Lo que nos queda después de la muerte del Presidente Aylwin

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Por RobertoHernández Maturana

La muerte y recientes honores fúnebres del ex Presidente Dn. Patricio Aylwin Azocar (QEPD), ha permitido a los chilenos de hoy y de ayer vivir distintos sentimientos que vienen como recuerdos dolorosos del pasado o como alaridos vociferantes del presente.

Las exequias y el inevitable repaso de la vida, acciones y  legado del ex Presidente, han servido para repasar la historia reciente de Chile, gritándole verdades en la cara a los mayores de 50 adormecidos, acomodados y apoltronados en un conveniente olvido, y a las nuevas generaciones,  concientizadas y fanatizadas por 27 años de ser adoctrinadas con una versión unilateral de la historia.

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Con el repaso de la vida política de Aylwin, volvió la verdad del desastroso gobierno de la Unidad Popular, liderada por Salvador Allende, y los desesperados e inútiles intentos del primero por buscar una salida democrática, a la guerra civil que se cernía sobre el Chile de entonces, ante la impune y aplaudida accion por parte de la coalición gobernante de movimientos extremistas como el MIR, la Brigada Elmo Catalán del PS, o la Brigada Ramona Parra del PC; el desabastecimiento, la escasez, la inflación galopante; los desordenes callejeros, traducidos images (1)en verdaderas batallas campales con muertos incluidos que entonces se daban en las calles de Santiago, en que los grupos antes nombrados se enfrentaban a los derechistas Patria y Libertad y Rolando Matus del Partido Nacional y a miles de ciudadanos de a pie que protestaban por la insostenible situación; las tomas y expropiaciones ilegales que a diario se producían; el miedo y la incertidumbre de los propietarios de pequeñas y grandes empresas, de grandes fundos y pequeñas parcelas; descargael alarmante incremento de bandas armadas; la aparición de numerosos “asesores” extranjeros, especialmente cubanos con instrucción militar, establecidos en industrias y ministerios…

Las evidencias históricas, tantas veces difundidas en estos dias, nos hablan de los esfuerzos de destacados políticos de entonces, como el ex Presidente Frei Montalva, de Patricio Aylwin, de la Iglesia Católica y de otros credos, y de distintos órganos del Estado,como la Corte Suprema y la Cámara de Diputados (acuerdo del 27 de Junio de 1973), que llamaban al gobierno a frenar el caos, imponer el estado de derecho y enfrentar la crisis económica y social que día a día se hacia mas grave. A lo anterior se sumaban los constantes llamados y provocaciones de gran parte de una ciudadanía angustiada a las FF.AA., que eran tratadas de “vendidas y entregadas al régimen de Allende” y el acoso a sus integrantes al lanzarles plumas y maíz en la víapublica,  o frente a los cuarteles daban testimonio de la alarmante situación que se vivía.

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El repaso de la vida de  Aylwin hecho profusamente en estos días por los medios informativos, nos da cuenta de sus vanos esfuerzos por llegar como Presidente de la DC, y líder de la oposición, a un entendimiento con el gobierno de Allende para salvar al paísde su autodestrucción. Los indesmentibles testimonios históricos nos dan evidencia de la incapacidad de la clase política de entonces, cuando sobrepasado por los hechos el recién fallecido Presidente declarara al “Washington Post” el 26 de agosto de 1973,images (2)que si le dieran a elegir entre “una dictadura marxista y una dictadura de nuestros militares, yo elegiría la segunda”. Esto, parecen ignorar deliberadamente a las nuevas generaciones para no reconocer lo desesperada que entonces era la situación. descarga (2)Más grave aún es el “olvido de la antigua generación”, la de los padres, que hipócrita y convenientemente  cierran los ojos a sus recuerdos.

Posteriormente, al intervenir los militares y tomar el poder, los viejos políticos de entonces vieron con asombro y estupor que las intenciones de los “milicos” descarga (3) no eran solamente deponer un gobierno incapaz e inepto, para entregárselo a los opositores a Allende, sino que pretendían hacer un gobierno refundacional desde sus cimientos, para lo cual los militares no tenían un tiempo determinado.

Entonces vino la nueva oposición, esta vez con los antiguos adversarios unidos para – mediante acciones tanto al interior del país como desde el exterior –  “derrocar al dictador”.

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Hoy sólo los militares, en realidad, los subalternos de entonces (sus comandantes están muertos), purgan en prisión, o en injustos procesos, los errores de esa generación nonagenaria (de los abuelos), que condujo al país al desastre, siendo hoy el “pato de la boda”, los únicos a quienes se les hace responsables, en una suerte de caza de brujas que pareciera querer lavar la conciencia ciega y sorda de toda una sociedad egoísta.

Hoy, las nuevas generaciones, concientizadas y fanatizadas por 27 años de lavado cerebral, piensan que lo que hicieron sus próceres de la antigua concertación fue poco, y como si fueran lo opuesto al mito de Cronos, hoy quisieran devorarse a sus padres.

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Así, desde la mala conciencia de quienes se han criado en un mundo mucho mejor que aquel en vivieron sus progenitores, jóvenes imberbes “empoderados” por sus padres y por la desprestigiada clase política, acostumbrados al facilismo y al consumo con infinitas posibilidades, como nuncatuvieron las generaciones anteriores, se permiten insultar a “los viejos”, images (3)deshonrando la memoria de uno de sus próceres en sus honras fúnebres, con infantiles y majaderas protestas.

Hechos similares se han visto en los actos públicos de hoy, como en los estadios, en que vergonzosamente no se ha respetado el “minuto de silencio” solicitado en  memoria del ex Presidente.

Este es el resultado de quienes hoy se cocinan en su propia salsa, ante una generación criada en la conciencia de sus derechos pero no de sus deberes, en la moral del “todo vale”, del “primero yo, después los demás”, descarga (5)con poca tolerancia al fracaso y al sentido de superación personal.

Chile puede volver a ser víctima de sus fantasmas del pasado, en una catastrófica implosión, al negarse a reconocer y reconocerse en su historia, victimas del autoengaño y la complacencia.

De esta forma seguimos construyendo nuestros propios demonios, a los que  si no logramos dominar, nos condenarán a repetir una y otra vez la historia.

5 comentarios en “Lo que nos queda después de la muerte del Presidente Aylwin

  1. Lo escrito en este comentario , es la verdad histórica de los hechos que pasaban en los aciagos días de la UP. Muchos de los que vivieron ese infierno sufren de amnesia y a los jóvenes que no lo vivieron los han envenenado con falsedades de lo que paso y porque paso. Muchos de los causantes de este golpe militar se lavan las manos y rasgan vestiduras por los Derechos Humanos, que entre parentesis se aplica solamente para un solo lado ( para los que provocaron este quiebre institucional ) y no para los que nos libraron del descalabro total.

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  2. Excelente articulo yo viví todo lo de la up y mis hijas también así que no me cuentan cuentos pero desgraciadamente ha hecho un lavado de cerebro magistral a la juventud ¿que se puede hacer para revertir? soy pesimista al respecto. Admiraba siempre a don Patricio pero, a los dc. de ahora a ninguno.

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