Bachelet, Jorratt, Peñailillo, Martelli, Rosenblut

Michel Jorrat

Michel Jorrat

Una historia que parece una novela. Peñailillo -la mano derecha de Bachelet- contacta a Arenas para que trabaje para la precampaña. Arenas en realidad trabaja para la Universidad de Chile full time, pero acepta el trabajo igual. Es decir, la Universidad de Chile pasó a financiar en parte la precampaña de Bachelet.

Bueno, la historia sigue. Arenas, ya fichado, contacta a Jorratt para que trabaje en el programa de Bachelet en la reforma tributaria y le ofrece una compensación económica. Inicialmente le pide media jornada, pero transan en más o menos un día a la semana. Para los pagos le pide que se contacte con un señor Martelli y así arreglar los detalles de las boletas. Pero Jorrat no conoce a Martelli, y se citan en un café de Providencia. Se dan señales físicas para reconocerse. Finamente se conocen, y Martelli le hace firmar un contrato, ciertamente fraudulento, que Jorratt firma igual. La reunión es breve, dura 15 minutos. La trama ha sido activada.

Jorratt entonces emite boletas todos los meses para la empresa de Martelli, pero trabaja para Arenas, que a su vez trabaja para Peñailillo, que a su vez trabaja para Bachelet con los recursos que mueve Rosenblut (presidente de una empresa que será regulada por el gobierno para el cual él recauda los fondos). Peñailillo es quien asigna finalmente los recursos que recauda Martelli.

Lo sorprendente es que todos ellos van a iniciar una noble gesta para modificar el sistema tributario, donde -según dicen- las grandes empresas eluden impuestos. Notable, ya que la máquina montada era con esas mismas empresas que según ellos pagaban pocos impuestos y además los eludían. Se transforman así en los adalides de la justicia tributaria en el país. En esa cruzada santa encuentran boletas de sus adversarios políticos en una empresa, y usando todo el poder de Impuestos Internos (manejado por Jorratt y dirigido por Arenas en el gobierno de Bachelet) se lanzan en picada contra la empresa y los políticos asociados. Asestan así un golpe mortal a sus adversarios, que quedan reducidos a cenizas; algunos incluso en la cárcel.

Pero como en todo thriller, la trama da un vuelco que resulta insospechado.  En ese mismo caso en que eran los grandes justicieros aparece una “arista” que lleva a otra empresa, que era justamente una de las que financiaba a los justicieros. Los buenos eran los malos. Así, no sólo aparecen políticos del sector de gobierno implicados en las boletas, sino que los mismos justicieros aparecen con las boletas. Se inicia el descontrol. Peñailillo, usando las atribuciones del poder, hace saber a Jorratt que los datos de esa empresa no deben llegar a los fiscales. Hacen una extraña jugada en que el directorio de esa empresa se rehúsa a dar antecedentes que les da un par de semanas de trabajo. Entonces Peñailillo (según versión de Jorratt) le indica vía Arenas, que en esa ventana de tiempo hay que sacar todos los antecedentes de la empresa, aunque sea utilizando camiones.

Es decir, Bachelet estaba usando el poder del gobierno para obstruir la justicia, y usando al Servicio de Impuestos Internos para atacar a sus adversarios políticos, escondiendo sus propias faltas. El desenlace ya es conocido. La reforma tributaria es un verdadero mamarracho. Peñailillo y Arenas son despedidos del gobierno, y Jorratt también a poco camino. Rosenblut es despedido de Enersis. Jorratt es llamado a declarar (de ahí sabemos esta historia) como imputado, y Peñailillo también deberá declarar.

Y de toda esta increíble historia, Bachelet sostiene no saber absolutamente nada. ¿Alguien lo puede creer? De ser así, ¿está gobernando realmente?

Hugo Cárcamo San Martín

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Reflexiones sobre el «caso quemados» y sus implicancias

Narco dólares financian delitos en la Araucanía

Hacia un «punto final» en casos de DD.HH

Reflexiones sobre el “caso quemados” y sus implicancias

La casa de campo del matrimonio Luchsinger-Mackay arde

La casa de campo del matrimonio Luchsinger-Mackay arde

La confesión de un ex conscripto que integró la patrulla que detuvo a Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas, víctimas del “caso quemados” ocurrido en 1986, durante una jornada de protesta, nos ha hecho volver la mirada nuevamente al escabroso tema de las “violaciones a los derechos humanos” del gobierno militar.

Según el tribunal, las víctimas fueron detenidas portando “elementos incendiarios” y, al tratar una de ellas de huir, uno de esos elementos se volteó e inflamó quemando a Quintana y Rojas, quienes fueron auxiliados por los militares. A continuación el capitán a cargo de la patrulla, a solicitud de Rojas, los liberó en vez de trasladarlos a un centro asistencial, lo que le valió ser condenado por cuasi delito de homicidio (esto significa que la culpabilidad del capitán consiste en haber omitido prestar a Rojas el auxilio que le habría evitado la muerte, actuando no con mala intención sino con descuido).

La otra versión consiste en que los muchachos fueron detenidos, luego uno de los militares los roció con combustible para amedrentarlos y a continuación otro les prendió fuego, aunque según otro ex conscripto una de las víctimas accidentalmente volteó una de las botellas con combustible generando la inflamación. Después, por orden de uno de los oficiales, las víctimas desfallecientes fueron metidas en sacos y arrojadas a una zanja en un lugar solitario. El hecho quedó sellado con un pacto de silencio entre los militares que se habría roto el 21 de julio recién pasado, motivando la reapertura del caso.

La versión del tribunal se me hace creíble porque está contenida en una sentencia pronunciada luego de un debido proceso, con primera y segunda instancia y ratificada por la Corte Suprema, y además esto último en 1993, más de tres años después de acabado el gobierno militar. Que las víctimas hayan sido detenidas portando bombas incendiarias también es creíble, pues en esa época era común que opositores realizaran actos de violencia con el fin de impedir el normal funcionamiento del país, como lanzar bombas molotov a microbuses o poner bombas en la calle o en universidades.

En favor de la otra versión, me parece posible que unos militares jóvenes y desquiciados hayan querido amedrentar a las víctimas rociándolos con combustible y que luego un accidente haya provocado la inflamación. Que uno de ellos haya actuado intencionalmente se me hace difícil de creer, aunque no lo descarto; sí así fue, se trata de un acto de salvajismo horroroso. Sin embargo, también hay razones para dudar: la publicidad con que ha actuado la Srta. Quintana y el ex conscripto que habló primero (incluyendo abrazo de perdón a la madre Rojas televisado en directo) y que el caso se haya reactivado en el momento más oportuno para el gobierno de Bachelet.

Primero, no es lógico ni justo usar el caso para desprestigiar al gobierno militar, pues ni el Presidente Pinochet, ni su Ministro del Interior, ni autoridad alguna de la época dieron orden de quemar a Quintana y a Rojas, más aún, me atrevo a asegurar que si hubiesen podido hacer algo para evitarlo, lo habrían hecho. Incluso para aquellos que atribuyen a las autoridades de la época una perversidad que raya en lo patológico, resulta claro que un caso como éste era inconveniente para la imagen tanto interna como externa del régimen.

Por lo mismo, en mi opinión las declaraciones de la Srta. Quintana en el sentido de querer proceder judicialmente en contra de autoridades civiles del gobierno militar desperfilan su actuar. Entiendo su rabia, pero sus declaraciones le dan a su caso una connotación política que, al no contar con fundamento racional, contribuye a dudar de sus intenciones y a generar asidero a una teoría de la conspiración. Me explico: el caso resurge cuando la popularidad de la presidenta cae en picada y el gobierno se ve complicado en su empeño por cambiar la Constitución de 1980, lo cual obviamente refuerza la idea de una supuesta necesidad moral de acabar con todo vestigio de la obra del gobierno de las FF.AA.

En enero de 2013 el matrimonio Luchsinger-Mackay fue asesinado y quemado en su casa de campo. En mi opinión, además de la responsabilidad directa de los asesinos, a la izquierda le cabe responsabilidad moral pues el hecho se enmarca en un conflicto que ha sido alentado explícita e implícitamente por ella. ¡Si hasta parlamentarios han asistido a reuniones de “comuneros” apoyándolos en sus reivindicaciones! Más responsabilidad tiene la izquierda en este caso que el gobierno militar en el caso quemados. Y, por supuesto, la presidenta Bachelet no ha recibido en La Moneda a los hijos del matrimonio, como tampoco el presidente del Senado o un periodista les ha perdido perdón a nombre del país.

Por todo esto, lamentando profundamente el drama ocurrido a la Srta. Quintana y a su compañero, y condenando tajantemente el actuar de los militares de ser cierta la segunda versión, le digo a usted, estimado lector, que si es de quienes valoran la obra del gobierno militar, no se sienta acomplejado, ni amedrentado ni culpable: la izquierda NO tiene autoridad moral para hablar de derechos humanos ni la tendrá nunca. En la historia ningún grupo humano, fuerza política, ideología, país o entidad del tipo que sea ha causado más muertes y sufrimiento que el socialismo desde 1917. Los izquierdistas de nuestro país lo saben y, cuando nos muestran su odio por apoyar las “violaciones a los derechos humanos”, en el fondo es el odio que sienten hacia ellos mismos por no poder liberarse de su ideología.

Tomado del artículo de Gastón Escudero Poblete

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Narco dólares financian delitos en la Araucanía

Hacia un «punto final» en casos de DD.HH

El encubrimiento de la verdad

Narco dólares financian delitos en la Araucanía

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Por fin surgieron las pruebas irrefutables. Es la narco-guerrilla colombiana la que financia a los comunistas chilenos en su afán de mantener el clima de violencia en la Araucanía. Es dinero manchado con la sangre de chilenos inocentes.

El gobierno reconoció que la Fiscalía investigó los lazos entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Partido Comunista de Chile y algunos activistas del pueblo mapuche.

Ahora, la justicia debe actuar. La relación entre guerrilleros, comunistas criollos y violentistas en la Novena Región debe ser investigada hasta las últimas consecuencias. El ejecutivo, por su parte, debe asumir su responsabilidad en el clima de inseguridad, atentados incendiarios y crímenes que ocurren en dicha zona.

 

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Hacia un «punto final» en casos de Derechos Humanos

El encubrimiento de la verdad

Prensa condenó por adelantado a inculpados por caso quemados

Curiosa reactivación de 6 casos de Derechos Humanos

Delito-Prevaricacion

Los hechos relativos a causas de DDHH se han tornado vertiginosos durante las últimas semanas. Resulta curioso, ya que coincide con la pésima evaluación ciudadana de Bachelet, con los casos de corrupción política, y el conflicto con los profesores.

Este viernes y luego que se conocieran nuevos antecedentes en el «Caso Quemados» se conoció que los siete involucrados deberán enfrentar a la justicia, seis de ellos como autores y uno como cómplice de los hechos ocurridos en 1986.

Al perecer fue el corolario de la acción prevaricadora de los jueces. ¿Se habrán concertado para dictar resoluciones al mismo tiempo con el afán de copar la agenda informativa nacional? ¿Y de ser así, que tipo de acciones gubernamental hubo sobre los tribunales supuestamente imparciales y objetivos?

También la opinión pública conoció novedades en el caso Víctor Jara. En la resolución, Vázquez procesó como autores de los delitos de homicidio calificado a los ex miembros del Ejército: Hugo Sánchez Marmonti, Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Jorge Smith Gumucio, Ernesto Bethke Wulf, Juan Jara Quintana, Hernán Chacón Soto y Patricio Vásquez Donoso.

En el caso Frei Montalva, el 19 de mayo, y luego que el caso fuera cerrado en octubre de 2014, la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó reabrir la investigación por la muerte del ex Presidente a solicitud de la defensa del doctor Valdivia, y los querellantes en la causa: Carmen Frei y el Consejo de Defensa del Estado (CDE).

Caso Degollados: ha vuelto a reflotar luego de que la Corte de Apelaciones otorgara libertad condicional a Alejandro Sáez, uno de los condenados a cadena perpetua por los asesinatos. Familiares de las víctimas han denunciado el hecho y han presentado recursos para que se revoque el beneficio.

Operación Colombo: Hernán Crisosto, ministro en visita extraordinaria para causas por violaciones a los DDHH de la Corte de Apelaciones de Santiago, condenó el pasado  miércoles a 76 ex miembros de la DINA por el secuestro calificado del militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Sergio Arturo Flores Ponce,, víctima de la denominada “Operación Colombo”. El ministro dictó una condena de 13 años de presidio, en calidad de autores, a Manuel Contreras, César Manríquez, Pedro Espinoza, Marcelo Moren, Miguel Krassnoff y Raúl Iturriaga.

Caso Gervasio: El pasado 28 de mayo el Servicio Médico Legal exhumó el cuerpo del cantautor uruguayo Gervasio para establecer si se trató de un crimen o un suicidio, tras petición de su hermana Blanca Viera.

 

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De terrorista a sicario

En estado crítico carabinero baleado en Peñalolén

El Estado de Derecho puesto en duda

NadieXChile

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El parecido básico entre ahora y el tiempo de la UP reside en que en ambos casos el marxismo está en el poder. La diferencia fundamental es que actualmente no existen los más de veinte mil irregulares armados en la clandestinidad que había entonces.

Pues los grupos guerrilleros (que los hay) no cuentan con el patrocinio oficial del gobierno, como en esa época, sino sólo con el del Partido Comunista que, sabemos, mantuvo sus armas “por si las moscas”, al decir de su secretario general Luis Corvalán.

Pero la destrucción del modelo de libertades chileno es igual que entonces. En cambio, después de que el Gobierno Militar salvó al país (con el apoyo DC, porque este partido siempre se cambia de bando “cuando las papas queman”, y se vuelve a cambiar cuando ya no se quemaron y se le pasó el miedo), el modelo de libertades convirtió a Chile en otra cosa, a otro nivel, en términos de que todos lo quisieron imitar y, de hecho, casi todos lo imitaron.

La izquierda sabe que hoy mismo cuenta con superioridad parlamentaria para hacer todas salvo una (la expropiación por mayoría simple) de estas cosas. Pero con aquélla le basta para destruir el modelo de libertades que hizo grande a Chile.

Ayer mismo la Corte Suprema ha mandado a la cárcel por cinco años a dos oficiales y un suboficial de Ejército por hechos de hace más de 40 años. ¡A Punta Peuco! Y el “estado de derecho” ha desaparecido en Chile no sólo a manos de la izquierda, sino con la complicidad de la DC y la propia derecha.

¿”TodosXChile”?  NadieXChile.

Tomado de un artículo de Hermógenes Pérez de Arce

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Contexto de 1986, año del caso quemados

Alcaldes advierten sobre baja en matrículas por paro docente

Aprobación de Bachelet no repunta

La imagen del gobierno en el exterior

corruptos

«Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada. Cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores. Cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo. Cuando veas que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti. Cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio. Entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada».

Ayn Rand (1950)

Durante su visita a Francia, Bachelet se vio obligada a dar explicaciones ante la prensa internacional acerca de la corrupción en Chile. “Chile no es un país corrupto”, aseguró. Paris Match, una de las revistas más leídas en Europa, publicó en su portada la foto de la mandataria con los siguientes titulares:

CHILE

LA CORRUPCIÓN Y LA DECADENCIA

MICHELLE BACHELET HA HECHO EL RIDÍCULO DURANTE SU VISITA A FRANCIA

Chile Merece trabajar en su imagen internacional desde dentro, revirtiendo con fuerza y prontitud la situación de corrupción y falta de transparencia de las autoridades públicas.

 

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Los hijos y nietos de los prisioneros políticos hablan

Prevaricación judicial, un delito que no prescribe (3)

Año Santo de la Misericordia

De lo que pocos quieren hablar

Palacio de tribunales

En Chile, los crímenes prescriben luego de 5 a 10 años de cometidos los delitos, por lo tanto no deberían estar presos los militares. Frente a ello, hay quienes dicen que los crímenes en materia de DDHH no prescriben acorde a los distintos tratados internacionales que ha suscrito Chile en materia de DDHH. El error de quienes argumentan eso, es que estos tratados fueron suscritos por Chile mucho después de cometidos los supuestos delitos y, acorde a la retroactividad de la ley penal, no se puede aplicar nuevas leyes al imputado cuando ya se han cometido los delitos.

También, como nuestros jueces sabían del error que estaban cometiendo al no cumplir la retroactividad de la ley penal, condenaron a los militares en base a una figura jurídica inexistente: el secuestro permanente, que implicaba que los militares seguían teniendo secuestradas a las víctimas hasta ahora para así saltarse de algún modo la prescripción de la pena; como si el anciano militar de 80 años tuviese a un mirista escondido en su casa el día de hoy; ¡absurdo!

Pero esto no acaba aquí, las injusticias suman y siguen: les dieron amnistía a todos los ex terroristas y absolutamente nada a los militares; pasándose a llevar otro principio básico del derecho: la igualdad ante la ley. La ley es ciega, por lo tanto, para todos por igual, sin importar si eres de izquierda o derecha, ciego o vidente, religioso o no religioso; en este caso militar o civil.

Pero, aún falta el tema más escandaloso de todo esto: las condenas sin pruebas. Mucho militares han sido condenados únicamente en base a “fundadas presunciones” sin prueba de nada e, incluso, muchas veces aun con pruebas no cometidos los delitos. Otro principio del derecho pasado a llevar: toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Luego de la Guerra Civil de 1891 que murieron entre 5 mil y 10 mil en solo un año (muchísimos más muertos que en los veinte años del gobierno militar), se dio amnistía para ambos bandos y se logró reconciliar el país a los pocos años de concluido el conflicto. La razón por la que Chile sigue estando, luego de 25 años de acabado el gobierno militar, dividido y no ha habido reconciliación; es porque no hay amnistía para ambos bandos y la justicia ha llegado solo a un bando.

José Antonio Vidal R.

Comentarios recibidos:

“Por fin alguien que hable con la verdad. Lo felicito”,  José Luis Silva.

“Excelente. Finalmente alguien escribe con la verdad de los hechos y el derecho. Felicitaciones!”, Juan Pedro

 

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El populista usa de modo discrecional los fondos públicos

Los cinco minutos de Dios

Velas para nuestros héroes

El populista usa de modo discrecional los fondos públicos

 

Todos los ciudadanos deben pagar impuestos. Con esos ingresos el Estado se encarga de financiar la educación, salud, y otros servicios sociales y públicos fundamentales. Se supone que la correcta administración de dichos recursos está basada en el bien común, teniendo presente las prioridades (contexto socio-económico). Los criterios de racionalidad y ecuanimidad dictan el contenido específico del gasto estatal.

El problema surge cuando asumen o entronizan regímenes populistas, de la mano de líderes carismáticos y con facilidad de palabra, que no hacen otra cosas que cultivar el engaño sistemático de los sectores más vulnerables de una población determinada. Estos gobernantes hechan mano del erario público para pagar favores políticos, financiar las redes partidarias que sustentan su operatividad en el poder, y para financiar políticas irracionales con el objeto de mantener lasimpatía de las masas.

Ello no logra otra cosas que mermar las arcas fiscales y, a largo plazo, deslegitimar el sistema de gobierno. Nuestro país ha vivido lamentables pasajes de la historia en que se expandió el gasto del Estado en forma irresponsable, con el único norte de impulsar medidas populistas con el claro signo ideológico. Las consecuencias son por todos conocidas.

 

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Los cinco minutos de Dios

Velas para nuestros héroes

Educación en Finlandia, la fórmula del éxito (2)

Los cinco minutos de Dios

Super-chile

El mundo de hoy está exigiendo hombres que tengan  la honestidad  y el coraje de comprometerse. Comprometerse supone ambas cosas: honestidad, porque el compromiso es una exigencia de la fe; coraje, porque es preciso atenerse a las consecuencias del compromiso que surge de la fe.

Luchar por esa profunda renovación interior, que fortalece y templa, para producir cambios en el ambiente donde actuamos. Prestarle a Cristo nuestros brazos, nuestras acciones, nuestra personalidad, nuestra presencia en el mundo.

Tener respuestas actuales a las preguntas más candentes que nos formulen. Si se refieren a Dios y nos callamos, es porque no profundizamos nuestra fe,  y si  se refieren al mundo en que vivimos, y no exponemos nuestros convencimientos personales. Es porque somos indiferentes a la realidad que nos circunda. Comprometernos es tener siempre coraje, decisión convencimiento y fe.

Fragmento del libro “Los cinco minutos de Dios”

Comentario. Esta clase de personas, hombres y mujeres, es la que necesita nuestra patria en la actualidad. Chile está navegando en un mar proceloso y lleva un rumbo de colisión con el fracaso político, social y económico, algo que nos trae recuerdos amargos de hace cuarenta y tres años con sus secuelas, algunas de las cuales aún perduran. Lo peor es el proyecto socialista-marxista en que está empeñada la Presidenta que ya presenta sus «frutos», coartando la libertad de las personas, lo que se advierte en las diferentes reformas que están en estudio que de una manera u otra, apuntan a una injerencia indeseada del Estado sobre los ciudadanos.

El futuro es sombrío y borrascoso pero a estos gobernantes y políticos, de la misma marca, nada les importa con tal de que se apliquen sus desgastadas ideas. Y digo desgastadas porque éstas y sus consignas son las mismas de siempre, sin un atisbo de originalidad y frescura para mejorar lo que hay. Su actitud es no hacer nada y observar con pasividad  cosas que son graves para el futuro de Chile, algo que revela poco patriotismo y que si no enmendamos  el rumbo actual traerá graves consecuencias para el futuro. El gobierno está  arriesgando ese futuro  por su acción disociadora y el resto por omisión.

No veo esos hombres comprometidos, honestos, valientes y consecuentes que luchen con ideas para salvar a este país del marxismo que ya está ad portas y que se huele. Pareciera que los marxistas son más consecuentes con sus erradas teorías, falaces promesas sólo para crear un estado totalitario como el que existió en Rusia más de setenta años. La mente de la nación chilena ha sido acondicionada para aceptar sin oposición esta verdadera arremetida mental-sicológica-calculadora de la libertad, lo más valioso que posee el hombre.

Pero el chileno medio ve pasar todo este desorden político y social como si estuviera en un circo, pero cuidado que la carga puede caernos encima. Debemos rechazar este mal Gobierno con energía y espero que aquellos que tienen medios y talento para corregir esta situación, lo hagan.

Hoy, cobran validez aquellas palabras del ex Presidente de los EEUU John F. Kennedy (QEPD): «No preguntemos que ha hecho mi país por mí, hoy día, sino «¿Que he hecho yo por mi país hoy día?» Eso es lo que debiera hacer esta nación para demostrar su patriotismo y compromiso con Chile.

Fernando Navajas I – Vicealmirante

 

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Velas para nuestros héroes

Educación en Finlandia, la fórmula del éxito (2)

Un cacerolazo que se escucho, y fuerte

Velas para nuestros héroes

«Este país podrá mirar a la cara a Benjamín Gálvez cuando el día del combatiente sea reemplazado por el día del verdadero combatiente, o sea, del carabinero muerto…»

La voz del pequeño Benjamín de 7 años, al interior de una iglesia, diciendo «papá, papá», ante el ataúd de su padre, el carabinero Alejandro Gálvez, asesinado el «día del combatiente», me persigue, no me deja. Yo también tengo un hijo que se llama Benjamín, que tiene 28 años y cuya fotografía a los siete años tengo aquí en mi pieza. Es como si el tiempo se hubiera detenido ahí, en esa primera infancia. Cierro los ojos y estoy andando con él en bicicleta, como anduvimos por primera vez a sus ocho años; con él me sigo riendo en el jardín, con él invento cuentos infinitos y preparo un plato de tallarines gloriosos. Esos momentos eternos son tal vez los más puros y plenos de la existencia de un ser humano, los años en que nuestros niños son nuestros compinches, nuestros aliados y nosotros sus héroes. En esos años es cuando los padres protegemos a los niños de las pesadillas y miedos que acechan, cuando les abrimos incondicionalmente los brazos para que salten al vacío, al peligro, a la realidad, a la vida. El mejor paracaídas para un niño hombre en esta caída libre que es la vida es su padre. Su padre héroe contra el que se rebelará después en la adolescencia, su padre pródigo que lo recibirá después de todas las batallas y todos los errores. Benjamín Gálvez no tendrá nunca más esos brazos para contenerlo, su héroe se desangró en plena calle, la infancia terminó de golpe y nadie, nadie puede nombrar o calcular ese vacío inconmensurable que deja la ausencia de un padre en la vida de un niño. Es tan inmenso ese vacío, esa herida expuesta, que todos debiéramos asomarnos ahí y oír a Benjamín gritando «¡papá, papá!», no como voyeristas de noticias policiales, sino como padres de un país donde los héroes son acribillados en plena calle por jóvenes de 16 o 18 años, con una frialdad que hiela la sangre. No es el primer hijo de carabinero que queda sin padre en estos últimos años. Los carabineros se han convertido en la carne de cañón de políticas de seguridad que han fracasado, que siguen fracasando todos los días. A ese fracaso se suma la acusación a los jueces, la acusación de que no son lo suficientemente drásticos y no aplican las penas en toda su extensión a los asesinos de carabineros. Los mismos carabineros que han salvado la vida de muchos jueces, autoridades públicas y ciudadanos para que estos se puedan abrazar en paz con sus niños después de cada jornada, esos mismos no podrán abrazar en la noche a sus propios hijos. Qué paradoja: los que nos cuidan no son cuidados de vuelta por una sociedad que no parece querer ver el rostro de sus mártires. Una sociedad que no reconoce a sus héroes es una sociedad que se desprecia a sí misma. El grito de Benjamín ante el ataúd de su padre es el grito de todos los hijos de carabineros mártires de estos años, que claman por una doble ausencia: la ausencia de sus padres y la ausencia de una autoridad que esté a la altura del heroísmo de sus padres. Si hubiera sido un civil el asesinado, las calles se habrían llenado de velas, en homenaje justo al caído. ¿Cuándo prenderemos las velas y llenaremos las calles con ellas por los carabineros muertos, esos hijos del pueblo que admirábamos cuando niños pero que después olvidamos, porque nos acostumbramos a que siempre estuvieran ahí, en medio de la noche, cuidando nuestro sueño y el de los nuestros? Ellos están ahí desangrándose, solos, en el pavimento, ellos, los verdaderos combatientes por un mundo mejor, los carabineros huérfanos. Este país podrá mirar a la cara a Benjamín Gálvez cuando el día del combatiente sea reemplazado por el día del verdadero combatiente, o sea, del carabinero muerto. Porque para mí un combatiente no es el que dispara por la espalda, sino el que da la cara al peligro, con valentía y con honor. El que sale a enfrentar a la muerte y va no solo pensando en su propio hijo en ese momento, sino en todos los hijos de su país y va llorando y al mismo tiempo va sonriendo.

Cristián Warnken

 

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Educación en Finlandia, la fórmula del éxito (2)

Un cacerolazo que se escuchó, y fuerte

El populista fabrica la verdad

El populismo busca líderes carismáticos

 

Lamentablemente el populismo se ha enquistado en la vida política de las naciones americanas. Susu efectos son nocivos para el normal funcionamiento y prestigio de las instituciones de los regímenes denocráticos, y en nada favorece la solución de los urgentes problemas de los ciudadanos.

Chile no es la excepción. Necesitamos líderes políticos enfocados en la racionalidad de los procesos institucionales y económicos necesarios para el progreso, que privilegien el diálogo e impulsen una efectiva reconciliación nacional en base al perdón. Solo así podremos mirar el futuro y enfrentarlo con voluntad y optimismo.

El populismo busca seducir con sus discursos y promesas sin sustento. Hay que mirar la realidad para mejorarla, sin manipular a las personas con menos educación.

Violencia en el Centro de Justicia

Defensoria Centro de Justicia de Chile

Parecen otros tiempos. Sin embargo, los hechos de violencia que afectaron a los parlamentarios de la UDI, Patricio Melero, María José Hoffmann, Ernesto Silva, y Felipe Cuevas, entre otros, que acompañaban a los cinco imputados de su bancada (Iván Moreira, Pablo Zallaquett, Felipe de Mussy y Jovino Novoa), fueron reales y lamentables.

La violencia ligada al quehacer político no es propia de un régimen democrático. Todo lo contrario, deteriora las relaciones entre partidos, que si bien pueden tener diferencias, están obligados a seguir las reglas del juego republicano.

Este hecho puntual, ocurrido en la entrada del Centro de Justicia, es sintomático del estado de cosas imperante. Hay sectores ciudadanos para los que el respeto a la dignidad de las personas no parece tener importancia. Desde el punto de vista legal, todo imputado tiene derecho a concurrir a los tribunales con resguardo de su integridad física y psicológica, y con dignidad.

Hernán Larraín sindicó como responsable al Partido Comunista. Aludió a un doble estándar de la colectividad de izquierda al decir “los vemos en La Moneda pero también en las calles agrediendo a la gente que va a acompañar pacíficamente a quienes están pasando por un mal momento”.

Chile merece paz y tranquilidad, y los órganos de la justicia deben garantizar que todos y cada uno de los ciudadanos, tengan el derecho de presentarse en las cortes sin miedo.

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Sobre el proyecto de ley que reforma la Constitución

El sectarismo vigente en Chile

El negocio de los derechos humanos en Latinoamérica

Sobre el proyecto de ley que reforma la Constitución

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Para nadie es un secreto que la iniciativa del Ejecutivo para reformar la Constitución, que ya se encuentra en trámite legislativo, generará una situación polémica y de división de la ciudadanía. Se pretende declarar imprescriptibles e inamnistiables los crímenes y delitos de guerra, lesa humanidad y genocidio, independientemente de la fecha en que hayan ocurrido los hechos. Además, los autores no estarían afectos a indulto u otros beneficios penitenciarios que signifiquen reducción o sustitución de las condenas privativas de libertad.

Nuestro país ya cuenta con una ley que declara imprescriptibles los delitos de lesa humanidad (2009), y establece que: “La acción penal y la pena de los delitos previstos en esta ley no prescriben”. Por lo tanto, no pueden ser calificados como “delitos de lesa humanidad” hechos ocurridos con anterioridad a esa fecha.

Este principio de legalidad ha sido ratificado por convenios y tratados más importantes del mundo. Ninguna ley puede, en efecto, establecer penas sin que la conducta que se sanciona esté expresamente descrita en ella. La ley no puede ser retroactiva. Chile no puede suspender, por motivo alguno, ni siquiera en caso de guerra, la vigencia de dicho principio legal.

Los tratados internacionales sobre derechos humanos, ratificados por Chile, y por lo tanto vigentes, se deben aplicar sin excepción. Ninguna ley puede ser dictada, si la norma entra en colisión con dichos tratados (priman sobre las legislaciones internas de los países). De acuerdo a ellos, la ley en trámite, solo sería aplicable a hechos ocurridos con posterioridad al 18 de julio de 2009.

 

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El negocio de los derechos humanos en Latinoamérica

Una democracia en cuestión

Igualdad ante la ley, un principio universal

El sectarismo vigente en Chile

Paseo Ahumada

Nuestro país conoce mucho, lamentablemente, del sectarismo en la vida política. Por causas históricas tales como la guerra fría (de la Latinoamérica se imbuyó) o la emergencia de regímenes totalitarios vinculados al marxismo en el continente, las reacciones que surgieron desde amplios conglomerados sociales y corporativos fueron plenamente justificables.

Pero el mundo ha cambiado, Chile ha cambiado; la lucha entre superpotencias e ideologías contrapuestas ya no existe. Por ello llama la atención que esta tendencia a hacer de un partido u otra organización política una secta, es decir, un grupo cerrado, fanático, celoso, intransigente, fundamentalista y beligerante, que descalifica a los que piensan diferente, continúe presente en grupos que se autodefinen como progresistas, democráticos y “reconciliadores” respecto de los hechos que el pasado nos dividieron como hijos de un mismo suelo.

Las disensiones ideológicas generan sentimientos muy fuertes de odio y de intolerancia entre sí. La revancha es su consecuencia; de ahí a la persecución, manifiesta u agazapada, hay solo un paso.

La pregunta fundamental es a quiénes afirmaron haber recuperado la democracia e iniciado un camino de (re) encuentro entre los chilenos a partir de 1990: ¿Por qué hoy, tras 25 años, siguen predicando ni perdón ni olvido? Es más, desde las instituciones de gobierno se alientan las acciones del poder judicial en orden a no aplicar con imparcialidad y ecuanimidad las leyes y normas vigentes, entendidas como conocidas y comunes a todos los ciudadanos.

La actitud intransigente desgasta en forma, pero segura, la convivencia nacional y el normal funcionamiento del mundo económico, dimensiones necesarias para centrar los esfuerzos en el futuro y no en el pasado, en el desarrollo y progreso para todos.

Políticos de todos los sectores se han negado a discutir y confrontar la situación de los exmilitares que continúan siendo procesados y encarcelados por casos afectos a la ley de amnistía vigente. Es un tema pendiente que no puede ser soslayado si por los medios de comunicación se evangeliza con el respeto a la diversidad, la tolerancia a las ideas y el respeto a la naturaleza digna de toda persona.

El negocio de los derechos humanos en Latinoamérica

 

Para nadie es un secreto que los juicios por presuntas violaciones a los Derechos Humanos por parte de ex-militares, tanto en Chile, Argentina y otros paises, se ha convertido en una lucrativa actividad para ciertos grupos de abogados (generalmente ligados a la izquierda política). Muchas veces los honorarios de los profesionales no son pagados por las familias de los involucrados en los hechos, sino por organizaciones del extranjero.

Los gobiernos de turno, inmersos en afanes electorales, fomentan el inicio de causas para atraer a una opinión pública (a) crítica respecto de los antecedentes históricos, que llevaron al quiebre de las democracias del continente a fines de los años 60 y durante la década siguiente.

Es lamentable que la defensa de principios universales se haya transformado en una «empresa». Tal situación no logra otra cosa que contribuir al desprestigio de los regímenes de gobierno actuales, alimentando el odio y la revancha. Difícil escenario para una efectiva reconciliación.

Igualdad ante la ley, un principio universal

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Todos los ordenamientos jurídicos occidentales recogen el concepto de justicia, como aquél principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde. De una u otra forma, hacen énfasis en que por encima de todo deben primar la justicia y la igualdad. Así, aparece vigente el dicho “ley pareja no es dura”.

Toda legislación está íntimamente ligada a la cultura, por ello es necesario analizarla en el contexto de los valores de una sociedad concreta y de las creencias individuales de cada persona. Es una virtud de las sociedades el otorgar a cada uno aquello que le pertenece o lo concierne. Puede entenderse a la justicia como lo que debe hacerse de acuerdo a lo razonable, lo equitativo o lo indicado por las leyes. Es una orientación básica para la vida civilizada.

Si la justicia no tiene en su aplicación una norma igualitaria, ninguna sociedad puede alcanzar la paz. Cuando la sociedad “pide justicia” frente a un delito, lo que hace es pedir al Estado y sus instituciones que garantice que el ilícito sea juzgado y castigado con la pena que se merece de acuerdo a la ley vigente.

El sustento cultural de la justicia -de acuerdo al consenso compartido a nivel social sobre qué es lo bueno y qué es lo malo- se traduce, en la práctica, en una fundamentación formal, que implica leyes escritas que son aplicadas por los tribunales competentes.

Normalmente se representa a la administración de justicia como una mujer que lleva en la mano una balanza equilibrada y que tiene sus ojos tapados vendados. De ahí la expresión “la justicia es ciega”. Con la metáfora se intenta decir que la justicia no mira a quien debe juzgar. Es decir, que actúa de manera equitativa y siempre tratando por igual a todos los ciudadanos con independencia de su raza, sexo, condición sexual, origen, o cualquier otra categoría.

Todas las personas son iguales ante la ley. Este principio universal no se ha mantenido siempre en la historia. La mujer, en muchas ocasiones, se ha quitado la venda para actuar según la conveniencia o según quien es la persona juzgada.

Chile merece

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Todo país se construye en base a principios permanentes y comunes a todos los ciudadanos, tales como el territorio, la identidad cultural y la historia. La constitución de los estados nacionales en Latinoamérica emergió como un proceso modernizador en que la libertad e igualdad fueron los ejes movilizadores de la emancipación del imperio español circunscrita a las fronteras naturales del continente.

Nuestra cultura reconoce el aporte de diversos pueblos que en el crisol de los hechos históricos dieron lugar al “ser nacional”. El pasado ayuda a entender el presente y a proyectar el futuro. El “somos chilenos”, entonces, se potencia a la luz de los principios ya formulados en las bases fundadoras de la República.

En un mundo globalizado y complejo como el actual, y producto de los avatares históricos, muchas personas sienten que hemos perdido el rumbo; un tiempo en que los principios fundamentales del ser nosotros ya no movilizan la acción política, legislativa, y de la justicia. Es más, en especial a sectores de las generaciones más jóvenes, parece no importarles el cómo esos elementos comunes están moldeando el presente y determinando el futuro.

Nuestra propuesta es a re-pensar lo que queremos para Chile. Recuperar, por cierto, lo bueno que hemos perdido, y a innovar con opiniones constructivas a un debate que se ha entrampado en la defensa de intereses particulares que no siempre calzan con las necesidades de todos. El bien común, no es un concepto abstracto, constituye la conciliación básica de las libertades públicas y la justicia igualitaria para todos. Condiciones básicas: transparencia y probidad.