973, que marcaron nuestra historia y que vivió una generación de chilenos, pero de la que hoy se hace cargos sólo a quienes integraron las Fuerzas Armadas y de Orden, y que en la época eran jóvenes de entre 18 y 25 años que en su totalidad cumplían órdenes, desempeñando cargos subalternos los que nos hemos negado a considerar, impidiendonos reencontrarnos como sociedad.

La Causalidad

El principio de causalidad es un principio clásico de la filosofía y la ciencia, que afirma que todo evento tiene una causa.

Las cosas no ocurren de manera aislada, sino que unas están ligadas a otras en un proceso de interacción. Unas cosas suceden a otras, y con frecuencia en el mismo orden. A los primeros sucesos en una relación los llamamos causas, y a los segundos efectos. ​

Conocer la causalidad es la mejor forma de entender y explicar, es conocer el origen de los hechos, porque por un lado podemos prevenir y por otro controlar los efectos. En definitiva, dominar los sucesos naturales.

Las causas de los hechos por los que hoy se condena y persigue a viejos militares no alcanzarían a ser descritas en este artículo, pero escuetamente podemos decir que ellas se originaron muchos años ante de 1973; ya a principios del siglo XX se desarrolló el germen del conflicto cuando las justas demandas sociales se vieron empujadas por ideologías foráneas que se exacerbaron en un contexto de guerra fría entre las dos grandes potencias de Entonces, los EE.UU. y la Unión Soviética. Así llegó la violencia revolucionaria como método para alcanzar el poder y el uso paulatino de la fuerza del Estado para controlar esa violencia, los que sumados a un manejo irresponsable del gobierno y la oposición de entonces produjeron el quiebre que hoy conocemos transformado por una visión parcial de la historia.

Si podemos conocer las causas verdaderas, con un punto de vista imparcial, podremos entender mejor el Contexto…

El contexto

El contexto histórico es un conjunto de circunstancias en los que se produce el hecho que tiene historia ya sea lugar, tiempo, hechos relevantes, etc. También se refiere a aquellas circunstancias que rodean los sucesos históricos y los pensamientos de la gente al momento de presentarse ciertos hechos en determinada sociedad, de tal manera que influyeron para darse así en sus individuos y en dicha geografía. Tomar en cuenta el contexto histórico de un suceso pasado es importante pues permite a futuro, emitir un juicio menos limitado y que, aunque no posea veracidad total, al menos no deforme, minimice los hechos o maximice su valor en el tiempo.

Sería larga tarea querido lector describirle aquí el contexto…, algo hablamos de él en el punto anterior…, pero si Ud. quiere ser responsable consigo mismo, con sus hijos, sus nietos, su historia, le insto a investigar y buscar en todas las fuentes posibles, y no se quede solo con lo que le cuentan, con lo que leyó en un artículo, o en un solo libro, o lo que algún político le dice en la tele, o lo que vio o escuchó  en las noticias.

 La justicia

Del latín “iustitia”, que, a su vez, viene de ius —derecho— y significa en su acepción propia “lo justo, o lo que se ajusta”. De forma general podríamos definirla como: Distribuir los costos y los beneficios de la acción humana entre los miembros de la comunidad conforme a un criterio o escala de criterios. Es así como la noción de justicia tiene varias acepciones, dependiendo de a qué se ajusta esta distribución de costos y beneficios. Es decir, la justicia es un concepto referencial, se refiere a un conjunto y jerarquía de criterios que operan como supuesto de base. El problema en su definición es que no todos compartimos el mismo supuesto de base. Este supuesto puede referirse a un sinnúmero de criterios (la necesidad, la responsabilidad, la capacidad, el mérito, la jerarquía, etc.) pero en general este supuesto suele referirse tres grandes criterios:”

a la dignidad humana; al bien común o a la ley.

Si pensamos en la abstracción de los conceptos aquí mencionados, al tiempo transcurrido, a la deformación histórica de los hechos, a las consideraciones políticas que, aunque se niegue, si influye en los hombres que aplican la justicia, y a la muy difícil discriminación de aquellos hechos que sí fueron abusos, de aquellos que – mayoritariamente – no lo fueron, podemos decir que difícilmente la justicia será “justa”, especialmente cuando se aplica a más de 40 años de distancia sobre gente que no tenía responsabilidades de mando y basadas en acusaciones y testimonios débiles. Así encontramos hoy condenados que proclaman su inocencia, y  casos de militares absueltos en primera y/o segunda instancia, pero condenados finalmente por la Corte Suprema.

Quizás la retribución a las víctimas, más que la venganza, sea el mejor camino para alcanzar como sociedad el último aspecto…

El perdón

Es la acción por la que una persona disculpa a otro una acción considerada como ofensa, renunciando eventualmente a vengarse, o reclamar un justo castigo o restitución, optando por no tener en cuenta la ofensa en el futuro, de modo que las relaciones entre ofensor perdonado y ofendido perdonante no queden más o menos afectadas. El perdonante no «hace justicia» con su concesión del perdón, sino que renuncia a la justicia al renunciar a la venganza, o al justo castigo o compensación, en aras de intereses superiores. El perdón no debe confundirse con el olvido de la ofensa recibida. Tampoco perdona quien no se siente ofendido por lo que otras personas considerarían una ofensa. Tampoco perdona quien deja de sentirse ofendido tras las explicaciones del presunto ofensor que hacen ver la inexistencia originaria de ofensa alguna. El perdón es obviamente un beneficio para el perdonado, pero también sirve al perdonante y a la sociedad, pues contribuye a la paz y cohesión social y evita espirales de venganzas, motivo por el que religiones y diversas corrientes filosóficas lo recomiendan.

La historia del Chile reciente ha estado atravesada por estos cuatro conceptos a los que los chilenos hemos venido cerrando los ojos…, cerrándolos hasta que el tiempo haga su tarea, entregándole a la muerte sucesiva de sus protagonistas, el olvido que como sociedad hemos sido incapaces de enfrentar.

Es tiempo de ser valientes, quizás este 2018 sea el año de comenzar a ser capaces de cerrar nuestras heridas haciéndonos cargo de nuestra historia y no entregarle al tiempo la solución de nuestros dolores.

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