¿Podrá el Odio Salvar a Michelle Bachelet?

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Chile es parecido al país de “1984” de Orwell. Cuando en aquél el gobernante totalitario (léase “marxista” en el caso de Chile), se veía en algún apuro de imagen, concitaba a la ciudadanía a “un minuto de odio” contra el oficialmente declarado enemigo público número uno del régimen, que se llamaba Emmanuel Goldstein y, para efectos locales, Augusto Pinochet.

Acá la gobernanta marxista actual, afectada como nunca en su popularidad por las razones de todos conocidas, en este minuto está logrando convocar y distraer a la ciudadanía con su “minuto del odio”, resucitando un episodio ya aclarado, juzgado y terminado, el “caso Quemados”.

Y Carmen Gloria Quintana reapareció inmediatamente, por supuesto, ante los focos de la TV y se puso desde la partida al rescate de Michelle Bachelet. Lo irónico es que el 99,9% de los chilenos ya estaba convencido por la propaganda marxista de la mentira de que los militares habían quemado a Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, pese a que la justicia (antes de ser copada por los marxistas) había establecido lo contrario como “verdad judicial”.

Ahora esta maniobra publicitaria, obtenida a partir de un ex militar que, con 29 años de atraso, ha experimentado una repentina epifanía o ha sido suficientemente motivado como para “darse vuelta la chaqueta”, o ambas cosas, lo ha venido a confirmar. El 99,9% de los chilenos, que de acuerdo a las normas del derecho y la razón, como normalmente sucede, estaban equivocados, ahora resulta que ¡estaban en lo cierto! “Tontilandia es así”, diría Jenaro Prieto.

Pero la opinión pública se maneja y es llevada de aquí para allá y de allá para acá a través de los medios. La maniobra político-propagandística es burda, ridícula, agujereada por múltiples contradicciones internas que no resisten ni siquiera el menor análisis lógico ni jurídico.

 

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La mandataria debe afrontar el desencanto popular, los deseos de impeachment de la oposición, la corrupción y una economía agrietada. Brasil se encuentra en una profunda desdicha y la presidenta Dilma Rousseff vive su propia tragedia política. El gigante sudamericano no levanta cabeza: la corrupción se amplifica, la economía no da señales de mejoramiento, la popularidad de la mandataria está por los suelos y cada vez más piden su destitución.

La indignación popular –especialmente generada por el escándalo de Petrobras– es el reflejo de un país que ha dejado de creer luego del espectacular boom económico que vivió en 2010, cuando todo eran aplausos y se lo consideraba como sólida potencia política y financiera.

Rousseff lleva seis meses de su segundo mandato, pero el gobierno tiene una aprobación semejante al fin de su administración luego de una pobre gestión: un 7,7%, de acuerdo a la encuesta realizada esta semana por la firma MDA bajo encargo de la Confederación Nacional del Transporte (CNT). La figura de Rousseff tiene el 15,5% del apoyo. Además, el 70,9% de los consultados consideró que el gobierno actual es «malo o pésimo».

Incluso, desde la oposición se reclama llevarla a un juicio político para discutir la destitución. Para completar el cuadro crítico, existe un divorcio entre el gobierno y el Parlamento.

David Fleischer, profesor de política en la Universidad de Brasilia, dijo a El Observador que en Brasil existe una crisis política, entre la presidenta y el congreso y con el PMDB, y añadió que la mandataria «está muy sola» y que es «posible» que «no termine su mandato en 2018».

Rousseff intenta enfrentar la situación «generando una agenda positiva, pero es muy difícil», afirmó Fleischer de la Universidad de Brasilia.  Ante este panorama, la mandataria prefiere mantenerse firme. «Yo no voy a caer», afirmó Rousseff durante una entrevista con el diario Folha de Sao Paulo a principios de julio, en relación a rumores de renuncia o de una destitución parlamentaria.

 

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Bachelet mantiene su baja aprobación equivalente al 25%, mientras que su desaprobación aumentó al 66%. Es la conclusión de la encuesta Plaza Pública-Cadem. “La imagen de la presidenta se ha mantenido en el nivel más bajo de su segundo mandato y sin diferencias significativas con respecto a mayo”, puntualiza el informe.

Respecto de las iniciativas legales emblemáticas del gobierno: «Además de la situación económica, un punto clave en la priorización del Ejecutivo ha tenido relación con el alto rechazo que mantienen actualmente las reformas representativas del corazón del programa de gobierno”

Un 24% está de acuerdo y un 67% en desacuerdo con la Reforma Educacional, un 25% está de acuerdo y un 56% en desacuerdo con la Reforma Tributaria y un 26% está de acuerdo y un 52% en desacuerdo con la Reforma Laboral.

 

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«Chile se une a otras naciones latinoamericanas sacudidas por escándalos», fue el titular del New York Times, aludiendo al complejo momento tras los casos Penta, SQM y Caval.

El medio recordó la frase de Bachelet: «Como madre y como Presidenta han sido momentos dolorosos». Los escándalos están sacudiendo al gobierno y ello afecta el prestigio internacional del país. Teníamos una reputación como uno de los países menos corruptos de la región. Pero eso ya no es así.

El New York Times recuerda que Bachelet «regresó a la presidencia en 2014 con un programa sobre reducir la desigualdad», sin embargo «en las últimas semanas, su hijo ha sido acusado de usar su influencia durante su campaña para asegurar un préstamo para un negocio de tierras que cosechó millones de dólares en ganancias en el espacio de unas pocas semanas».

En el artículo además se destaca la baja en la popularidad de la Mandataria, citando el sondeo de Adimark que cifró en un 31% su adhesión.

Adicionalmente, se cita la frase en que Bachelet salió a enfrentar los rumores de una supuesta renuncia: «No, yo no he pensado en renunciar de ninguna manera».

 

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Comentario de Fernando Villegas

Fernando Villegas

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Putada es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con tres o con seis según el caso y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima sólo necesiten jurar el cargo.

Putada es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del ISR.

Putada es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldo) que ya desearían los técnicos más cualificados.

Putada es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

Putada es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).

Putada es el costo que representa para los ciudadanos, sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

Putada es que sus señorías tengan casi cinco meses de vacaciones al año (48 días en Navidad-enero, unos 17 en Semana Santa —a pesar de que muchos de ellos se declaran laicos— y unos 82 días en verano).

Putada es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses.

Putada es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.

Putada es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un costo para el bolsillo de los ciudadanos.

Putada es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven. Mientras, ¿hablan de política socialy derechos sociales? ¡Qué Putada!…

Ésta debiera de ser una de esas cadenas que no se rompen, pues sólo nosotros podemos ponerle remedio a esto. Sería, además, una Putada que no lo reenviaras.

 

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«Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada. Cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores. Cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo. Cuando veas que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti. Cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio. Entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada».

Ayn Rand (1950)

Durante su visita a Francia, Bachelet se vio obligada a dar explicaciones ante la prensa internacional acerca de la corrupción en Chile. “Chile no es un país corrupto”, aseguró. Paris Match, una de las revistas más leídas en Europa, publicó en su portada la foto de la mandataria con los siguientes titulares:

CHILE

LA CORRUPCIÓN Y LA DECADENCIA

MICHELLE BACHELET HA HECHO EL RIDÍCULO DURANTE SU VISITA A FRANCIA

Chile Merece trabajar en su imagen internacional desde dentro, revirtiendo con fuerza y prontitud la situación de corrupción y falta de transparencia de las autoridades públicas.

 

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