La pandemia política chilena…. Chile después del confinamiento

Por Roberto Hernández Maturana

Chile vive una espiral de desobediencia y enfrentamiento que se ha manifestado en forma creciente desde el 18 de Octubre de 2019, adormecidos hoy por una parte por la pandemia del COVID 19, pero, paradojalmente agravada debido a la misma, siendo cada vez más claro que la clase política «no da el ancho», con un congreso desautorizando al gobierno y viceversa; políticos promoviendo indicaciones y proyectos de ley abiertamente inconstitucionales; ataques físicos y verbales a las FF.AA.  y Fuerzas de Orden; destrucción de bienes públicos y privados; atentados y abiertos llamados a la insurrección en la Araucanía; unidades militares y de Carabineros asaltadas; monumentos profanados, , patrullas de Infantería de Marina y del Ejército atacadas en el ejercicio de sus funciones, ataques, Iglesias quemadas etc., evidenciándose así una descomposición social, de la que nuestros nuestros actores políticos son responsables, y una opinión pública sumida en la confusión, avivada por los medios de comunicación social. , pendientes en subir el rating, mas que en en transformarse en un elemento de cohesión social, donde la noticia que importe es la sensacionalista; Con un Presidente progresivamente rechazado por sus electores, ante el no cumplimiento de sus compromisos de programa electoral, y vanos intentos éste de ser aceptado  por la izquierda, en pugna con el Poder Legislativo, ninguneado por el Poder Judicial, sin control del orden del orden público ante la violencia de la izquierda y con el país sumido en la incertidumbre.

El caos existente deja en evidencia un proceso de descomposición de la democracia, en que apreciamos el atrincheramiento de una clase política, en la que la ciudadanía se siente cada vez menos representada, ante el agravamiento de sus necesidades, acosada además por la violencia, el terrorismo y el narcotráfico, con una oposición empeñada en el fracaso de Piñera, al que ha  obligado a comprometer los ahorros del Estado y de la gente ,comprometiendo las arcas fiscales, al punto de vulnerar la Seguridad Nacional.

Así las cosas, al Presidentlo único que parece sostenerlo hoy es el apego de las FF. AA. a la ley y la Constitución que el mismo ha traicionado, al permitir un plebiscito derogatorio, ante la presión de la oposición,  amedrentado por la violencia desatada en Octubre pasado; y aún así las sigues maltratando y manoseándolas. De esta forma ¿Cómo sostenemos la realidad de unas FF. AA. no participativas y no deliberantes más allá de los resguardos legales y constitucionales?, ¿Estamos o no empujando a las Fuerzas Armadas en las circunstancias actuales, a situaciones que las involucren en la contingencia política?

Difícil encrucijada tienen los Jefes de las Instituciones armadas y de orden y seguridad.

Evidentemente las condiciones de hoy son distintas a las de 1973, cuando vivíamos en un mundo bipolar, y en el mundo, y especialmente en Chile, una derecha y una izquierda muy definidas. El globalismo imperante hoy, empujado por el neo comunismo y la izquierda mundial, provocarían con seguridad un repudio mundial a una intervención militar, mayor aún a aquél que vivimos el 73. Estados Unidos parece cada vez menos dispuesto a intervenir, aunque sea ideológicamente en el concierto internacional, y al mismo tiempo cada vez más dispuesto a ceder espacios de poder regionales a viejas viejas potencias rivales como Rusia, o nivel mundial a potencias emergentes como China. Un ejemplo casero lo vemos en nuestro propio país… ¡Hace un año y medio que EE. UU. no nombra un embajador en Chile!, y su gobierno deja cada vez más en evidencia que los problemas del mundo hoy, a diferencia de 1973, no son su prioridad… «América primero».

¿Y en Chile? Las viejas instituciones son cuestionadas, la clase política desprestigiada, el poder judicial victima del cuoteo político, la iglesia ya no es un referente. La derecha  vota  con la izquierda y paradojalmente tenemos un gobierno de derecha que gobierna para la izquierda y como lo dice el mismísimo Ministro de Interior, la derecha vive «una crisis de convicciones», manteniendo así a la ciudadanía sumida en la incertidumbre.

Entonces, cuál sería el propósito de una intervención militar… ¿un gobierno refundacional de larga duración?, ¿una intervención transitoria al estilo boliviano?, ¿una intervención de un par años para evitar un conflicto civil y llamar a elecciones?…

En todos los casos el costo sería altísimo en vidas y sufrimiento, que con seguridad las FF.AA. y de Orden no están dispuestas a pagar; más aún, viendo la persecución implacable que hasta hoy vive la generación de 1973, especialmente de quienes siendo jóvenes oficiales subalternos, suboficiales o soldados, debieron intervenir cumpliendo órdenes de sus superiores, para evitar una guerra civil, viviendo hoy  en el ocaso de sus vidas, el abandono de quienes alguna vez le imploraron su intervención, la indiferencia de la sociedad, y de ellos mismos (las actuales FF.AA y de Orden).

Es difícil prever que pasará en Chile cuando vuelva la “nueva normalidad”. Quienes alguna vez vivimos una historia parecida, vemos con preocupación la incubación de “nuevas” viejas ideas, que nos encaminan al odio, la descalificación, y el enfrentamiento.

La tragedia de nuestro tiempo es que la izquierda se ha mostrado tremendamente eficiente para alcanzar el poder…, y tremendamente ineficiente para administrarlo. Y la derecha, cuyo plus era su eficiencia para gobernar, hoy se ha mostrado incapaz de gobernar en la crisis y ejercer su autoridad.

Hoy, difícilmente alguien podría pronosticar si nos encaminamos a un gobierno de izquierda dura, o hacia una derecha populista y demagógica, tan bien representada por Joaquín Lavín.

Ninguna de esas perspectivas se ven muy halagüeñas.

Urgente modernización del congreso

Por Fernando Thauby García

Los partidos políticos en Chile no son prestigiados ni populares, la gente no confía en ellos, en sus directivos ni en sus miembros.

Sus militantes no cumplen sus compromisos, no votan en sus elecciones internas, carecen de formación cívica y política, no tienen «vida partidaria», un número significativo de estar en estado de los beneficiarios del mar lisó o por causa legal.

Agrava lo a la vez, el que sean los contribuyentes quienes financian -con cifras significativas- sus actos electorales, propaganda y funcionamiento administrativo.

Complementa esta condición la imagen y percepción, por cierto fundada, de que los miembros del Congreso tienen dietas y asignaciones extravagantes y abusivas, por completo alejadas de la realidad económica y de las condiciones de vida de los ciudadanos. Tras año y medio de dilaciones redujeron sus dietas en forma mínima y sin tocar sus abultadas asignaciones para gastos diversos.

No hay contribución a mejorar esta imagen su pobre desempeño profesional profesional reflejado en un alto número de leyes mal hechas, que ser corre debengidas a las semanas de haber aprobadas, por tener errores, omisiones e imprecisiones, por estar listando o ser inaplicables o contradictorias con otras leyes.

Su desempeño es percibido como incompetente, lo que ofende mucho mas cuando se compara con los sueldos y beneficios que reciben.

Se agrega el algo personal impropio de sus miembros, circense en muchos casos y frecuentemente impregnado desprecio a la ciudadanía.

La falta de educación, experiencia, competencia profesional, recato, honorabilidad y discreción de gran parte de sus miembros es una afrenta a los chilenos.

La Constitución define los partidos políticos como «asociaciones autónomas y voluntarias organizadas democráticamente, con personalidad jurídica. Que están integrados por personas que comparten unos mismos principios ideológicos y políticos» y declara que existe «siempre la plena igualdad entre los independientes y los miembros de partidos políticos tanto en la presentación de candidaturas como en su participación en los actos». Establecendo que «los partidos políticos son un instrumento fundamental para la participación política democrática» mediente la promoción de «la participación política activa de la ciudadanía y propender a la inclusión de los diversos sectores sectores sectores sectores de la vida nacional» y «promover la interrelación activa y continua entre la ciudadanía y ciudadanía las instituciones del Estado», entre otros.

La comunidad de principios ideológicos y políticos es imposible de evaluar y lenguaje su muestra desconocimiento y fidelidad a sus presuntos valores y creencias, quedando en realidad subordinado a las decisiones de las directivas partidarias o a la decisión personal, que veces muchas obedece, con claridads personales o de grupo.

Es evidente que el sistema parlamentario está a nombre del nombre, en su aspecto operativos y financieros, para dificultar la existencia y participación de candidatos independientes y que la voluntad de voluntad incluye a sectores más allá de sus militantes es, por lo discutimente, y su promoción de la interrelación entre la ciudadanía y el estado, está por la continua conflicto entre los partidos , sus políticos y el gobierno, más aún en partidos que se debe a la constitución y -ostentosamente- no se ofrecen las leyes.

Lo que si es efectivo es que «los partidos políticos son un instrumento fundamental para la participación política democrática», esto por una razón muy simple, porque la ciudadanía tuvo la capacidad ni la cultura política y ciudadana para organizar regionalmente, sectorialmente u otra forma, que la ideología no fuera determinante ynte. Recién ahora vemos pequeñas organizaciones sociales con cierta que pueden actuar políticamente con la eficacia.

De esta manera, los partidos políticos y sus representantes en el Congreso conforman oligarquías cerradas, controladas por grupos de interés personal, familiar o económico que administran el sistema a su conveniencia, haciendo uso de el poder incontrarrestable de hacer las leyes y cooptar a los organismos del estado, ante la total impotencia y exclusión de la ciudadanía. Sus dietas, beneficios y subsidios, su corrupción y su manejo arbitrario del Poder Judicial son muestras elocuentes de esta autonomía abusadora.

Pero subsiste el punto: no tenemos -por ahora- otra forma mejor para que la ciudadanía se organice al margen de ellos o pueda influir efectivamente en su gestión.

Así las cosas, me parece que sería realista aspirar a establecer un creciente control ciudadano sobre los políticos y a disputar a los partidos su control sobre su comportamiento.

Una medida fundamental es facilitar la participación de ciudadanos independientes o incluso mejor, facilitar la creación de partidos que deban, obligatoriamente, participar incorporados en grupos mayores, ad – hoc,  temporales predeterminadas. Sea en alianzas o frentes.

Es también imprescindible imponer control de calidad y de comportamientos políticos y personales a los diputados y senadores:

Mayores requisitos de formación académica y experiencia en cargos gubernamentales, municipales o de empresas privadas productivas y de servicios.

Eliminación de algunos vicios burocráticos como el “pareo”, la “abstención” y la “votación secreta”. Esas personas elegidas reciben una paga considerable para tomar decisiones, pública y personalmente. Su participación personal y abierta no puede ser omitida en ninguna circunstancia.

Eliminación de maniobras tramposas como la de “negar el quorum” escabulléndose de la sala a la hora de votar.

Estas faltas deben ser sancionadas pecuniariamente al infractor, en forma severa e inmediata y su repetición un número predeterminado de veces, sancionada con la destitución temporal o definitiva, del cargo.

Imponer a los diputados y senadores la existencia y mantención actualizada de un sitio en la red, bajo su responsabilidad personal en que conste su asistencia, participación, intervenciones, votación, gestión detallada de los fondos asignados para su desempeño, y dé respuesta clara y concisa de las preguntas que planteen las personas.

Este sitio debe ser de acceso fácil y amistoso a los votantes del distrito que represente, sea  cual haya sido la preferencia política del ciudadano. Esta información se entiende oficial, formal y pública.

Dicha información, sumada al libre empleo de las redes sociales por parte de los ciudadanos proporciona una herramienta eficaz para evaluar el desempeño de cada político.

La creación de una Contraloría del Congreso autónoma e independiente elegida por votación popular junto y simultáneamente con la eleción Presidencial. Esta Contraloría estaría formada por un número reducido de funcionarios públicos de carrera que se desempeñen por lapsos temporales breves, para asegurar su rotación constante, y revisaría las cuentas, el cumplimiento de las asistencias, las acusaciones y demandas que afecten a su desempeño personal y profesional deducidas por los ciudadanos del distrito del representante. Las comisiones investigadores no pueden seguir siendo espectáculos en que la mayoría siempre exonera de toda responsabilidad a sus co religionarios, es imperioso que sean hechas por un ente ajeno al Congreso.

Estos cambios no son una solución final, solo serían el inicio de una larga marcha hasta lograr la democratización y eficiencia del Poder Legislativo. Con ellos aun no se lograría que los miembros del Congreso verdaderamente representen a sus electores, pero reducirían su condición de “propiedad” de los partidos, al estar ahora bajo la mirada escrutadora de los ciudadanos.

El olvido y abandono de los presos políticos militares

Por Roberto Hernández Maturana, Coronel Ejército (R):

El 7 de Julio falleció en el Hospital de Carabineros, víctima de COVID contraído en prisión el SOF.de Carabineros Gerardo Meza, de más 80 años de edad.

Por otra parte, se encuentran graves en el Hospital Militar por COVID contraído en el penal, 2 Sub Oficiales Mayores ancianos, y otros 2 Suboficiales Mayores de Carabineros, también con COVID en el Hospital de Carabineros .

Se sabe además que hoy hay un alto número de contagiados en el pabellon de ex uniformados ancianos presos en Colina a quienes se les practicaron test rápidos.

Esta es la venganza de la izquierda, y la inhumanidad del gobierno de Sebastián Piñera y su ministro de Justicia Hernán Larraín y toda la clase política, indiferente a la muerte de cientos de ex uniformados, que hace 47 años siendo jóvenes subalternos, cumpliendo órdenes de sus superiores, debieron salir de sus cuarteles para evitar una guerra civil inminente.

Ellos fueron juzgados bajo un sistema procesal penal derogado en Chile el año 2005, por las graves fallas penales que presentaba, al ser un sistema inquisitorio y carente de garantías para el acusado, lo que motivó su reemplazo por un sistema más moderno, con el que hoy se juzga a todos los chilenos… excepto a los ex uniformados presos por delitos llamados de «Derechos Humanos».

Para ellos no ha habido justicia si no venganza, ante la indiferencia de una sociedad condicionada mentalmente por más de 30 años de adoctrinamiento, mediante la persistente difusión de una visión maniquea e unilateral de una historia presentada sin casualidad.

El gobierno de Sebastián Piñera y la clase política, excluyeron a los presos políticos militares del «proyecto conmutativo», que permitió a cientos de delincuentes comunes presos enfrentar la pandemia en sus casas. Se dijo entonces que se buscarían otras alternativas para los ex uniformados presos…

Pareciera que esa alternativa e intención es que los presos políticos militares deben salir en una sola condición… muertos.

Más temprano que tarde, la historia deberá hablar de la inhumanidad de una sociedad envilecida por el adoctrinamiento político solapado que envenenó también a sus gobernantes, legisladores y jueces.

Se dice que cuando la Patria está en peligro el hombre clama a Dios y al Soldado.
Cuándo el peligro pasa Dios es olvidado y el soldado despreciado.

Así las cosas, muy probablemente cuando ello vuelva a ocurrir, Dios no estará; habrá muerto en la conciencia de los hombres… y el soldado habrá muerto en un rincón de la historia.