Políticos desenchufados y la agonía de un referente

Por Roberto Hernández Maturana

Esta semana se conocieron los resultados de la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP). El más afectado en esta encuesta ha sido el Gobierno, que evidencia que la ciudadanía ha perdido confianza en el Ejecutivo, el que fue mal evaluado en diversas materias relevantes, mostrándonos que en 6 meses, quienes aprueban la forma en la que el Presidente conduce su gobierno bajó de 37% a 25% y quienes lo desaprueban subieron de 39% a 50%. Así más de 2/3 de la población estima que se ha actuado con debilidad frente a las presiones de uno y otro sector mostrando poca destreza ni habilidad. El Presidente también mostró una baja de un 41% de evaluación positiva a 29% y a dos de cada tres chilenos ya no les da confianza.

Conforme a la encuesta del CEP, los tres problemas a los que el Gobierno debiera dedicar el mayor esfuerzo son la delincuencia, las pensiones y la salud, y aun cuando el gobierno ha desplegado una  nutrida agenda, presentando al Congreso  iniciativas para llegar a soluciones en política pública, se evidencia que una de las causas de la desafección popular se debe al exceso de anuncios que confunde la necesidad de llevar la agenda pública, con anuncios en boca del propio Presidente, de soluciones que a veces parecen improvisadas y otra causa podría encontrarse en un notorio ambiente de confrontación con la oposición

De esta forma, aun cuando la agenda legislativa en el tema de delincuencia ha mostrado algún grado de avance en el Congreso, los proyecto de ley que modifican el sistema de pensiones y el que modifica el sistema de Isapres y reforma de Fonasa parecen entrampados, no obstante que son algunos de los temas que más preocupan a las personas, las que sin dudas deben haberse desencantado de nuestros políticos.

Por el momento pareciera que aunque la encuesta no evidencia un malestar que pudiera transformarse en movilizaciones, en la oposición parece crecer un endurecimiento en  sus posiciones y un desorden o desafección entre los adherentes del gobierno.

Por otra parte, la actitud de bloqueo de la oposición y la constante disputa con el gobierno, es percibida por la ciudadanía como una grave inmovilidad política para resolver los temas de mayor relevancia que afectan a los chilenos, donde se evidencia también falta de voluntad de la mayoría opositora de un Congreso obstruccionista, que muestra una clase política entrampada en disputas que parecen estériles  para el común de las personas, y desconectada con las necesidades del Chile real.

Así, en definitiva, en  la disputa gobierno – oposición, es la clase política en su conjunto la que ha perdido la confianza ante la ciudadanía, a la que instituciones como el Gobierno mismo, el Congreso y los partidos políticos les resultan cada vez más lejanos, justamente en momentos en  que se evidencia falta de voluntad para adoptar medidas para recuperar las confianzas y mejorar aspectos relevantes de la orgánica y funcionamiento de las instituciones y de la vida y seguridad de todos los chilenos, revelando la encuesta CEP  que la ciudadanía se muestra cansada de que la clase política no sea capaz de ponerse de acuerdo en los temas que que realmente le afectan.

Por otra parte, no es posible soslayar la grave crisis que hoy vive el Instituto Nacional, establecimiento educacional señero en la educación publica de Chile y que revela la incapacidad de nuestras autoridades para dar solución a un problema que parece escapársele de las manos.

Un reciente reportaje de la Revista Sábado de El Mercurio de Santiago, revela que hace más de 5 años que la demanda para ingresar al Instituto Nacional viene en caída, siendo las movilizaciones estudiantiles uno de los principales motivos. Ex rectores y el actual rector Fernando Soto, nos dice el artículo en  comento, indican que una de las razones del retiro de alumnos se debe a un nivel de violencia que no se había visto en años anteriores.
Revista Sábado informa tambien que el año pasado postularon 980 jóvenes, la cifra más baja registrada en los últimos años, a principios de los 2.000 postulaban más de tres mil estudiantes para completar 600 cupos.

De

Del mismo modo ha caído el desempeño escolar del IN, el que por décadas fue motivo de orgullo y prestigio. Si en la PSU, en 2014, aun se mantenía con el mejor resultado a nivel municipal y en el puesto 14 a nivel nacional, en 2016 por primera vez no figuró entre los primeros 100 colegios a nivel nacional, si bien el año pasado repuntó un poco quedando 78 en el ranking general y en la cuarta posición entre los municipales.

El mismo artículo da cuenta que los jóvenes que han buscado nuevos colegios para normalizar sus estudios, han tenido problemas, ya que en muchos de los establecimientos les solicitan entre otros antecedentes certificados que acrediten que no son violentistas.
Y así continúa languideciendo un centro educacional que fue modelo y guía en nuestro país, entre tomas, desalojos, encapuchados incendiarios y destructores, enfrentamientos entre estudiantes, entre encapuchados con estudiantes, entre encapuchados con docentes y apoderados, entre apoderados, entre estudiantes y apoderados, entre aquellos y docentes y estos con apoderados, en una crisis que ya no se entiende, entre demandas con cierta lógica y otras absurdas que nada tienen que ver con la educación pero que tienen al Instituto Nacional viviendo una crisis cercana a su fase terminal.

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