Septiembre…. Ay Septiembre

Por Roberto Hernández Maturana

Ha quedado atrás el período septembrino de fechas trascendentales para nuestra historia patria y comienzan a quedar atrás este verdadero tsunami de celebraciones, recordaciones, conmemoraciones, megafiestas, fiestas y ceremonias que conlleva el “ser nacional”, en una cantidad de días sin duda inconvenientes para la economía del país.

Por alguna razón aún no aclarada por los estudiosos en la materia, el mes de Septiembre reúne una gran cantidad de fechas que han marcado la historia nacional, solo por nombrar los más importantes podríamos mencionar:

1 de septiembre de 1939  Se da inicio a la Segunda Guerra Mundial.

4 Septiembre de 1821 José Miguel Carrera es fusilado en Mendoza .

4 de septiembre de 1970 La Unidad Popular llega al poder en Chile.

5 Septiembre de 1938 Masacre del Seguro Obrero

9 de septiembre de 1888 Anexión de la Isla de Pascua o Rapa Nui al territorio chileno.

11 de septiembre de 1541. Destrucción de Santiago por el cacique Michimalonco ataca y destruye la ciudad de Santiago. En esta acción se destacó en la defensa de la ciudad la primera mujer europea que llegó a Chile, Inés Suarez.

11 de septiembre de 1973, pronunciamiento militar en Chile encabezado por el General Pinochet. Salvador Allende se suicida.

11 de septiembre de 1980 Se aprueba una nueva Constitución de Chile.

13 de septiembre de 1932 El general Bartolomé Blanche es designado Presidente provisional poniendo fin a los 100 días de la República Socialista de Carlos Dávila.

18 de septiembre de 1810 Primera Junta de Gobierno en Chile.

19 Septiembre      Día de la Glorias del Ejército decretado En 1915, bajo el mandato de Ramón Barros Luco

21 Septiembre de 1843 Toma Posesión del Estrecho de Magallanes.

Como podemos ver son bastantes fechas; algunas de ellas nos recuerdan hechos bastante trágicos de nuestra historia reciente.

Se hizo evidente la intención del gobierno de bajarle el perfil en la mayor forma posible, a la conmemoración del 11 de Septiembre de 1973. En este sentido las autoridades mostraron  especial interés en omitir cualquier referencia tanto a favor como en contra a los hechos ocurridos.

Esta vez no se realizó ningún acto conmemorativo en La Moneda que tradicionalmente se venía haciendo con un claro sesgo de homenaje a Salvador Allende y quienes murieron ese día defendiendo su régimen.

En su breve discurso para conmemorar esa fecha, el presidente Piñera, reconoció el desastre político económico y social provocado por el régimen de Salvador Allende, absteniéndose sí de reconocer que al país no le quedaba otra salida que la intervención militar (como si lo hicieron pocos días después del 11 Sep 1973 Eduardo Frei y Patricio Aylwin, aunque después ellos y la Democracia Cristiana posteriormente lo omitieran), como así también calló todo lo relacionado con la obra fundacional del gobierno militar, como si el progreso del país hubiera comenzado recién en 1989 con el advenimiento de los gobiernos civiles.

Como era natural esta actitud no dejó contentos a moros ni a cristianos. Para la izquierda fue un oprobio no recordar a quienes para ellos hoy son verdaderos mártires; y para quienes recuerdan con gratitud al gobierno militar, una cobardía no reconocer la obra del gobierno militar ni darse por enterado de los cientos de presos políticos militares que hoy cumplen condenas por los hechos acaecidos en 1973 y posteriormente y no recordar a los caídos a través delos años como los 5 muertos en la fallida emboscada de Cuesta Achupallas, ejecutada por el Frente Terrorista Manuel Rodríguez que terminó con 5 integrantes de las FF.AA. y policías muertos y otros 11 heridos.

Sin embargo, a mi juicio, esta vez se le debe reconocer cierto valor al Presidente Piñera por atreverse a no jugar el juego que habitualmente juega la izquierda en esta fecha, victimizándose y no reconociendo su papel y responsabilidad histórica en los hechos, permitiendo disminuir notoriamente  la repetición del vandalismo que en esta fecha desata en las calles el lumpen, elementos de izquierda radicalizados y  anarquistas.

Algo semejante ocurrió con el tedeum del 18 de Septiembre donde la homilía del Administrador Apostólico Celestino Aós dejó con gusto a poco a muchos que esperaban un mea culpa o alguna expresión de pedir perdón, por los escándalos de corrupción y abusos sexuales cometidos por personeros de la Iglesia Católica y donde el discurso estuvo centrado en dar gracias por el país que tenemos y pedir por su futuro.

El día de las Glorias del Ejercito, volvió a mostrar la comunión entre los chilenos y sus las Fuerzas Armadas.

Así, aún cuando una persistente campaña proveniente de la izquierda ha hecho parecer “políticamente incorrecto” reconocer a las Instituciones de la Defensa, cuestionando la intervención militar de 1973 y el posterior gobierno militar, a los que se han sumado hoy los escándalos por defraudaciones y procesos judiciales contra algunos de sus oficiales, parece claro a todos que sin el concurso del Ejército, no tendríamos la institucionalidad y democracia de la que hoy nos enorgullecemos, evidenciándose en esta fecha que el Ejército de Chile sigue contando con la confianza y la gratitud de la ciudadanía, a la que se le hace evidente, más allá de cualquier interés político, de la necesidad de toda democracia de contar con Fuerzas Armadas profesionales y preparadas para la defensa del país y la convivencia republicana y a las que la Constitución declara como esencial para la defensa de la patria.

Y para cerrar este período septembrino, recientemente se ha destapado un hecho que hoy es “una noticia en desarrollo”, que ha puesto a la expresidenta Michelle Bachelet de vuelta en el centro de la arena política nacional, cuando el presidente de la constructora OAS, Leo Pinheiro, sostuvo que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, habría pedido plata a la empresa para la campaña presidencial de Bachelet en el 2013, una revelación que repone en el tapete hechos de corrupción y platas políticas, que involucra a Chile con uno de los casos de irregularidades políticas y financieras más importante del último tiempo en Latinoamérica

Hasta el momento Bachelet ha manifestado que ella (no se refirió a sus asesores), no tuvo relación alguna con OAS., lo que de ser cierto, a lo menos refleja que una vez más la ex Presidenta hace política sin saber exactamente lo que hace su entorno más cercano, lo que refleja una liviandad difícil de explicar y de excusar en alguien que ha ostentado tan altos cargos en Chile y en el extranjero.

La historia continuará…

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