La nueva Revolución Cultural

Por Roberto Hernández Maturana

La participación de la adolescente Greta Thunberg en la última Asamblea General de las Naciones Unidas me causó profunda preocupación. En realidad me dejó más que preocupado… asustado.

Cuando vi su rostro alterado, desencajado en las noticias de la TV llamándoles la atención a los líderes mundiales que la escuchaban dócilmente, en silencio, y algunos hasta con aplausos, y cuando  leí con más calma su discurso sinceramente me alarmé.

¡Como hemos llegado a este estado de situación en que los principales líderes mundiales (con algunas excepciones) se hayan dejado basurear de esa forma por una niña manipulada por intereses internacionales orientadas por movimientos mal llamados “progresistas”!

¿Será verdad que los líderes del Mundo invitaron a la Asamblea a una adolescente fanatizada para que les llame la atención y llore?… ¿o lo que vimos se trata de una cuidada puesta en escena? ¿De verdad alguien, puede creer que quienes se saben gobernantes sobre millones de seres humanos, viven protegidos por una seguridad permanente, ellos y sus familias, se desplazan en aviones destinados a su uso por los estados que gobiernan para representar a sus países en múltiples conferencias y encuentros, y ser premiados por sus desvelos  y sus programas de gobierno, se hayan inquietado por los gritos y enojos de Greta?

Greta retó a medio mundo (literalmente), en realidad al mundo entero, como quien cobra una deuda, con la convicción de la enseñanza recibida y adoctrinada en el sentido de ser dueña absoluta de una verdad única e incontrastable.

Sobre el discurso de Greta, el diario “El País” de España dijo en artículo titulado “El día en el que los que mandan callaron y escucharon”: “Curioso, porque fueron los que mandan los que escogieron a la sueca con trenzas, la sentaron y le dieron el papel para leer. La espontaneidad aquí no existe, como en los niños que entregaban ramos de flores a Hitler y Stalin. Los patrocinadores del ridículo viaje de esta ‘guerrera del clima’ en velero ecológico a través del Atlántico fueron BMW, fabricante de coches contaminantes, un banco suizo y un club de millonarios de Mónaco. Todos ellos grandes benefactores de la humanidad.

Logran que los chavales aplaudan con los codos políticas milmillonarias destinadas al «clima», en lugar de políticas de vivienda que les permitan independizarse, aumentar su renta disponible, desarrollarse personal y profesionalmente y crear familias. Son genios del marketing.”

Curioso que no haya habido ningún comentario discrepante… y no es que no haya científicos que duden del calentamiento global (que a estas alturas ya no es una teoría, sino un dogma)… porque quienes digan que el calentamiento global se puede explicar más lógicamente y en forma más fiable en los ciclos de frío y calor en la Tierra producto no de la actividad humana, si no de la actividad solar, que puede encontrarse en registros históricos, son fulminados y estigmatizados por los talibanes del ambientalismo progresista.

Con todo, compartiendo como la mayor parte de los ciudadanos de esta tierra la preocupación por la crisis climática que se hace evidente (me parece que el cambio climático es permanente), y muchas de las preocupaciones relacionadas con la salud de nuestro planeta, ojalá pudiéramos ver y ser parte de discusiones abiertas, tolerantes, informadas y transparentes.

Pareciera entonces hoy que el “Progresismo de izquierda” está armando un ejército de jóvenes que nos recuerdan los “Guardias Rojos” de la Revolución Cultural China, cuando Mao Zedong armó y adoctrinó miles de adolescentes, fanatizando a los estudiantes y jóvenes, poniéndoles uniforme y entregándoles su “Libro Rojo”, donde según sus creyentes estaban todas las respuestas, y quién no comulgaba con esas ideas era apaleados a veces hasta la muerte por los guardias rojos; y es que para estos niños… los de hoy día… (sea por edad o por mentalidad),los culpables somos los adultos con los que conviven.

El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, cercano al progresismo de izquierda, señaló en su habitual comentario de los domingos en El Mercurio de Santiago en un artículo titulado «La semilla de Greta». que «Si el cambio climático implica muchos peligros, el fanatismo, ese espíritu de cruzado que parece estar poco a poco acompañando a Greta, implica muchísimos más (…) Y es que no es muy razonable inclinarse, sin más, ante una adolescente que enarbola un discurso toscamente moral”.

Sí porque ¿con qué derecho pueden unos criticar a otros?… Jóvenes a adultos, pobres a ricos; ricos a pobres, en una epidemia de acusaciones cruzadas.

Es notable sí, que jóvenes europeos y norteamericanos, educados en la abundancia, de una cultura materialista, en que lo que han deseado lo han obtenido, criados en la cultura de la bonanza que les dieron sus padres, depredando países del tercer mundo, industrializando sus economías primero con energía del carbón y después con energía atómica, quieran hoy cargarle al mundo entero la crisis climática provocada según ellos, por la explotación de recursos que precisamente hicieron sus padres y antepasados, y que hoy quieran impedir a los países que quieren salir del subdesarrollo la explotación de sus propios recursos, con los cuales los países del hemisferio norte se enriquecieron en el pasado.

No parece inocente que Greta y sus vociferantes corifeos nos acusen a los adultos de haberles robado su infancia, como si fueran niños de Siria o Venezuela. Los verdaderos poderosos del mundo ya han inculcado a las nuevas generaciones de imberbes heridos y ofendidos que es inminente un cataclismo natural y ahora están señalando a los culpables, que no son ellos, los super-ricos occidentales, ni los países verdaderamente contaminantes, como China, Vietnam o Egipto.

Sería bueno que cuando venga Greta Thurnberg a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP N° 25) que se llevará a cabo entre el 2 y 13 de diciembre de 2019, en el parque Bicentenario de Cerrillos en Santiago, pida perdón a los países del hemisferio sur por toda la contaminación que hemos recibido del hemisferio norte.

Chile es responsable de apenas el 0,25% de las emisiones globales, pero, nuestro país es muy vulnerable al cambio climático.

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