Control a migración venezolana

Editorial diario La Tercera, 7 de Julio 2019

Los cientos de inmigrantes venezolanos que sorpresivamente terminaron apostados en pasos fronterizos chilenos generó una situación de especial complejidad, que obligó al gobierno a adoptar una serie de medidas a fin de regular su ingreso, para cuyos efectos se dispuso contar con visa consular de turismo, facilitando su tramitación en distintos consulados chilenos.

La medida despertó fuertes cuestionamientos hacia el gobierno, por estimar que la actitud de restringir el ingreso no se condice con las facilidades que en su momento el país ofreció a los venezolanos que se veían obligados a huir ante la grave crisis humanitaria y económica que ha provocado el régimen dictatorial de Nicolás Maduro. La política seguida por Chile en esta materia ha sido generosa, pues se creó una visa especial para venezolanos (o de responsabilidad democrática, de las que se han entregado 37 mil a la fecha), y en general hubo amplias facilidades para ingresar a nuestro país. Es así como la colonia de venezolanos es ya la más numerosa de todas las que aquí viven -con más de 280 mil residentes-, cuyo aporte ha sido ampliamente reconocido.

Sin embargo, ante la constatación de que el régimen de Maduro será difícil de remover, es previsible que los flujos de migrantes venezolanos seguirán aumentando -ya se han desplazado más de cuatro millones-, lo que es un problema que debe ser abordado por la región como un todo, ya que desborda las capacidades de un país en particular. La llegada masiva de venezolanos a los puestos fronterizos chilenos se produjo en buena medida porque otros países también fueron colocando restricciones, generando así un efecto cascada. Es el momento de que organismos regionales como Prosur -recientemente creado para reemplazar a la fracasada Unasur-, la OEA y también la Alianza del Pacífico, aborden este desafío en forma sistémica, y entreguen directrices comunes, eventualmente disponiendo también de fondos de emergencia para enfrentar aquellas situaciones humanitarias más críticas.

Los países de la región no deben ser culpados por una crisis en la cual no tienen responsabilidad alguna, y en cambio cabe subrayar que ésta ha sido provocada por el régimen chavista, el cual sigue siendo apoyado por sectores recalcitrantes. Es en ese orden de cosas que las naciones tienen derecho a establecer aquellas regulaciones migratorias que sean consistentes con sus objetivos de seguridad interna o sustentabilidad económica, porque de lo contrario se pueden producir situaciones que pueden resultar aún más perjudiciales o injustas para los propios inmigrantes, como hacinamientos o caer en redes de explotación laboral.

La actuación de Chile en este reciente episodio se ha ajustado a su propio marco normativo y a las convenciones internacionales, pero a la luz del incierto cuadro es necesario que se establezcan criterios más claros a fin de no generar expectativas que luego se defrauden. En paralelo, el país puede avanzar en fórmulas que faciliten la integración y generen efectos virtuosos. Así, por ejemplo, los anquilosados procedimientos para validar títulos profesionales deben modernizarse, y también se podría explorar la creación de visas especiales para actividades en las cuales se necesiten determinadas especialidades o competencias.

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