Argentina, entre Borges y Maradona

Por Fernando Thauby García

Ser vecinos con Argentina es difícil, a veces exasperante, tienen sus momentos de encanto, pero en seguida los emporcan con una pillería, una zancadilla, una “avivada”, las más de las veces injustificada e innecesaria, casi como satisfaciendo una necesidad sicológica.

Esta conducta se repite una y otra vez: desconocer un fallo de una Corte internacional libremente aceptada; anular unilateralmente un acuerdo comercial importante; inventar una nueva “teoría” o, como en estos días, crear una interpretación fantasiosa de un acuerdo, iniciando conflictos innecesarios e inútiles.

Nuestro país está sujeto a su inescapable vecindad, así como a los terremotos, tsunamis, avalanchas, sequías e inundaciones, erupciones volcánicas y nuestra propia estupidez que periódicamente nos ataca. Argentina está ahí y nosotros estamos acá. Es irremediable e inevitable.

El siglo pasado, los siúticos de la fronda santiaguina solían decir respecto a nuestro país “¿por qué no vendemos esto y compramos algo más chiquito y más cerca de París?. No, no era posible y no sirvió. Lex Luthor, intentó separar a California del resto de EEUU haciendo estallar una hilera de bombas termonucleares para conformar una isla en la cual él sería el amo. Tampoco funcionó. Parece que tendremos que resignarnos a soportar esta calamidad con estoicismo.

Pero, al igual que con terremotos y otros, debemos adecuar nuestros comportamientos y reacciones a la realidad inevitable y saber como reacionar: con calma, con serenidad, con eficacia, con firmeza y sin cansarnos nunca. Es la carga que Dios nos puso por habernos dado este país magnífico.

¿Por qué nos sorprendemos cada vez que Argentina, con cualquier gobierno -aunque con mayor frecuencia con los peronistas- nos sale con un comportamiento así?. Creo que es porque no los comprendemos en su ¿lógica? social y nacional.

La “viveza criolla” es saltarse las reglas; avanzar a la mala en la fila; empujar la pelota con la mano y marcar un gol; reinterpretar las reglas a su amaño para ganar un puntito. Tratar de engañar a la economía imprimiendo billetes; pedir dinero prestado y no devolverlo; asaltar una isla y sorprenderse porque el dueño reacciona; hacerle una “quita” al banco, porque después de recibido (y gastado) el préstamo, los intereses les parecen excesivos; aprovechar que un vecino pasa un momento difícil para arrancarle una concesión. Y esa viveza es glorificada y aplaudida, la trampa es considerada una muestra de astucia y habilidad.

Así es como han conseguido arruinar un país bendecido con toda clase de recursos, crear pobreza donde había riqueza, retroceder como grupo humano y perderse el respeto a si mismos. Es la lógica de vida de Maradona, un futbolista de condiciones extraordinarias y que por vanidad y estupidez terminó sumergido en las drogas y la desmesura.

El contraste lo marca otro tipo de argentino, que existe pese a todos los esfuerzos de la mayoría por eliminarlos. Castigados y ninguneados por las turbas vociferentes e insolentes, incapaces de entender su calidad humana, los Borges, personas de una calidad humana, intelectual y moral de excepción, no sólo no reciben reconocimiento alguno sino que se les ataca y descalifica.

Mientras Argentina titubee entre ambos modelos, entre la glorificación de la viveza de los Maradona y el reconocimiento de la seriedad y la calidad de los Borges, continuaremos teniendo un vecino sorprendente, insolente, audaz e inescrupuloso, que no se respeta a si mismo y por consiguente es incapaz de respetarnos.

Asi las cosas, lo que hay es lo que hay. Nunca lograremos llegar a un arreglo final en ningún desacuerdo, nunca pondremos punto final a las “pedidas”, ningún tratado resolverá nada, todo será transitorio, provisorio, mutante, de acuerdo a las necesidades y ocurrencias geniales de la chusma.

Ya que cambiarlos no está en nuestras manos, debemos adecuar nuestro comportamiento a su manera de ser. No podemos ignorarlos, están ahí; no podemos dejarlos ganar con malas artes, es nuestra obligación impedir que la trampa gane; no podemos descartar hacer negocios con ellos, los necesitamos y ellos a nosotros; sólo podemos tratar de ayudarlos a que ellos cambien su conducta por si mismos, por propia convicción, puede tardar siglos o no ocurrir nunca.

Mientras tanto, armémonos de paciencia y no bajemos la guardia, estemos siempre atentos sabiendo que en cualquier momento puede venirles a la cabeza una idea genial.

 

Es el caso de su última ocurrencia, la del reclamo sobre la plataforma submarina más allá de las 200 millas marinas hacia la Antártica, bloqueando nuestra continuidad territorial. Es una nueva pillería, no la última, solo una más.

Otra vez no hemos reaccionado con la suficiente rapidez y la pretensión ha comenzado a escalar.

Esta vez Chile no está débil, Argentina si. En realidad hace ya años que los modales “Maradona” están desfazados de la realidad Argentina, Maradona fue una estrella, ahora es sólo un drogadicto gordo y decadente.

La nueva Revolución Cultural

Por Roberto Hernández Maturana

La participación de la adolescente Greta Thunberg en la última Asamblea General de las Naciones Unidas me causó profunda preocupación. En realidad me dejó más que preocupado… asustado.

Cuando vi su rostro alterado, desencajado en las noticias de la TV llamándoles la atención a los líderes mundiales que la escuchaban dócilmente, en silencio, y algunos hasta con aplausos, y cuando  leí con más calma su discurso sinceramente me alarmé.

¡Como hemos llegado a este estado de situación en que los principales líderes mundiales (con algunas excepciones) se hayan dejado basurear de esa forma por una niña manipulada por intereses internacionales orientadas por movimientos mal llamados “progresistas”!

¿Será verdad que los líderes del Mundo invitaron a la Asamblea a una adolescente fanatizada para que les llame la atención y llore?… ¿o lo que vimos se trata de una cuidada puesta en escena? ¿De verdad alguien, puede creer que quienes se saben gobernantes sobre millones de seres humanos, viven protegidos por una seguridad permanente, ellos y sus familias, se desplazan en aviones destinados a su uso por los estados que gobiernan para representar a sus países en múltiples conferencias y encuentros, y ser premiados por sus desvelos  y sus programas de gobierno, se hayan inquietado por los gritos y enojos de Greta?

Greta retó a medio mundo (literalmente), en realidad al mundo entero, como quien cobra una deuda, con la convicción de la enseñanza recibida y adoctrinada en el sentido de ser dueña absoluta de una verdad única e incontrastable.

Sobre el discurso de Greta, el diario “El País” de España dijo en artículo titulado “El día en el que los que mandan callaron y escucharon”: “Curioso, porque fueron los que mandan los que escogieron a la sueca con trenzas, la sentaron y le dieron el papel para leer. La espontaneidad aquí no existe, como en los niños que entregaban ramos de flores a Hitler y Stalin. Los patrocinadores del ridículo viaje de esta ‘guerrera del clima’ en velero ecológico a través del Atlántico fueron BMW, fabricante de coches contaminantes, un banco suizo y un club de millonarios de Mónaco. Todos ellos grandes benefactores de la humanidad.

Logran que los chavales aplaudan con los codos políticas milmillonarias destinadas al «clima», en lugar de políticas de vivienda que les permitan independizarse, aumentar su renta disponible, desarrollarse personal y profesionalmente y crear familias. Son genios del marketing.”

Curioso que no haya habido ningún comentario discrepante… y no es que no haya científicos que duden del calentamiento global (que a estas alturas ya no es una teoría, sino un dogma)… porque quienes digan que el calentamiento global se puede explicar más lógicamente y en forma más fiable en los ciclos de frío y calor en la Tierra producto no de la actividad humana, si no de la actividad solar, que puede encontrarse en registros históricos, son fulminados y estigmatizados por los talibanes del ambientalismo progresista.

Con todo, compartiendo como la mayor parte de los ciudadanos de esta tierra la preocupación por la crisis climática que se hace evidente (me parece que el cambio climático es permanente), y muchas de las preocupaciones relacionadas con la salud de nuestro planeta, ojalá pudiéramos ver y ser parte de discusiones abiertas, tolerantes, informadas y transparentes.

Pareciera entonces hoy que el “Progresismo de izquierda” está armando un ejército de jóvenes que nos recuerdan los “Guardias Rojos” de la Revolución Cultural China, cuando Mao Zedong armó y adoctrinó miles de adolescentes, fanatizando a los estudiantes y jóvenes, poniéndoles uniforme y entregándoles su “Libro Rojo”, donde según sus creyentes estaban todas las respuestas, y quién no comulgaba con esas ideas era apaleados a veces hasta la muerte por los guardias rojos; y es que para estos niños… los de hoy día… (sea por edad o por mentalidad),los culpables somos los adultos con los que conviven.

El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, cercano al progresismo de izquierda, señaló en su habitual comentario de los domingos en El Mercurio de Santiago en un artículo titulado «La semilla de Greta». que «Si el cambio climático implica muchos peligros, el fanatismo, ese espíritu de cruzado que parece estar poco a poco acompañando a Greta, implica muchísimos más (…) Y es que no es muy razonable inclinarse, sin más, ante una adolescente que enarbola un discurso toscamente moral”.

Sí porque ¿con qué derecho pueden unos criticar a otros?… Jóvenes a adultos, pobres a ricos; ricos a pobres, en una epidemia de acusaciones cruzadas.

Es notable sí, que jóvenes europeos y norteamericanos, educados en la abundancia, de una cultura materialista, en que lo que han deseado lo han obtenido, criados en la cultura de la bonanza que les dieron sus padres, depredando países del tercer mundo, industrializando sus economías primero con energía del carbón y después con energía atómica, quieran hoy cargarle al mundo entero la crisis climática provocada según ellos, por la explotación de recursos que precisamente hicieron sus padres y antepasados, y que hoy quieran impedir a los países que quieren salir del subdesarrollo la explotación de sus propios recursos, con los cuales los países del hemisferio norte se enriquecieron en el pasado.

No parece inocente que Greta y sus vociferantes corifeos nos acusen a los adultos de haberles robado su infancia, como si fueran niños de Siria o Venezuela. Los verdaderos poderosos del mundo ya han inculcado a las nuevas generaciones de imberbes heridos y ofendidos que es inminente un cataclismo natural y ahora están señalando a los culpables, que no son ellos, los super-ricos occidentales, ni los países verdaderamente contaminantes, como China, Vietnam o Egipto.

Sería bueno que cuando venga Greta Thurnberg a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP N° 25) que se llevará a cabo entre el 2 y 13 de diciembre de 2019, en el parque Bicentenario de Cerrillos en Santiago, pida perdón a los países del hemisferio sur por toda la contaminación que hemos recibido del hemisferio norte.

Chile es responsable de apenas el 0,25% de las emisiones globales, pero, nuestro país es muy vulnerable al cambio climático.

Paros ecológicos

Por Joaquín García-Huidobro Correa

En estos días, los alumnos de diversas facultades universitarias del país han decidido, por enésima vez, realizar paros en contra del cambio climático. El argumento es perfecto: “si estás en contra del cambio climático (o cualquier otro mal que afecte a la humanidad), debes interrumpir tus estudios. Si pretendes emplear los viernes en resolver ecuaciones o estudiar la ley ambiental, entonces eres un clon de Donald Trump”.

Además, nuestros estudiantes saben que Greta Thunberg no va a clases y, por esa vía, ha llegado a transformarse en la nueva voz profética de la humanidad. Fue invitada a la ONU, y todos hablan de ella como la “mujer del año”. Si quieren ser como Greta, deben sumarse a los paros (y no leer jamás el reportaje del periodista Justin Rowlatt enThe Times acerca del lado B de toda esta maravillosa aventura).

Presumo que la culpa es mía, pero no consigo comprender la lógica de los paros. Siempre me ha costado seguir los razonamientos muy rápidos y nunca entiendo el argumento de esas películas donde la acción transcurre a toda velocidad. Aquí ocurre lo mismo. Ciertamente, me interesa el cuidado del medio ambiente tanto como a Greta. Incluso, puedo acreditarlo con textos escritos muchos años antes de que ella naciera, pero no vislumbro qué tiene que ver eso con un paro universitario.

¿No han pensado nuestros huelguistas que existen otras formas de protestar? La gente podría renunciar a esas duchas de 15 minutos con agua caliente que a mí me parecen completamente antiecológicas. Incluso, en el caso de los más radicales, podrían reemplazarlas por duchas breves con agua fría, lo que implicaría un notable ahorro energético.

Si uno quiere algo más notorio, podría ir a clases los viernes con la cara pintada de verde. O realizar actos tan masivos y espectaculares como dedicar los feriados de Fiestas Patrias a limpiar playas y otros lugares afectados por la insensibilidad ecológica de los chilenos, una acción que mostraría un enorme compromiso personal. Es más, podría elegir estudiar horas extras los viernes ecológicos, para hacer ver que esa cuestión merece nuestros mejores esfuerzos intelectuales. Pero no, los paros son más interesantes y no suponen tanto esfuerzo. Además, para muchos estudiantes es imposible resistir la extorsión emocional a que los someten sus impulsores.

Todos sabemos lo fácil que resulta protestar sin asumir costos especiales; ser ecologista sin verse obligado a llevar una existencia más conforme a la naturaleza; asumir discursos que simplemente suenan bien, y dejar que la propia vida vaya por otro lado. Así, cualquiera arregla el mundo.

Del mismo modo, resultan preocupantes las consecuencias que el debate ecológico que presenciamos ejerce sobre la forma en que se lleva a cabo la discusión pública. Existe, en efecto, una suerte de ecología social, que también conviene respetar. Ella hace posible que las diversas especies de la fauna política se desarrollen con normalidad. Por eso, sería alarmante que, por la acción de los vociferantes o la falta de disposición a reflexionar, algunas posturas queden, en la práctica, impedidas de manifestar sus razones. La uniformidad ideológica no es deseable para una sociedad que se precie de democrática.

Así, resulta difícil saber si el profesor Werner Kirstein y los otros académicos que han presentado objeciones a las opiniones dominantes sobre el cambio climático tienen razón o no, pero el hecho de que por todos los medios sean objeto de censura es inquietante. No hay que olvidar que, lamentablemente, por ambos lados se entremezclan poderosos intereses económicos. Ellos no son patrimonio solo de quienes son escépticos acerca del alcance y causas del cambio climático. Hay financiamiento de empresas y otros fondos disponibles para quien trabaje en una u otra dirección. Por eso, convendría que todos, también los científicos que se ocupan del tema, informaran acerca de sus intereses y de las consecuencias económicas que podrían afectar a su actividad científica cuando adoptan una u otra postura.

¿Impiden esas influencias que se puedan decir cosas verdaderas? Por supuesto que no, pero aún a alguien como yo, que está en contra de las centrales nucleares y comparte muchas de las preocupaciones de los ecologistas, le gustaría ser testigo de discusiones libres y transparentes. Y falta mucho para que estemos cerca de conseguirlas.

Realidades como esta muestran la importancia de la política y la necesidad de contar con un ambiente donde pueda deliberarse de una manera adecuada. De lo contrario, corremos el riesgo de tomar decisiones al ritmo de los humores del profeta de turno, sea de izquierda o de derecha.

En todo caso, cuando nos dicen que la única manera de combatir el cambio climático consiste en sumarse a unos paros estudiantiles, transformarse en vegano y empezar a viajar en yate, no puedo dejar de pensar que alguien nos cree más ingenuos de lo que somos en realidad. (El Mercurio)

La doble cara de Greta «La niña verde»

Por Benjamín Rosado  (www.elmundo.es)

Greta Thunberg ha cruzado el Atlántico a bordo del velero Malizia II para participar en una cumbre de la ONU sobre el cambio climático. La travesía desde el puerto británico de Plymouth hasta el muelle North Cove Marina de Nueva York ha duró 14 días y no dejó rastro de carbono. Pero tampoco ha podido borrar la «pista del dinero» que, de acuerdo con el viejo aforismo policial, podría conectar su campaña medioambiental con un complejo entramado de multinacionales ecológicas liderado por el magnate sueco Ingmar Rentzhog. Muchos se preguntan ahora si la joven activista ha sido utilizada como marioneta por los lobbies y empresas que financian su rebelión contra el cambio climático.

Todo comenzó el 20 de agosto del año pasado. Ese día, con 15 años, Greta decidió no ir al colegio y se plantó frente al Parlamento de Estocolmo con una pancarta que decía «Skolsrtrejk for Klimatet» (huelga escolar por el clima). Tras las elecciones generales de su país, la joven siguió

manifestándose una vez a la semana para que los políticos redujeran las emisiones de carbono según lo establecido en el Acuerdo de París. Pero ya no estaba sola: miles de niños en todo el mundo se sumaron a las protestas del movimiento Fridays For Future. Las imágenes de las huelgas estudiantiles conmocionaron a la opinión pública y la cara de enfado de Greta se convirtió en un fenómeno viral.

Su hazaña copó las portadas de los periódicos. Se publicaron reportajes, entrevistas y también panegíricos que pedían su candidatura al Nobel de la Paz. Nadie imaginaba que la «protesta espontánea» de Thunberg había sido coordinada con suficiente antelación por el magnate Rentzhog y por Bo Thoren, otro activista climático y líder de un movimiento contra los combustibles fósiles. Así lo confirma el periodista Justin Rowlatt en un extenso reportaje que publica The Times. Según el también corresponsal en asuntos climáticos de laBBC, Thoren llevaba tiempo buscando caras frescas para sus campañas ecológicas y se le ocurrió la idea de una huelga escolar inspirada en las manifestaciones juveniles tras el tiroteo de Parkland, en Florida.

Mentira del magnate

Rentzhog se encargaría de poner en marcha el plan a través de la plataformaWe Don’t Have Time. Conocía bien el terreno (había dedicado años de servicio al Climate Reality Project de Al Gore) y se desenvolvía con soltura en el ruedo mediático. Pero cometió un error al confesar al periódico Dagens ‘Nyheter que su primer encuentro con Greta fue casual. Como él mismo terminaría reconociendo a The Times, una semana antes de la primera huelga había recibido un correo de Thoren poniéndole al corriente de la situación. De hecho, Rentzhog había conocido a Malena Ernman, la madre de Greta, «unos tres o cuatro meses antes» en una conferencia contra el cambio climático celebrada en Estocolmo.

Malena Ernman se ganaba la vida como cantante de ópera (en 2013 fue agasajada con aplausos tras su debut en el Liceo de Barcelona) y llegó a representar a Suecia en el Festival de Eurovisión. Pero renunció a su carrera para seguir los pasos de su hija, que fue diagnosticada con Asperger, «lo que lejos de suponer una limitación le permite ver las cosas desde otra perspectiva», según la progenitora. De la noche a la mañana, Ernman se hizo vegana y dejó de viajar en avión. «Desde que Greta comenzó las huelgas escolares muchas cosas han cambiado en mi vida», escribe la madre en el prólogo del libro Scenes From the Heart, que se publicará pronto en España. «Proteger el planeta nos ha ayudado a salvar nuestra familia».

Más que explicar las razones que llevaron a Greta a tomar partido en el movimiento ecologista, hay quien piensa que el libro delata los intereses corporativos que se esconden tras el fenómeno Greta. «Sea o no consciente de ello, esta niña es la punta de lanza de una estrategia de presión que busca generar unos réditos empresariales concretos», afirma el diario británico. Sólo una semana después de que la joven activista empuñara su primera pancarta, el libro de su madre ya estaba a la venta. «El editor de la obra, Jonas Axelsson, reconoce que los periodistas le preguntaron de inmediato si la huelga era un acto publicitario del libro». Y añade el autor de la investigación que Rentzhog no es precisamente un activista de baja estofa.

Tras su paso por la organización de Al Gore, el magnate sueco trabajó para empresas energéticas del lobby ecologista con intereses en renovables y gestionó importantes fondos de inversión (a su paso por Laika Consulting y el gigante inmobiliario sueco Svenska Bostadsfonden) dentro de un movimiento global de retirada masiva de capitales de empresas de combustibles fósiles. En su cartera de clientes, encontramos también al multimillonario Gustav Stenbeck. Ahora Rentzhog está al frente del think tank Global Challenge (también conocido como Global Utmaning), que fundó la ex ministra socialdemócrata Kristina Persson tras heredar una fortuna y al que pertenecen importantes empresarios del país.

Tampoco el padre de Greta, Svante Thunberg, ha logrado escapar del foco de la sospecha. Este ex actor y productor se desempeñaba como mánager de su mujer hasta que su hija empezó a dar discursos por el mundo: desde la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático hasta el Foro Económico Mundial. Ahora la acompaña a todas partes (incluida la travesía trasatlántica) y se encarga de gestionar su agenda. Aunque aparentemente ha tratado de mantener a su hija al margen de los grupos de poder, no siempre ha podido garantizar su independencia. «Parte del trabajo de Greta se está canalizando a través de Daniel Donner, que ejerce como jefe de prensa de la niña», revela The Times. «Donner trabaja en la oficina de un lobby con sede en Bruselas conocido como European Climate Foundation».

Las buenas intenciones que se le presumen a Greta no han logrado frenar la avalancha de críticas. Y mientras una multitud la recibía entre vítores en un pequeño puerto deportivo al sur de Manhattan, en las redes sociales se sucedían las protestas por haber utilizado un velero propiedad de Pierre Casiraghi, hijo de la princesa de Mónaco, cuya Casa Real no se caracteriza precisamente por su lucha contra el cambio climático. Han trascendido también otros nombres vinculados a las actividades de Greta a través de Global Challenge: David Olson (socio inseparable de Rentzhog),Anders Wijkman (ex presidente del Club de Roma), Petter Skogar (director de una de las principales organizaciones empresariales de Suecia) y Catharina Nystedt Ringborg (una alta ejecutiva del sector de la energía). Son los nombres que planean detrás de la otra cara de Greta, la niña verde.

 

La semilla de Greta

Por Carlos Peña González

El discurso que Greta pronunció en las Naciones Unidas —donde se negó a sentarse en primera fila, mientras el Presidente Piñera abrigaba la secreta esperanza de que lo hiciera a su lado— dio miedo; aunque no por lo que, según ella dijo, estaba ocurriendo en el planeta, sino por el tono con que lo pronunció. Era el tono de quien está en este mundo en carácter de acreedor de todos quienes le antecedieron y despojado de cualquier deuda, el tono de quien se aferra a una sola verdad creyendo que ella resume y encierra a todas las demás.

El tono de un erizo.

Isaiah Berlin, en un texto famoso, se sirvió de un fragmento de Arquíloco para distinguir dos tipos de actitudes intelectuales: la del zorro y la del erizo. El zorro, dijo, sabe muchas cosas no siempre consistentes entre sí; el erizo, en cambio, sabe solo una cosa y grande. El espíritu de Greta parece ser el del erizo: se aferra a una sola cosa a la que se subordinarían todas las otras.

Como ocurre a todas las personas que creen haber abrazado la verdad final —una verdad que los otros por miopía, mezquindad, ambición, tontería, maldad o traición se niegan a ver—, en Greta se anida, voluntaria o involuntariamente, la semilla del fanatismo, la convicción de haber descubierto una verdad apocalíptica para cuya evitación ningún precio resultará demasiado alto. El fenómeno ha sido recurrente en la cultura humana. El caso más citado es el del milenarismo, la creencia de inspiración religiosa que alguna vez movió a multitudes y según la cual el juicio final que distinguiría entre puros y pecadores llegaría pasado mañana (la gente entonces se reunió en los bosques esperando ocurriera) o la convicción de que la historia tenía un sentido inmanente y que los seres humanos eran de dos clases, los que empujaban la corriente del tiempo y los que, por codicia o ignorancia, estaban en la vereda de enfrente (a estos últimos se les finiquitaba porque ¿cómo aceptar que una vida individual pusiera obstáculos a la gran caravana de la historia?). Greta en su discurso ante las Naciones Unidas está catalizando, con ayuda de los medios y la flojera intelectual de las audiencias, otra distinción: la que media entre los malvados, negligentes y traidores sobre quienes pesa una deuda (las generaciones más viejas) y sus acreedores puros, portadores de limpios ideales (las nuevas generaciones). Los primeros, envilecidos por la codicia material o la estupidez, y los segundos, liderados por Greta y ofendidos por la maldad del mundo. Los primeros mintiendo una y otra vez con el fin de acumular riquezas, los segundos recordando una y otra vez la necesidad de un mundo más sencillo (aunque en este caso la sencillez incluyó a Pierre Casiraghi, quien transportó a Greta, lo que prueba que se puede abrazar la verdad sin abandonar la acumulación o la frivolidad de una vida fácil).

Por supuesto, todo ese simplismo —pronunciado con una convicción granítica por la que no se infiltra o cuela la más mínima duda o el más leve afán de comprender al otro— no es raro en una adolescente que tiende a poseer pensamientos inflexibles, y que después de haber crecido en una sociedad hastiada de bienestar, anhela la realización de valores posmaterialistas. Lo raro y de veras preocupante es que el mundo más viejo —ese grupo de personas a quienes Greta, sin arrugarse, interpeló llamándolos traidores— escucha a esta nueva Jeremías con él ánimo crítico anestesiado, como si en ella refulgiera la verdad y nada pudiera relativizarla. Desde Obama a Francisco se han inclinado ante ella, contribuyendo a fortalecer el aura que la rodea. En vez de contribuir al escrutinio más racional del problema, se ha obrado frente a Greta con un paternalismo frívolo que le concede, sin más, la razón.

Nada de eso debe ser aceptado.

Y es que no es muy razonable inclinarse, sin más, ante una adolescente que enarbola un discurso toscamente moral.

Es verdad que el planeta se ha estropeado y también es cierto que hay que hacer esfuerzos para detener ese proceso, y que en eso no solo Greta, sino los científicos que lo han venido diagnosticando tienen toda la razón; pero todo eso no ha de hacer olvidar que en lo que va de historia humana es el fanatismo (la semilla que lleva Greta y que siempre confunde la obviedad del problema con la sencillez a la hora de resolverlo) el que ha causado más sufrimientos a los seres humanos. Si el cambio climático implica muchos peligros, el fanatismo, ese espíritu de cruzado que parece estar poco a poco acompañando a Greta, implica muchísimos más. La historia humana está erizada de ejemplos de lo que ocurre cuando se deja crecer a este último. El cambio climático amenaza la vida biológica, es cierto (y por eso hay que intentar detenerlo); pero el fanatismo que se puede encender en su derredor puede amenazar la vida reflexiva (y sin esta ni el cambio climático será realmente comprensible).

Sobre todo cuando, como es el caso, se trata de un fanatismo que reúne cada vez más a favor suyo a dos aliados —la ciencia y la adolescencia— que acostumbran a enrostrar a los demás la verdad que presumen haber descubierto. (El Mercurio)

Exorcismo o Apocalipsis

Por Cristián Labbé Galilea

Mi coloquio semanal con unos cuantos buenos amigos fue monopolizado esta vez por el Cambio Climático y sus ramificaciones. Cambio que, como es obvio, nos tiene hace rato al filo de la paranoia, además de protagonizar en estos momentos la asamblea general de la ONU y disponer de una niña de dieciséis años como guaripola universal o portaestandarte cósmico, a la que medio mundo pareciera admirar.

En ambos temas, el Cambio y la Niña, nos enfrascamos con mis contertulios. Las opiniones partieron siendo muy “políticamente correctas”… Como alguien dijo, “¡Quién podría estar contra lo dicho sobre el Calentamiento Global y quién se atrevería criticar a la ‘niña símbolo’ de esta cruzada para salvar a la humanidad!”.

Que los comentarios tendieran a la emoción y no a la razón fue la evidencia de que la posverdad ha calado hondo. Se asume sin discusión la tesis de que estamos frente a un “nuevo apocalipsis”. Poco se dice, y menos se sabe, sobre cuánto de verdad hay en esos aterradores vaticinios ambientalistas.

Advertí a mis contertulios que las actuales profecías apocalípticas no difieren en lo sustantivo de otras tantas que ha habido siempre, y que posiblemente las habrá hasta el remoto día en que llegue el verdadero apocalipsis… Ellas han sido la obsesión de todas las culturas y religiones; videntes, científicos locos, algún anticristo, falsos profetas, iluminados… hacen malos augurios que por suerte nunca se cumplen, y todo indica que los de hoy correrán la misma suerte.

Quedó claro, con múltiples ejemplos, que el tema del Calentamiento Global, del Cambio Climático o como lo quieran llamar, se escapó del campo científico para ir a dar al político y allí empezaron a tallar “las fuerzas del mal”.

Así fue como llegamos hasta Greta Thunberg, “la niña símbolo”, y a su protagonismo, su discurso, su actitud, su ejemplo para los niños y los jóvenes del mundo. Después de algunas intervenciones más bien “tímidas”, surgieron aprensiones. “¿Está bien que un niño, por muy precoz que sea, le hable en ese tono al mundo, que se dirija en esos términos a los líderes mundiales, que su semblante infantil trasunte tanto odio e intolerancia…? No puede ser que el bien que dice buscar haga tanto mal”.

Terminamos coincidiendo en que había sido tentada, convencida o seducida para asumir, con manifiesta soberbia, el papel de “nuevo mesías” portador de “la luz para la humanidad”. De ahí que no dejara indiferente a nadie con esos gestos de su cara y con esa mirada llameante que sugería una suerte de paranoia más próxima a la “poseída” que a la iluminada.

Nuestras tertulias suelen concluir con una ingeniosidad: esta semana un beato parroquiano fue quien se despidió diciéndonos: “Debería exigirse que a este angelito caído, tan cordialmente invitado por el presidente a la COP25, se le haga primero un exorcismo, a ver si así nos evitamos después apocalípticos dolores de cabeza”.

La crisis del agua en el mundo y la Antártica… ¿Chilena?

Por Roberto Hernández Maturana

Chile posee un territorio continental que abarca desde Arica a tierra del fuego 756.950 km²

Sin embargo Chile reclama un territorio muchísimo mayor en la antártica o Territorio Chileno Antártico o Antártica Chilena, entre los meridianos 53° O y 90° O. interponiéndose  parcialmente con las áreas reclamadas por Argentina (Antártida Argentina, entre los meridianos 53° O y 74° O al sur del paralelo 60° S) y por el Reino Unido (Territorio Antártico Británico, entre los meridianos 53° O y 80° O al sur del mismo paralelo.

Nuestro país reclama para sí un territorio de  1.250. 257 Kms cuadrados, definido por el decreto 1747, promulgado el 6 de noviembre de 1940  y publicado el 21 de Junio de 1955, del Ministerio de Relaciones Exteriores de  Chile que abarca las islas Shetland del Sur, la península Antártica  (llamada Tierra de O’Higgins en Chile) e islas adyacentes, la isla Alejandro I, la isla Charcot y parte de la Tierra de Ellsworth , entre otras.

Hoy que sabemos que el mundo está sufriendo escasez de agua entendida como la falta de suficientes  recursos hídricos  para satisfacer las demandas de consumo de agua  en una región, nuestra reclamación territorial sobre la Antártica reviste especial importancia.

El 97% del agua del mundo es salada. El 3% restante es agua dulce y se puede encontrar en forma de agua subterránea, lagos, ríos, humedad de suelo, siendo los glaciares y casquetes polares la mayor reserva de agua dulce.

A pesar de que la precipitación de la Antártica es comparable con las zonas más secas del mundo, el continente es un generador de hielo natural, contando con aproximadamente el 80% del agua dulce de todo el planeta almacenada en forma de nieve, enormes glaciares y extensos casquetes polares.

La crisis climática amenaza este reservorio natural de agua dulce, ya que aumentan el nivel de deshielo y desprendimiento de grandes bloques de hielo. El 31 de octubre de 2016 se descubrió una grieta, bautizada como “Halloween”, que en cinco meses ha crecido 22 kilómetros. La brecha ya mide 130 kilómetros de longitud y podría causar el mayor desprendimiento en la Antártida registrado en la historia. ¡Sería un témpano casi del porte de la Isla de Chiloé!

La escasez de agua afecta hoy a mas de 2.800 millones de personas en todos los continentes del mundo durante al menos un mes cada año y más de 1.300 millones de personas no tienen acceso a agua potable salubre.​

Gran parte del mundo sufre hoy estrés hídrico, entendido como la dificultad de obtener fuentes de agua dulce durante un cierto período, una situación que puede culminar en un mayor deterioro y agotamiento de los recursos hídricos disponibles. ​ Por otra parte el déficit hídrico  causado por cambios climáticos, tales como sequías o inundaciones, así como el aumento de la contaminación  y el aumento de la demanda humana de agua, incluso su uso excesivo es una realidad que puede llegar a convertirse en una crisis hídrica en que la disponibilidad de agua no contaminada dentro de una región es inferior a la demanda de agua en esta región. ​ Hoy la escasez de agua está siendo impulsada por dos fenómenos convergentes: el creciente uso de agua dulce y el agotamiento de los recursos de agua dulce disponibles. ​

Lo anterior ha provocado que lejos de considerar al petróleo como el recurso que podría desencadenar futuros conflictos, los estragos de la crisis climática (el cambio climático es permanente), la falta de prioridad política, las incapacidades gubernamentales, las desigualdades y los conflictos armados han hecho que ahora el punto de mira esté en el agua. Esto, junto con el eterno debate sobre si el agua debe ser un bien de lujo o un bien social accesible para todos, podría convertir al agua en el foco del mayor conflicto geopolítico del siglo XXI.

Según Naciones Unidas, el consumo de agua se ha duplicado en los últimos 50 años, 2.600 millones de personas carecen de acceso a un saneamiento básico, lo que supone el 40% de la población mundial, y 497 millones de personas en las ciudades dependen de un saneamiento compartido, cifra que se ha multiplicado por dos desde 1990. Partiendo de esto, casi un décimo de la carga global de enfermedades podría ser contenida a través del mejoramiento del abastecimiento de agua, saneamiento, higiene y la gestión de los recursos hídricos en general

Pero la cosa no se queda ahí. La OMS afirma que la fuente de agua debe situarse a no más de 1.000 metros del hogar y, sin embargo, millones de personas en el mundo deben caminar diariamente hasta seis horas para obtener agua para uso doméstico.  Además, según el El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo  (PNUD), el coste del agua no debería superar el 3% de los ingresos de la unidad familiar, pero la realidad es que los países pobres pagan hasta 50 veces más por un litro de agua que sus vecinos más ricos (ONU) , debido a que tienen que comprar el agua a vendedores privados.

Dentro de la situación actual del agua y su posible proyección futura, la ONU confirmó que existen aproximadamente 300 zonas en el mundo en las que se presagia un conflicto a causa del agua en 2025. Bien sea porque su control centre la lucha, o bien porque sea utilizada como arma para ganar, el agua está teniendo cada vez más un papel protagonista.

Los conflictos se agrupan en varias regiones del mundo, de los que cabe destacar: el conflicto entre Israel y Palestina; la guerra civil en Siria; la disputa entre Bolivia y Chile por las aguas del Silala; el conflicto del Tigris y Eúfrates entre Turquía, Siria e Irak; la cuenca del río Zambeze entre Mozambique y Zimbabwe; el conflicto del Nilo; y la Guerra del Agua Cochabamba.

El 1 de diciembre de 1959,  12 países entre los que se encontraba Chile, firmaron  el Tratado Antártico , que definió  a la Antártida como todas las tierras y barreras de hielo ubicadas al sur de la latitud 60°S sin afectar derechos sobre el alta mar allí existente. El tratado fue firmado en Washington DC, Estados Unidos   y entró en vigor el 23 de junio de 1961 .

Los firmantes originales fueron: Argentina, Australia, Bélgica, Chile, EE.UU., Francia Japón, Noruega; Nueva Zelanda, Reino Unido, Sud Africa y La entonces Unión Soviética,  pero el tratado dejó la puerta abierta a cualquier miembro de la Organzación de las Naciones Unidas, u otro estado invitado por la totalidad de los signatarios consultivos. Desde su firma el número de signatarios creció hasta un total de 54 en abril de 2019

El tratado tiene vigencia indefinida y no ha sufrido enmiendas. Puede ser modificado por la unanimidad de los miembros consultivos o -luego de los 30 años de vigencia- por la mayoría de miembros presentes en una conferencia convocada al efecto en la que pueden participar los miembros no consultivos.

El tratado concluyo entre sus puntos mas importantes, que el uso exclusivo de la Antártida sería para fines pacíficos, prohibe toda medida de carácter militar, excepto para colaborar con las investigaciones científicas, prohibiéndose los ensayos de cualquier clase de armas.

Decretó también la libertad de investigación científica en la Antártida y continuidad de la cooperación como en el Año Geofísico Internacional de 1957 y el Compromiso de intercambio de información sobre los proyectos de programas científicos en la Antártida, personal científico y libre disponibilidad de las observaciones y resultados científicos.

Respecto a la soberanía territorial sobre la Antártida, el tratado salvaguarda las opiniones de los 3 grupos de los 12 estados signatarios originales: 1) aquellos que previamente declararon su soberanía sobre parte del Antártida (Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y el Reino Unido); 2) aquellos que se consideraron como teniendo una base para reclamar soberanía territorial en la Antártida (Estados Unidos y la Unión Soviética); 3) aquellos que no reconocieron a ningún estado el derecho a reclamar o a tener una base de reclamo de soberanía en la Antártida (Bélgica, Japón y Sudáfrica).

En cuanto a las reclamaciones territoriales proclamadas previamente a la firma del tratado por 7 de los signatarios originales, éste estipula que ninguna disposición del mismo se interpretará como una renuncia o menoscabo de los derechos o fundamentos de soberanía territorial en la Antártida esgrimidos por ellos.

Ante la situación descrita y una necesidad evidente que a corto plazo vivirá la humanidad cabe preguntarse…

¿Está Chile en condiciones de hacer valer sus reclamaciones territoriales sobre la Antártica?, especialmente considerando a la soberanía chilena como el poder político supremo chileno sobre la antártica, considerando que la soberanía es un derecho fundamental de cualquier Estado de la comunidad internacional

No sé si el gobierno actual y aquellos por venir han adoptado medidas para la crisis que viene, pero sin duda en algún momento la crisis vendrá, y nuestro gobierno, el que sea, deberá ejercer una diplomacia hábil y firme y sin duda debería desde ya ejercer una presencia más activa en lo que se reclama como “nuestro territorio antártico, y sin duda nuestras Fuerzas Armadas deberían ejercer un rol fundamental en ejercer dicha presencia y en respaldar a nuestra diplomacia en la hora del conflicto… que sin duda vendrá.

No a las medias tintas

Por Cristián Labbé Galilea
Las primarias en Argentina han dado paso a variadas interpretaciones: sobre el fracaso de Macri, amén de lo irremontable que aparece la diferencia entre éste y el peronismo representado por Fernandez – Fernandez, y; sobre la difícil gobernabilidad que vivirá el pais trasandino en el presente próximo y sobre las dudas que genera para el futuro la dupla F-F.
En por qué ocurrió lo que ocurrió hay algunas coincidencias: Macri se confió en que la gradualidad era el camino para sacar al país del caos; creyó que la corrupción del Kirchnerismo los dejaría para siempre fuera del poder; y, quizá lo más determinante fue que aplicó un liderazgo débil, que no convenció a un electorado acostumbrado a que le den todo, por nada.
Teniendo presente que “aguas pasadas no mueven molinos” y que lo importante es lo que viene, Macri debe revertir un escenario muy negativo y que se acerca mucho a lo que se conoce como la “Profecía Autocumplida”. Si la calle lo da por perdido…¡ está perdido!
Que la situación es compleja, nadie lo discute; que es difícil remontar tamaña diferencia, lo es; pero tampoco está todo dicho, ¡siempre se puede! ¡querer es poder! En el campo dicen que cuando se viene la tormenta los pájaros chicos se esconden y aparecen los que vuelan alto.
Basta un mínimo de conocimiento de historia para convencerse que hay muchos ejemplos de personajes que cambiaron el rumbo de los acontecimientos, sólo por nombrar algunos de la segunda mitad del siglo pasado: Churchill, Reagan, Thatcher y, sin ir más lejos, Pinochet. ¿Qué tienen en común estos personajes…? 
Su condición de “estadistas” que les permitió visionar el futuro y actuar en consecuencia; rodearse de los mejores; no haber caído en populismos fáciles, ni dejarse amilanar por impopularidades momentáneas; en suma, “volaron alto” y ejercieron un liderazgo firme y claro.
Si se mira la situación mundial desde esta perspectiva, se reconocerá que quienes están marcando la pauta son líderes que tienen las cosas claras, que asumen una posición definida, concreta, y que no dejan espacio a la ambigüedad ni a los dobleces… En suma, personajes que “no andan con medias tintas”.
Tal como observó un crítico y directo parroquiano: “al pan, pan y al vino, vino, no andemos con rodeos, los medias tintas no dan confianza, quieren estar “con Dios y con el diablo”; miren lo que pasa en nuestro país… mientras más borrosa es la actitud del gobierno más rechazo genera”. Como un bumerang, la conversación volvió peligrosamente a nuestra realidad.

Dejando bien en claro que las realidades eran muy distintas, que los argentinos son los argentinos, y que no había que echar en saco roto la lección trasandina, cerramos nuestra tertulia advirtiendo, muy positivamente, que tal como están las cosas: “hay que caminar con los zapatos abrochados, los pies en la tierra, pisando firme, llamando al pan pan y al vino vino y no creyendo en medias tintas…

Los errores son de Macri

Por Joaquín García Huidobro Correa

Los sustos nos hacen más precavidos y son un antídoto contra la arrogancia. El pesimismo, en cambio, paraliza y quita la imaginación, que es un elemento fundamental para que un proyecto político sea viable.

Los resultados de las recientes primarias argentinas han traído una ola adicional de pesimismo a nuestras tierras. Si uno quiere ser pesimista está en su derecho y no le faltarán motivos. Sin embargo, no resulta sensato adoptar un semblante sombrío por las razones equivocadas.

Los errores de Macri son abundantes, pero de ellos no se deriva de modo automático que a nosotros nos espere un destino semejante. Son unos errores muy suyos, que no podemos extrapolar a nuestra realidad de modo precipitado.

El primero de ellos consiste en no haberle dicho la verdad al país con toda claridad. Pensó que Argentina era como esos enfermos a quienes no se les puede contar la firme, porque les daría un infarto. En el fondo, desconfió de la madurez y sentido cívico de sus compatriotas; no se atrevió a llamarlos al sacrificio después del desastre kirchnerista. Sin una épica de “sangre, sudor y lágrimas”, resulta imposible que la gente entienda que tendrá que ajustarse el cinturón, y cuando esto suceda culparán al gobierno.

En segundo lugar, no tomó las medidas dolorosas en el momento oportuno. Era un juego peligroso, pero la gradualidad elegida tampoco estaba exenta de riesgos; de hecho, siempre ha fracasado en Argentina, como le advirtieron López y Murphy y otros economistas. Al final, quedó en el peor de los escenarios. Aumentó la deuda pública, creció la inflación y experimentó los males habituales en la política y economía transandinas sin tener los beneficios de la demagogia.

Como ha dicho uno de sus críticos, llevó a cabo un “kirchnerismo de buenos modales”, sin cambiar radicalmente el modelo. Macri no calzó con la época: habría sido el hombre perfecto para suceder a quien hiciera el trabajo doloroso, pero carecía de la firmeza y claridad para llevar él mismo a cabo la transformación requerida.

Para colmo, al no poner en el equipo económico a la gente adecuada, se echó sobre sus hombros la tarea de manejar la economía de acuerdo con sus personales intuiciones desarrollistas. Y no le resultó.

Otro error de Macri fue despreciar a Cristina. Pensó que no convenía impulsar en exceso los procesos judiciales en su contra, porque eso la transformaría en una víctima. Parece haber creído que le convenía que ella fuese su rival. No contaba con la astucia de la Sra. K, que en una jugada maestra se conformó con una modesta vicepresidencia. Así mantuvo su tercio de votantes seguros y agregó a los descontentos de Macri con el simple expediente de poner a su lado a una cara menos odiosa que la suya.

También menospreció a su electorado más conservador. Nadie ignora que él se ha comprado buena parte de la agenda progresista; pero desde un punto de vista político, su problema no está ahí. Su error (que podría repetirse en Chile) reside en creer que socialcristianos y conservadores son un electorado cautivo y que no importa su descontento. Se equivoca doblemente, porque no son unos votantes seguros y además en casi todos los países tienen la virtud de mojar la camiseta y conseguir a otros votantes si uno les garantiza algunos mínimos que no implican grandes costos electorales.

Ahora bien, las equivocaciones anteriores, aunque graves, no fueron las mayores, porque el hecho de que un presidente se sorprenda cuando su rival le saca una diferencia del 15% es una señal de que está en las nubes, que no sabe interpretar lo que sucede en su propia sociedad.

¿Significa lo anterior que los chilenos podemos estar tranquilos o que el gobierno de Sebastián Piñera tiene garantizada la continuidad? En ningún caso. Hay buenos motivos para mirar con temor la situación argentina. Resulta casi imposible que en octubre Macri remonte la diferencia sideral de estas primarias, y menos cuando su reacción natural ha sido adoptar medidas demagógicas que mañana dañarán al país y que hoy lo desprestigian y fortalecen la posición de Cristina. Congeló el precio de los combustibles, “para aliviar el bolsillo de muchos argentinos”. ¿Por qué no lo hizo antes, si era tan buena idea? Con suerte llegará a diciembre como el primer presidente no peronista desde 1928 que logra terminar su mandato.

Un gobierno kirchnerista en Argentina traerá consecuencias negativas para nuestro país: fomentará las ambiciones de la izquierda menos razonable, creará un clima surrealista que no nos conviene y hará que se culpe a la economía libre de unos males que en realidad causó el estatismo.

Si algún error puede imputarse a Piñera en esta materia no es haber incurrido en los mismos fallos de su colega. Al revés, su falta estuvo en no marcar oportunamente las infinitas diferencias que existen entre Chile Vamos y el macrismo, entre sus políticas de gobierno y las del presidente argentino. Así habría quedado claro desde un comienzo que él no tiene por qué cargar con los errores de Macri y los chilenos estaríamos buscando otras causas para nuestro habitual pesimismo.

Control a migración venezolana

Editorial diario La Tercera, 7 de Julio 2019

Los cientos de inmigrantes venezolanos que sorpresivamente terminaron apostados en pasos fronterizos chilenos generó una situación de especial complejidad, que obligó al gobierno a adoptar una serie de medidas a fin de regular su ingreso, para cuyos efectos se dispuso contar con visa consular de turismo, facilitando su tramitación en distintos consulados chilenos.

La medida despertó fuertes cuestionamientos hacia el gobierno, por estimar que la actitud de restringir el ingreso no se condice con las facilidades que en su momento el país ofreció a los venezolanos que se veían obligados a huir ante la grave crisis humanitaria y económica que ha provocado el régimen dictatorial de Nicolás Maduro. La política seguida por Chile en esta materia ha sido generosa, pues se creó una visa especial para venezolanos (o de responsabilidad democrática, de las que se han entregado 37 mil a la fecha), y en general hubo amplias facilidades para ingresar a nuestro país. Es así como la colonia de venezolanos es ya la más numerosa de todas las que aquí viven -con más de 280 mil residentes-, cuyo aporte ha sido ampliamente reconocido.

Sin embargo, ante la constatación de que el régimen de Maduro será difícil de remover, es previsible que los flujos de migrantes venezolanos seguirán aumentando -ya se han desplazado más de cuatro millones-, lo que es un problema que debe ser abordado por la región como un todo, ya que desborda las capacidades de un país en particular. La llegada masiva de venezolanos a los puestos fronterizos chilenos se produjo en buena medida porque otros países también fueron colocando restricciones, generando así un efecto cascada. Es el momento de que organismos regionales como Prosur -recientemente creado para reemplazar a la fracasada Unasur-, la OEA y también la Alianza del Pacífico, aborden este desafío en forma sistémica, y entreguen directrices comunes, eventualmente disponiendo también de fondos de emergencia para enfrentar aquellas situaciones humanitarias más críticas.

Los países de la región no deben ser culpados por una crisis en la cual no tienen responsabilidad alguna, y en cambio cabe subrayar que ésta ha sido provocada por el régimen chavista, el cual sigue siendo apoyado por sectores recalcitrantes. Es en ese orden de cosas que las naciones tienen derecho a establecer aquellas regulaciones migratorias que sean consistentes con sus objetivos de seguridad interna o sustentabilidad económica, porque de lo contrario se pueden producir situaciones que pueden resultar aún más perjudiciales o injustas para los propios inmigrantes, como hacinamientos o caer en redes de explotación laboral.

La actuación de Chile en este reciente episodio se ha ajustado a su propio marco normativo y a las convenciones internacionales, pero a la luz del incierto cuadro es necesario que se establezcan criterios más claros a fin de no generar expectativas que luego se defrauden. En paralelo, el país puede avanzar en fórmulas que faciliten la integración y generen efectos virtuosos. Así, por ejemplo, los anquilosados procedimientos para validar títulos profesionales deben modernizarse, y también se podría explorar la creación de visas especiales para actividades en las cuales se necesiten determinadas especialidades o competencias.

El alma Rusa

Por Joaquín Castillo Vial, Subdirector del Instituto de Estudios de la Sociedad

“Los rusos y los discípulos de los rusos han demostrado hasta el hastío que nadie es imposible —dice Borges en uno de los numerosos prólogos que escribió—: suicidas por felicidad, asesinos por benevolencia, personas que se adoran hasta el punto de separarse para siempre, delatores por fervor o por humildad… esa libertad plena acaba por equivaler al pleno desorden”. Si bien el argentino se refiere principalmente a las grandes novelas eslavas, su frase también puede ser un intento por responder a la constante pregunta por esa personalidad única y esquiva —el alma rusa, la llaman algunos— que ha intentado ser fijada con profusión dentro y fuera de sus fronteras. Sin afán sistemático, y además de los grandes narradores decimonónicos, ahí están las novelas de Emmanuel Carrère (Una novela rusa y Limónov), las películas de Zvyagintsev (Loveless, competidora de Una mujer fantástica, merecía con creces el premio Oscar) o los documentados libros de Orlando Figes.

Una de las últimas muestras de esa exploración es Chernobyl, que, con producción estadounidense, sigue preguntándose por el alma rusa. La exitosa miniserie de HBO relata el accidente nuclear de 1986, sus responsabilidades directas y sus efectos más o menos inmediatos. Con el foco puesto en Valeri Legásov, el científico nuclear a cargo de controlar el incendio de la planta, relata las repercusiones políticas, biológicas, sociales e íntimas del suceso a través de las historias de diversos personajes involucrados. Muchas de estas historias están basadas en Voces de Chérnobil, recogidas por la Nobel bielorrusa Svetlana Alexiévich, aunque su nombre no aparece en los créditos. Un bombero que acude a los primeros llamados y que es rápida y fatalmente afectado por la radiación; funcionarios militantes e irresponsables que se tapan las espaldas; una científica que debe enfrentarse a una omnipresente burocracia para saber la verdad y actuar con rapidez ante la emergencia; militares y civiles de distinto origen que deben limpiar las consecuencias de esa radiación descontrolada… a fin de cuentas, toda una sociedad sacudida por una tragedia inédita, y que saca lo mejor y lo peor de quienes están involucrados en ella.

La serie tiene pretensiones de fidelidad histórica, lo que, a pesar de las quejas de muchas instituciones y medios rusos —el canal de televisión estatal anunció su propia ficción acerca del suceso, espía estadounidense incluido—, parece lograrse con éxito. Sin embargo, sus puntos altos narrativos no los genera su apego a los hechos; ellos están en su habilidad para construir conflictos profundamente humanos, capaces de situar constantemente al espectador en un dilema moral.

Los personajes son entrañables o repulsivos, en coherencia con las acciones que eligen desplegar en situaciones límite. Ahí están los héroes de distinto signo que se sacrifican por una comunidad amenazada, como los mineros que, duros e indomables, vapuleados por el sistema soviético, no dudan en inmolarse para ayudar en la zona del desastre. Pero también el viejo burócrata Zharkov que, con liderazgo en el rostro y en sus gestos, minimiza las consecuencias de la tragedia al preferir la verdad oficial y recomendar el sitio de la ciudad y el corte de las líneas de teléfonos para evitar los rumores.

También se ha querido leer Chernobyl —especialmente su versión de las responsabilidades del accidente— como un episodio más de las tensiones entre Estados Unidos y Rusia, como si las categorías de la guerra fría pudieran ser utilizadas sin problemas tres décadas después. Sin embargo, más que una obsesión con el pasado, las historias de esta serie dan cuenta de una profunda actualidad: muestran al ser humano viviendo en un medioambiente amenazado, en una sociedad donde los contubernios políticos pueden ir en directo desmedro de la verdad, y donde se necesita del sacrificio de muchos para la supervivencia de la comunidad. Elementos universales, pero también rasgos distintivos de un pueblo ruso cuyo patriotismo refleja los extremos de la condición humana.

En la línea de los discípulos de los rusos que mencionaba Borges, esta serie escrita por Craig Mazin nos muestra que nadie es imposible: en un régimen totalitario como la Unión Soviética —ficcionalizado, por supuesto— también están quienes son capaces de ir contra la corriente, de superar el conformismo de una sociedad corrupta y de destapar la verdad, aunque en ello se vaya la vida. El entusiasmo con que ha sido recibida Chernobyl está justificado. Estamos frente a una trama política y con cierta dosis de apocalipsis, pero sobre todo ante una trama humana que, al tiempo que ilumina un episodio histórico concreto, permite imaginar cómo nos comportamos ante un mundo tensado hasta el límite.

Golpe queremos

Por Joaquín García Huidobro Correa

Nuestros poderes del Estado no están de acuerdo acerca de qué Venezuela debería ser invitada a la cuenta presidencial, porque hay dos y están enfrentadas a muerte. Para el presidente del Senado, la representante de Guaidó y de la casi totalidad de los trescientos mil connacionales suyos que viven en Chile, simplemente no existe.

“Todo se arreglaría con un golpe de Estado en Caracas”, dicen numerosos venezolanos y repiten en voz baja bastantes chilenos; pero las posibilidades no parecen muchas y Guaidó sigue vagando como alma en pena.

Las razones de la ausencia de ese golpe parecen sencillas a primera vista: los chavistas aprendieron del caso chileno y saben que hay que tener bajo control a las Fuerzas Armadas. Lo vio Carlos Altamirano en su tiempo, quien tenía claro que el futuro de la Unidad Popular exigía alinear a los militares con la revolución socialista. Ese era el Altamirano fiero, no el hombre que murió esta semana, el que reconocía haberse equivocado.

Otros piensan que los militares son apenas unos títeres de fuerzas más poderosas (EE.UU., Rusia, China y Cuba) y que la decisión final no depende de ellos.

Las explicaciones, en principio, parecen perfectas: no hay golpe porque eso lo deciden otros o porque Maduro se compró a las FF. AA.; los militares viven como reyes mientras el pueblo se muere de hambre. Además, él controla la judicatura y tiene a su país militarmente ocupado por Cuba. Esto explica en parte la brutalidad de su represión, que difícilmente la ejercerían unos venezolanos chavistas sobre sus compatriotas.

Sin embargo, esos razonamientos presentan una debilidad. Suponen que los 250 mil uniformados venezolanos son todos unos corruptos o débiles, y que apenas hay un par de patriotas en ese mundo castrense. ¿No habrá una explicación distinta o al menos complementaria de las anteriores?

Es verdad que Chávez y Cuba aprendieron del ejemplo chileno de 1973, pero también nuestro caso actual tiene enseñanzas interesantes que ofrecer; no a Maduro, sino a los militares venezolanos. Se trata de unas lecciones amargas, capaces de disuadir al militar más patriota de intentar esa aventura golpista que muchos proponen.

No cabe negar que en Venezuela hay hambre, tortura, desabastecimiento, inseguridad, carencia de medicinas básicas, represión a los disidentes, desnutrición infantil creciente, violación de la Constitución y falta de libertad. Además, casi todos los gobiernos democráticos han desconocido la legitimidad del régimen de Maduro. Pero los numerosos soldados y asesores cubanos que están instalados en ese país son cosa seria, y además, el gobierno cuenta con una Milicia Bolivariana numerosa y violenta.

Si los militares intentan tomar el poder habrá tiroteos, muertos y abusos, tanto por exceso de fuerza como por la acción de criminales que llevan uniforme, como en todo golpe de Estado. Por otra parte, no se desarma de un día para otro la burocracia chavista que ocupa el aparato estatal ni resulta hacerlo con guante blanco. Así las cosas, habrá miles de exonerados y exiliados. Cabe la posibilidad de que el golpe sea exitoso y que Venezuela retorne a la normalidad, pero será un proceso de años. Entretanto, vendrá una nueva generación, que no vivió esa historia y la juzgará con otros esquemas mentales. Los juristas desarrollarán sus teorías y todo será visto como una cuidadosa operación de exterminio, donde no solo el criminal, sino hasta el chofer veinteañero que conducía un jeep será acusado de genocidio, como sucedió en Chile.

Los que hoy llaman “gallinas” a los militares, mañana estarán dedicados a enriquecerse y mirarán para otro lado. Es posible que subsistan núcleos de violencia chavista y muchos pedirán “mano dura”, como una vez lo hicimos nosotros, que “solo queríamos un poco de orden”. Hoy decimos que no tenemos responsabilidad por lo que pasó en Chile, como tampoco la izquierda. Los civiles de uno y otro lado decimos: “Lo siento, yo quería otra cosa”.

Los militares venezolanos no son corruptos ni cobardes; no, al menos, la mayoría de ellos; incluso es posible que haya en sus filas muchísimos patriotas. ¿Por qué, entonces, no hay golpe? Porque hasta ahora no existe un número suficiente de ingenuos que lo intenten cuando saben lo que les sucederá dentro de unos años.

En efecto, un penal en la isla Margarita para los responsables de esos crímenes servirá para limpiar la conciencia del resto de la sociedad, como en nuestro Punta Peuco, donde hay de todo. Ellos representarán la quinta esencia del mal, mientras miles de venezolanos habrán vuelto al país y no querrán oír hablar de esos parias. Así lo dirán las encuestas, ese curioso mecanismo que fuerza a los gobiernos a confinar esos fantasmas que nos recuerden que una vez dijimos: “Golpe queremos”. Venezuela está como Chile hace 46 años, pero su caso podría ayudarnos a entender que las cosas son más complejas de lo que pensábamos Altamirano y muchos de nosotros el 10 de septiembre de 1973. Sus militares lo saben y por eso no quieren dar ese doloroso paso.

La izquierda chilena frente a Venzuela

Por Roberto Hernández Maturana

La situación en Venezuela revela la división de la izquierda chilena en las dos almas que conviven en ella, y provoca que muchas veces sus personeros se contradigan y se enfrenten.

Para esa izquierda dura que representa el PC y amplios sectores del Frente Amplio el gobernante legítimo es Maduro.

Para la izquierda soft o Light el gobernante legitimo es Juan Guaidó.

Partamos por aclarar que Tanto Guaidó, como su mentor Leopoldo López pertenecen a la izquierda con la que se identifican los light chilenos. Tanto Guaidó como López adhieren a la internacional socialista.

Para la izquierda light , Guaidó es el “Presidente encargado”, nombrado por el poder legislativo venezolano, que declaró vacante el poder ejecutivo de ese país al considerar que las elecciones por las que se reeligió a Maduro fueron ilegitimas.

Para la izquierda dura Guaidó es un títere del imperialismo que se autoproclamó presidente.

Para la izquierda light, lo que ocurrió el pasado 30 de abril fue una rebelión pacifica contra quien usurpa el poder en Venezuela, es decir Nicolás Maduro.

Para la Izquierda dura chilena, lo del 30 de abril fue un intento fallido de golpe de estado para derrocar al “legitimo” mandatario Nicolás Maduro.

Para la izquierda ligtht, lo del 30 de abril no fue un golpe de estado porque estos se dan contra un mandatario, cosa que para los light Maduro no es, porque alcanzó el poder mediante medios fraudulentos, por lo tanto es un usurpador.

Los light chilenos como el ex canciller Heraldo Muñoz y el ex ministro Francisco Pancho Vidal critican a Maduro y apoyan tibiamente a Guaidó. Aquí también podemos contar a la democracia Cristiana, aunque ésta está aún mas dividida con un pie en la oposición y cada vez más con el otro en el gobierno… tratando como siempre de ser el eje en las discusiones.

Los duros chilenos (ideológicamente hablando), como el Senador Navarro gran parte (no todos) los del Frente Amplio, y el P C sin exclusiones, como corresponde a una religión hecha política, apoyan a Maduro. El el PS tiene su alma dividida entre duros y blandos…

Lo que ha resultado insólito, es que algunos light traten de comparar la dictadura de Maduro con lo que ellos llaman “la dictadura de Pinochet”. En este punto la izquierda dura se queda callada.

Y se queda callada porque ellos saben, y prefieren no decirlo, que si a algún gobierno de la historia de Chile se puede compara el desastroso gobiernos de Nicolás Maduro, es al gobierno de Salvador Allende que duros y blandos apoyaron sin restricciones; excepto el ex ministro Francisco Vidal que entonces militaba en la derecha y era un activo joven contrario a la Unidad Popular… después se cambió de bando y otros (mas de la mitad) que entonces  no habían nacido y no conocieron las barbaridades que vivieron los chilenos bajo un gobierno, que a los que tenemos más años, no deja de recordarnos la situación que hoy vive Venezuela.

Lo que no dicen, ni los duros  ni los light, es que Pinochet llamó a un plebiscito, lo perdió y entregó  un país ordenado y en vías de desarrollo, habiéndose  hecho cargo de un Chile en estado desastroso. El mismo estado en que Nicolás Maduro estregará Venezuela… si es que alguna vez entrega el poder.

Cuento Chino

Por Joaquín García- Huidobro Correa

Por fin esta semana los chilenos hemos alcanzado la tan ansiada unidad de corazones. Por encima de las diferencias de edad, género e ideología, una encuesta nos revela que la abrumadora mayoría de nosotros tiene mejor imagen de China que de los EE.UU.; prefiere a Xi Jinping frente a Donald Trump, y cree que debemos intensificar nuestros negocios con China antes que con el país del norte.

Ciertamente, hay que ser realistas. Somos un pequeño ratón en un choque de gigantes y debemos movernos con habilidad. Lo intentó el Presidente Piñera en estos días, aunque se le pasó la mano, lo que le mereció justificados reproches de los mismos chilenos que dicen preferir a Xi. Además, no debió visitar la Escuela de Cuadros del PC, el politburó de la tiranía china.

Tanto la política internacional como los negocios requieren tragarse muchos sapos o, en este caso, comer con la mejor cara del mundo unas ratas al escabeche o estofado de serpiente. Pero la habilidad política exige no perder credibilidad en una materia tan importante como la decidida defensa de los derechos humanos que ha caracterizado a este gobierno.

No seré yo quien defienda a Trump; sin embargo, me permito discrepar de mis compatriotas y sus preferencias por esta comida china.

A los amantes de Xi les propongo el siguiente experimento mental: en la primera semana de mayo nos tomamos un avión, ellos a Beijing y yo, a Washington. Al día siguiente nos dedicamos a recorrer la plaza, Tiananmen, ellos, y yo el parque The Ellipse, cada uno con un letrero que diga: «Basta de mentiras, Trump/Xi Jinping», según corresponda, y otro que afirme: «Eres un tirano, Trump/Xi Jinping». Les apuesto todos mis libros a que yo termino el día incólume, mientras que ellos no alcanzan a caminar cinco minutos para llevar a cabo esta fascinante experiencia política sin que un policía los lleve a un nauseabundo calabozo del que, con muchísima suerte, podrán salir deportados en un par de semanas.

Si les tienen miedo a los aviones y prefieren no viajar, les reemplazo el experimento por una simple pregunta: ¿cuántos opositores políticos están encarcelados en los Estados Unidos? Ninguno. China, en cambio, entre los miles de disidentes presos, se dio el lujo de contar a un premio Nobel, Liu Xiaobo. A este destacado intelectual no solo le fue prohibido viajar a Estocolmo a recibir ese homenaje, sino que se lo mantuvo por años privado de libertad, hasta que el cáncer lo liberó para siempre del comunismo. Su hermano, por supuesto, declaró a la prensa que la familia estaba muy agradecida por la benevolencia del régimen. A pesar de todo eso, los chilenos tenemos la mejor imagen de Xi, quizá porque, a diferencia de Trump, no se le nota cuando se tiñe el pelo.

Los invito a ver en internet «Don’t lie to me», la durísima canción que la gran Barbra Streisand le dedicó a Trump, y busquen luego si en China existe algo semejante. O pregúntense si en Norteamérica hay gente privada de libertad por sus creencias religiosas, porque en China abunda.

Tomen, por favor, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y díganme si hay alguno de ellos que no resulte grave, masiva y sistemáticamente violado por el régimen de Xi. Pero China tiene mejor imagen y Xi nos resulta simpático.

Me corrijo, hay un derecho que en el capitalismo comunista de Xi no resulta violado: el derecho de propiedad, un derecho que hoy en China resulta tan sagrado que permite explotar, contaminar y hacer lo que uno quiera con el fin de tener productos más baratos para vender a Occidente y llenarse rápido los bolsillos.

Se dice que los pueblos tienen derecho a tener los gobiernos que quieran. No puedo estar más de acuerdo, pero eso es precisamente lo que los chinos tienen negado desde hace muchas décadas. ¿O alguien piensa en serio que Xi fue elegido por su pueblo?

Hay más, porque el Partido Comunista chino no solo ha hecho añicos los derechos de su pueblo, sino que también invadió el Tíbet, hizo lo posible por erradicar su cultura y hasta hoy el Dalái Lama vaga por el mundo como una sombra errante. Xi no ha hecho nada para reparar ese crimen de Mao. ¿Por eso los chilenos preferimos a China como socio?

Cuando hablo de manera tan crítica, no me refiero obviamente a su pueblo, cuya milenaria sabiduría tiene mucho que enseñarnos. El objeto de mis reproches no es el pueblo, sino quienes lo tienen secuestrado. Tampoco desconozco que, comparada con la Revolución Cultural, la situación actual resulta envidiable, pero no nos engañemos: estamos frente a una tiranía.

Puede que el mundo futuro esté controlado por China. No obstante, también cabe que ese gigante cuya vida depende de la voluntad de un grupo de personas termine colapsando. En uno y otro caso daremos las gracias si hoy no ponemos tantos huevos en esa canasta.

Y no olvidemos que los chinos son nuestros compradores y vendedores, mientras que -con sus errores y torpezas- los norteamericanos comparten con nosotros buena parte de una herencia cultural y, aunque hoy no sea de buen tono decirlo en voz alta, son, en el fondo, nuestros amigos.

Se dice que los pueblos tienen derecho a tener los gobiernos que quieran. No puedo estar más de acuerdo, pero eso es precisamente lo que los chinos tienen negado desde hace muchas décadas. ¿O alguien piensa en serio que Xi fue elegido por su pueblo?

Corrupción y posverdad, los males de nuestro tiempo

Por Roberto Hernández Maturana

La corrupción que se ha venido detectando en nuestras instituciones revela una enfermedad de nuestra sociedad en su conjunto cuyas causas son difíciles de determinar, pero que alcanzamos a percibir en las características más profundas del ser humano y que parecen inherentes a él.

Y ello no solo es propio de la sociedad chilena, sino más bien parece ser un fenómeno que se está dando en el mundo entero.

China lucha contra la corrupción decretando pena de muerte incluso, para los personajes públicos que caen en ella. Noticias de corrupción en los países de Europa del este son frecuentes; el mismo Putin ha sido acusado de corrupto…, tampoco está libre de este flagelo los EE.UU.N.A., cuyos políticos y jueces son cuestionados frecuentemente por corrupción.

Entre varios de nuestros vecinos la corrupción se ha institucionalizado y son varios los países en que sus ex presidentes son hoy juzgados por corruptos; en Brasil Lula cumple condena en prisión; en Argentina la ex presidenta Cristina Fernández con varios requerimientos de la justicia y en Perú, varios ex mandatarios investigados, donde el suicidio del ex presidente Alan García desnuda trágicamente los tiempos que vivimos.

No deja por otra parte de ser relevante las palabras que nos dejara el ex presidente  peruano en su mensaje póstumo: “en estos tiempos de rumores y odios repetidos que las mayorías creen verdad, he visto como se utilizan los procedimientos (judiciales) para humillar, vejar y no para encontrar verdades”.

¿Está Chile libre de la corrupción que se percibe en otras partes del mundo?

Si bien las causas y hechos que definen la corrupción contemporánea van mucho más allá de lo expresado por el presidente García en su carta final, vale la pena detenerse a meditar en como en la era de la información y la posverdad se construyen “realidades” y se asesina mediáticamente a personas, instituciones, incluso a grupos generacionales completos, mediante el uso y abuso de la justicia, decretando la muerte en vida de los acusados, antes incluso que los procesos terminen y la justicia cumpla su rol.

Hay expertos constructores de posverdades, especialistas en deformar la historia y ejecutar públicamente a cualquiera contrario a sus intereses, no esperando el fallo de la justicia, para promover el linchamiento del contrario por parte de multitudes manipuladas

Y hablando de posverdades, realidades construidas y asesinatos de imagen, hace poco estuve en una reunión de ex militares, todos ellos subalternos en los años del gobierno militar, la mayoría pasando  los 60 años.  Impresiona constatar que casi todos los asistentes habían sido llamados a comparecer ante un tribunal por hechos acaecidos hace 46 años, impresiona también constatar el número de procesados por la justicia en espera de un fallo definitivo, todos ellos procesados hace ya largos años, bajo el antiguo sistema procesal penal derogado en Chile el año 2005,  la mayoría sin haberle visto nunca la cara al juez que los juzga, sino solo a actuarios; todos ellos procesados a base de testimonios febles, que van desde recordar la voz, encontrar un parecido físico  del acusado con el presunto autor del hecho por el que se le acusa (¡más de 40 años después!); o porque pertenecía a la unidad militar en la fecha de los hechos que se investigan, o porque perteneció antes o después, por lo tanto “debía saber”. Pero no sólo en esa reunión habían procesados condenados en primera o segunda instancia…, también habían absueltos en primera instancia, por haberse comprobado su no participación en los hechos por los que se les acusaba, pero que aún mas de un año después, siguen procesados porque la justicia, las cortes superiores, no han visto sus casos, con todas las restricciones e interdicciones y perjuicios que ello significa. Y no hablemos de los ex militares presos hoy encarcelados, condenados en idéntica forma a la ya descrita.

Así, lo expresado por el difunto ex presidente del Perú, la “realidad” más allá de la investigación necesaria, con la imparcialidad y justicia que corresponde, se ve manipulada  ante y por la prensa y ante la opinión pública condenando a una generación completa de ex uniformados como una “generación maldita”, expuesta a una constante acción de venganza más que de justicia, que practica la izquierda sustentada por múltiples organizaciones financiadas muchas de ellas desde el exterior, y que actúan con la complacencia de moros y cristianos y la indiferencia de un gobierno, que se comprometió con el mundo militar en retiro, no al “perdonazo”, sino a la búsqueda de una justicia “justa”, cosa que a la fecha no ha cumplido, ratificando que acá también “en estos tiempos de rumores y odios repetidos que las mayorías creen verdad”, se ve “como se utilizan los procedimientos (judiciales) para humillar, vejar y no para encontrar verdades”.

Volviendo al tema de la corrupción, el tren que empuja esta lacra que se vive en tantos lugares del globo  en nuestros días, ha sido empujado sin duda por un excesivo individualismo donde el yo está por sobre los demás, donde lo individual está por sobre lo colectivo, donde las redes sociales son usadas sin contemplaciones para “construir” realidades alternativas, donde el delincuente poblacional y el más alto directivo institucional persiguen lo mismo… la búsqueda del placer y el bienestar en todos los ámbitos de la vida… una de las definiciones del hedonismo. Lo vemos en las investigaciones que hoy se hacen tanto en la iglesia Católica como Protestante, en el Ejército y Carabineros, en las presiones del mundo político sobre todos los ámbitos de la vida diaria para influir para aumentar sus cuotas de poder…, y últimamente en los extraños hechos que se investigan en el poder judicial que comienzan a destaparse en el máximo tribunal de Rancagua, que abarcan desde la negativa de la Corte Suprema que  desestimó iniciar de inmediato el proceso de remoción de los 3 ministros de esa Corte de Apelaciones, al estimar que no está finalizado el procedimiento disciplinario que tramita la ministra Rosa Maria Maggi por corrupción, y que faltaban antecedentes para proceder a la destitución al no contarse con un informe de la ministra instructora, hasta las hasta ahora no aclaradas intervenciones de parlamentarios en cosas propias de otro poder independiente del estado,  como las del Senador Letelier con los cuestionados ministros de la corte de Rancagua, y donde el fiscal de Alta Complejidad de O’Higgins, Sergio Moya, quien indaga los actos de corrupción en la Corte de Apelaciones de Rancagua, acusa a su superior el fiscal regional Emiliano Arias  de haber actuado de manera irregular en el caso Caval, y haber obstruido la investigación en el caso de los jueces de la Corte, y tener un trato preferente con un abogado del Ministerio del Interior,  y haber filtrado información a un familiar en Puerto Montt, por lo que la Fiscalía Nacional deberá decidir si abrirá un sumario y/o una investigación penal contra Arias.

Así las cosas, para donde mire el ciudadano medio, ve enrarecido el ambiente y con un cierto dejo de angustia, ante la situación que viven las instituciones que son los pilares en que se debe sustentar el Estado y que constituyen las garantías  de una buena convivencia social pero que hoy son puestas a prueba en la fortaleza o fragilidad de las columnas doctrinarias que las sustentan.

Si las personas medianamente instruidas se muestran confundidas… ¿qué se puede esperar de jóvenes que no estudian, que no trabajan, que no tienen otro horizonte en la vida que aquel que les ofrece el rédito inmediato del mundo del narcotráfico y del delito violento por el cual saben que si son detenidos, a lo más sufrirán una pena muy menor?

La tarea es ardua; las instituciones no solo deben “ser”, sino que también “parecer”… deberán depurarse a si mismas para después volver a ser y practicar aquello ´para lo que fueron creadas.

Pelea de perros grandes

por Sebastián Claro Tagle

Aunque la disputa comercial entre Estados Unidos y China esté pronta a llegar a buen término -a juzgar por las numerosas señales que se han entregado-, las tensiones de fondo siguen vivas. Y como buenos jugadores, no solo se enfrentan de manera directa, sino también comienzan a involucrar al resto del mundo. Esto es lo que hemos visto en las últimas semanas en Chile, donde las principales potencias parecen pedirnos elegir si estamos con uno o con el otro.

Navegar en estas aguas turbulentas no es fácil para un país pequeño. Los vínculos con Estados Unidos son profundos, tanto en materias económicas como culturales, y Chile históricamente ha jugado un rol importante de promoción de la democracia y libertades económicas en un continente sacudido por el populismo. La distancia cultural y política con China es claramente mayor, pero los lazos históricos son intensos, y la relación comercial es muy significativa y bastante más diversa de lo que se cree.

¿Qué hacer? El camino al desarrollo en Chile ha estado marcado por una gran certeza: la apertura al mundo y las reglas claras son el único seguro para un país pequeño. Esa es la línea roja que no debemos traspasar.

Uno de los principales riesgos en la actualidad es una transición desde un mundo basado en reglas parejas a un sistema dominado por el «capitalismo de Estado», donde el Estado interviene activamente en el ámbito comercial y de inversión en favor de intereses particulares. En este sistema, los países negocian trato especial para sus empresas o se intercambian beneficios en algunos sectores a cambio de preferencias para la inversión extranjera. Todo de manera bilateral, donde predomina el más fuerte.

En esa cancha tenemos todo que perder y nada que ganar. No tenemos tamaño ni influencia para obtener beneficios, y más importante, es un sistema que entrega rentas a unos pocos, bien conectados, y que favorece la corrupción.

Desafortunadamente, muchos países del mundo parecen estar entrando en una etapa activa de intervención estatal en favor de intereses corporativos. Y con ello, introduciendo una cuña en la arquitectura del comercio y de la inversión externa que ha dominado el mundo en los últimos 50 años, y de la que nos hemos beneficiado.

En esta pelea de perros grandes, debemos perseverar en una política de trato no arbitrario a los socios comerciales, de normas parejas a la inversión extranjera, y de un sistema transparente en la aprobación de proyectos. Pero hay que ir un poco más allá, fortaleciendo acuerdos -bilaterales y multilaterales- que limiten las decisiones arbitrarias en el comercio. Algunos de estos acuerdos tienen reglas que muerden, pero esas mordeduras son menos dolorosas que las de perros grandes. ¿Lo tendrán claro los parlamentarios que rechazan el TPP?

En el medio del camino

Por Cristián Labbé Galilea

Si las conversaciones, al iniciar la tertulia, se centraron en los panoramas de este fin de semana, no necesito explicar que los comentarios de los más jóvenes se enfocaron en: “trekking, bike, gym y, ¿porque no, un asado piolita?”. Claramente para la mayoría había que aprovechar el “Finde”.

A riesgo de ser tildado de pechoño, beato o algo peor, orienté mis comentarios hacia el verdadero sentido de estas fiestas.

Mas allá de lo religioso, que no es mi tema, mis cavilaciones se concentraron en que esta era una buena oportunidad para hacer un alto en el tráfago cotidiano y reflexionar sobre la necesidad de analizar la contingencia desde una perspectiva un poco más profunda, especialmente en estos tiempos.

Dos sucesos acaecidos en los últimos días me ayudaron a dar fuerza a mis “evangelizadoras reflexiones”: por una parte, el asombro generado por los registros fotográficos del “Agujero Negro”, que dan cuenta de los insondables misterios del cosmos y, por otra, las dramáticas imágenes de Notre Dame en llamas.

El primero de los hechos, a pesar de lo ignoto que resulta para muchos, me permitió fortalecer la idea de que no hay que perder “la curiosidad” para mirar -al menos por el rabillo del ojo- el universo y su futuro. Apoyé mis cavilaciones en el best seller “Somos polvo de estrellas” (2017) del Premio Nacional de Ciencias (1999) José María Maza, donde se establece que la llave del conocimiento se encuentra en observar los misterios del cosmos.

Por otra parte, argumenté que: ver como el fuego devoraba 800 años de historia, nos volvía obligada y abruptamente la vista al pasado, al camino recorrido, a la religiosidad de la edad media, a la ilustración, a la revolución francesa, ¡a la historia!, pero fundamentalmente nos hacía ver la fragilidad de todo lo material.

Dos sucesos: pasado y futuro, que debieran estar siempre “presentes” en nuestras reflexiones y que, por obvios que parezcan, están cada vez más ausentes de nuestra contingencia.

Emplazado a pronunciarme sobre cuál sería entonces la posición de equilibrio entre pasado, futuro y presente, apelé -nada más ni nada menos- que a Dante Alighieri (el Dante) y a su obra “La Divina Comedia”, escrita en 1304, en los primeros tiempos de Notre Dame; en sus versos el poeta florentino nos señala que la vida hay que considerarla como un camino que se puede recorrer “sensata y cuerdamente”, o desviarse para llegar indefectiblemente a lo que él llama: “esa selva áspera y fuerte» (metáfora que usa para referirse al mal).

Recordé que el Dante, antes de pasearnos por el infierno, el purgatorio y el paraíso, donde ubica a los personajes más ilustres de la época, responde a nuestras inquietudes en el primer verso de la obra donde señala que siempre estamos: “Nel mezzo del cammin di nostra vita”  (En el medio del camino de nuestra vida)…. ¡Tanta historia vivida como futuros por construir!

Al terminar nuestra tertulia de Semana Santa, y en “modo de reflexión”, mis parroquianos se retiraron sin hacer referencia a donde irían este fin de semana; estaban… “nel mezzo del cammin de sua vita”.

Bolsonaro y PROSUR en Chile

Por Roberto Hernández Maturana

La realización en Santiago del  Foro para el Progreso y Desarrollo de América Latina (Prosur), organización que pretende remplazar a la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), esa organización que, bajo el gobierno de Lula en Brasil, acordaron crear el 23 de mayo de 2008 en  Brasilia, diversos gobiernos de izquierda que entonces gobernaban en América latina y cuya primera presidencia Pro Tempore, correspondió a la Presidenta Michelle Bachellet, que reunió entre otros a Hugo Chávez, Cristina de  Kircner, Correa de Ecuador, Evo Morales además de los ya mencionados Lula y Bachellet y que hoy languidece como otro ejemplo del fracaso de los gobiernos de izquierda para crear instituciones y procesos que perduren en el tiempo.

El objetivo de PROSUR, integrado ahora mayoritariamente por gobiernos de derecha o centro derecha, en el que participan  también los presidentes Iván Duque de Colombia, Mauricio Macri de Argentina, Martín Vizcarra de Perú, Lenin Moreno, de Ecuador y Mario Abdo, de Paraguay,  además del vicecanciller de Uruguay, Ariel Bergamino, y el embajador de Guyana en Chile, George Talbot fue sintetizado por el Presidente Piñera quién indico en su discurso inaugural que  “queremos que sea un foro sin ideologías, sin burocracia”, destacando que Prosur tiene «un compromiso fuerte y claro con la libertad, la democracia y los derechos humanos», olvidando que cientos de quienes cumpliendo órdenes en 1973, integrando las FF.AA. y Carabineros debieron enfrentar el quiebre institucional que vivió nuestro país, hoy languidecen en Prisión o enfrentan procesos acusados a la bandada, sin que para ellos existan DD.HH.

La instancia también significó  el primer viaje del presidente brasileño Jain Bolsonaro a Chile, rodeado de controversia debido a las afirmaciones que este hizo en el pasado sobre el general Augusto Pinochet y los derechos humanos, lo que significó que  organizaciones de izquierda convocaran a manifestarse en su contra y diputados de la oposición presentaran un proyecto para que sea declarado «persona non grata», así como también que el recién elegido presidente del Senado, Jaime Quintana  involucrado en el atropello y muerte de un Carabinero de servicio en febrero de 2015 en la Región de La Araucanía, y el nuevo presidente de la Cámara de Diputados, Iván Flores, dos de las más altas autoridades políticas del país, anunciaran que no asistirían al almuerzo de 90 invitados en honor del mandatario brasileño que se organizó  este sábado en el palacio presidencial de La Moneda, organizado por Piñera, olvidando el Senador y el Diputado que sus deberes de Estado como cabeza de dichas corporaciones está por sobre la contingencia político – partidista, y que al decir del ex diplomático Demetrio Infante en Carta a los lectores de diario El Mercurio del 21 de Marzo “ nadie le ha dicho al señor Quintana que hoy, más allá de sus legítimas ideas políticas, es la cabeza del Senado y como tal tiene obligaciones propias del cargo, entre otras, las protocolares. ¿O será que ya que no pudo hacer uso de la retroexcavadora, pues su candidato perdió la elección presidencial, pretende ahora hacerla funcionar desde la testera de la alta corporación que preside?”; a lo que se sumó el ex canciller Juan Gabriel Valdés al manifestar que el pasado miércoles en T13 Radio que “hay que distinguir entre Bolsonaro y Brasil. Brasil es Brasil y es un país amigo de Chile. Nosotros tenemos que tener buenas relaciones con Brasil” agregando más adelante que “me parece importante rescatar la amistad con Brasil y decir que Brasil es un país de mucha importancia”.

Igualmente el Canciller Roberto Ampuero manifestó que  “cuando el país y el Presidente de la República hace una invitación a un Jefe de Estado y lo recibe como jefe de Estado, uno espera, y así ha sido siempre la tradición republicana del país, que todos quienes encabezan o conducen las instituciones pudiesen estar presentes y acompañar esa visita como Jefe de Estado”.

Brasil es y ha sido un importante aliado y socio, y los políticos del mal llamado mundo “progre” como son las máximas  autoridades del Senado y de la Cámara de Diputados,  no deberían olvidar que Bolsonaro fue elegido democráticamente como Jefe del Estado por una abrumadora mayoría de brasileños, cansados de la corrupción y deterioro que venía viviendo la sociedad brasileña al alero de los gobiernos de izquierda de Lula y Dilma. Desconocerlo es faltar el respeto al pueblo de Brasil

Foro por la democracia

Editorial El Mercurio de Santiago, viernes, 22 de marzo de 2019

Es lamentable que la realización del «Foro por la Democracia» -que congregó ayer en Santiago a más de cuarenta organizaciones latinoamericanas, entre partidos políticos y centros de estudio de derecha y centroderecha- se haya concretado la misma semana y apenas un día antes de la cumbre sudamericana impulsada por el Presidente Piñera. En efecto, tal coincidencia puede haber dado pie a confusiones respecto de dos instancias muy distintas, cual es una reunión entre mandatarios en la búsqueda de nuevas formas de integración regional, más allá de ideologías, como la que se hará hoy en La Moneda, y un encuentro de explícito carácter político, como fue el foro realizado ayer. Una mayor separación en el tiempo habría ayudado a despejar las suspicacias que algunos han querido levantar respecto del sentido de la cumbre sudamericana, pero además habría permitido una mejor apreciación del interesante esfuerzo que supuso el referido «Foro por la Democracia».

Esta última iniciativa marca el inicio de una nueva forma de coordinación entre colectividades y centros de estudios que comparten un ideario común. Pero aunque ese hecho es en sí relevante, conviene atender también a los tópicos fundamentales abordados.

Desde luego, cabe destacar la reivindicación de la democracia representativa. Esto, que podría considerarse a estas alturas de la historia una cuestión obvia, cobra nueva relevancia cuando una parte de la izquierda ha empezado a levantar discursos relativizando su valor y el de sus instituciones, para en cambio mitificar el asambleísmo y la supuesta «voz de la calle». Frente a ello, la centroderecha latinoamericana, junto con resaltar la importancia de las instituciones, entiende la necesidad de un Estado sólido pero que reconoce sus límites en la libertad de las personas y en una sociedad civil fuerte.

Desde una perspectiva regional, la situación venezolana ocupa lugar preponderante en las preocupaciones del sector, tanto por la urgencia de la tragedia que ese país vive como porque el caso constituye un ejemplo dramático del poder destructivo de los populismos. En esa línea, se propuso una revisión del papel de los organismos internacionales para que sean instancias efectivamente capaces de actuar frente a situaciones de crisis.

Los otros dos temas ampliamente tratados en el foro -políticas sociales, y desarrollo inclusivo y sustentable- abren importantes perspectivas para el futuro. Aquí cabe mencionar la nueva realidad demográfica, caracterizada por el envejecimiento de la población y el reto que ello plantea a los sistemas previsionales y de salud, entre otros.

También se atendió a los desafíos del empleo ante la cuarta revolución industrial y la necesidad de adaptación de la fuerza laboral; la importancia de políticas públicas que fomenten la innovación y el emprendimiento, y las nuevas realidades producto de la creciente población migrante. El foro tampoco pasó por alto los temas de inclusión social, con la incorporación de la mujer al mundo laboral y la equidad de género; el reforzamiento de la perspectiva medioambiental; el mejoramiento de las ciudades, y la atención a las necesidades de grupos postergados.

La agenda combinó así temas esenciales del pensamiento liberal-conservador, con tópicos y perspectivas que requieren una mirada nueva. Sería positivo que esta iniciativa fuera seguida de otras, donde políticos e intelectuales puedan enriquecer sus miradas y promover discursos creativos, dotados de mayor densidad conceptual y capaz de abordar una realidad en evolución.

El lado correcto de la historia

Por Alfredo Jocelyn-Holt, Historiador

Me he quedado pensando cuál será “el lado correcto de la historia”. Sócrates haciendo preguntas incómodas y corrompiendo a jovencitos significó que lo condenaran a beber la cicuta; hoy, lo acusarían de ser pederasta (aunque feísimo, ejercía mucho poder sobre imberbes impresionables). Colón yendo a Asia vía occidente no pudo estar más desubicado, apenas sospechó lo que había descubierto, incluso devino en “genocida”; de haberse quedado en la Península y exterminado a cuanto beato seguidor de la Inquisición y de reyes católicos, en cambio, se le tendría en los cuernos de la luna. Haberle dado la razón a Newton sobre la ley de gravedad fue probablemente un error. Postergó avances en aeronáutica; ya Leonardo concebía máquinas voladoras (sir Isaac dio por tierra la idea).

Obviamente que cuadrarse con los bolcheviques en 1917 en Rusia habría significado alcanzar el clímax perfecto, pero ¿también comulgar con los comunistas en los años 80 y vivir feliz en ese paraíso amurallado de la RDA? El Reino Unido definitivamente se equivocó durante las dos guerras mundiales del siglo XX. Se farreó una tremenda chance para acertar con el bando conveniente. Si se hubiese sumado al Tercer Reich y al Imperio del Sol Naciente, EE.UU. lo habría resucitado durante la postguerra; el Brexit tendría más razón de ser en ese caso.

Y cómo olvidar a Atila, el “Azote de Dios”. A él sí que habría que levantarle un monumento. Fue inmigrante, lideró hordas de gente que le amargó la vida a esos romanos paganos enmascarados de cristianos, amén que imperialistas decadentes. Godos y vándalos también huyeron ante su presencia. Vale, pues, lo del monumento, pero de esos que tiempo después nadie sabe qué homenajean y se convierten en húmedo pedestal, donde perros vagos paran la pata en medio de tanto asfalto. “Sic transit gloria mundi”. Qué cuento que hay un lado correcto de la historia.

Con todo, Obama se cree el cuento y lo esgrime en contra de Putin por Crimea y su apoyo a Bashar al-Ásad (también en contra de este último); John Kerry, otro tanto. Es decir, cada vez que les va más o menos, según Jonah Goldberg, saltan con la perorata. Bernie Sanders lo ha aplicado a Trump, claro que también así no más le ha ido. Bachelet es de la misma idea, aunque aún no lo refiere a Venezuela. Tratándose de un posible reflejo rotuliano (“knee-jerk reaction”), puede que requiera de cuidado neurológico; no quisiera pensar que se trata de mera soberbia. Goebbels, en cambio, no tuvo que recurrir al trillado argumento, pero habría estado de acuerdo. Calza con todas sus lógicas propagandísticas, y lo de buenos y malos hubiese llevado a Carl Schmitt a éxtasis.

Quintiliano explica tan tosca grandilocuencia. Dice que a la gente le encanta escuchar lo que no se atreve a decir. Se fascinan con el sentencioso con licencia.

 

 

Nada es casualidad

Por Joaquín García- Huidobro

Escribo desde México con una pregunta obsesiva en la cabeza. Para muchos parece inconcebible que este país haya elegido presidente a Andrés Manuel López Obrador, el famoso AMLO, y que -con las locuras que está haciendo- su popularidad supere el 80%. ¿Cómo explicar estos fenómenos en Latinoamérica? La respuesta habitual de la derecha diría que los mexicanos se han vuelto locos, que son gente inculta o que han sido manipulados por la demagogia.

En efecto, ¿cómo pueden apoyar a un gobernante que interrumpe las avanzadas obras de un necesario nuevo aeropuerto, haciendo perder a su país miles de millones de dólares (se encarece un 66% según el Colegio de Ingenieros)? Ciertamente favorece al Ejército, lo que se suma a que esta misma semana anunció nuevos beneficios para las FF.AA. Como muestra la experiencia de Maduro, ganarse el afecto castrense (y de los jueces) puede ser muy importante. Se ve que el hombre es astuto, pero ¿resulta bueno para el país?

No le faltan ideas disparatadas. Quiere fundar cien universidades, como si conseguir profesores fuese tan fácil como comprar burritos en un supermercado. Decidió poner en venta el avión presidencial y viajar en vuelos comerciales. Nadie lo compró, el avión sigue sin uso en un hangar y la situación actual sale más cara que la anterior.

Nada de esto se entiende si se olvida que los pueblos viven no solo de eficiencia y políticas públicas bien ejecutadas. La política tiene una dimensión simbólica que buena parte de la derecha parece ignorar. En un país como México, donde tradicionalmente los presidentes han empleado al Estado para llenarse los bolsillos, tener uno que viva con sobriedad, viaje como cualquier ciudadano y quiera expandir la educación tiene un valor que no puede expresarse en términos monetarios.

Una película premiada con el Oscar 2019 nos puede dar pistas para entender estas situaciones. Se trata de Roma. Cuando la vi tuve sentimientos encontrados. A pesar de sus aciertos, me pareció un poco caricaturesca en su exposición de las relaciones entre patrones y nanas. Se lo comenté a una intelectual mexicana, no precisamente de izquierda. Me reconoció que si había exageración, era al revés: la patrona cuyo comportamiento a mí me molestaba era buena para esos años.

Casos como los de AMLO, Evo, nuestro Allende o Lula no son una casualidad. Ellos constituyen una respuesta, en muchos casos disparatada, a situaciones objetivamente inaceptables. Así, en pleno 2019, en el exclusivo condominio Bosques de Santa Fe, en Ciudad de México, viven personas que tienen ingresos astronómicos. A ellas no solo les parece normal que a pocas cuadras haya personas que pasan hambre, sino también que los empleados de ese exclusivo recinto deban entrar por un lugar especial y tengan prohibido circular por las calles de ese reino del privilegio. Es decir, deben permanecer invisibles.

Nosotros no hemos llegado a esos extremos, pero no debemos olvidar la reacción de parte de la derecha ante los socialcristianos que, en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, buscaban reformar ciertas estructuras y prácticas injustas. «Son unos resentidos sociales», se decía de ellos. Con ese razonamiento tan sutil y profundo se sentían dispensados de reflexionar sobre el tema y dar una respuesta alternativa. Hasta hoy se escucha ese argumento para descalificar a quienes protestan por el dispendio que significan ciertas fiestas de graduación o de matrimonio. Y después se extrañan que existan un AMLO, un Correa, un Allende o una Bachelet.

A los que tengan más años, los invito a hacerse una pregunta incómoda. Casi todos estamos de acuerdo en que la experiencia de la Unidad Popular fue desastrosa para el país en muchos sentidos. Pero ¿qué aprendieron de ella nuestras clases pudientes? ¿Cambiaron su forma de vida, para buscar un estilo más sobrio? ¿Modificaron radicalmente el modo de tratar a «su gente»? Aunque hay loables excepciones, muchos dejaron la parte incómoda a los militares y parecieron limitarse a oír el mensaje de Guizot -el ministro de Luis Felipe de Orleans- a los franceses: «¡enriqueceos!».

Así, dejaron de ser simplemente «la clase alta» (una denominación anticuada que al menos traía consigo ciertos deberes morales) y pasaron a unirse a la emergente burguesía dentro del concepto «ABC1», una categoría neutra que no implica ninguna responsabilidad y que puede convivir perfectamente con la prepotencia, como vemos todos los días en muchas partes del país. Y después se extrañan de las decisiones que toman los ciudadanos en las urnas.

En los últimos años se ha tomado cierta conciencia acerca de que -para la renovación de la derecha- resultan fundamentales las ideas. Se trata de un gran progreso, porque con anemia intelectual no se conquista la mente de las personas. Pero también es importante que esa renovación vaya acompañada de un cambio de actitudes que lleve a desterrar la arrogancia y permita ganar los corazones, de modo que no haya lugar para experimentos populistas.

En todo caso si a usted le molesta lo que afirmo, no se preocupe: simplemente diga que García-Huidobro es un resentido social.

“fake news”: mentiras y noticias falsas

Por Cristián Fuentes, académico Facultad de Gobierno, U.Central.

Todos sabemos que el lenguaje tiene no solo la capacidad de expresar, sino también de crear realidades. Las palabras son símbolos y se puede jugar con ellas, darles múltiples significados y hacerlas más o menos intensas, positivas o negativas. Eso es lo que sucede con algunos términos como “fake news” y post verdad, adoptados del inglés o neologismos en español que esconden su definición real: noticias falsas y mentiras.

Su uso cotidiano, sobre todo en las redes sociales, las han ido despojando de la carga moral y ética que poseen, haciéndolas neutras, de allí a que sean permitidas y hasta legitimadas hay solo un paso…y ese paso ya se dio. Pero, no da lo mismo decir cosas ofensivas que no corresponden a la realidad contra alguien, inventar argumentos falaces y amplificarlos por medio de la tecnología, pues está demostrado que mientras la mentira es más grande, más gente la cree.

Si pronunciamos vocablos de distintas maneras cambia la forma de entenderlos, empleamos léxicos robados y pedimos permiso para transformarlos en instrumentos más digeribles, nuestra conciencia se aquieta y el castigo se desvanece: ¿para qué?, ¿por qué?

Es como contar con un poderoso arsenal de armas con silenciador y mira telescópica, cuyo estruendo no se oye y con las cuales se puede matar a la distancia, aunque ello no borra el delito a lo menos lo adormece. Esto funciona hasta que despertamos del sueño y comenzamos a sentir, salvo que hayamos perdido la sensibilidad y ya no sepamos o no queramos distinguir.

Es peligroso vivir así, encerrados en nuestras propias convicciones, aunque no tengan nada que ver con lo que nos rodea, salvo un grupo de gente que está convencida de eso, y pareciera intrascendente si se aleja de lo demás. Así se manipulan conciencias y se fabrica opinión sin necesidad de comprobar nada, por último, es suficiente si hay gente que coincida con nosotros.

Un marcado individualismo anti gregario y el sentimiento de amenaza permanente que el proceso de deconstrucción de la identidad del hombre contemporáneo son causas que ayudan a explicar estos fenómenos, raíces psicológicas que sustentan una postura que deriva en fanatismo, con poca o nula racionalidad justificada socialmente,

más que por ausencia de argumentos, porque no importa si solo es probable para uno mismo, ahora, si se puede convencer a otros, mejor que mejor.

Esto es todavía peor cuando no nos atrevemos a decir las cosas por su nombre, inventando excusas para tranquilizarnos, no obstante, todos sepan que es un engaño. Nos encontramos ante una pretensión ilusoria, pues por muy escondido que esté el dolor permanece, aparte de que ocultar aquello que nos daña o molesta mutila la libertad.

Quizás sería mucho mejor hacerse cargo de falsedades y mentiras con nombre y apellido, pues reconocer lo evidente es el primer indicio de que se quiere curar la enfermedad de nuestros tiempos.

El problema no es la raza

Por Rodrigo Córdova , Periodista

Desde hace un par de años comento temas de actualidad económica chilena desde la perspectiva que dan casi 12 años viviendo en Canadá.

Muchas veces, planteo ideas basadas en la forma en que Canadá, una sociedad reconocida internacionalmente por sus altos niveles de calidad de vida, ha dado respuesta a necesidades sociales: educación, salud, pensiones, etc. y frecuentemente, recibo comentarios del tipo “para que eso funcione en Chile tendríamos que ser canadienses”, apuntando a una especie de superioridad ética que los canadienses tendrían sobre los chilenos. Una manifestación de la conocida creencia que la raza es la mala.

Nuestros problemas serían culpa de una evolución genética que nos hizo flojos y corruptos y a los canadienses trabajadores y probos.

La realidad es bastante diferente. Los canadienses son tan imperfectos como los chilenos en prácticamente todos los ámbitos. Algo que no es posible detectar estudiando los países desde la distancia, a partir de un conjunto de gráficos OCDE o planillas Excel.

La política canadiense no es más elevada que la chilena. La pobreza de ideas en los debates políticos y la relatividad de la ética pública son equivalentes a lo que vemos en Chile.

El Primer Ministro Trudeau percibido por muchos en Chile como un líder mundial, un político con ideas, capaz de generar una visión política propia, es tan ramplón como Piñera o Bachelet, pero con mejor pinta, una juventud y manejo de las relaciones públicas que lo favorecen. Sin embargo, de forma muy similar a la meritocracia chilena, Trudeau está en el poder por ser el hijo de su padre (ex Primer Ministro) y por la ausencia más abismante de posibles competidores. La misma carencia de líderes reales que vemos en Chile.

A nivel empresarial y de mercados, los conflictos de interés, los actos de corrupción, las puertas giratorias tampoco son menores.

El reciente caso de SNC Lavalin, una empresa que de manera sistemática, durante más de una década hizo de la corrupción interna y externa una parte de su modelo de negocios es un ejemplo. Y frente a la corrupción, el Primer Ministro Trudeau está muy complicado porque una miembro de su gabinete acusó presiones de la oficina del Primer Ministro para forzar a la Fiscalía a llegar a un arreglo para salvar SNC Lavalin. Algo similar a lo que vimos en Chile con el financiamiento ilegal de la política. Justicia en la medida de lo posible o lo conveniente.

El supuesto respeto por el medioambiente, las buenas prácticas sociales de los canadienses, se vienen abajo cuando uno mira proyectos como Pascua Lama, propiedad de Barrick Gold (que ahora apunta a la Patagonia chilena).

Canadá cuenta fondos de pensiones altamente sofisticados, inversionistas institucionales que juegan en las grandes ligas. Uno podría esperar niveles de controles internos, gobernanza y compliance muy superiores a los que tienen las AFPs chilenas, pero también ahí hay fallas tan grandes como el territorio canadiense.

Difícil de creer cuando se tiene la percepción de pureza que Canadá genera, pero los hechos lo demuestran: hace muy pocas semanas, una vicepresidenta del brazo inmobiliario de la Caisse de Dépôt et Placement du Québec, uno de los fondos de pensiones más grandes de Canadá, tuvo que renunciar cuando se descubrió que su pareja y socio mantiene negocios de préstamos con la mafia de Montreal. El CEO de la misma entidad que también tuvo que renunciar al descubrirse que gestionaba préstamos para financiar proyectos inmobiliarios para su socio ¡y para él mismo!

¿Hemos tenido un escándalo similar con las AFPs? No, simplemente no.

Ni hablar de Bombardier que obtiene una y otra vez ayuda de miles de millones de dólares del gobierno y de la propia Caisse de Dépôt abusando de su posición de empresa clave para el empleo y altamente conectada con las esferas del poder, y lo primero que hace es pagar con plata de los contribuyentes bonos de varios millones de dólares a sus directores, al tiempo que se niega a modificar su estructura accionaria que permite a la familia controladora hacer y deshacer a gusto gracias al voto múltiple de las acciones que detenta, para luego proceder a despedir a cientos de trabajadores de la misma Provincia (Quebec) que le tiró el salvavidas.

Podemos agregar la colusión de la industria de la construcción que hace ver pequeña de la colusión del confort chilena (y más interesante al meter a la mafia italiana de Montreal al medio).

Todo lo anterior demuestra que en todos lados se cuecen habas y que no es la pureza moral la que ha hecho la diferencia. Que no nos vengan a dar lecciones en eso.

Las preguntas son evidentes ¿cómo es posible que la sociedad canadiense pueda ser catalogada como una de las más felices del mundo si hay tantas imperfecciones? ¿Por qué no vemos a los canadienses quemando autos con chalecos amarillos en las calles de Ottawa, Toronto, Montreal?

La razón es porque Canadá logró estructurar un modelo de sociedad en donde, a pesar de tener políticos de poco vuelo, de las malas prácticas y la corrupción, existen mínimos en aquellos aspectos más fundamentales de la vida.

La salud no es de lujo, pero nadie muere por falta de dinero o endeuda ad-eternum a su familia por un tratamiento; la educación puede ser mucho mejor, pero hay acceso universal a educación escolar gratuita; durante la vejez también existen beneficios universales independientes de la contribución y una red de beneficios para los viejos que hacen más llevadera esa etapa de la vida, etc.

En el fondo, la gran diferencia entre Chile y Canadá es que Canadá tiene el desafío de luchar contra una burocracia ineficiente, malas prácticas y corrupción para mantener y elevar las prestaciones y cobertura que su modelo puede brindar de forma universal. Por ahora, pese a todo, los mínimos son suficientes para mantener bajos niveles de delincuencia, violencia social y proteger la paz social.

Chile, por el otro lado, todavía no logra establecer mínimos indispensables en necesidades tan básicas como salud, educación y pensiones, a lo que se suman una serie de abusos y malas prácticas a nivel empresarial y político.

Es una diferencia enorme, pero la raza no tiene nada que ver en ello.

Venezuela, continúa la crisis…. Chile, el ejemplo de un verdadero soldado

Por Roberto Hernández Maturana

Las noticias de la semana nos han dejado un amargo sabor en la boca…

En la frontera colombo venezolana

La preocupación por la situación en Venezuela está alcanzando una situación crítica, en que quienes esperaban optimistamente un desenlace este fin de semana, se vieron defraudados.

Las Fuerzas Armadas venezolanas, cuyo quiebre parecía ser una de las grandes apuestas de las fuerzas democráticas contrarias a Maduro, por el momento – salvo poco más de medio centenar de efectivos que desertaron del régimen – permanecen leales a Maduro.

La internación de ayuda humanitaria promovida por el Presidente encargado Juan Guaidó fracasó y es probable que deba pagar costos políticos internos y externos por la jornada del fin de semana, más aún cuando habiendo salido del país se encontraba con arraigo nacional.

La operación sirvió para medir la lealtad de las FF.AA. y el accionar de los milicianos armados, ideologizados y entrenados por militares leales al dictador y para evidenciar que Maduro, cuenta aún con el respaldo mayoritario de las FFAA cooptadas por su gobierno y Altos Mandos. Los intentos de introducir ayuda humanitaria “pacíficamente” hacia un estado que se defendió violentamente, llevan a pensar que la situación continuará en una espiral de violencia sin retorno.

Por otra parte, hay otros actores en el conflicto que hasta el momento permanecen en las sombras, pero que sin duda ya se encuentran desarrollando acciones para sostener al régimen en este momento en el poder; entre otros

– Se habla de   22.000 asesores cubanos militares, profesionales e instructores y adoctrinadores políticos…, como vivimos en Chile en tiempos de Salvador Allende.

– Se dice que permanecen en Venezuela aproximadamente 20.000 guerrilleros entre miembros de las FARC que no colgaron las armas  y otros del ELN colombiano que evidentemente no pueden retornar a su país sin enfrentar a la justicia y a las Fuerzas Armadas Colombianas.

– Existe una importante presencia del narcotráfico en que se involucra a líderes chavistas

Esta es la situación que nos deja, por el momento, los últimos intentos de la oposición por enfrentarse al régimen de Maduro.

Habrá que ver si la comunidad internacional y los propios venezolanos mantienen la presión sobre el régimen para seguir debilitándolo.

También será vital la reacción al interior de las FFAA.

Por el momento, Maduro aparece fortalecido, pero es mi parecer que el tiempo corre en su contra… la rueda de la historia ya comenzó a girar

En Chile

Por otra parte, en nuestro país, el procesamiento de un ex Comandante en jefe del Ejército por mal uso de recursos fiscales, me ha producido una profunda pena desazón…, y porque no decirlo, rabia.

Soy militar en retiro y más de la mitad de mi vida serví a esa querida institución a la que ingresé a los 17 años. En ella aprendí de mis instructores los más altos valores acerca del amor a la patria, el honor, el patriotismo, el compañerismo, la honradez y por sobre todo, el aprender a vivir con la modestia propia de una profesión en la que como decían mis instructores “nunca te ibas a ser rico en lo material, pero si muy rico  en lo espiritual”, todo ello en algo que más que una profesión era una “forma de vida” en que debías estar listo a “entregar la vida si fuera necesario”, como debíamos jurar ante nuestra bandera al ser investidos como soldados.

Nunca fue fácil, mi generación ha vivido quizás una de las épocas más difíciles en la vida de nuestro país ocurrida en los últimos 100 años, desde la revolución de 1891.

Así, siendo muy jóvenes, nos correspondió vivir la crisis político social que desembocó en el 11 de Septiembre de 1973, cuyas consecuencias aún dividen a los chilenos; y dos crisis con países vecinos; en 1974 con Perú, y 1978 con Argentina. También vivimos y nos desplegamos a lo largo y ancho del país, para ayudar a miles de compatriotas en terremotos, incendios y temporales… y siempre vi abnegación y espíritu de sacrificio en todos mis camaradas, superiores y subalternos… Los ideales que aprendimos no nos permitían pensar en otra cosa que querer servir a Chile, como tampoco dudar de nuestros superiores. No podría decir que nunca hubo alguien que faltara a la probidad, pero cuando ello ocurrió, siempre estuvo la justicia para sancionar a los responsables…

Pero eran ínfimas excepciones que confirmaron la regla, de que en realidad queríamos vivir aquello que el gran poeta y escritor español Pedro Calderón de La Barca cantara hace ya tres siglos acerca de la profesión militar cuando escribió:

“Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la fineza, la lealtad,
el honor, la bizarría;
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son,
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna,
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.”

Eso es lo que me enseñaron, eso es lo que vi entre mis superiores, camaradas y subalternos, eso es lo que enseñé y lo que  traté de vivir.

Es difícil para alguien que no ha vivido la vida militar, entender, y porque no… creer estas palabras.

Hoy, ante esta triste noticia que enloda a un ex Comandante en Jefe, en que finalmente la justicia deberá decir su última palabra, prefiero quedarme con una información que solo estuvo en nuestras

redes sociales, pero que creo ha servido para templar el alma de muchos viejos soldados: Cerca de la frontera con Argentina, en Magallanes, a pocos kilómetros, al norte de Sección Ciayque, en medio de las pampas magallánicas, en presencia de su viuda e hijo y compañeros de promoción de la Escuela Militar y de ex camaradas y subalternos, fueron esparcidas las cenizas del Mayor de Ejército en Retiro Rafael Cruz O. (QEPD),  conforme a su deseo,  en el mismo lugar en que, siendo un joven Capitán el año 1978, permaneció junto a su Compañía, defendiendo la integridad territorial de la Patria, ante la inminete invasión de las FF.AA. argentinas.

El Mayor Cruz nos deja una lección y un legado que está más allá de las ambiciones humanas.

No estaba escrito que entregara su vida aquel lejano 1978 en el Hito 22 de la frontera chileno-argentina en Sección Ciayque, en ese frió y agreste paisaje, pero él sí quiso escribir que sus cenizas permanecieran para siempre en ese lugar como mudo testigo de que un día…, él y muchos otros estuvieron allí hasta rendir la vida si era necesario

Las 4 declaraciones del Foro de Sao Paulo apoyando al régimen de Maduro en las que el Frente Amplio estuvo presente

Publicado en El libero  el 24 de febrero, 2019

“La Internacional Socialista es un referente de centro derecha capitalista bajo Hegemonía europea. Que el PS, PPD, PR de Chile sean parte sólo demuestra que hace muchos años abandonaron la izquierda. El único referente de la izquierda internacional real hoy es el Foro de Sao Paulo“, publicó en su cuenta de teitter  Esteban Silva, dirigente del Movimiento Democrático Popular -colectividad que integra el Frente Amplio-. El miembro de la mesa nacional del bloque cuestiona la postura de la Internacional Socialista frente a Nicolás Maduro, sobre quien han dicho que no puede ser reconocido como Presidente de Venezuela por “ser contrario a las normas democráticas de competencia, libertad y garantías“.

Y durante la semana, el mismo Silva junto a representantes del Partido Igualdad, también del FA, fueron hasta la Cancillería para cuestionar la estrategia que ha liderado el Presidente Piñera ante la crisis venezolana.

En cambio, el dirigente destaca al Foro de Sao Paulo (FSP), organización creada en 1990 por Fidel Castro y el entonces líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien hoy se encuentra en prisión condenado por delitos de corrupción leve, lavado de activos y tráfico de influencias.

Tras la caída de la URSS y de los socialismo de Europa del Este, el FSP se puso como objetivo reunir a partidos de izquierda de la región. La instancia ha sido el principal impulsor y defensor del “socialismo del siglo XXI” cuya máxima expresión en estos momentos es el chavismo, representado por Nicolás Maduro.

A diferencia de la Internacional Socialista (instancia de la que es parte el partido del Presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, Verdad Popular), el Foro de Sao Paulo, y la mayoría de los partidos que lo componen, ha respaldado a Maduro.Así lo hizo la secretaria ejecutiva del organismo, Mónica Valente, quien el 24 de enero emitió un comunicado en el que rechazaba la decisión del “Gobierno de Donald Trump, del Canadá y de diversos países latinoamericanos de apoyar la presidencia ilegítima del opositor Juan Guaidó en Venezuela, contrariando la decisión popular expresada en mayo de 2018, cuando el pueblo eligió democráticamente el compañero Nicolás Maduro para la presidencia del país“.

Apoyo que han replicado el Partido Comunista y el Movimiento Democrético Popular, además de otros referentes latinoamericanos  como el Partido de Los Trabajadores de Brasil y el Movimientode Liberación nacional Tupamaros. Un respaldo que el organismo ha dejado en claro en cada foro que han realizado y en el que han participado fuerzas que componen el Frente Amplio.

De las doce fuerzas que integran el Frente Amplio, seis están adscritas al Foro de Sao Paulo: Partido Humanista, Partido Igualdad, Izquierda Libertaria, Partido Poder -que se fusionó con Izquierda Autónoma para crear Comunes-, y el Socialismo Allendista -que forma parte del Movimiento Democrático Popular- y Revolución Democrática.

De hecho, este último participó en el encuentro de llevado a cabo entre el 25 y 29 de agosto de 2014 en La Paz en cuya declaración final se lee, se lee que “las fuerzas de la derecha en Venezuela intentan, a través de la violencia, provocar una guerra civil y desconocer la indudable legitimidad del gobierno del Presidente Nicolás Maduro“.

El XX Encuentro del Foro de Sao Paulo fue un hito importante para RD debido a que fue la instancia en la que fueron acogidos como miembro permanente del organismo. Esto lo destacado en un comunicado que subieron a su sitio web  tres días después de que finalizara la cita, en el que señalaron que el Foro de Sao Paulo es “el espacio que reúne a los movimientos políticos de izquierda de América Latina”. El partido fundado por Giorgio Jackson también expresó recibir con “alegría esta incorporación, ya que además de ser la organización política que en menos tiempo ha sido incorporada como miembro permanente en la historia del Foro, esta instancia le permite a Revolución Democrática comenzar con su agenda internacional“. Incluso, dieron a conocer su participación en la reunión a través de sus redes sociales.

El 2014 no solo fue un año icónico para RD, también lo fue para la oposición venezolana que meses antes había protagonizado casi 90 días de protestas solicitando la renuncia de Nicolás Maduro, movilizaciones que se vieron marcadas por la represión de la policía y que acabó con un saldo de 43 muertos y más de 3.000 detenidos.

Dos años después, en 2016, estuvo presente el ex candidato presidencial, y actual diputado, Tomás Hirsch (Partido Humanista), como expositor del XXII Encuentro llevado a cabo en El Salvador. En el documento final de la cita, el organismo respaldó “la iniciativa de diálogo promovida por el gobierno revolucionario venezolano encabezado por el Presidente Nicolás Maduro”, sobre quien destacaron que “ha venido ganando cada vez más respaldo a nivel continental y mundial“.

En 2017, RD volvió a participar de la reunión, la que se llevó a cabo en Managua, Nicaragua. En dicha ocasión, el Foro de Sao Paulo condenó “la guerra no convencional y de amplio espectro, económica y mediática contra Venezuela por parte de la derecha oligárquica venezolana”, la que según el organismo internacional era apoyada por el gobierno estadounidense y estaba “empeñada en desestabilizar y poner fin mediante el terrorismo, al gobierno democráticamente electo del presidente Nicolás Maduro“.

La declaración del Foro de Sao Paulo se produjo en mitad de la ola de protestas que se vivieron en el país caribeño, que se extendieron entre el 13 de marzo y el 12 de agosto, en donde la oposición se manifestó en contra de la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de revocar los poderes de la Asamblea Nacional -de mayoría opositora- para otorgárselos a Nicolás Maduro para que creara una Asamblea Constituyente, controlada por el chavismo. A raíz de la represión de la policía contra los manifestantes fallecieron más de 100 personas y cerca de 15.000 resultaron heridas, enter ellas el actual Presidente Encargado Juan Guaidó.

En estos días, las dos máximas figuras del bloque, los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric, han sido críticos de la estrategia que el gobierno ha desarrollado frente a la crisis, incluyendo el viaje del Mandatario a Cúcuta.

Boric escribió en su cuenta de twitter: «En la pugna entre Maduro y Guaidó es el pueblo más necesitado el que más sufre. Pero es innegable que tema de la ayuda humanitaria ha sido utilizado por Trump de manera abiertamente intervencionista y sus últimas declaraciones no dejan duda de ello. Piñera? Un show de mal gusto.»

Por su parte Jackson de la misma forma en twitter indicó: «Este irresponsable acto de populismo muestra la verdadera naturaleza del Pdte Piñera. No se puede contener, le importa más su protagonismo y el provecho político, q la ayuda humanitaria en si misma (q dicho sea de paso, se necesitaría con igual o más fuerza en Haití, x ejemplo)»

En ninguna oportunidad alguno de ellos se ha referido a la afinidad que sus partidos tienen con el Foro.

Esto se suma a que en febrero, el Movimiento Autonomista -la organización que fundó Gabriel Boric  publicó un comunicado en el que afirman que “los tambores de guerra que hoy suenan en nuestro continente revelan un peligroso juego geopolítico donde el colonialismo no termina de ser superado“, además de señalar que Estados Unidos exacerba “los alineamientos con sus ilegales sanciones económicas, rechazo al diálogo y permanentes amenazas intervencionistas” y que tanto las posturas de la OEA como del Grupo de Lima “no tienden puentes, sino que atrincheran posiciones, desconociendo el derecho a la autodeterminación de los pueblos”.

La carta fue firmada además por otras 6 organizaciones de las cuales tres pertenecen o tienen vínculos con el Foro de Sao Paulo: el Partido Comunes -creado a partir de la fusión de Poder con Izquierda Autónoma-; el Movimiento Revolución Ciudadana de Ecuador -fundado por el ex Pesidente Rafael Correa, a quien el FSP ha respaldo en diversas ocasiones-; y el Partido Polo Democrático de Colombia -que es miembro oficial de la instancia regional-. En la misiva también se indica que no “debe politizarse cualquier ayuda necesaria“.

El año pasado, nuevamente, dirigentes del Frente Amplio -la entonces presidenta de Poder, Karina Oliva; la diputada de Poder, Claudia Mix, y el integrante del Movimiento Popular Democrático y de la mesa nacional del Frente Amplio, Esteban Silva– participaron de la reunión anual del organismo, esta vez llevada a cabo en Cuba. En la declaración final del encuentro, realizado entre el 15 y 17 de julio, el Foro de Sao Paulo endureció el tono y condenó “la guerra no convencional y de amplio espectro, aplicada por el imperialismo yanqui y sus aliados europeos, latinoamericanos y caribeños contra la Revolución Bolivariana“. La instancia además afirmó mantenerse en “estado de alerta y en sesión permanente de solidaridad internacionalista contra la intervención internacional hacia Venezuela”.

Una postura que al interior del Frente Amplio generó cuestionamientos al tratarse de un tema sensible para el bloque. A raíz de eso, el diputado de RD Pablo Vidal-quien ha mantenido una postura crítica con el régimen de Nicolás Maduro-, planteó que Revolución Democrática debía abandonar el foro.

“Esfuerzos de internacionalización como el que hizo RD a través de ‘A toda Marcha’, se hacen cargo de estas expresiones de izquierda que son nuevas y también de las necesidades del pueblo. Esto me hace mucho más sentido que la permanencia en un grupo como el Foro de Sao Paulo“, afirmó el congresista, quien agregó que el organismo internacional “ya fue superado en términos de su propuesta y su momento. Hoy lo que demanda la política es una reinvención completa por parte de la izquierda”. Al ser consultado por El Líbero sobre esta posibilidad, su compañero de bancada Renato Garín se mostró de acuerdo con la idea.

Venezuela y el 23F : Aprovechamiento político y fracaso de ayuda humanitaria.

Christian Slater Escanilla. Coronel en retiro del Ejército de Chile, Magíster en Inteligencia y Planificación Estratégica. Columnista de The Times Chile

La escaramuza del Puente Santander en la frontera entre Colombia y Venezuela, fue solo eso. Una escaramuza de civiles venezolanos que con piedras y palos trató de cruzar la frontera arriba de los camiones con ayuda humanitaria.

Sería una equivocación de parte de Colombia y Brasil. Una intervención armada, al otro lado de sus fronteras ( como algunos desean o predicen) solo causará la muerte de civiles inocentes y de más de un soldado de los Ejércitos intervinientes. Una acción armada que no tiene un respaldo legal.

Como toda buena estrategia, creo que solo se trata de hacer creíble la amenaza y es solo una parte de la escalada de la crisis. Una crisis que se manipula desde USA.

La escaramuza del Puente Santander en la frontera entre Colombia y Venezuela, fue solo eso. Una escaramuza de civiles venezolanos que con piedras y palos trató de cruzar la frontera arriba de los camiones con ayuda humanitaria.

En esta oportunidad, Guaidó perdió y es probable de que lo hagan responsable de todo lo sucedido este 23F.

Más aún cuando estaba con arraigo nacional. Él quería recibir la ayuda en suelo venezolano y no lo logró.

Todo es muy lamentable pero así ocurrió, al parecer, en un caro y mediático show comunicacional. La ayuda humanitaria fue un rotundo fracaso.

Sobre esa ayuda, más que toneladas de alimentos, solo nos quedaremos con la imagen de los tres camiones incendiándose. Creo que aquí, y ojalá esté tremendamente equivocado, se hizo un aprovechamiento político por parte de algunos Jefes de Estados que asistieron a este acto. De ayuda efectiva. Nada.

Declaraciones tardías

Por Claudio Hohmann Barrientos

Ahora, en la hora nona, cuando la tragedia de una nación hermana estremece al vecindario latinoamericano, se escuchan declaraciones tardías en la izquierda reconociendo que en Venezuela ya no hay democracia y que lo que allí impera es…, bueno, una dictadura en toda la línea.

Pero las señales tempranas del ominoso rumbo que tomaban las cosas en las tierras de Bolívar abundaron desde la misma entronización del socialismo del siglo XXI. Hizo falta mucha pereza intelectual, cuando no una plena connivencia con la revolución chavista, para ignorarlas del todo. Por el contrario, se requería una enorme dosis de coraje para reconocer desde una izquierda insensible que los valores esenciales de la democracia estaban siendo sistemáticamente trastocados, poniendo en severo riesgo la libertad y los derechos humanos de los venezolanos.

Imágenes desgarradoras de países lejanos ahora provienen de nuestra América Latina natal, haciendo doblemente doloroso el impacto de la tragedia: la de ciudadanos hambrientos hurgando en los basurales en busca de comida; la de niños y ancianos que desfallecen hasta la muerte sin disponer de los remedios más comunes que se encuentran en cualquiera de los países de la región; la de familias completas que deben emigrar en condiciones cada vez más precarias. Nada de eso conmueve a los que defienden el chavismo de Maduro, incluso en el seno del mismísimo Partido Socialista, pieza esencial de la Concertación de Partidos por la Democracia que gobernó nuestro país con singular éxito por 20 años.

El colapso de la economía era todavía más previsible, aunque sus peores efectos asombran incluso a los expertos. Hacer desaparecer la mitad del PIB nacional en cosa de años sin una guerra de por medio va en camino a convertirse en un récord mundial. Pero lo cierto es que el socialismo del siglo XXI no ofrece la más mínima idea sobre cómo crecen y se desarrollan los países. Solo pudo prosperar circunstancialmente al alero de un commodity exportado a buen precio -el del petróleo alcanzó niveles extraordinarios justo cuando gobernaba Chávez-. Terminado el superciclo, quedó al desnudo una política económica que se empeñó en ahogar toda fuente de creación de riqueza, incluso la del propio petróleo que pudo convertir a Venezuela en el primer país desarrollado de nuestro continente. Pero gracias al virus mortal de la «simple tontería», en palabras de Carlos Peña, se encuentra ahora en el grupo de las naciones más pobres del mundo.

En Su Propia Trampa

Por Christian Slater Escanilla, Coronel en retiro del Ejército de Chile, Magíster en Inteligencia y Planificación Estratégica. Columnista de The Times Chile

Nuevamente y en especial para los que no creyeron en mi precipitado análisis del 23 de enero y, para los “prudentes” que aún no se pronuncian:
Insisto. Tal como lo hice desde el primer día. Maduro, pese a todo, se mantendrá en el poder y aplicará una política de distensión para calmar los ánimos. (Lo mismo que hizo Corea del Norte). Lo que no significa que intentará seguir adelante con su revolución.
Lo único que puede sacar a Maduro del poder es su aislamiento económico y diplomático. Sin disparos. Eso es lo que está haciendo USA. Pero es lento y de largo plazo. Este año no sucederá. Los narcos no se lo permitirán y Cuba menos.

Solo una imprevista huida o estampida de ratones hacia Rusia, Corea del Norte, Nicaragua o Cuba, podría ser un gran indicio de la caída de Maduro. Algo poco probable. No creo que alguien los quiera recibir. A no ser que lleguen con las manos cargadas de oro para pagar las deudas contraídas. Así y todo, es muy difícil recibir en el barrio a visitas que nadie las quiere, que todos las persiguen y que solo les traerán problemas.
No queda otra que aislarlos, darles la espalda, negarlos y esperar que USA, junto a la comunidad internacional y el pueblo democrático de Venezuela, los encierre y los condene en su propio territorio.

Pierda usted el miedo a que le llamen facho

Por Roberto Hernández Maturana

Confieso que la idea del titulo de este artículo, así como gran parte del texto del mismo no son originales… están extraidos de un articulo del periodista español Alex Navajas publicado el 15 de Octubre de 2018 en el diario digital Actuall.com editado en ese país, titulado «Pierda usted el miedo a que le llamen facha» (en España cuando la izquierda quiere descalificar a quienes no están de acuerdo con sus ideas lo motejan de «fascista»… igual que acá, allá con el disminutivo de «facha», acá como «facho».

Al leerlo, impresiona constatar como la izquierda tiene un discurso repetitivo y aprendido como mantra, que utiliza en todas partes del mundo y sólo basta cambiar algunos nombres y personajes para evidenciar que en cualquier lugar es lo mismo, y en todas partes la derecha se muestra cobarde en la defensa de sus postulados y prefiere alcanzar el poder en cada país, haciéndole el juego a sus adversarios políticos, en ocasiones coquetear con ellos, y llegar al gobierno casi mediante el engaño a sus rivales y lo que es peor, a sus propios electores.

Impresiona también por otra parte, la ignorancia de la mayoría de los seguidores de la izquierda cuando motejan de «fascista», a cualquier ciudadano partidario de la democracia y la libertad… porque , brevemente ¿que es el fascismo?…, basta ver una fuente tan popular como wikipedia para encontrarnos con que «El fascismo se presenta (originalmente en Italia) como una «tercera vía» o «tercera posición» que se opone radicalmente tanto a la democracia liberal como a las ideologías del movimiento obrero tradicional (anarquismo o marxismo). Sin embargo, algunos autores sostienen que el fascismo deriva en mayor medida de la matriz socialista clásica»
Podemos agregar a lo anterior que el fascismo considera obsoleta a la democracia liberal y aboga por la movilización completa de la sociedad en un Estado de partido único totalitario que aboga por una economía mixta, con el objetivo principal de lograr la autarquía mediante políticas económicas proteccionistas e intervencionistas.
Toda esta lata explicación amable lector es para dejar en evidencia como se manosean los términos y conceptos, para que a través de una constante repetición, se genere un cambio cultural. Lejos entonces la intención del artículo de hacer un panegírico de «lo facho», sino que dejar en evidencia la ignorancia de muchos, que de izquierda a derecha, usan el término «facho» para autocalificarse o descalificarse, cuando en realidad, lo que se quiere normalmente por la gente de izquierda, es calificar así a un otro que sostiene ideas relacionadas con la libertad en todo sentido, especialmente en lo económico y social, y con valores mas conservadores en lo moral.

Así Alex Navajas le dice a sus lectores «Si estuvo usted en Vistalegre hace unos días, es facha. Si decide visitar el Valle de los Caídos, aunque sea por mero interés turístico, es facha. Si va usted a misa o lleva a sus hijos a un colegio concertado, es facha.No se le ocurra cuestionar el aborto, el matrimonio homosexual o la dictadura de género, porque se convertirá inmediatamente en facha.

Y agrega mas adelante «Si le gusta la bandera de España o el himno nacional, no cabe duda: es usted un facha. Hay que reconocer que el método les ha funcionado. Durante décadas, la derecha ha huido como de la peste de que la identificasen con el franquismo. Y ha hecho lo que fuera necesario con tal de hacerse perdonar por la izquierda, que parecía que era la que acaparaba toda superioridad moral.»

Pero lo que Navajas añade mas adelante sorprende al constatar la vocación de suicida político que tiene la derecha en todas partes al escribir «La derecha acomplejada de este país se ha ido disolviendo como un azucarillo en agua caliente hasta aceptar prácticamente sin ambages todos los postulados progresistas. Dieron así la espalda a muchos de sus electores, que quedaban huérfanos de referentes de los ideales y principios que trataban de mantener y de transmitir a sus hijos. Los medios de comunicación, además, laminaban cualquier conato de proponer unos valores tradicionales y sólidos.»

¿Le parece conocido este discurso querido lector?…, ¡pero si basta cambiar un par de nombres, lugares y circunstancias y podríamos esta seguros de que Navajas está hablando de nuestro querido Chile… pero se está refiriendo a la «madre patria»!

Y sobre la izquierda y el mal llamado «mundo progresista», o «progre» como se auto califican por acá, Navajas nos dice: “Son maestros de la confusión, profetas del pensamiento único, odiadores de aquellos que osan salirse del discurso oficial, ridiculizadores del disidente”

Sin embargo, en España, como también en Chile y en otras partes del mundo, las cosas comienzan a cambiar, y por ello el periodista español plantea que «cada vez son más los españoles que muestran su orgullo de pertenecer a esta gran nación, de mostrar públicamente sus símbolos y de identificarse con su historia, sus héroes, su cultura y sus tradiciones. En definitiva, algo absolutamente normal que ocurre en cualquier país del mundo.»
En esto hay que reconocer que en nuestro país estamos bastante más atrás; aún existe el miedo en muchos de los chilenos de manifestarse públicamente, ante el matonaje y la violencia verbal y en no pocas veces física, usual entre los izquierdistas mas violentos y recalcitrantes . Pero ello también lenta pero constantemente va cambiando, y poco a poco muchos chilenos amantes de la libertad comienzan a levantar la voz, y ante ello, Navjas nos advierte «Los otros seguirán graznando, escupiendo continuamente a diestro y siniestro el “facha” como una especie de mejunje paralizante que neutralice a sus oponentes. Pero es que son enemigos de la libertad, del pensamiento libre, de la diversidad de opiniones, del cuestionarse los dogmas que tratan de imponer. Son maestros de la confusión, profetas del pensamiento único, odiadores de aquellos que osan salirse del discurso oficial, ridiculizadores del disidente.»

Pero finalmente el periodista hispano en su artículo destaca que en España «ya muchos han superado el miedo a que les tilden de fascistas. Muchos, muchísimos; cada vez más. Les importa un comino el qué dirán, las etiquetas que les cuelguen y el rechazo que experimenten. Son fieles a sus principios, los defienden y los proponen, y no caen en la provocación de devolver el insulto con el que les agasajan.»

Navajas finaliza su interesante artículo con una conclusión y una pregunta:

La Conclusión: «Y ése es el camino. En ocasiones se vuelve difícil y tortuoso, pero hay que seguir por él sin dejarse amedrentar por matones y mamporreros.»

La pregunta:» Usted, ¿ya ha perdido el miedo a que le llamen facha»

Cabe ahora preguntarse estimado lector chileno: ¿Usted ya ha perdido el miedo a que le llamen facho?

El sigiloso Mike Pence

Por Christian Slater Escanilla

Para entender lo que está ocurriendo en Venezuela se hace necesario poner los ojos en el vicepresidente de Estados Unidos, quien ha visitado en tres oportunidades Latinoamérica. En una clara política de Estado de ese país, la mano derecha de Trump, inadvertidamente y sin engancharse con las polémicas situaciones que afectan a su jefe, ha buscado el apoyo de Brasil, Ecuador, Chile, Perú, Colombia, Argentina, Panamá y Guatemala. Países todos que hoy se alinean –no por casualidad– con Estados Unidos, respaldando al joven y reciente auto proclamado Presidente de Venezuela, Juan Guaidó Márquez, dejando en una débil situación de poder a Nicolas Maduro, las Fuerzas Armadas y el Poder Judicial de ese fallido y tirano gobierno de izquierda.

Les recuerdo que las verdaderas intenciones de esos viajes tenían, como principal objetivo, lograr el aislamiento de Venezuela, tanto en lo político como en lo diplomático. Todo ello, sin desechar la amenaza de una intervención armada.

Los hechos han demostrado que la política exterior de Trump, con respecto a Venezuela, fue la adecuada. Sin disparar un tiro, este “presidente en la sombra”, como suelen llamar a Mike Pence, logró un amplio respaldo para aislar a Maduro. Hoy prácticamente lo tiene acorralado y pareciera que la única carta que le queda por jugar al ilegitimo presidente de Venezuela es aceptar lo que los países del mundo le exigen: nuevas elecciones y el reconocimiento de la Asamblea Nacional como el único poder verdadero y legítimo de ese país. Lo anterior, es para salvar Venezuela y evitar la muerte de miles de inocentes.

Para Maduro y su entorno, la esperanza de salvación pasa por aceptar el ofrecimiento de Estados Unidos, quien está dispuesto a concederle garantías, siempre y cuando, facilite una transición pacífica, tal como lo manifestó el director para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mauricio Claver-Carone. El que crea o se confunda con la participación de otros actores como Rusia, China Irán o, peor aún, sigan soñando con un golpe de Estado, me atrevería a decirles que el manejo y control de este tema lo tiene Estados Unidos, exitoso liderazgo que está en manos de Mike Pence, donde ninguna de esas hipótesis está considerada.