Chile 1975 – 1978 cosas de milicos y de rotos

Por Fernando Thauby García

Las amenazas vecinales a Chile se iniciaron temprano en la década de los 70. El ataque de Perú en la frontera norte se iniciaría el 5 de octubre de 1975. Perú estaba bien equipado, el 29 de Julio en el Día de su Independencia Nacional, mostró sus 54 tanques T-55 con cañones de 100 mm, 3 baterías de Obuses Yugoslavos de 105 mm; 60 tanques Sherman M-4; 100 tanques franceses AMX 13. Después llegaron, desde la URRS, 50.000 fusiles AK 47; 2 baterías antiaéreas SAM 3 y SAM 6 y una cantidad desconocida de misiles SAM 2 y SAM 7 y 30 helicópteros de combate MI 8, mientras Chile, en parte gracias a los buenos oficios del red set establecido en Washington, estaba sometido a un estricto embargo de armas, al que adherían nuestros buenos amigos los gobiernos de Francia, España, Suiza, Austria. Hasta los obreros escoceses de la empresa que hacía mantención a las turbinas de nuestros aviones Hawker Hunter se negaron a repararlas, asestándole un feo golpe a nuestro poder aéreo. Por esta acción posteriormente, fueron condecorados por el gobierno de Bachelet.

Ahí estuvimos los milicos y los rotos; lo que no teníamos en armas lo teníamos en espíritu de sacrificio, empuje, porfía y dureza. La fronda no estuvo ahí, que decir de los heroicos combatientes de la izquierda. La primera no se mete en esos asuntos, no es cosa de ellos, para eso hay otro tipo de gente y la segunda estaba en plena “resistencia”. No olvidemos que desde 1973 hasta 1975, después de la arrancadera magna de los revolucionarios, solo quedaron la hilachas del MIR que “no se asila”. Según Marco Enriquez – Ominami el es hijo de un combatiente revolucionario, según el Poder Judicial su padre fue un mártir de la represión, asesinado por pensar distinto. Mientras tanto, el PC preparaba su ejército para la Operación Retorno en 1978.

Los cubanos, solidarios ellos, le ofrecieron al general Morales Bermúdez de Perú, durante una visita a Cuba un ejército de 10.000 soldados equipados por los soviéticos. Morales se dio cuenta de inmediato para donde iba la jugada de Fidel, crear un Viet Nam entre Perú, Bolivia y Chile, con sangre nuestra. El peruano, inteligente, le dio las gracias y se volvió al Perú convencido que la guerra con Chile no iba para ninguna parte. Fidel, para no desperdiciar el ejército lo mandó a Angola donde, al mando del incompetente Che Guevara, fue derrotado inapelablemente y sus soldados sirvieron solo para abonar los campos africanos.

Entre 1973 y 1076 Piñera estuvo en EEUU haciendo su Master y luego su Doctorado en Economía en la Universidad de Harvard, donde pudo apreciar “el valor de la libertad, la democracia y las oportunidades de un país como Estados Unidos”. La presidente de la Cámara de Diputados Maya Fernández, en Cuba, disfrutaba de su condición de vástago de la elite revolucionaria. Los “exiliados” en Europa del Este divididos en dos grandes lotes, unos fabricando pernos y tuercas en una fábrica anticuada y mugrienta, escondiéndose para hablar sin que los grabaran, y otros “estudiando” marxismo y avanzando en la formación de su conciencia revolucionaria, además de hacer todo lo posible por sabotear los esfuerzos de “los rotos y los milicos” que se resistían a ser pasados por encima, mientras además arriesgaban el cutis para evitarla acción armada de la “resistencia”.

El Presidente de Perú tuvo el buen gusto de morirse oportunamente y dejó en condiciones a sus seguidores -encabezados por Morales Bermúdez-  de buscar una forma menos peligrosa de celebrar el centenario de la Guerra del Pacífico.

Argentina por su parte, venía dando tumbos en su economía, seguridad interna y en su régimen político. Los militares enfrentaban una disyuntiva difícil: embarcarse en un hecho militar heroico que “galvanizara” a las masas o el derrumbe completo y total del régimen militar. Se optó por el primer camino, que se materializaría mediante un ataque armado a Chile el día 18 de diciembre de 1978.

Y ahí partieron otra vez los milicos y los rotos. ¿Dónde estaban los Piñera, Espina, Chadwick y su inmensa parentela, los diputados y senadores, los jóvenes elegantes de Chile?, en varias partes, menos en el Beagle pasando frío y metidos en el barro esperando un ataque, desde septiembre de 1977 hasta mayo de 1979, como lo hicieron varios miles de Infantes de Marina. Tampoco en el Altiplano ni en la alta cordillera central con el Ejército. Menos piloteando un avión viejo y sin sistema de eyección. ¿Mareándose en un buque?. Eso es para “milicos y rotos”. Teillier por su parte, activando la “Operación Retorno”, preparando la “Operación Siglo XX” para asesinar al Presidente Pinochet, internando armas cubanas por Carrizal Bajo, vendiendo  o regalando drogas en las puertas de los cuarteles, volando torres de alta tensión, creando disturbios con niños de liceos y colegios en busca de “víctimas”.

En esos años Piñera, por lo menos, nos prestó un gran servicio, dice: “En 1978 obtuve la representación para Chile de las tarjetas de crédito Visa y Master Card. Entonces, creamos Bancard S.A. Que permitió a los chilenos acceder a esta nueva forma de pago y crédito”, por la cual le estamos muy agradecidos.

En estos días en los mentideros santiaguinos se dice que se estaría preparando, entre Macri y Piñera, una ceremonia en conmemoración de la paz alcanzada por el Gobierno Militar de Chile, en esos años. Ninguno de los dos personajes se involucró en ese tema. Es dudoso que tengan una idea mas o menos realista de lo que pasó y lo que se jugó. Del valor de los rotos, los milicos y los pacos; de la pericia y liderazgo del militar gobernante chileno.

Es esa dura y gloriosa historia la que nos pone muy en alertas para repudiar que, una vez mas, los demócratas de la fronda chilena, por complacer a su auditorio de izquierda,  repitan el cuento de que dos dictadores igualmente culpables estuvieron a punto de llevar a dos países hermanos a la guerra. La verdad es que las FFAA de Chile – los “milicos, los rotos y los pacos” –  impedimos que un dictador argentino mentalmente desequilibrado -con el apoyo entusiasta y multitudinario de la opinión pública de su país-  nos agrediera, solo para salvar su corrupta tiranía. No estamos en el mismo nivel, jamás.

Sinceramente creo que todos los que estuvimos ahí nos sentiríamos seriamente insultados si se nos pusiera en el mismo plano.

Los oradores de la fronda tengan cuidado con el vértigo de micrófono y la mirada de reojo a las encuestas. Se están metiendo con situaciones y personas que no conocen ni podrían imaginar como fueron ni como son ni menos como se portaron.

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