No a las medias tintas

Por Cristián Labbé Galilea
Las primarias en Argentina han dado paso a variadas interpretaciones: sobre el fracaso de Macri, amén de lo irremontable que aparece la diferencia entre éste y el peronismo representado por Fernandez – Fernandez, y; sobre la difícil gobernabilidad que vivirá el pais trasandino en el presente próximo y sobre las dudas que genera para el futuro la dupla F-F.
En por qué ocurrió lo que ocurrió hay algunas coincidencias: Macri se confió en que la gradualidad era el camino para sacar al país del caos; creyó que la corrupción del Kirchnerismo los dejaría para siempre fuera del poder; y, quizá lo más determinante fue que aplicó un liderazgo débil, que no convenció a un electorado acostumbrado a que le den todo, por nada.
Teniendo presente que “aguas pasadas no mueven molinos” y que lo importante es lo que viene, Macri debe revertir un escenario muy negativo y que se acerca mucho a lo que se conoce como la “Profecía Autocumplida”. Si la calle lo da por perdido…¡ está perdido!
Que la situación es compleja, nadie lo discute; que es difícil remontar tamaña diferencia, lo es; pero tampoco está todo dicho, ¡siempre se puede! ¡querer es poder! En el campo dicen que cuando se viene la tormenta los pájaros chicos se esconden y aparecen los que vuelan alto.
Basta un mínimo de conocimiento de historia para convencerse que hay muchos ejemplos de personajes que cambiaron el rumbo de los acontecimientos, sólo por nombrar algunos de la segunda mitad del siglo pasado: Churchill, Reagan, Thatcher y, sin ir más lejos, Pinochet. ¿Qué tienen en común estos personajes…? 
Su condición de “estadistas” que les permitió visionar el futuro y actuar en consecuencia; rodearse de los mejores; no haber caído en populismos fáciles, ni dejarse amilanar por impopularidades momentáneas; en suma, “volaron alto” y ejercieron un liderazgo firme y claro.
Si se mira la situación mundial desde esta perspectiva, se reconocerá que quienes están marcando la pauta son líderes que tienen las cosas claras, que asumen una posición definida, concreta, y que no dejan espacio a la ambigüedad ni a los dobleces… En suma, personajes que “no andan con medias tintas”.
Tal como observó un crítico y directo parroquiano: “al pan, pan y al vino, vino, no andemos con rodeos, los medias tintas no dan confianza, quieren estar “con Dios y con el diablo”; miren lo que pasa en nuestro país… mientras más borrosa es la actitud del gobierno más rechazo genera”. Como un bumerang, la conversación volvió peligrosamente a nuestra realidad.

Dejando bien en claro que las realidades eran muy distintas, que los argentinos son los argentinos, y que no había que echar en saco roto la lección trasandina, cerramos nuestra tertulia advirtiendo, muy positivamente, que tal como están las cosas: “hay que caminar con los zapatos abrochados, los pies en la tierra, pisando firme, llamando al pan pan y al vino vino y no creyendo en medias tintas…

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