¿De que justicia me habla?

Boletín informativo del Movimiento Nacional Sindicalista – MNS, No 133– 21 de abril 2019

El escándalo relacionado con los pormenores conocidos en relación a la suspensión de tres ministros de la Corte de Apelaciones de Rancagua ha estallado, aunque ya hay muchos tratando de bajarle el perfil. Lo que se ha sabido es gravísimo: se habla de prevaricación, nepotismo, enriquecimiento ilícito, magia negra, tráfico de influencias, drogas. El Ministerio Público no se escapa: un fiscal acusa a otro de obstrucción a la justicia y más. Al Fiscal Nacional, elegido en dudosas circunstancias (recordemos que se sospechaba que su designación acordada entre izquierda y derecha tenía como objetivo sancionar un “arreglín” para el caso Soquimich), ya no le cree nadie. La Corte Suprema rechazó, por un voto, iniciar el procedimiento de remoción de los jueces suspendidos, dejando una impresión de defensa corporativa, a pesar de explicitar sus razones. A menos que fructifiquen las maniobras para “echarle  tierra”, las ramificaciones y consecuencias pueden ser muy extensas, con el consiguiente daño para nuestras cacareadas “instituciones republicanas” y la reputación de “país menos corrupto de América Latina”.

Que el caso de los tres jueces de Rancagua sea sólo la punta del iceberg no nos extraña. Conocemos la prevaricación y las “ficciones jurídicas” desde hace años en los procesos a militares. La facilidad con que delincuentes con amplios prontuarios salen en libertad para reincidir hace temer que existan razones más allá de leyes poco eficaces.

Muchos dictámenes en la Araucanía hacen que la gente discuta si son dictados por temor o simpatía. Más sincero fue lo que dijo el ministro de Justicia: jueces de izquierda.

El estado de derecho está siendo minado por la corrupción del poder judicial, tolerada y eventualmente fomentada por los gobiernos del NO y facilitada por la ausencia de control externo. Por eso, Convergencia Nacional de Chile plantea que “todos los Poderes del Estado, deben ser controlados y evaluados en el cumplimiento de sus deberes, así como sancionados si ello no ocurre. El pueblo debe ejercer dicho control y sanción a través de su participación social.

¿Cómo el pueblo debe hacerlo? Por medio de un Consejo Nacional de Justicia (CNJ), que será una instancia de participación y un órgano de control autónomo con rango constitucional” (Nación y Estado, 2017).

Altos mandos militares y judiciales corruptos y clientela electoral comprada con bonos y subsidios fueron las herramientas del chavismo en Venezuela.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.