Reuniendo las huestes

Por Roberto Hernández Maturana

El cambio de Gabinete efectuado el 28 de Julio pasado por el Presidente Sebastián Piñera, evidenció una muestra necesaria de realismo político que se hacía imprescindible para enfrentar un futuro tremendamente complejo para nuestro país, hoy aquejado por los efectos de la pandemia, que sumada a la insurrección de Octubre de 2019, han originado una inédita crisis económica, con perdidas históricas de empleos, cierre de PYMES y una ciudadanía afectada en sus condiciones de vida, y sumida en la incertidumbre, a lo que se agrega una amenaza creciente de violencia callejera, con una oposición cerrada al dialogo, y un congreso que no respeta los acuerdos tomados, y pretende arrogarse facultades por encima de lo que la Constitución le otorga, buscando instalar un «parlamentarismo de facto», como en la práctica vivía nuestro país, según anunciara el Senador opositor Jaime Quintana.

Con esta maniobra, Piñera busca por una parte, reordenar las filas de Chile Vamos luego de la debacle provocada por la aprobación en el Congreso de la reforma constitucional del 10% de los fondos de pensiones, y la crisis en Chile Vamos, que detonó una fuerte presión oficial sobre el comité político, convocando al oficialismo a emprender una nueva etapa , como dijo el Presidente «con un verdadero espíritu constructivo», a la vez que solicitaba a la oposición «colaborar y aportar a través del diálogo y el acuerdo»; y por otra parte, tratar de recuperar algo de la adhesión de un electorado que lo eligió  por amplia mayoría, y que se ha mostrado cada vez más lejano y desencantado, ante la claudicación de su programa y su entreguismo hacia los partidos de izquierda, en una vana búsqueda de consensos, que por el contrario, han fortalecido la soberbia de la oposición, incrementando aun mas sus demandas. De esta forma el Presidente busca volver a llenar esa especie de vacío político que nos estaba llevando a consecuencias insospechadas.

El nuevo Ministro del Interior Víctor Pérez, ha declarado públicamente su opción por el «Rechazo» para el próximo plebiscito que busca cambiar  la Constitución, al igual que Andrés Allamand, quirn llegó a  la Cancillería, lo que refleja con claridad la apuesta de La Moneda de cara a octubre, lo mismo que el nuevo Ministro Secretario General de Gobierno Álvaro Bellolio, que mutó su opción inicial por el «Apruebo», para optar finalmente por el «Rechazo», manifestando que «Chile no aguanta otro golpe al mentón». De los nuevos integrantes solo Mario Desbordes que llegó  a Defensa se ha manifestando por el «Apruebo», pero se espera de él un mayor respaldo a las FF. AA. especialmente en su empleo en esta emergencia cooperando al resguardo y mantención del orden y seguridad pública. De esta manera,  se termina la influencia de Evópoli en La Moneda, aún cuando Ignacio Briones se mantenga en Hacienda.

La misión del nuevo gabinete es de proporciones; deberá mostrar que tiene habilidad política para enfrentar el futuro, y junto con continuar gobernando, demostrar claridad en el manejo de la pandemia y sus consecuencias sociales, además de recuperar la confianza de su electorado y recuperar su base de apoyo  convocando en torno al gobierno a todas las tendencias de Chile Vamos, y reactivar la economía y el empleo. Es de esperar que el Presidente abandone sus afanes protagónicos y permita trabajar a su gabinete, Siendo ojalá en los hechos más un Jefe de Estado y su Ministro del Interior ejerza más como Jefe de Gobierno.

Por otra parte, los graves sucesos ocurridos en la Araucanía nos muestran el grado de crispación a la que está llegando una ciudadanía cada vez mas cansada de ver  como minorías vociferantes amedrentan a una mayoría silenciosa, que ve como grupos minoritarios, a  través normalmente de la violencia y el amedrentamiento, y a veces tambien mediante la victimización, pretende imponerse sobre una sociedad cada vez más cansada de ver sus derechos conculcados por la violencia.

El desalojo de las municipalidades que estaban tomadas por comuneros mapuches, en apoyo a la huelga de hambre del machi Celestino Córdova, y de los presos mapuches que permanecen en la cárcel de Angol condenados por la justicia por graves crímenes, generó violentos incidentes en la región de La Araucanía.

En la noche del sábado, la sede de la Municipalidad de Ercilla y otros dos inmuebles contiguos, más un bus y maquinaria, fueron incendiadas y en la municipalidad de Traiguén un incendio destruyó la alcaldía y algunas oficinas. Mientras en Victoria, Carabineros detuvo a 20 personas en un intento por impedir graves enfrentamientos entre vecinos y comuneros durante el desalojo de esa municipalidad.

Al mismo tiempo,  en Curacautín, habitantes de esa localidad se enfrentaron a los comuneros mapuches que tenían tomado el municipio, los que finalmente fueron desalojados por Carabineros, reportándose  dos vehículos quemados pertenecientes a las personas que habían tomado la sede comunal.

Los hechos descritos, evidencian a una ciudadanía cada vez menos dispuesta al dialogo y más dispuestas al enfrentamiento, ante la escasa o nula respuesta de las autoridades que hasta el momento habían cedido amplios espacios de poder, en la búsqueda de un dialogo, en que los violentistas no están  dispuestas a escuchar, y la izquierda moderada cierra sus oídos a los acuerdos, justificando además con su silencio la violencia.

Muy bien lo graficó el Alcalde de Traiguén Ricardo Sanhueza al advertir: «La sociedad chilena tiene que darse cuenta de que si acá, no hay una mayor intención de diálogo o de entendimiento, se podría ver esto en otras oportunidades y eso sería muy lamentable. Es un tema muy complejo, podría haber un antes y después de Curacautín y yo le digo a las autoridades que tienen que tener mucho ojo con este tema porque se va a complicar»

Ya lo había hecho notar el nuevo Ministro del Interior cuando dijo en su primera visita a la Araucanía que «no es posible que grupos organizados y violentos, que claramente responden a organizaciones criminales mediante actos terroristas, angustien y acorralen a la ciudadanía», agregando que «existe la evidencia absoluta que estamos aquí frente a grupos con capacidad militar, grupos con financiamiento, con capacidad operativa y logística que están muy decididos a que no exista paz y tranquilidad. Eso es lo que vamos a combatir».

Tiene entonces una tarea urgente el nuevo gabinete, cual es recuperar el orden y la seguridad pública, no solo en la Araucanía, sino también en todo el país. No es posible que los chilenos deban soportar seguir viviendo en  ciudades inoperables, como fue el caso de Santiago a partir de Octubre de 2019, donde pequeños grupos violentistas fueron capaces de interrumpir la vida cívica de la capital. Eso es algo que no puede repetirse, y el gobierno debe reinstaurar el orden y el Estado de Derecho, es su deber. De lo contrario corremos el peligro de que hechos como los de la Araucanía vuelvan a repetirse eata vez en una escala nacional, si la ciudadanía cansada de ver interrumpida su vida, su libertad, y la destrucción de los bienes públicos que tanto cuestan a todos los chilenos, comienza a tomarse la justicia por sus manos.

Muy bien lo expresó el alcalde Ercilla Jose Vilugrón cuando dijo «Es una muy mala señal que sea la sociedad civil la que esté saliendo a defender sus propios bienes», dijo. «Yo creo que acá se ha caído en una negligencia espantosa de todos los servicios: del Gobierno, de las fiscalías, de los tribunales”.

Es de esperar que el Gobierno se dé cuenta que sus electores, que le dieron amplia mayoría cuando fue elegido, esperan que ejerza sus facultades y  retome el camino señalado en su última cuenta pública del 31 de Julio, con orden y autoridad, sabiendo que en la medida que ejerza sus facultades, recuperara la confianza y el apoyo de la ciudadanía.