Los cinco minutos de Dios

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El mundo de hoy está exigiendo hombres que tengan  la honestidad  y el coraje de comprometerse. Comprometerse supone ambas cosas: honestidad, porque el compromiso es una exigencia de la fe; coraje, porque es preciso atenerse a las consecuencias del compromiso que surge de la fe.

Luchar por esa profunda renovación interior, que fortalece y templa, para producir cambios en el ambiente donde actuamos. Prestarle a Cristo nuestros brazos, nuestras acciones, nuestra personalidad, nuestra presencia en el mundo.

Tener respuestas actuales a las preguntas más candentes que nos formulen. Si se refieren a Dios y nos callamos, es porque no profundizamos nuestra fe,  y si  se refieren al mundo en que vivimos, y no exponemos nuestros convencimientos personales. Es porque somos indiferentes a la realidad que nos circunda. Comprometernos es tener siempre coraje, decisión convencimiento y fe.

Fragmento del libro “Los cinco minutos de Dios”

Comentario. Esta clase de personas, hombres y mujeres, es la que necesita nuestra patria en la actualidad. Chile está navegando en un mar proceloso y lleva un rumbo de colisión con el fracaso político, social y económico, algo que nos trae recuerdos amargos de hace cuarenta y tres años con sus secuelas, algunas de las cuales aún perduran. Lo peor es el proyecto socialista-marxista en que está empeñada la Presidenta que ya presenta sus «frutos», coartando la libertad de las personas, lo que se advierte en las diferentes reformas que están en estudio que de una manera u otra, apuntan a una injerencia indeseada del Estado sobre los ciudadanos.

El futuro es sombrío y borrascoso pero a estos gobernantes y políticos, de la misma marca, nada les importa con tal de que se apliquen sus desgastadas ideas. Y digo desgastadas porque éstas y sus consignas son las mismas de siempre, sin un atisbo de originalidad y frescura para mejorar lo que hay. Su actitud es no hacer nada y observar con pasividad  cosas que son graves para el futuro de Chile, algo que revela poco patriotismo y que si no enmendamos  el rumbo actual traerá graves consecuencias para el futuro. El gobierno está  arriesgando ese futuro  por su acción disociadora y el resto por omisión.

No veo esos hombres comprometidos, honestos, valientes y consecuentes que luchen con ideas para salvar a este país del marxismo que ya está ad portas y que se huele. Pareciera que los marxistas son más consecuentes con sus erradas teorías, falaces promesas sólo para crear un estado totalitario como el que existió en Rusia más de setenta años. La mente de la nación chilena ha sido acondicionada para aceptar sin oposición esta verdadera arremetida mental-sicológica-calculadora de la libertad, lo más valioso que posee el hombre.

Pero el chileno medio ve pasar todo este desorden político y social como si estuviera en un circo, pero cuidado que la carga puede caernos encima. Debemos rechazar este mal Gobierno con energía y espero que aquellos que tienen medios y talento para corregir esta situación, lo hagan.

Hoy, cobran validez aquellas palabras del ex Presidente de los EEUU John F. Kennedy (QEPD): «No preguntemos que ha hecho mi país por mí, hoy día, sino «¿Que he hecho yo por mi país hoy día?» Eso es lo que debiera hacer esta nación para demostrar su patriotismo y compromiso con Chile.

Fernando Navajas I – Vicealmirante

 

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