Marcada para robar

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Los robos en viviendas suman y siguen. Lo cierto es que muy poca gente conoce que muchos delincuentes, antes de perpetrar un ilícito “marcan” las casas para que sus secuaces lleven adelante el robo.

Los signos no están a simple vista y no son de gran tamaño, sino que suelen estar escondidos o disimulados, y medir desde un centímetro. Por esto las autoridades exhortan a toda la población a mirar cada rincón de su fachada para ver si están estos signos y así poder borrarlos sin dejar rastro de ellos.

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Se trata de códigos que los antisociales utilizan para advertir las facilidades, los peligros y hasta lo que se puede llevar de una casa o departamento.

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Comentario de Fernando Villegas

Bachelet, Jorrat, Peñailillo, Martelli, Rosenblut

Reflexiones sobre el “caso quemados” y sus implicancias

De terrorista a sicario

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La PDI detuvo a un ex frentista acusado de matar a un prestamista en Concón. Se trata de Carlos Bruno Oliva Sazo, alias «El Piri», quien habría sido contratado como sicario por Rolando Isaías Arriaza Fernández, quien está preso desde abril.

El caso confirma de la gran mayoría de los terroristas, hoy se dedican al delito. Actúan con la misma violencia, solo que ya no vociferan slogans de la ultra-izquierda, sino que están motivados por el lucro. Son sicarios, asesinos a sueldo.

Oliva Sazo sería uno de los autores del homicidio de Aníbal Ricardo Flores Uribe, quien estuvo desaparecido durante una semana y fue encontrado en las cercanías del Fuerte Aguayo con múltiples cortes que le provocaron la muerte.

Por el crimen ya está detenido Rolando Isaías Arriaza Fernández, quien le debía $5 millones a la víctima. Al no tener ese dinero contrató a un sicario para dar muerte al prestamista.

 

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En estado crítico carabinero baleado en Peñalolén

El Estado de Derecho puesto en duda

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En estado crítico carabinero baleado en Peñalolén

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La delincuencia en Chile no para, y su violencia y falta de respeto por la vida humana es indignante. Especialmente si las víctimas son quienes han sido mandatados por la ley para proteger la integridad de los ciudadanos.

El subteniente Oscar Muñoz sigue en estado crítico. Recibió un balazo en la cabeza durante un operativo policial en Peñalolén. Uno de los detenidos por la cobarde acción, identificado como Ramón Olguín quedó con una herida de bala, y ya fue dado de alta y trasladado hasta la 33° Comisaría, desde donde fue llevado al Centro de Justicia para ser formalizado por el hecho junto a Nicolás Reyes.

El delincuente, peligroso sujeto que había cumplido condena por homicidio, le disparó al subteniente cuando iba a ser fiscalizado. Por su parte, el subsecretario de Prevención del Delito, Antonio Frey indicó que durante la mañana el gobierno interpondrá la querella anunciada ayer.

La delincuencia nos afecta a todos y es necesario el endurecimiento de las penas, así como aplicar con severidad las ya existentes. En el contexto actual surge la pregunta: ¿Por qué no se le devuelve a Carabineros las facultades que autoridades permisivas le quitaron?

 

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El Estado de Derecho puesto en duda

NadieXChile

Contexto de 1986, año del caso quemados

Periodista Rodrigo Guendelman interpeló a Bachelet

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El periodista Rodrigo Guendelman habló claro y golpeado a Bachelet por su respuesta antidelincuencia: «Basta de buena onda». El profesional se queja del abuso que la Mandataria ha hecho de su carisma para abordar los problemas del país. «Presidenta, resuelva los daños colaterales que trajo la Reforma Procesal Penal. Revise las metas e incentivos del Ministerio Público para ‘resolver’ los actos delictivos. Estudie las tremendas limitaciones de Carabineros para poder hacer cumplir la ley cuando se trata de apresar a un delincuente. En buena onda, basta de buena onda. En buena onda, hágase cargo. Por favor».

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«Presidenta, no queremos más respuestas chispeantes,  ni carisma, ni sonrisas.  Queremos liderazgo. Queremos que visite las comunas de esta ciudad y de este país para que se dé cuenta de algo: vivimos todos enjaulados, cercados, enrejados, asustados y desamparados.  Ya sea en La Granja o en Lo Barnechea, la sensación de victimización es tremenda”, puntualizó Guendelman.

Explicó que: “Todos conocemos a alguien que ha sido víctima de un asalto, de un robo, de una acción violenta. Déjeme decirle que en mi calle, sólo en los seis meses que van de este año, más de cuatro casas han sido asaltadas y más de diez autos han sido robados.  Y usted me viene con que a su hija le robaron el teléfono. No me interesa. No nos interesa. No queremos saber de sus vivencias personales. Queremos que trabaje, que ordene, que lidere, que haga la pega para la que yo y muchos le dimos el voto».

 

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Prevaricación judicial, un delito que no prescribe (2)

El populista reparte directamente la riqueza

Prevaricación judicial, un delito que no prescribe (1)

Velas para nuestros héroes

«Este país podrá mirar a la cara a Benjamín Gálvez cuando el día del combatiente sea reemplazado por el día del verdadero combatiente, o sea, del carabinero muerto…»

La voz del pequeño Benjamín de 7 años, al interior de una iglesia, diciendo «papá, papá», ante el ataúd de su padre, el carabinero Alejandro Gálvez, asesinado el «día del combatiente», me persigue, no me deja. Yo también tengo un hijo que se llama Benjamín, que tiene 28 años y cuya fotografía a los siete años tengo aquí en mi pieza. Es como si el tiempo se hubiera detenido ahí, en esa primera infancia. Cierro los ojos y estoy andando con él en bicicleta, como anduvimos por primera vez a sus ocho años; con él me sigo riendo en el jardín, con él invento cuentos infinitos y preparo un plato de tallarines gloriosos. Esos momentos eternos son tal vez los más puros y plenos de la existencia de un ser humano, los años en que nuestros niños son nuestros compinches, nuestros aliados y nosotros sus héroes. En esos años es cuando los padres protegemos a los niños de las pesadillas y miedos que acechan, cuando les abrimos incondicionalmente los brazos para que salten al vacío, al peligro, a la realidad, a la vida. El mejor paracaídas para un niño hombre en esta caída libre que es la vida es su padre. Su padre héroe contra el que se rebelará después en la adolescencia, su padre pródigo que lo recibirá después de todas las batallas y todos los errores. Benjamín Gálvez no tendrá nunca más esos brazos para contenerlo, su héroe se desangró en plena calle, la infancia terminó de golpe y nadie, nadie puede nombrar o calcular ese vacío inconmensurable que deja la ausencia de un padre en la vida de un niño. Es tan inmenso ese vacío, esa herida expuesta, que todos debiéramos asomarnos ahí y oír a Benjamín gritando «¡papá, papá!», no como voyeristas de noticias policiales, sino como padres de un país donde los héroes son acribillados en plena calle por jóvenes de 16 o 18 años, con una frialdad que hiela la sangre. No es el primer hijo de carabinero que queda sin padre en estos últimos años. Los carabineros se han convertido en la carne de cañón de políticas de seguridad que han fracasado, que siguen fracasando todos los días. A ese fracaso se suma la acusación a los jueces, la acusación de que no son lo suficientemente drásticos y no aplican las penas en toda su extensión a los asesinos de carabineros. Los mismos carabineros que han salvado la vida de muchos jueces, autoridades públicas y ciudadanos para que estos se puedan abrazar en paz con sus niños después de cada jornada, esos mismos no podrán abrazar en la noche a sus propios hijos. Qué paradoja: los que nos cuidan no son cuidados de vuelta por una sociedad que no parece querer ver el rostro de sus mártires. Una sociedad que no reconoce a sus héroes es una sociedad que se desprecia a sí misma. El grito de Benjamín ante el ataúd de su padre es el grito de todos los hijos de carabineros mártires de estos años, que claman por una doble ausencia: la ausencia de sus padres y la ausencia de una autoridad que esté a la altura del heroísmo de sus padres. Si hubiera sido un civil el asesinado, las calles se habrían llenado de velas, en homenaje justo al caído. ¿Cuándo prenderemos las velas y llenaremos las calles con ellas por los carabineros muertos, esos hijos del pueblo que admirábamos cuando niños pero que después olvidamos, porque nos acostumbramos a que siempre estuvieran ahí, en medio de la noche, cuidando nuestro sueño y el de los nuestros? Ellos están ahí desangrándose, solos, en el pavimento, ellos, los verdaderos combatientes por un mundo mejor, los carabineros huérfanos. Este país podrá mirar a la cara a Benjamín Gálvez cuando el día del combatiente sea reemplazado por el día del verdadero combatiente, o sea, del carabinero muerto. Porque para mí un combatiente no es el que dispara por la espalda, sino el que da la cara al peligro, con valentía y con honor. El que sale a enfrentar a la muerte y va no solo pensando en su propio hijo en ese momento, sino en todos los hijos de su país y va llorando y al mismo tiempo va sonriendo.

Cristián Warnken

 

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Educación en Finlandia, la fórmula del éxito (2)

Un cacerolazo que se escuchó, y fuerte

El populista fabrica la verdad

Un cacerolazo que se escuchó, y fuerte

 

Fue la expresión ciudadana la que se manifestó de manera pacífica pero decidida, ante una problemática urgente. Y es que el problema de la delincuencia ha alcanzado connotaciones dramáticas, no solo por casos que impactan a la opinión pública, sino debido a que es un flagelo que afecta en forma transversal a la sociedad.

No menor es el hecho que el gobierno, mandatado por elecciones libres y democráticas para hacerse cargo de la seguridad de las personas, no ha implementado políticas eficaces. Las víctimas de los delitos se sienten indefensas y no escuchadas por las instituciones responsables de prevenir y reprimir la ocurrencia de hechos que afectan a la propiedad e integridad física de vecinos que pagan sus impuestos.

Chile Merece está comprometido con la defensa de los derechos de las personas en materia de seguridad ciudadana. Bien por las familias que se atrevieron a manifestar su descontento. Ahora es el momento de dar soluciones concretas y eficientes.

 

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El populista fabrica la verdad

Libro «Procesos sobre violación de derechos humanos»

Educación en Finlandia, la fórmula del éxito (1)