Cómo revivir a un ruiseñor

Columna de Joe Black
Odio hacerlo, pero como lo mío es comentar la actualidad, las cosas que pasan, no me queda más opción que comentarles que acerté con mis pronósticos para las primarias del domingo pasado. Pero sí, sabemos que eso no es gran mérito, porque la verdad es que todo el mundo sabía lo que pasaría.
También era más o menos predecible lo que ocurriría el día después y los siguientes. Felipe Kast se sumaría rápidamente a Sebastián Piñera, y Ossandón arrastraría el poncho un rato. El Frente Amplio daría por superadas sus mínimas diferencias en un dos por tres. Y la Nueva Mayoría aparecería deprimida, insegura y apagada después de las primarias.
Pero con los días la sensibilidad de la NM ha variado hacia la desesperación. Sus dirigentes están muy inquietos por la poca popularidad de la candidatura de Alejandro Guillier en las encuestas y se la explican por la poca injerencia que tienen los partidos en la campaña. Y como ven que sus reclamos no son escuchados por Guillier, comenzaron a lanzar públicamente propuestas temerarias.
La más llamativa de todas es tratar de revivir, sí, de resucitar, al finado Ricardo Lagos Escobar -electoralmente hablando, obvio, porque por lo visto goza de mejor salud que su hijo 30 años menor-. 
La idea la lanzó primero Guido Girardi. ¡Sí, Guido Girardi! Dijo que tener a Guillier de candidato era como un castigo y que le parecía que Lagos debió hacer sido el hombre.

Después le escuché -o leí, ya no recuerdo- el mismo planteamiento a Camilo Escalona. «Era el candidato óptimo», creo que fueron sus palabras textuales.
Me parece insólito. ¡Los mismos que por acción u omisión ayudaron a liquidar a Lagos ahora lo quieren de vuelta! ¿Es esto un cuadro surrealista? ¿Un mal sueño? ¿Me apretarían el brazo con las uñas para ver si estoy dormido?
Y si ya estamos en esto, ¿por qué mejor no revivimos a Eduardo Frei, que está menos visto?
¿O a Andrés Zaldívar? Piensen. La chica comunista estaría en su comando y podrían andar juntos el chico demo y la chica roja. Harían buena pareja.
O Cristián Reitze. ¿Se acuerdan? Parecía actor británico de películas de acción. O a Jorge Arrate, que tenía un aire al doctor Chapatín.
¿Será tarde para pedirle a Farkas que se vuelva a entusiasmar con ser Presidente?

¿Y si buscan a otro periodista parecido a Guillier o Beatriz Sánchez, pero más ondero, que esté ahora vigente en la tele? Un Daniel Matamala, por ejemplo. O Paulsen.
¿Y no se les ha pasado por la mente Carlos Peña, el cura Berríos o el fiscal Gajardo?
Yo creo que todavía hay donde elegir. Para que dejen tranquilo al pobre Ricardo Lagos. Ya lo han manoseado mucho. Él se levantó con la mejor intención y no sé por qué razón sus propios partidarios lo lincharon hasta demolerlo.
Es igual al libro «Cómo matar a un ruiseñor». ¿Se acuerdan? Estaba permitido matar a cualquier pájaro, menos a los ruiseñores. Porque ellos no les causan ningún daño al resto de las criaturas vivientes.
La Nueva Mayoría ya cometió el sacrilegio de matar a su ruiseñor. Y ya es tarde para revivirlo. Se van a tener que conformar con los chincoles o los jotes -como quieran ustedes ponerlo- que ya tienen disponibles.

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