Bachelet, Jorratt, Peñailillo, Martelli, Rosenblut

Michel Jorrat

Michel Jorrat

Una historia que parece una novela. Peñailillo -la mano derecha de Bachelet- contacta a Arenas para que trabaje para la precampaña. Arenas en realidad trabaja para la Universidad de Chile full time, pero acepta el trabajo igual. Es decir, la Universidad de Chile pasó a financiar en parte la precampaña de Bachelet.

Bueno, la historia sigue. Arenas, ya fichado, contacta a Jorratt para que trabaje en el programa de Bachelet en la reforma tributaria y le ofrece una compensación económica. Inicialmente le pide media jornada, pero transan en más o menos un día a la semana. Para los pagos le pide que se contacte con un señor Martelli y así arreglar los detalles de las boletas. Pero Jorrat no conoce a Martelli, y se citan en un café de Providencia. Se dan señales físicas para reconocerse. Finamente se conocen, y Martelli le hace firmar un contrato, ciertamente fraudulento, que Jorratt firma igual. La reunión es breve, dura 15 minutos. La trama ha sido activada.

Jorratt entonces emite boletas todos los meses para la empresa de Martelli, pero trabaja para Arenas, que a su vez trabaja para Peñailillo, que a su vez trabaja para Bachelet con los recursos que mueve Rosenblut (presidente de una empresa que será regulada por el gobierno para el cual él recauda los fondos). Peñailillo es quien asigna finalmente los recursos que recauda Martelli.

Lo sorprendente es que todos ellos van a iniciar una noble gesta para modificar el sistema tributario, donde -según dicen- las grandes empresas eluden impuestos. Notable, ya que la máquina montada era con esas mismas empresas que según ellos pagaban pocos impuestos y además los eludían. Se transforman así en los adalides de la justicia tributaria en el país. En esa cruzada santa encuentran boletas de sus adversarios políticos en una empresa, y usando todo el poder de Impuestos Internos (manejado por Jorratt y dirigido por Arenas en el gobierno de Bachelet) se lanzan en picada contra la empresa y los políticos asociados. Asestan así un golpe mortal a sus adversarios, que quedan reducidos a cenizas; algunos incluso en la cárcel.

Pero como en todo thriller, la trama da un vuelco que resulta insospechado.  En ese mismo caso en que eran los grandes justicieros aparece una “arista” que lleva a otra empresa, que era justamente una de las que financiaba a los justicieros. Los buenos eran los malos. Así, no sólo aparecen políticos del sector de gobierno implicados en las boletas, sino que los mismos justicieros aparecen con las boletas. Se inicia el descontrol. Peñailillo, usando las atribuciones del poder, hace saber a Jorratt que los datos de esa empresa no deben llegar a los fiscales. Hacen una extraña jugada en que el directorio de esa empresa se rehúsa a dar antecedentes que les da un par de semanas de trabajo. Entonces Peñailillo (según versión de Jorratt) le indica vía Arenas, que en esa ventana de tiempo hay que sacar todos los antecedentes de la empresa, aunque sea utilizando camiones.

Es decir, Bachelet estaba usando el poder del gobierno para obstruir la justicia, y usando al Servicio de Impuestos Internos para atacar a sus adversarios políticos, escondiendo sus propias faltas. El desenlace ya es conocido. La reforma tributaria es un verdadero mamarracho. Peñailillo y Arenas son despedidos del gobierno, y Jorratt también a poco camino. Rosenblut es despedido de Enersis. Jorratt es llamado a declarar (de ahí sabemos esta historia) como imputado, y Peñailillo también deberá declarar.

Y de toda esta increíble historia, Bachelet sostiene no saber absolutamente nada. ¿Alguien lo puede creer? De ser así, ¿está gobernando realmente?

Hugo Cárcamo San Martín

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Reflexiones sobre el «caso quemados» y sus implicancias

Narco dólares financian delitos en la Araucanía

Hacia un «punto final» en casos de DD.HH

Reflexiones sobre el “caso quemados” y sus implicancias

La casa de campo del matrimonio Luchsinger-Mackay arde

La casa de campo del matrimonio Luchsinger-Mackay arde

La confesión de un ex conscripto que integró la patrulla que detuvo a Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas, víctimas del “caso quemados” ocurrido en 1986, durante una jornada de protesta, nos ha hecho volver la mirada nuevamente al escabroso tema de las “violaciones a los derechos humanos” del gobierno militar.

Según el tribunal, las víctimas fueron detenidas portando “elementos incendiarios” y, al tratar una de ellas de huir, uno de esos elementos se volteó e inflamó quemando a Quintana y Rojas, quienes fueron auxiliados por los militares. A continuación el capitán a cargo de la patrulla, a solicitud de Rojas, los liberó en vez de trasladarlos a un centro asistencial, lo que le valió ser condenado por cuasi delito de homicidio (esto significa que la culpabilidad del capitán consiste en haber omitido prestar a Rojas el auxilio que le habría evitado la muerte, actuando no con mala intención sino con descuido).

La otra versión consiste en que los muchachos fueron detenidos, luego uno de los militares los roció con combustible para amedrentarlos y a continuación otro les prendió fuego, aunque según otro ex conscripto una de las víctimas accidentalmente volteó una de las botellas con combustible generando la inflamación. Después, por orden de uno de los oficiales, las víctimas desfallecientes fueron metidas en sacos y arrojadas a una zanja en un lugar solitario. El hecho quedó sellado con un pacto de silencio entre los militares que se habría roto el 21 de julio recién pasado, motivando la reapertura del caso.

La versión del tribunal se me hace creíble porque está contenida en una sentencia pronunciada luego de un debido proceso, con primera y segunda instancia y ratificada por la Corte Suprema, y además esto último en 1993, más de tres años después de acabado el gobierno militar. Que las víctimas hayan sido detenidas portando bombas incendiarias también es creíble, pues en esa época era común que opositores realizaran actos de violencia con el fin de impedir el normal funcionamiento del país, como lanzar bombas molotov a microbuses o poner bombas en la calle o en universidades.

En favor de la otra versión, me parece posible que unos militares jóvenes y desquiciados hayan querido amedrentar a las víctimas rociándolos con combustible y que luego un accidente haya provocado la inflamación. Que uno de ellos haya actuado intencionalmente se me hace difícil de creer, aunque no lo descarto; sí así fue, se trata de un acto de salvajismo horroroso. Sin embargo, también hay razones para dudar: la publicidad con que ha actuado la Srta. Quintana y el ex conscripto que habló primero (incluyendo abrazo de perdón a la madre Rojas televisado en directo) y que el caso se haya reactivado en el momento más oportuno para el gobierno de Bachelet.

Primero, no es lógico ni justo usar el caso para desprestigiar al gobierno militar, pues ni el Presidente Pinochet, ni su Ministro del Interior, ni autoridad alguna de la época dieron orden de quemar a Quintana y a Rojas, más aún, me atrevo a asegurar que si hubiesen podido hacer algo para evitarlo, lo habrían hecho. Incluso para aquellos que atribuyen a las autoridades de la época una perversidad que raya en lo patológico, resulta claro que un caso como éste era inconveniente para la imagen tanto interna como externa del régimen.

Por lo mismo, en mi opinión las declaraciones de la Srta. Quintana en el sentido de querer proceder judicialmente en contra de autoridades civiles del gobierno militar desperfilan su actuar. Entiendo su rabia, pero sus declaraciones le dan a su caso una connotación política que, al no contar con fundamento racional, contribuye a dudar de sus intenciones y a generar asidero a una teoría de la conspiración. Me explico: el caso resurge cuando la popularidad de la presidenta cae en picada y el gobierno se ve complicado en su empeño por cambiar la Constitución de 1980, lo cual obviamente refuerza la idea de una supuesta necesidad moral de acabar con todo vestigio de la obra del gobierno de las FF.AA.

En enero de 2013 el matrimonio Luchsinger-Mackay fue asesinado y quemado en su casa de campo. En mi opinión, además de la responsabilidad directa de los asesinos, a la izquierda le cabe responsabilidad moral pues el hecho se enmarca en un conflicto que ha sido alentado explícita e implícitamente por ella. ¡Si hasta parlamentarios han asistido a reuniones de “comuneros” apoyándolos en sus reivindicaciones! Más responsabilidad tiene la izquierda en este caso que el gobierno militar en el caso quemados. Y, por supuesto, la presidenta Bachelet no ha recibido en La Moneda a los hijos del matrimonio, como tampoco el presidente del Senado o un periodista les ha perdido perdón a nombre del país.

Por todo esto, lamentando profundamente el drama ocurrido a la Srta. Quintana y a su compañero, y condenando tajantemente el actuar de los militares de ser cierta la segunda versión, le digo a usted, estimado lector, que si es de quienes valoran la obra del gobierno militar, no se sienta acomplejado, ni amedrentado ni culpable: la izquierda NO tiene autoridad moral para hablar de derechos humanos ni la tendrá nunca. En la historia ningún grupo humano, fuerza política, ideología, país o entidad del tipo que sea ha causado más muertes y sufrimiento que el socialismo desde 1917. Los izquierdistas de nuestro país lo saben y, cuando nos muestran su odio por apoyar las “violaciones a los derechos humanos”, en el fondo es el odio que sienten hacia ellos mismos por no poder liberarse de su ideología.

Tomado del artículo de Gastón Escudero Poblete

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Narco dólares financian delitos en la Araucanía

Hacia un «punto final» en casos de DD.HH

El encubrimiento de la verdad

El encubrimiento de la verdad

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El gobierno, en su desesperación por los graves problemas políticos y económicos que vive el país como secuela de sus errores, trata de desviar la atención hacia otras materias. Es así como ha utilizado el caso “Quemados’’ en beneficio propio.

Bachelet insistió en pedir públicamente a los chilenos que los ex uniformados que cuentan con información sobre violaciones a los derechos humanos colaboren con la justicia. La forma de plantearlo busca poner a los uniformados en retiro en una situación de desventaja frente a los demás ciudadanos.

Bachelet sostuvo que «hay personas que saben la verdad y que Chile les pide que ayuden a reparar tanto dolor». “Hoy –acotó- quiero reiterar el llamado, porque basta de silencio», enfatizó.

Este tema escaló en la opinión pública luego de conocidos los negocios de terrenos del hijo de la mandataria en la VI Región. Lo cierto Bachelet no tuvo la fuerza para lograr que su hijo y a su nuera devolvieran lo

Este domingo, en el diario El Mercurio, el ex ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, al ser requerido por la fiscalía para que diga la verdad sobre las platas fiscales que pasaron a la campaña presidencial, responde: “Ante preguntas vinculadas a la Presidenta Bachelet, a sugerencia de mi abogado, no me voy a referir al tema’’.

 

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Prensa condenó por adelantado a inculpados por caso quemados

Sin Verdad, sin Derecho, sin Destino

Libro Política y Fuerzas Armadas, de Adolfo Paul Latorre

 

¿Podrá el Odio Salvar a Michelle Bachelet?

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Chile es parecido al país de “1984” de Orwell. Cuando en aquél el gobernante totalitario (léase “marxista” en el caso de Chile), se veía en algún apuro de imagen, concitaba a la ciudadanía a “un minuto de odio” contra el oficialmente declarado enemigo público número uno del régimen, que se llamaba Emmanuel Goldstein y, para efectos locales, Augusto Pinochet.

Acá la gobernanta marxista actual, afectada como nunca en su popularidad por las razones de todos conocidas, en este minuto está logrando convocar y distraer a la ciudadanía con su “minuto del odio”, resucitando un episodio ya aclarado, juzgado y terminado, el “caso Quemados”.

Y Carmen Gloria Quintana reapareció inmediatamente, por supuesto, ante los focos de la TV y se puso desde la partida al rescate de Michelle Bachelet. Lo irónico es que el 99,9% de los chilenos ya estaba convencido por la propaganda marxista de la mentira de que los militares habían quemado a Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, pese a que la justicia (antes de ser copada por los marxistas) había establecido lo contrario como “verdad judicial”.

Ahora esta maniobra publicitaria, obtenida a partir de un ex militar que, con 29 años de atraso, ha experimentado una repentina epifanía o ha sido suficientemente motivado como para “darse vuelta la chaqueta”, o ambas cosas, lo ha venido a confirmar. El 99,9% de los chilenos, que de acuerdo a las normas del derecho y la razón, como normalmente sucede, estaban equivocados, ahora resulta que ¡estaban en lo cierto! “Tontilandia es así”, diría Jenaro Prieto.

Pero la opinión pública se maneja y es llevada de aquí para allá y de allá para acá a través de los medios. La maniobra político-propagandística es burda, ridícula, agujereada por múltiples contradicciones internas que no resisten ni siquiera el menor análisis lógico ni jurídico.

 

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¿No nos contagiaremos?

Curiosa reactivación de 6 casos de Derechos Humanos

De terrorista a sicario

Aprobación de Bachelet no repunta

Los problemas de corrupción le pasaron la cuenta al gobierno.

Los problemas de corrupción le pasaron la cuenta al gobierno.

Bachelet mantiene su baja aprobación equivalente al 25%, mientras que su desaprobación aumentó al 66%. Es la conclusión de la encuesta Plaza Pública-Cadem. “La imagen de la presidenta se ha mantenido en el nivel más bajo de su segundo mandato y sin diferencias significativas con respecto a mayo”, puntualiza el informe.

Respecto de las iniciativas legales emblemáticas del gobierno: «Además de la situación económica, un punto clave en la priorización del Ejecutivo ha tenido relación con el alto rechazo que mantienen actualmente las reformas representativas del corazón del programa de gobierno”

Un 24% está de acuerdo y un 67% en desacuerdo con la Reforma Educacional, un 25% está de acuerdo y un 56% en desacuerdo con la Reforma Tributaria y un 26% está de acuerdo y un 52% en desacuerdo con la Reforma Laboral.

 

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Nuevo procesamiento de seis militares (R) en Temuco

La corrupción afecta la imagen internacional de Chile

Violación sistemática de Derechos Humanos en Punta Peuco

La corrupción afecta la imagen internacional de Chile

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«Chile se une a otras naciones latinoamericanas sacudidas por escándalos», fue el titular del New York Times, aludiendo al complejo momento tras los casos Penta, SQM y Caval.

El medio recordó la frase de Bachelet: «Como madre y como Presidenta han sido momentos dolorosos». Los escándalos están sacudiendo al gobierno y ello afecta el prestigio internacional del país. Teníamos una reputación como uno de los países menos corruptos de la región. Pero eso ya no es así.

El New York Times recuerda que Bachelet «regresó a la presidencia en 2014 con un programa sobre reducir la desigualdad», sin embargo «en las últimas semanas, su hijo ha sido acusado de usar su influencia durante su campaña para asegurar un préstamo para un negocio de tierras que cosechó millones de dólares en ganancias en el espacio de unas pocas semanas».

En el artículo además se destaca la baja en la popularidad de la Mandataria, citando el sondeo de Adimark que cifró en un 31% su adhesión.

Adicionalmente, se cita la frase en que Bachelet salió a enfrentar los rumores de una supuesta renuncia: «No, yo no he pensado en renunciar de ninguna manera».

 

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Violación sistemática de Derechos Humanos en Punta Peuco

Prevaricación judicial, un delito que no prescribe (4)

Los Derechos Humanos de las personas mayores

Hermógenes Pérez de Arce habla de Chile

Hermógenes Pérez de Arce

Hermógenes Pérez de Arce

Este país es tan ridículo que eligió con el 62% de los votos a una política de extrema izquierda cuyo programa pretendía perseguir al capital y ofrecía repartir beneficios a medio mundo que sólo pueden existir con la colaboración y el entusiasmo del capital. No se había dado cuenta de esa contradicción, como no se dio cuenta del Transantiago ni de que en todo el mundo, salvo en Corea del Norte, Cuba y, supongo, en algún otro par de lugares miserables que se me escapan, ya se dieron cuenta de que aquella receta no funciona.

La ex popular política de extrema izquierda ahora se ha percatado con horror de que el 62% de votos de otrora se ha transformado en exactamente igual cifra de rechazo a su gestión. Sus nuevos ministros, designados para reemplazar a los principales artífices de su experimento de izquierda, le han dicho que persiguiendo al capital no conseguirá la plata que ofreció repartir y entonces se frena y retrocede como puede, sin  saber qué hacer.

Pero no contaba con los comunistas, que precisamente lo que quieren es un país como Corea del Norte o Cuba antes de la conversión de Raúl Castro al cristianismo (se la confesó al Papa, si bien ni éste ni nadie se la creyó) y al capitalismo (se la confesó a Obama, y esta vez le creyeron más, porque, de hecho, han surgido nuevas empresas privadas y aparecido libertades económicas en Cuba). Pero los comunistas de acá lo que quieren es lo que siempre han querido, la revolución, y por eso le están diciendo a Bachelet que si no sigue con las reformas extremas y absurdas, es decir, marxista-leninistas, ellos van a salir las calles a levantar al pueblo, que, por supuesto, no es el pueblo, sino sus encapuchados del FPMR en las sombras, que son una ínfima minoría pero agrediendo, destrozando e incendiando aterrorizan a la gente y al Gobierno y siempre consiguen lo que quieren.

Ahora  mismo están furiosos porque le han dado el beneficio de la libertad condicional, después de 23 años de presidio, a un ex carabinero responsable de haber asesinado a la cúpula del FPMR en 1985, muy de acuerdo con la política antiterrorista de los Estados Unidos e Israel, que los habrían aplaudido, pero contraviniendo la política del Gobierno Militar de la época, que velaba por el debido proceso mucho más que los gobiernos de la Concertación, incluido entre ellos el de Piñera, por supuesto, y que el actual de la Nueva Mayoría, que contravienen el debido proceso apresando a uniformados violando normas sobre amnistía, prescripción, cosa juzgada e irretroactividad de la ley penal, todo ello tras haber liberado e indemnizado a todos, pero absolutamente todos los terroristas que atentaron contra las personas y el orden interno y cometieron sangrientos crímenes antes de 1990.

Este país es tan, pero tan ridículo, que modificó su sistema procesal penal para favorecer a delincuentes y terroristas, diciendo que lo hacía en nombre del “debido proceso”, pero sin que a sus autoridades se les mueva un solo músculo de la cara, aplicando el antiguo sistema judicial penal a los uniformados que combatieron al terrorismo antes de 1990 y lo hace sin siquiera respetar las normas legales que a éste lo rigen.

Naturalmente, un país que vive en medio de esas contradicciones y acciones gubernativas tan disparatadas no puede sino estar en un grave peligro de implosión política, económica y social, más aún si la totalidad de sus conductores políticos han sido sorprendidos faltando a las normas legales y éticas con tal de conseguir fondos para sus campañas electorales. Es decir, en él se ha perdido completamente la autoridad moral para enderezar nada de todo lo torcido que hay.

Si le quitan el puñal que lo está matando, lo matan los comunistas; si se lo dejan, dándoles el gusto a ellos, se nos desangra por la herida de la puñalada izquierdista que está recibiendo.

Sólo la Virgen del Carmen, patrona declarada de Chile, puede salvarlo.

 

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Comentario de Fernando Villegas

El partido comunista dicta pauta al gobierno de Bachelet

Condenados por delitos de DDHH exigen sus derechos legales

El partido comunista dicta pauta al gobierno de Bachelet

Bachelet junto a los jerarcas del comunismo chileno

Bachelet junto a los jerarcas del comunismo chileno

El P.C. criollo abrazó la vía insurreccional y violenta en 1970. Se la jugaron por el MIR. Con la llegada del Gobierno Militar pasan a la clandestinidad y a partir de 1985 crean el Frente Manuel Rodríguez, ejecutando la  Guerra Insurreccional Total contra la Dictadura.

Ello trajo muerte de uniformados y civiles inocentes, tanto es así que llegada la democracia en 1991, asesinan al Senador Guzmán  y a varios Carabineros más. No ingresan a la Concertación y crean un referente radicalizado llamado PAIS, donde militó Bachelet.

En 2010 triunfan los candidatos a diputados Guillermo Teillier, Lautaro Carmona y Hugo Gutiérrez, desde la antigua clandestinidad al Parlamento. Teillier fue el coordinador entre el PC y el Frente Manuel Rodríguez en el ingreso de armas por barcos cubanos a Carrizal, además ordenó el ataque a la comitiva del General Pinochet en Cajón del Maipo. Fue absuelto por la justicia por prescripción (la misma que NO se aplica a Uniformados).

Lautaro Carmona, es el contacto en Chile de la FARC en los computadores que sean incautado a los líderes de la guerrilla. Hugo Gutiérrez, vinculado a la quebrada  Universidad ARCIS de la cual era profesor y asesor jurídico.

En la última elección, por la Nueva Mayoría obtienen 3 cupos más (Camila Vallejo, Karol Cariola y Daniel Núñez). Además obtienen Ministerios, Subsecretarías y Embajadas. Se hacen con la CUT con Bárbara Figueroa, el Colegio de Periodistas (Javiera Olivares), prácticamente todos los Centros de Alumnos de colegios secundarios y universidades que amenazan con más paros en 2015 (Presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo).

Hoy manejan la Agenda Legislativa, imponen su criterio en la Reforma Tributaria, Educacional y ahora Laboral. Los  desastrosos resultados de las reformas estructurales impulsadas por los minoritarios y audaces comunistas los veremos en breve.

 

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Condenados por delitos de DDHH exigen sus derechos legales

Gobierno insiste en no otorgar beneficios a condenados por DDHH

Diputado comunista niega igualdad ante la ley en Chile

La imagen del gobierno en el exterior

corruptos

«Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada. Cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores. Cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo. Cuando veas que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti. Cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio. Entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada».

Ayn Rand (1950)

Durante su visita a Francia, Bachelet se vio obligada a dar explicaciones ante la prensa internacional acerca de la corrupción en Chile. “Chile no es un país corrupto”, aseguró. Paris Match, una de las revistas más leídas en Europa, publicó en su portada la foto de la mandataria con los siguientes titulares:

CHILE

LA CORRUPCIÓN Y LA DECADENCIA

MICHELLE BACHELET HA HECHO EL RIDÍCULO DURANTE SU VISITA A FRANCIA

Chile Merece trabajar en su imagen internacional desde dentro, revirtiendo con fuerza y prontitud la situación de corrupción y falta de transparencia de las autoridades públicas.

 

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Los hijos y nietos de los prisioneros políticos hablan

Prevaricación judicial, un delito que no prescribe (3)

Año Santo de la Misericordia

Periodista Rodrigo Guendelman interpeló a Bachelet

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El periodista Rodrigo Guendelman habló claro y golpeado a Bachelet por su respuesta antidelincuencia: «Basta de buena onda». El profesional se queja del abuso que la Mandataria ha hecho de su carisma para abordar los problemas del país. «Presidenta, resuelva los daños colaterales que trajo la Reforma Procesal Penal. Revise las metas e incentivos del Ministerio Público para ‘resolver’ los actos delictivos. Estudie las tremendas limitaciones de Carabineros para poder hacer cumplir la ley cuando se trata de apresar a un delincuente. En buena onda, basta de buena onda. En buena onda, hágase cargo. Por favor».

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«Presidenta, no queremos más respuestas chispeantes,  ni carisma, ni sonrisas.  Queremos liderazgo. Queremos que visite las comunas de esta ciudad y de este país para que se dé cuenta de algo: vivimos todos enjaulados, cercados, enrejados, asustados y desamparados.  Ya sea en La Granja o en Lo Barnechea, la sensación de victimización es tremenda”, puntualizó Guendelman.

Explicó que: “Todos conocemos a alguien que ha sido víctima de un asalto, de un robo, de una acción violenta. Déjeme decirle que en mi calle, sólo en los seis meses que van de este año, más de cuatro casas han sido asaltadas y más de diez autos han sido robados.  Y usted me viene con que a su hija le robaron el teléfono. No me interesa. No nos interesa. No queremos saber de sus vivencias personales. Queremos que trabaje, que ordene, que lidere, que haga la pega para la que yo y muchos le dimos el voto».

 

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Prevaricación judicial, un delito que no prescribe (2)

El populista reparte directamente la riqueza

Prevaricación judicial, un delito que no prescribe (1)