Pelea de perros grandes

por Sebastián Claro Tagle

Aunque la disputa comercial entre Estados Unidos y China esté pronta a llegar a buen término -a juzgar por las numerosas señales que se han entregado-, las tensiones de fondo siguen vivas. Y como buenos jugadores, no solo se enfrentan de manera directa, sino también comienzan a involucrar al resto del mundo. Esto es lo que hemos visto en las últimas semanas en Chile, donde las principales potencias parecen pedirnos elegir si estamos con uno o con el otro.

Navegar en estas aguas turbulentas no es fácil para un país pequeño. Los vínculos con Estados Unidos son profundos, tanto en materias económicas como culturales, y Chile históricamente ha jugado un rol importante de promoción de la democracia y libertades económicas en un continente sacudido por el populismo. La distancia cultural y política con China es claramente mayor, pero los lazos históricos son intensos, y la relación comercial es muy significativa y bastante más diversa de lo que se cree.

¿Qué hacer? El camino al desarrollo en Chile ha estado marcado por una gran certeza: la apertura al mundo y las reglas claras son el único seguro para un país pequeño. Esa es la línea roja que no debemos traspasar.

Uno de los principales riesgos en la actualidad es una transición desde un mundo basado en reglas parejas a un sistema dominado por el «capitalismo de Estado», donde el Estado interviene activamente en el ámbito comercial y de inversión en favor de intereses particulares. En este sistema, los países negocian trato especial para sus empresas o se intercambian beneficios en algunos sectores a cambio de preferencias para la inversión extranjera. Todo de manera bilateral, donde predomina el más fuerte.

En esa cancha tenemos todo que perder y nada que ganar. No tenemos tamaño ni influencia para obtener beneficios, y más importante, es un sistema que entrega rentas a unos pocos, bien conectados, y que favorece la corrupción.

Desafortunadamente, muchos países del mundo parecen estar entrando en una etapa activa de intervención estatal en favor de intereses corporativos. Y con ello, introduciendo una cuña en la arquitectura del comercio y de la inversión externa que ha dominado el mundo en los últimos 50 años, y de la que nos hemos beneficiado.

En esta pelea de perros grandes, debemos perseverar en una política de trato no arbitrario a los socios comerciales, de normas parejas a la inversión extranjera, y de un sistema transparente en la aprobación de proyectos. Pero hay que ir un poco más allá, fortaleciendo acuerdos -bilaterales y multilaterales- que limiten las decisiones arbitrarias en el comercio. Algunos de estos acuerdos tienen reglas que muerden, pero esas mordeduras son menos dolorosas que las de perros grandes. ¿Lo tendrán claro los parlamentarios que rechazan el TPP?

Una pesada carga

Por Gonzálo Cordero, Abogado

Estamos en días críticos para la reforma tributaria. La oposición hace esfuerzos para unirse, y el acuerdo sobre la mesa de la Cámara de Diputados debiera ir acompañada de un gesto político para rechazarla. Los distintos grupos y sensibilidades que se ubican en la oposición coinciden en un concepto fundamental: la reforma no puede significar una rebaja en la recaudación, o sea que, a toda costa, debe asegurarse la pesada y engorrosa carga tributaria actual.

Si algo tienen en común quienes se ubican en el amplio espectro de la izquierda es que su discurso y posiciones, grados más o menos, sugieren que ellos ven en el éxito económico el producto de condiciones sociales injustas y no, preferentemente, el resultado del esfuerzo, el talento o ciertas cualidades del carácter. De allí se desprende una visión culposa respecto de los que han logrado alcanzar algún grado relativo de riqueza; de hecho, gustan denominarlos como “privilegiados”.

Basta escuchar el discurso pro impuestos de los más ideologizados, para percibir el carácter punitivo que le dan a los tributos. Usan expresiones como “devolver” a la sociedad lo que han recibido, y el solo pensar en que se rebaje el monto de esa restitución es reclamado como un fraude, una burla a la justicia, semejante a la que incurre el prófugo penal; excepción sea hecha de cierto tipo de prófugos, por supuesto.

El problema práctico de esta visión, más allá de las profundas disquisiciones filosóficas a que da lugar, es que ninguna sociedad progresa en una suerte de bloque compacto -que es el utópico ideal socialista-, ya que el progreso siempre es liderado por personas, cuyo éxito genera un efecto virtuoso de oportunidades en cadena. Esto nada tiene que ver con la caricatura del “chorreo”, que gusta tanto a algunos para descalificar éticamente los beneficios del progreso.

Pero este discurso que cala entre los pobres como un cuchillo caliente en la mantequilla, por la obvia debilidad en que los coloca su angustia vital, encuentra una reacción completamente distinta en la clase media, personas que han progresado, que gozan de los beneficios del consumo y que tienen conciencia de los impuestos que pagan: IVA, patentes, peajes, etc.

Esta visión de los impuestos marca, en relación con la centroderecha, una diferencia de fondo en los respectivos proyectos políticos, diferencia que es tributaria de una distinta manera de entender al ser humano y su sociabilidad. En consecuencia, el gobierno y Chile Vamos debieran preferir perder la votación de la reforma en el Congreso, que acceder a un alza de ciertos impuestos para lograr los votos necesarios.

La izquierda coloca una pesada carga al progreso; no renunciemos al deber de luchar por aliviarla.

 

Chile: una tardía regresión populista

chileEditorial  diario “La Nación” de Argentina,  14 de Octubre de 2016

Luego de 40 años de aplicación del «modelo chileno», nuestro pequeño gran vecino, con 18 millones de habitantes desplegados en un territorio estrecho y agreste, ha sido un verdadero ejemplo de esfuerzo y tesón, demostrativo de cómo las buenas instituciones generan prosperidad cuando son mantenidas como política de Estado.

Cuando Salvador Allende asumió, en 1970, la economía chilena era parecida a la Argentina de entonces (y de los últimos años). Un país cerrado al mundo, con industrias no competitivas,
altos aranceles de importación, sistema laboral rígido y mecanismos para dirigir las actividades económicas desde el Estado. Como en la Argentina, sólo lograron retraso y pobreza.

Mancur Olson, profesor de la Universidad de Maryland, enseñó que no es posible salir de ese atolladero, alterar la madeja de intereses creados e introducir nuevas reglas de juego para recrear la iniciativa y el espíritu de empresa sino mediante catástrofes profundas, como ocurrió en Alemania y Japón luego de sus derrotas en 1945.

allenede-2

Allende cumplió un papel semejante en Chile. Fue el primer marxista del mundo que accedió al gobierno mediante el voto popular. Como en la tesis de Olson, arrasó con las instituciones chilenas, nacionalizando las industrias, la minería, los fundos rurales y los bancos. Luego de un período de euforia, la parálisis productiva y el estallido inflacionario se hicieron sentir. De la euforia al caos, se desmoronó el salario real, cundió el desabastecimiento y proliferó el mercado negro. Como hoy en Venezuela.

junta-73

La dictadura militar de 1973 debió partir de cero, como Ludwig Erhard en 1948. Primero devolvió empresas y fundos a sus anteriores propietarios y luego intentó un modelo único en América latina, basado en el derecho de propiedad y la libertad económica.

La confianza creada motivó un boom de inversión y consumo en 1980-1981. El PBI creció a una tasa anual del 6,6%; las exportaciones, al 10,7%, y el salario real aumentó a una tasa anual del 12,4%. La inflación, que en 1975 había alcanzado el 370%, disminuyó al 33% en 1979 y al 9% en 1981. La crisis de 1982 golpeó a Chile, y con el liderazgo de Hernan Büchi (1985-1989) se profundizaron las reformas de libre mercado, recuperándose la producción y el empleo.

patricio-aylwin-ricardo-lagos-eduardo-frei-y-michelle-bachelet

Con el advenimiento de la democracia, en 1990, los sucesivos gobiernos de la Concertación (Patricio Aylwin, Ricardo Lagos, Eduardo Frei y Michelle Bachelet) hicieron posible la difícil conjunción entre crecimiento económico y apertura política, pues conservaron el «modelo chileno», cuyos 15 años de aplicación ya demostraban sus virtudes. En 1991, el propio Congreso, con el apoyo de todos los partidos políticos, redujo los aranceles de importación al 11%. Los legisladores tenían bien claro el resultado de los experimentos heterodoxos de Alan García, en Perú, y de Raúl Alfonsín, en la Argentina, como ejemplos a evitar.

pobreza

Mientras en la Argentina el índice de pobreza alcanza el 32,2% de la población, Chile tiene el menor nivel de pobres de América latina (11,7%). Pobreza e inflación van de la mano: en la Argentina es del 35%, y en Chile, del 3%. Chile todavía lidera el PBI per cápita (PPA) de América latina, con US$ 23.507, y la Argentina ocupa el segundo lugar, con US$ 20.499. En nuestro país, la desocupación es del 9% y en Chile, del 6%, pero en la Argentina el número está distorsionado por el exceso de empleo público y los planes sociales, pues de lo contrario no se explica el altísimo nivel de pobreza. Los asentamientos (callampas) casi no existen en Chile, comparados con las «villas» que se despliegan en todas las ciudades argentinas.

El éxito chileno se refleja en índices sociales, desde la mortalidad infantil hasta la esperanza de vida al nacer; desde la tasa de alfabetización hasta el primer lugar en América latina en las pruebas de evaluación de estudiantes de 15 años (PISA). También se destaca en la proporción de jóvenes que se gradúan en el secundario y en la universidad. En materia de transparencia, Chile ocupa el puesto 21 entre 168 países, y la Argentina, el 107; en Chile, los políticos no son considerados corruptos, como aquí. carbinerosChile es un país seguro: tiene la menor cantidad de asesinatos de la región. Su población confía en los carabineros; los argentinos pensamos que los delincuentes son los policías.

Chile tiene una economía abierta y competitiva, con empresas que crecen sin protección y exportan sin subsidios. Ocupa el lugar 35 en el ranking de competitividad; la Argentina, el 106. Tiene acceso a todos los mercados mundiales gracias a los tratados de libre comercio. Nosotros vivimos «con lo nuestro», pagando precios que se devoran el salario. Con la economía abierta, los chilenos acceden a automóviles y electrodomésticos baratos, sin que por ello haya desocupación, como el proteccionismo atemoriza en nuestro país. Durante los fines de semana largos, las fronteras colapsan de argentinos que cruzan a comprar allí, fuera del corralito nacional y popular.

izquierda-latinoamericana

Sin embargo, esos logros hoy están cuestionados por la izquierda latinoamericana, que no tolera el éxito de un modelo «neoliberal» frente a los desastres del comunismo en el mundo, el fracaso del socialismo en Europa y del populismo en la región. El objetivo es demolerlo para evitar que cunda el ejemplo y se destiñan las imágenes del Che Guevara.

Con una agenda de campaña centrada en la igualdad y la inclusión, Bachelet prometió modernizar Chile a fondo, con más impuestos para los que ganan más, educación gratuita, ley de aborto y una reforma constitucional.  BacheletEn el primer año de su segundo mandato, cumplió con alguna de sus promesas y varias reformas fueron enviadas al Congreso. Sin embargo, casos de corrupción política y desajustes fiscales le hicieron perder popularidad y debió enfrentar una crisis con la renuncia de todo su gabinete en mayo de 2015.

La reforma fiscal para financiar la explosión de gasto público tuvo efectos muy negativos para la inversión y el crecimiento. La proyección de crecimiento se redujo al 1,8%, con un déficit fiscal que será el segundo en tamaño en 25 años, al elevarse al 3,2% del PBI. pib-en-chileSe rompió una regla de oro de los gobiernos anteriores, al aumentarse el gasto a pesar de caer el crecimiento. Este desajuste (como en la Argentina) llevará a Chile a duplicar su deuda en cuatro años, al pasar de 32.000 millones de dólares a más de 62.000 millones. Entretanto, la desocupación superó el 6%.

Bachelet proyecta una reforma laboral devolviendo a los sindicatos privilegios de hace 40 años, no simpatiza con las administradoras de fondos de pensión (AFP) y propone cambios que podrían desnaturalizarlas. Las AFP son el corazón de su mercado de capitales, que permite crecer a sus empresas a bajo costo, sin dependencia del extranjero. Por eso, la incertidumbre ha paralizado la inversión privada y congelado proyectos.

En todos los modelos capitalistas exitosos, el marxismo critica la desigualdad, aunque el nivel de vida de los menos favorecidos sea muy superior al que existía en el pasado o al de los países socialistas, donde todos son iguales en la privación.

Cuando faltan los incentivos, se frena la economía. Es como una sábana corta. Ningún sistema político puede establecer un orden igualitario sin represión y pobreza. En los experimentos socialistas, cuando se aplasta a la población en la prensa igualitaria, quienes accionan la manivela son los nuevos privilegiados, difícilmente inmunes a las tentaciones del poder. La nueva clase, de Milovan Djilas. O los Kirchner y los Báez, en la Argentina.

hoz-y-martillo-2En las economías modernas y progresistas, la inclusión no se logra con la sino con una efectiva igualdad de oportunidades, que permita la movilidad social en ambos sentidos. No por derrame, sino por ascenso. Quizás el modelo chileno requiera modificaciones, pero jamás pueden realizarse con un hacha y un martillo (por no decir, hoz y martillo).

El éxito de Chile es fruto de 40 años de estadistas que resistieron la tentación populista. No puede modificarse en partes como si fuera un Lego. Es una copa de cristal. Se puede destruir en un instante si con ingenuidad, con malicia o con torpeza se cae en la misma trampa cortoplacista que provocó la decadencia de la Argentina, Brasil y Venezuela en los años recientes. La confianza es una potencia creadora que el populismo ignora.

protesta

Ante la «voz de la calle» que reclama igualdad e inclusión, Bachelet debería estudiar lo ocurrido en nuestro país, donde todo parece gratuito, pero nada funciona. Ni la educación, ni la salud, ni la seguridad, ni la justicia. Somos una gran nación, con gente creativa, solidaria y brillante, que suele tener éxito en Chile. Pero mientras estamos aquí, los argentinos debemos pagar medicina privada, educación privada y seguridad privada. Debemos viajar como hacienda en trenes y colectivos, que paran en forma imprevisible. Debemos sufrir robos y defendernos con mano propia. Debemos perder a nuestros hijos en el precipicio del paco. Y la supuesta gratuidad implica un costo monumental para el fisco, que explica la altísima inflación, los planes sociales, las huelgas, los paros y los piquetes. Nuestro ex ministro de Economía Axel Kicillof sostenía que «seguridad jurídica» y «clima de negocios» eran «palabras horribles». Así nos fue.

 

Aleccionadoras experiencias internacionales

modelo-socialista
Editorial el Mercurio, Domingo 02 de octubre de 2016, La semana política
Sorprendente incluso para los más críticos del modelo socialista, la magnitud del fracaso de Alemania Oriental como proyecto de sociedad solo vino a quedar patente luego de la caída del muro de Berlín y de un proceso de reunificación que desnudó su precariedad: el país que se presentaba como emblema de los logros del comunismo, aparte de una restricción brutal de las libertades ciudadanas, exhibía también un rezagado nivel de desarrollo. Con todas las diferencias, algo análogo está ocurriendo a propósito del paulatino declive de los gobiernos populistas latinoamericanos. Ejemplo es el caso de Argentina, donde el cambio de signo político ha permitido la recuperación de un sistema estadístico antes intervenido y manipulado. Así, se han conocido las primeras cifras de medición de la pobreza, luego de tres años sin información al respecto. De acuerdo con ellas, el 32,2% de los habitantes urbanos se encuentra en esa condición.
ccristina-y-bacheletEl número es impactante bajo cualquier punto de vista, pero particularmente desde la perspectiva chilena, al haber sido Argentina -dotada de riquezas y un nivel cultural destacados- un histórico referente para nuestro país, que hoy la supera en logros económicos y sociales, como atestigua la última encuesta Casen. Pero no corresponde solo observar la situación en términos comparativos. Los altos índices de pobreza argentinos son el resultado de gobiernos que, en supuesto nombre de los más desfavorecidos, no solo impulsaron políticas equivocadas, sino que promovieron la polarización, dividiendo a sus ciudadanos entre amigos y enemigos, y echando así por tierra cualquier posibilidad de acuerdos que corrigieran las malas decisiones. Consecuencia de ello, las excepcionales oportunidades que abrió la bonanza de las materias primas durante la década pasada fueron desaprovechadas, sin mejorar la condición de esos sectores más vulnerables a los que las autoridades decían querer defender.

Claves del liderazgo regional de Perú

Temas Económicos, El Mercurio de santiago, 27 de Agosto de 2016.

De la mano de procesos de reforma bien diseñados y la apertura de sus mercados, Perú se ha transformado en el país de mayor images crecimiento en América Latina y se ha tomado sin mayores problemas el liderazgo económico regional que antes tenía Chile. En perspectiva, las cifras del Fondo Monetario Internacional indican que mientras durante el período 2000 y 2015 la región creció un 3,2% en promedio, nuestro vecino lo hizo al 5,2%. De hecho, su crecimiento alcanzó el 5,9% si se considera el período 2005-2015 (FMI). El virtuoso proceso no solo ha significado que en los últimos 15 años el producto per cápita peruano escalara desde los US$ 2.000 hasta los US$ 6.000 (dólares corrientes), sino que, además, el país alcanzara importantes avances en materias sociales. Así, entre el 2009 y el 2014, Perú registra una de las alzas más importantes entre los 188 países considerados en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas (escaló 15 posiciones en el ranking ).

economia-peruEl sólido avance de su economía se refleja en las cifras de inversión, variable clave al evaluar la salud de una economía. Durante el 2015, la inversión privada y pública en Perú alcanzó el 25,5% del Producto Interno Bruto (PIB), un aumento significativo desde el 17,4% en 2005. En el contexto de América Latina, tales niveles de inversión son superiores a los observados en Colombia (24,4%), México (21,9%), Chile (21,5%) y Brasil (20%) (FMI). Y si bien el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) espera una caída de 1% de la inversión para el 2016, por los menores precios del sector minero, eso no debería comprometer el liderazgo regional en esta materia.

descarga (4)El pilar del crecimiento y prestigio del empresariado

Al analizar los factores tras el rápido crecimiento del Perú, es fácil identificar elementos que fueron también distintivos del histórico proceso que vivió Chile durante las últimas décadas. Así, la apuesta del Perú ha pasado por utilizar una fórmula probada: una economía de mercado integrada al mundo, en donde se promueva el aprovechamiento de las ventajas comparativas de los distintos sectores productivos.

Y mientras por mucho tiempo Chile fue el ejemplo a seguir, Perú hoy emerge como un país con una identidad económica propia, que incluye el deseo imperioso de mantener sus altas tasas de crecimiento y fortalecerse como polo atractivo para la inversión extranjera. Por eso, no sorprende que la inversión chilena en Perú supere los US$ 16.000 millones.

En este contexto, cabe destacar una de las características clave en el proceso de desarrollo peruano, cual es la positiva evaluación social del emprendimiento privado. De hecho, un reciente estudio de Ipsos realizado en 15 países de América Latina da cuenta de que el empresariado (o la empresa privada) es la segunda institución con más prestigio en el Perú, solo superado por la Iglesia. A modo de comparación, en Chile el empresariado ocupó la sexta posición, bajo los medios de comunicación, las Fuerzas Armadas, judicatura, Iglesia Católica y la tecnocracia.

El reconocimiento social de la actividad privada, sumado a las políticas económicas que apuntan a fortalecer la competencia, es un activo que contribuirá a que Perú extienda su virtuoso proceso de desarrollo.

descarga (5)Informalidad, pobreza e infraestructura

Pero a pesar de sus inmensos avances, no son pocos los desafíos económicos y sociales que enfrenta Perú. Uno de ellos pasa por los altos niveles de informalidad laboral. Cerca del 70% de los puestos de trabajo del país tiene esta condición, lo que se traduce en que 11 millones de personas trabajen sin contrato, sin beneficios y sin contribuir al sistema de seguridad social. Revertir la situación requerirá modernizar el mercado laboral, profundizando las reformas implementadas durante la década de los ’90 y educando a la población respecto de los beneficios futuros de contar con empleos formales.

La reducción de la pobreza es un segundo desafío para el Perú. Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI), aún el 21,8% de la población del país vive en situación de pobreza (2015). Por su parte, el 94,5% de la población ocupada en condición de pobreza trabaja en empleos informales. Así, y tal como lo demostró Chile, la combinación de políticas sociales focalizadas y políticas laborales bien pensadas debe ser el pilar para reducir esa vulnerabilidad social.

descarga (6)Y Perú no podrá perpetuar su crecimiento si no resuelve sus problemas de infraestructura. Según cifras oficiales, el déficit de infraestructura en «sectores estratégicos» asciende a unos US$ 69.000 millones. En este sentido, la intención del presidente Kuczynski en cuanto a disminuir las brechas a través del aumento de la inversión en infraestructura hasta un 6,2% del PIB apunta en la dirección correcta, y de lograr materializarse hará un aporte sustantivo al desarrollo del Perú.

Falacia comparativa entre el gasto anual de las pensiones de las FF.AA., de Orden y Seguridad, contra el gasto del “Pilar Solidario”.

Por Luis Alberto Jara, Pdte ONG CREN

Falacia es el engaño o mentira bajo algo, en especial cuando se pone de manifiesto su falta de verdad. Es un argumento  que parece válido pero que no lo es. Es un razonamiento no válido o incorrecto pero con apariencia de razonamiento.

Se ha expuesto públicamente por distintos personeros del Gobierno, honorables senadores y diputados, periodistas, voceros del movimiento No Más AFP”, académicos y personas que tienen y crean opinión; que es “insólito que el pilar solidario tenga un presupuesto anual de US$ 900millones aproximadamente para solventar las pensiones solidarias de más o menos 1.300.000 beneficiarios; y el presupuesto para pagar las pensiones de las FF.AA., de Orden y Seguridad sea de US$ 1.200 millones para pagar pensiones de aproximadamente 170.000 pensionados y montepiados”

¿Por qué no se debe comparar ambas situaciones previsionales?

La respuesta clásica es que no son comparables las peras y las manzanas, aunque ambas sean frutas. Las razones que avalan esta afirmación son:

VARIABLES DE COMPARACIÓN PILAR SOLIDARIO FF.AA., DE ORDEN Y SEGURIDAD  
Pensión Regalo del Estado Benefactor Responsabilidad del Estado en su condición de empleador  
Relación contractual No existe para la gran mayoría Normado, regulado y controlado  
Jornada laboral No existe para la gran mayoría 24/7 los 365 días del año  
Requisito para pensionarse Edad A lo menos 20 años efectivos  
Afiliación previsional Poca o nula Aportes permanentes  
Nivel educacional Bajo o ninguno Medio y alto
Pago de impuesto a la renta No existe De acuerdo a nivel de renta
Contra prestación de servicio Poca o nula Dedicación exclusiva
Perfeccionamiento y capacitación Múltiples y variados

Mano de obra no especializada

Ad oc para el cumplimiento de las necesidades del servicio altamente especializada
Negociación colectiva Para algunos que trabajan No existe
Derecho a huelga Para algunos que trabajan No existe
Pago de horas extraordinaria Para algunos que trabajan No existe

Debate en torno a reforma del sistema previsional

AFP

Editorial diario La tercera, 7 de Agosto de 2016.

A 35 años de la creación de las AFP, es claro que estas han generado pensiones adecuadas para quienes han ahorrado en forma sistemática. Por otra parte, han aumentado las expectativas de vida de los trabajadores y, al menos transitoriamente, la rentabilidad esperada de las inversiones ha disminuido, tal que deben ajustarse tasas de cotización y edades de retiro para que el sistema pueda seguir generando pensiones satisfactorias. También se ha constatado que muchas personas han ahorrado para la vejez en forma insuficiente, por imperfecciones transitorias o estructurales en el mercado laboral, descarga (1)y que, si el Estado dispone de los recursos necesarios, el “pilar solidario” del sistema previsional chileno debe seguir adaptándose a las nuevas circunstancias y posibilidades.

Más allá de la necesidad de ajustes seriamente meditados, sin embargo, los reclamos recientes en contra de nuestro sistema previsional, y en favor de re estatizar la seguridad social y descansar masivamente en recursos fiscales, parecen gravemente extraviados y merecen algunas reflexiones.

La primera es que las tendencias demográficas hacen inviables los sistemas de “reparto”, en que los trabajadores activos financian las pensiones de los jubilados. Chile, por su sistema de capitalización individual, está libre del grave problema de endeudamiento previsional que agobia a muchas economías del mundo, y este es un activo que se debe cuidar.

images (6)La segunda reflexión dice relación con la ingenuidad de atribuir al Estado una capacidad superior de gestión, que aconseje traspasarle todo tipo de responsabilidades. A este respecto, la reciente interpelación a la ministra de Justicia, que dejó en evidencia el deplorable manejo por parte del Estado del problema de menores en situación vulnerable, un extremo grado de abuso administrativo en la gestión estatal en Gendarmería y la dificultad para asignar responsabilidades y establecer correctivos suficientes, debería llamar a un mejor análisis. Ninguno de esos problemas de captura ilegítima de recursos, vulnerabilidad a las influencias políticas, o mera incapacidad de gestión se observa hoy en el sistema de AFP, que vino a rescatar el financiamiento de las pensiones de vejez de históricos problemas de gestión tan graves como los detectados en Sename y Gendarmería. Debería reconocerse en esto otro importante activo nacional.

A pesar de las ventajas del sistema de AFP en cuanto a nivel de pensiones cuando el ahorro es adecuado, gestión eficiente y libre de presiones políticas, y en términos de sostenibilidad fiscal, images (7)se ha observado la acogida que encuentran planteamientos en favor de la estatización de la seguridad social, en “la calle” y en el Parlamento. Todo indica que cualquier innovación en el tema previsional -y las hay muy necesarias- deben ser ajustadas a las posibilidades fiscales y basadas en mejor información que la que alienta esos planteamientos de la calle. Medidas improvisadas, para satisfacer demandas promovidas desde un estatismo intransigente, que pueden descarrilar las finanzas públicas del país, deben ser resistidas por los responsables de las políticas públicas.

Sabiduría popular

descarga.jpgPor José Ramón Valente, economista

Por dios que cuesta ganarse la plata. Y pucha que es fácil malgastarla. Estas son frases que  escuchamos muy comúnmente entre la gente de esfuerzo y de trabajo. Sabiduría popular debiéramos decir. Los estudiosos del crecimiento económico, han descubierto en los últimos 15 años que la gente de la calle tiene razón. Según sus estudios, sólo un 19% de los países llega a ser desarrollado y la principal razón por la que los países siguen siendo pobres es porque desperdician los recursos que tienen. O sea, cuesta ganar la plata y es muy fácil malgastarla.

El bienestar de los chilenos, medido por el ingreso por persona, creció muy marginalmente el 2015 y probablemente se estanque este año. En ese contexto naturalmente comienzan a surgir todo tipo de propuestas de cómo reactivar el crecimiento. Que el litio puede ser el sustituto del cobre, que hay que hacer una comisión de expertos para crear una agenda procrecimiento, que el país debe invertir más en investigación y desarrollo, etc. Todo eso está bien, pero la propuesta que echo de menos es aquella que recoge la sabiduría popular: la plata cuesta ganarla y hay que gastarla bien.

descarga (1).jpg

Chile tiene un ingreso por habitante de poco mas de US$ 23 mil. EE.UU., en cambio, tiene un ingreso por habitante de US$ 56 mil. En los últimos años hemos hablado mucho respecto de la necesidad que tenemos en Chile de mejorar la educación para poder aspirar a ser país desarrollado. La discusión es correcta. Efectivamente los norteamericanos tienen en promedio 13 años de educación mientras que los chilenos tenemos 9,8 años de educación. Hay que hacer un esfuerzo por educar más a nuestros jóvenes. ¿Pero es eso suficiente? Nuevamente, los expertos en crecimiento económico nos dicen que aproximadamente un 40% de las diferencias en el ingreso por habitante de los países ricos con el resto tiene que ver con la mayor dotación de capital humano. Ergo necesitamos mas educación. Pero también nos dicen que un 60% de la diferencia se explica por la forma en que utilizamos los recursos de que disponemos. Una mala asignación de recursos, que en jerga de la calle se diría “botar la plata”, es mucho más incidente que cualquier otro factor a la hora de explicar por qué Chile tiene la mitad del ingreso per cápita de los norteamericanos.

images.jpg

Entonces, cuando nos empezamos a poner creativos de cómo volver a crecer, sería bueno que partamos preguntándonos dónde estamos derrochando la plata que tenemos. ¿Estamos dejando que nuestras empresas desarrollen todo su potencial de crecimiento o las estamos atosigando con regulaciones y burocracia? ¿Estamos gastando los millonarios presupuestos de educación y salud que tiene el gobierno de manera correcta o estamos metiendo plata a un barril sin fondo que no mejora ni la educación ni la salud? ¿Será correcto crear más y más empresas estatales, cuando estamos siendo testigos de las millonarias pérdidas que reportan las que ya existen?

Estas y otras preguntas son las que se hacen los chilenos que saben lo mucho que cuesta ganarse la plata y lo poco que cuesta derrocharla.Probablemente esos mismos chilenos también se preguntan si será necesario convocar a una cumbre de sabios para determinar cómo retomar el crecimiento.

Visión del estado actual de Chile y de su economía


Arturo CifuentesArturo Cifuentes, Ph.D. en Mecánica Aplicada y Master of Science en Ingeniería Civil del California Institute of Technology (Caltech); MBA en Finanzas de la New York University (premio Stern); e Ingeniero Civil de la Universidad de Chile. Se desempeña actualmente como Director Académico del CREM (Centro de Regulación y Estabilidad Macrofinanciera) y académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Además asesora a la Asociación Chilena de Compañía de Seguros y al directorio de una importante empresa chilena del sector eléctrico en temas regulatorios y de finanzas.

Publicación diario El Pulso

Arturo Cifuentes, Director Académico del CREM (Centro de Regulación y Estabilidad Macrofinanciera) y académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, alcanzó notoriedad por la crisis subprime de 2007-2008, contexto en el cual fue invitado a declarar dos veces por el Senado norteamericano en su calidad de experto en finanzas, siendo el único chileno en esa calidad.

Claramente. al hablar de economía, sabe lo que está diciendo, de ahí la importancia de sus conceptos vertidos en esta entrevista que la hace Olga Bustamante para Pulso: No pierde el humor durante toda la entrevista, pero lo que dice está lejos de ser para la risa. Su juicio sobre lo que acontece en el país y el efecto que las políticas del actual Gobierno han tenido es lapidario, y recurre a la Divina Comedia para graficarlo: “En medio del camino al desarrollo, Chile se extravió por selva oscura”, parafrasea del comienzo de la obra de Dante Alighieri.

¿Cuál es su visión del estado actual de Chile y de su economía?

Primero quiero dar un background, porque siempre que uno hace un juicio se puede interpretar políticamente. Yo me considero un liberal en el sentido clásico del término, voté por Andrés Velasco y por tanto no soy una persona de derecha. Aclarado lo anterior, yo creo que Chile se jodió por los próximos 10 años. Puede que algo se arregle, pero lo que pasó con este Gobierno es extraordinariamente grave.

¿A qué se refiere con “extraordinariamente grave”?

A que el daño que este Gobierno le ha hecho a la economía chilena es muy grande. Parafraseando la Divina Comedia de Dante se podría decir que “en medio del camino al desarrollo, Chile se extravió por selva oscura”. is (3) Aquí llegó un Gobierno de gente muy mediocre en puestos clave y muy mal preparada, con cosas muy improvisadas y trató de hacer muchas reformas al mismo tiempo y eran todas malas. La reforma laboral es mala, la educacional es mala, la tributaria es mala y la idea de cambiar la Constitución también es mala. La Constitución de la época de la dictadura se ha ido cambiando y la que Chile tiene hoy es una Constitución muy distinta a la original de Pinochet. Entonces, uno la puede modificar en ese contexto, pero no es que haya que hacer una Asamblea. Además, todas las reformas que este Gobierno ha impulsado, junto con ser malas conceptualmente, han estado mal implementadas, lo que le agrega una dimensión extra al tema.

¿Pero al menos se partió de un diagnóstico correcto en cuanto a que el gran tema a combatir era la desigualdad?

No, yo creo que el diagnóstico fue errado, las ideas eran malas y la ejecución fue peor. Lo que Chile logró desde la época de la dictadura militar hasta hace dos años, en términos de progreso, es extraordinario. Si uno compara cuál era el ingreso que tenía Chile como proporción al de EEUU hace 25 años y el de ahora, el avance es increíble. No hay ningún país en América Latina que haya logrado eso.
Entonces Chile estaba bien posicionado para haber llegado a ser un país desarrollado en el grupo de más abajo en una década. Chile tenía todas las condiciones: es democrático, tiene un Banco Central que funciona bien, tenía unos ministros de Hacienda que eran un lujo. ¿Y qué pasó? Que vino un grupo de mediocres a cambiarlo todo, con unas ideas trasnochadas, porque según ellos estaba todo como la mona.

No obstante, ese diagnóstico partió de un malestar ciudadano, con el tema de la educación. is (4)

Chile no era un país perfecto y por cierto que había muchas cosas para arreglar. Por ejemplo, en educación había muchas cosas que hacer, pero desafortunadamente ninguna de las que este Gobierno está haciendo son relevantes. Además la desigualdad es un tema bien complicado porque de qué desigualdad estamos hablando…

De la de oportunidades y que eso no esté determinado por el origen de las personas.

Si ese es el caso, yo lo comparto, pero ahí lo que uno debiera hacer es fortalecer y poner todos los recursos en la educación más básica, porque si uno llega a los 15 años con una mala base ya se perdió. Pero frente a eso, la política de gratuidad para todos en la universidad es una lesera.

¿Y por qué las medidas y políticas del Gobierno han afectado tanto a la economía?

is (5)Primero porque son malas y segundo porque hay incertidumbre. Los mercados financieros son bien interesantes; cuando hay una mala noticia la asumen rápidamente. Pero cuando se tiene una mala idea e incertidumbre sobre la implementación es lo peor, porque no se sabe qué hacer. Por ejemplo, en su primer gobierno Clinton -en EEUU- hizo una reforma tributaria, pero la economía siguió creciendo. Y esto por qué, porque fue algo acotado, le subió el impuesto a las empresas de 34% a 35% y también los dos tramos más altos del impuesto personal.
Esa fue la discusión, ya que el sistema siguió siendo el mismo. Acá, en cambio, hubo un despelote que nadie sabe qué se está haciendo. Hay dos sistemas tributarios, han salido 50 circulares aclarando el enredo. Y en educación se está discutiendo esto de gobiernos triestamentarios en las universidades, lo que es un disparate. Si uno mira las 50 mejores universidades del mundo, no hay ninguna que tenga ese tipo de gobierno. Otra cosa curiosa: este Gobierno busca combatir la desigualdad, pero en la reforma laboral uno de los puntos es que si el sindicato negocia algo esos beneficios no pueden extenderse al resto sin su ok. Bueno, ¿eso crea o no una desigualdad? Y lo de la implementación gradual es una tontera con patas, porque si la idea es mala afecta igual.

¿Cree que por atacar la desigualdad se descuidó el crecimiento del país?

El crecimiento económico es lo que le ayuda a todo el mundo. El modelo chileno no digo que haya sido perfecto, pero la gente que llegó a cambiarlo era absolutamente mediocre, con malas ideas.

is (8)is (9)

Peñailillo y Arenas fueron el binomio más espantoso que ha tenido Chile en los últimos 30 años.
¿Como cabezas de los equipos político y económico?

Claro, el daño que esas dos personas le hicieron a Chile yo creo que es irreparable. Cuando vino la crisis subprime en EEUU se produjo una confusión y a los 6-12 meses las autoridades terminaron de entender lo que había sucedido y lo que había que hacer. Adoptaron la política correcta de bajar las tasas, del relajo cuantitativo y hoy EEUU es la única economía del mundo que está andando bien y está saliendo adelante. Se demoró del orden de 8 años y fue una crisis en un sector de la economía. Chile durante 2 años ha arruinado todo y ni siquiera se están tomando las medidas para arreglar las cosas. Entonces imagínese, cuánto se va a demorar Chile en recuperarse, en volver a donde estaba.

Pero en el oficialismo rebaten que parte importante de la desaceleración responde a factores externos.

Eso es lo peor. A todo el cuadro interno que le describí, uno le agrega que China va a estar como la mona por los próximos 10 años y que Europa tiene un problema político y económico espantoso. Entonces, era el peor momento para haber hecho todo esto.

¿Y por qué personaliza el mal actuar del Gobierno en Peñailillo y Arenas?

is (10)
No, en tres personas. Bachelet es la Presidenta, ella es la culpable. Y Arenas y Peñailillo fueron durante un año y medio los ejecutores, y le ocasionaron un daño extraordinario a Chile que le va a costar 10 años en recuperarse.

En el caso de la Presidenta, ¿está equivocada en la mirada que tiene del país?

Sí, totalmente. Hizo un diagnóstico incorrecto y las ideas que tenía eran muy malas. Era cuestión de leer el programa.

Pero hizo un cambio de gabinete profundo hace casi 5 meses, ¿eso no fue una mejoría?

is (11)A Rodrigo Valdés lo conocí en Nueva York y tengo una excelente impresión de él. Es un profesional honesto y muy bien preparado, pero el problema es que el programa de Bachelet es pésimo, entonces está atrapado un poco en un callejón sin salida.

¿No ve entonces alguna posibilidad que el Gobierno modifique el rumbo?

No veo ningún indicio. Además Bachelet sigue creyendo en esas cosas y ha habido unas intervenciones extraordinarias, como la de un ministro que hace declaraciones diciendo que lo ha hecho mal, que se da cuenta que estaba todo como la mona, pero ese gallo sigue haciendo la pega. Es surrealista.

is (12)¿Está hablando de Nicolas Eyzaguirre?

No vamos a poner nombres, pero yo digo por qué no renuncia y se va a su casa señor. Hay que asumir los costos del mea culpa. Un mea culpa, sin hacerse a un lado, no sirve para nada.

Crecimiento entre 2% y 2,5%. ¿Qué significa en términos de crecimiento el “Chile se jodió por los próximos 10 años”?

La tragedia es que Chile tenía todos los elementos para lograr un ingreso de país desarrollado en una década y ahora todo eso se echó por la borda. Yo creo en que los próximos 10 años irá a crecer a un promedio, en el mejor de los casos, de entre 2% y 2,5%.

¿Y qué representa para el bienestar del país crecer a ese ritmo, versus hacerlo a 4% ó 4,5%?

Es una merma colectiva. Todas las aspiraciones económicas y sociales quedan postergadas. Al final el crecimiento económico es el factor que contribuye más al bienestar, a disminuir la desigualdad y a que la gente tenga más oportunidades. Al haber menos crecimiento vamos a pagar el pato todos, es tan simple como eso. El crecimiento económico es como el sueldo que tiene el país. Este Gobierno le hizo un daño permanente a todos los chilenos.

Al respecto, también se argumenta que toda América Latina está debilitada y que es cosa de mirar cómo les está yendo a Brasil, Perú y otros.

Hace 10 o 5 años todo el mundo en Chile se comparaba con Singapur, Corea del Sur, Portugal. Esos eran los referentes. En los últimos años todas las comparaciones de la gente del Gobierno son con Brasil y con  Argentina. Pero esos no pueden ser los parámetros. Estarse comparando con ellos es de una mediocridad tremenda.

¿Eso quiere decir que tras años de diferenciarnos, ahora estamos siendo recapturados por la región?

No, es peor que eso, nos reasimilamos a la región. Chile hizo un esfuerzo autogestado por reinsertarse en Latinoamérica, lo que es doblemente trágico. Es como un autogol.

¿Y para que el mal período que predice sean 10 años y no más, el próximo Gobierno debe partir por desandar el camino?

Claro. El escenario sería que este Gobierno no hace nada durante los dos años que le quedan, por incompetencia o imposibilidad. Luego vendría otro Gobierno que podría tratar de arreglar algunas cosas.
Pero también hay riesgo de que salga un populista, lo cual sería un desastre. Después habría un tercer Gobierno que tendría que retomar la senda. Es decir, son diez años.