Una Verdad sin Pantalones

Por Cristián Labbé Galilea

Esta semana no ha sido fácil. Las tertulias se han centrado en la renuncia del Ministro de las Culturas, las reacciones del gobierno ante este “affaire”, y especialmente sobre, quiénes son los responsables de este “traspié no forzado”… Unos argumentan que fue desprolijidad del “segundo piso”, otros piensan que el propio Rojas debió haber intuido que la izquierda no lo iba a admitir en un “coto de caza” -la cultura- que, según ellos, es de su exclusiva propiedad.

Las críticas se centraron no solo sobre en la poca visión del gobierno en el nombramiento de un personaje tan controvertido -y en un área tan sensible-, sino que principalmente en la debilidad para mantener su decisión.

Críticas absolutamente válidas pero, para ser honestos… la situación resultaba insostenible. Los dichos del ex – ministro sobre el Museo de la Memoria -aun cuando fueran verdaderos- resultaban inaceptables para quienes han hecho del tema de los derechos humanos su “caballito de batalla”, y también para un gobierno que ha buscado todas las formas que le permitan desmarcarse de la historia.

La verdad es que el tema golpeó fuerte, la oposición, hasta ahora desarticulada, logró un punto no menor, fortalecido por las declaraciones oficiales que, alejadas de toda perspectiva estratégica, buscaron apartarse de los dichos de Rojas en cuanto a que el referido museo era un montaje… En ese contexto fueron lamentables las declaraciones del Ministro Larraín: “el museo es necesario para Chile y debe preservarse en su integridad” y las de la Subsecretaria que señalo: “el museo cumple a plenitud.”

Con todo lo reprochable que resultan las reacciones oficiales y los acontecimientos referidos, hay espacio para una mirada positiva: ¿Cuántos de  nuestros parroquianos conocían detalles del mal llamado museo de la memoria? ¿Cuántos de ellos sostenían que en nuestro país la izquierda es tolerante? ¿Cuántos sabían de los miles de millones que los contribuyentes entregan a esta falsedad histórica?  ¿Cuántos creían en que se puede disentir -sin costo- en materia política? ¿Cuantos creen que en el país existe libertad de expresión y de opinión?

La verdad es que este lamentable episodio, en el que se ha privilegiado la emoción por sobre la razón, le debería abrir los ojos a muchos de nuestros feligreses para que de una vez por todas dejen su candidez y reconozcan la intolerancia que campea en los sectores opositores al actual gobierno.

Por último, cabe preguntarse qué pasaría si, usando los mismos argumentos que “moros y cristianos” han esgrimido, en cuanto a que el referido museo sólo tiene que ver con un aspecto emocional y no histórico, un grupo de devotos parroquianos resolviera levantar una galería que resaltara las condiciones que debió enfrentar nuestro país en la década de los 60 – 70 y sobre la violencia que nos tuvo al borde de la guerra civil…

La  respuesta es muy simple… duraría “lo que dura la lombriz en el pico del pavo” porque, como sostenía Churchill: “la mentira puede darle la vuelta al mundo antes de que la verdad tenga la oportunidad de ponerse los pantalones”.

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.