En todas partes se cuecen habas

Por Cristián Labbé Galilea

Esta semana coparon la agenda de comidillos: los gastos veraniegos de los parlamentarios en bencina; los dimes y diretes sobre si el hijo del Presidente pagó o no sus “chorrillos” en el viaje a China y; si el concepto de “clase media”, usado con profusión por el gobierno, no era una muletilla instalada por la izquierda para hacer más odiosa la distancia entre los poderosos y los carentes.

Con ese ruido ambiente, poco se escuchó decir sobre “el verdadero” Carlos Altamirano, uno de los principales instigadores de la violencia y el odio en nuestro país durante las décadas del 60 – 70. Muerto con más de 90 años terminó, para la opinión pública, convertido en un apacible anciano, con el reconocimiento de moros y cristianos.

Si en gran parte del mundo moderno la izquierda ha conseguido hacer suyas muchas de las banderas que fueron “tejidas” por las ideas de la sociedad libre, en nuestro país… “el asunto dijo fuera”.

Es increíble la capacidad que han tenido los “próceres” de la izquierda -terrorista en sus años mozos- para, con los años y la ingenuidad de la derecha, reciclarse logrando ser vistos, en la actualidad, como “santos varones” haciéndose merecedores de toda suerte de loas.

Fácil se olvida que el “finado”, ahora reconocido como alguien que, con los años, contribuyó a la renovación del socialismo y a la formación de la Concertación, fue -ni mas ni menos- quien intentó sublevar a la Armada y quien propició que la vía armada para alcanzar el poder total… era inevitable.

Un nuevo “reciclaje político” como tantos otros que vemos a diario.

Seguramente a algún sagaz lector se le vino a la memoria la expresidente Bachelet, quien después de ser la “Comandante Claudia”, terminó instalada como “santa baronesa” en el corazón del imperio y dictando catedra en una universidad templo de capitalismo… Otro “reciclaje” que cambió el terror por el delantal blanco de médico.

Pero vaya uno a decir algo de lo que cree y piensa, o a intentar desenmascarar a estos “metamorfoseados” ciudadanos, porque en ese mismo momento lo tildan de “momio recalcitrante” o con epítetos por el estilo… pero a los Tellier, a los Ominami y a tantos otros… ¡reciclaje total!

Comentábamos esta práctica cuando un parroquiano nos remarcó que en nuestro sector pasaba algo similar, y que era frecuente ver cómo “los de ayer”… “se daban vuelta la chaqueta”, haciendo referencia a la treta usada en la guerra civil de 1891, donde algunos combatientes se dieron vuelta sus guerreras azules para exhibir el forro interior blanco, color del uniforme enemigo (“Un Veterano de tres Guerras”).

En voz baja y con un dejo de desazón reconocimos esa tan lamentable realidad: por un lado reciclaje y por la otra inconsecuencia.

En silencio recordé la frase usada por el Quijote para señalar que, cuando hay disgustos o problemas, eso ocurre en todo lugar. El hidalgo caballero decía: “En todas partes se cuecen habas y en la mía a calderadas…”.

3 comentarios en “En todas partes se cuecen habas

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