El sofá de Dn Otto

Por Roberto Hernández Maturana

La proposición del gobierno de hacer optativa la asignatura de historia para los 2 últimos años de la enseñanza media, ha evidenciado a mi juicio las dos formas de enfrentar las situaciones y la forma de ver el mundo, tanto de la izquierda como de la derecha.
Los partidos de derecha prácticamente no han abierto la boca, lo que podría entenderse como una mal entendida lealtad al régimen que sustenta el bloque, pero también podría entenderse como una forma de una aun más mal entendida practicidad de ver el mundo.
La derecha históricamente ha tenido lo que podríamos llamar una visión técnica del desarrollo de las sociedades. Para ella el motor de la historia ha sido las ciencias exactas y no la historia, ni la filosofía, ni la sociología. Y esto ha sido una constante en los gobiernos que se han declarado en al ala derecha de la política, impidiéndole muchas veces ver, o anticiparse, y a veces darse cuenta, del sentido de los cambios que se originan desde las mismas personas, como hoy está ocurriendo con este verdadero cambio de paradigma que significa entrar a la era de la información, algo de consecuencias mayores aún que aquellas derivadas de la revolución industrial.

Sin ir más lejos, el gobierno militar cerró la carrera de sociología en las universidades apenas hacerse cargo del país, y la mantuvo cerrada durante casi toda su administración, lo que le impidió tener un real análisis científico de la estructura y funcionamiento de la sociedad chilena. Su énfasis estuvo en el progreso económico y social, algo en lo que siguen insistiendo los gobiernos de esa tendencia en nuestro país, desconociendo o no preocupándose de los fenómenos colectivos producidos por la interacción social, es decir “del sentir colectivo”, quedando ciega a los efectos de las causas, significados, e influencias culturales que motivan la aparición de diversas tendencias de comportamiento social; algo que sí ha sabido manejar la izquierda, al menos para “venderse” a la sociedad desde el punto de vista comunicacional, aunque su eficiencia administrativa normalmente se ha quedado en el discurso que no ha ocultado su ineficiencia y mal manejo de los recursos del estado.
Es de esperar que más que hacer optativo el ramo de historia, el gobierno se preocupara de hacer reformas en el método de enseñanza de la asignatura, hacia un sentido más investigativo que descriptivo que se ha prestado a interpretaciones torcidas por intereses políticos y no por realidades sociales.
Por su parte, los partidos de izquierda protestan a voz en cuello por la eliminación obligatoria de esta asignatura para hacerla optativa en los dos últimos años de enseñanza media… ¡Y como no si ellos han sido maestros en deformar la historia para contarla de acuerdo a sus intereses ante la apatía e indiferencia de la derecha! 
Su visión antagónica, derivada de sus próceres y mentores, que presentan al motor de la historia como una constante lucha de clases, entre explotadores y explotados, entre patrones y empleados, entre el capital y el trabajo, le ha permitido victimizar a parte importante de la sociedad, colocándose ella, la izquierda, como redentora de los oprimidos, sirviéndole para conquistar a las masas que creyendo en en sus discursos reivindicacionistas  en  muchas ocasiones le han otorgado apoyo electoral…, y si ello no se ha dado así, tiene en su otra mano el naipe del conflicto, el terror y el uso de la fuerza. Para eso a la izquierda no le importa falsear o deformar la historia, haciendo que generaciones completas olviden o crean una historia que no fue, condenando a esas sociedades, no sólo a la ignorancia, sino también a repetir los errores que provocaron las pasadas crisis sociales.
Las causalidades son parte de la historia, son hechos que deben ser conocidos si no queremos incurrir en los mismos errores del pasado. Los hechos de la historia no surgen en forma espontánea, sino que se derivan de una cadena causal. Pero ello a la izquierda no le importa, y una sociedad anestesiada se entrega sin resistencia al consumo de una historia ya digerida por maestros de la política, expertos en sociología…, no por historiadores.
En el caso chileno, es dramática la falta de autocrítica y la negación de responsabilidades, especialmente de la izquierda, en los hechos que casi nos llevaron a una guerra civil en 1973, y a esta deformación histórica se ha prestado gustosamente la derecha que hoy nos gobierna. Muestra de ello son por ejemplo las loas que dedicó la vocera de gobierno al recientemente extinto Carlos Altamirano, haciendo tabla rasa de la responsabilidad de ese dirigente y su partido en la historia que nos condujo a los aciagos hechos que condujeron a la intervención militar, entonces apoyada mayoritariamente por la población civil.

Así, hoy pareciera a las nuevas generaciones, que aquellos sucesos ocurrieron prácticamente derivados de la sed de sangre y de  poder de unos gorilas azuzados por el imperialismo norteamericano, y no por la intervención de unos militares decididos a evitar lo que parecía una inevitable guerra civil, y a sacar el país de un descalabro económico que hoy solo tiene parangón con la situación que está viviendo Venezuela.
La historia no debe ser relegada al cajón de los trastos olvidados… la decisión del gobierno parece más bien una claudicación ante algo que parece considerar inútil, dejando a otros, en este caso a la izquierda que siga manejando la historia a su antojo. La asignatura debe ser reformada para que la historia sea aprendida en su real dimensión causal y no solo meramente interpretativa. Lo que hace el gobierno se parece a la actitud de Dn. Otto cuando sorprendió a su Sra. besándose con Fritz en el sofá… vendió el sofá.

La paradoja de la libertad

Por Karin Ebensperger Ahrens

Cuando cayó la Unión Soviética se observó lo paradójico que puede ser el concepto de libertad. Mucha gente —tras generaciones de comunismo— no tenía elementos de juicio para manejar su creciente libertad, que pareció abrumadora. Estaban acostumbrados a la tarjeta de racionamiento, a mínimos productos y a no opinar de políticas públicas.

La libertad es un proceso, requiere formación para poder tomar decisiones informadas y conducentes al propósito deseado. En “La Paradoja de la Elección”, el psicólogo Barry Schwartz se refiere a la ansiedad que produce tener demasiadas opciones sin estar preparado para enfrentarlas. En política, el asunto se asocia a qué entendemos por libertad, y cuál es el rol del Estado en relación con ella. Los estatistas creen en una burocracia dominante, los libertarios persiguen que los ciudadanos tomen casi todas las decisiones incluso si son malas, y otros sostienen que, dentro de un Estado de Derecho, hay ciertas limitaciones a la libertad para asegurar el bien común. Por ejemplo, obligar a vacunarse.

Me siento interpretada por esta última visión. Creo muy difícil organizar una sociedad democrática si se llega al extremo de que cada decisión, incluso la que tiene implicancias para otros, la tenga que tomar personalmente cada ciudadano. El tema sin embargo es muy complejo.  No es paternalismo —y así lo reconocen las sociedades democráticas— obligar a ahorrar para la vejez, pero de ahí surge una enorme gama de opciones para encauzar una política al respecto. Ese es un ejemplo de la difícil y paradójica libertad en una sociedad democrática.

Según la psicología y la economía conductual, los seres humanos no actuamos siempre en forma racional, y la falta de preparación en ámbitos complejos impide juzgar cada cosa en su mérito.

Por eso, la madre de todas las batallas es la Educación, que no es mera instrucción electiva, sino una formación integral. Si consideramos que el fin de educar es enseñar a pensar para tomar decisiones libres, hay ramos humanistas indispensables para orientar a los jóvenes.

La filosofía aporta un sentido de vida: ciencia sin filosofía puede ser destructiva, economía sin ética nos hace estúpidos, persiguiendo un consumo vacío de sentido.

La historia, sea de Chile, de las instituciones o del mundo, nos permite entender el devenir: que somos finitos, que el poder tiene límites, que el progreso es complejo y tiene diversas miradas. Rebajar la importancia de Historia como ramo formativo en el nuevo currículum del Ministerio me parece un despropósito en un mundo que se ha quedado sin certezas, y con crecientes opciones.

El lado correcto de la historia

Por Alfredo Jocelyn-Holt, Historiador

Me he quedado pensando cuál será “el lado correcto de la historia”. Sócrates haciendo preguntas incómodas y corrompiendo a jovencitos significó que lo condenaran a beber la cicuta; hoy, lo acusarían de ser pederasta (aunque feísimo, ejercía mucho poder sobre imberbes impresionables). Colón yendo a Asia vía occidente no pudo estar más desubicado, apenas sospechó lo que había descubierto, incluso devino en “genocida”; de haberse quedado en la Península y exterminado a cuanto beato seguidor de la Inquisición y de reyes católicos, en cambio, se le tendría en los cuernos de la luna. Haberle dado la razón a Newton sobre la ley de gravedad fue probablemente un error. Postergó avances en aeronáutica; ya Leonardo concebía máquinas voladoras (sir Isaac dio por tierra la idea).

Obviamente que cuadrarse con los bolcheviques en 1917 en Rusia habría significado alcanzar el clímax perfecto, pero ¿también comulgar con los comunistas en los años 80 y vivir feliz en ese paraíso amurallado de la RDA? El Reino Unido definitivamente se equivocó durante las dos guerras mundiales del siglo XX. Se farreó una tremenda chance para acertar con el bando conveniente. Si se hubiese sumado al Tercer Reich y al Imperio del Sol Naciente, EE.UU. lo habría resucitado durante la postguerra; el Brexit tendría más razón de ser en ese caso.

Y cómo olvidar a Atila, el “Azote de Dios”. A él sí que habría que levantarle un monumento. Fue inmigrante, lideró hordas de gente que le amargó la vida a esos romanos paganos enmascarados de cristianos, amén que imperialistas decadentes. Godos y vándalos también huyeron ante su presencia. Vale, pues, lo del monumento, pero de esos que tiempo después nadie sabe qué homenajean y se convierten en húmedo pedestal, donde perros vagos paran la pata en medio de tanto asfalto. “Sic transit gloria mundi”. Qué cuento que hay un lado correcto de la historia.

Con todo, Obama se cree el cuento y lo esgrime en contra de Putin por Crimea y su apoyo a Bashar al-Ásad (también en contra de este último); John Kerry, otro tanto. Es decir, cada vez que les va más o menos, según Jonah Goldberg, saltan con la perorata. Bernie Sanders lo ha aplicado a Trump, claro que también así no más le ha ido. Bachelet es de la misma idea, aunque aún no lo refiere a Venezuela. Tratándose de un posible reflejo rotuliano (“knee-jerk reaction”), puede que requiera de cuidado neurológico; no quisiera pensar que se trata de mera soberbia. Goebbels, en cambio, no tuvo que recurrir al trillado argumento, pero habría estado de acuerdo. Calza con todas sus lógicas propagandísticas, y lo de buenos y malos hubiese llevado a Carl Schmitt a éxtasis.

Quintiliano explica tan tosca grandilocuencia. Dice que a la gente le encanta escuchar lo que no se atreve a decir. Se fascinan con el sentencioso con licencia.

 

 

Comedia de verano chileno

Por Alfredo Jocelyn-Holt, Historiador

La noticia no tiene mucho de novedosa. Años atrás, en enero de 2011, la escandalera fue provocada por una imagen de una empleada doméstica que sujetaba el quitasol que protegía a una señora en Concón. En diciembre, al día siguiente de Navidad, estalló el escándalo por un oficio de un club de golf de Chicureo, que ordenaba que las “nanas” vistieran delantal en sus dependencias. Días después, enero 2012, nos enteramos de otra controversia en torno a un condominio, de nuevo en ese barrio residencial, al impedírsele al servicio doméstico transitar a pie para llegar a sus lugares de trabajo. Repudios contra empleadas con delantal es tema también obligado respecto a balnearios exclusivos como Zapallar y Cachagua en esa época del año. Parten, sin embargo, los patrones al sur, a fines de enero, a su tercera vivienda, cuando amaina la plaga de coliguachos y, curiosamente, para allá mismo se trasladan estas denuncias en febrero. De lo que se deduce que en Chile el veraneo se ha vuelto multiclasista, cualquiera sea el lugar de descanso y concurrencia. Un progreso, dirán algunos; en efecto, aunque ¿sin reposo?

Lejos de querer desmentir la gravedad del asunto -que estemos ante un problema de convivencia social y disputas por espacios vitales-, llama la atención que las reacciones sean enteramente predecibles. Antes de abrir los diarios supe qué iban a decir algunos comentaristas, incluso doctos. Nada tan distinto a lo que diseminaran a todos (y desde todos) los puntos de veraneo las redes sociales, fomentando aún más el fenómeno. Es que ¿corresponderá tipificar sociológicamente a los involucrados, convertir al personaje en cuestión en arquetipo y síntoma? Porque se sigue en esta línea y qué impide que se le vuelva caricatura, chivo expiatorio o máscara, alguien apareciendo como monstruo y otro víctima y, además, en una comedia costumbrista de verano inútil. Se acaba la función, vuelven todos a lo de siempre, y ¿qué queda salvo un puro desahogo bufo rabioso? Ha sido un verano especialmente caliente, ocioso y demente, admitámoslo.

Diez extranjeros ilustres desmontan la Leyenda Negra antiespañola

“España es la sabia Grecia, la imperial Roma, Inglaterra el corsario turco”.
Son palabras del abuelo de Charles Darwin. No es el único. Recogemos una decena de testimonios de grandes historiadores que derriban la imagen secular de una España cruel, fanática y oscurantista.

 

1. “La leyenda negra fue una maniobra de propaganda de los protestantes.
“Destacó la actitud de la Iglesia católica en México, mucho mejor que la religión de los aztecas. También llevaron la rueda, el trigo o el caballo, que contribuyeron positivamente a la vida en el continente. Claro está que en el lado negativa destacaron las acciones bélicas, aunque ganaron las batallas con muy poca gente, una hazaña extraordinaria”.
Hugh Thomas (Inglaterra, 1931-2017), historiador.

2. “A nivel académico, todos los historiadores, sean o no españoles, están de acuerdo en subrayar que las acusaciones que contiene la Leyenda Negra son falsas, de mala fe y muy exageradas. En este aspecto hay unanimidad”.

“Una vez desaparecido el fundamento de la Leyenda Negra, permanecen prejuicios, por ejemplo, sobre la importancia o la influencia que pudo tener la Inquisición, la intolerancia, la poca disposición que se dice que tienen los españoles para las actividades económicas… Hay una serie de opiniones que circulan y que no merecen mención especial, pero que son muestra de la ignorancia que se tiene todavía, en varios casos, de España”.
Joseph Pérez (Francia, 1931), historiador.

3. “Es posible apreciar un claro cinismo al ver sustituida la contaminada palabra conquista por pacificación en las ordenanzas reales de 1573, pero la preocupación por el bienestar de los indígenas y la salvación de sus almas fue una constante”.

“Hubo muchas atrocidades, mucha crueldad, como suele pasar en cada conquista. Pero también hubo un empeño de la Corona y la Iglesia en proteger a los indios. La leyenda negra es el resultado de lo que pasó y de la publicidad del libro de Bartolomé de las Casas sobre la destrucción de las Indias, pero en parte también de lo que estaba pasando en Europa. Por ejemplo, el intento de España de suprimir la revuelta de los Países Bajos. Los Tercios de Flandes tenían fama de ser muy crueles. También fue fomentada por el protestantismo. La leyenda negra ha sobrevivido a la época del poder imperial y todavía sigue en pie”.
John Elliot (Inglaterra, 1931), historiador.

4. “En mis viajes por el inabarcable imperio español he quedado admirado de cómo los españoles tratan a los indios, como a semejantes, incluso formando familias mestizas y creando para ellas hospitales y universidades, he conocido alcaldes y obispos indígenas y hasta militares, lo que redunda en la paz social, bienestar y felicidad general que ya quisiéramos para nosotros en los territorios que con tanto esfuerzo, les vamos arrebatando”.

“Parece que las nieblas londinenses nos nublan el corazón y el entendimiento, mientras que la claridad de la soleada España le hace ver y oír mejor a Dios. Sus señorías deberían considerar la política de despoblación y exterminio ya que a todas luces la fe y la inteligencia española están construyendo, no como nosotros un imperio de muerte, sino una sociedad civilizada que finalmente que finalmente terminará por imponerse como por mandato divino. España es la sabia Grecia, la imperial Roma, Inglaterra el corsario turco.”
Erasmus Darwin (Inglaterra, 1731-1802), médico y filósofo; abuelo de Charles Darwin.

5. «Es inaudito. Los únicos en todo el mundo que se creen ya la Leyenda Negra a pies juntillas son ustedes, los universitarios españoles. Me abochorna.»
Henry Kamen (Birmania, 1936), historiador.

(La anécdota se produjo durante un curso de verano en El Escorial. Ante un público compuesto en su mayoría por universitarios, el hispanista trazaba un retrato objetivo, con luces y sombras, de Felipe II. Los jóvenes reaccionaron tildando al Habsburgo de tirano mezquino, rencoroso, fanático e hipócrita).

6. “Los españoles no exterminaron a ninguna nación aborigen como exterminaron docenas de ellas nuestros antepasados los ingleses”.

”Entre el Cabo de Hornos y el Polo Norte no había ni una mala casucha inglesa ni un solo hijo de Inglaterra España se desangró por una conquista tan enorme que ni aún hoy podría nación alguna dar hombres o dinero necesario para poner la empresa al nivel del progreso mundial”.
Charles F. Lummis (EEUU, 1854-1928), historiador.
7. “El mundo le debe (a España) haber logrado la recuperación de España para la Europa cristiana durante la Reconquista. Así como la extensión de la cultura occidental en su versión española al resto del mundo a partir del Descubrimiento de América. También los primeros brotes del Derecho internacional y la derrota del imperialismo napoleónico”.
Stanley G. Payne (EEUU, 1934), historiador.

8. “En el siglo XVI, en el inicio de la época moderna, cuando aún no había llegado la Ilustración, cuando Europa no tenía todavía dos o tres siglos de desarrollo intelectual a sus espaldas, españoles importantes y con influencia, como Francisco de Vitoria, Bartolomé de las Casas, toda la Escuela de Salamanca, preguntaban cuáles serían las cuestiones morales y legales que deberían reglar todo el proceso del imperialismo, del colonialismo. Eso es impresionante”.
“Con una historia así de impresionante hay muchísimos motivos para estar orgulloso de ser español. Vamos, hay muchos más motivos para estar orgulloso de ser español que de ser británico, o incluso francés”
Robert Goodwin (Inglaterra), historiador.

9. “La Humanidad debe gratitud eterna a la Monarquía española, pues la multitud de expediciones científicas que ha financiado ha hecho posible la extensión de los conocimientos geográficos.”
“Por virtud de un prejuicio muy generalizado en Europa hay la creencia de que se han conservado muy pocos indígenas de tinte cobrizo… En la Nueva España, el número de indígenas se eleva a dos millones, contando sólo los que no tienen mezcla de sangre europea… Y lo que es más consolador aún, habrá que repetirlo, lejos de extinguirse, la población india ha aumentado considerablemente durante los últimos cincuenta años, como lo prueban los registros de la capitación y los tributos”.
“Los monarcas de España, tomando el título de Reyes de las Indias, han considerado estas provincias lejanas más bien como partes integrantes de su monarquía, y como provincias dependientes de la Corona de Castilla, y no como colonias en el sentido que, desde el siglo XVI, ha significado esta voz para el resto de pueblos de Europa”.
“Ninguna ciudad del nuevo continente, sin exceptuar las de Estados Unidos, presenta establecimientos científicos tan grandiosos y sólidos como la capital de la Nueva España”.
“¡Esto debe saberse en Europa! Los mineros de la Nueva España son los mejores pagados del mundo, ellos reciben de seis a siete veces más salario por su labor, que un minero alemán.”
Alexander von Humboldt (Prusia, 1769-1859), geógrafo, astrónomo, naturalista.

 

10. “Los españoles tuvieron una clara superioridad sobre los demás pueblos: su lengua se hablaba en París, en Viena, en Milán, en Turín; sus modas, sus formas de pensar y de escribir subyugaron a las inteligencias italianas y desde Carlos V hasta el comienzo del reinado de Felipe III España tuvo una consideración de la que carecían los demás pueblos.”
*Voltaire (Francia, 1694-1778), escritor, historiador, filósofo.

Día de la Madre

Por Christian Slater Escanilla

Julia Ward, fue mujer, esposa y madre. Vivió su adultez durante la Guerra Civil Estadounidense. Conflicto bélico desarrollado entre 1861 y 1865 conocido también, como la Guerra de Secesión. Una tragedia para miles de mujeres que vieron morir a más de 620.000 soldados.

Pese a las restricciones de aquellos tiempos, en que las mujeres prácticamente no tenían derechos, Julia Ward, logró posicionarse como, escritora, poetisa y activista femenina. Escribió el Himno de la Batalla de la República. La canción patriótica más popular de los Estados Unidos. Más tarde, en 1870, se conocería su Proclama para el día de las madres. Una desgarradora arenga donde se puede apreciar el sufrimiento de las madres, en una época y en un mundo de aceptada discriminación de la mujer. Copio parte de un párrafo:

“…nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia…”

El espíritu de Julia influyó en muchas mujeres de ese tiempo, especialmente en Ana Jarvis quien, a la muerte de su madre se esforzó por crear un día de celebración de las madres, lo que, en pocos años, se transformó en una tradición popular que -en 1914- estimuló al Presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson a proclamar la celebración del “Día de la Madre”, el segundo domingo de cada mes de mayo.

Esta fiesta popular también migró a Chile, siendo oficializada el 18 de octubre de 1976, por el Presidente de la República, Augusto Pinochet Ugarte quien, por decreto número 1.110, dispuso el Día Nacional de la Madre. Por favor, esto último no lo difundan. Podríamos terminar sin esta celebración.

 

Damnatio Memoriae La historia continua

Por Roberto Hernández Maturana

La reciente  noticia sobre la solicitud de renuncia efectuada por la Ministra de Cultura Alejandra Pérez al Director del Museo de Historia Nacional, el antropólogo Pablo Andrade Blanco, (quien asumió en 2015) luego de que la muestra “Hijos de la Libertad”, hoy cerrada al público, incluyera una cita del General  Augusto Pinochet extractada del discurso que el gobernante pronunció en el edificio Diego Portales el 11 de octubre de 1973, a un mes de haber tomado control del gobierno causara gran revuelo en las redes sociales, nos muestra una vez más  hasta dónde puede llegar la tontera humana, tratando de borrar la historia con el codo.

La cita expresada decía textualmente “La gesta del 11 de septiembre incorporó a Chile en la heroica lucha contra la dictadura marxista de los pueblos amantes de su libertad”, sin embargo, la frase fue puesta sin comillas que advirtieran que se trataba de una cita. El catálogo de la muestra Hijos de la Libertad nos informaba que «Esta publicación aborda cómo, en estos procesos, el concepto de libertad posee diversas vertientes: política, social, económica y/o cultural, las que muchas veces son contrapuestas e incluso antagónicas, y cómo, por otro lado, la cultura material vinculada a estos idearios se expresa a través de soportes conmemorativos y simbólicos que buscan hacer perdurar la memoria».

Así, la muestra que se realizaba desde el 5 de abril pasado, en el Salón Gobernador del Museo Histórico Nacional, nos presentaba al general Pinochet, a la derecha de los ex presidentes Patricio Aylwin y Michelle Bachelet, a la izquierda de Pablo Neruda y debajo de Salvador Allende incluyendo la frase antes mencionada junto a otras 14, que incluían a personajes tales como Fray Camilo Henríquez, Gabriela Mistral, entre otros.

Si como una torpeza y un descriterio fue calificado por la Ministro de Cultura la inclusión de un recuerdo del gobierno militar por parte del Museo de Historia Nacional, la destitución de su director  constituye una soberana estupidez y una muestra más de la pusilanimidad de nuestras autoridades, rayana en la cobardía.

Toda esta historia me trajo a la memoria un artículo que escribí hace casi ya dos años llamado “Damnatio Memoriae” (https://chilemerece.wordpress.com/2016/05/04/damnatio-memoriae-2/), en que recordaba que en algunas oportunidades, después de la muerte de un gobernante  considerado tiránico por el Senado de Roma, este decretaba una Damnatio Memoriae (maldición de la Memoria) destruyéndose las estatuas de dicho emperador y borrándose su nombre de todas las inscripciones públicas. Incluso se raspaba  las monedas en que estaba la efigie del gobernante caído en desgracia, para que no quedara rastro alguno de su existencia (lo que no impedía que el gobierno cayera nuevamente en otro autócrata).

Así se hizo con varios emperadores que nos han llegado hasta nuestros días “maldecidos por la memoria”, pero de los  que si uno escarbara en la historia, podría encontrarse con la sorpresa de que más allá de las caricaturas creadas por la historia “oficial” contada mucho, muchísimo antes de de que fuéramos niños, nos podríamos  encontrar con gobernantes como  Nerón, o Domiciano, quien gobernó el imperio por 15 años ,y si bien se le describe como un autócrata despiadado pero eficiente, sus programas pacíficos, culturales y económicos fueron precursores de la prosperidad vivida por el imperio romano en el  siglo II, ambos  emperadores con sus luces y sombras, tuvieron una característica común en sus gobiernos: Una fiera disputa con el Senado (que entonces era la nobleza romana), la clase gobernante y los poderes económicos de la época, a quienes mermaron notoriamente sus privilegios. Ellos murieron asesinados, contribuyendo a la demonización de sus imágenes históricas,  la dura persecución a los cristianos, en defensa de la religión y las costumbres romanas, contra quienes en ese momento se consideraban herejes. Sin embargo nos dice la historia que ellos fueron muy populares, especialmente al inicio de sus principados, pero las intrigas y conspiraciones, les hicieron desconfiados (con razón) y recelosos, de todos quienes les rodeaban.

La historia que nos llega hoy, desde lo profundo de los tiempos satanizando a estos personajes ha sido permeada por los que quedaron para escribirla.

Los faraones egipcios también usaron estas practicas para desprestigiar a sus antecesores, sacando estatuas y borrando inscripciones que suprimieran a los antecesores de la historia, como si esta comenzara con el nuevo gobernante.

Así, amables lectores podemos ver entonces que no hay nada nuevo bajo el sol. En Chile hace tiempo estamos viviendo nuestra propia damnatio memoriae, queriendo las élites gobernantes reescribir la historia y olvidar sus causalidades, satanizando al gobierno militar, que sentó las bases del desarrollo que Chile ha alcanzado en los últimos

45 años, y persiguiendo hasta el último de aquellos que en la época sirvieron en las fuerzas armadas. Finalizaba el artículo de mayo de 2016 diciendo que “así como hoy se escribe antojadizamente la historia de Chile de los últimos 50 años, así también se ha escrito la historia que atañe a los personajes antes nombrados, por más de 2.000 años, negando a sus espíritus fantasmales (lémures les llamaban los romanos) todo derecho a defensa”.

Vale la pena meditar lo que escribió el defenestrado director del MHN… “Ningún país puede pretender borrar su pasado de la historia, hacerlo desaparecer por incomodo, adaptarlo a los intereses del presente, sin correr el riesgo de convertirse en una sociedad totalitaria e incapaz de superar sus traumas”. 

Extraña que la resolución de despedir al director Andrade sea tomado por un gobierno que se declara defensor de las libertades, sumándose al coro vociferante de la izquierda de quienes han querido dictar pautas desde el foro de Sao Paulo.

Como vemos, pareciera que las élites chilenas están empeñadas en creer que borrando y reescribiendo la historia, la convivencia democrática estará a salvo, sin pensar que cuando la olvidamos, los hombres estamos arriesgando ciertamente la posibilidad de repetir esa historia que quisimos dejar atrás.

El verdadero trasfondo del debate en el incidente del MHN

Editorial diario El Mercurio de Santiago, sábado 12 de mayo de 2018

Fue desvinculado de su cargo el director del Museo Histórico Nacional (MHN), producto de que en la exposición «Hijos de la Libertad», organizada por ese Museo, figura en un panel una cita del general Pinochet. Junto a la fotografía de Pinochet había un texto que se refería a la «gesta del 11 de Septiembre» y a la «heroica lucha contra la dictadura marxista de los pueblos amantes de su libertad». Dichas expresiones no estaban entre comillas, dando la impresión de que se trataba de la opinión dla curatoría de la muestra y no de una frase de aquel.  El , dijo que lo que se buscaba era «conflictuar nuestra historia a partir del presente», «generar una discusión respecto de la libertad», «mostrar formas de entender la historia desde otras perspectivas» y que «se reflexione». Andrade había accedido al cargo por ADP durante el gobierno de Bachelet.

La actual ministra de Cultura justificó su desvinculación afirmando que «la libertad de expresión no puede estar sobre los derechos humanos». Por su parte, el diputado Miguel Crispi (RD), en carta a «El Mercurio», consideró que la cita incluida en la exposición implica reivindicar «al golpe de Estado como una gesta heroica». Por eso, él propone que se legisle para «prohibir el negacionismo y la reivindicación de crímenes cometidos por el Estado en dictadura». De esa manera, Crispi supedita, al igual que la ministra, la libertad de expresión a la indignación moral de quien se sienta ofendido por lo expresado por otra persona en uso de esa libertad.

Aquí se encuentra el corazón del debate. Se pretende cambiar el límite que define a las interacciones inaceptables entre seres humanos en el ámbito público de aquellas estimadas admisibles, desde la violencia física, universalmente condenada, a la incomodidad o indignación que eventualmente provoquen las palabras de un tercero. Es decir, las personas tendrían derecho a impedir que alguien se exprese si consideran que sus palabras resultan indignantes, definiendo, de paso, lo que es «políticamente correcto» y lo que no. Por ejemplo, en los campus norteamericanos las personas pueden sentirse «microagredidas» si alguien utiliza palabras que ellos no «aceptan» y exigen la existencia de «espacios seguros», libres de ellas. Definir un límite potencialmente arbitrario a la libertad de expresión por parte del receptor, siguiendo sus propios criterios para establecerlo, es adentrarse en un camino muy riesgoso que amenaza la necesaria discusión que fomenta el progreso de las comunidades. La mordaza social que surge de seguir un criterio como ese está generando un crucial debate. De su resultado depende la salud de las sociedades contemporáneas.

Por eso, en el incidente del MHN no es el juicio moral respecto de Pinochet lo que está en juego, sino algo mucho más profundo y valioso.